|
Malí
RESUMEN
En Mali el estado nutricional de los niños menores de cinco años es preocupante. Según la encuesta nacional de 1996 la prevalencia de la desnutrición era muy elevada: 11% padecían de emaciación (mas de la mitad de la forma severa), 49% de retardo de crecimiento y 27% de insuficiencia ponderal. Esta situación es aun más preocupante pues ha empeorado considerablemente en los últimas dos décadas. Las encuestas de Demografía y Salud de 1987 y 1995-96 señalan que en este periodo las prevalencias de la desnutrición en los niños menores de tres años han prácticamente doblado. Las diferencias regionales son muy marcadas: en la región de Kayes los niños que sufren de emaciación son el doble que en las otras regiones (22%, de los cuales 14% en forma grave); y en las regiones de Tombouctou/Gao (zonas urbanas), Mopti y Sikasso se registran sobre todo casos de niños con retraso en el crecimiento (cerca del 55%). Teniendo en cuenta los tres indicadores antropométricos (peso/talla, talla/edad, peso/edad), la situación nutricional es mejor en Bamako y en la región alrededor Koulikoro.
En los adultos, las prevalencias del índice de Masa Corporal (IMC) debajo de 18,5 indican que el bajo peso es mas común entre las mujeres que en los varones (19% vs. 15%). Las diferencias regionales son marcadas: en la región de Kayes, 25% de las mujeres y 18% de los varones tienen un IMC<18,5.
Las deficiencias en micronutrientes incluyen principalmente la vitamina A y el yodo y, a pesar de que no se hayan estudiado bien, constituyen un problema importante de salud pública en todo el país. Las prevalencias de ceguera nocturna (consecuencia de la avitaminosis) alcanzaban 6,5% de los niños menores de cinco años en Tombuctú y 10% en Ségou. El bocio es endémico en casi todas las regiones del Mali, en particular en Ségou donde mas del 60% de los escolares están afectados (OMS, 1997).
Según la encuesta sobre gastos de los hogares de 1988-89, el consumo de alimentos proporciona un promedio de 2250 kcal/ persona/día a nivel nacional. Esta encuesta indica, asimismo, que existen diferencias entre las regiones y que éstas dependen de los ingresos de las familias, por una parte, y de los hábitos alimentarios y culturales, por otra parte, hábitos que dependen, a su vez, de las zonas ecológicas y de la forma de vida de los habitantes. El nivel de ingesta energética no parece coincidir con las tasas de malnutrición antes mencionadas. En efecto, dicho nivel es más elevado de lo que se podría deducir de las tasas de malnutrición, lo que significa que hay otros factores distintos de la alimentación que han contribuido al estado de malnutrición. La lactancia materna es común en todo el Mali, sin embargo las prácticas de la lactancia y del destete no son adecuadas.
Las condiciones sanitarias y socioeconómicas varían también considerablemente entre las regiones. Los porcentajes más bajos de niños de 12-23 meses que han recibido todas las vacunas contra las enfermedades previstas en el Programa ampliado de vacunación (PAV) se encuentran en Kayes (13%) y en Mopti (22%). En Malí la diarrea es un problema frecuente y las prevalencias más elevadas corresponden a la región de Mopti (37%), seguida por la región de Kayes (22%). Por otro lado, siempre Mopti y Ségou son las regiones con menor acceso al agua potable y a equipos adecuados de salud. Ahora bien, cabe señalar que las poblaciones de Mopti y de Kayes son las más afectadas por la malnutrición.
|