Perfiles por País del Recurso Pastura/Forraje


PARAGUAY

por

Albrecht Glatzle y Dieter Stosiek

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1. Introducción
2. Suelos y topografía
3. Zonas climáticas y agro-ecológicas
4. Sistemas de producción de ganado rumiante
5. El recurso pastoril
6. Oportunidades para el mejoramiento de los recursos forrajeros
7. Organizaciones de investigación y desarrollo y recursos humanos
8. Referencias
9. Contactos


1. INTRODUCCIÓN

Paraguay es un país mediterráneo del centro de Sudamérica (Figuras 1 y 2) y tiene fronteras comunes con la Argentina (al sur y oeste), Brasil (este) y Bolivia (norte). El área total es de 406 752 km2. El país está dividido en dos grandes regiones geográficas, con diferente topografía y geología, por el río Paraguay que fluye hacia el sur. Mientras que la región oriental con 159 827  km2 tiene un paisaje ondulado de colinas con abundante lluvia (hasta 1 700 mm/año), la región occidental o Chaco es una planicie aluvial extensiva semiárida a subhúmeda con 246 925 km2 (AHK 1999).

La población de Paraguay fue estimada en 5 734 139 en julio de 2001 (sitio web de World Factbook, 2000), de la cual un 98 por ciento está en el sector oriental. Más del 50 por ciento de la población es considerada urbana. El sector agropecuario y la forestación abarcan el 26 por ciento del PBI y 90 por ciento de las exportaciones (70 por ciento de las cuales van a los países vecinos del MERCOSUR). El PBI total es de $EE.UU. 8 273 000 000. La contribución de la ganadería al PBI es de 8 por ciento (MAG 1996).

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Nota: ------------ frontera de Paraguay

Figura 1: Provincias biogeográficas de Sudamérica y ubicación de Paraguay.
Adaptado de Tarso Zuquim y Lima Serrano (1997)

Políticamente, el país está dividido en 17 departamentos de los cuales los tres más grandes son parte del Chaco, mientras que los 14 más poblados pertenecen a la región oriental (Figura 3).

La tenencia de la tierra no es equitatativa. Más del 80 por ciento de los hacendados son pequeños campesinos con propiedades menores a 20 ha, pero que abarcan menos del siete por ciento del área total productiva, mientras que las fincas mayores a 1 000 ha (1 por ciento de las fincas) comprenden el 77 por ciento del total de la tierra productiva (GTZ, 1994). Hay informes sobre ocupaciones de fincas, por un creciente número de campesinos sin tierra, particularmente en el sector oriental del país.

Figura 2: Mapa del Paraguay (sitio web de World Factbook, 2000)

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Figura 3: República del Paraguay: subdivisión política, departamentos (GTZ, 1994)

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2. SUELOS Y TOPOGRAFÍA

Paraguay tiene dos principales y diferentes regiones fisiográficas, la planicie relativamente seca del Chaco paraguayo (región occidental), geológicamente joven, con suelos neutros a alcalinos y el sector húmedo oriental con suelos ferralíticos  y mayormente ácidos sobre rocas antiguas cristalinas (gneis, granito, esquistos).

Topografía. Dentro de las dos principales zonas fisiográficas, el Chaco paraguayo  y la región oriental, hay las siguientes subdivisiones (Figura 4):

A) El Chaco paraguayo, el cual abarca un 60 por ciento del país, es una planicie aluvial con sedimentos de los Andes, limitado naturalmente al este por el río Paraguay y al sur y suroeste por el río Pilcomayo. Las altitudes oscilan entre 380 m en el noroeste y 80 m en sureste, donde se juntan los ríos Paraguay y Pilcomayo (Ramella y Spichiger, 1989). Mereles et al. (1992) distinguen dos principales zonas en el Chaco:                                                                                                      

  • el Chaco húmedo (Bajo Chaco), una planicie inundable, influenciado por los ríos Paraguay y Pilcomayo (lluvia anual de 900 a 1300 mm);
  • el Chaco seco (Chaco Boreal) con una gama de lluvia promedio de 400 a  900 mm, el cual es a su vez dividido en tres sub-regiones principales (Glatzle, 1999):
    • el Chaco central deriva de un anterior delta interior con un mosaico de los así llamados «campos»  (antiguos cauces de ríos con sedimentos de arena gruesa), el cual contrasta con las áreas de «monte» con suelos de textura fina (anteriormente inundadas temporalmente por inundaciones del antiguo sistema fluvial). Las áreas de Campos abarcan 15 por ciento de esta región.
    • La mayoría del Chaco norteño es más uniforme y es comparable al sistema de «monte» del Chaco central.
    • Las áreas de dunas de arena del lejano noroeste del Chaco paraguayo son depósitos aluviales remodelados por los vientos.

    B) El Paraguay oriental (región oriental) abarca el 40 por ciento del país. Las altitudes oscilan desde más de 600 msnm en la esquina noreste (Pedro Juan Caballero) hasta 55 msnm en el suroeste (Pilar). El sector oriental de Paraguay es una región algo húmeda con colinas onduladas y tres principales subdivisiones (Bertoni y Gorham, 1973):

    • El valle del río Paraguay es una tierra baja ondulada con planicies, partes de las cuales son inundables y con unas pocas colinas o cadenas de colinas. Casi la mitad de la población de Paraguay vive en esta zona, donde se encuentra la capital Asunción.
    • La meseta central con muchas colinas bajas forma la «división continental» de aguas del río Paraguay y del río Alto Paraná.
    • El valle del Alto Paraná es una planicie ondulada, que se eleva hacia el oeste. Como la precipitación anual es alta, esta zona tiene muchos cursos de agua grandes y chicos, todos drenando al río Alto Paraná, el cual corre a través de una profunda garganta y está represado en el embalse de Itaipú potenciando a la planta de energía eléctrica más grande del mundo.
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    Figura 4: Paraguay: zonas fisiográficas (adaptado de Bertoni y Gorham, 1973)

    Suelos.  El Chaco paraguayo está dominado por cambisoles éutricos relativamente jóvenes geológicamente y luvisoles órticos con texturas limosas (BGR, 2001). Son sub-dominantes los regosoles éutricos y los arenosoles pobremente drenados (en el área de las dunas de arena). Los gleysoles pobremente drenados y los planosoles se encuentran en inclusiones del Chaco central (los llamados «campos de agua», temporalmente anegados) y en las áreas inundadas del Chaco húmedo. A media que la distancia desde los Andes aumenta, los suelos tienden a ser de textura más fina. Los suelos predominantes en el Chaco no tienen mayores limitaciones en fertilidad, hay sin embargo grandes diferencias en disponibilidad de agua (sequía y exceso de agua) durante largos periodos (Fatecha, 1989). El pH del suelo oscila de ligeramente ácido a ligeramente alcalino.

    Los horizontes son profundos con relativamente alta salinidad. Desde el noreste al sudoeste, a través del Chaco paraguayo, hay una faja de 500 km de largo y de 50 a 75 Km de ancho, con una napa freática superficial salina. La zona de transición entre el Chaco seco y húmedo es propensa a la salinidad de la tierra seca debido a la ascensión capilar y al enriquecimiento de sales en la superficie del suelo, produciendo solonetz órticos y solonchaks en el «área de descarga» del agua salina del suelo. En el este de Paraguay, los acrisoles férricos con texturas arenosas a limosas son los principales grupos de suelos de las colinas onduladas (meseta central). En contraste con los suelos grisáceos del Chaco, en la región oriental es típico el color rojizo del suelo debido a la formación de sesquióxido en un ambiente algo húmedo. Debido a que la mayoría de las rocas madre son ácidas (granito, arenisca, esquistos, gneis), los suelos también son casi generalmente ácidos. La profundidad del perfil del suelo así como la fase pedogénica depende largamente de su posición en el relieve del paisaje. Estacionalmente pantanosas, las áreas más bajas del valle del río Paraguay, particularmente en la esquina suroeste (vecindad de Pilar) producen suelos con propiedades hidromórficas (planosoles). Los intensamente cultivados luvisoles férricos derivados de basalto son el grupo predominante en el valle del Alto Paraná. Generalmente, los suelos en el sector oriental de Paraguay se consideran con un potencial alto a medio para la producción de cultivos de secano (dos cultivos por año), en la medida que no haya limitaciones de topografía (pendientes empinadas) o anegamiento en áreas temporalmente inundadas. Contrariamente al Chaco,  la región ha sido colonizada y cultivada por varios siglos y poca de la vegetación original permanece no disturbada.



  • 3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS

    Hay un  pronunciado gradiente de lluvia a través del Paraguay. La lluvia media anual aumenta desde unos 400 mm en el noroeste hasta 1 700 en el sudeste (Sánchez, 1973; Figura 5). En el Chaco, un 80 por ciento de la lluvia cae en verano, mientras que en la esquina sudeste la lluvia media mensual está más uniformemente distribuida, con una escasa depresión en los meses más secos, julio y agosto. La estación de crecimiento en el Chaco dura de octubre a marzo. Los cultivos típicos son sorgo, algodón y maní. En el este de Paraguay, las tierras arables son a menudo cultivadas dos veces por año bajo condiciones de secano, con soja, algodón o maíz, seguidos por un cultivo de invierno, como cereales de zona templada.

    Las temperaturas medias anuales varían desde 25,9 ºC en el norte (Bahía Negra) a 21,4 ºC en la esquina noreste de la región oriental (Pedro Juan Caballero). Los veranos son cálidos e incluso muy cálidos. Por lo tanto, la evapo-transpiración potencial alcanza valores de hasta 2 100 mm (Verma, 1982). La máxima absoluta oscila desde 40,8 ºC (Encarnación) a 44,0 ºC (Mariscal Estigarribia). En invierno, ocurren heladas nocturnas (hasta una temperatura mínima absoluta de – 6,0 ºC), excepto en el extremo noreste. La parte aérea de los pastos tropicales es generalmente quemada por la helada. Esto puede producir escasez de forraje, cuando el heno en pie se pudre por una lluvia luego de la helada (Glatzle, 1999). Los cambios de temperatura pueden ser repentinos (15 a 20 grados centígrados en pocas horas, al inicio de una tormenta), debido a que los vientos predominantes cambian de norte a sur porque no hay barreras montañosas significativas de este a oeste que retengan los vientos. La velocidad del viento supera los 6 m/s en 14 por ciento del año, resultando en erosión eólica de la tierra desmontada y desnuda (Hacker et al., 1996). En resumen, Paraguay tiene un clima continental subtropical dominado por lluvias de verano. Está considerado dentro del clima C de la clasificación de Köppen (Eidt, 1969).

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    Figura 5: Paraguay (Chaco): lluvia y temperatura

    Vegetación: Las formaciones vegetales dominantes son selvas secas caducas, xeromórficas y espinosas en el Chaco y selvas lluviosas subtropicales en el este.

    Los árboles predominantes en el Chaco seco son Aspidosperma quebracho-blanco, Chorisia insignis y Schinopsis quebracho-colorado. Dentro de los arbustos, varios Prosopis spp., Acacia spp., Capparis spp., Ruprechtia triflora y Cercidium praecox predominan en los suelos de tipo «monte». En contraste, los «campos» arenosos, a lo largo de los antiguos cauces de los ríos, se caracterizan por un bosque abierto tipo sabana, siendo los árboles predominantes  Astronium fraxinifolium, Schinopsis heterophylla, Tabebuia cariaba y Jacaranda mimosifolia. La capa herbácea es predominantemente de la gramínea Elyonurus muticus. En el pasado, el fuego prendido frecuentemente por la población indígena, ayudó a mantener abierta la vegetación Hacker et al., 1996). Las dunas de arena del noroeste del Chaco están estabilizadas por la vegetación natural. Su pronunciada topografía difiere marcadamente de los «campos» arenosos, planos del Chaco central, pero su vegetación de tipo sabana es muy similar. Hacia el sur y este se hacen más frecuentes las depresiones con anegamientos estacionales («campos de agua»). Aquí, los árboles Prosopis ruscifolia, Calycophyllum multiflorum y Bulnesia sarmienti indican suelos sumamente arcillosos. El centro de las lagunas estacionales, sin embargo, no tienen vegetación leñosa. Una pastura edáfica con especies tolerantes al anegamiento como Hemarthria altísima, Leersia hexandra y Paspalum spp. cubre el suelo. En el Chaco húmedo, la vegetación se caracteriza por un mosaico de especies con la distribución irregular de los humedales. Las áreas bajas son sabanas estacionalmente anegadas con una palma (Copernicia alba) y pastos como los de los «campos de agua» del Chaco central, mientras que las áreas secas típicamente sostienen una selva alta de Anadenanthera colubrina (Ramella y Spichiger, 1989). En la región oriental, el litoral del valle del río Paraguay se parece a las «Formaciones de Entre Ríos» de Argentina, con pasturas cenagosas abiertas y bañados. Esta región es apta para la cría de ganado. Los suelos predominantemente arenosos de la meseta central y sus inmediaciones sostuvieron alguna vez una selva densa, rica en calidad y variedad de especies de madera dura (por ejemplo, Amburana cearensis, Aspidosperma polyneuron, Pterogyne nitens, Peltophorum dubium) las cuales fueron paulatinamente desmontadas. Además de las especies madereras hay árboles de yerba mate (Ilex paraguariensis) y de aceite de palo (Aleurites fordii) así como palmas de coco (Acrocomia totai) cultivadas en plantaciones puras o en sistemas de cultivo mixto. Los valles están dominados  por pasturas las cuales, sin embargo, están siendo convertidas sucesivamente hoy día en tierras arables con la tecnología de cero laboreo. La planicie ondulada del valle del Alto Paraná estuvo también cubierta alguna vez por una selva subtropical rica en especies, mucha de la cual ha sido convertida en años recientes en tierras arables intensamente cultivadas (particularmente con soja y cereales templados).


    4. SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE GANADO RUMIANTE

    Hay en Paraguay unos 10 000 000 de cabezas de bovinos, 400 000 de ovinos, 350 000 de equinos, 120 000 caprinos, 1 800 000 suinos y unos 15 000 000 de aves (DCEA 2000). Consecuentemente, la cría de ganado para carne y leche es el sector pecuario más importante. Hay unos 310 000 productores individuales (99 por ciento) o compañías (1 por ciento) sobre los 24 000 000 ha de tierra útil (arable  y de pastoreo). En promedio hay 5,3 miembros por familia de productor.

    Tenencia de la tierra y el ganado. Con respecto a los sistemas de tenencia de la tierra y del ganado, la propiedad de la tierra está desbalanceada. Las fincas entre 1 y 20 ha poseen menos del 15 por ciento del ganado y representan más del 70 por cientode los productores/familias productoras. Por otro lado, la clase de productores con más de 1 000 ha (1 por ciento de las fincas) poseen 77 por ciento de la tierra productiva y 60 por ciento del ganado (Cuadro 1).

    Un 25 por ciento de los productores del Paraguay están involucrados exclusivamente en producción de cultivos. Del resto, 89 por ciento conducen fincas mixtas (Molas et al., 1996), combinando producción de carne o leche y cultivos, para diversificar actividades y minimizar riesgos. El 11 por ciento restante son exclusivamente productores ganaderos. Los productores pequeños están usualmente orientados a la subsistencia y hacen un uso intensivo de mano de obra con un uso limitado de tecnología e insumos externos. Sin embargo, las fincas a todos los niveles de producción están orientadas comercialmente, obviamente con creciente orientación al mercado, a medida que aumenta el tamaño de la finca. Las fincas con más de 1 000 ha contribuyen con más de tres cuartos de las exportaciones agropecuarias del país (GTZ, 1994).

    Cuadro 1: Sistema de tenencia de la tierra en Paraguay, según el análisis de los censos agropecuarios más recientes (MAG, 1992).

    Tamaño de finca

    Número de fincas

    Total de fincas (%)

    Área total  (1000 ha)

    Área total (%)

    Total  del ganado (%)

    Sin tierra

    7 962

    2,6

    0

    0

    0,7

    < 1 ha

    21 977

    7,2

    8,5

    0,1

    1,0

    1 a 5 ha

    92 811

    30,2

    222,8

    0,9

    3,7

    5 a 10 ha

    66 605

    21,6

    430,7

    1,8

    4,0

    10 a 20 ha

    66 223

    21,6

    806,8

    3,4

    5,9

    20 a 50 ha

    31 519

    10,3

    857,9

    3,6

    6,3

    50 a 100 ha

    7 577

    2,5

    502,6

    2,1

    3,5

    100 a 200 ha

    4 279

    1,5

    569,2

    2,4

    3,7

    200 a 500 ha

    3 503

    1,1

    1 050,0

    4,4

    6,0

    500 a 1 000 ha

    1 525

    0,5

    1 011,0

    4,2

    5,3

    1 000 a       5 000 ha

    2 356

    0,7

    4 982,4

    20,9

    22,0

    5 000 a

    10 000 ha

    533

    0,1

    3 644,9

    15,3

    13,5

    > 10 000 ha

    351

    0,1

    9 730,9

    40,9

    24,4

    Total

    307 221

    100

    23 817,4

    100

    100

    Las diferencias más llamativas entre los sistemas de producción del este del Paraguay y del Chaco se encuentran en el tamaño promedio de finca y en el número promedio de existencias por finca (Cuadro 2). Mientras que en el Chaco escasamente poblado (1 habitante/2 km2) las fincas grandes (hasta 50 000 ha) producen predominantemente carne, en la más densamente poblada región oriental (32 habitantes/km2) el tamaño de finca es mucho más pequeño y las fincas están mucho más orientadas a la producción mixta. La producción de carne y leche está altamente comercializada, mientras que los pequeños rumiantes y los cerdos son mantenidos predominantemente para subsistencia o solo tienen importancia comercial local (no exportable). Los equinos son casi exclusivamente animales de trabajo, particularmente para el manejo del rodeo pecuario.

    Tabla 2: Características distintivas de las fincas en la región Oriental y en el Chaco (MAG, 1992 y DCEA, 2000)

    Región

    Número

    de fincas

    Número    total  de ganado

    (millones)

    Tamaño   medio de   finca

    (ha)

    Productores

    no nacionales

    (%)

    Número relativo (%) de fincas con

    Número promediode ganado por finca

    Bovinos

    Suinos

    Ovinos

    Oriental

    300 523

    6,8

        38

    7,2

    74

    69

     6

     30

    Chaco

        6 698

    3,0

    1 850

         11,5

    97

    29

    25

    450

     

    Prácticamente no hay confinamiento permanente de los rumiantes.  El engorde de novillos en «feedlots»  ha mostrado una rentabilidad marginal. Los animales son producidos en pasturas naturales o mejoradas. Aún en los sistemas lecheros intensivos las vacas en ordeñe logran parte de sus requerimientos alimenticios de pasturas cercanas a los tambos de ordeñe. La retención de los animales atados a estacas es común entre los pequeños productores y campesinos sin tierra, de lo contrario mantienen sus animales en terrenos públicos entre los alambrados a ambos lados de las carreteras públicas. Las dotaciones en campo natural, tierras arbustivas y pasturas sembradas varían desde alrededor de 10 ha (Alto Paraguay) a 0,2 ha (Departamento Central) por cabeza de ganado, dependiendo de las condiciones agro-ecológicas y de la disponibilidad de forraje y suplementación.

    Paraguay tiene una población rural multicultural  con minorías fuertes (aborígenes nativos de por lo menos ocho etnias y lenguajes diferentes, grupos de colonos de origen brasileño, alemán o japonés e inversores extranjeros) los cuales difieren considerablemente en sus sistemas y niveles de producción y estructuras organizacionales. Los aborígenes viven predominantemente de la agricultura de subsistencia en tierras de propiedad comunal y la mayoría de ellos muestran poca afinidad por la tenencia de animales; por otro lado, los campesinos paraguayos típicos y los grupos de colonos extranjeros generalmente aplican sistemas de producción mixtos en tierras de propiedad privada, estando predominantemente orientados al mercado. Los inversores extranjeros, representando una relativamente alta proporción en el Chaco (Cuadro 2), están exclusivamente orientados comercialmente y frecuentemente producen monocultivos, como carne, soja o algodón.

    La estructura organizacional de los campesinos paraguayos e inversores extranjeros es relativamente débil. Sin embargo, casi todas las comunidades de colonos emigrantes están organizadas en cooperativas de comercialización. Entre ellas están las así llamadas «colonias» de japoneses y menonitas (comunidad religiosa de origen alemán la cual colonizó el Chaco y el este de Paraguay principalmente en la primer mitad del siglo XX). Estas colonias ejercen un fuerte impacto en los mercados nacionales de sectores especiales como productos lácteos, hortalizas y yerba mate.

    Productividad del rodeo y razas. La carne es comúnmente producida en sistemas extensivos sobre 165 000 km2 de pasturas naturales y tierras arbustivas y más de 33 000 km2 de pasturas cultivadas. Las principales inversiones de capital se refieren al alambrado, establecimiento de facilidades para el manejo del rodeo, construcción de represas o de los «tajamares» (diques para la recolección de agua de lluvia) y al establecimiento y mantenimiento de pasturas. Tradicionalmente, había escasa atención veterinaria y revisación del  rodeo, el servicio de los toros no era estacional, no había control del destete y se hacía poco mejoramiento genético. Por lo tanto, la productividad del rodeo es baja comparada con las cifras de producción que en estos días son alcanzadas regularmente por un creciente número de ganaderos (Cuadro 3).

    Cuadro 3: Comparación de parámetros de producción tradicionales y actuales
    de rodeos de ganado de carne en tierras de pastoreo del Chaco
    (Glatzle, 1999)

    Sistemas de producción:

    Tradicional

    Moderno

    Para los más importantes parámetros de producción......

    Tasa de parición (%)

    50

    90

    Mortalidad de terneros (%), primer año

    25

    5

    Mortalidad de adultos (%)

    10

    1

    Período de engorde hasta 450 kg PV (meses)

    48

    28

    Proporción de vacas en el rodeo (%)

    38

    34

    ........ resultan en los siguientes índices de producción:

    Tasa de extracción (%)

    7

    28

    Eficiencia de energía (kg PV/GJ EM)

    2,8

    5,3

    Producción de peso vivo (kg PV/ha/animal) por EM consumida:

    2.5 GJ EM/ha/animal (tierra arbustiva nativa)

    7,1

    13,3

    25 GJ EM/ha/animal  (pastura sembrada)

    71

    133

    [Nota del traductor: PV (peso vivo), GJ (giga julio), EM (energía metabolizable)]

    La eficiencia de energía del forraje fue modelada sobre la base de parámetros de producción de ambos sistemas, tradicional y moderno. La productividad mejorada del rodeo resulta en casi el doble de peso vivo producido por unidad de energía forrajera consumida. Más es aún, un incremento de hasta diez veces en producción de peso vivo por área (a través de todo el rodeo) es alcanzado por el mejoramiento de la base forrajera. Por lo tanto, el establecimiento de pasturas mejoradas resulta en una mejor eficiencia en el uso de la tierra (Cuadro 3) en la medida en que el sistema de producción es ecológicamente compatible. Tecnologías de producción de carne más eficientes están siendo adoptadas crecientemente por los ganaderos, como lo indica el aumento en 66 por ciento de la tasa nacional de extracción en los últimos 20 años (Cuadro 5).

    Respecto al sector lechero, 40 por ciento de las fincas poseen vacas lecheras (3,6 por finca en promedio). Solo una parte de ellas (estimada en 25 por ciento) tiene acceso a sistemas de recolección y procesamiento de leche. El 75 por ciento restante o está orientado a la subsistencia o depende de los mercados locales de leche fresca o de la producción casera de queso. Hay una gran variación en los niveles de producción, teniendo en cuenta todos los productores de leche (no solamente los comerciales). Mientras que los parámetros de producción promedio a nivel nacional son pobres, los productores lecheros comerciales especializados alcanzan notablemente altos niveles de producción (Cuadro 4) aplicando alta tecnología y cubriendo hasta un 75 por ciento de los requerimientos alimenticios diarios con concentrados y silos de manera de aumentar los rendimientos de leche y alcanzar una producción más balanceada a través de las estaciones.

    Cuadro 4: Parámetros de producción de leche en Paraguay comparando el promedio nacional
    con datos de una finca comercial y de una cooperativa menonita
    (Molas et al., 1996)

    Parámetro

    Promedio nacional

    Granja Guarapí

    Colonia Menno

    Edad de las terneras al primer servicio (meses)

    36

    20 - 24

    24

    Intervalo entre partos (días)

    450 - 500

    380 - 400

    400

    Período de lactación (días)

    < 180

    305

    305

    Promedio de producción (kg leche/vaca/año)

    650

    4 500

    2 500

     

    La raza Criolla, derivada de importaciones de ganado español y posteriormente británico, está bien adaptada, es de contextura pequeña y robusta, es una raza de doble propósito, altamente fértil pero por otro lado de baja producción. Esta raza tradicional forma un 70 por ciento de la población ganadera paraguaya (MAG, 1992). Sin embargo, una proporción creciente de fincas ganaderas comerciales están reemplazando el Criollo por tipos Zebú, como Nellore y Brabham. Frecuentemente un alto nivel de genes de Zebú es mantenido en los rodeos, servidos por toros de razas británicas (Angus, Hereford) o de Europa continental (Gelbvieh, Fleckvieh, Limousine) de manera de producir un cruzamiento industrial de rápido crecimiento, adaptado al ambiente y resistente. En la lechería comercial, son incorporados casi exclusivamente genes de Holstein Friesian mediante cruzamientos de sustitución. Adicionalmente se mantienen algunas razas robustas de doble propósito, como Santa Gertrudis o Brown Swiss. La inseminación artificial se practica en cooperativas bien organizadas o en fincas muy grandes.

    Producción, comercialización y consumo de productos animales. Desde comienzos de la década de 1980 la población ganadera aumentó un 50 por ciento desde aproximadamente 6 500 000 a casi 10 000 000 de cabezas (MAG, 1992; DCEA, 2000). En el mismo período, la producción de carne y leche más que se duplicó, y los indicadores de los niveles de producción, tales como tasa de extracción promedio de animales faenados y rendimientos de leche por vaca en ordeñe, aumentaron en un 65 y 25 por ciento respectivamente (Cuadro 5). Estos altos niveles de producción pueden ser atribuidos a mejor manejo del rodeo, cuidado veterinario mejorado y el uso de razas adaptadas y productivas, pero también a la expansión del área sembrada con pasturas mejoradas. Más aún, la cantidad de subproductos agro-industriales disponibles se incrementó considerablemente en las dos décadas pasadas, particularmente en los tambos de mediana a gran escala.

    En 1999,el total de importaciones agropecuarias alcanzó un valor de $EE.UU.     609 000 000 y las exportaciones un valor de $EE.UU. 602 000 000 (FAO, 2001). Las exportaciones netas de carne abarcaron de un 4 a 9 por ciento del total de carne producida en los años pasados (Cuadro 5). Las exportaciones de carne varían de un año a otro y dependen mucho de los brotes de fiebre aftosa y del estado inmunológico positivo de los animales debido a la vacunación compulsiva; las exportaciones de carne fuera de Sudamérica son insignificantes. Las importaciones de carne son mínimas así como las importaciones y exportaciones de otras carnes. Casi toda la lana y los cueros son procesados localmente o descartados.

    Solo hay producción comercial de leche donde se ha construido un sistema de recolección eficiente y confiable y una planta procesadora. Este es el caso en el departamento Central (alrededor de la capital Asunción, ca. 1 000 000 de habitantes), en los departamentos de Boquerón y Presidente Hayes (Chaco) y en los departamentos de Caaguazú y Alto Paraná (región Oriental). Se exportan cantidades insignificantes de productos lácteos dado que la producción nacional no cubre el consumo. La importación de equivalentes de leche (predominantemente de Argentina) alcanza en años recientes a un 7 a 13 por ciento de la producción nacional de leche comercializada (Cuadro 5).

    Más de la mitad de la carne consumida es vacuna. Como se estableció en el Cuadro 5, el consumo total de carne en Paraguay es alto. Por otro lado, el suministro de leche procesada es insatisfactorio (menos de 2/3 de los 150 kg/persona/año recomendados por FAO).

    Tabla 5: Estadísticas de producción, exportación y consumo de productos animales e importantes
    subproductos agro-industriales usados como alimentos animales de Paraguay
    (FAO, 2001)

    Item

    1980

    1990

    1996

    1997

    1998

    1999

    2000

    Producción de carne vacuna (1000 t)

    107

    189

    226

    226

    231

    246

    239

    Tasa de extracción (% de ganado faenado)1

    8,7

    13,0

    12,8

    12,8

    13,2

    14,2

    14,5

    Exportaciones netas de ganado en pie  (1000 cabezas)

    s.d.

    - 6,0

    - 108,0

    - 36,0

    0,8

    16,8

    s.d.

    Exportaciones netas de carne vacuna  (1000 t) vísceras incluídasl

    1,0

    82,7

    11,2

    9,0

    21,0

    11,8

    s.d.

    Producción de carne ovina y caprina  (1000 t)

    2,8

    3,4

    3,1

    3,1

    3,4

    3,4

    3,2

    Producción de carne de cerdo (1000 t)

    85,2

    118,1

    115,7

    117,4

    118,8

    120,0

    148,4

    Producción de carne avícola (1000 t)

    14,7

    24,7

    34,1

    36,6

    37,6

    37,6

    58,3

    Producción de cueros vacunos (1000 t)

    15,8

    29,4

    35,0

    35,0

    35,8

    38,4

    39,5

    Producción de lana sucia (t)

    786

    721

    848

    845

    850

    850

    699

    Producción de leche2 (1000 t)

    163,0

    225,8

    403,8

    444,2

    445,0

    445,0

    329,8

    Producción de leche2 por vaca  en ordeñe     (kg/año)

    1 890

    1 900

    2 320

    2 400

    2 410

    2 410

    2 400

    Importaciones netas de productos lácteos (1000 kg       leche equiv.)

    4,7

    15,2

    51,8

    41,5

    30,5

    30,8

    s.d.

    Consumo humano:

    Oferta de carne vacuna (kg/capita/año)

    34,1

    20,3

    40,1

    39,0

    36,9

    42,0

    s.d.

    Oferta total de carne (kg/capita/año)

    67,3

    55,0

    71,3

    70,2

    67,9

    72,4

    s.d.

    Oferta de leche (kg/capita/año)

    49,7

    52,7

    87,1

    89,9

    86,1

    83,9

    s.d.

    Subproductos agro-industriales para concentrados:

    Afrechillo de trigo3 (1000 t)

    21

    65

    100

    75

    45

    58

    63

    Torta de semilla4 (1000 t)

    51,1

    107,2

    94,0

    215,5

    191,4

    213,0

    s.d.

    1 Fuentes: MAG (1992), DCEA (2000) y FAO (2001)
    2 Solo leche comercializada
    3 Rendimiento de afrechillo: un 25 % de la producción de trigo - exportaciones de trigo
    4Torta de semilla (producción - exportación) de soja, algodón, girasol y maní
    s.d. = sin dato


    5. EL RECURSO PASTORIL

    Los principales recursos forrajeros para el ganado rumiante son las pasturas naturales, las pasturas cultivadas y los arbustos nativos. El área total dedicada a la producción ganadera es de 19 900 000 ha las cuales se distribuyen entre las regiones Oriental y Occidental según se muestra en la Tabla 6.

    Tabla 6: Áreas (millones de ha) de pasturas nativas y cultivadas,
    y matorrales pastoreados extensivamente
    (Molas et al., 1996)

    Recurso forrajero

    Pastura nativa

    Pastura sembrada

    Matorrales

    Total

    Región  Oriental

    4,7

    2,0

    1,7

    8,4

    Región Occidental

    5,5

    1,3

    4,7

    11,5

    Paraguay

    10,2

    3,3

    6,4

    19,9

    Los recursos de praderas nativas en el este de Paraguay. La mayoría de las praderas en la región Oriental son marginales para la agricultura debido a limitaciones naturales tales como drenaje pobre, suelos superficiales y suelos pedregosos. Básicamente hay dos tipos de pasturas naturales en Paraguay Oriental.

    • Praderas bajas: Praderas sobre suelos hidromórficos, anegados periódicamente y aún pantanosos, mayormente en las riberas de los ríos (particularmente el río Paraguay). Sin embargo, también hay tramos extendidos de planicies de planosoles hidromórficos con un subsuelo arcilloso impermeable, hacia la parte central de la región Oriental a lo largo de las zonas ribereñas. Dentro de estas praderas, las especies herbáceas predominantes son los pastos grandes de maciega generalmente de baja palatabilidad y valor nutritivo como Sorghastrum agrostoides, Panicum prionitis, Andropogon lateralis, y A. condensatus, y pastos de hábito de crecimiento rastrero como Andropogon selloanus, Leersia hexandra, Luziola peruviana, Hymenachne amplexicaulis, Panicum milloides, Paspalum almum, Hemarthria altíssima, Rottboellia selloana, Paspalum notatum, Axonopus compressus, A. affinis, y Paspalum plicatulum, todos ellos considerados como altamente palatables y nutritivos. Además, leguminosas herbáceas como Desmodium canum, Aeschynomene americana, Macroptilium lathyroides y Arachis spp. son componentes valiosos comúnmente encontrados en las tierras bajas de la región Oriental.
    • Praderas altas: Estas son praderas de las colinas onduladas del este de Paraguay, predominantemente en sitios sub-óptimos para cultivar, en la meseta Central  y en el valle del Alto Paraná. Aunque generalmente no son cultivadas, las praderas altas «nativas» se desarrollaron bajo influencia humana en desmontes de la selva. La mayoría de ellas mantienen el aspecto de sabana o de bosque abierto con densidades variables de árboles (aun de la palma de «coco» plantada Acrocomia totai). En la meseta Central, las praderas están a menudo restringidas a suelos arenosos con afloramientos rocosos (granito, arenisca, esquisto) y de limitada fertilidad (acidez alta, aluminio alto y bajo contenido de fósforo). En el valle del Alto Paraná, las características de fertilidad de los suelos basálticos son mejores, sin embargo, las praderas frecuentemente presentan pendientes marginales para la agricultura. Las gramíneas forrajeras indígenas más importantes de las praderas altas son Paspalum notatum, Axonopus affinis, A. compressus, Paspalum plicatulum y Andropogon lateralis. Las leguminosas nativas valiosas comunes son Chamaecrista rotundifolia, Stylosanthes guianensis, Arachis spp., y Alysicarpus sp.. Entre las gramíneas de baja aceptabilidad están Imperata brasiliensis y Aristida spp.. Las especies de malezas dicotiledóneas comúnmente encontradas son Vernonia chamaedrys, Baccharis sp., Psidium araca, Butia yatay y Campomanesia observa.

    Los recursos de praderas nativas en la región del Chaco. La región Occidental (Chaco) es una planicie aluvial extendida con un gradiente de lluvia  y de textura del suelo desde el noroeste al sudeste (más lluvia y textura más finas a medida que aumenta la distancia desde las montañas de los Andes). Las condiciones agro-ecológicas son buenas para pasturas permanentes. Sin embargo los cultivos enfrentan algunas limitaciones y riesgos como la cantidad y distribución de la lluvia (Chaco seco) y anegamientos temporarios (Chaco húmedo) respectivamente (Figura 4). Los recursos de praderas nativas en las dos principales sub-regiones fisiográficas pueden ser descriptos como sigue:

    • El Chaco húmedo (bajo Chaco): Las praderas del Chaco húmedo son predominantemente sabanas de palmas de Copernicia alba sobre planosoles y gleysoles hidromórficos, pobremente drenados. La palma Copernicia tolera incendios y anegamientos temporarios. Se encuentra en densidades de hasta 100 troncos por ha y su diseminación es promovida por el ganado (Degen 1996). Estas praderas naturales contienen pastos de valor nutritivo y  palatabilidad de media a alta, tales como Leersia hexandra, Hemarthria altissima, Panicum elephantipes, Diplachne uninervia, Hymenachne amplexicaulis, Paspalum lividum, P. alcalinum, P. almum, Cynodon dactylon, Pennisetum nervosum y Eriochloa montevidensis. Las leguminosas herbáceas frecuentemente encontradas son Desmodium canum, Aeschynomene americana, A. denticulata, Desmanthus virgatus, Dolichopsis paraguariensis y Macroptilium lathyroides. Los pastos de maciega con palatabilidad algo baja  son Sorghastrum agrostoides, Paspalum paniculatum, P. plicatulum y P.    conspersum. Las capacidades de carga reportadas son de una Unidad Ganadera Americana (454 kg de peso vivo) cada 2 a 4 ha (Ramírez y Laneri, 1989). Además de tratamientos mecánicos o químicos o de la quema de malezas arbustivas (Acacia curvifructa, Prosopis ruscifolia y Tessaria dodoneaefolia), no hay prácticamente intervenciones económicamente factibles o necesarias para el mantenimiento de buenas praderas (Glatzle, 1999).

      Las áreas periódica y episódicamente inundadas con aguas del río Pilcomayo en regiones con precipitaciones algo bajas (menos de 750 mm) deben ser consideradas como una zona de transición entre el Chaco húmedo y el seco. Esta zona a lo largo de la ribera izquierda del alto Pilcomayo está expuesta a un régimen hídrico extremadamente variable, el cual puede causar que pasturas estacionalmente inundadas sean reconvertidas en arbustos xeromórficos en  pocos años consecutivos.

    • El Chaco seco: Tradicionalmente el recurso de pradera nativa más importante  del Chaco seco es la pastura de «espartillo» («campos») sobre regosoles o      arenosoles en los antiguos cauces de ríos del primitivo delta interior, el cual le dio forma al paisaje del Chaco central. Estas pasturas están caracterizadas por la abundancia de la gramínea Elyonurus muticus (espartillo), no particularmente palatable. Otras gramíneas son Aristida circinalis, Paspalum chaseanum, Heteropogon contortus y Sporobolus pyramidalis. Las pasturas de espartillo presentan una riqueza en leguminosas nativas en la medida en que la frecuencia de incendios es reducida y se incrementa la alteración por el pastoreo. Entre las leguminosas más importantes están Aeschynomene histrix, Stylosanthes leiocarpa, Galactia sp., Macroptilium bracteatum, Mimosa chacoensis, M. nuda, Rhynchosia balansae, Chamaecrista rotundifolia y Zornia crinita (Hacker et al., 1996). Las típicas malezas de pasturas que aparecen en espartillos sobre pastoreados son Sida spp., Cortón cujabensis, Aloysia virgata y Acacia aroma. En décadas anteriores, una proporción relativamente alta de los campos era usada para cultivar por los primeros colonos europeos y horticultores indígenas. Aunque el estado de fertilidad (materia orgánica, P, K) de los regosoles vírgenes es relativamente alto, el cultivo continuo con laboreo frecuente y sin fertilización redujo drásticamente la fertilidad del suelo. Actualmente, los regosoles degradados son restaurados estableciendo una pastura permanente (por ejemplo, de pasto Pangola) o introduciendo leguminosas adecuadas (por ejemplo, Stylosanthes hippocampoides o Alysicarpus vaginalis).

      Hacia las partes sub-húmedas del Chaco central (sur y este), se encuentran con creciente intensidad inclusiones de pasturas edáficas sobre gleysoles pobremente drenados (los llamados campos de agua). Las especies forrajeras que ocurren en los campos de agua son esencialmente aquellas listadas para las sabanas de Copernicia en el Chaco húmedo.

    Otro importante recurso forrajero nativo tradicional en el Chaco seco es el matorral nativo («montes»). Ramoneando las plantas mayormente leñosas y espinosas, como Acacia praecox, A. aroma, Caesalpina paraguariensis, Ruprechtia triflora, Capparis tweediana y C. retusa y comiendo vainas de varias Prospis y Acacia spp. (Morello y Toledo, 1959) se sostienen existencias con una densidad promedio de alrededor de una unidad animal bovina por cada 10 a 15 ha de matorral (Fretes et al., 1969). Las gramíneas rastreras están virtualmente ausentes: Setaria globulifera, S. fiebrigii y Digitaria sacchariflora son prácticamente las únicas gramíneas que se encuentran, pero en baja fecuencia. Hay estudios que demuestran una severa degradación de los suelos de «monte» debido al sobre pastoreo bajo  regímenes tradicionales de pastoreo. Sin embargo, Adámoli et al. (1990) estimaron que el área afectada por degradación del suelo en los matorrales del Chaco era menos del uno por ciento del área total. Abril y Bucher (2001) reportaron que las pérdidas de carbono orgánico del suelo son mucho más bajas en pasturas cultivadas que en tierras de matorral sobre utilizadas.


    6. OPORTUNIDADES PARA EL MEJORAMIENTO DE LOS RECURSOS FORRAJEROS

    Pasturas sembradas con forrajeras introducidas. El establecimiento de pasturas con gramíneas y leguminosas seleccionadas en tierras desmontadas incrementa la productividad por unidad de área del rodeo en unas diez veces (Glatzle y Cabrera, 1996; Cuadro 3). Por lo tanto, no es sorprendente que el área de pasturas cultivadas se haya incrementado de cinco a seis veces desde 1980, mayormente a expensas de la selva nativa y los matorrales. El desmonte de tierra a gran escala y el establecimiento de pasturas obviamente tiene efectos adversos sobre el paisaje, la diversidad de especies y el secuestro de carbono. Por lo tanto, es indispensable tener en cuenta un número de regulaciones sobre el desmonte de tierra de manera de mantener o crear un agro-ecosistema sano y diverso. Un crecimiento sostenido del número de hacendados debería dejar, por lo menos, un 25 por ciento de la selva, bosque o matorral de una propiedad intacto (Ley Forestal 422/73):

    • Dejar intacta una faja de matorrales de 100 m de ancho en orientación este-oeste, perpendicular a los vientos predominantes (norte-sur) cada 500 m y alrededor de la propiedad (Resolución Nº 729/2000).
    • Dejar bordes de matorrales de por lo menos 100 m de ancho alrededor de todo tipo de aguas temporarias o permanentes (ríos, lagunas, campos deaguas) (Decreto Nº 18.831/86).

    Una biodiversidad significativamente más alta fue encontrada cuando las pasturas contenían un número grande de nichos de matorrales nativos (fajas o «islas») y cuando el uso del fuego como herramienta de manejo fue restringido o evitado (Glatzler, 1999). Además, en sitios con elevado riesgo de salinidad de tierras secas (alta napa freática de agua del suelo salina en un clima semiárido como el del Chaco), los matorrales nativos cumplen un papel importante para prevenir la salinidad debido a las muy alta fuerza de succión ejercida por muchas especies leñosas del Chaco, capaces de mantener el agua del suelo en un bajo nivel (Glatzle et al., 2001). El desmonte del matorral en sitios proclives a la salinidad ha resultado en la pérdida de valiosas tierras de pasturas.

    El establecimiento de pasturas en el Paraguay con forrajeras seleccionadas tiene un historia relativamente corta pero ha alcanzado una importancia significativa durante las dos décadas pasadas (Cuadro 6). Probablemente con la introducción y multiplicación del pasto «buffel» (Cenchrus ciliaris) por parte de un asesor agropecuario de las colonias Menonitas, Robert Unruh, a comienzos de la década de 1950, las pasturas cultivadas por primera vez alcanzaron importancia económica. Posteriormente, un número de otras gramíneas introducidas ganaron importancia comercial y fueron multiplicadas a nivel nacional (Cuadro 7). Cuando comenzó el proyecto alemán-paraguayo «Estación Experimental Chaco Central» a principios de la década de 1990, comenzó una nueva era para el uso comercial de pasturas de leguminosas introducidas (Cuadro 7).

    Como forma de mantener la productividad, las pasturas cultivadas requieren, aun más que las praderas nativas, un correcto ajuste de las dotaciones. Las dotaciones típicas oscilan entre 0,5 y 2 unidades bovinas/ha a lo largo del gradiente de precipitación a través de Paraguay, desde el noroeste al sudeste. La máxima conversión de energía (en peso vivo animal/ha) de pasturas de Panicum maximum cv. Gatton y Cynodon nlemfuensis fue alcanzada por una dotación de 1,8 UA/ha (Stosiek et al., 1997). Este valor excede, sin embargo, la dotación óptima ecológica recomendada desde hace tiempo para esta zona (0,8 a 1,2 UA/ha). Intervenciones de mantenimiento, como el control de malezas leñosas, son necesarias para mantener la rentabilidad a largo plazo de las pasturas sembradas.

    Otras gramíneas cultivadas a escala comercial, pero de mucho menor importancia que las mencionadas en el Cuadro 7, son: Chloris gayana cv. Callide, Panicum coloratum cv. Bambatsi, Brachiaria decumbens, B. mutica, B. humidicola, Cynodon sp. cvv. Tifton 85 y Callie, Digitaria milanjiana, Cenchus ciliaris Bella, Acroceras macrum y Dichanthium caricosum. Las leguminosas para pasturas de importancia secundaria son: Macroptilium atropurpureum, Siratro, Lotononis bainesii, Stylosanthes scabra cv. Seca y Siran, S. hamata cv. Amiga, Clitoria ternatea cv. Milgarra y Chamaecrista rotundifolia cv. Wynn.

    Otros forrajes. Entre los forrajes cultivados más importantes se encuentra el sorgo silero para las empresas lecheras. En el Chaco central (abarcando un 50 por ciento de la producción nacional de leche), el área cultivada con  sorgo silero está estimada en más de 10 000 ha. A nivel de pequeños productores, en el este de Paraguay, se utiliza en forma limitada el Pennisetum purpureum (pasto Camerún). Parte del sorgo granífero (producción de 23 000 toneladas en 16 000 ha) y el maíz

    (900 000 toneladas en 370 000 ha) son usados para concentrados, para ser mezclados a nivel de finca o de pequeñas empresas comerciales con subproductos agro-industriales obtenidos predominantemente de semillas oleaginosas (Cuadro 5). No se disponen de estadísticas sobre la producción total de alimentos concentrados, ni tampoco respecto a las proporciones usadas para alimentar vacas lecheras, cerdos, equinos y aves. Sin embargo, los concentrados usados para producir carne son insignificantes.

    Un típico alimento de emergencia es la caña de azúcar, cultivada en pequeñas áreas en muchas fincas y cosechada en la estación seca. Durante períodos prolongados de sequía (alrededor de uno en 10 años), la caña de azúcar entera (producida en la parte más húmeda del este de Paraguay) es vendida a los ganaderos del Chaco seco para permitirles mantener por lo menos sus rodeos de cría. Hay muy escasa producción de heno en Paraguay.

    Similarmente, no hay virtualmente producción de forraje con riego debido a:

    • la ausencia de agua para riego en el Chaco (y drenaje externo pobre);
    • la alta confiabilidad de la lluvia en el este de Paraguay;
    • los altos costos de oportunidad (las hortalizas regadas son más rentables que los forrajes).

    Cuadro 7: Gramíneas y leguminosas para pasturas comercialmente importantes en Paraguay

    Nombre botánico

    Cultivar y/o nombre común

    Importancia

    Gramíneas cultivadas

    Panicum maximum

    Gatton

    Desde 1990, la gramínea más importante de las tierras recientemente desmontadas. En el Chaco, de las 100 000 ha gran parte son pasturas altamente productivas de Gatton

    Panicum maximum

    Colonial y Tanzania

    Cultivada en los suelos basálticos más fértiles del este de Paraguay. Menos importante en el Chaco.

    Cenchrus ciliaris

    Pasto «buffel», Texas 4464

    Desde la década de 1950, parte de las 100 000 ha en el Chaco seco. De lo contrario es reemplazada por Gatton.

    Cynodon nlemfuensis

    Estrella

    Parte de las 100 000 ha a lo largo del límite entre el Chaco seco y el húmedo, en el Chaco húmedo, y en los suelos fértiles del este de Paraguay.

    Brachiaria brizantha

    Marandú

    Ampliamente difundida en el este de Paraguay predominantemente en suelos arenosos infértiles. No es frecuente en el Chaco. Tolerante al insecto salivador («spittle bug»).

    Digitaria eriantha var. pentzii

    Pangola

    Parte de las 10 000 ha sobre suelos arenosos y en sitios brevemente inundados del este y oeste de Paraguay.

    Urochloa mozambicensis

    Nixon

    Importante desde 1995 en el Chaco para restaurar pasturas degradadas de Gatton y pasto «buffel».

    Leguminosas cultivadas

    Alysicarpus vaginalis

    Alyvag

    Restaura regosoles arables degradados en el Chaco. Combina bien con Pangola. También es usada como leguminosa de praderas estivales.

    Stylosanthes hippocampoides

    Oxley

    Excelente para restaurar regosoles arables. Combina bien con Pangola.

    Desmanthus virgatus

    Filadelfia

    Leguminosa cultivada, nativa del Chaco. Se adapta bien a suelos de texturas pesadas. El factor limitante es la insatisfactoria persistencia a largo plazo bajo pastoreo.

    Leucaena leucocephala

    Cunningham y Tarramba

    Usada como banco de forraje por un creciente número de pequeños productores y grandes fincas.

    Trifolium repens

    Haifa

    Activo en invierno, para ser mezclado en pasturas permanentes en el valle del Alto Paraná, este del Paraguay.

    Melilotus alba

    Trébol de olor

    Leguminosa para praderas invernales, relativamente rara.

    Limitantes. Las principales limitantes al establecimiento de pasturas, al manejo de praderas, a la producción de forraje y de rumiantes y a la comercialización de sus productos en Paraguay, son las siguientes:

    • Invasión de malezas arbustivas en pasturas cultivadas y praderas nativas (requiere intervención cada dos a tres años).
    • Compactación debido a la sobrecarga y a la pérdida de plasticidad del suelo (pérdida de materia orgánica).
    • Productividad de las pasturas reducida debido a deficiencia de nitrógeno en pasturas viejas.
    • Incendios no controlados desde las propiedades vecinas, que reducen las reservas forrajeras.
    • Erosión eólica en suelos arenosos, desnudos.
    • Aumento de las pestes y enfermedades: hormigas cortadoras de hoja (Acromyrmex landolti y Atta vollenweideri), langostas (Staurorhectus longicornis), lagartas (Spodoptera frugiperda), insecto salivador (Zulia sp.), arañuela roja (Tetranychus sp.), tizón «buffel» (Pyricularia grisea), cornezuelo (Claviceps maximensis) y otras.
    • Sequías inesperadamente prolongadas, particularmente en el Chaco.
    • Alto riesgo de salinidad de tierras secas dentro de una faja de unos 500 km de largo y 50 a 75 km de ancho con una napa freática salina superficial, a través del Chaco paraguayo desde el noreste al sudoeste.
    • Largas distancias a los frigoríficos (baja la rentabilidad de la carne).
    • Ausencia de sistemas de recolección de leche en muchas partes del país.

    Producción de semilla de pasturas. Hay una fuerte producción de semilla de pasturas de pequeña a mediana escala a nivel de finca en Chaco central de Paraguay. Las semillas producidas son de Panicum maximum cv. Gatton, Cenchrus ciliaris cv. Texas 4464 y Bella, Urochloa mosambicensis, Chloris gayana cv. Callide, selecciones de Digitaria milanjiana, Panicum coloratum cv. Bambatsi, Sorghum sudanense, Leucaena leucocephala, Alyscarpus vaginalis, Desmanthus virgatus cv. Filadelfia y Stylosanthes hippocampoides cv. Oxley.  La producción total de semilla alcanza a varios cientos de toneladas por año. Aunque no hay certificación de semilla de pasturas, la calidad de semilla comúnmente compite con la de la semilla certificada argentina o brasileña. La mayoría de la semilla es comercializada localmente en forma directa entre fincas o a través de las cooperativas de la zona. Los grandes productores de semilla también exportan semilla de Gatton Panic a las zonas vecinas de Argentina y Bolivia. Sin embargo, prácticamente toda la semilla de Brachiaria spp. y la mayoría de la semilla de Panicum maximum cv. Tanzania y cv. Colonial que se usan en Paraguay, son importadas de Brasil, debido a que los rendimientos de semilla son muy bajos en las condiciones locales.


    7. ORGANIZACIONES DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Y RECURSOS HUMANOS

    Actualmente la investigación llevada a cabo en Paraguay en el sector de forrajes y pasturas es limitada. Sin embargo, en el pasado, programas y proyectos internacionales o bilaterales introdujeron y evaluaron especies de pasturas, iniciaron experimentos sobre manejo de pasturas y de animales y diseminaron innovaciones en el sector de forrajes y ganado. Por ejemplo:

    • en el Comité Central Menonita (CCM) se introdujo el pasto «buffel» y se inició el cultivo de pasturas en el Chaco;
    • el Servicio Técnico Interamericano de Cooperación Agrícola (STICA) evaluó por primera vez razas bovinas, tanto nativas como introducidas al país;
    • un proyecto suizo en conexión con el Instituto Agrario Nacional (IAN) en Caacupé;
    • un proyecto de USAID en conexión con el Programa Nacional de Investigación y Extensión (PRONIEGA) en Pozo Colorado;
    • un proyecto francés en conexión con el Fondo Ganadero en La Patria;
    • un proyecto alemán en cooperación con la Dirección de Investigación Agrícola (DIA) en el Chaco central (Estación Experimental Chaco Central, Cruce de los Pioneros).

    Además, hubieron muchas iniciativas de hacendados individuales para introducir y evaluar especies que ellos introdujeron de otros países, especialmente de Brasil y Argentina. La mayoría de las especies de Brachiaria y un número de cultivares de Cynodon llegaron a través de este canal y se difundieron de hacendado a hacendado.

    Más recientemente, hacendados ganaderos interesados en experimentación aplicada se organizaron privadamente en el Consorcio Ganadero para la Experimentación Agropecuaria (CEA). El CEA organiza todos los años un congreso internacional altamente apreciado sobre transferencia de tecnología en la sede de la Asociación Rural de Paraguay (ARP) en Asunción. Miembros de CEA organizaron incluso un viaje de información para los hacendados a Queensland, Australia, desde donde una cantidad de nuevas ideas y aspectos sobre razas bovinas y cultivares de gramíneas llegaron al país. Además, la ARP es la organizadora de una gran feria comercial agropecuaria anual, donde regularmente las razas bovinas y la semilla de pasturas adaptadas son expuestas y comercializadas. A nivel regional, los hacendados concientes de los sistemas de producción sostenibles y rentables organizan los llamados grupos CREA (Consorcio Regional de Extensión Agropecuaria). Algunos grupos CREA privados trabajan eficientemente y a veces contrastan favorablemente con servicios públicos de extensión, como las divisiones de la Dirección de Extensión Agrícola y Ganadera (DEA) del Ministerio de Ganadería y Agricultura, o aún servicios ofrecidos por instituciones de crédito, como CAH, BNF y el Fondo Ganadero. Se estima que solamente uno de cada diez hacendados es alcanzado por el servicio público de extensión a nivel nacional (Molas et al., 1996). Sin embargo, muchas cooperativas de productores proporcionan asistencia técnica competente a sus miembros.

    Un nuevo programa ha comenzado en octubre de 2001 en Loma Plata, Chaco; la Iniciativa para la Investigación y Transferencia de Tecnología Agraria Sostenible (INTTAS), iniciada por la fundación privada DeSdel-Chaco (Fundación para el Desarrollo Sostenible del Chaco) y patrocinada por la fundación suiza AVINA (Acción para la Vida y la Naturaleza). Este programa integra, coordina y complementa la experimentación en finca y las actividades de difusión de tecnología llevadas a cabo por varias cooperativas y sus servicios de extensión, y por grupos privados de hacendados  dentro del Chaco paraguayo. Además, INTTAS intenta reactivar una estación de investigación pública virtualmente paralizada en la región del Chaco, implementando programas de investigación conjuntos y promoviendo el intercambio regular de experiencias con entidades de interés público y privado de los otros países del Chaco, como Argentina y Bolivia.

    La Dirección de Investigación Agrícola (DIA), parte del Ministerio de Ganadería y Agricultura, realiza investigación principalmente en el sector de cultivos en 9 estaciones de investigación diseminadas en el país. Sin embargo, la investigación en pasturas y forrajes no es prioritaria. El mandato de otra unidad de investigación dependiente del Ministerio, la Dirección de Investigación de Producción Animal (DIPA), es conducir la investigación en el sector de producción animal en tres estaciones a lo largo del país. Sin embargo, los trabajos basados en las cooperativas y otras iniciativas privadas sobre cría y selección animal y mejoramiento del manejo son más intensos que los esfuerzos públicos en ese campo. La baja eficiencia de la investigación pública en Paraguay es debida primariamente a la falta de fondos operacionales. Más del 80 por ciento de los escasos presupuestos disponibles (incluyendo los ingresos generados por las estaciones de investigación)  son usados para cubrir los costos de personal.

    En contraste con muchos otros países a lo largo de América Latina los esfuerzos para reorganizar las agencias de investigación y desarrollo agropecuario del sector público en Paraguay deben aún fructificar. Un cambio mayor fue propuesto a mediados de la década de 1990 bajo la forma del establecimiento de un instituto nacional de investigación agropecuaria, el Instituto Paraguayo de Tecnología Agropecuaria (IPTA), un emprendimiento conjunto público-privado con múltiples fuentes de financiamiento. La propuesta de creación del IPTA está aun pendiente, sin embargo, siguiendo un proceso de reforma pública que actualmente se está llevando a cabo en Paraguay (Beintema et al., 2000). Por otro lado, mientras tanto, se observa un fuerte proceso de selección negativa, a través del alejamiento de técnicos y científicos capacitados desde el sector público (DIA y DIPA) hacia entidades privadas de investigación y desarrollo.

    Cierto tipo de trabajo de extensión y experimentación en pequeña escala en el sector de forrajes y ganadería es realizado por instituciones de educación superior como:

    • Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) – Universidad Nacional de Asunción (UNA).
    • Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV) - Universidad Nacional de Asunción (UNA).
    • Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) – Universidad Católica «Nuestra Señora de Asunción» (UCA).
    • Facultad de Ingeniería Agronómica y Ciencias Agrarias (FCA) – Universidad Nacional del Este (UNE).

    Destacados técnicos actualmente involucrados en programas de investigación públicos o privados en el sector de pasturas y forrajes, son:

    Cabrera, Antero
    Jefe Sección Pasturas
    Estación Experimental Chaco Central
    Cruce de los Pioneros
    Ruta Trans-Chaco - km 412
    E-Mail: ajncabrera@hotmail.com

    Daiub, Alfredo Salinas
    Ing. Agr.
    Estación Experimental Pilar
    Pilar
    Tacuary esq. Dr. Mazzei
    Tel: xx-595-86-32884
    E-mail: jasd@telesurf.com.py

    Fast, Alfredo
    Profesor
    Facultad de Ciencias Agrarias, UNA
    Dpto. Producción Animal
    Campo Universitario, San Lorenzo
    E-Mail: alfa@rieder.net.py

    Klassen, Dr. Norman
    Servicio Agropecuario, Chortitzer Komite
    Loma Plata - 101 / Chaco
    C.d.c. 883 Asunción
    E-Mail: sapchknk@telesurf.com.py

    Molas, Oscar
    Profesor
    Facultad de Ciencias Agrarias, UNA
    Campo Universitario, San Lorenzo
    E-Mail: vdecano@agr.una.py

    Naeguele, Alberto
    Servicio Agropecuario, Chortitzer Komite
    Loma Plata - 101 / Chaco
    C.d.c. 883 Asunción
    Tel: xx 595 918 2301


    8. REFERENCIAS

    Abril, A. y E.H. Bucher (2001): Overgrazing and soil carbon dynamics in the western Chaco of Argentina. Applied Soil Ecology 16, 243 - 249

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    AHK (1999): PARAGUAY. Deutsch-Paraguayische Industrie- und Handelskammer, Asunción, Paraguay

    Beintema, N.M., P. Zambrano, M. Nuñez, y P.G. Pardey (2000): Agricultural R&D in Paraguay: Policy, Investments, and Institutional Profile. International Food Policy Research Institute, Washington D.C.

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    World Factbook (2000). CIA World Factbook 2000 - Paraguay. Website < http://www.cia.gov/cia/publications/factbook/geos/pa.html >


    9. CONTACTOS

    Glatzle, Dr. Albrecht
    Asesor Técnico Administrativo de la Iniciativa para la Investigación y Transferencia de Tecnología Agraria Sostenible (INTTAS)
    Loma Plata - 1045 / Chaco
    C.d.c. 883 Asunción
    PARAGUAY
    Tel: xx 595 (0)918 3150
    Fax: xx 595 (0)918 3050
    E-Mail: aglatzle@inttas.org

    Stosiek, Dieter
    Agrosys (Systemas Agropecuarios para el Chaco)
    Filadelfia 578 / Chaco
    Casilla de Correo 984
    Asunción 9300
    PARAGUAY
    Tel: xx 595 (0)91 2132
    E-Mail: ds.agrosys@gmx.net

    [Una edición reducida de este perfil fue realizada por J.M. Suttie y S.G. Reynolds en noviembre de 2001]

    [Este perfil fue traducido por Cadmo Rosell y Francisco A. Mandl en diciembre de 2004]