El Gran Chaco

por

Fernando Riveros

Ex-jefe, Servicio de Cultivos y Pasturas
Dirección de Producción y Protección Vegetal
FAO

 

1. Introducción

2. Ambiente y recursos

3. Ocupación histórica y uso de la tierra

4. El Chaco argentino

5. El Chaco paraguayo

6. Oportunidades de desarrollo

7. Bibliografía

8.Agradecimientos


1. INTRODUCCIÓN

Este artículo está dirigido a dar una descripción general del Gran Chaco sudamericano, con énfasis en áreas de Argentina y Paraguay, y referido especialmente a la agricultura. Sus variados ambientes y zonas climáticas, el uso de la tierra y sus modelos de producción ganadera y de cultivos, tienen que ser vistos en el marco de otros usos del Chaco, notoriamente el forestal y como hábitat de la fauna silvestre. Las principales diferencias en las condiciones climáticas y edáficas han sido parcialmente abordadas por varios autores; aquí se presenta un resumen general. Se discute el potencial de la agricultura, en su sentido más amplio; se describen programas de investigación en curso y se indican oportunidades de investigación y desarrollo.

Se espera que esta síntesis de información proporcione un panorama claro del estado de desarrollo actual del Gran Chaco, así como las perspectivas para el siglo XXI, y de esta manera llegar a una mejor comprensión de sus problemas y potencial, tanto para técnicos como planificadores. Se señalan las principales oportunidades y problemas con la esperanza de que algunas de las recomendaciones sean tomadas en cuenta por los gobiernos locales y las organizaciones regionales e internacionales, incluidas las agencias de ayuda.


2. AMBIENTE Y RECURSOS

El Gran Chaco, localizado aproximadamente entre 17º y 33º de latitud sur y 60º y 65º de longitud oeste, es una vasta planicie que se encuentra en el norte de Argentina, el sudeste de Bolivia, noroeste de Paraguay y una pequeña área del sudoeste de Brasil. Se extiende alrededor de 1 500 km de norte a sur y por unos de 700 km de este a oeste, sin la presencia de ninguna barrera física importante (Figuras 1 a & b).

Figura 1a. Provincias biogeográficas de Sudamérica (de Cabrera y Willink, 1973)

chaco1a.jpg (38600 bytes)

Figura 1b. Mapa simplificado de la vegetación de Sudamérica, excluyendo los Andes, basado en la Figura 1a, destacándose el corredor de vegetación xerofítica que se extiende desde la caatinga (1) en el NE de Brasil hasta el chaco (2) en Argentina, pasando por las sabanas del cerrado (3).

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El área aproximada del Gran Chaco, de acuerdo con Hueck y Seibert (1972), es de alrededor de 850 000 km2, con la siguiente distribución: Argentina 520 000 km2; Paraguay 230 000 km2; Bolivia 90 000 km2 y Brasil 9 000 km2. El Chaco es una de las mayores áreas de pastizales leñosos del centro de América del Sur, y consecuentemente podría ser de la mayor importancia económica; sin embargo, este recurso está sobreutilizado y sufre de una intensa degradación a través de una irrestricta limpieza de selvas y montes, sobrepastoreo y monocultivo continuo. Es importante señalar que no hay zona desértica en el Chaco y que se extiende tanto en zonas tropicales como templadas. Esta vasta región es una planicie muy llana descendiendo gradualmente hacia el este, variando entre 100 y 500 msnm, excepto por las Sierras de Córdoba, en Argentina, las cuales alcanzan los 2 800 msnm; algunas colinas en Paraguay superan los 700 msnm.

Esta región forma parte de la cuenca del Río de la Plata y es atravesada por los ríos Pilcomayo, Bermejo, Juramento y Salado. El área también se caracteriza por pequeños ríos y tributarios los cuales se secan periódicamente. Las áreas fronterizas entre Paraguay y Bolivia abarcan trechos de dunas de arena causadas por vientos fuertes.

2.1. Clima
El clima es típicamente estacional húmedo-seco común a estas latitudes; presenta variaciones, tal como es de esperar en un área tan vasta, pero no incluye cambios abruptos desde que no hay grandes barreras naturales. De acuerdo con Fatecha (1988), el clima corresponde a semi-árido y árido. Las temperaturas se elevan del sur al norte y la lluvia desde el oeste al este (Figuras 2 y 3). Los gradientes ambientales se muestran en el Cuadro 1, adaptado de Bucher (1982).

Figura 2. Temperatura media anual (1951-1980; ºC) a lo largo de Paraguay, decreciendo de norte a sur.

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Figura 3. Principales sub-divisiones del Gran Chaco, basadas en la precipitación anual.

chaco3.jpg (34939 bytes)

Cuadro 1.Principales gradientes ambientales (adaptado de Bucher, 1982)

Factor

Dirección del incremento
desde

Lluvia

Oeste a este

Estacionalidad

Este a oeste

Textura del suelo (incremento del tamaño de partículas)

Este a oeste

Fertilidad del suelo

Este a oeste

Profundidad de la napa freática

Este a oeste

Disponibilidad y permanencia de aguas superficiales

Oeste a este

Densidad de plantas leñosas

Este a oeste

Pastizales

Oeste a este

Frecuencia de incendios

Oeste a este

Xeromorfismo en la vegetación

Este a oeste

Diversidad de especies (plantas + algunos animales)

Oeste a este

La precipitación anual se caracteriza por su disminución de este a oeste presentando los mayores valores en la zona del río Paraguay, decreciendo gradualmente a razón de 1-1,5 mm/km por 400 o 500 km. Hay, sin embargo, un incremento cuando la zona se acerca a las faldas de la cordillera de los Andes. La precipitación más alta se encuentra a lo largo del río Paraguay, con ciertas variaciones, con un máximo de 1 300 mm en Asunción y Formosa mientras que disminuye hacia el norte (Bahía Negra) y hacia el sur (Santa Fe) donde la precipitación anual es de cerca de 1 000 mm. la isoyeta de 500 mm cruza el límite entre Bolivia y Paraguay en el oeste. El Cuadro 2 muestra los gradientes de temperatura y lluvia en el Chaco.

Según Savaria Toledo (1993) los meses de temperaturas más altas coinciden con aquellos de máximas precipitaciones. Este hecho ha favorecido la evolución de especies forrajeras herbáceas del tipo C4 que pueden ser eficientes en su función fotosintética a altas temperaturas. El Chaco es fundamentalmente una zona subtropical con heladas invernales que ocurren con menos frecuencia en el noreste y que aumentan su frecuencia yendo hacia el sudoeste. A causa de este clima continental hay grandes variaciones de temperatura entre el invierno y el verano y máximas de 40°C se pueden alcanzar cuando el sol está en su punto más alto mientras que invierno pueden ocurrir heladas. La temperatura media anuaal varía de 24 °C a 25,5 °C. Las lluvias principales, especilamente bajo la forma de temporales ocurren de octubre a marzo y los meses más secos son julio y agosto. El promedio de lluvia varía entre 450 y 850 mm anuales. Durante la estación lluviosa caen de 400 a 600 mm.y el balance hídrico tiene valores negativos para 10 de los 12 meses del año.

Cuadro 2. Gradientes de temperatura y lluvia

Lluvia (mm)

Media anual

450 – 1 200

Coeficiente de variación

0,20 – 0,30

Duración de la estación seca (meses)

7 – 2

Duración de la estación lluviosa

Noviembre-abril

Dirección del gradiente principal del régimen de lluvias (incremento)

Oeste a este

Temperatura (°C)  

Media anual

19 – 24

Mes más cálido (media enero)

26 – 28

Media máxima

33 – 36

Máxima absoluta

48,9

Mes más frío (media)

12 - 17

Media mínima

7 – 10

Mínima absoluta

-10,5

Número de días con heladas (media)

29

Suelos
Los suelos están formados por depósitos fluviales basados en material transportado por los ríos Bermejo y Pilcomayo, los cuales han tenido distintos cursos durante los siglos debido a sus gradientes superficiales poco pronunciados. Además de la topografía predominantemente plana, la escasez de lluvias da lugar a una zona árida que experiencia frecuentes tormentas de polvo y temperaturas extremadamente altas. Los suelos evolucionaron sobre depósitos sedimentarios profundos los cuales son neutros o ligeramente alcalinos, con un alto nivel de saturación de bases (90-100%). Hay marcadas diferencias entre los suelos de la parte oriental y occidental de la región: los suelos orientales son predominantemente arcillosos con drenaje impedido, frecuentemente solodizados con una napa freática superficial. Los suelos occidentales son más limosos, comprendiendo los limo-arenosos de las áreas más occidentales. Tienen relativamente buen drenaje y varían desde baja acidez o neutros a ligeramente alcalinos en el horizonte superficial. La napa freática es profunda y puede tener alta salinidad. Debido a la escasa lluvia, los minerales primarios y las sales son abundantes y resultan en áreas de suelos salinos (FAO/UNESCO, 1971). En el Cuadro 3 se muestran valores típicos para la capa superficial (0-20 cm) de los suelos del Chaco paraguayo.

Cuadro 3. Típicos análisis de suelos comunes en el Chaco paraguayo

Tipo de suelo(1) Textura pH CE 1:2(2) MO(3) P Ca Mg K Na

Arena

Limo

Arcilla

H2O

mS/cm

%

ppm

meq/100 g

Luvisol

31

28

41

6,8

0,3

2,6

78

7,1

3,1

1,4

0,2

Solonetz

15

29

56

7,3

2,7

2,9

73

8,9

3,2

1,3

2,2

Cambisol

35

37

28

6,6

0,2

2,2

59

2,0

1,6

0,7

0,3

Arenosol

92

5

3

6,1

0,1

0,5

1

1,1

0,4

0,2

0,01

Regosol

78

15

7

6,7

0,1

1,3

11

2,8

0,5

0,3

0,1

Regosol
(degradado)

58

37

5

6,0

0,1

0,5

1

1,9

1,1

0,4

0,1

Gleysol

2

34

64

5,7

0,3

1,4

23

6,3

3,2

1,6

0,6

Notas: (1) Clasificación de FAO. (2) Conductividad eléctrica. (3) Materia orgánica.
Fuente: Glatzle, 1999

Los suelos son adecuados para forestación y pasturas y para cultivos en rotación, mientras que los cultivos perennes se hacen bajo riego. La fertilidad en general es alta, aunque la disponibilidad de agua es un factor limitante, como lo es la salinización resultante de un manejo deficiente del riego. No hay mayores restricciones al uso de maquinaria para la producción de cultivos.

Como es común en áreas de clima cálido, hay un fuerte flujo de nitrógeno disponible al comienzo de las lluvias debido a la mineralización de la materia orgánica del suelo. Investigaciones en el Chaco argentino (Hang et al., 1995) muestran que en tierras donde Prosopis flexuosa es el árbol dominate, el N mineralizado, disponible e inmovilizado era más alto bajo los árboles que en los espacios abiertos entre árboles, y era más alto en raleos selectivos (árboles más espacios) que en bosque natural.

Tipos de vegetación
De acuerdo con Bucher (1982), la vegetación dominante del Chaco es el bosque seco abierto con cactus y bromeliáceas, extendiéndose continuamente sobre grandes áreas, con una cubierta superficial de pastos. Schinopsis sp. (Anacardiaceae) es el árbol  predominante. Otros vegetación típica son sabanas con palmas, parque de sabana, árboles bajos y sabana de arbustos con arbustos halofíticos sobre manchones salinos. Descripciones detalladas presentadas en las secciones siguientes muestran claramente su riqueza en recursos fitogenéticos y biodiversidad.

El Chaco paraguayo tiene una vegetación mesofítica en la parte oriental donde la lluvia es más alta (1 000 a 1 300 mm/año), pero cambia a xerofítica en el extremo oeste donde la lluvia llega a un máximo de 600 mm/año. La región central intermedia es descripta como mesoxerofítica con una lluvia anual entre 600 y 1 000 mm. La vegetación y el clima del Chaco han sido clasificados por varios autores (Adamoli et al., 1990; Morello y Adamoli, 1968; Boelke, 1964; Hueck, 1966; Ragonese y Castiglioni, 1970; Galera y Ramella, 1997; Karlin et al., 1994; Vargas Gil, 1988 y otros).

Los tipos de vegetación de un área propuesta como parque nacional en el Chaco boliviano, en una zona con una precipitación entre 500 mm y 900 mm, es descripta por Kempff Saucedo (1995). El bosque seco del Chaco boliviano es la formación predominante y cubre largos trechos hacia el oeste, sur y sudoeste de los Bañados de Izozog. Es un bosque bajo con una población rala de árboles, la cual es casi enteramente de caha (Aspidosperma quebracho-blanco) presentando árboles dispersos, y cactus candelabro (Stetsonia coryne y Cereus forbesii). Su principal característica es una capa casi impenetrable de arbustos, de 4 6 m de alto, de chorquetta (Ruprechtia triflora) la cual también ocurre en las selvas del Chaco sub-húmedo. Las selvas en galería son características en la vecindad inmediata de los cursos de agua, donde el suelo está permanentemente húmedo; están dominados por Cathormion polyanthum y Geoffroea striata; la composición de la capa de arbustos es muy variable. Aparecen palmares en tierras que están inundadas la mayor parte del año por aguas poco profundas no corrientes. Copernicia australis es la única palma; Prosopis alba, P. nigra, Parkinsonea aculeata, Tabebuia sp. y Geoffroea striata son comunes, con una cubierta superficial de Paspalum sp. y Rhynchospora sp.

DEGRADACIÓN DE LAS PASTURAS Y BIODIVERSIDAD

En el chaco,la interacción de varios cientos de especies vegetales  creciendo bajo diferentes condiciones ecológicas ha conducido a varios ecosistemas que son complementarios respecto al uso global de  sus recursos naturales. La biodiversidad de las pasturas es la piedra angular de la sustentabilidad a largo plazo, proveyendo la flexibilidad necesaria para recobrarse de largos períodos de estrés. Hasta el momento, no parece haber ningún programa amplio para estudiar la biodiversidad de la flora del Chaco. Ocasionalmente algunos artículos tratan el tema, pero todavía permanece como un misterio (Paraíso perdido, Barbier et al., 1995), y la cuantificación de la biodiversidad aún tiene que ser determinada.

Es bien sabido que la presión de pastoreo es la causa más importante de cambios en la vegetación de las sabanas semi-áridas (Behnke y Scoones, 1993), y que la pérdida de biodiversidad afecta la resiliencia y conduce a problemas económicos importantes. Estudios de como el manejo actual del pastoreo conduce a la degradación del campo natural son entonces esenciales para la comprensión y cuantificación de la biodiversidad y del futuro de la economía del Chaco. La FAO fue conciente a fines de la década de 1970 de la rápida degradación de las pasturas del Chaco como resultado de la creciente penetración de la agricultura intensiva. Un proyecto a largo plazo con la ayuda de PNUD proveyó apoyo a instituciones nacionales, especialmente el INTA. Aunque varios estudios incrementaron el conocimiento técnico del problema, no tuvieron mayor impacto en la región noroeste debido a que las condiciones económicas no favorecían un cambio en el manejo del ganado o en la producción de cultivos.

Para dar continuidad al apoyo a las instituciones locales, especialmente el INTA y las universidades en el Chaco, la FAO creó en 1983 un Grupo de Trabajo sobre los Recursos Pastoriles del Gran Chaco, dirigido a la sostenibilidad futura de sus recursos naturales. Uno de los principales aspectos enfrentados es la magnitud de la degradación y pérdidas globales de biodiversidad, incluyendo las especies perennes leñosas, la cual es el resultado directo del manejo actual de la tierra. Hay necesidad urgente para todos las instituciones que tengan que ver con el Chaco de establecer el actual estado de la degradación de las pasturas. Dado que los datos son fragmentarios y están en sub-divisiones políticas (provincias), es dificultoso hacer comparaciones o tener un panorama global del Chaco argentino. Se entiende que se están haciendo esfuerzos para rectificar esto. Mediante el uso de imágenes satelitares, como fue hecho en la Patagonia por un proyecto de GTZ, se podrían hacer  importantes avances en la planificación de los recursos naturales. La cuantificación de la degradación del campo natural se beneficiaría si los indicadores biofísicos que se sugieren líneas abajo fueran debidamente supervisados (tomado de Barbier et al., 1995)

Cambios en el suelo

Pérdida de fertilidad
Disminución de la capacidad de retención de agua
Disminución de la infiltración
Pérdidas de suelos significativamente superiores a la formación de suelos
Cambio en la productividad de la vegetación en el tiempo, no relacionado a los modelos de lluvia

Cambios en la vegetación

Cambio en la cobertura vegetal
Cambio de las especies vegetales útiles para los animales
Desvíos entre los estados de transición de la vegetación que resultan en una disponibilidad forrajera disminuida

Cambio en la
cobertura vegetal

Cambios en la condición de los animales
Cambio en las tasas de procreo y mortalidad
Cambio en el rendimiento de leche

El potencial de los pastizales es enorme, como lo son los beneficios que pueden ser alcanzados por su población, la cual vive en condiciones económicas frágiles. Hay, sin embargo, una necesidad inmediata de revisar toda la información sobre los ecosistemas pastoriles y describir sus cambios en el tiempo. También es importante  que ecologistas, agrónomos, economistas, especialistas en ganadería y forestación trabajen en armonía para diseñar estrategias de manejo adecuadas para tan complejos sistemas de producción y ecosistemas.

Sin embargo, el profundo problema de la tenencia de la tierra debe ser abordado de tal manera que los sistemas de manejo mejoren. Las políticas gubernamentales deben ser analizadas de manera de beneficiar a la comunidad pastoril y revertir los efectos negativos sobre los pastizales del Chaco. El manejo adecuado de los pastizales es la materia más importante con la que hay que tratar para proveer  sistemas productivos sustentables. Finalmente, un conocimiento de lo que la biodiversidad significa en términos de flexibilidad de los pastizales naturales debe ser expresado en términos económicos, de manera que las necesarias acciones puedan ser implementadas para salvar la herencia de los recursos vegetales y animales del Chaco.



3. OCUPACIÓN HISTÓRICA Y USO DE LA TIERRA

La primera colonización de esta parte de América Latina tuvo lugar en fajas angostas a lo largo de la costa oceánica, con escasa penetración hacia el interior, excepto a lo largo de grandes cursos de agua como el río Paraná. Los primeros colonos siguieron un estilo europeo de agricultura, con uvas, trigo, maíz y ganado; posteriormente, cultivos comerciales como el algodón (Gossypium spp.) y caña de azúcar (Saccharum officinarum) resultaron más difundidos. Antes de la colonización, la vegetación no alterada del Chaco estaba compuesta por una variedad de especies forestales, caracterizadas por diferentes densidades de árboles acompañados por pequeños árboles y arbustos y una cobertura superficial de pastos de diverso valor para pastorear animales.

Como fue notado por Adamoli et al. (1990), algunas de más antiguas ciudades de Argentina, fundadas por los españoles hace más de cuatro siglos, estaban en el borde del Chaco. Por un largo período, las colonias estaban cerca de las tierras altas de las montañas o sierras, dado que allí era fácil obtener agua para uso doméstico y para regar los huertos. Gradualmente, con la construcción del ferrocarril, fueron colonizadas las planicies, y de aquí en adelante el impacto del hombre comenzó a ser sentido sobre el ecosistema global del Chaco. En 1876, se vio que los barcos refrigerados podían transportar carne desde Argentina a Europa, y este importante avance tecnológico condujo al desarrollo de la industria ganadera en el interior de Argentina, incluido el Chaco, para abastecer a las nuevas plantas frigoríficas. Grandes extensiones de tierra fueron colonizadas, la población indígena –que había vivido en armonía con el ambiente- fue desplazada, y la explotación del Chaco comenzó a ser más intensa.

De allí en adelante, la construcción del ferrocarril en el interior del Chaco estableció colonias humanas firmemente dentro de la región (Morello y Savaria Toledo, 1959). Los ferrocarriles fueron construidos, los árboles fueron talados para durmientes y carbón, y en 1912 más de 32 000 km de vías de ferrocarril transportaban ganado desde el Chaco y las Pampas a Buenos Aires. La mayor parte del desarrollo fue financiado por el capital europeo. Hoy en día, solo funcionan unas pocas vías, pero difícilmente permanezca en el Chaco alguna actividad intensiva de carne para exportación. La riqueza de la región ha declinado seriamente, pero aún hoy el sobrepastoreo, el excesivo monocultivo y la deforestación sin restricciones continúan causando daño al ambiente.

Una vez que la industria de exportación de carne fue establecida, la demanda local de productos agropecuarios y forestales fue estimulada por el ascenso de la minería. Fue solamente al final del siglo XIX que las colonias humanas comenzaron a incrementarse como resultado de los eventos políticos en Europa. En aquel entonces, con una revolución industrial que llevaba un siglo y comunidades urbanas enormemente expandidas, el comercio de productos agropecuarios fue incrementándose para satisfacer la demanda de alimentos baratos.

A fines del siglo XIX, las colonias crecieron a lo largo del río Paraguay, asociadas a la industria del tanino, basada en montes naturales de quebracho quebracho colorado (Schinopsis lorentzii) y quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco). El tamaño de estas colonias ha variado de acuerdo con el precio del tanino y la sobre explotación de la selva. Entre 1910 y 1920, el sudeste del Chaco paraguayo se tornó en un área de producción ganadera extensiva y cultivo de caña de azúcar. Estas áreas no estaban lejos de Asunción, de manera que había mano de obra disponible para el desarrollo.

La comunidad Mennonita tuvo una fuerte influencia en el desarrollo del Chaco, especialmente en Paraguay; los primeros colonos vinieron de Canadá en la década de 1920 y otros los siguieron desde la Unión Soviética en la década de 1930; otro gran contingente migró de la URSS luego de la segunda guerra mundial. La colonia Mennonita del Chaco central en Paraguay, la cual comenzó en 1926, llevó al desarrollo de una importante infraestructura de investigación agropecuaria y extensión, cubriendo muchos aspectos de la producción de cultivos, pasturas y ganado en esta área, la cual está totalmente colonizada por este grupo. La investigación tuvo un impacto grande en los planes de desarrollo actuales y futuros del país. Desde fines de la década de 1960, la carretera que atraviesa el Chaco ha acelerado el desarrollo global.

Por un largo tiempo el énfasis en cultivos comerciales tuvo un efecto deletéreo sobre el ambiente y los recursos naturales. Es en particular la necesidad de exportar bienes la que llevó a una intensificación de la agricultura a través de fuertes inversiones en maquinaria, fertilizantes y agroquímicos, lo cual no es sostenible. Esto es particularmente cierto en el caso del Chaco, con la invasión de la agricultura en áreas pastoreables y forestales asociadas, con el propósito de desarrollar cultivos como soja y algodón; gran parte de esta inversión es extranjera. Sin embargo, una presión constante de varios sectores de la población ha creado una conciencia sobre el peligro que corren los recursos naturales como resultado en el giro en la explotación de los recursos agropecuarios hacia un rápido retorno económico. Nueva legislación está siendo desarrollada para combatir estos procesos dañinos, pero esto está aún en sus primeras etapas.

La colonización llevó a la degradación ambiental: el pastoreo fue totalmente inmanejable, hubo quema incontrolada, y el sobretalado de la selva llevó a su reemplazo por vegetación espinosa indeseable. Algunos autores manifiestan que antes del arribo de los colonos europeos, el ecosistema del Chaco estaba en equilibrio. Esto sería así debido mayormente a la baja densidad de población y a la ausencia de ganado doméstico. La ausencia de una política global de colonización de tierras ha sido uno de los principales factores de la sobre explotación y degradación de vastos recursos del Chaco, y se aplica igualmente a todos los países que comparten el Gran Chaco.

El número de cabezas de ganado aumentó constantemente en el Chaco argentino hasta 1940; la producción estuvo típicamente basada en establecimientos sin alambrados de 5 000 ha. El incremento en el número de cabezas de ganado fue a través de la expansión del área colonizada, con un manejo primitivo y bajos niveles de tecnología. Como indicaron Adamoli et al.(1990), la dotación en 1940 era muy alta, de un animal cada cinco hectáreas, y llevó al estado actual de degradación generalizada.

Con la situación actual de tenencia de la tierra, una considerable proporción de la tierra es mantenida en propiedad comunal, y a menudo la tierra ha sido invadida por intrusos. En otros casos, porciones muy grandes de tierra sin demarcar ha llevado nuevamente a una excesiva explotación de este recurso. La severidad del sobre pastoreo, junto con el monocultivo y la tala de la selva, hacen dificultoso concebir planes de redistribución o aún intentos de reducir la presente tasa de extracción. No hay manera de establecer quien es responsable del uso de la tierra de cultivo, los pastoreos o las selvas (Riveros, 1993). El cuadro 4 muestra la distribución de la tierra en el Chaco argentino (Calella, 1989), y el cuadro 5 la del Chaco paraguayo.

Cuadro 4. Tamaño de los establecimientos en el Chaco argentino

Tamaño del establecimiento

%

Notas

Menos de 2 000 ha

85,0

sin cercar, excepto pequeñas áreas

Entre 2 000 y 4 000 ha

6,7

cercado en anillo

Más de 4 000 ha

8,3

todo cercado, con algunas sub-divisiones


Cuadro 5.  Distribución por clase de tamaño de los establecimientos y del rodeo en el Chaco paraguayo

Clases de área

No. de unidades productivas

Área total
(x 103 ha)

Clases de tamaño de rodeo

Proporción de las unidades productivas %

< 5 ha
5 - 20 ha
20 - 50 ha
50 - 100 ha
100 - 200 ha
200 - 1 000 ha
1 000 - 5 000 ha
5 000 - 10 000 ha
> 10 000 ha

400 (6,8%)
552 (9,4%)
649 (11,1%)
779 (13,3%)
924 (15,9%)
1 522 (26,0%)
773 (13,2%)
143 (2,4%)
110 (1,9%)

0,9 (0,01%)
5,5 (0,1%)
20,9 (0,3%)
54,2 (0,9%)
126 (2,0%)
629 (10,0%)
1 633 (25,9%)
972 (15,4%)
2 864 (45,4%)

1 - 2
3 - 9
10 - 49
50 - 99
100 - 199
200 - 499
500 - 999
1 000 - 4 999
> 5 000

3,1
11,2
28,7
16,0
15,3
13,4
5,6
5,6
1,1

TOTAL

5 852 (100%)

6 305 (100%)

 

100

Fuente: Ministerio de Agricultura y Ganadería, 1992, citado en Glatzle, 1999.

El Chaco no es como otras áreas con una vieja tradición agropecuaria, donde la distribución de las plantas cultivadas o de las plantas nativas protegidas por el hombre puede definir precisamente el ambiente donde crecen. En España, por ejemplo, el olivo (Olea europaea) y el algarrobo (Ceratonia siliqua), protegidos o cultivados, definen con considerable precisión los tipos de suelos y las condiciones ambientales. En el Chaco, sin embargo, los cultivos no están aún correlacionados precisamente con las condiciones ambientales. Un cultivo de algodón define ecológicamente un lugar en términos muy generales. Los cultivos han sido elegidos de acuerdo con especulaciones económicas de corto plazo, sin considerar sus requerimientos ecológicos y ambientales óptimos. La predominancia de cultivos hortícolas, tabaco o azúcar (con riego) en una determinada región no es necesariamente una indicación de su adaptación a esa área; por ello es fácil comprender la falta de sostenibilidad de muchos cultivos chaqueños.

En principio, no es difícil estimar las condiciones bioclimáticas a partir de la vegetación no disturbada de un sitio, usando esa vegetación como instrumento para identificar, definir, describir y delinear aquellas áreas que pueden ser consideradas similares en términos de recursos y sus problemas. Actualmente, la teledetección usando imágenes satelitares puede ser utilizada para hacer estudios completos y detallados de los recursos naturales y su utilización. Sin embargo, el Chaco continúa siendo explotado equivocadamente con poca o ninguna preocupación por la sostenibilidad y por las futuras generaciones. Tecnologías mejoradas han sido desarrolladas por institutos de investigación como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Argentina, y aplicadas exitosamente por algunos grupos de agricultores, pero lo que realmente controla los métodos de producción es la ganancia económica a corto plazo.

COMO FUE DEGRADADO EL CHACO

La colonización y explotación del Chaco occidental están bien descritas por Savaria Toledo (1993); lo siguiente está basado en su artículo presentado en el 19º Congreso Mundial de Pastizales. El autor considera un área más amplia que la mayoría de las autoridades para la extensión global del Chaco, pero provee una descripción gráfica de su manejo anterior, su colonización y como el paisaje que ha durado por siglos o milenios, fue destruido en menos de un siglo por el mal manejo y la codicia humana. Su trabajo para redesarrollar grandes áreas del Chaco argentino es descrito en otro lugar.

Vegetación
Floristicamente, el Chaco ha sido caracterizado por el árbol endémico Schinopsis spp., predominante en la selva clímax. Otros tipos de vegetación están presentes, como las sabanas, sabanas de palmas y selva, arbustos halofíticos, bosques espinosos, planicies improductivas, matorrales de cactus, y varias asociaciones secundarias que surgieron por las actividades humanas. La vegetación del Chaco occidental ha sido, sin embargo, severamente afectada por la interferencia humana, particularmente en la Argentina, donde el desarrollo agropecuario fue previo al del chaco de Paraguay y Bolivia. En Argentina la vegetación natural ha sido usada para madera (incluidos los durmientes para el ferrocarril y los postes para los alambrados de los establecimientos), leña y pastoreo. Prosopis spp. y Ziziphus spp. eran árboles comunes y la miel era abundante. La vegetación, antes del violento impacto de los últimos 150 años (ca. 1850-2000), era una alternancia de pastizales y selvas, con algunos pantanos, dependiendo del microrrelieve. El forraje potencial era alto, pero la falta de agua era un factor limitante para el pastoreo durante la estación seca, por lo que el desarrollo inicial de la ganadería estuvo asociado con los ríos en función de las aguadas estivales. Más recientemente, los espacios inter-fluviales han sido ocupados mediante la construcción de represas y pozos artesianos.

Fuego
El fuego fue el principal factor ecológico que formó la estructura del paisaje del Chaco antes de la expansión de la producción. Los indígenas del Chaco quemaban la vegetación para comunicarse, cazar y para la guerra, limpiando de este modo todos los años grandes áreas de tierra. Es probable que el fuego haya sido un importante factor aún antes del  arribo de los indígenas hace unos 8 000 años. La presencia de grandes herbívoros adaptados al campo abierto, como el guanaco (Lama guanicoe), dos ciervos (Blastocervus dichotomus y Ozotocervus bezoarticus) y el ñandú o avestruz sudamericano (Rhea americana), sugiere que había pastizales abiertos bastante antes de la ocupación humana. Debería haber habido un exceso de forraje seco durante el invierno cuando los animales se mueven a las áreas ribereñas para buscar agua.

El pasto seco puede haberse quemadp periódicamente por tormentas eléctricas en primavera; los pastizales altos intercalados con manchones de selva son típicos de la situación de clímax de fuego descrita en muchos sistemas de sabana.

Ganado
La introducción del ganado fue un nuevo factor ecológico que podría haber conducido a la degradación de los pastizales, pero para el Chaco, esto no es suficiente para explicar los cambios dramáticos y rápidos que tuvieron lugar en la vegetación. El factor más potente introducido por los colonos europeos fue la dispersión de las fuentes de agua (pozos y estanques) de manera que una proporción mucho mayor del forraje pudo ser consumido, quedando poco o ninguno para ser quemado. El fuego fue entonces eliminado como factor ecológico y la desaparición del elemento clímax de fuego llevó a una mayor la escasez de forraje y consecuentemente a una mayor presión de pastoreo y a un aumento del crecimiento de especies leñosas no palatables.

Este fue el único mejoramiento introducido por los productores. El pastoreo fue continuo con rodeos mezclados de bovinos, equinos, cabras, asnos y ovinos vagando descontroladamente sobre la misma tierra, sin más límites que la distancia al agua en la estación seca; los pequeños animales eran a menudo acorralados durante la noche. Las fronteras de los territorios de pastoreo estaban a menudo mal definidas y los rodeos a menudo se mezclaban; esto llevó a un severo sobrepastoreo y a una rápida degradación de la cobertura forrajera. En menos de cincuenta años, el paisaje que una vez fue rico fue casi esterilizado y alterado como resultado del sistema de «no manejo». Al principio, la solución fue buscar más tierra virgen, pero ahora esto no es posible.



4. EL CHACO ARGENTINO

4.1. Tipos de vegetación
Los tipos de vegetación son presentados basados por Boelke (1964), un marco de tres zonas agro-ecológicas; la Figura 4 suministra información sobre sub-regiones y vegetación en la Argentina.

Figura 4. Sub-regiones y vegetación del Chaco argentino (según Morello, 1968)

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Húmedo a sub-húmedo o Chaco oriental
Esta es básicamente una formación arbórea, donde manchones de selva de quebracho colorado chaqueño (Schinopsis spp.) se alternan con pastizales abiertos. También hay áreas dominadas por la palma Copernica alba, usualmente bajo condiciones pantanosas con acumulación de sales. En los márgenes de los cursos de agua hay una densa vegetación arbustiva, y las áreas inundadas están cubiertas por plantas acuáticas. La ausencia de relieves significativos, junto con fuertes lluvias estacionales, favorece la formación de numerosas lagunas poco profundas, las cuales están cubiertas por ciénagas conocidas regionalmente como esteros.

Las asociaciones comunes de plantas forrajeras nativas indican la riqueza de los recursos genéticos vegetales, tal como sigue:

Sabanas: maciegas de pastos perennes de invierno-primavera, incluyendo Stipa neesiana y S. Brachychaeta, y maciegas de pastos perennes de verano-otoño, incluyendo Elionorus viridulus, Leptochloa chloridiformis, Chloris canterae, C. distichphylla, Panicum bergii, Botriochloa barbinodis, Eriochloa montevidensis, Tridens brasiliensis, Eragrostis airoides, Paspalum plicatulum, Pappophorum alopecuroideum, Schizachyrium paniculatum, y pastos estoloníferos como Chloris polydactyla.

Áreas húmedas (esteros): maciegas de pastos perennes de verano-otoño, como Paspalum intermedium y Oryza latifolia, con anuales como Echinochloa cruzpavonis.

Matorrales de caña (canutillales): maciegas de pastos perennes de verano-otoño, como Diplachne universaria y Eragrostis lugens, con pastos rizomatosos como Echinochloa helodes y Luziola peruviana, y pastos estoloníferos (p. ej., Hemarthria altísima).

Montes de palmas (palmares): maciegas de pastos perennes de verano-otoño, incluyendo Sporobolus pyramidalis, Diplachne universaria, Panicum milioides y Paspalum intermedium, con pastos rizomatosos como Echinochloa belodes.

Pastizales de pastos altos (campos altos): maciegas de pastos perennes de verano-otoño, incluyendo Paspalum dilatatum, P. almum. P. urvillei, P. simplex y Digitaria insularis; con pastos rizomatosos (como Paspalum notatum, Axonopus compressus  y Cynodon dactylon) y anuales (p. ej., Digitaria sanguinalis).

Quebrachales: maciegas de pastos perennes de verano-otoño, incluyendo Leptochloa virgata, Paspalum simplex, Setaria argentina y Chloris canterae, y árboles y arbustos como Schinopsis balansae, Caesalpinia paraguariensis y Geoffrea decorticus.

Algarrobales: árboles y arbustos, tales como Prosopis alba, P. nigra y Acacia aroma.

Desmontes de selva (abras de bosque): maciegas de pastos perennes de verano-otoño, incluyendo Paspalum plicatulum, Bothriochloa barbinodis, Chloris canterae, C. distichophylla, Leptochloa chloridiformis, Setaria fibrigii y S. argentina; pastos estoloníferos como Paspalum alcalinum, P. prolifereum y Chloris polydactyla.

En este tipo de vegetación también hay algunas leguminosas importantes, incluyendo Desmodium canum, Vigna luteola, Phaseolus lathyroides, P. adenantus, Rhyncosia minima, Eriosema sp. y Desmanthus sp.

Chaco árido y semi-árido
Está presente en varias provincias del Chaco argentino, en el este de Bolivia, en la parte oeste de Paraguay y una pequeña área en el sudoeste de Brasil. Básicamente esta es un área enorme de tierra plana, que se vuelve más árida de este a oeste. Los pastizales abiertos derivados del desmonte y quema de selva ocupan un área significativamente menor que la que se encuentra en las zonas húmedas y subhúmedas. Las selvas están dominadas por xerófitas y son menos densas que en el Chaco oriental. Cactus, incluyendo árboles-cactus son comunes entre árboles y arbustos. Los recursos forrajeros incluyen un vasto número de árboles y arbustos, pero solamente en los desmontes hechos por el hombre puede encontrarse un número de especies forrajeras útiles.

Quebrachales: árboles y arbustos, incluyendo Schinopsis lorentzii, Caesalpinia paraguariensis, Acacia aroma, A. praecox, A. macracantha, A. tucumanensis, Prosopis alba, P. nigra, P. torguata, P. uscifolia, Ziziphus mistol, Mimosa detinens, Cercidium praecox, Geoffroea decorticans, Ruprechtia triflora, R. corylifolia, Porlieria microphylla, Mayanthus spinosa, M. vitis-idaea, Celtis spinosa, Castela coccinea, Achatocarpus nigicans y otros; cactus como Cereus coryne, C. validus, Opuntia quimilo y Harrisia pomanensis. Pastos, como se citan más adelante.

Desmontes y hábitats abiertos: maciegas de pastos perennes de verano-otoño, como Setaria argentina, S. cordobensis, S. geniculata, Trichloris crinita, T. Pluriflora, Chloris polydactyla, Gouinia latifolia, G. paragauyensis, Pennisetum frutescens, Elionurus tripsacoides, Leptochloa virgata, L. dominguensis.

Suelos con alta salinidad: Sporobolus pyramidalis, S. phleoides y Atriplex sp., más cactus como en los quebrachales.

Esteros: maciegas de pastos perennes de verano-otoño, tales como Panicum prionitis y Elionurus tripsacoides, y especies flotantes como Panicum elephantipes, y otras herbáceas como Eichhornia crassipes, Typha dominguensis y Scirpus californicus.

Sabanas del nordeste: maciegas de pastos perennes de verano-otoño, incluyendo Paspalum urvillei, P. commune, Digitaria californica, Setaria spp., Panicum spp., y pastos rizomatosos como Paspalum notatum, y pastos estoloníferos como Axonopus compressus.

Montano o zona de tierras altas
Esta zona está ubicada mayormente en Argentina, pero también se extiende dentro de Bolivia y en pequeña medida en Paraguay. El paisaje es quebrado por formaciones de colinas, las que tienen una mayor precipitación que las tierras bajas. Las laderas también colectan aire húmedo proveniente del este (Atlántico). La vegetación selvática contiene muchas especies encontradas en el Chaco inferior, y algunos árboles de áreas de zonas de precipitación más alta, tales como Alnus jorulensis, Schinopsis haenkeana, Acacia caven, A. furcatispina, Prosopis chilensis, P. nigra, Geoffroea decorticans, Caesalpinia mimosifolia y C. paraguayensis. La cobertura de pastos es muy limitada.

4.2. Producción agropecuaria
La descripción de los sistemas de producción agropecuaria en el Chaco argentino está basada en un enfoque regional, agrupando las provincias de acuerdo a similitudes en sus principales parámetros climáticos y formas de producción agropecuaria.

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Sudoeste del Chaco

Catamarca y La Rioja
Las provincias de Catamarca y La Rioja cubren aproximadamente 18 000 y 15 000 km2, con alrededor de 30 y 55 por ciento de formación de Chaco, respectivamente. Ambas provincias están incluidas en el Chaco árido, con precipitaciones por debajo de 400 mm/año. Presentan una variedad de ambientes, de acuerdo a la topografía local. El Chaco de estas provincias es en general una planicie con vegetación de tipo sabana, aunque hay áreas significativas con selva nativa; sin embargo, estas áreas selváticas están siendo rápidamente afectadas por la tala indiscriminada. El principal factor limitante para la expansión de la producción sostenible de cultivos es el agua. Actualmente hay 290 km2 bajo riego en la provincia de Catamarca y 170 km2 en La Rioja. Existe la urgente necesidad de mejorar los métodos de riego de manera de hacer un mejor uso del agua disponible. Al respecto, la búsqueda de cultivos más eficientes tiene una alta prioridad. En ambas provincias, cereales, hortalizas, árboles frutales y citrus son básicos para la economía. Los problemas de tenencia de la tierra, como en el resto del Chaco, son comunes y aún tienen que ser atendidos. La cría de ganado está difundida ampliamente entre los pequeños productores, e incluye bovino, grandes rebaños de cabras y ovinos y, en las montañas, algunos camélidos. Los sistemas de cría son en general extensivos y hay un amplio lugar para el mejoramiento del manejo del rodeo y para el desarrollo del manejo del forraje y el pastoreo.

El INTA, en su centro regional en La Rioja, tiene varios programas relacionados con importantes aspectos de la producción de cultivos y ganadería. El mejoramiento de pasturas, basado en la siembra directa de pasto buffel (Cenchrus ciliaris) dentro del pastizal natural a bajo costo, esta proveyendo de buenos incentivos a quienes pastorean. También están siendo estudiadas varias líneas de pastos autóctonos. El trabajo en alfalfa (Medicago sativa) es importante, dado que pueden ser obtenidos hasta ocho cortes por año. En el sector de la producción hortícola y frutícola, el trabajo en olivos e higos está avanzando exitosamente y un considerable esfuerzo está siendo dedicado a cebollas y pimientos. También se realizan esfuerzos para mejorar la calidad de la vid. Para resumir, la pequeña área bajo riego, los métodos ineficientes de riego que se están usando y la falta de una extensión eficiente, genera una producción de cultivos no sostenible e importantes problemas de erosión. Los problemas de tenencia de la tierra son importantes y difundidos, y fomentan formas de explotación que llevan a una rápida pérdida de la fertilidad del suelo y a una degradación del recurso forestal.

Córdoba
La provincia de Córdoba tiene un área de 160 000 km2, incluyendo 35 000 km2 en su parte noroeste considerados como parte del Chaco. Aproximadamente el 95 por ciento del área se usa en la cría de ganado mayor, mezclada con cabras en pasturas naturales y arbusivas, con una productividad anual muy baja (18 kg/carne/ha). Los cultivos no son importantes, excepto algunas áreas con frutales y hortalizas bajo riego. La mayoría de las empresas agropecuarias en esta área no son viables. La erosión está ampliamente difundida como resultado de los incendios de pastizales y arbustos, el monocultivo de la tierra arable y de la indiscriminada tala de montes. Los tipos de vegetación más comunes en el oeste de Córdoba se muestra en la Figura 5.

El Centro Regional de INTA concentra sus esfuerzos en cultivos para las áreas de alto potencial agropecuario, especialmente el sorgo (Sorghum bicolor), maní (Arachis hypogaea) y soja (Glycine max). La Facultad de Agronomía de la Universidad de Córdoba ha estado estudiando la productividad de los sistemas silvo-pastoriles en el Chaco, con resultados promisorios basados en el mantenimiento de una buena proporción de árboles nativos y en el ajuste de la dotación para evitar el excesivo sobrepastoreo. Investigaciones detalladas en Prosopis spp. demuestran su potencial y valor en el mantenimiento de la fertilidad del suelo. Sin embargo, grandes áreas están siendo aún desmontadas para el monocultivo de cereales.

El potencial de la cooperación sub-regional sobre el uso y manejo de Prosopis spp. ha sido reconocido desde hace cierto tiempo. En Ayzera et al. (en FAO, 1988b) se discute el potencial que ofrece Prosopis en el Chaco seco argentino, con especial énfasis en la continuación del desarrollo regional a través del establecimiento de sistemas de producción silvo-pastoriles.

Figura 5. Vegetación típica  en un área al oeste de Córdoba (según Marcelo Cabido, 1994)

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Chaco del noroeste

Salta y Jujuy
Las provincias de Salta y Jujuy, en el noroeste, cubren 60 000 km2 y 18 000 km2, respectivamente, y comparten muchos ambientes contrastantes (80% de Salta y 30% de Jujuy están en el Chaco), variando en altitud, topografía, lluvia y temperatura. Once zonas ecológicamente diferentes han sido identificas en Salta y siete en Jujuy. Ambas provincias tienen áreas templadas debido a la altitud. Se cultivan cultivos sub-tropicales bajo riego, incluyendo caña de azúcar, tabaco y cultivos hortícolas intensivos. La expansión de la agricultura en el norte de Salta ha incrementado áreas bajo porotos, soja y maíz. En el sur, es común la producción de cultivos y de ganado para carne.

En el centro de Salta y en partes de Jujuy hay cultivos bajo riego. La soja es el principal cultivo, pero más recientemente, algodón, pomelo (Citrus paridisi) y durazno (Prunus persica) han incrementado; arroz (Oryza sativa) y garbanzos (Cicer arietinum) son introducciones recientes. La producción animal se concentra en la cría, y se han instalado grandes establecimientos de engorde a corral para invernar ganado de carne. La ganadería es el principal producto de las áreas silvo-pastoriles del oeste con 500 mm/año de lluvia, la cual necesita un sistema pastoril muy extensivo. El potencial de la provincia de Salta para la expansión de la producción animal es particularmente bueno, dado que solo el 27 por ciento del área apta está actualmente bajo uso.

En los altos piedemontes del oeste, donde las selvas han sido generalmente desmontadas, hay buenas pasturas naturales y las actividades ganaderas son más intensivas. Dentro de los valles intermontanos, la baja precipitación de 400 mm/año favorece la producción extensiva de cabras, con poco ganado mayor. El tamaño de las propiedades determina largamente el sistema de producción, junto con la disponibilidad de riego. Cultivos hortícolas, tubérculos, porotos y citrus son producidos mayormente en unidades menores de 10 ha. Tabaco y cultivos de huerta son comunes en  propiedades de 10 a 100 ha, mientras que los cereales y las oleaginosas dominan, con los citrus y bananas, en propiedades mayores de 100 ha.

Como en muchas otras regiones de la Argentina, la explotación irracional de la selva ha llevado a una erosión seria y a una completa pérdida de las especies más valiosas (una información precisa sería necesaria para la futura planificación de las actividades forestales). La erosión ha sido agravada por el intenso laboreo en cultivos como porotos, maíz y sorgo. Los porotos comunes y la soja son sembrados en el momento pico de las lluvias, causando una erosión devastadora, ya que el suelo no tiene cubierta protectora. Debido a los bajos rendimientos y a los rastrojos pobres, la erosión eólica es seria en la estación seca. Los cultivos perennes irrigados (caña de azúcar y árboles frutales) no causan erosión, aunque el exceso de riego sin un drenaje adecuado está causando una salinización seria. Los mayores problemas a mediano plazo en la provincia de Salta son la desaparición del cultivo del tabaco, el incremento de la productividad de la ganadería y superar los generalizados déficits de ingresos de los pequeños productores.

Los pequeños establecimientos están a menudo explotados muy intensamente y muestran signos de degradación del suelo. Los establecimientos grandes, a menudo propiedad de productores no residentes, son manejados en forma extensiva y consecuentemente la productividad es baja. El Centro de Investigación Regional de INTA, junto con otros centros regionales, ha estado desarrollando sistemas sostenibles de cultivos con porotos, ajo (Allium sativum), y cura mejorada del tabaco para incrementar los retornos. Del mismo modo, en el sector frutícola una red de investigaciones está evaluando nuevos cultivares de palta (Persea gratisima) y mango (Mangifera indica). Se están estudiando métodos mejorados de preparación del suelo para pequeños productores, como labranza mínima y siembra directa, tanto para para poroto como para maíz.

Colonización del Chaco occidental

Los cambios más obvios provocados por la colonización fueron:
  • cambios en el paisaje, desde pastizales altos a bosques;
  • destrucción de la capa herbácea, de arbustos palatables y degeneración de especies madereras valiosas;
  • alteraciones profundas y regresivas en la fauna a través de cambios en el hábitat y de la caza no controlada. Los grandes animales nativos como los guanacos, los tapires, el venado de la pampa y el venado de los pantanos, el jaguar y el armadillo gigante han casi completamente desaparecido de los ecosistemas del Chaco; y
  • una vasta expansión de árboles nativos leñosos y arbustos no palatables dentro de las áreas degradas

Antes de la llegada de los españoles, el Chaco era el hogar de muchas tribus indígenas que vivían de la caza, la recolección y, algunos, de la pesca. Eran nómades, migraban en forma estacional, pero, sin embargo, su impacto en la vegetación fue fuerte debido al uso del fuego. La colonización española se detuvo en Argentina en los bordes del Chaco hasta el último cuarto del siglo XIX y hasta 1920-1930 en Bolivia y Paraguay. Cuando la colonización se inició estaba basada en la producción extensiva y se desarrollaron actividades relacionadas con la explotación de la selva. En el último cuarto de siglo ha habido cierto desarrollo de las pasturas sembradas usando especies exóticas.

Muchos de los colonos eran criollos, los cuales a menudo eran tanto soldados como colonos; el ganado pastoreaba libremente pero permanecía cerca de los cursos de agua. Una vez que la región estuvo en completo control de la administración los criollos se desparramaron a través de las planicies y con estanques y buena tecnología, no estuvieron más limitados a la proximidad de los cursos de agua naturales. Este fue el único mejoramiento introducido por los ganaderos. El pastoreo fue continuo con rodeos mezclados de bovinos, equinos, cabras, asnos y ovinos vagando descontroladamente sobre la misma tierra, sin más límites que la distancia al agua en la estación seca; los animales pequeños eran a menudo acorralados durante la noche. Las fronteras de los territorios de pastoreo estaban a menudo mal definidas y los rodeos se mezclaban; esto llevó a un severo sobrepastoreo y a una rápida degradación de la cobertura pastoril. En menos de cincuenta años, el paisaje que alguna vez fue rico fue casi esterilizado y alterado como resultado del sistema de «no manejo». Al principio la solución fue buscar más tierra virgen, pero eso ahora no es posible.

Chaco oriental central

Santa Fe
La provincia de Santa Fe tiene aproximadamente 60 000 km2 en el Chaco, extendiéndose a través de sus partes orientales y centrales;está casi enteramente dedicada a la cría y engorde de ganado. La producción de cultivos tiene poca importancia, siendo el sorgo granífero el principal cultivo, con algo de girasol (Helianthus annuus) y algodón. Existe espacio para el desarrollo. Tipos de vegetación típicos de un área al norte de Santa Fe se presenta en la Figura 6.

Figura 6. Vegetación típica leñosa en el Chaco sub-húmedo del norte de Santa Fe.

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El problema más serio, como en otras áreas cultivadas, es el monocultivo de cereales y la resultante propensión a la erosión del suelo. La integración de la ganadería con las pasturas dentro del sistema de producción está siendo estudiada como un medio de alcanzar una producción sostenible. Actualmente se reconoce que la falta de un enfoque integral que rote forrajeras con cultivos ha llevado a la presente degradación de las áreas arables. La presente escasez de carne en la Argentina, con sus concomitantes altos precios, podría traer un cambio de actitudes, lo cual podría beneficiar tanto a los cultivos como a la industria ganadera.

El Centro Regional de INTA en Santa Fe está concentrando esfuerzos en las áreas de alto potencial. Sin embargo, los esfuerzos para mejorar la conservación de forraje en el noroeste de manera de reducir los problemas causados por la escasez de alimento en el invierno, han mostrado excelentes resultados usando principalmente silo de maíz (Zea mays).

Santiago del Estero y Tucumán
La provincia de Santiago del Estero, en la parte noroeste central del Chaco, cubre aproximadamente 120 000 km2. Limita con Tucumán, la cual cubre 40 000 km2 y presenta una topografía quebrada y colinas relativamente altas o sierras. Santiago del Estero es predominantemente típico Chaco plano, aunque con colinas bajas con la común vegetación de serrano y una faja de Chaco sub-húmedo paralela al río Paraguay. En la Figura 7 se muestran tipos de vegetación de las planicies boscosas aluviales en el sur de Santiago del Estero. La agricultura en Tucumán está basada en caña de azúcar (alrededor de 50%), soja (23%), maíz (7%) y trigo (4%). El resto es tabaco y papas, con solo 1 por ciento con algodón. En Tucumán, la falta de diversificación lleva a que 50 por ciento de la tierra esté bajo caña de azúcar irrigada en forma ineficiente. Más aún, la naturaleza extensiva de la producción ganadera, a veces con alta proporción de ovinos y caprinos, está causando daños irreversibles a la vegetación natural. También hay falta de sistemas de extensión e información para los productores.

Figura 7. Vegetación típica de las planicies boscosas aluviales en el sur de Santiago del Estero.

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En contraste, Santiago del Estero tiene grandes áreas de selva en el norte que contribuyen sustancialmente al ingreso de la provincia y grandes áreas de pasturas nativas usadas para la producción extensiva de carne, con algunos ovinos y caprinos. El área sembrada con cultivos totaliza 6 000 km2, con cereales (34%), oleaginosas (19%), y cultivos industriales (11%, principalmente algodón), y pequeñas áreas bajo horticultura, forrajeras y frutales. Los porotos comunes (Phaseolus vulgaris) cultivados en establecimientos pequeños, tradicionalmente ocuparon vastas áreas en el noroeste; esta tierra está totalmente degradada y casi no se cultiva. La excesiva subdivisión de los establecimientos en el sudeste también está resultando en erosión intensa y en degradación generalizada. Sin embargo, un área del sudeste con tambos intensivos de medianos a grandes, muestra que la lechería esta bien adaptada a este ambiente y demuestra que hay potencial para mejorar los sistemas tradicionales.

Los problemas que afectan a ambas provincias son en gran medida similares a aquellos de todo el Chaco. La degradación de la selva nativa está difundida, y solamente permanece cerca de un 20 por ciento del área forestada en 1914; esto ha llevado a una severa erosión del suelo combinada con monocultivo, sobrepastoreo y métodos de riego deficientes. Los sistemas de riego obsoletos y el manejo deficiente exacerba el problema general de la producción sostenible de cultivos. La falta de drenaje adecuado está llevando a una creciente salinización.

Se está dando alta prioridad al fortalecimiento de la extensión y la transferencia de tecnología. El trabajo del Centro Regional del INTA en Santiago del Estero está mostrando resultados alentadores y los resultados de la evaluación de pasturas de gramíneas exóticas (Brachiaria spp., Setaria spp. y Panicum maximum cv. Gatton) indican nuevos caminos para intensificar la producción de carne. Al mismo tiempo, están en marcha métodos de manejo mejorado de pasturas naturales a través del uso estratégico del fuego y de un mejor manejo animal. También está dando buenos resultados el desarrollo de tecnología para el algodón, con la cosecha mecanizada y control racional de pestes y enfermedades. En el sector hortícola, el cultivo de frutilla está atrayendo a pequeños productores, y se está llevando a cabo investigación en riego por goteo. En el sector forestal, se está preparando un inventario y una evaluación detallada de la vegetación nativa, junto con ensayos de campo sobre la plantación de árboles nativos y arbustos de valor económico.

Chaco del noreste
Formosa - Chaco

En el noreste, las provincias de Formosa y Chaco cubren más de 170 000 km2, aproximadamente el 32 por ciento del Chaco argentino. Ambas provincias tienen grandes áreas de cultivos. El área cultivada es de alrededor de 7 100 km2, de las cuales 3 150 ha están bajo algodón, 1 700 ha bajo girasol y 1 400 ha bajo sorgo, siendo el resto horticultura y forrajeras. El algodón representa el 70 por ciento del área total del cultivo en la Argentina. El trigo y el maíz han disminuido gradualmente en razón de su adaptación climática marginal y de la reducción de los subsidios. En contraste, la soja ha aumentado sensiblemente, desde 600 km2 en 1990-1991 a 2 000 km2 en 1996-1997. Otros cultivos, como arroz, caña de azúcar, tabaco, lino, frutas y vegetales, cubren menos del 3 por ciento del área, aunque son localmente importantes.

Los rendimientos generales de algodón, girasol, granos y pasturas cultivadas son bajos debido a una combinación de manejo mediocre, sequías periódicas, o fuertes lluvias con las resultantes inundaciones debido a la falta de posibilidades de escurrimiento. Los pequeños productores usualmente cultivan algodón en monocultivo, con un bajo nivel de insumos. La comercialización del algodón está escasamente organizada, pero existen algunos sistemas alternativos de producción que podrían incrementar los actuales ingresos. Otro problema serio es la escasez de mano de obra para la cosecha del algodón: la mecanización está mejorando gradualmente la situación, pero aún hay productores que cosechan tarde y pierden calidad debido a lluvias tardías. Las pérdidas de los productores de algodón en el provincia del Chaco en 1997 fueron estimadas en $EE.UU. 31 000 000.

Ha habido un rápido deterioro de los suelos debido a una excesiva mecanización, introducida sin definir claramente el manejo del suelo y las técnicas de conservación, en particular de la erosión hídrica, pérdida de materia orgánica y reducida retención de humedad y nutrientes de suelo. No hay modelos apropiados de manejo de los cultivos a seguir y el control de las plagas es inadecuado.

La ganadería es importante en los sistemas de producción mixtos dentro de las áreas cultivadas, particularmente en la región central de ambas provincias, donde el 22,4 por ciento de los productores cultivan el 66,7 por ciento de la tierra agrícola y mantienen un 28.2 por ciento con ganadería. La ganadería tiene 3 000 000 de cabezas, mayormente en rodeos de cría, reteniendo los terneros y novillos por un año antes de mandarlos a engordar en el sur. Un cierto número de animales pasa el invierno antes de ser vendido para ser terminado en los pastizales más fértiles del sur. Hay poca adopción de tecnología mejorada entre los ganaderos que pastorean, y la salud animal y la higiene también son pobres.

La mayoría del ganado es mantenido sobre pasturas naturales, con grandes pérdidas invernales de peso. La capacidad de carga es de 2 a 4 unidades ganaderas/ha; las terneras demoran de 3 a 4 años antes del servicio y los novillos requieren 4 a 5 años para su terminación. El porcentaje de preñez es de 50 a 55 por ciento y no se practica la parición estacional, de modo que los terneros son a menudo afectados por las condiciones climáticas, en especial cuando la pobre alimentación invernal brinda poca leche. Las facilidades para el manejo del ganado son mínimas.

La división del uso de la tierra en estas provincias se indica en el Cuadro 6.

Cuadro 6. Uso de la tierra en las provincias de Chaco y Formosa, Argentina

Tipo de uso

Porcentaje (%)

Area (km2)

Producción de cultivos

Ganadería + cultivos mezclados

Cría de ganado

16,4

15,7

67,9

28 000

26 000

116 000

La actividad forestal ha disminuido gradualmente debido al agotamiento de este recurso, aunque la selva cubre aún 110 000 km2, los cuales representan el 25 por ciento de la selva nativa de Argentina. La reforestación es mínima, aunque hay cierto interés para el futuro. La forestación es enteramente extractiva, con poco manejo que fomente la regeneración de especies valiosas. La producción de carbón sigue a la tala y deja el suelo desnudo y expuesto a erosión severa y degradación.

De lo expuesto, se aprecia que la economía es altamente dependiente del algodón, y en menor medida de la forestación y la ganadería.

El Centro Regional del INTA está prestando atención al mejoramiento de la calidad del algodón, al rendimiento y a la resistencia a enfermedades. En el caso de la ganadería, la suplementación invernal está proporcionando excelentes resultados. El trabajo de evaluación de gramíneas y leguminosas está avanzando con éxito, particularmente para áreas de drenaje pobre, donde las gramíneas Bothriochloa insculpta y Paspalum atratum son usadas conjuntamente con las leguminosas Desmanthus virgatus (colectada en Paraguay) y Aeschynomene americana, de Florida. El trabajo en suinos es importante para asistir a los pequeños productores.

Principales problemas que afectan a las provincias de Chaco y Formosa

  • cultivar algodón como monocultivo;
  • falta de adecuados sistemas de drenaje;
  • deterioro de la tierra, con un gran porcentaje de unidades muy pequeñas que no son económicamente viables;
  • deficiente  manejo de los recursos forestales, contribuyendo sustancialmente a la degradación del suelo y a la pérdida de biodiversidad;
  • servicios de extensión deficientes para brindar prácticas mejoradas de producción y de ganadería a los productores; y
  • largas distancias desde los principales mercados a los puertos, resultando en fletes muy caros.


5. EL CHACO PARAGUAYO

En Paraguay, al Chaco comprende la región occidental u oeste. Como el resto del Gran Chaco, es una planicie con unos 32 000 km2 aptos para cultivos (Meza, 1988). Sin embargo, solamente un área muy pequeña es cultivada. El área para ganadería cubre 124 000 km2, la mayoría sobre pastizales naturales.

La cuenca del río Pilcomayo es el elemento dominante del Chaco; dos características de la cuenca gobiernan su comportamiento:

  • una extraordinaria capacidad de producir sedimentos, estimados promedialmente en unos 60 000 000 m3 anuales, procesos erosivos en sus desagües superiores, con concentraciones de 50 a 100 kg/ m3 en el río. Los desagües y las fuentes de sedimentos están en los Andes, de modo que los problemas del río son debidos a  fuerzas naturales que operan fuera del Chaco; y
  • una gran variación en flujo, con picos de 2 000 m3/segundo y bajantes de solo 3 m3/segundo.

Los efectos más serios de esta vasta carga de sedimentos y de la gran variación en flujo son:

  • el retroceso de su curso; este es el fenómeno más alarmante entre los problemas del río Pilcomayo. El río cruza una gran planicie, de alrededor de 320 km; desde 1944 el curso del río se ha movido lateralmente a una tasa de cerca de siete kilómetros anuales, debido a las grandes cantidades de sedimentos que deposita en su cauce.
  • las inundaciones causadas por sobreflujo; estas inundaciones son benéficas debido a que alimentan los grandes humedales del Bajo Chaco y apoyan a un ecosistema único en el mundo; su aspecto negativo es que son impredecibles en volumen y el lado del río del que provienen; y
  • la acumulación de limo, bloqueo y regresión del cauce de la corriente están estrechamente relacionados con los procesos de sedimentación. Durante los picos de flujo, hay una enorme concentración de sedimentos, que no pueden ser contenidos en el cauce principal y desbordan sobre la planicie, depositando limo y partículas finas de arena. Muchos sedimentos, sin embargo, permanecen en el cauce del río; esto es acentuado por la masiva presencia de un arbusto, Tessaria integrifolia (Compositeae), que tiene un sistema radicular superficial; las inundaciones desarraigan los arbustos y los depositan a lo largo de las orillas donde forman un dique vivo que retiene los sedimentos; este proceso eleva el cauce del río por encima del nivel del campo circundante y el cauce antiguo se convierte en un banco elevado entre las aguas.

5.1. Tipos de vegetación (basado en Ramírez y Laneri, 1989)

En la zona este, la vegetación del Chaco paraguayo es mesofítica, y las lluvias varían desde 1 000 a 1 300 mm por año; la vegetación pasa a ser gradualmente xerofítica en el extremo oeste, donde la lluvia está por debajo de 600 mm/año.

Se reconocen dos principales grupos de vegetación para propósitos de mapeo en el Chaco Boreal del Paraguay: xeromórfica y mesomórfica. El grupo xeromórfico domina el paisaje. El matorral es la formación principal en todo el centro, norte y oeste del Chaco Boreal; las especies predominantes varían con la textura del suelo. Sobre los sedimentos livianos y suelos salinos del noreste, las especies típicas son Pithecellobium chacoense, Mimosa castanoclada, Cnidoscolus vitifolius var. cnicodendron, Jatropha excisa y Opuntia quimilo. En la capa superior, Schinopsis quebracho-colorado, S. heterophylla y S. cornuta son las especies predominantes por excelencia, y Aspidosperma quebracho-blanco está presente en menor medida. En las cimas de las dunas, las principales plantas son Jacaranda mimosifolia, Aspidosperma pyrifolium, Schinopsis balansae, S. cornuta y Pterogyne nitens. En los suelos mejor estructurados y ricos en arcilla, las plantas principales son Ruprechtia triflora, Ziziphus mistol, Sideroxylon obtusifolia, Cordia bordasii, Quiabentia pflanzii, Capparis retusa, C. tweediana, C. salicifolia, C. speciosa, Prosopis kuntzei, P. elata y Acanthosyris falcata. Los suelos con un alto contenido de sales tienen una vegetación característica. La vegetación mesomórfica que domina hacia el sur y el centro-este de la región se desarrola sobre suelos mejor estructurados y pesados, diferentes de aquellos del Chaco central. Esta área está cubierta por un mosaico de vegetación con alternancia de montes de Schinopsis balinese, Caesalpinia paraguariensis y Phyllostylon rhamnoides; sabanas de palmas de Copernica alba y pantanos que contienen, entre otras, Eichhornia crassipes, Pistia stratoides, Salvinia auriculata, Eleocharis elegans, Canna glauca y Rhynchospora corymbosa.

Las especies arbóreas representativas son: quebracho colorado (Schinopsis balansae), quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco), trébol (Amburana cearensis), urunday (Astronium balansae), guayaibi (Patagonula americana), yuqueri (Pisonia zapallo) y guayacán (Caesalpinia paraguariensis). En la parte sur, timbó blanco (Enterolobium guaraniticum) y timbó colorado (Enterolobium contortisiliquum) son característicos, con un número de arbustos como sotobosque.

Algunas áreas están colonizadas por Prosopis spp., diseminadas también en el Chaco argentino, tales como algarrobo negro (Prosopis nigra), algarrobo blanco (Prosopis alba), algarrobo paraguayo (Prosopis hassleri), vinal (Prosopis ruscifolia), y aromito (Acacia aroma) y también pueden ocurrir otras Acacia spp. Una planta característica a lo largo de los suelos más pobremente drenados del Gran Chaco es la palma caranday (Copernica alba), la cual tiene una variedad de usos.

De acuerdo con Ramírez y Laneri (1989), hay cuatro tipos de pastizales nativos en el Chaco.

  • Pastizales de tierras bajas: Localizadas hacia el sur como una faja paralela al río Paraguay, con dos tipos distintos:
  • Pantanos: están cubiertos por aguas profundas la mayor parte del tiempo; pueden ser altamente productivos en el estrato superior y comprenden Cyperus gigantaeus, Scirpus validus, Typha latifolia, Thalia geniculata y Thalia multiflora, mientras que los estratos bajos contienen algunas especies forrajeras de buena calidad como Leersia hexandra, Panicum elephantipes, Hymenachne amplexicaulis, Diplachne uninervia y Oryza subulata. La palma Copernica alba también está presente.
  • Bañados: están en las tierras bajas donde el agua no es tan profunda como en los pantanos; hay períodos secos que alternan con inundaciones. La vegetación está compuestapor pastos de alto valor nutritivo, como Hemarthia altísima, la cual está severamente sobre pastoreada y está siendo reemplazada por Paspalum spp., junto con Eriochloa punctuate, Leersia hexandra y Cynodon dactylon. También se encuentra la palma Copernica alba con Acacia spp. cubriendo los sectores secos. Las más importantes leguminosas forrajeras son Aeschynomene montevidensis, Zornia diphylla, Galactea spp. y Discolobium leptophyllus.
  • Palmares: toman su nombre de la palma caranday (Copernica alba), la cual crece en las tierras bajas, arriba de los bañados, en amplias fajas. El campo de los palmares consiste en pastos con malezas y algunos arbustos. Los animales que pastorean comen los frutos y diseminan las semillas de palma, las cuales pasan en las heces sin ser digeridas. Los palmares están al pie de las pendientes entre las tierras altas y los pantanos. Pastizales tipo espartillo ocupan las áreas altas. Las principales gramíneas son Sorghastrum agrostoides, Paspalum panciliatum y Paspalum plicatulum. Entre las leguminosas se encuentran Desmanthus virgatus, Desmodium incanum, Galactea sp. y Phaseolus lathyroides, todas ellas son forrajeras bien conocidas que han sido la base de varios cultivares forrajeros cultivados comercialmente en Australia. La cubierta de árboles incluye Prosopis campestris, P. nigra, P. algarrobillo y Cathormion polyanthum.
  • Pastizales de espartillo: como se señaló anteriormente, estos ocupan las tierras altas y no se inundan regularmente. Los suelos son hidromórficos sobre subsuelo arcilloso, aunque el drenaje externo es bueno. Los suelos están bien provistos de fósforo, calcio y potasio. Se encuentran las siguientes gramíneas: Elionorus latiflorus, Aristida circinalis, Tridens brasiliensis, Paspalum plicatulum, Spartina argentinensis, y Trichloris pluriflora. Hay pocas leguminosas herbáceas y Desmanthus virgatus se encuentran ocasionalmente. Los árboles incluyen Prosopis campestris, P. nigra, P. algarrobilla y Copernica alba.
  • Monte espinoso: se encuentra en la planicie central y oriental, donde los árboles y arbustos dominan sobre los pastos. Los suelos son principalmente aluviales, salinos y alcalino salinos. El drenaje es regular y permite el crecimiento de perennes leñosas como quebracho colorado (Schinopsis lorentzii), quebracho blanco (Aspidosperma sp.) y palo santo (Bulnesia sarmiento). También se encuentran vinal (Prosopis ruscifolia) y algarrobillo (P. algarrobilla).Las leguminosas forrajeras herbáceas son raras, por ejemplo Desmanthus virgatus y Phaseolus lathyroides. La cubierta de gramíneas está compuesta por Elyonurus latiflorus, Aristida adscensionis y Heteropogon contortus. Trichloris trinita se encuentra en las áreas bajas, más húmedas, pero contribuye pobremente a la alimentación del ganado. La alta densidad de Prosopis hace dificultoso para los animales entrar a las áreas de pastoreo. Como las vainas de Prosopis son comidas por el ganado, las semillas sin digerir son dispersadas y contribuyen a la difusión y agresividad de esos árboles.

Producción agropecuaria

Cultivos
La tierra agrícola en el Chaco constituye solamente el 2,7 por ciento del área de   13 244 km2 de cultivos de Paraguay. Solamente 357 km2 del Chaco son cultivados, 90 por ciento de los cuales están en el departamento de Boquerón. La mayoría de los cultivos comenzaron después de 1943, y el área de cultivos se duplicó entre 1956 y 1981. Los principales cultivos en el departamento de Boquerón son sorgo, algodón, maní y mandioca. Desde 1956, el maní aumentó de 2 500 ha a 15 000 ha; los rendimientos de los productores están casi un 20 por ciento por debajo de los obtenidos en las estaciones experimentales, con diferencias mayores (60%) sobre una base nacional.

El último censo mostró que en el Chaco el área de algodón estaba decreciendo: solamente hay 7 780 ha bajo algodón, comparadas con 102 917 ha en el resto del país. El sorgo, con 12 396 ha en el Chaco, comparadas con 3 586 ha en el resto de Paraguay, domina la producción de cultivos en el Chaco. El Cuadro 7 presenta varios cultivos y sus áreas en el Chaco y en el resto del país según el censo 1996-1997; esta muestra que los únicos cultivos de real importancia para la economía del Chaco son el sorgo granífero, algodón y maní. El desarrollo de sorgo granífero por parte del Centro Internacional para Investigación en los Trópicos Semi-Áridos (ICRISAT) y otras instituciones muestran la posibilidad de grandes incrementos en los rendimientos a través del uso de híbridos específicamente adaptados a las condiciones tropicales y sub-tropicales.

En años recientes, la estación experimental del Chaco central, en Cruce Loma Alta, tuvo un extenso programa en manejo de cultivos, y en manejo y conservación de suelos. Se está prestando considerable atención al uso de abonos verdes y sistemas de laboreo para reducir la erosión y conservar la humedad. Es prematuro hacer recomendaciones finales, pero el cultivo en fajas ha reducido notoriamente la erosión eólica; igualmente ventajoso es el uso del cincel para reducir la erosión causada por lluvias fuertes luego de la cosecha de sorgo. Los trabajos en sistemas de cultivos de subsistencia, incluyendo maíz, mandioca, boniato, maní, poroto, sandía y zapallo, no rindieron aún los resultados esperados, excepto cuando muestran que la mecanización no proporciona incrementos significativos. En general, la mezcla de cultivos dio menores rendimientos que cuando los cultivos fueron plantados puros y en fajas. Se considera necesario prestas más atención a los cultivares usados y en particular a los cultivos adaptados para crecer en asociación, mas que en competencia por el mismo ambiente (luz, nutrientes del suelo, agua y humedad).

La investigación en cultivos en la estación experimental del Chaco central del Ministerio de Agricultura y Ganadería en cooperación con la Gesellschaft für Tecnische Zusammenarbeit (GTZ), en Cruce Loma Alta está presentando buenos sistemas de producción, alternativos y sobre nuevos cultivos y pasturas. Algunos experimentos son descriptos brevemente más adelante, pero mayores detalles pueden obtenerse en el Informe Anual 1993/1994 de la citada estación. Las rotaciones de cultivos con un componente de pradera incluyendo forrajeras como pangola (Digitaria decumbens [ahora D. eriantha Steud]) mezclada con Lotononis bainesii y Stylosanthes hamata cv. Verano. Arachis seguido de abono verde, sorgo granífero–algodón, y en el segundo año, Arachis (maní), sorgo y algodón, etc., han mostrado resultados variables respecto a la transferencia de nitrógeno del Stylosanthes al cultivo siguiente. El déficit de agua puede ser negativo para los cultivos cuando las leguminosas forrajeras continúan creciendo durante la estación seca.

Cuadro 7. Áreas de cultivo en Paraguay

Cultivos

Chaco (ha)

Paraguay (ha)

Cultivos

Chaco (ha)

Paraguay (ha)

Ajo
Algodón
Arroz (regado)
Arroz (secano)
Arveja
Boniato
Caña de azúcar
Cebolla
Frutilla
Girasol
Haba
Locote
Maíz
Mandioca
Maní
Menta
Papa
Poroto

4
7 780
-
-
4
211
1 860
5
-
-
10
-
900
200
3 612
-
-
418

446
102 917
22 025
6 995
1 710
9 796
55 955
1 758
197
47 875
5 944
926
383 214
190 847
20 471
13 846
301
73 512

Soja
Sorgo granífero
Tabaco
Ricino
Tomate
Trigo
Zanahoria
Banana
Café
Limón
Mandarina
Naranja
Naranja amarga
Pomelo
Ananá
Tung
Vid
Yerba mate

-
12 396

1 469
-
-
-
185

17
177
189
15
86
-
-
-
-

939 652
3 586
7 825
9 768
1 160
221 415
866
9 305
6 001
564
3 070
10 058
10 788
894
2 907
10 461
1 326
29 226

Un programa de abono verde evaluó una serie de leguminosas, incluyendo Stylosanthes hamata cvv. Verano y Amiga, S. scabra cvv. Seca y Siram, S. guianensis var. intermedia cv. Oxley, Centrosema pubescens, C. pascuorum cv. Cavalcade, Lotononis bainesii, Cassia rotundifolia cv. Wynn, C. sturtii, Leucaena leucocephala cv. Cunningham, Desmanthus virgatus cv. Filadelphia, y Clitoria ternatea. Aunque los resultados preliminares muestran que la helada eliminó a todas las especies excepto Stylosanthes guianensis cv. Oxley, Lotononis, Desmanthus y Leucaena, se debe destacar que Leucaena persiste, pero no más al sur en el Chaco argentino (Santiago del Estero); esta forrajera no puede ser usada en las áreas de inviernos frescos del Chaco.

Se está estudiando el efecto residual del laboreo y del abono verde en cultivos en fajas sobre el rendimiento de sorgo granífero y maní. El cincel combinado con el abono verde (Lablab purpureus) muestra ventajas significativas sobre los sistemas tradicionales. El reemplazo del arado de disco por el cincel reduce sustancialmente la erosión eólica. Varios experimentos con abono verde en algodón, donde el déficit de agua no es un factor limitante, muestran que el abono verde incrementa los rendimientos; los datos sobre el efecto residual no estaban disponibles al momento de escribir este trabajo.

Se han establecido ensayos con pasturas sembradas para determinar la dotación óptima para varios pastos, tales como Cenchus ciliaris, Cynodon plectostachyus [este nombre puede ser erróneo, ya que C. plectostachyus es un pasto de sitios volcánicos en el valle Rift del este de África pero no está totalmente domesticado; sin embargo, en la literatura anterior, mucho de los «pastos gigantes estrella» no rizomatosos de África fueron evaluados bajo este nombre, si bien pertenece a C. nlemfuensis y C. aethiopicus], C. dactylon, Digitaria decumbens, Brachiaria decumbens, Chloris gayana cv. Callide, Panicum maximum cv. Gatton, y P. coloratum var. makarikariensis cv. Bambatsi. Este trabajo va a ayudar a determinar el manejo óptimo y a proveer información valiosa sobre la persistencia y el manejo de las especies.

Un programa de experimentos sobre cultivos mezclados para la agricultura de subsistencia muestra resultados promisorios, incluyendo maíz, mandioca, boniatos, maní, caupí, sandía y Cucurbita pepo. En general, cuando los cultivos se asociaban, mostraban considerable competencia y debido a su muy baja productividad y rendimiento se recomienda que sean sembrados en fajas. El laboreo mecánico dio rendimientos escasamente superiores al laboreo manual. Los resultados preliminares muestran la necesidad urgente de evaluar los sistemas indígenas de cultivos mezclados, así como de evaluar las variedades locales y su adaptación al cultivo mezclado.

Pastizales
Once millones de hectáreas, 60 por ciento del Chaco paraguayo, son pastizales. La capacidad de carga (ver Cuadro 8) varía de 3 a 15 hectáreas por cabeza (Ramírez y Laneri, 1989). La producción ganadera (Cuadro 9) es extensiva y, como en cualquier lugar en el Chaco, incluye la producción de rodeos jóvenes para ser engordados en otro lugar. Algo de leche es producido por las colonias mennonitas, principalmente para abastecer de leche fresca a Asunción. De acuerdo con Ramírez y Laneri (1989), la productividad de los pastizales naturales del Chaco paraguayo tiene limitaciones debido a la invasión de especies perennes leñosas, los drásticos cambios estacionales entre sequía e inundación, el bajo valor nutritivo de las especies predominantes y el generalmente pobre manejo animal (con serios problemas sanitarios, incluyendo parásitos externos e internos). Sin embargo, es importante considerar las posibilidades de mejora a través de un mejor manejo de los pastizales y del rodeo y en áreas favorables, la evaluación de especies forrajeras mejor adaptadas.

Cuadro 8. Producción de materia seca y capacidad de carga de pasturas nativas

Tipo de pastura

MS (kg/ha)

Capacidad de carga (ha/UG)

Tierras bajas

   

 a. bañados

7 000

4,0

 b. pantanos

4 400

2,0

Palmares

4 000

1,8

Pastizales de espartillo

3 000

3,0

Monte espinoso

800

15,0

Fuente: Basado en Ramírez y Laneri, 1989


Cuadro 9. Número de cabezas de ganado (x1 000) en Paraguay (1997)

Cabezas de ganado

Total

Carne

Leche

Paraguay

9 793

9 104

689

Región Oriental

6 840

6 330

510

Chaco

2 953

2 774

179

Pasturas mejoradas y cultivadas
El papel de las pasturas cultivadas en los sistemas de cultivo del Chaco paraguayo ha sido destacado por Ramírez y Laneri (1989) (Tabla 10). Es bien sabido de que las pasturas y forrajes, si están adaptados a las condiciones locales y si son manejados adecuadamente con los insumos necesarios, pueden soportar sistemas de producción ganadera sostenibles. Sin embargo, el manejo inadecuado lleva a la invasión de malezas espinosas y no palatables indeseables. Esto es causado por la pérdida de fertilidad del suelo, la cual debe ser mantenida a altos niveles para asegurar la supervivencia de las forrajeras introducidas. Un adecuado ajuste de la capacidad de carga también es esencial. Una pastura natural es mejor que una «pastura mejorada» degradada e infestada de malezas. Las pasturas sembradas pueden tener un papel importante en el Chaco paraguayo comparado con el resto del Gran Chaco, debido a que enfrentan menos competencia de los cultivos y de una visión de corto plazo.

Cuadro 10. Área de pasturas y bosques en Paraguay (1 000 ha)

Región

Total

 Pasturas naturales

 Pasturas cultivadas

Bosques

Paraguay

23 626

12 443

4 072

7 111

Región oriental

9 100

5 232

2 188

1 680

Chaco

14 526

7 211

1 884

5 431

Fuente: Basado en Ramírez y Laneri, 1989

El Cuadro 11 muestra que la mayoría de las pasturas sembradas se encuentran en los departamentos de Boquerón y Presidente Hayes, los que presentan condiciones más favorables. Los 3 290 km2 son el 36 por ciento del área total de pasturas cultivadas en Paraguay, según Ramírez y Laneri (1989). Sin embargo, la información del Boletín Estadístico del Ministerio de Agricultura de 1996/1997 indica 18 840 km2 de pasturas mejoradas o cultivadas en el Chaco. Diferentes sistemas de recolección o interpretación de los datos están involucrados, y un análisis completo de los datos disponibles podría clarificar las discrepancias que actualmente enturbian las discusiones sobre el potencial futuro. El principal problema del suministro de forraje en el Chaco paraguayo es la estacionalidad de la producción, como se señaló anteriormente: los déficits ocurren en otoño e invierno (estación seca y fresca), con la producción concentrada en primavera y verano.

Cuadro 11. Área de pasturas mejoradas/cultivadas en el Chaco paraguayo

Especies forrajeras

Total

Presidente Hayes

Alto Paraguay

Chaco

Nueva Asunción

Boquerón

Cenchrus ciliaris

254 976,2

29 800,0

12 669,0

46,0

3 185,0

209 276,2

Digitaria decumbens

41 409,0

40 272,0

294,0

2,0

-

841,0

Panicum maximum ‘Colonial’

22 156,8

19 780,0

675,0

0,3

400,0

1 301,5

Brachiaria spp.

7 622,5

7 566,0

47,0

1,5

-

8,0

Cynodon plectostachyus(?)

1 283,0

282,0

1 000,0

1,0

-

-

Setaria spp.

739,0

612,0

22,0

-

-

105,0

Sorghum spp. forrajero

385,0

-

-

-

-

-

TOTAL

328 571,5

         

Fuente: Resumido y adaptado de Ramírez y Laneri, 1989

Las soluciones para los problemas de mantenimiento de la fertilidad del suelo pueden ser posibles a través del uso de leguminosas herbáceas y leñosas. El mejoramiento de pasturas a través del uso de forrajeras introducidas tiene una larga historia comparado con otras regiones del Gran Chaco. El área colonizada por los menonitas en la década de 1930, fue una de las primeras, en 1950, en plantar pasturas para el rodeo lechero. En 1930, la producción de carne por hectárea era de 55-10 kg y las vacas lecheras producían 3-5 litros de leche, hoy la producción total de carne está en el orden de 80-100 kg/ha/año y las lactancias por encima de 5 000 litros por vaca. Inicialmente la forrajera más exitosa fue el pasto Salinas (Pennisetum ciliare), y más recientemente, Panicum maximum ‘Gatton Panic’.

Las pasturas mejoradas tienen un lugar en el Chaco paraguayo, donde las condiciones ambientales y económicas son favorables, con sus suelos fértiles y altas precipitaciones. Sin embargo, el éxito depende de la persistencia y la sostenibilidad, las cuales son totalmente dependientes del manejo de la pastura y de su integración en los sistemas de cultivo que proveen de control de malezas y cubren la mayoría de los costos de la instalación de una pastura mejorada. Este tipo de estrategia debería ser usada como modelo en otras partes del Gran Chaco. La invasión secundaria de arbustos es un gran problema para las pasturas «mejoradas» en el Chaco paraguayo. Glatzle et al (1996) describen un trabajo sobre un suelo que había sido resembrado con pasto buffel muchos años antes, y que tenía una densidad inicial de arbustos de 1 570/ha, predominantemente de Acacia aroma. Se aplicaron una serie de diferentes combinaciones de medidas de control mecánicas y químicas; se estimó que la biomasa herbácea se incrementó por lo menos tres veces para cualquier tratamiento comparada con el control sin tratar. Se concluyó que intervenciones repetidas de bajo costo eran necesarias para mantener la producción de forraje y para mantener baja la competencia de arbustos; sin embargo, la eficiencia de la mayoría de los tratamientos para reducir la densidad de arbustos fue baja. El corte con una rotativa fue sin duda el tratamiento más económico.

Sobre el mismo punto, Glatzle (1995) propuso un método de limpieza del terreno que evita el uso del fuego. Actualmente, aproximadamente 50 000 ha/año de vegetación natural son limpiadas en el Chaco para sembrar pasturas. Mediante la quema, se pierde la mayor parte de la materia orgánica. El sistema propuesto por Glatzle usa la tradicional trituradora de espinas, pero en forma selectiva. La limpieza selectiva produce buena madera y postes para alambrados, los cuales tienen buen valor, y puede dejar islas de monte nativo con vegetación acompañante, lo cual es invalorable para mantener la biodiversidad y la fauna, en particular las aves. Las ventajas de limpiar sin fuego incluyen menos suelo desnudo, más materia orgánica en el suelo, y un hábitat balanceado con predatores y presas. También, si se evita la quema, es posible dejar manchones de monte, lo cual mantiene la biodiversidad, provee sombra para el ganado y hábitat para la fauna, actúa como barrera rompe viento, reduce el riesgo de salinización al mantener baja la capa freática, provee una fuente de alimento en la estación seca y crea un paisaje placentero y arborizado. Cualquier método que mantenga áreas de monte y al mismo tiempo permita el establecimiento de buenas pasturas debe ser fomentado. Los aspectos económicos de la limpieza selectiva mecanizada requieren más elaboración; sin embargo, es probable que para tierras extensivas de baja productividad, la manipulación de la presión de pastoreo y la quema controlada sean las únicas opciones económicas.


6. OPORTUNIDADES DE DESARROLLO

6.1 El potencial del Chaco
El Chaco es una tierra de buen potencial; aunque tiene un clima con marcadas estaciones húmedas y secas, su estación térmica de crecimiento es de larga a continua, y sus suelos son fértiles y derivados de aluviones profundos. El Chaco se compara favorablemente con otras áreas del mundo con clima similar. Su transformación en tan poco tiempo de una sabana relativamente no deteriorada y de un paisaje boscoso a un semi-desierto sobrepastoreado con manchones de agricultura no sostenible, es un reflejo de la codicia humana y de la falta de preocupación por el manejo sostenible de los recursos naturales, y no de una fragilidad inherente al Chaco. Los procesos de degradación no han llegado aún a un estado irreversible; todavía hay tiempo para rehabilitar mucha de la tierra si se usan técnicas de manejo racionales y sostenibles y si el necesario marco legal y ambiente legal están disponibles.

6.2 Manejo de recursos
No hay, por supuesto, una solución técnica simple para el manejo de los recursos naturales de un área tan extensa, donde los tipos de suelo y de vegetación varían con el microrrelieve así como con la lluvia y la temperatura. Dentro de un área determinada, se deben desarrollar tecnologías para pastizales, selvas, tierras arables –tanto de secano como regadas- y para pantanos y áreas no cultivables que son el hábitat de la fauna salvaje. La distinción entre pastoreo y selva no es siempre clara, y los sistemas silvopastoriles, como los descritos en la Sección 3, son apropiados en muchos casos. Los sistemas de manejo deberán, por supuesto, ser en parte dictados por las condiciones de mercado, pero es esencial de que sean sostenibles y no meramente extractivos como los anteriores.

6.3 Sistemas de pastoreo extensivo
La cría extensiva de ganado probablemente continuará siendo el principal uso de la tierra en el Chaco. A lo largo del área de pastizales extensivos, la invasión de arbustos provocada por la sobredotación y la falta de manejo del pastoreo es un problema muy serio, que lleva a la erosión, a la pérdida del hábitat de la fauna, y a una producción ganadera enormemente reducida. Algunas autoridades recomiendan el control mecánico de los arbustos (los herbicidas serían prohibitivamente caros y podrían tener efectos colaterales no deseables) pero los aspectos económicos de esto no están claros. En muchas áreas subtropicales de pastoreo extensivo, el uso estratégico del descanso de la pastura y del fuego controlado son, en términos económicos, el único camino para controlar los arbustos.

Más estudios son necesarios sobre el pastoreo y el manejo del fuego pero antes de que tengan amplia aplicación, los propietarios de los rodeos deben estar seguros de los derechos sobre sus tierras y los límites de las empresas y sus subdivisiones deben estar claramente demarcados. El alambrado convencional probablemente sea muy caro, excepto el alambrado perimetral de las grandes propiedades; las subdivisiones internas, esenciales para el manejo del pastoreo, deberán seguir probablemente los límites naturales, lo cual acarreará mayor trabajo de pastoreo. Quizás el alambrado eléctrico, con paneles solares como fuente de energía, tenga buenas posibilidades de éxito.

En ciertas áreas, los matorrales han sido despejados y la vegetación natural ha sido arada o escarificada para la siembra en cobertura de pastos exóticos, pero la sustentabilidad y la rentabilidad de tales intervenciones no son obvias para el consiguiente flujo de forraje de alta calidad luego del establecimiento. La productividad de los pastos «mejorados» luego decae, posiblemente a través de la fijación del nitrógeno en la materia orgánica del suelo, y después de pocos años las áreas no son más productivas que la vegetación natural y pueden ser reemplazadas por estas con altos costos operativos. La siembra en cobertura puede, en cualquier caso, ser una opción en sitios favorables, pero no es concebible en todas las situaciones; el tamaño del Chaco es tal que el correcto manejo de la vegetación natural debe ser la prioridad para el futuro previsible. Las pasturas «mejoradas» por la siembra en cobertura son frecuentemente recolonizadas por arbustos y árboles y enfrentan los mismos problemas de invasión de matorrales que la vegetación original. Mientras que los pastos exóticos dan un flujo de buen forraje en el primer o segundo año, el efecto es efímero y los costos de implementación son altos, como lo sería el costo de la «renovación» a través del cultivo y la resiembra total o parcial; es probable que tal resiembra (en oposición a las pasturas en rotación en sistemas arables) no sea rentable. Más estudios son necesarios sobre la economía a largo plazo de varias opciones.

Los mejoramientos en el manejo del pastoreo, especialmente el control de la dotación, son esenciales para recuperar las sabanas degradadas, pero los objetivos de los propietarios individuales no son precisamente el mejoramiento ambiental; son necesarios insumos extra de mano de obra y de habilidades de manejo para poder esperar retornos incrementados en el mediano y corto plazo. El cuidado del ganado, la cría, la sanidad y la productividad en general tendrán que recibir, consecuentemente, una debida atención, junto con cualquier progreso para la rehabilitación del pastoreo y el mejoramiento de las técnicas de pastoreo.

Las pasturas están a menudo intercaladas entre bloques de montes y el pastoreo del manto herboso es parte del uso de muchas áreas. En tales casos, los sistemas de manejo tienen que ser diseñados de tal forma de ser sostenibles, a medida que se obtienen los mejores retornos económicos para ambas formaciones vegetales. Los sistemas de producción son usualmente desarrollados por los hacendados y los propietarios, pero se necesitan insumos multidisciplinarios de equipos de especialistas en pasturas, técnicos forestales y veterinarios para suministrar apoyo técnico, información, extensión y entrenamiento. Desde que el fuego es probablemente la principal herramienta en el manejo de las pasturas, serán necesarios estudios sobre métodos para controlarlo y para proteger las áreas de monte de los fuegos calientes.

6.4 Cultivos y sostenibilidad
Mucha de la producción de cultivos se realiza en forma destructiva no sostenible. Cultivos de secano sin medidas anti erosión o sin un proceso de construcción de la fertilidad en esas condiciones climáticas especiales, aún con pendientes escasas, han llevado a una erosión seria, y las técnicas de cultivo inadecuadas han exacerbado la erosión eólica durante la larga estación seca. El riego usando un transporte de agua ineficiente y antiguo, sistemas de distribución y manejo sin adecuada (o alguna) provisión de drenaje, resulta en desperdicio de agua y salinización. Las herramientas de labranza comúnmente utilizadas no son las ideales para minimizar la erosión.

Mucho del daño se debe a métodos toscos de producción y quizás a falta de información, pero actualmente no hay tierra nueva disponible para cambiar una vez que los campos se degradan. Muchos de los defectos pueden ser rectificados siguiendo reglas bien conocidas de buen manejo; están disponibles muchas tecnologías y equipos adecuados y simples, y los técnicos e investigadores locales usualmente son concientes de ello y de cuales modificaciones mejor se adaptan a las condiciones locales. En áreas irrigadas, el uso de equipo moderno que haría mucho más eficiente el uso del agua, reduciría el peligro del exceso de riego y la subsecuente salinización; reduciría también los costos de nivelación del terreno así como el trabajo requerido para regar.

Muchos de los cultivos cultivados en condiciones de secano, incluyendo sorgo, soja y porotos, son notorios por favorecer la erosión del suelo. La labranza cuidadosa, sin embargo, puede paliar esto: el laboreo en contorno, los cultivos en fajas y los desagües son técnicas bien conocidas, y la labranza cero es una buena posibilidad. El laboreo de los rastrojos para incrementar la infiltración de la lluvia luego de la cosecha puede ser mejorado enormemente si el rastrojo es dejado sobre la superficie para reducir la erosión hídrica y eólica: herramientas con dientes como el arado de cincel dejan ese tipo de superficie del suelo, mientras que no lo hace el arado de discos comúnmente usado. La diferencia entre labranza buena o mala radica en tener un poco más de cuidado y atención con los detalles.

6.5 Rotaciones y pasturas sembradas
Es en las áreas arables donde son reconocidas las pasturas sembradas, siempre y cuando las propiedades sean lo suficientemente grandes para la producción mixta. Un intervalo de pasturas de tres a cinco años dentro de una rotación, aparte de diversificar la producción del establecimiento, recompone la materia orgánica del suelo, suprime las malezas de los cultivos laboreados y rompe el ciclo de las enfermedades de los cultivos. Los beneficios de los forrajes y pasturas en las rotaciones ha sido ampliamente demostrado en otros lugares. Desde que las pasturas en las rotaciones son abandonadas por períodos relativamente cortos y están diseñadas para ser aradas cada tres a cinco años, los problemas de declinación de la productividad de los tapices puros de pasto no son tan serios como los de las pasturas extensivas resembradas; el laboreo de los cultivos suprime el problema de la regeneración del matorral.

Una gran cantidad de trabajo ha sido hecho en el Chaco con pastos exóticos y una serie de cultivares adaptados ya están disponibles. Se han llevado a cabo trabajos a nivel mundial en forrajes tropicales en el último medio siglo, los que están disponibles en dos publicaciones de FAO, Pastos Tropicales (FAO, 1990) y Leguminosas Forrajeras Tropicales (FAO, 1988a); su tecnología de producción de semillas está ahora bien entendida y ha sido revisada en detalle por Loch y Ferguson (1999). Ha llegado el tiempo de beneficiarse de los considerables gastos implícitos en esta investigación, y la meta principal de la investigación debería ser como ajustar mejor los pastos conocidos a los sistemas de producción, antes que buscar pastos aún mejores. Desde que el principal lugar para las pasturas sembradas es probablemente en rotación con cultivos, los pastos deberían ser fáciles de erradicar al final del intervalo y debería ser improbable que se transformaran en malezas de los cultivos.

Hasta ahora, no se han identificado leguminosas aptas para pasturas pastoreadas, y esto constituye un gran vacío para la tecnología de pasturas, pero la zona climática es problemática para leguminosas de pastoreo. La evaluación de leguminosas debe continuar hasta que nuevos materiales estén disponibles. Leguminosas vigorosas, bien noduladas son altamente beneficiosas tanto para la longevidad como para la productividad de las pasturas a través del nitrógeno que aportan al sistema. También proveen alimento de alta calidad para suplementar a los pastos tropicales que típicamente tienen contenidos altos en fibra y bajos en proteína.

6.6 Investigación, capacitación y extensión
Una considerable masa de conocimientos sobre agricultura, forestación y recursos naturales del Chaco está disponible en las instituciones de investigación, educación y desarrollo del área; probablemente sean suficientes para permitir el desarrollo de políticas adecuadas y tecnología para la mayoría de los tipos de explotación y de condiciones ecológicas. La mayoría de las instituciones ya están interesadas en enfrentar los problemas locales dentro de sus propias disciplinas pero, con más coordinación interdisciplinaria y un enfoque general y global, se podría progresar más rápidamente a menores costos. Es necesario enfatizar la conveniencia de una mayor coordinación y colaboración intrarregional para acelerar el intercambio de información,  mientras se hace un mejor uso de los fondos evitando duplicaciones. El énfasis se debería poner ahora en la aplicación en el campo de los resultados disponibles de la investigación y del conocimiento local acumulado. Esto va a ocasionar una colaboración estrecha con una participación de los usuarios finales, la comunidad de productores. Un uso más amplio de la investigación participativa de los productores probablemente sea necesaria; esta técnica ya está probando ser útil para evaluar tecnologías luego del trabajo básico en la estación, provee valioso retorno y es también una herramienta de extensión; hay ejemplos muy positivos en áreas adyacentes de América del Sur (Fujisaka, 1999). Temas obvios para aplicar los resultados de la investigación y para la investigación en fincas, incluyen:

  • mejoramiento del manejo del pastoreo en sistemas extensivos de producción ganadera;
  • control del matorral en áreas de pastoreo extensivo a través de la manipulación de la presión de pastoreo y de la quema controlada o del control mecánico;
  • manejo sostenible del monte natural;
  • sistemas de producción y laboreo de cultivos para paliar o eliminar la erosión del suelo y mantener la fertilidad del suelo;
  • el uso de pasturas sembradas en rotaciones de cultivos.

El mejoramiento del manejo de los recursos naturales y de las industrias agrícolas y ganaderas van a requerir personal entrenado para proveer apoyo técnico a las necesarias innovaciones. En la medida en que la colección de resultados de investigación y la experiencia se expandan, las instituciones de educación la van a absorber en su docencia y los nuevos conceptos serán pasados a sus estudiantes.

La participación e interés de los productores es siempre la más poderosa herramienta de extensión, pero el apoyo técnico es deseable. Al actual personal de extensión se le deberían dar oportunidades de mejorar sus habilidades de manera de mantenerse al tanto de las nuevas ideas y tecnología. El personal que ingresa debería tener información al día y habilidades de sus instituciones de enseñanza.

OPCIONES DE DESARROLLO

Solo es posible dar recomendaciones generales para un programa de acción en el Chaco. Sería necesario actualizar estudios socio-económicos, y revisar las políticas gubernamentales para construir un programa de desarrollo viable. Se reseñan  más abajo las opciones pertinentes, en un intento generalizado de suministrar lineamientos a aquellos interesados en apoyar el desarrollo global del sector agropecuario del Gran Chaco. Algunos ejemplos demuestran que hay esperanza para el futuro.

Rehabilitación de tierras
La rehabilitación de 3 000 km2 de Chaco degradado en la provincia de Salta muestra lo que es posible hacer, utilizando tecnología simple adaptada a las condiciones ambientales y socio-económicas. Inicialmente fue mencionado como   «manejo comercial», pero condujo a sistemas de producción sostenibles. El objetivo es usar un área provechosamente a través de la restauración y el mantenimiento del monte dentro de un ciclo productivo. El desarrollo del sistema le llevó veinte años al líder del proyecto Carlos Savaria Toledo, quien era el Director de un proyecto (NOA Forestal) financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la década de 1970. El sistema incluye el manejo de lotes de 600 km2 para madera, carbón y producción de carne. Cada unidad puede mantener un pueblo con escuela, servicios de salud y satisfacer otras necesidades esenciales de la población. El manejo del sistema consiste en dividir el lote original de 600 km2 en unidades de 150 a 300 km2. Estas son alambradas para mantener el ganado y las cabras fuera del monte. Esto es seguido por el corte de casi todos los árboles en lotes seleccionados de 100 ha. Toda la madera es removida, independientemente de su valor, los arbustos son usados para hacer carbón junto con otras maderas de bajo valor. En cada área  deforestada se dejan unos pocos árboles maduros de las especies más valiosas como portadores de semilla. El área es entonces sembrada con pastos en cobertura y cerrada para el pastoreo, excepto para la distribución de semilla. Solamente cuando los árboles alcanzan una altura de 2 m, luego de cinco años, son raleados para promover el crecimiento de las especies más valiosas.

Subsecuentemente el pastoreo es permitido a una dotación de 4 unidades ganaderas por ha. Esta dotación, no causa daño a los árboles jóvenes y se desarrolla una excelente cobertura de pasto. En comparación, en otros lugares del Chaco occidental, las dotaciones están en el orden de 15 a 30 ha por vacuno. La extracción de madera permite el corte de madera dura en intervalos de 20 a 40 años. El proyecto es considerado un éxito económico porque, luego de las etapas iniciales con ingresos moderados, hay un incremento sustancial de las ganancias cuando madura la valiosa madera dura; esto ocurre periódicamente bajo un manejo competente. Este ejemplo puede ser usado para fomentar la planificación a largo plazo y la inversión para regenerar vastas áreas del Chaco, y podría conducir a una conservación extendida de sus recursos genéticos y de la biodiversidad.

Política poblacional
Como fue expresado por Daly (1990):.«las muy pocas áreas remanentes del mundo que están habitadas a densidades extremadamente bajas son las regiones polares, los desiertos y las selvas lluviosas tropicales. Estas áreas se han salvado en cierta medida de la destrucción ambiental causada por la influencia del hombre. Estas áreas son generalmente difíciles para la colonización humana y esta baja densidad humana a sido capaz de mantener un ecosistema sostenible». La población de Paraguay es reducida, cerca de 4 000 000 de habitantes en 1990; esto es una gran ventaja ambiental. Sin embargo, a la tasa actual de crecimiento de 2,5 por ciento anual, la población podría aumentar a 8 000 000 en 25 a 30 años. ¿Donde va a vivir la población adicional, considerando que la densidad poblacional en el este de Paraguay es 18,6 personas por km2, y el área del Chaco  (247 000 km2) sugiere que 4 600 000 personas pueden establecerse allí? Sin embargo, esto es absolutamente imposible. FAO/UNEP (1985) ha indicado que «la frontera agrícola ha excedido ya los límites del desarrollo deseable en la mayoría de la región oriental, y que el ecosistema, ya en riesgo, sufriría un daño irreversible con aun más expansión». Esta visión es apoyada por la densidad de la exitosa colonización mennonita en el Chaco. En 1987 habían 6 650 mennonitas viviendo en 4 200 km2, equivalentes a 1,58 personas por km2. A esta densidad la capacidad de carga total del Chaco paraguayo es de 390 260 personas. Estas  indicaciones deben ser tenidas en cuenta para todo desarrollo futuro. Se debería señalar que los mennonitas se establecieron sobre una tierra que era razonablemente fértil comparada con el promedio del Chaco. Más es aún, su capacidad para el trabajo duro y su nivel de tecnología son altos. Estas estimaciones son, entonces, realistas y hay necesidad de una planificación cuidadosa para acomodar el incremento de la población en Paraguay sin destuir el Chaco.

También es importante que se hagan tales estudios en la Argentina. Los actuales problemas y la situación del Chaco argentino amenazan seriamente el mantenimiento del equilibrio entre personas, animales y ambiente. Estas amenzas se pueden convertir en realidad en muy poco tiempo, debido a la limpieza mecanizada muy intensiva y al cultivo de vastas áreas del Chaco argentino.


INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO

Para establecer una producción sostenible a largo plazo en el Chaco, la valiosa investigación que está actualmente en marcha debe ser continuada, buscando alternativas que se ajusten a las condiciones ambientales y a las aspiraciones de la población local.

 a. Conservación de suelos

  • investigar el uso de pasturas y forrajes en rotación con cultivos arables para mantener la fertilidad, controlar malezas y controlar la erosión; los estudios económicos deben correr en paralelo con los estudios técnicos;
  • reducir los riesgos de erosión mediante eficientes métodos de laboreo de suelo;
  • recomendar equipo de labranza cero y de siembra en cobertura que causan una alteración mínima del suelo; y
  • estudios de manejo del pastoreo como una herramienta para la conservación del suelo (tiene alta prioridad, dado que las situaciones de sobrepastoreo son responsables de la rapidísima erosión en el Chaco).

 b. Cultivos y pasturas

  • búsqueda de nuevos cultivos de alto valor para uso local y exportación, en particular frutas y hortalizas;
  • seleccionar cultivares de cultivos mejor adaptados a las condiciones locales;
  • revisar las características botánicas y agronómicas de los cultivos tradicionales y de sus sistemas de cultivo;
  • expandir los estudios y demostraciones a nivel de finca sobre rotación de cultivos y del uso de abono verde y pasturas en rotación;
  • estudiar caminos nuevos y apropiados de preparación de tierra para cada tipo de suelo a fin de paliar la erosión del suelo;
  • fomentar estudios y demostraciones sobre limpieza de tierras y manejo sostenible;
  • mejorar la producción de semilla de las especies forrajeras para incrementar el rendimiento y la calidad y para reducir los costos de instalación;
  • identificar leguminosas forrajeras adecuadas para su uso en mezclas en rotaciones de cultivos; e
  • incrementar las investigaciones sobre fertilidad de suelos y nutrición vegetal.

Concurrentemente con el mejoramiento de los sistemas productivos, los aspectos económicos de la comercialización, la demanda futura y el manejo de cultivos deben reunirse dentro del marco de las realidades presentes y futuras del ecosistema del Chaco.

 c. Pastizales

Establecer datos confiables sobre los ecosistemas pastoriles y sus áreas principales:

  • estudiar el uso racional del fuego en el manejo del pastoreo natural y en el control de la invasión de especies leñosas;
  • identificar las áreas con el mejor potencial para la reabilitación y el manejo sostenible;
  • determinar la productividad potencial sobre la base de los sistemas de producción ganaderos tradicional y mejorado;
  • revisar los rendimientos y datos botánicos con el apoyo de las instituciones de investigación para uniformizar los resultados y permitir comparaciones dentro del país, orientados a una transferencia de tecnología confiable.

 Mejorar la lista disponible de especies forrajeras:

  • identificar, seleccionar y evaluar las plantas indígenas pastoreadas y ramoneadas más productivas y promisorias;
  • evaluarlas bajo pastoreo por persistencia y adaptación al cultivo;
  • evaluar su potencial de producción de semilla al principio del proceso global, dado que la semilla barata y su facilidad de establecimiento son esenciales para cualquier especie cultivada;
  • iniciar la producción local de semilla de cualquier ecotipo promisorio;
  • evaluarlas bajo las condiciones en que van a ser usadas, por ejemplo bajo pastoreo antes que bajo corte o siega;
  • poner a disponibilidad de los productores especies forrajeras confiables y conocidas que hayan mostrado su valor en el Chaco argentino y boliviano para problemas específicos como inundación o salinidad;
  • estudiar la contribución de las especies perennes leñosas en la producción ganadera, incluyendo su efecto global sobre el ecosistema (reciclado de nutrientes, fijación de nitrógeno, como cortaviento o sombra, y su efecto sobre la capa freática); y
  • estudiar el manejo sustentable del ramoneo.

COOPERACIÓN REGIONAL

Con la creación del MERCOSUR, hay esperanza de que ciertos aspectos referidos al uso correcto de la tierra, la sostenibilidad y la conservación de la biodiversidad, reciban debida atención junto con la búsqueda de objetivos económicos (según Schofield y Bucher, 1986).

MERCOSUR, el cual es un acuerdo para levantar las barreras comerciales entre Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay (con la posibilidad de incluir a Bolivia y Chile en el futuro cercano), traerá sin duda nuevos rumbos para el Chaco argentino. Productos agropecuarios adicionales podrían exportarse a Brasil y se espera que crezca la demanda para frutas, soja, maíz, papas, leguminosas de grano, trigo, productos lácteos y carne, haciendo menos competitivas las mercancías como la caña de azúcar. Sus efectos sobre el uso de la tierra y la degradación ambiental requieren un examen cuidadoso.

INTA (1995) espera que en las regiones fronterizas entre los miembros del MERCOSUR, probablemente ocurra algún daño al satisfacer las demandas externas. Los hacendados en gran escala probablemente intensifiquen su producción a través de más mecanización, incremento del riego, uso de fertilizantes, herbicidas, insecticidas y la introducción de nuevas agroindustrias. Estas tecnologías desafortunadamente van a excluir a los hacendados de mediana y pequeña escala debido a la falta de capital y capacidad de gestión. Indudablemente, el incremento de la productividad puede ocurrir a expensas de mayor degradación de los recursos naturales, erosión del suelo, contaminación química, pérdida de biodiversidad, etc. Es también probable que la explotación forestal se incremente, con las consecuencias ya conocidas en términos de pérdida de hábitats naturales.

Para mejorar la perspectiva futura del Chaco, se debe prestar atención a la Agenda 21 de la cumbre de UNCED, llevada a cabo en Río de Janeiro en 1992. Esto esta siendo tomado en consideración por los gobiernos de los países que comparten el Gran Chaco. Su influencia se está haciendo más fuerte a nivel político, iniciando consecuentemente un nuevo proceso en la planificación del desarrollo futuro de los recursos naturales.

En el contexto de la futura explotación de los recursos naturales compartidos por Argentina, Bolivia y Paraguay en el Chaco, Greenland y Szabales (1994) han sugerido una serie de normas o recomendaciones para una política ambiental común:

  1. La investigación y planificación en el área para la utilización de la tierra y el agua debe estar focalizada en una forma global y nunca desmembrada en sus componentes. Esto implica la consideración de unidades ambientales completas, como los ecosistemas de cuencas colectoras completas, cuencas de ríos y similares. El énfasis debe apuntar fuertemente a las grandes unidades ambientales que se extienden a través de las fronteras internacionales.
  2. El acceso a información detallada sobre el modo actual del uso de la tierra y el riego, debe estar disponible. Sería muy deseable la utilización de tecnología basada en sensores remotos, e integrar la información y los datos con el GIS de manera de facilitar su interpretación.
  3. Las prácticas agrícolas que no sean sustentables o ambientalmente seguras deben ser claramente identificadas y descritas. Esto es esencial para eliminar prácticas que promueven la degradación de los recursos naturales.
  4. Es de gran importancia que los programas de investigación den prioridad a encontrar soluciones rápidas para aquellas áreas donde la producción agropecuaria es totalmente insostenible, de manera de proveer alternativas a las prácticas actuales. En el caso del monocultivo de soja, por ejemplo, un sistema sostenible para soja en el Cerrado de Brasil fue desarrollado exitosamente por EMBRAPA.
  5. Algunas prácticas también degradan áreas vecinas debido a la producción insostenible, y esos casos (por ejemplo, incluyendo el mal uso del riego y el sobrepastoreo de la parte superior de las cuencas) deben ser claramente identificados de manera de encontrar sistemas de producción alternativos.

La adopción de los cinco puntos anteriores puede ser de considerable apoyo para desarrollar usos seguros de los recursos de tierra y agua, que sean compatibles con la Agenda 21. El ignorar estas medidas va a llevar a la degradación completa de los ecosistemas; es claro que algunas veces se podrán necesitar sanciones para impulsar a los hacendados a proteger su tierra.



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8. AGRADECIMIENTOS

El autor desea agradecer el apoyo financiero ofrecido por los Grupos de Pasturas y Cultivos Alimenticios del Servicio de Cultivos y Pasturas de la FAO, los cuales le permitieron visitar el Gran Chaco para recopilar antecedentes, mantener discusiones y preparar este artículo. Por sus muy valiosos aportes técnicos y asistencia editorial en la finalización del artículo, los agradecimientos son para el fallecido Dr. D.J. Pratt, ex-Director del ILRI; para J.M. Suttie, ex-Oficial Principal, Grupo de Pasturas, FAO; y para. M. Porto, ex-Jefe del Servicio de Cultivos y Pasturas, FAO.