Perfiles por País del Recurso Pastura/Forraje


Chile

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por

Raúl R. Vera


1. Introducción
El país
Área terrestre, áreas arables y pastoriles
El sector rumiante
Tenencia de la tierra
2. Suelos y topografía
3. Zonas climáticas y agro-ecológicas
Zonas climáticas y agro-ecológicas
Clima de la región mediterránea
Las planicies sureñas
La Patagonia
4. Sistemas de producción de ganado rumiante
5. El recurso pastoril
Región mediterránea
Pasturas mediterráneas sembradas
Las planicies sureñas
Las pasturas patagónicas
6. Oportunidades para el mejoramiento de los recursos forrajeros
7. Organizaciones de investigación y desarrollo y recursos humanos
8. Referencias
9. Contactos
10. El autor

1. INTRODUCCIÓN

El país

Chile, en el sudoeste de América del sur y sobre la costa del Oceáno Pacífico, es una faja angosta de tierra que se extiende de norte a sur, con un ancho máximo de 420 kilómetros que cubren 2 006 096 km2, de los cuales solo 756 626 km2 son continentales mientras que el resto es la Antártida chilena (Figura 1) que comienza a los 60º S. Chile limita con Perú al norte, Bolivia al noreste, Argentina al este, y con el Océano Pacífico al oeste. Su límite sur es el polo Sur. Las montañas de los Andes que corren de norte a sur separan a Chile de Argentina y Bolivia. La elevación más alta es el Ojos del Salado con 6 864 msnm.

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Figura 1. Ubicación de Chile

La mayoría de la tierra agronómicamente útil está entre el nivel del mar y unos pocos cientos de metros de altitud. La mayoría de esta tierra está en una depresión bordeada por los Andes al este y la mucho más baja cordillera de la Costa que corre paralela y cerca del Océano Pacífico. Estas dos cordilleras crean una depresión central que corre de norte a sur por la mayoría de Chile continental y da origen a valles de mediano nivel.

La población humana en 2002 alcanzaba a 15 600 000, incluyendo 67,6 por ciento de mestizos, 29,5 por ciento de europeos y 2,9 por ciento de grupos indígenas. Esto representa una densidad de 20,6 personas/km2. En común con muchos otros países de América Latina, su población está altamente urbanizada (86% en 2000), y su tasa de crecimiento en las últimas décadas ha promediado el 1,1 por ciento anual. El ingreso bruto interno en 2000 era de $EE.UU. 5 350 per capita y el índice de desarrollo humano en 1999 fue estimado en 0,825 ubicando a Chile en el 39° lugar entre los países censados (UNDP, 2001).

Las actividades agropecuarias en Chile son relativamente menos importantes que aquellas de sus vecinos. De hecho, en el período 1996-2001, el producto bruto interno (PBI) agropecuario ha representado del 4,0 al 4,2 por ciento del PBI total. Los principales contribuyentes al PBI agropecuario (promedio 1990-97) son: fruta (29%), ganadería (27%), cultivos (17%), hortalizas (14%) y forestales (13%). Durante la última década han ocurrido cambios importantes en la importancia relativa de estas actividades; cambios notorios (1998 relativo a 1988) incluyen incrementos en viñedos (47%), flores y cultivos hortícolas (30%), fruta (21%), y pasturas mejoradas (por ejemplo, pasturas nativas fertilizadas sembradas en cobertura con especies introducidas, 42%) y disminuciones en cultivos anuales(-28%), y pasturas nativas no mejoradas (-13%) entre otros. Las pasturas mejoradas son más comunes en el extremo sur de Chile donde predomina un clima templado. Este es un grupo mixto de pasturas la mayoría de las cuales fueron originalmente sembradas con especies introducidas y que desde entonces han sido colonizadas en grado variable por especies nativas y naturalizadas; este grupo también incluye pasturas donde se sembraron exitosamente en cobertura Trifolium repens o Lotus corniculatus.

Chile es un neto exportador de aves, cerdos y una pequeña cantidad de cordero mientras es un neto importador de carne ($EE.UU. 165 000 000 en 2001) y leche en polvo ($EE.UU. 20 000 000). Sin embargo, pequeñas cantidades de carne comenzaron a ser exportadas a Israel y Cuba en 2002, una tendencia que se anticipa en continuación para la carne y la leche de vaca. Incluyendo carne y leche de vaca importadas, la disponibilidad per capita de estos dos productos en 2000 era de 22,3 y 128 kg respectivamente. La cifra correspondiente para carne ovina fue de 0,5 kg/capita.

Área terrestre, áreas arables y pastoriles

Administrativamente, Chile está dividido en 12 regiones numeradas del I al XII en dirección norte-sur, más la región metropolitana de Santiago, su ciudad capital (Figura 2). Desde un punto de vista agropecuario, las regiones IV a X son las más importantes, pero también hay un área importante de pastizales en la XII, o región patagónica (Figura 3).

El mapa en la Figura 2 muestra las doce regiones administrativas de Chile:

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Figura 2. Regiones administrativas de Chile
[Pulse para ver el mapa completo]

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Figura 3. Las siete principales regiones económicas de Chile y su principal uso agropecuario.

Las clases generales de uso del suelo se muestran en el Cuadro 1.

Cuadro 1. Clases de uso del suelo de Chile (CONAF-CONAMA-BIRF, 1999)

Clases de uso del suelo

Área (hectáreas)

Áreas urbanas e industriales

60 362

Suelos agropecuarios

3 814 363

Pasturas nativas y arbustos

20 589 673

Selvas

15 636 505

Humedales

4 498 061

Nota : Incluye datos de las 12 regiones; excluidas varias otras clases no agropecuarias

Dado el clima desértico del extremo norte de Chile y el clima frío y adverso del sur, el grueso de las actividades agropecuarias tienen lugar entre las regiones III y X. Estas actividades, sus importancias relativas y tendencias temporales se muestran en el Cuadro 2.

Tabla 2. Porcentaje (%) del área de suelos cubiertos por diferentes actividades agropecuarias en las regiones III a X. (ODEPA, 1999)

 

% del área total de suelos de las regiones III a X

 

1989/90

1993/94

1997/98

Uso intensivo

Cultivos anuales

13,8

10,5

10,8

Frutales y viñedos

3,5

3,7

4,2

Horticultura y flores

1,0

1,2

1,3

Pasturas sembradas

5,6

6,4

5,9

Barbecho

3,1

2,2

2,2

Total: uso intensivo

27,1

23,9

24,3

Uso extensivo

Pasturas mejoradas

6,6

6,8

8,5

Pasturas nativas

48,6

48,2

43,1

Total: pastures extensivas

55,1

55,0

51,6

Total: pasturas intensivas + extensivas

60,7

61,4

57,5

Bosques

17,8

21,1

24,1

 

Área de pasturas (hectáreas)

Pasturas sembradas

400 750

476 050

424 660

Pasturas mejoradas

467 940

505 870

614 804

Pasturas nativas

3 466 940

3 586 930

3 108  978

Total: área de pasturas

4 335 630

4 568 850

4 148  442

El sector de ganado rumiante
El sector de ganado rumiante de Chile hace una menor contribución a las actividades económicas que en la mayoría de los países vecinos, a pesar de que las pasturas constituyen el mayor uso de la tierra y que el sector ganadero es el segundo mayor contribuyente al PBI agropecuario. Sin embargo, las perspectivas para su crecimiento deberían ser excelentes desde que el país ha estado históricamente libre de aftosa y debido a esto, y a un número de tratados internacionales, tiene acceso potencial a mercados de alto valor.

La producción de productos de rumiantes en el período 1995-2001 se muestra en el Cuadro 3.

Tabla 3. Productos de ganado rumiante en Chile, toneladas métricas, 1995-2001.
[Fuente: FAO, base de datos 2002]

Producto

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Carne bovina

257 792

259 488

262 105

256 343

226 361

226 363

217 640

Leche de vaca, entera, fresca

1 890 000

1 924 000

2 050 000

2 080 000

2 050 000

1 990 000

2 200 000

Carne caprina

4 320

4 680

5 310

5 310

5 310

5 346

5 400

Leche caprina

10 000

10 000

10 000

10 000

10 050

10 200

10 350

Lana sucia

19 000

18 500

15 600

15 300

16 700

17 000

17 220

Chile ha sido un importador neto de carne y leche. Las importaciones de carne de vaca y ternera alcanzaron las 1 000-3 000 toneladas métricas por año en el período

1995-2000, y las de leche concentrada y evaporada oscilaron entre 900 y 1 100 toneladas métricas por año.

En ese período el número de animales rumiantes no sufrió grandes cambios, excepto un 10 por ciento de incremento de bovinos y una pérdida similar en ovinos (aunque a largo plazo el número de ovinos ha venido declinando constantemente, desde más de 6 millones a comienzos de 1980). Datos sobre la ganadería para años seleccionados de 1990 a 2002 se muestran en el Cuadro 4.

Cuadro 4. Ganadería en Chile.
[Fuente: FAO, base de datos 2002]

Tipo de animal

1990

1995

2000

2001

2002

Bovinos

3 336 200

3 814 242

4 008 000

4 150 000

4 100 000

Caprinos

600 000

600 000

745 000

800 000

900 000

Suinos

1 125 090

1 489 990

2 465 000

2 500 000

3 750 000

Ovinos

4 887 230

4 625 323

4 144 000

4 200 000

4 100 000

Las existencias ganaderas están compuestas por razas europeas; la Holstein predomina entre el ganado lechero. El ganado de carne es más heterogéneo e incluye Hereford, un número de razas continentales, terneros y novillos machos Holstein y numerosas cruzas. Las razas comunes de ovinos incluyen Corriedale, Merino y numerosas cruzas con caras negras, pero hay en marcha programas activos de introducción de razas ovinas europeas de carne y leche entre otras.

Tenencia de la tierra
La tenencia de la tierra en Chile es menos asimétrica que en la mayoría de los países de Latinoamérica, como muestra el Cuadro 5.

Cuadro 5. Tenencia de la tierra en Chile. Basada en 276 000 fincas.
Modificada de Delahaye (1996)

Tamaño de finca(ha)

% del total de fincas

% del área total

0-20

91,6

41,1

21-40

4,0

15,0

47-80

3,3

25,9

> 80

1,1

18,0


2. SUELOS Y TOPOGRAFÍA

Dada la proximidad de la Cordillera de los Andes con el Océano Pacífico, el desarrollo de los suelos a lo largo de Chile ha estado fuertemente influenciado por la geología, la geomorfología y la actividad volcánica. Estos factores y las empinadas pendientes originadas en los Andes que corren hacia el Océano Pacífico, implica que los suelos tienen limitado desarrollo en profundidad y son relativamente jóvenes. La variabilidad de los suelos refleja el amplio margen de formaciones geológicas que los originaron. Este punto ha sido revisado entre otros por Honorato (1993) y los suelos de las diferentes regiones agro-ecológicas están identificados en la sección siguiente (Cuadro 6). En internet está disponible un  mapa de suelos.

En las alturas de los Andes, por encima de 3 500 metros los suelos son generalmente inceptisoles superficiales, frecuentemente pedregosos, con bajo contenido de materia orgánica (alrededor de 2%), pH de 6,8 a 8,8, y soportan escasa vegetación.

En las regiones áridas entre las latitudes de 20 a 32º S, los suelos son considerados medianamente degradados debido al sobrepastoreo y a la extracción de leña para combustible. Estos suelos pertenecen a los órdenes de aridisoles, alfisoles y entisoles.

Todo a lo largo de las montañas de los Andes, entre las regiones III y IX, y a altitudes que tienden a decrecer algo hacia el extremo sur, predominan los entisoles en la mitad norte del área, mientras que los andisoles (derivados de cenizas volcánicas y ricos en materia orgánica) predominan en la mitad sur. Estos suelos soportan frecuentemente pastos de verano, usados para el pastoreo de caprinos (en el norte) y ovinos (en el sur).

A lo largo de partes de la costa central y sur del Chile continental, son comunes los suelos derivados de rocas metamórficas y otras rocas (alfisoles), y están entremezclados con aquellos derivados de cenizas volcánicas (andisoles, «trumaos»). La faja de tierra que corre de norte a sur en el centro y sur de Chile (regiones III a X) se desarrolló bajo la influencia de glaciares y eventos aluviales, e incluye una considerable gama de suelos diferentes que constituyen la principal base de las actividades agropecuarias del país. Al sur del 42º S los suelos derivados de cenizas volcánicas («trumaos») predominan en el área central, donde alternan con suelos pobremente drenados, más superficiales, conocidos localmente como «ñadi», mientras que los ultisoles rojo-arcillosos son típicos de las áreas costeras. Los primeros están en paisajes suavemente ondulados, tienden a ser profundos (más de 100 cm), extremadamente ricos en materia orgánica (12-15 %), tienen alta capacidad de retención de agua y drenan muy rápidamente. El pH del suelo es frecuentemente > 6, y son muy comunes deficiencias de P y en menor medida de K y S. Los suelos pobremente drenados están en las porciones bajas del paisaje, con una profundidad que puede variar entre 20 y 150 cm, y tienen una capa dura sub-superficial rica en Fe y Al.

Los suelos de la región patagónica han sido sujetos a limitados estudios y reflejan una geografía y geomorfología extremadamente compleja. En general se han desarrollado bajo la influencia de glaciares, y dadas las bajas temperaturas durante todo el año, su desarrollo ha sido escaso. Los materiales de glaciares dieron origen a suelos que descansan sobre antiguas arenas y arcillas terciarias. Su profundidad es variable pero en general son superficiales, tienden a acumular materia orgánica de baja acidez y, posiblemente como consecuencia de las bajas temperaturas predominantes, la mineralización es muy baja resultando en marcadas deficiencias de N.


3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS

Zonas climáticas y agro-ecológicas
La ecología en Chile ha sido estudiada y caracterizada en profundidad. Un resumen se muestra en el Cuadro 6.

Cuadro 6. Zonas agro-ecológicas de Chile y sus principales características
[di Castri, resumido por Hajek, 1991]

Dominio

Región

Ubicación

Características climáticas

Suelos

Vegetación dominante y usos

Desierto

Desierto costero

Faja angosta, norte del país

Sin lluvia, < 15 mm

Rojos, salinos, bastante profundos

Algunos cactus; otras.

 

Desierto interior

Este de la costa hasta  3 000 msnm

Lluvia < 15 mm, alta variación de temperaturas

Rojos, sin materia orgánica

Prosopis tamarugo (Habit, 1985), cactus.

Tropical

Tropical marginal

Entre el desierto interior y los Andes tropicales

9-11 meses secos, lluvias de verano 50-100 mm; 3 meses fríos

Rojos y otros, pendientes pronunciadas

Arbustos, Tessaria sp., Baccharis sp.,

Cortaderia sp.

 

Andes tropicales

Meseta del norte

7-10 meses secos; 9-10 meses a 10°C

Regosoles, litosoles

Variable, depende de microtopografía. Stipa spp., Festuca spp., Laretia sp., Azorella sp. Pastoreo limitado, transhumancia

Mediterráneo

Per-árida

Región III

9-11 meses seco. Nieblas persistentes

Rojos desérticos

Arbustos  y arbustos achaparrados. Geoffrea decorticans, Euphorbia spp., cactus

 

Árida

Partes bajas de la Región IV

Lluvia muy  variable, 8-9 meses secos, sin meses fríos

Marrones-rojizos, calcáreos

Arbustos esclerofíticos para pastoreo de cabras, degradados

 

Semiárida

Parte de las Regiones V y Metropolitana

7 meses secos, 1-2 semiáridos, >300 mm lluvia, moderada variación de temperatura

Marrones, calcáreos, variables según la topografía

Sabana seca con Acacia caven, arbustos, palmas. Riego disponible para agricultura intensiva

 

Subhúmeda

Parte de la Regiones VI y VII

5-6 meses secos

Marrones, calcáreos, variables según la topografía

Agricultura intensiva bajo riego, hortalizas, frutales, cultivos anuales

 

Húmeda

Centro de la Región VIII

2-5 meses secos,         1 000-1 300 mm

Volcánicos («trumaos») y suelos marrones

Sabana de Acacia en el norte, bosques  húmedos en el sur (Cryptocarya alba, Quillaja saponaria, Nothofagus sp., etc.). Explotación forestal, cultivos anuales, pasturas.

 

Per-húmeda

Costa de Región VIII, norte de Región IX

1-2 meses secos

Lateríticos, mezclados con volcánicos

Bosques sureños (Araucaria araucana, Nothofagus dombeyi, Drimys sp.). Cultivos anuales, pasturas, pinares

Oceánica

Influencia mediterránea

Costa del Pacífico de las Regiones IX y X, al sur de 39° Sur, isla de Chiloé

Lluvia todo el año,      2 500-3 000 mm, 3-4 meses subhúmedos

Volcánicos, lateríticos y podzólicos

Bosques sureños; forestales, pasturas, escasos cultivos

 

Fría, oceánica

44-45° Sur

Lluvia todo el año,   >2 500-7 000 mm, inviernos fríos

Marrones, podzólicos, turbas

Húmedo, bosques fríos (Nothofagus sp.) explotación forestal

 

Subantártica

Islas, al sur de 44 ° Sur

Lluvioso, frío

Turbas, gleys

Tundra a bosque húmedo

 

Transandina

Pendientes orientales de los Andes, Región XI

500-2 000 mm lluvia, fuertes vientos, 5-10 meses < 10°C

Podzólicos, suelos de pradera

Estepas, pastoreo intenso

Continental

Andino 

Pendientes occidentales de la Región XII

Gran excursión térmica diurna

Litosoles

Estepa de gramíneas y tundra, pastoreo de verano

Sigue una caracterización más detallada de regiones agropecuarias importantes de Chile:

Clima de la región mediterránea

El principal clima dominante en la mayor parte de Chile continental es mediterráneo y se extiende aproximadamente desde los paralelos 27º a 39º S. Al norte de esta región, hasta la frontera con Perú, el clima es desértico (desierto de Atacama) y al sur es húmedo. El desierto de Atacama es una faja de 1 600 km a lo largo de la costa del tercio norte de Chile (aproximadamente 18º 20’ a 27º 20’ S) por debajo de los 1 500 msnm.

Este perfil se refiere solamente a la región mediterránea, al área templada húmeda al sur de ella entre las latitudes 39º y 42º S y a la relativamente pequeña región patagónica entre 52º y 54º S, dado que estas son las regiones donde las pasturas son más importantes. Detalles de las agroecozonas y su uso por animales en pastoreo en el norte árido de los Andes de Chile pueden ser consultados en el Perfil de Bolivia, un país que comparte estas áreas con Chile.

En esencia, la región mediterránea en Chile central es una faja de unos 100 km de ancho, que comprende tres áreas fisiográficas: Cordillera de la Costa, Valle Central y Montañas de los Andes. Dado el largo de la región mediterránea (más de 1 000 km en la dirección N-S; regiones administrativas IV a VII), el clima es muy variable. La lluvia anual oscila entre 140 mm en el norte y 1 300 mm en el sur; correspondientemente, la estación seca y cálida se extiende por 8 meses en el norte y decrece a 4-5 meses en el límite sur de la región. La variación de la lluvia entre años es extremadamente grande, hasta 300 por ciento en muchas áreas. Numerosos índices de aridez y de la efectiva estación de crecimiento están disponibles (ver referencias en Ruiz, 1996). La estación fría incluye uno a tres meses (norte a sur, generalmente junio a agosto) durante la cual las bajas temperaturas promedio mensuales (5-10 ºC) limitan seriamente el crecimiento vegetal. Una bien reconocida clasificación de sub-regiones mediterráneas incluye, en dirección N-S, las siguientes: pre-árida, árida, semi-árida, sub-húmeda, húmeda y pre-húmeda. Otra diferenciación aún comúnmente aceptada es entre las áreas mediterráneas interiores, entre las dos cordilleras de montañas referidas anteriormente, y las áreas costeras entre la cordillera de la Costa y el Océano Pacífico.

Las planicies sureñas
Esta área se extiende al sur de la región mediterránea aproximadamente hasta los 42º S, e incluye una isla importante: Chiloé. La lluvia aumenta dirección N-S desde unos 1 400 mm hasta más de 2 000 mm, con 70 por ciento de la lluvia concentrada en abril-septiembre (temprano en el otoño a temprano en la primavera). La lluvia de verano representa un 10 por ciento del total en el norte, y más del 17 por ciento en el sur. Las temperaturas medias mensuales oscilan entre 5 ºC en los meses de invierno a 12-15 ºC en verano. Este régimen crea un déficit corto (30-45 días) durante el pico del verano en el extremo norte de la región, decreciendo y eventualmente desapareciendo en el extremo sur de las planicies. Esta ecorregión puede ser considerada como parte integrante de los grandes bosques lluviosos templados (38º 30’ S a 55º 3’ S) y corre continuamente hasta Tierra del Fuego; incluye los bosques únicos, complejos y caducos de Nothofagus.

Patagonia
El extremo sur del Chile continental corresponde a la región XII, y se extiende entre las latitudes 48,4 y 56º S. El clima está fuertemente influenciado por los vientos polares del W y SW los cuales luego de su encuentro con los Andes, descargan lluvia y nieve. El clima presenta grandes variacones en distancias relativamente cortas, es generalmente húmedo a lo largo de la costa y seco en las estepas interiores. Generalmente en la misma dirección (W-E) la lluvia declina desde más de 400 mm a lo largo de partes de la costa hasta 200 mm en las partes secas de la estepa. Las temperaturas son bajas todo el año, con medias anuales de 4,8º C en la estepa a 6º C en las áreas más húmedas. El verano es muy corto y frío, con una temperatura media de 10 ºC y excepcionalmente más altas. Los vientos son persistentes a lo largo del año y causan una desecación severa en el verano. La topografía, la lluvia y la distancia variable desde la costa del Pacífico y desde los Andes, contribuyen a la extrema variabilidad, al punto de que se han identificado hasta 15 regiones agroclimáticas.


4. SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE GANADO RUMIANTE

Los sistemas de producción que incluyen y/o están basados en rumiantes ocupan cerca del 40 por ciento del territorio chilenode los cuales más de la mitad de esa cantidad (23 por ciento) estarían representados por sistemas basados en campo natural (Thornton et al., 2002) si las pasturas naturalizadas fueran incluidas en esta última categoría. Los sistemas mixtos con riego representan 8-9 por ciento y los sistemas mixtos de secano ocupan el 4-5 por ciento del territorio continental.

En la parte norte-central de Chile, cerca del mercado de Santiago, los sistemas de producción lechera están basados principalmente en animales confinados alimentados con alfalfa y maíz irrigados. La alfalfa es usada para corte y solo ocasionalmente para pastoreo durante el período de crecimiento; también es conservada como heno, mientras que el maíz es usado para silo. La alimentación invernal está basada en forrajes conservados y ocasionalmente se usan avena, Vicia sp. y otras forrajeras anuales, sumados a los concentrados usuales.

Los sistemas de producción de leche de tipo templado tienden a concentrarse en el sur de Chile (regiones IX-X). Estos sistemas utilizan pasturas naturalizadas y sembradas, forrajes o heno de pasturas y silo, y están mayormente basados en ganado Holstein, con una pequeña proporción de razas y cruzas doble propósito de tipo europeo.

La producción anual de leche a nivel del país fue muy estable hasta mediados de la década de 1980, con una producción total (leche recibida en las plantas de procesamiento) de unos 600 000 000 de litros. Desde entonces creció muy rápidamente a una tasa anual de 8,1 por ciento por año, hasta 1 640 millones de litros, bajo la influencia de un escenario político modificado (Best, 2002). Datos de 1987 muestran un total de 13 500 productores de leche, 82 por ciento de los cuales eran considerados chicos (48 l/día) y 13 por ciento medianos (587 l/día). Sin embargo, y en común con otros países de la región, el número de productores lecheros disminuyó subsecuentemente (22 000 en 1980, 15 600 en 1995 y 13 500 en 1999); esa disminución afectó principalmente a los hacendados chicos y medianos ya que parece haber claras economías de escala (Best, 2002).

Un pequeño número de análisis de sistemas han caracterizado estos sistemas lecheros y, en general, encontraron que los sistemas de poca tecnología coexisten con empresas tecnológicamente sofisticadas. Un estudio reciente (Smith, Moreira y Latrille, 2002) censó 290 fincas en la región X (aproximadamente 41º S) que venden leche fresca a dos grandes industrias del área. Se encontró que el 71 por ciento de las fincas usaban poca tecnología, tenían un área pequeña de pasturas sembradas (29 por ciento) y producían solo 1 131 kg de leche/vaca/año. A pesar de ser pequeños (10 ha dedicadas al rodeo lechero), estas fincas hacían un uso relativamente extensivo del recurso tierra, y el pastoreo directo de pasturas era la única fuente de alimento para los animales, de modo que la dotación era de 0,62 UG/ha. Las fincas de este grupo usaban toros no seleccionados y no practicaban los procedimientos de ordeñe y secado usualmente recomendados para prevenir la mastitis. Los hacendados y los trabajadores tenían poco ningún entrenamiento en las técnicas de manejo corrientemente aceptadas.

Un segundo grupo (13 por ciento de las fincas) usaban una combinación de pastoreo y alimentación a corral con suplementación de concentrados; estas fincas tenían una dotación media de 0,72 UG/ha en 91 ha asignadas a la parición estacional (primavera y otoño) del rodeo lechero, 34 por ciento del área sembrada con pasturas introducidas y en general los procedimientos de ordeñe eran mejores que en el caso previo. Se encontró además que el personal de estas lecherías era mejor calificado.

El tercer grupo, representando 12 por ciento de la muestra, tenía una dotación de 1,16 UG/ha sobre 83 ha, e incluían 33 por ciento de pasturas sembradas. Aunque se usaba poca o ninguna alimentación con concentrados, la producción fue de 2 776 l/vaca/año debido a recursos alimenticios mejorados y al mejor manejo.

Finalmente, el cuarto grupo (4 por ciento) empleó una dotación de 0,96 UG/ha, tenía 197 ha asignadas a la lechería, 45 por ciento de las cuales eran pasturas sembradas y la suplementación con concentrados era ampliamente usada. Este fue el único grupo que incluía tambos especializados, mientras que el resto eran sistemas mixtos que incluían una variedad de actividades agropecuarias. El estudio muestra claramente la coexistencia de fincas pequeñas, técnicamente no desarrolladas dentro de un sector más empresarial. Lo primero es típico de sistemas de producción pequeños, de escasos recursos, altamente diversificados de partes del sur de Chile, y notoriamente en la isla de Chiloé, los que a pesar de los escasos recursos, están bien organizados y son socialmente coherentes.

La producción de carne en Chile está mayormente basada en animales cruza con fuerte influencia de Holstein. Razas como Hereford, Aberdeen Angus, Shorthorn y Brown Swiss constituyen un pequeño porcentaje del rodeo bovino. Los sistemas de cría y engorde a lo largo de la región mediterránea están influenciados por el clima y por la disponibilidad de pasturas regadas (Klee, 1996). En la región semi-árida mediterránea, los sistemas de cría Hereford típicamente tienen una dotación de 0,3 vacas/ha/año, los terneros son destetados a los 6 meses de edad con 180-200 kg de peso vivo y generalmente se requiere suplementación invernal de las vacas. Las vaquillonas de reemplazo pueden tener acceso a pasturas de Phalaris-trébol subterráneo (0,8 cabeza/ha), y también pueden requerir suplementación invernal. Dependiendo de la combinación particular de recursos forrajeros, las ganancias de peso por ha oscilan entre 50 y 350 kg, mientras que en la porción central del área pasturas sembradas bien fertilizadas y regadas pueden producir hasta 1 200 kg de ganancia de peso/ha cuando son usadas con novillos jóvenes en engorde. Más al sur (regiones VII a VIII) estos rendimientos son aún más probables, pero la tendencia en las partes regadas es producir carne como un sub-producto de los sistemas lecheros. Existe una gran variedad de sistemas y combinaciones de tipos de animales y recursos forrajeros, pero generalmente se considera que es posible tener dotaciones de 3-4 terneros /ha en pasturas regadas.

Las pasturas en la zona pedemontana andina de estas regiones pueden producir hasta 200 kg de ganancia de peso vivo/ha, dependiendo de la ubicación específica del sitio.

La producción de carne en las planicies sureñas tiene rendimientos que oscilan entre 100 kg/ha en pasturas sobre ultisoles rojos, hasta 300 kg/ha en suelos pobremente drenados derivados de cenizas volcánicas («ñadis») y hasta más de 1 800 kg/ha en las mejores localidades y suelos. En general, 50-65 por ciento de esos rendimientos se originan en el uso de pasturas, mientras que el remanente es aportado por heno y suplementos concentrados.

Las pasturas en el extremo sur del Chile continental (regiones XI y XII), aunque se usan más comúnmente para la producción ovina, pueden rendir alrededor de 100 kg/ha de ganancia de peso en sistemas de cría. Los sistemas de producción ovina a lo largo de la región mediterránea están basados en las razas Merino y Corriedale, frecuentemente cruzadas con Suffolk cuando se hace énfasis en la producción de carne. Estos sistemas hacen un uso extensivo de pasturas nativas no regadas y no mejoradas y entonces, su productividad es altamente dependiente de las características climáticas de la estación. Hay una larga serie de sistemas posibles, uno de los cuales se ilustra en el Cuadro 7.

Cuadro 7. Sistemas de producción ovina en la región mediterránea subhúmeda.
[Modificado de Crempien (1996); datos tomados de numerosos experimentos]

 

Pastura nativa

Nativa + 10 % pasturas sembradas

Mixto: nativa+sembrada+ barbecho de cereal

Pasturas sembradas (Phalaris-trébol subterráneo)

Ovejas/ha

1,0

2,7

2,4

5,6-8,5

Ganancia de peso, kg/ha

26,1

80,0

68,3

254-330

Lana, kg/ha

28,2

28,2

6,5

21,1-25,0

La parte continental de la región XII, correspondiente a la Patagonia chilena, está comprendida entre las latitudes 48º 37’ y 56ºS y las longitudes 66º y 75º 4’ W, cubriendo uns superficie de 132 033 km2. El sistema de producción predominante tradicional y actual, es la producción ovina extensiva, mayormente para lana y cada vez más para la producción de corderos gordos. Esto último es impulsado por la disponibilidad de una cuota, aún insatisfecha, de la Unión Europea. La región alberga aproximadamente la mitad de las existencias nacionales de ovinos, produce el 60 por ciento del total de lana, y alberga el 3 por ciento del rodeo de carne. Las fincas son muy extensas, de pocas a varios miles de hectáreas y hacen uso de las pasturas nativas tipo estepa (aproximadamente 2 500 000 ha) suplementadas con pequeñas áreas de pasturas mejoradas (por ejemplo, pasturas nativas fertilizadas con P y K; 100 000 ha) y sembradas (10 000 ha con especies templadas usualmente Trifolium repens, Lolium spp., Lotus spp. y raramente, alfalfa) en las partes con mejores aguadas. Estos sistemas de producción están en un estado de cambio, desde que su factibilidad económica depende largamente de los precios de la lana; debido a las condiciones climáticas extremadamente adversas, la producción de lanas finas y super finas no es factible. Se está llevando a cabo actualmente una activa exploración de métodos para incrementar la producción de corderos gordos a través de nuevas razas ovinas, el mejoramiento de pasturas por medio de la fertilización, la evaluación de nuevas especies, y la conservación limitada, estratégica de forraje. Del mismo modo, la producción de leche ovina está siendo experimentada a lo largo de todas las regiones productoras ovinas de Chile, lo cual también depende de la introducción de nuevas razas (Milchschaf, Lacha, Churra, Manchega) y de pasturas y estrategias de alimentación mejoradas (Kusanovic, 1998).


5. EL RECURSO PASTORIL

Las pasturas chilenas, con énfasis en las pasturas sembradas y mejoradas, han sido revisadas en detalle por Ruiz (1996); lo siguiente está ampliamente basado en esos capítulos y en Gastó y Gallardo (1995) y Ahumada y Faúndez (2002). Se debe señalar que la investigación en pasturas ha tenido una trayectoria larga y distinguida en este país, aunque el sector ha perdido importancia y recursos financieros durante los últimos 20 años, coincidiendo con el énfasis puesto en la producción de cultivos de exportación de alto valor como frutas, viñedos y cultivos hortícolas. Ha sido publicada una lista comentada y detallada de las referencias relativas a la investigación en pasturas en Chile hasta 1982 (Paladines y Muñoz, 1982).

Esta sección comienza con un breve examen de los seis principales tipos de pasturas identificados por Ahumada y Faúndez (2002) y Gastó y Gallardo (1995), y luego es seguida por una descripción más detallada de las pasturas en las zonas agroecológicas más importantes.

Los seis tipos de pasturas son:

  1. Pasturas de los Andes altos del norte. La formación cubre 3 500 000 ha mayormente sobre 3 500 msnm. La región es fría, pueden ocurrir heladas todo el año y la vegetación es relativamente rala dependiendo de la profundidad del suelo y el drenaje. Las áreas bien drenadas y secas están dominadas por especies de los géneros Festuca, Stipa y Deyeuxia, y frecuentemente incluye arbustos de la familia Asteraceae. La productividad primaria sobre el suelo oscila entre 250 y 1 300 kg/ha/año. Áreas con depresiones marcadas y suelos hidromórficos sostienen humedales («bofedales», similares a aquellos encontrados en áreas equivalentes de Bolivia). Estas pasturas sostienen al ganado camélido nativo y a una rica fauna. La vegetación está compuesta por Juncaceae y Cyperaceae (Oxychloe andina, Distichia muscoides, Carex incurva), Poaceae (Festuca nardifolia, Deyeuxia spp.) y Asteraceae (Werneria spp.).
  2. Pasturas xeromórficas esteparias. Localizadas entre las latitudes 20 y 32º S, cubren 1 400 000 ha. Estas son pasturas muy heterogéneas, influenciadas por la variabilidad del clima y del suelo. Tienden a predominar especies anuales de Poaceae, particularmente de los géneros Avena, Vulpia y Bromus, a veces mezcladas con especies perennes de los géneros Nasella y Stipa. Las dicotiledóneas de los géneros Plantago, Adesmia y Erodium hacen importantes contribuciones al tapiz. Un número variable de arbustos y árboles bajos también pueden ser encontrados, incluyendo Bahia ambrosoides, Puya chilensis, Oxalis gigantea, Fuchsialycioides lisoides, Heliotropium stenophyllum, Fluorensia thurifera y otros. Estas pasturas sostienen a una considerable cantidad de caprinos, importantes para la economía local, y proporcionan rendimientos muy variables de materia seca, oscilando entre 600 y 2 300 kg/ha/año.
  3. Pastos estivales andinos. Localizados entre las regiones III y IX, cubren cerca de 2 100 000 ha. Asociados con la altitud, están caracterizados por una atmósfera seca, alta variación diurna de la temperatura, un verano relativamente cálido y un período invernal frío, frecuentemente cubierto de nieve. Matas de pastos de los géneros Stipa y Festuca (localmente conocidos como «coirón») constituyen la capa herbácea, con suelo desnudo entre las plantas. Los rendimientos de biomasa oscilan entre 250 y 1 000 kg MS/ha/año. Dependiendo de la topografía, también se pueden encontrar humedales, compuestos por especies de los géneros Juncus, Carex, Poa, Hordeum y Trifolium los cuales constituyen un recurso forrajero estacional muy valioso.
  4. Pasturas mediterráneas. Dada su importancia son descritas con más detalle más adelante, pero constituyen el paisaje característico de la parte central y central sur del país. Estas son pasturas de tipo sabana caracterizadas por la presencia del arbusto-árbol bajo Acacia caven (espino) y una capa herbácea rica y variable. La productividad primaria sobre el suelo oscila entre 800 y  2 500 kg MS/ha/año.
  5. Pasturas templadas húmedas y transicionales. Estas se encuentran en una variedad de localidades, incluida la zona pedemontana de la región VIII y grandes partes de las regiones IX a XII. Descritas en más detalle más adelante, incluyen varias especies naturalizadas como Dactylis glomerata, Holcus lanatus, Lolium perenne, Trifolium spp., Lotus uliginosus y L. corniculatus y una variedad de dicotiledóneas, todas las cuales responden a la aplicación de fertilizantes y por lo tanto proveen rendimientos variables. En la zona de transición entre las áreas mediterránea y húmeda, se encuentran especies anuales de gramíneas y leguminosas.
  6. Pasturas esteparias de la Patagonia occidental. También descrita en más detalle más adelante, se incluyen especies de Festuca, Stipa, Poa y Rytidosperma entre los pastos de maciega predominantes y una capa inferior (o capa colchón) de Poa, Festuca, Agrostis, Deschampsia y Phleum mezcladas con numerosas dicotiledóneas y ocasionalmente Cyperaceae.

Región mediterránea
La región mediterránea está comprendida entre las latitudes 30 y 37º S, y tiene cerca de 1 000 km de largo. Presenta considerable variación, asociada con lluvia y suelos. Generalmente se reconocen seis sub-regiones, basadas en la lluvia y oscilan entre ambientes pre-áridos y pre-húmedos. Sin embargo, presenta como característica el dominio de gramíneas anuales asociadas al árbol leguminosa Acacia caven en tapices de densidad variable dando, por lo tanto, origen a sistemas silvo-pastoriles y a un paisaje fácilmente reconocible.

Muchas especies de gramíneas no son nativas, son de origen europeo o asiático, aunque algunas de ellas como Avena barbata, Bromus mollis, Hordeum leporinum y Medicago polymorpha (Ovalle et al., 1997, 2001) son nativas a pesar de encontrarse también en otros climas mediterráneos. Ha sido destacada la similitud entre las pasturas mediterráneas chilenas y aquellas de California. La introducción de especies como Avena barbata, Bromus mollis, Aira caryophyllea, Lolium multiflorum, Erodium botrys y otras fue una consecuencia de la colonización española en el siglo XVI, seguida por la conversión de las pasturas nativas en tierras de cultivo, desplazando especies de Stipa, Piptochaetium y otros géneros.

El extremo norte árido de la región mediterránea es considerada la parte más degradada. Tiene una flora variada que incluye 97 especies de árboles y arbustos, 95 gramíneas y especies herbáceas y 8 especies suculentas (cactus). Especies herbáceas frecuentes incluyen Erodium cicutarium y otras especies, Adesmia tenella, Adesmia barbata, Vulpia dertonensis, Plantago hispidula y otras. Hay 22 especies nativas de Atriplex y Atriplex repanda es considerada como una de las mejores. De las especies introducidas de Atriplex, Atriplex nummularia está bien adaptada a las condiciones de Chile y fue ampliamente sembrada en la década de 1980. No se conoce la superficie del área sembrada, pero subsisten hasta la fecha extensas áreas sembradas con varias especies de Atriplex, si bien no es claro si los hacendados continúan sembrando nuevas áreas. La persistencia de estas especies depende mucho del manejo y las recomendaciones actuales (Meneses y Squella, 1996) las consideran como un valioso recurso forrajero complementario si es usado estratégicamente para suplementar ovinos.

Las sub-regiones semi-áridas a húmedas comparten muchas características en común. La vegetación es conocida como espinal, por la presencia de Acacia caven (espino) en el horizonte superior y ha sido asimilada a la sabana de árboles. En esta región, las pasturas nativas alternan con cultivos de cereales y barbechos y ha sido profundamente modificada por la acción humana. Si la sabana de Acacia es la vegetación climax o resultado de la intervención antrópica es una cuestión de debate. La capa herbácea es compleja e incluye más de 200 especies de valor variable para los rumiantes que pastorean. Desde este punto de vista, especies importantes y deseables incluyen a Lolium multiflorum y Lolium rigidum, Briza máxima, Medicago polymorpha y Medicago arabica, Trifolium glomeratum y numerosas especies de Erodium. La importancia relativa de esta y de otras numerosas especies varia dependiendo del uso anterior y de la historia del potrero. Similarmente, los rendimientos de forraje y las capacidades de carga estimadas son variables. Un ejemplo de esta situación se brinda en el Cuadro 8.

Cuadro 8. Rendimientos estimados de biomasa y capacidad de carga de pasturas
en la región sub-húmeda mediterránea

(Ovalle y Squella, 1996).

Tipo de uso

Especies típicas

Rendimiento de biomasa, kg MS/ha/año

Capacidad de carga, UG/ha

Uso pastoril a largo plazo

A. caven, L. multiflorum, etc

3 500-4 500

0,6

>20 años después de cereales

A. caven, V. dertonensis, B. maxima, etc

2 500-3 500

0,5

5-7 años de rotación con cereales

V. dertonensis, Hordeum spp., Erodium spp.

1 500-2 500

0,3

3-6 años de rotación con cereales

Aira sp., V. dertonensi, Leontodon leysseri, etc

1 000-1 500

0,2

Barbecho después de cereales

Piptochaetium sp., Plantago sp., Baccharis sp.

200-1 000

< 0,2

El valor nutritivo, tal como ocurre con vegetaciones mediterráneas de otros lugares, está marcadamente influenciado por la estación. Durante el período de activo crecimiento de primavera, la proteína cruda puede ser tan alta como 20 por ciento, y la digestibilidad de la materia orgánica alcanza 66 por ciento, mientras que durante el otoño estos valores caen por debajo de 10 y 45 por ciento, respectivamente. El material envejecido es, por supuesto, de mucho menos valor nutritivo.

Numerosos estudios se han dirigido a la interacción entre el árbol leguminosa Acacia caven y la capa herbácea subyacente. La limpieza parcial o total de los árboles ha estado asociada con una disminución del rendimiento de materia seca de la capa herbácea, y cambios drásticos y regresivos en la composición botánica.

Pasturas mediterráneas sembradas
El uso de pasturas sembradas en la región mediterránea de Chile varía dependiendo de la disponibilidad de lluvia las que, como es de esperar, son más comunes en el extremo sur de la región, zona para la que están mejor dotadas. Las pasturas más comunes están basadas en trébol subterráneo (Trifolium subterraneum) solo o asociado con una variedad de gramíneas anuales y en algunos casos perennes. Gramíneas comunes usadas para este propósito incluyen Lolium multiflorum y Phalaris tuberosa. Independientemente de la asociación, generalmente se requiere fertilización con fósforo, encontrándose respuesta positiva a este elemento aplicado tanto en la siembra como en el mantenimiento anual, desde los extremos semi-árido a húmedo de la región. Por ejemplo, la respuesta a 300 kg de P2O5 en términos de rendimiento de materia seca durante el segundo año fue de 63 por ciento sobre el control en la sub-región semi-árida, versus 285 por ciento en la sub-región húmeda. Por otro lado, las pasturas sembradas no fertilizadas tienen muy poca persistencia y los rendimientos decrecen durante los primeros cinco años hasta prácticamente desaparecer. Los rendimientos comunes de heno oscilan entre 3 y 6 toneladas de MS/ha con 1-2 cortes por año. El grueso de la producción de biomasa se concentra generalmente en los meses de octubre a diciembre (primavera); si la biomasa no se usa rápidamente decrece en rendimiento y calidad, sobre todo en el período estival desde fines de diciembre a marzo. Un gran número de experimentos de pastoreo se han realizado a lo largo de la región y el Cuadro 9 muestra un resumen de los resultados encontrados con ovejas en pastoreo a una dotación de 3-6 cabezas/ha. Estos resultados reflejan la extrema variabilidad del clima y de las prácticas de manejo encontradas en este ecosistema.

Cuadro 9. Ganancias de peso estacional de ovejas sobre pasturas de trébol subterráneo
asociado a raigrás y/o Phalaris en dos localidades.

Modificado de Avendaño (1996).

Estación

Localidad

Ganancia de peso vivo de las ovejas, g/cabeza/día

Otoño

Hidango, aprox. 34° S, semi-árido a  sub-húmedo

-60 a –115

Invierno

-4 a 55

Primavera

80 a 188

Verano

-133 a -2

Otoño

Cauquenes, aprox. 36° S, sub-húmedo

-167 a 144

Invierno

20 a 86

Primavera

52 a 279

Verano

-107 a 37

Grandes áreas de la parte central de la región mediterránea (aprox. 34-36º S), al sur de la capital Santiago, son regadas. Los altos valores de la tierra, los suelos fértiles y la proximidad al mercado más grande del país explican la presencia de intensas actividades lecheras basadas en alfalfa regada (Medicago sativa), para pastoreo directo o para hacer heno y maíz regado para silo (Jahn, Vidal y Soto, 2000) en un área que ha cambiado ampliamente a viñedos y frutales. El crecimiento de la alfalfa se extiende desde los meses de agosto a mayo, permitiendo 7-8 cortes, 5-6 de los cuales pueden ser henificados. El pastoreo directo de la alfalfa sin suplementación permite la producción de 15-20 kg LCG/día [LCG=leche corregida por grasa] por vacas Holstein durante el período noviembre-marzo (Jahn et al., 2002). Similarmente, el maíz también provee altos rendimientos, por encima de 20 toneladas MS/ha. Forrajeras invernales como avena, raigrás anual y otras se rotan generalmente con maíz.

Más hacia el sur se encuentran suelos superficiales y ácidos que impiden el uso de alfalfa. Son comunes pasturas basadas en trébol blanco y raigrás perenne y/o festuca alta, y Lotus cornicultus para áreas pobremente drenadas. Debido a que las temperaturas son más bajas que en el norte, la estación de crecimiento es corta, generalmente de mediados de septiembre a fines de abril. Las asociaciones y rotaciones sugeridas para esta región incluyen trébol blanco-raigrás perenne para pastoreo directo, trébol rojo-raigrás anual para conservación y pastoreo y silo de maíz para alimentación invernal o, alternativamente, avena para pastoreo directo. Existen recomendaciones y rotaciones más detalladas (Ruiz, 1996).

Algunas zonas de aproximadamente la misma región (34-36º S) tienen suelos aluviales y otros con limitaciones de drenaje se utilizan para arroz regado. Estos suelos tienen típicamente más de 30 por ciento de arcilla, pH > 6 y muy bajo P (<5 ppm). Frecuentemente, el arroz se rota con asociaciones basadas en trébol subterráneo (incluyendo raigrás Wimmera y/o Phalaris aquatica) o en rotaciones regadas más largas con trébol blanco asociado con raigrás perenne o festuca alta. Estas rotaciones se asemejan a aquellas encontradas en las regiones arroceras del este de Uruguay y sur de Brasil. Pasturas experimentales bien manejadas de este tipo, suplementadas en invierno con sub-productos de oleaginosas o heno han rendido más de 600 kg/ha de ganancia de peso en novillos.

El extremo sur de la región central, se extiende entre las latitudes 37.4 y 39º S, representa la transición hacia un clima húmedo y está cubierta por un mosaico de suelos, principalmente de aquellos derivados de cenizas volcánicas y ultisoles rojos. La mayor parte del área se caracteriza por un clima mediterráneo frío y húmedo, con una temperatura media anual de 10 ºC (el mes más cálido es enero con 21,5 ºC, el más frío es julio con 2,3 ºC) y una precipitación anual de hasta 1 400 mm. Aquí las pasturas nativas incluyen una serie de especies nativas y naturalizadas, como Trifolium repens, Rumex acetocella, Lolium perenne, Taraxacum officinale, Lotus uliginosus, Bromus sp., Holcus sp. y muchas otras. Estas pasturas pueden ser altamente productivas si se riegan y fertilizan. Por lo tanto, las pasturas testigo pueden rendir 4 toneladas MS/ha, mientras que pasturas fertilizadas con P pueden alcanzar 6-7 toneladas MS/ha. Las pasturas sembradas estaban tradicionalmente basadas en Lolium perenne y Trifolium repens, pero Dactylis glomerata y en menor medida festuca alta reemplazan a raigrás en los suelos menos favorecidos. Como en los casos referidos anteriormente, hay numerosas combinaciones de pasturas que se usan para diferentes estaciones.

Las planicies sureñas
La región está bien dotada con pasturas compuestas por una mezcla de especies nativas y naturalizadas. Dependiendo del manejo, particularmente del suelo subyacente y del régimen de fertilización empleado, se pueden encontrar las siguientes especies en porcentajes variables en los mejores suelos (ver «trumaos» en Suelos): Trifolium repens, Lotus uliginosus, Dactylis glomerata, Holcus lanatus, Bromus catharticus, Bromus valdivianus, Arrhenaterum elatius ssp. bulbosus, Paspalum dasyplerus, Agrostis tenuis, Antoxanthum odoratum (Balocchi y López, 2001; Teuber, 1996), y varias especies herbáceas de hoja ancha. Dadas las deficiencias en nutrientes del suelo mencionadas anteriormente, las respuestas al P son grandes. Por ejemplo, especies valiosas como T. repens y D. glomerata pueden contribuir menos de 10 cada una en pasturas sin fertilizar y aumentar a 20 por ciento o más en pasturas naturales bien fertilizadas y manejadas.

Las pasturas sembradas cuentan con las mismas especies naturalizadas como Trifolium repens y Dactylis glomerata, pero más frecuentemente incluyen Lolium perenne y a veces festuca alta. Dependiendo de la topografía de los potreros, estas pasturas pueden ser sembradas asociadas a cultivos de cereales como trigo. Las rotaciones trigo-pasturas son promovidas para reducir la erosión y recuperar la materia orgánica del suelo luego de los cultivos de cereales (Rodriguez et al., 2000). Rotaciones cortas basadas en raigrás anual y trébol rojo también son comunes. Las pasturas sembradas basadas en especies perennes o en especies de rotación corta típicamente dan rendimientos experimentales de 12-18 toneladas MS/ha/año (Teuber, 1996). En opinión de algunos investigadores (Balocchi y López, 2001) las pasturas naturalizadas bien manejadas pueden dar rendimientos similaresy de calidad nutricional equivalente.

Los suelos pobremente drenados («ñadis») sostienen mayormente una gran variedad de árboles nativos y arbustos y su principal uso es el forestal. Sin embargo, las áreas deforestadas están cubiertas por pasturas que incluyen tanto especies nativas como naturalizadas, donde Agrostis tenuis, Holcus lanatus e Hypochoeris radicata tienden a predominar. Estas son mezclas de bajo rendimiento, raramente exceden las 5 t/MS/ha y son frecuentemente usadas en sistemas de cría. En experimentos controlados, las pasturas fertilizadas con P y K en estos sistemas de producción rindieron hasta 280 kg de ganancia de peso/ha/año.

Pasturas patagónicas
Las pasturas patagónicas nativas (región XII) son un recurso forrajero importante ya que sostienen al 50 por ciento de las existencias nacionales de ovinos. La industria ovina es el soporte principal de la economía regional. Esta área de pasturas cubre unas 3 500 000 ha estimadas de Chile continental y un número de islas grandes e importantes. El área de pasturas está distribuida como sigue (Covacevich y Ruz, 1996): 32,7 por ciento de comunidades de pasturas/arbustos, 12 por ciento de arbustos, 27 por ciento de pasturas abiertas, 5,5 por ciento de pasturas sembradas, 17 por ciento de bosques y otras áreas menores. Posiblemente la especie de pasto de maciega más característica sea Festuca gracillima (coirón), frecuentemente asociada con otra igualmente característica dicotiledónea Chiliotrichum diffusum (mata verde). Otras importantes gramíneas perennes incluyen: Stipa humilis, Stipa ibari, Stipa subplumosa, Festuca pallescens, Poa spp., Rytidosperma virescens, Agropyron magellanicum y otras. Estas pasturas tienen un período corto de crecimiento activo, comenzando en septiembre cuando la temperatura aumenta y decreciendo rápidamente en diciembre cuando los suelos se secan. Los rendimientos en ese periodo oscilan entre 300 y 800 kg MS/ha/año. Un segundo rebrote corto es observado hacia el fin del verano y temprano en el otoño, alcanzando no más de 150 kg/MS/ha. En esta misma región, pequeñas  depresiones acumulan agua y materia orgánica (vegas o mallines) y sostienen rendimientos mucho más altos de hasta 4 500 kg/MS/ha/año, a pesar de estar parcialmente inundado parte del año. En algunas fincas, se hacen esfuerzos para controlar los niveles de agua y proveer a estas áreas con riego estratégico, para permitir la conservación de forraje. En regiones mejor dotadas de lluvia (más de 350 mm) un número de especies naturalizadas como Trifolium repens forman parte del tapiz, y consecuentemente proveen de rendimientos de biomasa más altos, los que pueden ser incrementados aún más con fertilización de P y S (hasta 7 000 kg MS/ha/año).

Se pueden establecer pasturas sembradas aunque la preparación convencional del suelo tiene escasas oportunidades. Especies templadas tradicionales como Lolium perenne, Dactylis glomerata, Festuca arundinacea, Phleum pratensis y Trifolium repens pueden establecerse y mantenerse exitosamente en las áreas más favorecidas si son fertilizadas y manejadas adecuadamente. Del mismo modo, la alfalfa puede ser, y es usada, en algunas áreas. En todos los casos, las actuales recomendaciones de fertilización incluyen 40-60 kg P2O5  y 20-60 kg S.


6. OPORTUNIDADES PARA EL MEJORAMIENTO DE LOS RECURSOS FORRAJEROS

Como queda implícito en la descripción anterior de los recursos forrajeros, una considerable masa de investigación referida a establecimiento de pasturas, mejoramiento, manejo y utilización está disponible en Chile, con particular énfasis en las áreas mediterráneas y las planicies sureñas. Aunque la investigación en pasturas ha declinado en los últimos 10 años, existe una considerable cantidad de conocimiento. Como se indicó anteriormente el mejoramiento de pasturas en la mayor parte de Chile depende de la fertilización con P y del buen manejo del pastoreo. Por lo tanto, las limitaciones generalmente están más relacionadas a lo institucional y político, que a lo tecnológico. Los pequeños a medianos ganaderos a lo largo del país tendrán que producir productos de los rumiantes de más alto valor que en el pasado si quieren sobrevivir como tales. La incipiente tendencia hacia la producción de leche y queso de oveja y cabra, los productos orgánicos de rumiantes y la lana superfina bien pueden demandar pasturas y manejo de pasturas mejorados, así como un acceso mayor y mejorado a la información técnica y económica.

El mejoramiento de pasturas en el norte árido y en los Andes del norte, donde abunda la población indígena, es dificultoso dadas la serias limitaciones climáticas de la región y falta de recursos de las pequeñas comunidades que habitan en esas áreas.

Las restricciones climáticas también limitan el mejoramiento de pasturas en el extremo sur del Chile continental (Patagonia), pero la escasa investigación que se ha llevado a cabo, si bien esta información deba ser actualizada, sugiere que es un intento factible, particularmente si el país desea incrementar sus exportaciones de carne de cordero de alta calidad a la Unión Europea.

En 2001 el gobierno estableció un programa para promover la exportación de carne (Plan de Exportaciones de Carne Bovina) que busca llegar a $EE.UU. 100 000 000 en 2005; se supone que este programa debería tener su mayor impacto en las planicies sureñas de Chile, donde las pasturas tienen el mayor potencial. Si este programa alcanza su objetivo, debería conducir también a grandes cambios en las pasturas de la región.


7. ORGANIZACIONES DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Y RECURSOS HUMANOS

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) depende financieramente en parte del Ministerio de Agricultura. Fue reorganizado en 1964 como una corporación privada sin fines de lucro. Está organizado en 9 centros regionales y 17 estaciones experimentales que cubren el país entero y, en general, su personal es altamente calificado. También incluye una unidad de conservación de recursos genéticos de última generación. Cada centro regional tiene un directorio compuesto por representantes de los sectores público y privado. INIA financia solamente el 70 por ciento de su presupuesto con sus propios recursos (Bisang et al., 1999; PROCISUR, 1999) y, por lo tanto, tiene que competir con otras instituciones por fondos para la investigación.

Las contribuciones para la investigación competitiva (por los mecanismos ver Gill y Carney, 1999; PROCISUR, 1999) son hechas por varios departamentos gubernamentales (Fondos). La situación respecto a estos Fondos es compleja: el Ministerio de Economía (Herrera, 1999) asigna recursos y provee la coordinación general de dos importantes fondos: el FONTEC (Fondo Nacional de Desarrollo Tecnológico y Productivo) y el FDI (Fondo de Desarrollo e Innovación) y un tercer Fondo (Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico) es administrado por el Consejo Nacional de Investigación, CONICYT. Todos ellos financian proyectos de investigación y desarrollo agropecuarios, entre otros. El Ministerio de Agricultura también ofrece contribuciones competitivas específicamente para propósitos agropecuarios, a través del FIA (Fondo para la Innovación Agraria). Como puede ser inferido de los títulos, hay cierto grado de superposición entre algunos de estos Fondos. Con la excepción de aquellos recursos administrados por el CONICYT, el resto fomenta investigación conjunta y emprendimientos de desarrollo entre los sectores público y privado.

Varias universidades nacionales y regionales llevan a cabo investigación en forrajes y pasturas, a través de donaciones de los Fondos anteriores y otros. Casi todas estas universidades tienen un personal altamente calificado y numerosos cursos de post-grado (mayormente a nivel de maestría.

Los mecanismos de transferencia de tecnología han sido profundamente reorganizados desde la década de 1980, un fenómeno que se aplica a la mayoría de los países de la región y que ha sido revisado críticamente por Berdegué (2002). La extensión agropecuaria en Chile está efectivamente privatizada (González, 2002) en términos de recursos financieros asignados directamente por el gobierno central. Los hacendados y las organizaciones de hacendados son provistas de fondos, sobre una base competitiva, para celebrar contratos con asesores y consultores privados. Se promueve que los medianos y grandes hacendados se reúnan en pequeños Grupos de Transferencia de Tecnología , GTT, creados en 1976 tomando como modelos los grupos CETA de Francia y los grupos CREA de Argentina (Altmann, sin fecha), los cuales pueden solicitar contribuciones del gobierno para realizar nuevas iniciativas, designar consultores, viajar a otros países para estudiar nuevas técnicas y procedimientos y varias otras alternativas. En el caso de los pequeños hacendados, los fondos son asignados a través de una institución gubernamental, el INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), a los pequeños propietarios como «certificados» que pueden ser usados libremente para solicitar los servicios deseados. Estas instituciones y detalles sobre sus operaciones han sido extensamente discutidos por numerosos autores (de Janvry, Key y Sadoulet, 1997), pero en general intentan dar poder a los productores.

La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), fundada hace 160 años, creó una corporación sin fines de lucro (CODESSER, Corporación de Desarrollo Social del Sector Rural) con el objetivo de capacitar y promover la educación del sector rural, con énfasis en los trabajadores de las fincas. Como un ejemplo, en 1999 capacitó más de 19 000 trabajadores rurales, equivalentes al 4 por ciento de la fuerza de trabajo total de Chile. Esta corporación también maneja algunos proyectos financiados por el gobierno que se dirigen a la promoción de la agricultura, los cuales incluyen un fuerte componente de transferencia de tecnología (FAT, Fondo de Asistencia Técnica; PROFOS, Proyectos de Fomento, entre otros).


8. REFERENCIAS

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9. CONTACTOS

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, mantiene una página web actualizada la cual incluye las direcciones de todo su personal técnico:

www.inia.cl

Pasturas mediterráneas, mejoramiento, utilización, germoplasma:
Fernando Squella, Ph. D.
INIA
fsquella@platina.inia.cl

Pasturas mediterráneas y áridas, sistemas de producción:
Giorgio Castellaro, M.S.
Consultor independiente
giolucas@ctcinternet.cl

Pasturas húmedas, mejoramiento, germoplasma:
Nolberto Teuber, Ph.D.
INIA
nteuber@remehue.inia.cl

Pasturas húmedas, utilización, sistemas de producción:
Ernesto Jahn, Ph.D.
INIA
ejahn@quilamapu.inia.cl

Pasturas patagónicas, sistemas de producción ovina:
Gustavo Cubillos, Ph.D.
Pontificia Universidad Católica de Chile
gfcubill@puc.cl

10. EL AUTOR

Raúl R. Vera, fue Investigador Principal y Líder del Programa de Pasturas Tropicales, del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, Cali, Colombia. Actualmente es consultor privado e investigador a tiempo parcial en la Universidad Católica en Santiago, Chile.

Raúl R. Vera
2 Norte 443 dpto. 52
Viña del Mar, CHILE 2534194
Fax (Chile) 56-2-552 9435


Correo electrónico: < raulvera@terra.cl >

[Este perfil fue preparado en noviembre/diciembre de 2002 y en enero de 2003 y editado por J.M. Suttie y S.G. Reynolds en enero de 2003]

[Este perfil fue traducido al español y editado por Cadmo Rosell y Francisco.A. Mandl en diciembre de 2004]