Benin

RESUMEN

En Benin la situación nutricional de los niños menores de 5 años es preocupante. Los resultados de la última Encuesta Demográfica y de Salud de 2001 revelan que el 27% de los niños menores de 3 años presenta retardo del crecimiento (malnutrición crónica) y el 8% presenta emaciación (malnutrición aguda). Si bien hubo mejoramiento en la prevalencia de emaciación respecto al 14% en 1996; por el contrario, la malnutrición crónica parece mostrar una leve alza (27% frente a 25% en 1996). La malnutrición crónica se distribuye casi por igual entre las niñas y los niños, mientras que la malnutrición aguda repercute más en los niños). El análisis de la situación en las zonas vulnerables parece indicar que la mayor frecuencia se presenta en los departamentos de Borgou, Atacora y Zou (EDSB, 1996; 2001) (Cuadro 4a) (Mapa 2 y Mapa 3).

La condición nutricional de las mujeres mejoró ligeramente de 1996 a 2001. En efecto, la prevalencia de deficiencia crónica de energía, que en 1996 era de 15%, paso a 11% en 2001 (EDSB, 1996; 2001).

Se detecta una urgencia por sobrepeso y obesidad tanto entre los niños como entre los adultos. Los problemas nutricionales que sufren los países en transición económica ya están presentes en Benin, situación que no significa que Benin esté en transición, sino que refleja más bien la influencia exterior.

La carencia de micronutrientes, sobre todo de hierro, yodo y vitamina A, es un problema de salud pública en Benin. Si bien el promedio nacional de la prevalencia de bocio no es elevado, oculta focos donde hay una falta importante de yodo con una frecuencia de bocio que puede llegar a 69% (mujeres en Mono) (DANA & UNICEF, 2001).. En conjunto, el 83% de la población del norte (niños de 1 a 3 años) y el 64% de la población del sur de Benin presentan una tasa de retinol sérico inferior a 20 µg/dl, lo que revela carencia de vitamina A. Respecto a la falta de hierro, el 82% de los niños de 6 a 59 meses sufren de anemia. Entre las mujeres, la prevalencia de la anemia es de 64%. En las zonas vulnerables a la inseguridad alimentaria, la situación es mucho más grave (EDSB, 2001) (Cuadro 6a y Cuadro 6b) (Mapa 4 y Mapa 5).

Los hábitos alimentarios corresponden a las tradiciones y al contexto geográfico. Sin embargo, la evolución de los ingresos, de la presión demográfica y las influencias extranjeras producen modificaciones en los mismos. A falta de un estudio nacional, las encuestas regionales revelan que el aporte de energía varía entre estaciones, al norte del País en particular, y entre regiones (Schultink, 1991 ; Ategbo, 1993) (Cuadro 3). La hoja de balance de alimentos indica que las principales fuentes de energia son los cereales, las raices y los tuberculos. El regimen alimentar esta constituido principalmente por los carbohidratos, y carece de grasas y proteinas. Las disponibilidades de productos de origen animal son escasas (FAOSTAT, 2002).

En Benin hay una estructura sanitaria para cada 5 133 habitantes y un médico para cada 6 590 habitantes (EDSB, 2001). La situación es mucho más grave en el ámbito rural. El suministro de vacunas todavía es deficiente. Sólo el 59 por ciento de los niños de 2 a 23 meses han recibido las vacunas recomendadas por la OMS, para combatir las principales enfermedades endémicas, de las cuales las principales causantes de mortalidad son la tuberculosis, la difteria, el tétanos, la tos ferina, la poliomielitis y el sarampión (PNUD, 2001).

© FAO 2009