Perfiles por País del Recurso Pastura/Forraje


Brasil

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por

Paulo César de Faccio Carvalho

 


1. Introducción
2. Suelos y topografía
3. Zonas climáticas y agro-ecológicas
4. Sistemas de producción de ganado rumiante
5. El recurso pastoril
6. Oportunidades para el mejoramiento de los recursos forrajeros
7. Organizaciones de investigación y desarrollo y recursos humanos
8. Referencias
9. Contactos


1. INTRODUCCIÓN

Brasil es un país muy joven. Fue descubierto en 1500 por el navegante portugués Pedro Álvares Cabral y fue un dominio de Portugal hasta 1822, cuando se independizó. La abolición de la esclavitud ocurrió en 1888, y la primera república fue establecida dos años más tarde. La gran mayoría de los esclavos traídos a Brasil provenían de grupos étnicos africanos incluyendo Bantu del sur de África (Congo, Angola y Mozambique), así como Samba, Moxicongo y Anjico, y grupos étnicos de la costa noroeste de Africa tales como Nago, Jeje, Fanti, Achanti Haussa, Mandinga, Tapa y Fulla, originarios de regiones desde Senegal a Nigeria.

Los portugueses fueron los primeros inmigrantes europeos pero en el siglo XIX llegaron inmigrantes de Italia, España, Alemania, Polonia y Ucrania, así como de Japón, Siria y Líbano. Desde 1875 hasta 1960, alrededor de 5 000 000 de europeos emigraron a Brasil. Todas estas inmigraciones se sumaron a la población indígena estimada en 5 000 000 al arribo de los primeros colonos europeos (hoy reducidos a miles), lo cual le confiere a Brasil una diversidad cultural y étnica única y rica.

El censo realizado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística-IBGE (2000) indica que la población brasileña es unos 169 590 693 habitantes, con una tasa media anual de crecimiento de 1,93. El último censo indica una fuerte tendencia al cambio de la pirámide de edad con un incremento en el lapso de edad. La expectativa de vida para el total de la población es de 66,7 años para los hombres y 74,1 para las mujeres.

Brasil es el quinto país mas poblado del mundo con 2,8 por ciento de la población mundial. La región sudeste, a pesar de tener solo el 11 por ciento del total del territorio, contiene el 42 por ciento de la población brasileña. En promedio la densidad poblacional no es muy alta (19,92 habitantes/km2) pero varía fuertemente entre diferentes comunidades (0,13 a 12 897,8 habitantes/km2). En las últimas cinco décadas hubo una gran reversión del cociente población rural/urbana; actualmente, solo 18,8 por ciento vive en el campo.

En términos de organización política, Brasil es una federación compuesta por una unión federal, 26 estados, 1 distrito federal y 5 507 municipalidades. El sistema de gobierno es presidencial, organizado a nivel federal, estadual y municipal.

Figura 1. Latinoamérica y Brasil

Brasil está localizado en el hemisferio occidental, entre los meridianos de 34º47’30” y 73º59’32” al oeste de Greenwich y entre los paralelos 5º16’20” de latitud norte y 33º44’42” de latitud sur; es cortado en el norte por la línea ecuatorial y, en el sur, por el trópico de Capricornio; un 90 por ciento de su territorio está en el hemisferio sur. Brasil es el único país luso-parlante de las Américas (ver Figura 1).

Brasil está en la porción centro-oriental de América del Sur y tiene fronteras con nueve países: Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guyana y Surinam, y con el departamento francés de Guyana; no tiene fronteras con Ecuador y Chile (Figura 2).

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Figura 2. Ubicación de Brasil y sus divisiones políticas

Sus dimensiones lo caracterizan como un país continental, ocupando su territorio el 1,6 por ciento de la superficie del globo terráqueo, con 5,7 por ciento de la tierra del planeta y 20,8 por ciento de la superficie del continente americano, así como el 12.7 por ciento del agua dulce del mundo (5 190 km3). El área territorial brasileña es de 8 547 403,5 km2 y su perímetro abarca 23 086 km, siendo limitado por más de 7 367 km por el océano Atlántico, el 31,9 por ciento de sus fronteras. Es el tercer país más grande en área y en más grande de América del Sur ocupando el 66 por ciento del área territorial. Esta área comprende tierra arable (5%), cultivos permanentes (1%), pasturas permanentes (22%), selvas y bosques (58%) y otros (14%) (estimaciones de 1993).

Economía global brasileña

Brasil es la décima economía más grande del mundo, con un producto bruto interno (PBI) en 1999 de $EE.UU. 557,5 billones producidos por sectores bien desarrollados: agrícola, minero, manufacturero y de servicios. Entre 1993 y 1998 el PBI se incrementó 80 por ciento ($EE.UU. 429,7 a $EE.UU. 775,5 billones), el mismo período en el cual la tasa de inflación cayó de 2 489,1 por ciento a 2,4 por ciento El desempeño de 1999 refleja la crisis económica global de 1998. El PBI per cápita es de $EE.UU. 6 150 (estimación de 1999). La composición del PBI por sector en 1997 era: agricultura 14 por ciento , industria 36 por ciento y servicios 50 por ciento.

Brasil tiene una economía altamente diversificada, con amplias variaciones en los niveles de desarrollo, teniendo los sectores industriales más avanzados de Latinoamérica. Las industrias incluyen autos, acero y petroquímica, hasta computadoras, aviones y bienes durables. Las principales industrias manufactureras producen textiles, calzados, productos alimenticios, acero, vehículos a motor, barcos y maquinaria. Las industrias más grandes están concentradas en el sur y en el sudeste. El nordeste es tradicionalmente la parte más pobre de Brasil, pero está comenzando a atraer nuevas inversiones.

Brasil tiene una vasta riqueza mineral, incluyendo mineral de hierro (es el productor más grande del mundo), cuarzo, cromo, manganeso, diamantes industriales, piedras preciosas, oro, níquel, aluminio, bauxita, uranio y platino. Los recursos naturales también incluyen petróleo y energía hidroeléctrica. La mayor parte de la energía de Brasil es hidroeléctrica y posee un extenso potencial hidroeléctrico no aprovechado, particularmente en la cuenca del Amazonas.

Además de café, las exportaciones de Brasil incluyen hierro, jugo concentrado de naranja, soja y calzado. En 1999 las exportaciones totalizaron $EE.UU. 48 billones. Aceite crudo, bienes manufacturados y productos químicos encabezan las importaciones ($EE.UU. 49.2 billones), las que han llevado a una balanza comercial negativa desde 1995. La mayor parte del comercio es con las naciones de la Unión Europea, Estados Unidos, Argentina y Japón.

Indicadores sociales

Brasil es un país de contrastes y niveles significativos de pobreza que contrastan con el relativamente alto PBI;en 1993, alrededor de 32 000 000 personas estaban por debajo de la línea de pobreza. La concentración de la riqueza es de las más altas del mundo, con el 10 por ciento más rico recibiendo el 47,9 por ciento del ingreso, mientras que el 10 por ciento más pobre recibe solamente el 0,8 por ciento. La malnutrición afecta al 5 por ciento de los niños menores a cinco años, lo cual contribuye a una tasa de mortalidad infantil de 3,6 por ciento de los nacidos vivos. La tasa de desempleo promediaba 7,6 por ciento en 1999.

El sector agropecuario

El sector agropecuario brasileño está bien diversificado, y el país es ampliamente autosuficiente en alimentos. El sector contribuye con 14 por ciento al PBI y toda la cadena agropecuaria contribuye con 27 por ciento, empleando casi 17 900 000 personas. De estas, 67 por ciento son hombres y 14 por ciento tienen menos de 14 años de edad. Brasil produjo 80 millones de toneladas de granos en 1999, particularmente soja, maíz, arroz, poroto y trigo (Cuadro 1).

Cuadro 1. Producción de los principales cultivos graníferos en Brasil (IBGE 1999, en toneladas)

Algodón

arroz

poroto

maíz

soja

trigo

1 412 649

11 782 662

2 817 348

32 037 624

30 901 142

2 438 197

 

Otros cultivos importantes son caña de azúcar (330 millones de toneladas), citrus (32 millones de toneladas) y café (30 millones de sacos). Cocoa, tabaco y banana son también importantes. El sector forestal produce el 4 por ciento del PBI.

Las principales exportaciones agropecuarias (en valor) en 1998 fueron café, soja, torta de soja, jugo de naranja y azúcar. La soja es el principal producto agropecuario cuando se suman todos sus derivados (soja cruda, harina, aceite, etc.). El valor total de las exportaciones agropecuarias en 1998 fue de $EE.UU. 15,3 billones, mientras que el valor total de las importaciones agropecuarias en 1998 fue de $EE.UU. 6,3 billones. El trigo y los productos lácteos son las principales importaciones agropecuarias. Los agronegocios y las políticas brasileñas están fuertemente orientadas a los mercados internacionales debido a la necesidad de alcanzar una balanza comercial positiva y porque la agropecuaria es una de las principales fuentes de ingresos.

El sector de los productores

De acuerdo con la «Confederação Nacional de Agricultura» (CNA, 2001), 85 por ciento de los hacendados propietarios de tierra tienen una edad promedio de 52 años (32% menos de 45, 11% más de 70). La mayoría tiene un bajo nivel de educación, con dos tercios que tienen menos de 6 años de escuela; los jóvenes tienen más educación escolar. Para ilustrar las características contrastantes de casi todos los índices brasileños, cerca de la mitad de las fincas (44%) no tienen acceso a la electricidad y 60 por ciento no tiene tractores, pero el 17 por ciento de los hacendados tiene ordenador.

El tamaño promedio de las fincas es poco ilustrativo en un país tan vasto. Dos tercios de las fincas en Brasil tienen menos de 100 ha. En el sur de Brasil el promedio es de 92 ha mientras que en el centro oeste es de 897 ha. Ha habido una tendencia a la concentración de la tierra desde mediados del siglo pasado. En 1996, 4 800 000 fincas ocupaban 350 000 000 ha y de estas 80,6 por ciento tenían menos de 50 ha, pero comprendían solamente el 12,2 por ciento del total de la tierra agropecuaria. Por otro lado, 1 por ciento de las fincas tenían más de 1 000 ha, ocupando 45,1 por ciento de la tierra utilizada en agricultura.

La distancia entre la finca el centro poblado más cercano es, en promedio, de 23 km promedio, pero también aquí hay muchos contrastes (en el centro oeste es de 350 km). La tendencia a la migración es variable: 33 por cada 100 fincas en el sur comparado con 66 por cada 100 fincas en la región sudeste.

En el sur de Brasil, 46 por ciento de los hacendados ganan menos de $EE.UU.100/año/finca (ingresos líquidos), siendo el ingreso bruto de $EE.UU 318/ha (comprendidas todas las actividades, pero es de solamente $EE.UU. 150/ha en el estado de Pernambuco). Para entender como los hacendados pueden sobrevivir con tan bajo ingreso, se debe mencionar que el 64 por ciento de los hacendados comerciales tienen otras fuentes de ganancia fuera de la finca.

El gobierno financia solamente el 16 por ciento de las actividades comerciales rurales. Consecuentemente, 34 por ciento de los hacendados cree que la mayor limitación para su actividad es el crédito. Solamente el 0,3 por ciento cree que la tecnología es el factor limitante primario. Esto probablemente refleja el bajo nivel de educación medio. Por ejemplo, en el sector vacuno más intensivo, el sector lechero, solo el 5 por ciento de los hacendados tienen máquina de ordeñar y 5,9 por ciento usan inseminación artificial. De estos hacendados, 0,2 por ciento piensan que la extensión es la principal limitante aunque solamente el 34 por ciento de ellos recibe algún tipo de asistencia agropecuaria por lo menos una vez al año, pero 71 por ciento intentan incrementarla. Menos del 1 por ciento de los hacendados brasileños realizan algún tipo de protección de los recursos naturales, a pesar del gran incremento en la conservación de suelos por la siembra directa, concentrada principalmente en el sur de Brasil en los últimos años.

El sector de los rumiantes

El sistema de producción predominante es simple, basado en el pastoreo y dependiendo de pasturas nativas y cultivadas, las cuales son pastoreadas a una dotación continua todo el año. La conservación de forraje es utilizada solamente en los sistemas intensivos de producción de leche y en algunos raros sistemas de «feed-lot». De las 164 621 038 cabezas de ganado, 74,5 por ciento son bovinos para carne y 21,5 por ciento bovinos para leche. Además hay 14 399 960 de ovinos, 1 068 059 de búfalos y 8 622 935 de caprinos, los últimos mostrando recientemente un considerable incremento. Para completar la población herbívora doméstica (y aquellos requiriendo forraje) hay 5 831 341 de equinos y 2 572 172 de otros équidos. Mientras el número de cabezas de bovinos ha sido más o menos estable desde 1994 , el número de reses faenadas se incrementó en casi dos veces. En 1999 fueron faenadas unas 31 600 000 cabezas, de las cuales 3 200 000 recibieron algún tipo de suplemento alimentariointensificación durante el proceso productivo (forraje conservado, suplementación, «feed-lot»).

Se estima que se consumen per capita 38.0 kg/año de carne, principalmente en las regiones  metropolitanas. Para dar una idea del valor de mercado, en 1999 los hacendados recibieron en promedio $EE.UU. 0,6/kg de peso vivo. Su producto tiene diferentes destinos; en promedio 65 por ciento de la carne va a los supermercados, restaurantes, hoteles e industrias de la alimentación, 30 por ciento va a los carniceros y un 5 por ciento a negocios de carne especial. En 1993, el sector cárnico proveyó 6 834 000 puestos de trabajo, incluyendo 1 793 324 fincas y ocupando 221 982 144 ha. En 1999 produjo 6 500 000 toneladas de carcasa-equivalente. Otros productos cárnicos incluyen 4 500 000 toneladas de pollo y 1 600 000 toneladas de cerdo.

En el 2000 se produjeron veinte billones de litros de leche, lo que representa una producción de 4,9 l/vaca/día. El consumo de leche per capita es de alrededor de 246 ml (la recomendación de consumo diario es de 400ml/día) y 75 por ciento del consumo nacional es hecho por el 20 por ciento de la población. Los productos lácteos, aparte del trigo, son las importaciones agropecuarias más importantes, abarcando $EE.UU. 440 millones en 1999; sin embargo las cifras de importación de 2,41 billones de litros de leche en 1999, disminuyen a solo 0,78 billones de litros en 2001. El sector lácteo ha sido desregulado durante la última década y actualmente 60 por cientodel mercado brasileño está controlado por las compañías transnacionales. Las importaciones pasaron a la industria privada. La leche europea entra a Brasil a la mitad de su costo actual.

Las exportaciones de carne totalizaron $EE.UU. 400 000 000 en 1997: 150 000 TM de carne, principalmente para Europa (50,6%) y Estados Unidos de América (37,44%). Las exportaciones se incrementaron a 541 000 TM de carcasa-equivalente en 1999 valoradas en $EE.UU. 762 000 000.


2. SUELOS Y TOPOGRAFÍA

Geología de Brasil

Brasil está totalmente dentro de la plataforma sudamericana, cuyo basamento es de una evolución geológica muy compleja, originada en el período arcaico. Brasil completó su consolidación entre el período proterozoico superior y comienzos del período paleozoico. El basamento de la plataforma sudamericana es esencialmente de rocas metamórficas de las fases anfibolita y granulita y de granitoides de la edad arcaica, asociadas con unidades proterozoicas que están usualmente representadas por fajas onduladas de las fases de esquistos verdes y coberturas sedimentarias y volcánicas (raramente metamórficas) y varios granitoides. El basamento está ampliamente expuesto en grandes escudos, separados unos de otros por coberturas fanerozoicas, cuyos límites se extienden a los países vecinos. Son prominentes los escudos de Guyana, Brasil Central y el Atlántico.

El escudo de Guyana se extiende hacia el norte de la cuenca del Amazonas. El escudo de Brasil Central o Guaporé se extiende hacia el interior de Brasil y sur de la cuenca, mientras que el escudo Atlántico está expuesto en la porción oriental alcanzando el Atlántico. Estos escudos están expuestos en más del 50 por ciento del área de Brasil.

En esta plataforma se desarrollaron en Brasil, en condiciones estables de orto-plataforma, comenzando desde el ordoviciano-siluriano, coberturas sedimentarias y volcánicas que espacialmente llenan tres extensas cuencas con carácter de sineclisis: Amazonas, Paraíba y Paraná. Además de estas cuencas, varias pequeñas cuencas, incluyendo cuencas costeras y otras áreas sedimentarias, están expuestas sobre la plataforma.

Geomorfología

El relieve de Brasil está dividido en dos grandes áreas de meseta y en tres áreas de planicies:

  • Meseta de Guyana, abarcando el área montañosa y la meseta norte de la Amazonia, en el extremo norte del país, es una parte integral del escudo de Guyana, presentando rocas cristalinas precámbricas. Esta área incluye el punto más alto de Brasil, el Pico da Neblina, de 3 014 msnm.
  • Meseta brasileña, subdividida en central, Maranhão-Piauí, noreste de Brasil, montañas y meseta del este y sudeste, del sur y Uruguaya-Riograndense, formada por rocas cristalinas bastante meteorizadas y cuencas sedimentarias. Está localizada en la parte central del país, y abarca grandes áreas del territorio nacional.
  • Planicies y tierras bajas de la Amazonia, en el norte del país, debajo de la meseta de Guyana, presenta tres niveles altimétricos diferentes: valles, constituidos por tierras de reciente formación cerca de los márgenes de los ríos; terrazas fluviales, con altitudes máximas de 30 msnm y periódicamente inundadas, y mesetas bajas, formadas por tierras de la era terciaria.
  • Planicie del Pantanal, en el oeste del estado de Mato Grosso do Sul y sudoeste del estado de Mato Grosso, está formado por tierras de la era cuaternaria.
  • Planicies y tierras bajas costeras, a lo largo de la costa, desde Maranhão hasta el sur del país, están formadas por tierras de la era terciaria y por tierras actuales de la cuaternaria.

Se debe señalar que el relieve brasileño no presenta formaciones de cadenas montañosas muy altas y que las altitudes predominantes están por debajo de 500 msnm, debido a que se desarrolló sobre una base geológica antigua, sin movimientos tectónicos recientes.

Tipos de suelos

En términos agronómicos, se debe señalar que los principales suelos son ferralsoles fuertemente predominantes. Son suelos extremadamente meteorizados, a menudo desarrollados sobre materiales transportados del pleistoceno o anteriores, en un clima tropical húmedo a muy húmedo y cubiertos por una selva lluviosa tropical o una selva semicaduca. Estos suelos se caracterizan por la dominancia de arcillas caoliníticas y una acumulación residual de hierro y óxidos e hidróxidos de aluminio, una estructura estable, una baja relación limo/arcilla y un muy bajo contenido de minerales meteorizables. Son profundos a muy profundos y muestran generalmente colores amarillentos o rojizos. Los nódulos y panes de hierro son comunes, heredados de previas capas de suelo.

Los ferralsoles son químicamente pobres, con baja capacidad de intercambio iónico, y reservas de nutrientes que son fácilmente agotadas por las prácticas agrícolas, mientras que la fijación de fósforo es el principal problema. El contenido de aluminio disponible puede alcanzar niveles muy tóxicos (84% tienen limitaciones de acidez), y también el manganeso. Por otro lado, las características físicas de estos suelos son bastante favorables; debido a su alta permeabilidad y su estable micro-estructura son menos susceptibles a la erosión. Los ferralsoles son fáciles de trabajar pero si se usa maquinaria pesada para limpiar la selva o si son sobrepastoreados está más expuesta a la compactación y al encostramiento.

Figura 3. Detalles de los suelos de Brasil
Clave para el mapa de suelo

Las limitaciones químicas de estos suelos pueden ser superadas en parte por una cuidadosa fertilización, incluyendo fósforo y calcio, pero se debe prestar atención al modo y frecuencia de la aplicación. Los ferralsoles son usados para cultivar varios cultivos tropicales anuales y perennes, tanto por agricultores migrantes como sedentarios. De acuerdo con la clasificación de suelos de FAO, existen acrisoles y leptosoles. En menor medida, lixisoles, plinthosoles, arenosoles y otros.

De acuerdo con el Mapa de Aptitud de Suelos de Brasil, el 35 por ciento de su territorio no es recomendado para agricultura debido a bajo fertilidad o pendientes empinadas. La salinidad no es un factor significativo, abarcando el 2 por ciento de la superficie de las tierras. Siete por ciento de los suelos son superficiales. Solamente 9 por ciento de la superficie no tiene limitaciones para uso agropecuario, con poca limitación en nutrientes, buen drenaje, buenas propiedades físicas del suelo y suficiente precipitación.

Detalles de las limitaciones químicas y físicas de los suelos en América Latina


3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS

Clima (general)

El clima en un área determinada está condicionado por varios factores, entre ellos temperatura, lluvia, humedad atmosférica, vientos, presión atmosférica, los cuales a su vez son condicionados por factores como altitud, latitud, características del relieve, vegetación y continentalidad.

Brasil, debido a sus dimensiones continentales, posee una diversidad climática muy amplia, influenciada por su configuración geográfica, su importante extensión costera, su relieve y la dinámica de las masas de aire sobre su territorio. Este último factor asume gran importancia, debido a que actúa directamente sobre las temperaturas y los índices pluviométricos en las diferentes áreas del país.

Las masas de aire, especialmente aquellas que ocurren más directamente en Brasil son, de acuerdo con el Anuario Estadístico de Brasil (IBGE): la masa de aire Ecuatorial, dividida en Ecuatorial Continental y Ecuatorial Atlántica; la masa de aire Tropical, también dividida en Tropical Continental y Tropical Atlántica; y la masa de aire Polar Atlántica. Todas estas masas de aire contribuyen a la diferenciación climática de Brasil (Figura 4).

De este modo, los climas varían desde muy húmedo y caliente, proveniente de las masas de aire Ecuatorial como es el caso de gran parte del área amazónica, hasta los climas semiáridos muy fuertes, como aquellos del interior del nordeste de Brasil.

Figura 4. Climas de Brasil
(IBGE, 2005)
[Pulse para ver el mapa completo]

El área norte y parte del interior de la región noreste experimentan temperaturas medias anuales por encima de 25º C, mientras que en el sur del país y en parte del sudeste las temperaturas medias anuales están por debajo de 20º C. Las máximas absolutas por encima de 40º C son observadas en las tierras bajas del interior del área noreste con poca variabilidad durante el año, lo que caracteriza el clima cálido de estas regiones. En las latitudes medias, la variación de temperatura a lo largo del año es muy importante para la definición del clima en las depresiones, valles y tierras bajas del sudeste; en el Pantanal y áreas bajas del medio-oeste; y en las depresiones centrales y en el valle del río Uruguay, en el área sur. Las mínimas absolutas, con frecuentes valores negativos, son observadas en las cimas montañosas del sudeste y en grandes partes del sur, donde son acompañadas por heladas y nieve. Durante el invierno, hay una gran penetración de masas de aire frío de altas latitudes, lo cual contribuye a la predominancia de bajas temperaturas.

Debido a su gran extensión territorial, Brasil presenta regímenes variados de precipitación y temperatura. En el país se pueden encontrar una gran variedad de climas con distintas características regionales. En el norte se encuentra un clima ecuatorial lluvioso, sin prácticamente estación seca. En el nordeste la estación lluviosa, con bajos índices de precipitación, está restringida a pocos meses, caracterizando el clima semiárido. Las regiones sudeste y centro oeste están influenciadas no solamente por sistemas tropicales sino también de latitudes medias, con una estación seca bien definida en el invierno y una estación de verano lluviosa con lluvias convectivas. El sur de Brasil, debido a su latitud, es afectado mayormente por sistemas de latitud media, en el cual los sistemas frontales causan la mayoría de la lluvia durante el año.

Región norte

La región norte tiene homogeneidad espacial y estacional de temperatura, pero eso no se observa en términos de lluvia. Esta región recibe la precipitación total anual más grande, especialmente notable en el estado de Amapá, al sur del río Amazonas y en la parte oeste de esta región, donde las precipitaciones superan los 3 000 mm anuales. En esta región, se identifican tres centros de abundante precipitación:

  • el primero está en el noroeste de la Amazonia, con lluvias por encima de 3 000 mm/año. La existencia de este centro está asociado a la condensación de aire húmedo traído por los vientos del este desde la Zona de Convergencia Intertropical, con altas precipitaciones donde la corriente sube a las montañas desde los Andes.
  • el segundo centro está en la parte central de la Amazonia, alrededor de 5º S, con precipitaciones de 2 500 mm/año.
  • el tercero, en la parte este de la cuenca amazónica, cerca de la ciudad de Belém, con precipitaciones de 2 800 mm/año.

Tres regímenes pluviométricos pueden ser identificados en la región norte de Brasil:

  • uno en el noroeste, donde la lluvia es abundante a lo largo de todo el año, alcanzando un máximo en abril-mayo-junio, con más de 3 000 mm/año;
  • el segundo en una franja orientada zonalmente, extendiéndose a la parte central de la Amazonia, donde la estación lluviosa tiene lugar en marzo-abril-mayo;
  • el tercero en la parte sur de la región amazónica donde los picos de lluvia ocurren en enero-febrero-marzo.

Región noreste

En términos de lluvia hay una considerable variación en el nordeste (NE), oscilando desde un clima interior semiárido, con un precipitación acumulada menor a 500 mm/año, a un clima lluvioso observado en la costa este, con una precipitación anual acumulada superior a 1 500 mm. La parte norte de la región recibe entre 1 000 y 1 200 mm/año. Como en la región norte, la temperatura en el noreste tiene una gran homogeneidad estacional y espacial. Solo en el sur de Bahia hay una gran variación estacional en temperatura, en vista de la penetración de masas relativamente frías en invierno.

Diferentes regímenes de lluvia son identificados en el noreste. En el norte de la región, la principal estación lluvisoa va de marzo a mayo, en el sur y sudeste la lluvia ocurre durante el período de diciembre a febrero, y en el este la estación lluviosa ocurre desde mayo a julio. La principal estación lluviosa en el noreste, incluyendo el norte y este de la región, lo que comprende el 60 por ciento de la lluvia anual; ocurre desde abril a julio y la estación seca, para gran parte de la región, tiene lugar desde septiembre a diciembre.

Región sur

La distribución anual de lluvia en el sur de Brasil es bastante uniforme. A lo largo de casi todo el territorio, la precipitación promedio anual varía desde 1 250 a 2 000 mm. Solamente unas pocas áreas no están dentro de este margen de lluvias. Por encima de 2 000 mm está la costa de Paraná, el este de Santa Catarina y el área alrededor de São Francisco de Paula, en Río Grande do Sul. Los valores por debajo de 1 250 mm están restringidos a la costa sur de Santa Catarina y al norte de Paraná. El relieve ejerce poca influencia en la distribución de lluvia en esta región. La temperatura, a su turno, juega un papel en el mismo sentido que la precipitación, reforzando la uniformidad climática en el sur del país. Sin embargo, esta es la región de Brasil con mayor variabilidad termal a lo largo del año.

Regiones sudeste y centro-oeste

Debido a su localización, las regiones sudeste y centro-oeste están caracterizadas como regiones de transición entre climas cálidos de baja latitud a climas templados mesotérmicos de latitud media. El sur de las regiones sudeste y centro oeste están afectadas por la mayoría de los sistemas sinópticos que afectan el sur del país, con algunas diferencias en la intensidad y estacionalidad del sistema. Las depresiones invertidas actúan mayormente durante el invierno, causando moderadas condiciones climáticas, especialmente en los estados de Mato Grosso do Sul y São Paulo. Remolinos ciclónicos de nivel superior provenientes de la región del Pacífico se organizan con intensa convección asociada a la inestabilidad causada por el chorro subtropical. Líneas de inestabilidad prefrontales, generadas por la asociación de factores dinámicos de gran escala y características de mediana escala, son responsables de intensa precipitación. En las regiones de las tierras altas, localizadas en la parte oriental del sudeste, las temperaturas mínimas extremas se registran durante el invierno, mientras que las temperaturas más altas se observan en el estado de Mato Grosso, en la región central de Brasil. En general, en estas regiones, la precipitación está distribuida uniformemente, con la precipitación acumulada anual promedio oscilando entre 1 500 y 2 000 mm. Dos núcleos máximos se registran en la región central de Brasil y en la costa de la región sudeste, mientras que en el norte del estado de Minas Gerais hay una relativa escasez de lluvia a lo largo del año.

Zonas agro-ecológicas

Brasil es conocido como el país más rico del mundo en términos de mega diversidad, con su fauna y flora abarcando 10-20 por ciento de las especies mundiales descritas hasta la fecha (Brasil, Convención sobre Diversidad Biológica). La vegetación cambia de norte a sur, expresando las diferentes condiciones ambientales. Las principales zonas fitogeográficas se muestran en la Figura 5.

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Figura 5. Principales zonas fitogeográficas de Brasil

Amazonia (Selva del Amazonas)

La selva del Amazonas ocupa el norte de Brasil, abarcando un 47,1 por ciento de su territorio nacional o 4 000 000 km2, y podría contener a todos los países de la Unión Europea (15). Es la mayor formación selvática del mundo, y es condicionada por el clima ecuatorial húmedo. Este es el bioma mejor conservado, con un 85 por ciento de la Amazonia brasileña aún forestada. Un 15 por ciento de la selva del Amazonas ha sido destruida, con la apertura de carreteras, a través de la minería, la colonización y la tala y por el avance de la frontera agrícola.

Esta área posee una gran variedad de fisionomías vegetales, desde las selvas densas hasta las selvas mixtas abiertas de planicies inundadas. Las selvas densas están representadas  por las selvas de las tierras bajas («terra firme»), las selvas de «várzea» las cuales están periódicamente inundadas, y las selvas de «igapó» las cuales están permanentemente inundadas como ocurre en casi la entera región central de la Amazonia.

Las sabanas y las sabanas boscosas de Roraima se encuentran en los suelos pobres del final norte de la cuenca del Río Branco. La «Campinaranas» o «Caatinga amazônica» son selvas de arena blanca, estando distribuidas como manchas a lo largo de la cuenca del Río Negro. Estas dos últimas formaciones consisten en vegetación de tipo Cerrado; estas áreas de Cerrado están aisladas del ecosistema principal de Cerrado de la meseta central brasileña. Selvas mixtas de palmas, selvas semicaducas, lianas, selvas de bambú y zonas relacionadas constituyen también importantes tipos de vegetación.

La «Caatinga» semiárida

Esta área de lluvias inciertas abarca todos los estados del nordeste brasileño y el norte de Minas Gerais, ocupando un 11 por ciento del territorio nacional (alrededor de 1 millón de km2). Es una vasta área esteparia semiárida comprendiendo arbustos espinosos («Caatinga») y selvas caducas secas («Caatinga alta»), así como manchones aislados de selva lluviosa («brejos») y afloramientos rocosos («lajeiros»). Su interior, el «Sertão» del nordeste de Brasil, se caracteriza por la ocurrencia de la vegetación muy fina de la «Caatinga» semiárida. Las áreas más altas o «Agreste», que están sujetas a sequías menos intensas, están localizadas cerca de la costa. La transición entre la «Caatinga» y la «Amazonia» es conocida como medio-norte o «Zona dos Cocais» (zona de palmas). Sufriendo de prolongadas sequías, desertificación, erosión del suelo y salinización, la «Caatinga» ha perdido el 50 por ciento de su vegetación nativa. La cría de ganado extensiva, agricultura, la extracción de recursos y la producción de subsistencia tuvieron todos impactos importantes en esta bioma. La caza para la alimentación es un importante factor adicional, especialmente en la estación seca.

El «Cerrado»

El «Cerrado» se encuentra en la meseta central brasileña. El área continua del «Cerrado» corresponde a un 22 por ciento del territorio nacional (alrededor de 1 900 000 km2) y hay también grandes manchones en la Amazonia, algunos pequeños en la «Caatinga» y también en la selva atlántica. Su clima presenta dos aspectos muy diferentes y definidos. La estación de las «aguas» y la estación de las «secas», correspondiendo a las estaciones húmeda y seca, respectivamente, las cuales están muy bien definidas. El «Cerrado» presenta fisionomías variadas, desde áreas despejadas careciendo de vegetación leñosa hasta «cerradốes», las cuales son densas formaciones arbóreas. El área está cubierta por selvas dendríticas y senderos que siguen los cursos de agua, e incluye páramos de altitudes altas.

El bioma del «Cerrado», el cual ha sufrido el enorme avance de la frontera agrícola en décadas recientes, ha perdido ya más del 40 por ciento de su vegetación nativa a través de la expansión de los cultivos, la cría de ganado y el incremento de la población humana. Más del 50 por ciento de los ecosistemas naturales remanentes han sido degradados. La quema, tanto para el mantenimiento y la creación de pasturas para el ganado como para las plantaciones, es una práctica común y resulta en erosión del suelo así como de severas pérdidas de diversidad biológica. Actividades económicas de algún tipo están presentes a lo largo de la mayoría del área remanente.

La selva atlántica

La selva atlántica, incluyendo las selvas estacionales semi-caducas, era originalmente la selva de mayor extensión latitudinal del planeta, oscilando entre 6 y 32º S de latitud (Joly et al., 1999). La selva cubrió una vez un 11 por ciento del territorio nacional, pero hoy su extensión es menor, debido a siglos de deforestación. Actualmente la selva atlántica tiene solo un 4 por ciento de su área original y solo permanece un 8, 75 por ciento de la cubierta selvática original (el área de la selva atlántica en el mapa anterior es el área original; actualmente solo existen escasos manchones de selva).

Hay una gran variabilidad climática a lo largode su distribución, desde climas templados super-húmedos en el extremo sur, hasta tropical húmedo y semi-árido en el nordeste. El relieve irregular de la zona costera le agrega aún más variabilidad al ecosistema, el cual incluye montes, restingas (selvas costeras y arbustos sobre suelos arenosos), manglares, las selvas de la «Araucária» y las pasturas de la zona de Campos en el sur. En las pendientes la selva es menos densa, debido a la frecuente caída de árboles. Este es uno de los más importantes reservorios de biodiversidad del país y del mundo.

El «Pantanal Mato-Grossense»

El Pantanal es la mayor planicie sujeta a inundaciones regulares del planeta, cubierta por vegetación mayormente abierta, la cual ocupa 1,8 por ciento del territorio nacional. Este ecosistema está formado mayormente por suelos arenosos, cubiertos por diferentes fisionomías debido a la variedad de micro-relieves y regímenes de inundación. Las principales formaciones vegetales son la sabana, la sabana parquizada (campo limpio), la selva siempre verde de galería, la selva semi-caduca estacional y el Chaco. Como un área de transición entre el Cerrado y la Amazônia, el Pantanal contiene un mosaico de ecosistemas terrestres. La hacienda se torna en la principal actividad económica, con la cría de ganado en los pastizales nativos de las planicies inundables, poniendo en evidencia que la tierra no es un pantano a pesar de su engañosa toponimia.

Otras formaciones

Los campos del sur (Zona de Campos o Pampas)

La zona de Campos ocurre en el clima sub-tropical del extremo sur y representa el 2,4 por ciento de la cubierta vegetal del país. Las tierras abiertas de las planicies y mesetas «gaúchas» (nativa de Río Grande do Sul y las «coxilhas», un relieve suavemente ondulado, están colonizadas por especies pioneras de campo que forman una vegetación de tipo sabana abierta y estepa. Hay áreas de selvas estacionales y campos con cubiertas pasto-leñosas. La fisionomía predominante de estos campos es herbácea, con muchas especies de Poaceae, Asteraceae, Cyperaceae, Fabaceae, Rubiaceae, Apiaceae y Verbenaceae (Ministerio de Meio Ambiente, 2000). La altura promedio de esta cubierta continua, a veces densa, es de 40 a 60 cm, a veces 1 m. Esta zona se extiende hasta Uruguay y Argentina, totalizando 450 000 km2 y alimentando a 65 millones de rumiantes. Considerando las condiciones climáticas y de suelo de este ecosistema, se podría esperar que estuviera cubierto por selvas sub-tropicales y no dominado por formaciones herbáceas. Probablemente estas extensas pasturas sean remanentes del clima semiárido que ha dominado la región durante los cambios climáticos del período cuaternario.

La selva de «Araucárias»

La meseta del sur de Brasil, con altitudes por encima de 500 m, es el área de distribución del «pinheiro (pino) do Paraná », Araucaria angustifolia, que ocupa un 2.6 por ciento del territorio nacional. En esta selvas, coexisten representantes de la flora tropical y templada, siendo dominadas, sin embargo, por el «pinheiro do Paraná ». Las selvas varían en densidad arbórea y altura de la vegetación y pueden ser clasificadas de acuerdo a aspectos de suelo como aluvial, a lo largo de los ríos, submontañosa (que no existe más), y montañosa, la principal dominando el paisaje. La vegetación abierta de los campos pasto-leñosos ocurre en suelos superficiales. Debido al alto valor económico de las selvas de pino de «Araucária» están sujetas a una intensa presión de talado.

Ecosistemas costero e insular

Los ecosistemas costeros están generalmente asociados con la selva atlántica debido a su proximidad. En los suelos arenosos de las fajas costeras y dunas, se han desarrollado bancos de arena. Varían en forma desde arbustivos bajos a arbóreos. Los «manguezais» (manglares) y los campos salinos de origen fluvio-marino, se han desarrollado sobre suelos salinos. En las planicies arenosas o barrosas de la plataforma continental ocurren ecosistemas submarinos. En la zona próxima se encuentran las playas y rocas, colonizadas por algas. Las islas y arrecifes son características geográficas remarcables del paisaje.

Biodiversidad brasileña

Brasil es la nación con la biodiversidad más rica del mundo (Brasil, Convención sobre Diversidad Biológica). Por lo menos el 10 por ciento de los anfibios y mamíferos del mundo, el 27 por ciento de los primates y el 17 por ciento de todas las especies de aves ocurren en Brasil. En cuanto a la flora, hay de 50 000 a 56 000 especies descritas de plantas superiores, o 22-24 por ciento de las especies de angiospermas del mundo. A modo de comparación, se estima que en Norte América hay 17 000 especies, en Europa 12 500 y se considera que en África ocurren entre 40 000 y 45 000 especies. No solamente el número de especies es alto, sino también el nivel de especies autóctonas (endemismo).

Las dimensiones y complejidad de la biodiversidad de Brasil, tanto marina como terrestre, puede significar que probablemente nunca será completamente descrita. Oficialmente se reconocen cinco grandes biomas. El bioma amazónico comprende el 40 por ciento de las selvas tropicales del mundo, siendo la selva lluviosa más grande que queda en el mundo. El Cerrado es la sabana más extensa en un único país. La selva atlántica se extiende de sur a norte cubriendo un área de 1 millón de km2. Este bioma actualmente incluye la zona de Campos, cubriendo 13 608 000 ha de pasturas naturales en el sur de Brasil con más de 400 especies de gramíneas y 150 de leguminosas forrajeras, el cual no es oficialmente reconocido como un bioma. La Caatinga es una vasta área semi-árida de unos 1 000 000 km2, contrastando con el Pantanal y sus 140 000 km2 de tierras húmedas. Las biomasas costeras y marinas suman hasta 3 500 000 km2 bajo jurisdicción brasileña. Hay numerosos subsistemas y ecosistemas dentro de estos biomas, cada uno con características únicas; la conservación de ecotonos (áreas de transición) entre ellos es vital para la conservación de su biodiversidad.

Recientemente, Brasil ha hecho grandes esfuerzos hacia la preservación de su biodiversidad. Actualmente, 130 550 000 ha, o 15,37 por ciento del área de Brasil han sido declaradas legalmente protegidas. Es más, 200 000 registros de germoplasma vegetal están siendo conservados a lo largo del país (24% son especies nativas).


4. SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE GANADO RUMIANTE

Las pasturas cultivadas más importantes son gramíneas de origen africano, las que en general, muestran buena adaptación al clima y suelos brasileños. Algunas especies se han naturalizado, desde que fueron introducidas inicialmente a través del comercio de esclavos en el siglo XVIII. El pasto era usado como cama por los esclavos durante su viaje al nuevo mundo.

Hasta 1985, la política gubernamental proveyó de substanciales incentivos para la expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas. Entre 1970 y 1985, los incentivos financieros y los créditos subsidiados totalizaron $EE.UU. 700 000 000, incluyendo mayormente deforestación para la ganadería. Esto cambió algunas regiones en una forma importante y rápida, siendo el Cerrado el mejor ejemplo. Hasta 1960 el Cerrado era explotado extensivamente, con pocos hacendados usando pasturas naturales para actividades de cría de ganado y muchos pequeños agricultores que cultivaban mandioca y poroto para su subsistencia, sobre todo a lo largo de los márgenes de los ríos. Esto cambió drásticamente con las inversiones del gobierno en carreteras y vías de ferrocarril o incentivos directos para la agricultura. El monocultivo de cultivos comerciales o de pastos cultivados se difundió al 40 por ciento de este sistema y la población se cuadruplicó. Productos de exportación, como la soja, se incrementaron notablemente. Haciendas comerciales, de gran escala, mecanizadas e intensivas en capital han reemplazado a los pequeños productores, los que disminuyeron en 1 000 000 en la última década (todas las regiones comprendidas). Socialmente, el desarrollo de la agricultura moderna en el Cerrado no ha mejorado su ya desigual inequidad social, y también ha traído costos ecológicos como fragmentación del paisaje, pérdida de biodiversidad, invasión biológica, erosión del suelo, contaminación del agua, cambios en los regímenes de quemado, degradación del suelo y fuerte uso de agroquímicos.

Las sabanas son responsables de casi el 55 por ciento de la colonizadora ganadería de carne del país; esta provee buenos ejemplos de un sistema de producción. La vegetación natural es removida y la fertilidad del suelo es mejorada, a veces mediante fertilizantes. Todas estas operaciones pueden costar alrededor de $EE.UU. 600/ha o más. Las carreteras y el transporte son aún limitantes en muchas situaciones. Caminos alternativos de explotación de la tierra incluyen remoción parcial de la vegetación, seguida de quemado, disqueado y siembra directa de pasturas. Dependiendo de las posibilidades financieras y de las necesidades de los mercados locales, las primeras actividades pueden ser producción de cultivos como arroz de secano para reducir los costos de limpieza y preparación del terreno y el uso de la fertilidad natural incorporada en el suelo.

En Brasil los sistemas de producción comportan actividades de cría, conservación y terminación, y los hacendados hacen todas las fases o especializaciones. Las empresas ganaderas productoras de carne o de leche con sistemas basados en pasturas tropicales son notoriamente de baja productividad. La baja fertilidad del suelo, la sobreexplotación de los pastizales nativos, el bajo potencial genético de los animales y el manejo deficiente de los componentes suelo, pastura y animal, son todos elementos usados para explicar estos sistemas de baja productividad. Los índices de productividad de las empresas ganaderas son bajos. (Cuadro 2).

Cuadro 2. Empresas ganaderas en Brasil, según Zimmer y Euclides (1997).

Índice

Promedio

Tasa de nacimiento

60 %

Mortalidad al destete

8 %

Tasa de destete

54 %

Mortalidad post-destete

4 %

Edad al primer entore

48 meses

Intervalo entre partos

21 meses

Edad de faena *

48 meses

Tasa de faena*

17 %

Peso de carcasa

220 kg

Productividad de la carcasa

53 %

Dotación

0.9 cabezas/ha/año

* Mostraron recientemente un gran mejoramiento. Ver texto para más explicaciones.

 

El largo tiempo de retorno económico de los sistemas de producción ganadera comparado con otras empresas agropecuarias también limita la difusión y adopción de tecnología. Como resultado, la política financiera se está orientando hacia cultivos más que a pasturas para permitir que los hacendados recuperen sus inversiones lo antes posible. Recientemente, el sector de ganado de carne ha experimentado grandes cambios positivos. Ha habido una reducción en la edad de faena del rodeo de 4 a 3 años en los últimos diez años. Pero la tasa de natalidad es aún del 60 por ciento y el intervalo entre partos de 21 meses.

La producción promedio de carne de Brasil es de 30 kg/ha/año, lo cual puede ser fácilmente incrementado con la adopción de tecnologías convencionales ya disponibles, como :

  • Mejoramiento del manejo de pasturas;
  • Subdivisión de las pasturas;
  • Recuperación y mantenimiento de la fertilidad del suelo;
  • Suplementación alimentaria en períodos críticos
  • Control reproductivo de los animales;
  • Mejoramiento genético animal;
  • Control sanitario;
  • Ajuste del binomio genotipo-ambiente.

Teniendo en cuenta los mercados nacionales hay signos de un creciente potencial de consumo de carne en Brasil, pero aún con un consumo per capita de 38 kg/año es importante recalcar de que al menos el 50 por ciento de la población tiene limitado acceso a la carne debido a los niveles de pobreza. En términos de los mercados internacionales, se puede visualizar un vasto potencial de expansión con gran competitividad debido a la posibilidad de incrementar la producción de pastizales a costos sustancialmente más bajos que en Europa y Estados Unidos de América.

En cuanto a la producción de leche, mientras que la Unión Europea, los Estados Unidos de América y Argentina tienen 805 000, 105 000 y 22 000 fincas, respectivamente, dedicadas a la producción de leche, Brasil tiene 1,2 millones de fincas involucradas en esta actividad, con 40 por ciento de las mismas teniendo menos de 50 ha, lo cual es básicamente un sistema de producción familiar (Cordeiro, 2000).

En la década de 1980 un censo indicó que para recolectar 46 000 toneladas de leche (para alimentar el 42 % de la población de la ciudad de São Paulo durante un mes) era necesario viajar 3 400 000 km mensualmente (Corsi et al., 2001). Esto corresponde a viajar 85 veces por mes alrededor de la tierra, e implica que solo 13,5 kg de leche fueron recolectados por cada km recorrido. Estos datos reflejan la baja productividad global de la leche así como los ineficientes sistemas de conservación y recolección de leche en el país, obligando a la industria láctea a recolectar leche en itinerarios diarios. El apoyo de la extensión asociado con enfoques logísticos en conservación y recolección de leche redujeron la distancia recorrida en once veces en el estado de Minas Gerais y actualmente, 1,96 toneladas de leche son recolectadas en 40 066 km o 49 kg de leche por km recorrido. Es posible concluir de que los altos rendimientos de leche jugaron un papel vital en este proceso dado que el número de explotaciones lecheras brasileñas disminuyó en ese período. Los hacendados apoyados por profesionales entrenados demostraron mejoramientos significativos en los niveles de productividad y también reducciones en los costos de producción y consecuentemente el sistema de recolección de leche experimentó mejoramientos significativos.

El incremento en rendimiento de leche fue la consecuencia de nuevos enfoques de varios componentes de los sistemas incluyendo técnicas mejoradas de alimentación animal, reproducción y sanidad. La atención puesta en una mejor recolección de datos y progresos hacia un mejor manejo de la finca, también jugaron un papel importante en la intensificación del proceso. La otra cara de esta búsqueda por la competitividad y la intensificación del proceso, es la eliminación de los hacendados que no pueden alcanzar la escala propuesta y de aquellos que viven en áreas remotas. Un 95 por ciento de los hacendados ganaderos son propietarios. Menos del 10 por ciento de las fincas tienen dos tercios del rodeo reflejando la concentración de la tierra descrita anteriormente y la dependencia de la escala en este tipo de actividad (Cuadro 3).

Cuadro 3. Tenencia de la tierra en empresas ganaderas (CNA, 2001).

Porcentaje del rodeo

Tamaño de finca

Porcentaje de las fincas

27,19

> 1 000 ha

0,94

38,77

100-1 000 ha

9,35

24,0

10-100 ha

34,06

8,25

< 10 ha

43,96

La producción de carne es desarrollada en fincas de más de 100 ha, las que incluyen el 82 por ciento del ganado. La producción de leche, en contraste, tiene una gran número de ganado en fincas de menos de 50 ha, las que contribuyen al 39 por ciento de la producción nacional.

El actual código forestal exige que los montes naturales sean mantenidos por encima del 80 por ciento en las propiedades privadas de la Amazonia y 20 por ciento en las propiedades rurales de otros lugares. Esta legislación agropecuaria es una importante limitación para los hacendados; unos 5 500 000 ha de pasturas permanentes son sembradas anualmente para la renovación de pasturas las que requieren 80 000 toneladas de semilla son requeridas por año, siendo actualmente 50 por ciento de ellas de Brachiaria brizantha. Unas 100 000 toneladas de Avena strigosa son sembradas anualmente, por lo general en rotaciones de cultivos con siembra directa, y 8 000 toneladas de y 15 000 toneladas de Pennisetum americanum para pastoreo o rotaciones de cultivos. Del área total de pasturas, 50 por ciento son pasturas nativas, pero las pasturas cultivadas se incrementaron de 30 millones ha en 1970 a 105 millones ha en 1995, incrementando la dotación de 0,5 a 0,9 cabezas/ha.


5. 5.  EL RECURSO PASTORIL

Perfil forrajero de la Amazonia

En la década de 1960 los sistemas de producción ganadera ocupaban 150 000 km2 de pasturas nativas, compuestas mayormente por gramíneas, leguminosas y ciperáceas en área elevadas (cerrados y sabanas bien drenadas de Amapá y Roraima) y áreas inundadas (Ilha de Marajó y el río Amazonas). Desde entonces, hasta la década de 1990, el gobierno fomentó el establecimiento de pasturas cultivadas, principalmente Panicum maximum, Hyparrhenia rufa, Brachiaria decumbens y Brachiaria humidicola. El proceso de mejoramiento de pasturas consiste en la limpieza y quemado de la selva seguidos de la siembra manual o por avión. Se estima que en la última década el 62 por ciento de la deforestación fue debida a empresas ganaderas, donde se establecieron 25 000 000 ha de pasturas cultivadas. La quema de pasturas al comienzo de la estación de crecimiento es una práctica corriente. Estas empresas son extensivas y orientadas hacia la producción de carne. Aparte de las 19 000 000 de cabezas de ganado, la región contiene más de 1 000 000 de búfalos.

Los suelos amazónicos son típicamente muy ácidos, con niveles extremadamente bajos de fósforo y baja capacidad de intercambio catiónico (CEC), además de otras deficiencias minerales (Peixoto et al., 1986). La alta capacidad de fijación de P de estos suelos contribuye a reducir las oportunidades para el desarrollo de pasturas. El pasto Guinea e Hyparrhenia rufa responden más al P que Brachiaria humidicola, y las leguminosas tropicales son más tolerantes que las gramíneas a bajos niveles de P. Los pastizales de las tierras bajas se inundan periódicamente; especies de los géneros Echinochloa, Hymenachne, Oryza, Leersia, Luziola y Paspalum, cubren suelos pobres sobre áreas inmensas. El problema de estas áreas es la ausencia de tierras adyacentes para pastorear los animales durante las inundaciones, por lo que los animales pierden peso debido a limitaciones nutricionales y sanitarias.

Las pasturas de tierras altas, los cuales representan alrededor del 60 por ciento de la región, muestran una similitud en composición botánica, donde Andropogon spp., Axonopus spp., Trachypogon spp. y Paspalum spp. establecen la productividad y calidad del forraje. También son importantes las leguminosas Pueraria spp., Centrosema spp. y Dolichos spp. Este amplio sustrato produce forraje de peor calidad que las pasturas de tierras bajas. En estas pasturas el reciclado de nutrientes es la fuerza conductora de su sustentabilidad. La quema y la alta presión de pastoreo son fundamentales para alcanzarla.

Luego de limpiar amplias áreas de la selva lluviosa tropical, el desarrollo de pasturas introdujo cambios ecológicos significativos al ambiente. Inicialmente hubo un incremento de la fertilidad del suelo debido a las cenizas. El rápido establecimiento de pasturas de pasto Guinea, Brachiaria humidocola y Andropogon gayanus fomentaron un pastoreo intensivo y en tres años los signos de degradación fueron evidentes. Sin embargo, las pasturas pastoreadas más benevolentemente podrían ser mantenidas por más de diez años. Los niveles de P de estos suelos imponen limitaciones a la productividad de las pasturas, aunque autores regionales mostraron incrementos de cinco a seis veces (25-36 toneladas de MS ha-1) en la respuesta de las pasturas en las áreas altas cuando se fertilizaban y sembraban con especies cultivadas.

El nivel de fósforo y su disminución después del establecimiento de las pasturas es el factor más importante ensu degradación; de acuerdo con autores locales un área estimada en alrededor de 12 500 000 ha está afectada. La «chinche-escupidora» y las enfermedades son también importantes elementos que contribuyen a la degradación de las pasturas.

Perfil forrajero del Cerrado

En Brasil, al norte del trópico de Capricornio, está el escenario y el ambiente que comúnmente el mundo desarrollado considera como los trópicos de América Latina (Maraschin, 2001 y Andrade, 1995). Dentro de los pastizales de sabana, este ambiente enorme conocido como Cerrados merece atención especial porque ocupa desde los 6º N a los 25º S, alrededor de 201 000 000 ha, donde especies de los géneros Trachypogon, Paspalum, Axonopus, Leptochoryphium, Andropogon, Leersia, Elionorus y Aristida, junto con especies de Poa, Stipa, Agrostis, Festuca y Bromus, contribuyen a la cobertura herbácea. Entre los paralelos 10º y 24º S  y la latitud 38º y 58º W se encuentra un 70 por ciento del Cerrado y 40 por ciento del rodeo de ganado de carne de Brasil (55 000 000 cabezas). Predominan los cebúes, mayormente Nelore, y la mayoría de las empresas se dedican a la cría. Esta área contribuye con el 14 por ciento de la producción nacional de leche.

Las principales gramíneas nativas en la región son Echinolaena inflexa y otras como Panicea spp., especies de los géneros Aristida, Arthropogon, Axonopus, Paspalum, Schizachyrium, Andropogon, Trachypogon y otras. Las leguminosas están representadas por los géneros Arachis, Centrosema, Desmodium, Stylosantes, Macroptilium, Rhynchosia, Aeschynomene y otras, las que en combinación con las gramíneas y otras especies conforman las pasturas naturales de la región. La instalación de pasturas cultivadas, fuertemente apoyada a los comienzos de la década de 1980 por la acción del gobierno, cubrían 11 000 000 ha y se incrementaron hasta 29 000 000 ha en la década de 1980; actualmente su área se estima en alrededor de 55 000 000 ha, cerca del límite de 60 000 000 ha establecido para este ecosistema. En los últimos 25 años se inició la revolución verde y la mayoría de la vegetación de los Cerrados fue reemplazada por agricultura, y luego de uno o dos años cultivos, la tierra volvió a ser sembrada con pasturas tropicales. La dotación se incrementó varias veces, desde 0,3 a 1,0 cabezas/ha (Macedo, 1997). Brachiaria decumbens es una de las especies más difundidas, cubriendo casi 40 000 000 ha de sabana tropical. Panicum y Andropogon también son importantes. Actualmente la integración entre el establecimiento y/o la regeneración de pasturas con los cultivos está bien adoptada.

La poca disponibilidad y baja calidad del forraje en la estación seca son los principales factores limitantes, alargando el ciclo productivo de la cría de ganado. El quemado es común. Algunas veces se usa el pastoreo diferido y constituye una de las raras tecnologías empleadas en las áreas más extendidas. Poco más del 1-2 por ciento de las pasturas cultivadas están basadas en leguminosas. Para la mayor parte del área, no hubo apoyo tecnológico a los hacendados quienes han estado apartados de la administración agropecuaria, y el ganado ha sido prácticamente criado por la naturaleza.

Luego de unos pocos años estas pasturas no fueron capaces de soportar la dotación inicial y ahora la mitad del área total de pasturas está degradada debido a la falta de fertilización y mal manejo. Esto levantó la sospecha de que el uso de la tierra mediante el establecimiento de pasturas y de sistemas de manejo intensivo impuestos a estos ambientes, no era sostenible. Se estima que 50 000 000 ha están degradadas en los Cerrados. La integración de sistemas de cultivos y ganadería es una manera de promover la rehabilitación de las pasturas.

Perfil forrajero del Brasil oriental

La parte oriental abarca solo un 12 por ciento de la superficie de Brasil pero es responsable de casi el 50 por ciento de toda la leche producida y de cerca del 22,8 por ciento del total del rodeo brasileño (36 000 000). Las empresas lácteas son predominantes (Assis, 1997). Esta es la región más rica de Brasil y el centro agropecuario e industrial más importante, conteniendo el 70 por ciento de la población.

La mayor parte de la producción láctea está basada en pasturas desarrolladas sobre tierras desmontadas, donde predomina Melinis minutiflora sobre suelos pobres en pendientes empinadas; su masa de forraje es de aceptable valor nutritivo, pero con baja capacidad de carga. Pennisetum purpureum es otra forrajera importante en las áreas lecheras. Las pasturas basadas en Hyparrhenia rufa son más persistentes, pero su productividad también es baja. En algunos de los suelos fértiles remanentes, ha prosperado Panicum maximum y es aún la principal pastura para producción de carne de la región. En los últimos 20 años surgió Brachiaria sp. y Brachiara brizantha cv. Marandu está siendo fuertemente recomendada debido a su resistencia a la enfermedad de la «chinche-escupidora» (Deois flavopicta y Manarva sp.). Digitaria decumbens, Brachiaria decumbens y Brachiaria humidicola también tienen importancia localmente.

Como en los Cerrados, el este de Brasil hace poco uso de fertilizantes en las pasturas introducidas que son pastoreadas a altas dotaciones; por ello, la alta presión de pastoreo causa su debilitamiento y esta pasturas pronto se degeneran. La degradación de pasturas es un importante factor limitante para los productores. Las leguminosas tropicales son escasamente usadas y la alta producción estacional de materia seca no balancea la calidad del forraje con las necesidades de los animales. Hay escasez de alimentos durante la estación seca de invierno (abril/setiembre), y en algunos casos se usa la suplementación, particularmente en los sistemas lecheros. El manejo intensivo de pasturas cultivadas altamente productivas es la tecnología más significativa, pero aún es escasamente adoptada.

Perfil forrajero de la Caatinga

La región semiárida del noreste de Brasil, con una estación seca de 8-9 meses y una lluvia promedio de 400-600 mm por año, usa ganado mixto e incluye el uso de recursos naturales. Estas áreas han sido usadas de una manera extractiva desde el siglo XVIII y la vegetación nativa de especies mayormente forrajeras ha sido reemplazada por especies anuales y efímeras. Alta intensidad de pastoreo y sequías periódicas son responsables de que la desertificación haya comenzado en algunas áreas.

Los principales géneros de la región son Mimosa, Caesalpinia, Dalbergia, Paspalum, Setaria, Cenchrus, Aristida, Elionorus, Zornia, Stylosanthes, Centrosema, entre otros. En la corta estación lluviosa la vegetación herbácea y las hojas verdes de los árboles componen la masa de forraje. La producción media anual de la fitomasa de la Caatinga es de alrededor de 4,0 t/ha y las dicotiledóneas herbáceas y las gramíneas conforman el 80 por ciento de la dieta de los rumiantes; sin embargo, en el período seco la importancia de las especies leñosas se incrementa. Al comienzo de la larga estación seca las hojas de los árboles se secan y caen al piso y son comidas por el ganado. A mediados de la estación seca 62 por ciento de la dieta está compuesta por hojas muertas de la vegetación leñosa y 28 por ciento por la vegetación herbácea en pie. Al inicio de la estación lluviosa, las hojas verdes de los árboles comprenden el 65 por ciento de la dieta y la vegetación herbácea el otro 35 por ciento. Estas sequías prolongadas tienen un mayor impacto sobre la población bovina (22 000 000) que sobre los caprinos y ovinos (17 000 000), dado que estos están mejor adaptados a condiciones adversas.

Debido a la importancia de los árboles en la dieta de los animales que pastorean, el manejo de la vegetación es muy importante; una práctica común es la poda (cortar las ramas viejas de los árboles y la punta del tronco) para desarrollar brotes nuevos y ramas de donde las cabras obtienen la mayor parte de su alimentación. También se hace raleo de los árboles, y gradualmente se obtienen ramas a menos de 0,50 m del piso, quedando todas las hojas al alcance de los animales e incrementando el substrato forrajero. Bajo las condiciones naturales de la vegetación de la Caatingael pastoreo mezclado de bovinos, ovinos y caprinos es más productivo. Raleando la vegetación, los bovinos y caprinos son favorecidos, pero cuando la se maneja el dosel foliar y los troncos son cortados cerca del piso para obtener ramas nuevas, los bovinos solos o los bovinos y ovinos hacen un mejor uso de estos recursos naturales. En áreas de alta precipitación las principales gramíneas cultivadas son Cenchrus ciliaris, Panicum maximum y Brachiaria spp.

Perfil forrajero del Pantanal

El Pantanal es una enorme planicie que se extiende entre los 16 a 21º S y los 55 a 58º W, cubriendo 139 111 km2 (Allem y Valls, 1987). La heterogeneidad de su vegetación es conocida como el Complejo del Pantanal. La mayoría de las haciendas hacen cría extensiva, con dotaciones tan altas como 3,6 ha/cabeza. Considerando las áreas inundadas la dotación puede disminuir un 50 por ciento. El rodeo total de ganado es estimado en 3 800 000. Esta dotación conservadora, obligatoria por naturaleza, explica la sostenibilidad del ecosistema. No hay grandes ungulados salvajes en el Pantanal, el cual ha sido llamado por autores locales como un tipo de vacío herbívoro. Se considera que la ganadería comercial a dotaciones conservadoras es positiva para la conservación de la diversidad local. Sin embargo, esto significa una muy baja productividad (18 kg de peso vivo/ha/año), lo que a su vez determina el tamaño de la hacienda (3.5% de las haciendas corresponden al 57% del área del Pantanal). La vegetación nativa es un mosaico, dependiendo de las características de inundación del suelo (nivel, duración, origen). Las comunidades son conocidas por la vegetación predominante (Canjiqueiral – Byrsonima intermedia ; Carandazal – Copernica alba ; Paratudal – Tabebuia caraiba ; Gravatal – Bromelia balansae ; Caronal – Elyonurus muticus y Pirizal – Cyperus giganteus y Scirpus validus). Otras especies importantes son: Axonopus purpusii, Paspalum pantanalis, Paspalum plicatulum, Paspalum hydrophilum, Paspalum carinatum, Paspalum lineare, Paspalum repens, Panicum stenodes, Panicum laxum, Leersia hexandra, Aeschynomene fluminensis, Aeschynomene sensitiva, Camptosema paraguariense, Indigofera lespedeziodes y otras. Las pasturas nativas son predominantes (99%), siendo las gramíneas el grupo más frecuente. La sabana y el Cerrado son también formaciones importantes. Brachiaria decumbens es una de las pasturas cultivadas más importantes y su uso puede ser estratégico durante los períodos de inundación. Las pasturas nativas son usadas básicamente de dos maneras: los vacunos permanecen todo el año en la misma área donde la profundidad de la inundación no es mayor a 1 m, o pastorean áreas inundadas durante el período seco. El ecoturismo está adquiriendo importancia en esta región, lo cual diversifica la actividad económica.

Perfil forrajero de Campos

Desde los 33º S hasta los 26º S, en el sur de Brasil, la baja fertilidad del suelo, el bajo pH, el P por debajo de los niveles críticos y los suelos superficiales explican la presencia de solamente unos pocos individuos de diferentes especies de leguminosas como Adesmia, Vicia, Lathyrus, Trifolium, Medicago, Desmodium, Rhynchosia, Aeschynomene, Arachis y Vigna. La totalidad de la región presenta los mismos efectos termales del clima, acompañando una amplia serie de tipos de suelo y elevaciones y, donde la humedad es abundante, las gramíneas altas predominantes como Andropogon, Schizachyrium, Setaria, Bothriochloa, Paspalum, Stipa, Aristida y Axonopus limitan el crecimiento de las leguminosas. Como consecuencia, la masiva producción de materia seca (MS) en la larga estación cálida es de baja calidad (<60% de digestibilidad); la diversificación de especies y el pastoreo selectivo a lo largo de las estaciones del año hacen que este crecimiento se acumule, envejezca y pierda calidad, aún más en el invierno, tanto que a menudo tiene que ser quemado antes de la primavera siguiente. Esta acumulación da sombra a los pastos de la estación fresca y previene su crecimiento, causando escasez de forraje y alimentos de calidad en el invierno.

Con esa marcada estacionalidad en producción de MS, donde la primavera y el verano son responsables de 60-85 por ciento del rendimiento de forraje, los días cortos y las temperaturas bajas del invierno impiden el crecimiento de plantas C4, de modo que las gramíneas subtropicales dominan el escenario y producen forraje por 210-240 días durante la estación cálida. La escasez de forraje en otoño-invierno es el principal factor limitante de la producción animal (Maraschin y Jacques, 1993).

Las forrajeras cultivadas más importantes son gramíneas invernales anuales como Avena strigosa y Lolium multiflorum (Nabinger et al., 2000), así como leguminosas de los géneros Trifolium, Lotus, Medicago y otros. Las pasturas de especies tropicales son principalmente anuales, como Pennisetum americanum, y Sorghum spp., pero las perennes están tomando importancia (Panicum, Cynodon, Digitaria, Paspalum, y otros Pennisetum, etc.). En menor medida, se cultivan algunas gramíneas perennes invernales (Festuca, Phalaris, Dactylis, etc.). Hay cerca de 7 000 000 de ha de pasturas cultivadas, mientras que las pasturas nativas alcanzan a 13 700 000 ha. Así las pasturas nativas alimentan a la mayoría de los 26 200 000 de bovinos y los 6 000 000 de ovinos. Los bovinos y ovinos son mayormente criados con pastoreo mixto sobre áreas de pasturas nativas.

El pastoreo tradicional predomina en el uso de estas pasturas, y el pienso es usado mayormente para propósitos de mantenimiento. Esta región es la segunda región más productiva en Brasil respecto a la producción de leche. Los sistemas integrados de producción animal y cultivos se están transformando en una opción interesante en áreas de cultivos de verano como soja, maíz o arroz.


6. OPORTUNIDADES PARA EL MEJORAMIENTO LOS RECURSOS FORRAJEROS

(ver también a Maraschin, 2001)

Mayor uso de leguminosas

América tropical es el centro de diversidad de muchas leguminosas forrajeras tropicales importantes, pero las evaluaciones han sido limitadas a pocas especies marginalmente adaptadas a las condiciones edáficas prevalentes en las principales áreas ganaderas de la región. Quizás este sea una de las razones del bajo uso de leguminosas forrajeras en las pasturas brasileñas. Otros factores, que seguramente contribuyen a ello, son la dotación crítica y la falta de fertilización.

En muchas regiones de Brasil hay amplias oportunidades para el uso de leguminosas forrajeras, ya que son endémicas en esas áreas. Las leguminosas tropicales también son importantes para restaurar tierras degradadas por el cultivo imprudente o el pastoreo. Estas pasturas, aunque contribuyen a la restauración, son a menudo inestables, y el manejo necesario para mantener una adecuada proporción de leguminosa es aún poco comprendido. Los esfuerzos dedicados a seleccionar germoplasma de gramíneas y leguminosas adaptadas a los suelos ácidos encontrados en importantes ecosistemas como las sabanas y las selvas tropicales húmedas, revelan que Stylosanthes capitata y S. guyanensis  son adecuadas para las sabanas y las selvas tropicales lluviosas húmedas, y que Arachis pintoi es compatible con gramíneas agresivas y estoloníferas y muy persistente bajo fuerte pastoreo. Pueraria phaseoloides y Stylosanthes capitata, los cuales son seleccionados por los animales en la estación seca, también muestran un buen potencial para el ambiente de la selva tropical lluviosa. El desarrollo de tecnologías para la producción local de semilla ha sido importante para abastecer a los sistemas forrajeros basados en leguminosas. Evaluaciones bajo pastoreo rindieron resultados de ganancias de 200-400 kg de peso vivo (PV) ha-1 en localidades con una estación seca, y de 500-600 kg PV ha-1 en áreas sin estación seca.

Para otras áreas marginales, en la vegetación de dos doseles de plantas herbáceas y Acacia caven, el follaje caduco de los árboles repone los minerales del suelo removidos por las plantas herbáceas pastoreadas. Aún con un crecimiento exuberante de los árboles, las hierbas bajo la sombra estaban lujuriosas comparadas con las que estaban a pleno sol. Los árboles obtienen la mayor parte del agua que necesitan de las capas profundas del suelo, mientras que la vegetación herbácea explora las capas superficiales del mismo. Muchas similitudes se encuentran también en el nordeste dentro de la vegetación de Caatinga.

Merece mencionarse el espectacular incremento en el desempeño animal individual cuando pastorean pasturas cultivadas basadas en leguminosas comparado con pasturas nativas de sabana. Se espera que las leguminosas contribuyan con nitrógeno de bajo costo a las gramíneas asociadas. Esta característica y la tolerancia a suelos ácidos y de baja fertilidad, son siempre los principales temas de la investigación y los primeros objetivos perseguidos. El problema es que la historia brasileña de pastoreo con grandes herbívoros es limitada y estas leguminosas tienen, en general, muy limitada adaptación para tolerar un pastoreo severo, teniendo mecanismos más especializados de escape; esto merece mayor atención por parte de los fitotecnistas de forrajeras.

Manejo de la intensidad de pastoreo

El pastoreo a la capacidad de carga óptima es un compromiso entre la optimización del consumo y la producción animal individual con la producción animal por hectárea, ya que el consumo decrece cuando el forraje disponible por animal decrece. Cuando la disponibilidad de forraje no limita el consumo animal, los animales con alto potencial de rendimiento pueden expresar su crecimiento hasta cerca del máximo, sin suplementación, bajando de este modo los costos de producción.

Hace tiempo que se conoce que bajando la presión de pastoreo, o con alta disponibilidad de forraje, se permiten muy altos niveles de desempeño animal, tanto en pasturas naturales como en pasturas tropicales cultivadas. En pasturas naturales los valores oscilan entre 0,69-1,0 kg/animal/día y en pasturas tropicales cultivadas entre 1,5-1,27 kg/animal/día. Esto debería fomentar prácticas de manejo del pastoreo que usen presiones de pastoreo más aliviadas en pasturas nativas o en tropicales cultivadas, pero lamentablemente este no ocurre en la mayoría de las situaciones comerciales.

Manejo de la intensidad de pastoreo en pasturas nativas

Las pasturas naturales del sur de Brasil son la principal fuente de alimento de un equivalente de 15 000 000 de unidades ganaderas (UG). La filosofía de los hacendados en cuanto a utilización de pasturas, junto con condiciones definidas de producto animal, están en su infancia a pesar el fuerte apoyo de los resultados de investigación. Eficiencias de pastoreo mayores al 50 por ciento ocurren a niveles diarios de disponibilidad de forraje desde 13 a 18 kg MS/100 kg de peso vivo (PV)/día con picos de eficiencia de 6 a 9 kg MS/100 kg PV/día. Valores de disponibilidad diaria de forraje por debajo de 20 kg/UG/día permiten 4,4 kg MS/100 kg PV y restringen el consumo de vacas maduras de 454 kg.

Se ha sugerido que sería beneficioso diferir el pastoreo para recuperar o rejuvenecer las pasturas nativas, incrementar la productividad de la biomasa y la frecuencia de las especies nativas. Una alternativa es bajar la dotación y sembrar especies cultivadas. A través de la reducción de la dotación se retarda la tasa de degradación pero no la tendencia hacia la degradación, debido a que los animales que pastorean continuarán sobrepastoreando selectivamente las especies preferidas dentro de las comunidades de plantas. Este es un fenómeno siempre presente, y puede ser crítico, donde las biodiversidad de las pasturas no es compensada por diferentes especies de animales en pastoreo. Por otro lado, la introducción de especies cultivadas es factible una vez que se tomen previsiones contra de los factores limitantes que pueden perjudicar la nueva pastura, especialmente la fertilización.

Los distintos doseles foliares de las pasturas pueden oscilar desde formas postradas de crecimiento bajo presiones intensas de pastoreo, hasta vegetaciones exuberantes bajo manejos más aliviados. Una tasa de acumulación de hasta 16,3 kg MS/ha/día a lo largo de la estación para pasturas naturales mantenidas a una dotación óptima, fue determinada que estaba en 13,5 por ciento del PV/día, lo cual fue equivalente a mantener el nivel de MS existente entre 1 400–1 500 kg MS/ha en cualquier momento. La eficiencia de la conversión de este ecosistema para capturar la energía solar para transformarla en producto primario oscila entre 0,20 por ciento para altas presiones de pastoreo y 0,36 por ciento para presiones apropiadas, lo cual representa un 80 por ciento de incremento en la eficiencia del proceso. Esto demuestra los importantes mejoramientos que se pueden hacer simplemente manejando el ecosistema pastoril a la intensidad de pastoreo correcta. Estos valores y relaciones significan que la productividad de estas pasturas puede ser incrementada en un 100 por ciento al costo de la cosecha de forraje por el animal en pastoreo, sin ningún otro insumo de energía.

Manejo de la intensidad de pastoreo en pasturas cultivadas

En todos los ambientes es necesario encontrar el mejor compromiso para combinar tres factores: crecimiento de la planta, utilización de la planta y desempeño del animal a fin de alcanzar la máxima eficiencia teniendo en cuenta los costos de producción.

Se reconoce que las pasturas mejoradas han incrementado sensiblemente las tasas de producción animal. Por ejemplo, es interesante la determinación de Cenchrus ciliaris, introducida en las pasturas nativas del noreste seco de Brasil, que ha promovido un incremento de dos veces en la ganancia de peso vivo (GPV)/ha, pero sin cambios en la ganancia diaria promedio por animal (GDP/animal).

Cuando se trata de productividad, el sistema entero debe ser considerado, incluyendo tanto la variación estacional como anual. Hay evidencia que un incremento en GDP/animal bajo pastoreo es la mejor manera de reducir los costos de producción animal, mostrando que los animales por hectárea expresan la dotación que permite el óptimo desempeño animal individual.

Los resultados del centro de Brasil y de los Cerrados indican que la persistencia de las pasturas cultivadas depende de la fertilidad inicial del suelo y de un manejo del pastoreo aliviado. El pastoreo aliviado es importante, pero no suficiente para la sostenibilidad de la pastura. La declinación de la fertilidad del suelo es el punto de partida de la degradación de la pastura. El primer síntoma observado es la reducción de la capacidad de carga bajo una equivalente disponibilidad de forraje; el rebrote de la pastura no adquiere su estado previo luego del descanso; y la reducción en la masa de forraje y en la calidad reduce la GDP/animal. Manchones desnudos comienzan a ser visibles en las pasturas, las malezas invaden y algunas especies nativas retornan. Así, un juicioso monitoreo de la capacidad de carga podría indicar el comienzo del proceso de degradación. Cuando se detecta temprano la recuperación del área puede costar $EE.UU. 100/ha, pero una detección tardía eleva los costos a $EE.UU. 200/ha. La reducción de la dotación ayuda a mantener el desempeño animal pero no supera la tendencia a la degradación de la pastura.

Otra opción que está adquiriendo importancia es la integración de cultivos y pasturas dentro de un sistema completo de uso de la tierra y productividad de la hacienda. Los cultivos anuales van a generar los recursos financieros para mejorar el nivel de fertilidad del suelo, reduciendo entonces los costos del establecimiento de la pastura. Resultados consistentes están mostrando nuevas pasturas con un mayor potencial para la región, donde pasturas fertilizadas de Panicum están produciendo 740kg PV/ha/año, mientras que Brachiaria sp. alcanza un rendimiento máximo de 600 kg PV/ha/año. Estas diferencias provienen de la mayor GDP/animal y del mayor número de novillos tolerados por el Panicum, comparado con las pasturas de Brachiaria. Para las empresas que adopten bajos niveles de tecnología, Brachiaria es la opción, mientras que para quienes adopten altos niveles existentes de tecnología, las pasturas de Panicum son las más recomendadas.

Nuevos resultados experimentales con cultivares de Brachiaria mostraron diferencias en crecimiento de hojas para las estaciones húmeda y seca. Algunos ecotipos mostraron mayor rendimiento de MS de hoja en la estación seca mientras que otros se desempeñaron mejor en la estación húmeda y fueron recomendados para ser probados por ganancia animal; mostraron ya un alto potencial como pasturas. La esperanza descansa en el potencial animal de estas nuevas variedades.

La promoción del pastoreo basado en la materia seca de la lámina de la hoja verde (MSLHV), contribuye a nuestro conocimiento e interpretación de lo que sucede en la pastura, a evaluar la dinámica de las pasturas y a observar la conformación de un novillo ganando peso y siendo terminado en una pastura. A bajos niveles de MSLHV los animales pastan más frecuentemente, promueven la densidad de macollos así como las invasión de otras especies de plantas, y afectan adversamente la masa radicular, el diámetro de planta, el largo de internudos, el peso de macollos, la tasa de acumulación de MSLHV y el rendimiento total de MSLHV. Aparentemente el pastoreo intenso no ayuda a la pastura.

Con niveles claramente definidos de manejo de la MSLHV de la pastura aplicados al pasto elefante enano Mott, los estudios revelan que una GDP óptima sustentable de 1,043 kg/animal, a una disponibilidad forrajera de 10,5 por ciento PV/día, de una MSLHV rindiendo 1 188 kg GPV/ha, puede terminar un novillo faenado dentro de 210 días de pastoreo bajo una dotación continua.

En base al conocimiento adquirido en la conducción de experimentos de pastoreo para evaluar la disponibilidad de forraje y las respuestas del animal y la pastura, se sugiere que se requieren al menos 1 500–2 000 kg/ha de MSLHV de masa forrajera para que los animales que pastorean puedan satisfacer su dieta.

Fertilización de pasturas

Está bien documentado y reconocido que los niveles de P disponible en los suelos son extremadamente bajos. El uso de fertilizantes para incrementar la MS y la calidad de la producción de las pasturas nativas ha tomado mucho tiempo para ser aceptado por aquellos involucrados en la producción animal: las pasturas cultivadas eran fertilizadas en la instalación, pero no para mantenimiento.

En un clásico experimento hecho en el sur de Brasil, se aplicó fósforo al voleo a una pastura natural (160 kg/ha), y se evaluó pastoreo continuo vs rotativo. Luego de 11 años de pastoreo, hubo un incremento del 10 por ciento en la producción ganadera en el pastoreo rotativo comparado con el pastoreo continuo. Sin embargo, hubo una respuesta sobresaliente a la fertilización fosfatada, la cual mostró un incremento en la productividad de alrededor de 4,95 kg GPV/ha/kg del P aplicado. Luego de 11 años la pastura natural estaba produciendo 70% más que la pastura no fertilizada. Sin duda, hubo un efecto duradero y contribuyente de la aplicación de P.

Para ilustrar la posibilidad de cambiar la composición botánica y alterar el estado de calidad de las pasturas a través de los fertilizantes, un ensayo ha demostrado en el sur de Brasil que se incrementó la población de Desmodium incanum de 3,3 por ciento a 24,4 por ciento en una pastura como resultado de altas aplicaciones de fósforo. Con respecto al nitrógeno, cuando una gramínea nativa como Paspalum notatum es fertilizada y la disponibilidad de agua no limita el crecimiento, la producción de la pastura alcanza 12,0 toneladas MS/ha y arroja dudas sobre la necesidad de pasturas cultivadas. Esta información ha tenido un considerable impacto en los programas de investigación del sur resultando en la promoción de la fertilización de las pasturas nativas a niveles intermedios para promover la sustentabilidad de las pasturas.

El mantenimiento del nivel de los nutrientes de suelo es una variable clave en la sustentabilidad de las pasturas. Hay definidos efectos residuales de la fertilización con P sobre la producción de MS de forraje en pasturas mixtas subtropicales, con un incremento de la contribución de la leguminosa a medida que se incrementan los niveles de P. Sin embargo, los niveles de P en el suelo se reducen gradualmente debido a la extracción de las plantas cuando no hay una reposición del P y luego de cinco años el P puede haber disminuido a 1/5 del P inicial.

La fertilización anual de una mezcla de pasto guinea, Siratro, Glycine wightii y Stylosanthes guianensis por otro lado, mantuvo a la pastura productiva por más de diez años. La aplicación anual de 20 kg/ha de P ayudó a mantener la producción de la pastura mientras que la aplicación de 40 kg/ha de P incrementó su producción en 30 por ciento; sin fertilización la producción cayó a una tasa de 15 por ciento anual. Panicum spp. fueron también identificadas por su buena respuesta a suelos fértiles, donde se habían aplicado niveles altos de P, mientras que Stylosanthes capitata, Stylosanthes guianensis y Zornia spp. con Brachiaria humidicola, Hyparrhenia rufa y Andropogon gayanus fueron identificadas como especies con buen desempeño en suelos con bajo suministro de P. Los investigadores enfatizan entonces el desarrollo de una filosofía de productividad de pasturas que aproveche el uso de fertilizantes y el conocimiento aplicado al manejo de pasturas en todo el país, de manera de beneficiarse del mejoramiento logrado por las aplicaciones de fertilizantes.

De hecho, los hacendados no adoptan frecuentemente el uso de fertilizantes. Un censo en 1997 reveló que solamente 663 000 toneladas de fertilizante NPK se aplicaron anualmente sobre 90 000 000 ha de pasturas introducidas en Brasil, esto es, alrededor de 7,4 kg de fertilizante NPK/ha de pastura/año. Resultados de ensayos de pastoreo conducidos en el este y sur de Brasil, en los Cerrados, revelaron que la fertilización incrementó el rendimiento de pasturas cultivadas desde 150 a 400 kg/ha, independientemente del producto animal final. Se ha sugerido que la búsqueda de fuentes baratas de nitrógeno es de primerísima importancia para abastecer a los ecosistemas de pasturas y obtener una producción ganadera a bajo costo.

La eficiencia de la fertilización con P es de 4,6 kg PV/ha/kg de P aplicado, mientras que para la fertilización con N es de 1,6 a 2,0 kg PV/ha/kg de N aplicado (informado para pasturas tropicales en el centro de Brasil). La magnitud de las respuestas está asociada a la dotación, experimentándose declinaciones agudas en GPV/ha a medida que aumenta la dotación.

Suplementación (ver Corsi et al. 2001)

La alta tasa de acumulación de forraje en las pasturas tropicales favorece la práctica de hacer reservas. Por otro lado, el uso de estas prácticas limita la productividad animal por razones cuanti y cualitativas. Largos períodos de rebrote sin pastoreo (o corte) son propensos para pérdidas excesivas de forraje y, en casos extremos, el forraje se pudre. También está bien establecido que largos períodos de rebrote son desfavorables para la calidad del forraje dadas las reducciones en el consumo potencial de la pastura debido al valor nutritivo del forraje.

Para mejor utilizar la baja calidad del forraje en pie algunos hacendados alimentan con suplementos proteínicos (0,1% del peso vivo animal) conteniendo ionósforos para corregir deficiencias nutritivas en invierno (seco y frío). Aunque algunos nutrientes son inclusive corregidos, los resultados parecen indicar que la ganancia de peso vivo es primariamente aditiva más que debida al suplemento.

Los animales en pastoreo también se pueden beneficiar de la alimentación con suplementos durante el período verano/otoño. La suplementación en esa época del año apunta a mejorar el desempeño individual así como el resultado en producto animal por unidad de área. En empresas lácteas esta estrategia ha sido ampliamente usada y parece que una respuesta promedio similar de 1,4 kg de leche/kg de concentrado suplementario podría esperarse en vacas lactantes sobre pastos templados y tropicales.

Para ganado de carne las mejores respuestas a la suplementación con concentrados (y posiblemente fibra degradable) parecen ocurrir a fines del verano/otoño comparadas con el comienzo de la estación de pastoreo. En ese momento se espera que animales suplementados pastoreando pastos tropicales muestren una ganancia de peso de más de 1 kg/cabeza/día, aunque la conversión alimenticia es una función del tipo de suplemento. Información referente al sincronismo entre las fracciones de carbohidratos y proteínas en el rumen y, consecuentemente, la sustitución de la MS de la pastura por la MS del concentrado, así como los altos precios de los concentrados en las regiones tropicales, parecen ser los factores más limitantes de la adopción de programas de suplementación en las haciendas mejor manejadas.

Durante el verano (húmedo y cálido), las pasturas tropicales pueden mantener altas dotaciones, con picos de hasta 15 UG/ha. La capacidad de carga es mucho más baja durante el invierno, promediando 10 a 40 por ciento de los valores del verano. Por lo tanto, la intensificación de sistemas basados en pasturas tropicales en verano, debería considerar el uso de forrajes conservados o subproductos en invierno para garantizar el balance entre disponibilidad y demanda durante todo el año. Están disponibles opciones como el silo (maíz, sorgo o pastos tropicales perennes), heno (pastos tropicales perennes), y varios otros sub-productos (caña de azúcar, citrus, grano de las malterías).

La alimentación a corral durante el invierno es también una posibilidad que permite altas capacidades de carga sobre pasturas de pastos tropicales en verano. Sin embargo, este sistema es económicamente cuestionable cuando es practicado en pequeña escala, con altos precios del grano y con baja disponibilidad de subproductos.

Recientemente, se han estado usando pasturas tropicales regadas para incrementar la capacidad de carga, tanto en empresas productoras de carne como de leche. Se ha informado sobre costos de producción de unos $EE.UU 0,90/kg de carcasa viva en pasturas tropicales regadas cuando los precios de venta eran de $EE.UU. 1.36/ kg de carcasa viva. Estudios de análisis de costos indican que la adopción de las pasturas tropicales regadas depende de los costos de producción del sistema de secano, de los costos globales, del precio de venta y del incremento en la productividad del sistema regado.

Más adelante se presentan diferentes visiones desde la investigación y la extensión, las cuales dan una idea de los posibles futuros escenarios para los sistemas de producción de carne y su potencial en Brasil. Las siguientes conclusiones fueron deducidas por Corsi et al. (2001):

1. La producción animal sobre sistemas basados en pasturas tropicales tiene un alto potencial productivo para la planta y el animal cuando la fertilidad del suelo es adecuada (o sea, cuando se usan fertilizantes) y pueden ser obtenidos más de 25 000 kg de leche/ha/año y 900 kg de ganancia de peso vivo/ha/año.

2. La transferencia de tecnología en estos sistemas está limitada porque los animales y la tierra son usados como capital de reserva y los productos animales (leche y carne) en estas situaciones son subproductos más que productos. La falta de políticas económicas que favorezcan los cultivos de cereales/leguminosas en lugar de empresas ganaderas de altos costos también limitan la adopción de tecnología. Esto hace que frecuentemente los pequeños hacendados ganaderos sean incapaces de adoptar la tecnología necesaria para manejar eficiente e intensamente las empresas ganaderas y lecheras. Por otro lado, hacendados capitalizados y compañías que ya tienen un resultado económico razonable con sistemas extensivos, no tienen interés en adoptar sistemas más intensivos.

3. La práctica de hacer reservas y las mezclas gramínea-leguminosa son opciones de manejo de las pasturas cuando las dotaciones son bajas, generalmente de 1,2–2,0 UG/ha/año. Dotaciones por encima de este límite son necesarias para usar eficientemente las altas tasas potenciales de crecimiento forrajero de las pasturas tropicales. Altas dotaciones durante el verano deberían considerar el uso de pastoreo rotativo y la necesidad de planificar la alimentación invernal, esto es, la utilización de forrajes conservados, alimentación a corral , o pasturas tropicales regadas.

4. El manejo de pastos tropicales (especialmente aquellos que forman maciegas) parece tener diferentes características comparado con el manejo de pasturas templadas. Como las tasas de acumulación de forraje de las especies tropicales superan los 100 días, el manejo de pasturas tropicales debería estar orientado hacia la calidad de forraje y/o la estructura de la pastura.

5.La suplementación de animales en pastoreo en los períodos de verano/otoño en ambientes tropicales puede ser una herramienta valiosa para incrementar el desempeño animal individual y el resultado global de la pastura.

6. El uso de fertilizantes parece ser un pre-requisito para mantener alta productividad en pasturas. Se deberían enfatizar las prácticas que incrementan la productividad de las pasturas mientras mantienen la calidad del ambiente.

Con respecto a las pasturas, según Zimmer y Euclides (1997) es necesario desarrollar forrajes de mejor calidad, que puedan promover un mejor desempeño animal en períodos de crecimiento favorable así como en las sequías. Especial énfasis se le debería dar al incremento de la producción en la estación lluviosa cuando las condiciones son mejores, mejorando de esta forma el desempeño animal, donde la pastura tropical disponible actualmente no satisface el potencial genético de la ganancia animal. En períodos secos las necesidades nutricionales de algunas categorías de animales se deberían cumplir usando alternativas de suplementación alimenticia, dado que en ese período los forrajes no cumplen las necesidades de los animales. Es esencial que el mejoramiento genético de forrajes se oriente a la búsqueda de leguminosas para el mejoramiento de la dieta animal y, particularmente, la fijación biológica de nitrógeno. La fijación biológica de nitrógeno es importante para la sustentabilidad y para la reducción del posible daño ambiental.

De acuerdo con la Confederación Nacional de Agricultura [ver CNA] las principales demandas de las empresas ganaderas son:

Demandas tecnológicas

(a) Genética: selección por características deseables, como precocidad y eficiencia biológica, particularmente referidos a peso vivo y carcasa; estudios sobre volumen y cantidad de carne producida; producción de novillos con grasa monoinsaturada; obtención de animales con mayor ganancia de peso vivo en menos tiempo.

(b) Manejo nutricional: reducción de los costos de producción mediante raciones de bajo costo; reducción de los problemas concernientes a la pérdida de peso vivo en los períodos secos.

(c) Producción de novillos jóvenes: estudios comparativos (animales jóvenes/animales comunes, rendimiento de carcasa, sabor, terneza, jugosidad y aceptación por los consumidores).

(d) Caracterización de la carne de búfalo «in natura»: análisis sensoriales por sexo y edad del animal, referidos a terneza, sabor, calidad visual, etc., y su aceptación por los consumidores; estudios sobre la estabilidad de la carne durante el almacenamiento.

(e) Comportamiento de las enfermedades a nivel de finca y necesidad de su control efectivo: esfuerzos en investigación basados en datos reales.

Demandas no tecnológicas

(a) Evaluación de productos generados: investigación de mercado para conocer mejor a los consumidores finales.

(b) Definición de los objetivos sanitarios de los consumidores.

(c) Producción de novillos jóvenes: análisis cuantitativo para cuantificar el mercado y análisis económicos clásicos.

(d) Manejo animal: diagnóstico de la reproducción.

(e) Redimensionamiento de los impuestos en todos los componentes de la cadena cárnica.

(f) Mejoramiento de los laboratorios de control de calidad: insumos y productos.

(g) Incremento del relacionamiento y la coordinación a lo largo de la cadena.

(h) Incremento de la eficiencia de asuntos internacionales para negociar mejores acuerdos para la cadena cárnica.


7. ORGANIZACIONES DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Y RECURSOS HUMANOS

Varias organizaciones, mayormente públicas, están involucradas en investigación agropecuaria y desarrollo. A escala nacional, las universidades federales, EMBRAPA y EMATER son instituciones importantes. A nivel estadual, se deberían considerar los esfuerzos de las universidades públicas y/o institutos de investigación financiados por cada estado. Las universidades privadas no están consolidadas en cuanto a investigación. La inversión en investigación científica y tecnológica proveniente directamente del gobierno o de fundaciones de investigación se puede asumir que alcanza aun 80 por ciento del total.

Los principales esfuerzos globales en investigación se están haciendo en las siguientes áreas: mejoramiento genético vegetal y animal enfocados principalmente hacia la productividad y la capacidad de tolerar ambientes adversos; tecnologías para rehabilitar áreas degradadas; manejo del pastoreo enfocado a sistemas intensivos; nutrición animal enfocada a sistemas de alimentación a corral.

Empresas privadas han hecho esfuerzos recientemente, notoriamente en genética animal y mejoramiento genético vegetal. Algunas de ellas hacen trabajo de desarrollo y apoyan a los hacendados como una estrategia de mercado.

Se presentan algunas personas claves y sus áreas de investigación (la lista no pretende ser exhaustiva ni definitiva y debería ser vista como un medio para iniciar contactos en las siguientes áreas):

Tópicos

Nombres

Direcciones electrónicas

Manejo de pasturas

Moacir Corsi

moa@carpa.ciagri.usp.br

Manejo de campo natural

Gerzy E. Maraschin

gerzy@zaz.com.br

Sistemas silvopastoriles

João Carlos de Saibro

jnsaibro@zaz.com.br

Mejoramiento de forrajeras templadas

Miguel Dall’Agnol

migueld@ufrgs.br

Mejoramiento de forrajeras tropicales

Cacilda Borges do Valle

cacilda@cnpgc.embrapa.br

Colección y caracterización de forrajeras

José F. M. Valls

valls@cenargen.embrapa.br

Citogenética de forrajeras

Maria T. Schifino-Wittmann

mtschif@vortex.ufrgs.br

Flora de especies forrajeras nativas

Ilsi I. Boldrini

boldrini.ez@terra.com.br

Recuperación de pasturas

Alexandre O. Barcellos

barcello@cpac.embrapa.br

Conservación de forraje

Clóves C. Jobim

ccjobim@uem.br

Utilización de pasturas

Sila C. da Silva

scdsilva@esalq.usp.br

Ecofisiología de pastizales

Carlos Nabinger

nabinger@ufrgs.br

Fertilización de pasturas

Francisco A. Monteiro

famontei@carpa.ciagri.usp.br

Calidad de forraje

Harold O. Patiño

ospina@orion.ufrgs.br

Producción de semilla de pasturas tropicales

Ronaldo P. de Andrade

ronaldo@cpac.embrapa.br

Producción de semilla de pasturas templadas

Lúcia B. Franke

Lbfranke@vortex.ufrgs.br

Banco de semillas forrajeras

Renato B. de Medeiros

medeiror@orion.ufrgs.br

Forrajeras en  sistemas de cultivo

Anibal de Moraes

anibalm@agrarias.ufpr.br

Forrajeras en sistemas lecheros

Duarte Vilela

chefia@cnpgl.embrapa.br

Forrajeras en sistemas ganaderos

Ademir H. Zimmer

zimmer@cnpgc.embrapa.br

Forrajeras en sistemas de pequeños rumiantes

Sílvio D. de A. Ribeiro

capritec@capritec.com.br

Forrajeras en sistemas equinos

João R. Dittrich

dittrich@agrarias.ufpr.br

Sistemas forrajeros amazónicos

Antônio P. de Souza

apedro@cpatu.embrapa.br

Sistemas forrajeros de Cerrado

Valéria P. Euclides

val@cnpgc.embrapa.br

Sistemas forrajeros de Caatinga

João A. A. Filho

ambrosio@cnpc.embrapa.br

Sistemas forrajeros de Pantanal

Arnildo Pott

apott@cnpgc.embrapa.br

Sistemas forrajeros del sudeste (parte norte)

Domício Nascimento Jr.

domicio.nascimento.jr@ufv.br

Sistemas forrajeros del sudeste (parte sur)

Luís R. de A. Rodrigues

lrodrigs@fcav.unesp.br

Sistemas forrajeros del sur

Aino V. A. Jacques

aino@vortex.ufrgs.br

 

Instituciones

Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária: www.embrapa.br

EMATER : www.emater.tche.br/

Universidade Federal do Rio Grande do Sul: www.ufrgs.br

Universidade Federal de Viçosa: www.ufv.br

Universidade Federal de Lavras: www.ufla.br

Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro: www.ufrrj.br

Universidade de Brasília: www.unb.br

Universidade de São Paulo: www.usp.br

Universidade Estadual Paulista: www.unesp.br

Universidade Estadual de Maringá: www.uem.br

Instituto de Zootecnia: www.iz.sp.gov.br

Fundação Estadual de Pesquisa Agropecuária: www.fepagro.rs.gov.br

Sociedade Brasileira de Zootecnia : www.sbz.org.br

Conselho Nacional de Pesquisa e Desenvolvimento Tecnológico. www.cnpq.br

Coordenadoria de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior:www.capes.gov.br


8. REFERENCIAS

Allem, A.C., Valls, J.F.M. 1987. Recursos forrageiros nativos do Pantanal Mato-grossense. Embrapa, 339 p.

Andrade, R. P., Barcellos, A. O., Rocha, C.M.C. 1995. Pastagens nos Ecossistemas Brasileiros: Pesquisas para o Desenvolvimento Sustentável. In: XXXII Reunião Anual da Sociedade Brasileira de Zootecnia, Brasil, Proceedings, 200 p.

Assis, A.G.1997. Milk production under grazing in Brazil. In: International Symposium on Animal Production under Grazing, Viçosa, Proceedings, p.31-59.

Atlas Climatológico do Brasil. 1969. Ministério da Agricultura, Rio de Janeiro. 100 p.

Brazil. First National Report for the Convention on Biological Diversity. http://www.biodiv.org

Confederação Nacional da Agricultura. http://www.cna.org.br/cna/index.wsp

Cordeiro, A. 2000. Sustainable Agriculture in the Global Age: Lessons from Brazilian Agriculture. Swedish Society for Nature Conservation - Report. 28p.

Corsi, M. , Martha Jr., G.B., Nascimento Jr., D., Balsalobre, M.A.A. 2001. Impact of grazing management on productivity of tropical grasslands. In: XIX International Grassland Congress, Brazil, Proceedings, p.801-805.

Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística. http://www1.ibge.gov.br/

Joly, C.A., Aidar, M.P.M., Kilnk, C.A., McGrath, D.G., Moreira, A.G., Moutinho, P., Nepstad, D.G., Oliveira, A.A., Pott, A., Rodal, M.J.N., Sampaio, E.V.S.B. 1999. Evolution of the Brazilian phytogeography classification systems: implications for biodiversity conservation. Ciência e Cultura, v.51, p. 331-348.

Macedo, M.C. 1997. Sustainability of pasture production in the savannahs of tropical America. In: XVIII International Grassland Congress, Canada, Proceedings, p.5-15.

Maraschin, G. E. 2001. Production potential of South American grasslands. In: XIX International Grassland Congress, Brazil, Proceedings, p.5-15.

Maraschin, G. E., Jacques, A.V.A. 1993. Grassland opportunities in the subtropical region of South-America. In: XVII International Grassland Congress, NZ-Australia, Proceedings, p.2014-2015.

Ministério do Meio Ambiente. 2000. Avaliação e ações prioritárias para a conservação da biodiversidade da Mata Atlântica e Campos Sulinos. 40p.

Nabinger, C., Moraes, A., Maraschin, G. 2000. Campos in Southern Brazil. In: Grassland Ecophysiology and Grazing Ecology. CABI. p.355-376.

Peixoto, A.M., Moura, J. C., Faria, V.P. 1986. Pastagens na Amazônia. In: Congresso Brasileiro de Pastagens, Piracicaba, Proceedings, 99 p.

Peixoto, A.M., Moura, J. C., Faria, V.P. 1986. Simpósio sobre Manejo da Pastagem. In: Anais do Congresso Brasileiro de Pastagens, Piracicaba, Proceedings, 542 p.

Zimmer, A.H., Euclides Filho, K. 1997. Brazilian pasture and beef production. In: International Symposium on Animal Production under Grazing, Viçosa, Proceedings, p.1-30.


9. CONTACTS

Este perfil fue preparado por Paulo César de Faccio Carvalho. Su área de investigación es la interfase planta/animal y desde octubre de 1997 ha dado conferencias en la Facultad de Agronomía, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Porto Alegre–RS, en elsur de Brasil.
E-mail: paulocfc@vortex.ufrgs.br

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Preparar el Perfil de los Recursos Forrajeros para un país tan grande y diverso como Brasil ha sido un trabajo complejo. El autor quisiera agradecer a los importantes contribuyentes y ha apreciado los comentarios recibidos de varios revisores. Las contribuciones son aún bienvenidas. Se están haciendo gestiones para una revisión local y actualización.

[Este perfil fue preparado en inglés en abril/mayo de 2002 y fue editado por S.G. Reynolds y J.M. Suttie en junio de 2002]

[Este perfil fue traducido y editado en español por Cadmo Rosell y Francisco. A. Mandl en diciembre de 2004]