PERÚ
La República del Perú se encuentra en América del Sur sobre la costa del Oceáno Pacífico de Sudamérica (Figura 1) sobre el cual tiene 2 400 km de costa. Las coordenadas geográficas del Perú son 10º 00 S y 76º 00 W. Tiene un área terrestre de 1 285 216 km2 siendo la cuarta nación más grande de Sudamérica. Es el país andino más grande y bordea con Colombia y Ecuador en el norte, Brasil y Bolivia en el este y con Chile en el sur. Su población en julio de 1992 era de 22 767 543 (estimada en 26 624 582 en julio de 1999) se ubica en el quinto lugar del subcontinente. Como en la mayoría de los otros países sudamericanos la población es ampliamente urbana (en 1990: 70,2 por ciento urbana y 29,8 por ciento rural), y en el período 1985-1990 creció a una tasa de 2,5 por ciento por año, pero en 1999 cayó a una tasa estimada en 1,93 por ciento. Los grupos étnicos incluyen: amerindios 45 por ciento, mestizos (mezcla de amerindio y blanco) 37 por ciento, blancos 15 por ciento, negros, japoneses, chinos y otros 3 por ciento. La proporción estimada de la población por debajo de la línea de pobreza era 54 por ciento en 1991. El país es conocido como la cuna de las civilizaciones indígenas más avanzadas y del imperio Inca, el más poderoso de la Sudamérica pre-colombina. Perú fue también el foco de la dominación colonial española durante sus primeros doscientos años de autoridad. Agricultura Figura 1. PERÚ. Departamentos administrativos y relieve.
El área central andina es, por lo tanto, una biosfera muy compleja y un importante centro pre-histórico de domesticación de plantas el cual incluye papas, maíz (Zea mays), porotos, pimientos, yuca o mandioca, algodón, zapallos y calabazas, ananá, palta y coca, así como muchas variedades de frutas y otros productos. Los españoles introdujeron trigo, cebada, arroz y otros granos, hortalizas como zanahoria, caña de azúcar, té y café y frutas como uvas, naranjas y olivos. Aunque hay una gran diversidad en la fauna nativa, los únicos grandes animales domesticados son las llamas y las alpacas (camélidos sudamericanos). La adición de bovinos, ovinos, suinos, cabras y aves de corral del Viejo Mundo incrementó los recursos andinos y alteró los métodos de trabajo, las dietas y la salud. En Perú, y al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los otros países de América Latina la agricultura contribuyó solamente un 7 por ciento al producto bruto interno (PBI) en 1997, mientras que la industria fue responsable del 37 por ciento y los servicios del 56 por ciento. El hecho más importante respecto al sector agropecuario es que su producción no ha acompasado el crecimiento demográfico. La producción total de la agricultura y la pesca combinadas creció 63 por ciento entre 1965 y 1988, pero la producción per capita cayó un 11 por ciento. Desde 1948 a 1952, Perú exportó 23 por ciento de su producción agropecuaria; hacia 1976 la porción exportada cayó a 8 por ciento. La balanza comercial permaneció consistentemente positiva a lo largo de la década de 1970 pero durante la década de 1980 hubo un superávit de las importaciones. Al contrario de la experiencia de muchos otros países de la región, la productividad de la mayoría de los cultivos diferentes al arroz mostró poco o ningún mejoramiento desde 1979 a 1989 pero los rendimientos comenzaron a mejorar en la década de 1990. Uso de la tierra La Sierra o Andes altos es la característica dominante del territorio del Perú, alcanzando alturas de hasta 6 768 msnm. Las pendientes pronunciadas y áridas de los Andes del Pacífico sostienen una población escasa en caseríos localizados cercanos a manantiales infrecuentes. En contraste, las selvas tropicales cubren la parte oriental de los Andes hasta los 2 100 msnm. Entre estos extremos se encuentran las zonas ecológicas de tierras altas más populosas: los valles inter-montanos (kichwa) y la puna de tierras más altas y pastoriles o meseta del Altiplano. Aproximadamente un 36 por ciento de la población vive en miles de pequeños caseríos que constituyen el interior rural de las capitales regionales y centros comerciales. Más del 15 por ciento de los peruanos viven en altitudes entre 2 000 y 3 000 msnm, 20 por ciento vive entre 3 000 y 4 000 msnm y 1 por ciento reside regularmente en altitudes por encima de 4 000 msnm. Cuadro 1. Principales regiones geográficas del Perú (Fuente: Schaus, 1987)
1 En 1985 Perú tiene varias áreas terrestres distintas que condicionan severamente el desarrollo de los cultivos agrícolas y la ganadería. La costa oeste (Costa) es montañosa y árida a desértica. Las montañas de los Andes en el centro del país (tierras altas andinas o Sierra) son altas y escarpadas. Menos de un cuarto de la Sierra, incluye praderas frías de altas altitudes (la Puna), una zona de pasturas naturales. La Puna se ensancha en una meseta extensa, el Altiplano, adyacente a Bolivia en la Sierra sureña. Las tierras bajas orientales consisten en bosques semi-tropicales, escarpados y nubosos de las pendientes orientales (Montaña), que se encuentran entre 800 y 3 800 msnm sobre el nivel del mar, y la Selva, la cual incluye la selva alta, que se encuentra entre 400 y 800 msnm y la selva baja de la cuenca del Amazonas, que se encuentra entre 80 y 400 msnm. La Costa, la Sierra y la Selva forman las principales regiones terrestres del país (Cuadro 1). Cada área terrestre, sin embargo, contiene nichos ecológicos y microclimas especiales generados por corrientes oceánicas, la amplia gama de altitudes andinas, ángulos solares y pendientes y las configuraciones de la vasta área amazónica. Debido a estas complejidades, un gran número de sub-regiones ecológicas han sido identificadas por diferentes autores para diferentes propósitos. En general, el uso de la tierra es como sigue: 3 por ciento arable, 21 por ciento pasturas y praderas, 55 por ciento selvas y bosques y 21 por ciento otras, incluyendo 1 por ciento irrigada. Cuadro 2. Recursos terrestres del Perú, 1 000 ha
Cuadro 3. Estadísticas del Perú: número de rumiantes,
producción de carne y leche, período 1996-2000
El sector de rumiantes Cuadro 4. Perú, importaciones y exportaciones de carne
vacuna, leche y lana (toneladas métricas).
Limitantes Otro importante grupo de interrogantes en relación la productividad agropecuaria se refiere a los efectos de la Ley de Reforma Agraria de 1969. La reforma en sí misma comenzó mucho después del comienzo de la declinación de la producción per cápita y las consecuencias sobre la productividad agropecuaria y el crecimiento aún no estaban claras a mediados de la década de 1990. Adicionalmente ciertas áreas fueron duramente dañadas en ese período por el incremento de la violencia social y por la despoblación parcial. La violencia empeoró desde 1988 hasta 1990, expulsando a los pobladores de las fincas y de poblaciones enteras y dejando ociosos la tierra productiva y el equipamiento. En algunas de las áreas más afectadas, la producción cayó a la mitad y desde entonces se ha recuperado muy lentamente. Los suelos andinos están determinados por complejas interacciones entre clima, material madre, topografía y biología. En general, los suelos andinos son relativamente jóvenes y están sujetos a erosión hídrica y eólica debido a los gradientes empinados de la tierra. Al norte de 37º S, en el desierto de Atacama (en el norte de Chile), la región está cubierta por suelos desérticos fuertemente erosionados con bajos contenidos de humedad y materia orgánica y altos en sales minerales. Este tipo de suelo, con pocas diferencias, se extiende a lo largo de la cordillera Occidental hasta el norte del Perú. Desde Bolivia a Colombia los suelos del altiplano y de la parte este de las cordilleras orientales muestran características estrechamente relacionadas a la altitud. En el páramo andino se encuentran suelos embriónicos negros con materia orgánica. A altitudes entre 2 000 y 4 000 msnm, ocurren suelos rojos, pardos y chernozem sobre pendientes moderadas y sobre fondos de cuencas. En lugares más pobremente drenados, los suelos con un horizonte arenoso permeable son relativamente fértiles; estos son los más importantes económicamente en Bolivia, Perú y Ecuador. En elevaciones altas los suelos son delgados y pedregosos. En el lado este de las cordilleras orientales, descendiendo a la cuenca del Amazonas, los suelos delgados, pobremente desarrollados y húmedos están sujetos a considerable erosión. Los suelos intrazonales (aquellos con horizontes pobremente desarrollados) incluyen arcillas húmicas y tipos de solonetz (suelos alcalinos oscuros) los cuales se encuentran cercanos a lagos y lagunas. Más información sobre los suelos peruanos se encuentra en Cochran et al. (1985) y Schaus (1987). La Costa del Perú es un desierto yermo, a menudo rocoso, y montañoso que corre desde Chile hasta Ecuador, marcado por cincuenta y dos pequeños ríos que descienden a través de montañas empinadas y áridas en el Pacífico. La Costa se caracteriza por dunas y aunque desértica, en el invierno desde junio a septiembre puede llegar hasta un 90 por ciento. Por cerca de 3 500 km a lo largo de la costa oeste de Sudamérica[5-30 grados S], los desiertos del Perú y de Atacama forman una faja continua, híper árida, rota solamente por valles de ríos ocasionales desde la cordillera de los Andes. La vegetación de los desiertos consiste en más de 1 200 especies, muchas altamente endémicas y largamente restringidas a lugares con zonas de niebla o formaciones de lomas (pequeñas colinas). Los suelos varían entre arenosos y limo-arenosos, con una estructura muy suelta. La fertilidad química de un suelo representativo del departamento de Arequipa se muestra en el Cuadro 5. Cuadro 5. Análisis químico de un suelo representativo de la Estación Experimental Regional del Sur, La Joya, Arequipa (Lab Zeta-Vicor, 1996)
3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS El clima varía desde seco en el desierto costero del oeste hasta templado en los valles de las tierras altas; con condiciones severas y frías en la Puna y en las pendientes de los Andes occidentales; semi-tropical en la Montaña; tropical en la Selva. Las áreas inhabitadas sobre los 5 000 msnm tienen clima ártico. La estación lluviosa del invierno corre desde octubre hasta abril, con verano seco en los meses restantes. Las Figuras 2, 3 y 4 resumen las condiciones climáticas de tres importantes áreas climáticas: Cajamarca, un valle interandino; Puno, en los Andes altos y Pucallpa en las tierras bajas amazónicas.Región andina Figura 2. Distribución de la lluvia en el valle de
Cajamarca, Andes del norte de Perú.
Figura 3. Temperatura y lluvia media mensual en Puno,
Andes altos de Perú.
Figure 4. Mean monthly temperature and rainfall at
Pucallpa, Amazon lowlands of Peru.
Los cultivos son cosechados de acuerdo con el tipo a lo largo del año, con las papas y otros tubérculos andinos extraídos desde mediados a fines de invierno y los granos en la estación seca. En el norte del Perú los valles andinos tienen climas más benignos que aquellos de la mitad sur del país. En efecto, las altitudes son menores, las temperaturas son más benignas y la lluvia es escasamente mayor en el sur (Figura 2). Entre 3 400 y 4 200 msnm, hay una faja angosta de pendientes cubiertas de pastos nativos y relictos de bosque localmente llamados «jalcas». Estas formaciones y los valles entre ellos se prestan a pastoreo más intensivo de bovinos y ovinos que en la mitad sur de los Andes peruanos. Los departamentos de Cajamarca, Arequipa, Cusco, Junaián y Ancash son importantes en términos de producción láctea, cárnica y ovina. El mejor ejemplo de esta situación es el departamento de Cajamarca. Las partes altas del departamento constituyen una importante fuente de agua usada para riego del valle inferior. Áreas costeras Región amazónica Las principales actividades agropecuarias son la forestal y, en mucho menor medida, algunos cultivos (arroz, maíz, mandioca, porotos) particularmente a lo largo de los márgenes de los ríos y sobre las islas de los ríos que emergen durante la estación seca. El ganado es de importancia limitada y localizada. En algunas áreas, la población ganadera cayó significativamente a comienzos de la década de 1990 como resultado de la inseguridad pública. Se están desarrollando plantaciones de frutas tropicales y varios otros productos. 4. SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE GANADO RUMIANTE Sierra A lo largo de los Andes peruanos, la cría de bovinos, ovinos y camélidos es extremadamente importante para aumentar la seguridad de los ingresos de los agricultores, debido a que la producción de cultivos involucra alto riesgo en estos ambientes inciertos e impredecibles (Mosley, 1982). Sin embargo, estos sistemas pecuarios están estrechamente ligados a las tierras agrícolas y de cultivo en modelos espaciales y temporales complejos, de modo que ambos deben ser considerados en la discusión que sigue. El ganado lechero es criado por pequeños hacendados sobre alfalfa (Medicago sativa) regada con manejo intensivo, avena y/o raigras-trébol (Bernet y León Velarde, 2000) cultivados en la parte inferior de los valles fríos. El ganado lechero es alimentado con limitadas cantidades de concentrados. El pastoreo natural en las pendientes altas es usado para la cría extensiva de bovinos y ovinos. Más del 70 por ciento de las fincas andinas de propiedad privada tienen menos de cinco hectáreas de superficie. La suficiencia de cada pequeña finca y sus chacras dispersas (parcelas de tierra usadas para hortalizas y cultivos de subsistencia) varía con la disponibilidad de agua, la altitud, la fertilidad del suelo y otros factores locales. Las mejores tierras productivas irrigadas en los valles kichwa tienden a estar altamente subdivididas. Las parcelas de tierra más grandes son propiedad de comunidades corporativas, tales como las numerosas Comunidades Campesinas y los Grupos Campesinos. En 1991 se estimaba que existían 5 500 comunidades de este tipo. En 1990 estas formas oficiales de titulación común, como oposición a la propiedad privada individual, abarcaban más del 60 por ciento de las tierras pastoriles, muchas de las cuales se encuentran en las Punas de los Andes del sur. Por encima de las tierras cultivadas y sobre las laderas no irrigadas de las colinas, los bovinos y ovinos son pastoreados en campos naturales y punas mantenidos abiertos comunalmente. En altitudes intermedias se siembran granos como trigo, cebada, centeno y maíz, así como legumbres, tales como porotos, arvejas y lentejas, junto con una amplia variedad de hortalizas, incluyendo cebollas, zapallos, zanahorias, pimientos y tomates. A niveles aún más bajos, son comunes las frutas y cultivos tropicales. Algunas comunidades tienen acceso directo a todos estos ambientes de producción, mientras que otras pueden estar confinadas a una zona única, sumando de este modo a los complejos modelos de uso de la tierra de la región. Cuadro 6. Características y capacidad de carga de
algunos de los mayores ecosistemas de los Andes altos
El cuadro 6 provee una estimación de algunas de las características de los principales ecosistemas de la región andina y su capacidad de carga. Estas estimaciones son derivadas de datos bolivianos (Alzérreca, 1985), un país que comparte características históricas y geográficas con el Perú en los Andes altos. Similarmente, el Cuadro 7 muestra los rendimientos potenciales (Estrada, Paladines y Quirós, 1997) de pasturas sembradas bien manejadas y regadas en Puno, Perú a aproximadamente 3 800 msnm, pero la altitud tiene un mayor efecto sobre los rendimientos y la capacidad de carga, como se muestra en el Cuadro 8. Sin embargo, se debería recordar como se indicó antes, que los rumiantes son movidos entre campos naturales y tierras de cultivo en una variedad de formas dependiendo de la localidad, las costumbres locales y las oportunidades de mercado. Cuadro 7. Rendimientos de materia seca de pasturas
sembradas bien manejadas en Puno, Perú.
Cuadro 8. Efecto de la altitud sobre la capacidad
de carga estimada de pasturas1 sembradas y regadas
Sistemas agrícolas y pecuarios de la región de la Costa Los valles costeros irrigados están dominados por sistemas extensivos de agricultura de plantación cooperativa, intercalados con numerosas fincas pequeñas y tambos. La tierra irrigada se estima que cubre 12 800 km2 (1993), la gran mayoría de ella localizada en la región de la Costa. Los principales cultivos son la caña de azúcar y el algodón, con una mezcla de otros cultivos tales como vid y citrus. Es común el uso de guano y de fertilizante de harina de pescado. Como resultado, la tierra costera productiva, alcanzando solamente al 3,8 por ciento del total nacional, incluyendo pasturas y selvas, rinde un 50 por ciento del producto agropecuario bruto. Esta es la región donde la industria ganadera, y la producción láctea en particular, es más importante. En 1999, la producción de leche de vaca alcanzaba a 1 013 263 toneladas métricas (MINAG-DIA, 1999), con 50 por ciento de esta proviniendo de los departamentos de Arequipa, Cajamarca y Lima (ver Figura 1). En algunos distritos dentro de estos departamentos, cerca de dos tercios del área terrestre y de las fincas familiares están dedicadas a la producción lechera (Bernal, 1993). Aunque el consumo de leche en Perú es bajo para los patrones de América del Sud (65 kg de leche fresca equivalente per cápita/año; McBride citado por Bernet et al., 2000), a lo largo de la década de 1990 ha habido una tendencia consistente a incrementar el consumo de leche y productos lácteos. Cerca del 80 por ciento del ganado es Holstein Friesian, la mayoría importado en las décadas de 1980 y 1990 de Estados Unidos de América, Nueva Zelandia, Canadá y Alemania entre otros, con un rendimiento medio de 14,5 litros/vaca en ordeñe u 11,1 litros/vaca (Bernal, 1993). En general, 97 por ciento del ganado lechero es Holstein Friesian y Brown Swiss (INEI, 1994). El departamento de Arequipa es el más importante productor de leche y es generalmente considerado como representativo del resto. Sesenta y dos por ciento de los hacendados poseen menos de 3 ha, representando solamente el 1,5 por ciento de la tierra agropecuaria (Cuadro 9). En promedio, 44 por ciento de las existencias pecuarias pertenecientes a los hacendados son bovinos, 29,9 son suinos y 27 por ciento son ovinos. Como resultado de las formas de tenencia de la tierra, 25 por ciento de los hacendados posee tres cabezas de ganado o menos, y 50 por ciento tienen 3-9 cabezas. Cuadro 9. Tenencia de la tierra en el departamento de Arequipa (INEI, 1994)
Independientemente del tamaño de finca, la alfalfa (Medicago sativa) regada y pastoreada directamente constituye el 75 por ciento del forraje (Bernal, 1993), siendo el resto maíz (24 por ciento) y sorgo (1 por ciento). Dotaciones características de alfalfas bien manejadas y bien regadas promedian 4 UA/ha a lo largo del año. En general, se ha estimado que hay 120 000 ha con alfalfa en el Perú, con la siguiente distribución entre departamentos: Arequipa, 35 000 ha; Lima, 20 000 ha; Ancash y Ayacucho, 15 000 ha cada uno y Tacna, 10 000 ha (Valdivia, 1996). Las variedades locales (Yaragua, Tambo, Caraveli) son comunes y tienden a superar ligeramente el rendimiento de las variedades importadas como Moapa, California y Cuff (Valdivia, 1996). Se han obtenido frecuentemente rendimientos altos de materia seca en experimentos bien manejados e irrigados (por ejemplo, 50-60 toneladas de MS/ha/año), pero es incierto en que medida representan resultados a nivel de finca. Resultados ilustrativos del cv. Moapa en Arequipa se muestran en el Cuadro 10. Como lo indican los resultados, a lo largo del año, la producción de leche basada en alfalfa es factible a pesar de la caída en la tasa de crecimiento que ocurre en el invierno. Como es típico de la alfalfa en cualquier lugar, su valor nutritivo es alto a lo largo del año. Los resultados locales muestran valores de digestibilidad in vitro de 68-76 por ciento y de proteína cruda de 23-27 por ciento (Valdivia, 1996). Cuadro 10. Rendimientos mensuales experimentales de
alfalfa irrigada y bien manejada,
El pastoreo intensivo en fajas es practicado generalmente con la ayuda de alambrados eléctricos mviles. Todas las categorías de animales, no solamente las vacas en ordeñe, son sujetas a este tipo de manejo. La posibilidad de pastoreo secuencial y/o de estrategias diferenciales de manejo y alimentación para categorías de menor valor, aparentemente aún no se han investigado. El máiz forrajero (Zea mays) es el segundo recurso forrajero irrigado más importante en el área costera del Perú. Se ha informado que híbridos locales rinden 18-24 toneladas de MS/ha dependiendo de la localidad (Ponce, 1996), pero la limitada información de finca disponible sugiere que en gran medida, la provisión de sub-productos y residuos de maíz constituye la principal forma de uso de este recurso. En efecto, Hidalgo (1998) estimó que los residuos de cultivos constituyen el 10-20 por ciento de la ración concentrada ofrecida a las vacas, siendo el resto sub-productos de cultivos y una pequeña proporción de harina de pescado. El otro principal sistema ganadero en partes del área de la Costa es el engorde de ganado en feedlots peri-urbanos, usando mayormente residuos de cultivos y sub-productos. Para estos lotes se traen desde la Sierra terneros y novillos jóvenes. Sistemas pecuarios amazónicos Como lo indica el tipo de vegetación predominante, los sistemas de producción están dominados por las actividades forestales. El cultivo de coca, un tipo de cultivo de insumos químicos intensivos que ha deteriorado seriamente el ambiente circundante, es un componente de los sistemas de producción en regiones aisladas. Estas actividades coexisten dentro de las fincas, con formas de cultivo conocidas como agricultura de roza-y-quema. El sistema de agricultura de roza-y-quema predomina en las áreas semi-húmedas de las tierras bajas del Amazonas con altitudes <500 msnm y una precipitación anual de alrededor de 2 000 mm (Riesco, 1995). Las selvas residuales (de las cuales han sido removidas las maderas más valiosas por los leñadores) son taladas progresivamente y cultivadas con cultivos anuales y semi-perennes por uno o dos años. Las campos de cultivo se plantan entonces tanto con pasturas (más recientemente con cultivos perennes) o alternativamente, se permite que la vegetación secundaria regenere los campos para restaurar la fertilidad y controlar las malezas (raramente se usan fertilizantes). Otros componentes perturbadores de los sistemas de uso de la tierra en la región, más localizados, son la explotación de los recursos de petróleo y gas, minas de oro y ocasionalmente otras actividades. En este contexto, la cría de rumiantes y las pasturas son de relativamente menor importancia y tienden a estar altamente concentradas a lo largo de las rutas aptas para todo tiempo que conducen a la capital, Lima. También, las poblaciones de rumiantes, mayormente bovinas, fueron diezmadas durante el período de disturbio social de la década de 1980 y comienzos de 1990 y su reonstrucción es lenta. Las poblaciones bovinas pequeñas, no cuantificadas, de la región tienden a estar concentradas en sistemas de producción de doble propósito. Estos sistemas (Vera et al., 1997) usan vacas cruza (Bos indicus x Bos taurus) apareadas con toros cruzas y a veces toros Brown Swiss casi puros, para producir leche y terneros. Este es un sistema de bajo insumo, bajo manejo, bajo riesgo, basado en pasturas en el cual la vaca es ordeñada una vez por día, generalmente en la mañana, con el ternero al pie para inducir la bajada de la leche. Luego del ordeñe de la mañana, la madre y el ternero son llevados a la pastura hasta media tarde cuando todos los terneros son reunidos y encerrados en corrales primitivos hasta la mañana siguiente. Dadas las variaciones del clima de la región y de la no confiabilidad de muchas de las rutas, el ordeñe puede ser fácilmente discontinuado por un período de varios días si resulta imposible transportar la leche a los mercados locales. Los rendimientos de leche vendible típicamente van de 3 a 5 kg de leche/día/vaca (un ordeñe por día), sobre períodos de lactación extendidos que pueden variar entre 200 y cerca de 500 días. Los terneros machos son vendidos al destete con pesos muy variables (150-200 kg de peso vivo) y son generalmente transportados a las áreas costeras del país para engordar. Las pasturas son instaladas dentro del sistema de roza-y-quema, usalmente luego de un cultivo anual como maíz o arroz, y a veces sembradas asociadas a estos cultivos (Reátegui et al., 1995). En general, la preparación del suelo es mayormente manual y mínima, muy raramente mecánica, y no se aplican fertilizantes. Excepto en áreas de esteros, los suelos amazónicos tienden a ser ultisoles, caracterizados por baja fertilidad química. Análisis de suelos de fincas en las vecindades de Pucallpa (departamento de Ucayali) mostraron que los ultisoles tienen bajo pH (generalmente <4,5), alto contenido de Al (>40 por ciento y frecuentemente >70 por ciento), y bajos niveles de P (7 ppm) y bases (Loker et al., 1997). El mantenimiento de la pastura está limitado al periódico desmalezamiento manual hasta que, luego de 4-8 años, la vegetación secundaria se apodera y el área puede ser temporalmente abandonada hasta que un nuevo período de roza-y-quema es establecido. La excepción es a lo largo de las rutas pavimentadas, cerca de los pueblos y otros lugares donde los precios de la tierra son substancialmente más altos, y en los cuales se hacen esfuerzos para mantener las pasturas más productivas y persistentes. Independientemente de la localidad, las pasturas sembradas basadas en Brachiaria decumbens y, en menor medida, B. brizantha, B. humidicola o B. dictyoneura han reemplazado casi totalmente, en la década de 1990, las pasturas originales sembradas con Hyparrhenia rufa, Panicum maximum y otras que eran comunes en las décadas de 1970 y 1980. La típica capacidad de carga en las fincas en pasturas basadas en Brachiaria promedia 1-1,5 UA/ha durante los 2-3 años iniciales, y pueden declinar a 0,5 o menos UA/ha siguiendo al deterioro de la pastura. La elección de las especies de pastura esta severamente limitada por el suministro de semilla y las limitaciones inherentes a las especies y cultivares disponibles en términos de adaptación edáfica y biótica. El Perú no tiene una industria de semillas forrajeras significativa y los mercados locales tienden a ser abastecidos de fuentes brasileñas. A pesar de muchos años de investigación por parte de instituciones peruanas (INIA, IVITA) e internacionales (por ejemplo, el proyecto de suelos tropicales de la Universidad de Carolina del Norte, CIAT, ICRAF) la adopción de leguminosas forrajeras ha sido mínima hasta la fecha. Actualmente las dos leguminosas más prometedoras son Stylosanthes guianensis cv ‘Pucallpa’, y Arachis pintoi. La primera es una forrajera de vida corta (3-5 años), inicialmente altamente productiva, de crecimiento erecto la cual ha sido usada exitosamente para recuperar tierras abandonadas y degradadas y la última es una especie rastrera de larga vida y competitiva. Los resultados experimentales y de finca (Vera et al., 1997) han mostrado que pueden sostener modestos mejoramientos en producción de leche (10-15 por ciento en promedio) y en ganancia de peso de terneros (20-30 por ciento, dependiendo del manejo). Otros sistemas, como los silvo-pastoriles combinando especies forrajeras sembradas asociadas con una serie de árboles y de frutales aún están a nivel experimental, pero en general hay severas restricciones económicas, ecológicas y sociológicas para la expansión de los sistemas ganaderos en la Amazonia peruana. Como se explicó arriba, las pasturas y los campos naturales predominan solamente en la región andina. Los campos naturales de los Andes peruanos cubren aproximadamente 143 000 km2 o 32 por ciento de las tierras altas (Flores, 1996), incluyendo 120 000 km2 de pastoreo comunal, con el resto en manos de pequeños y medianos hacendados. La clasificación peruana de las pasturas andinas es similar a la de Bolivia y reconoce las siguientes comunidades de plantas, en orden de importancia decreciente por área (Flores, 1991, 1996):
El rendimiento de materia seca de algunas de estas comunidades puede ser relativamente alto. Un ejemplo de dos de los tipos de pasturas anteriores se muestra en el Cuadro 11. Sin embargo, Flores (1996) estima que al menos 60 por ciento de los campos naturales están degradados debido al mal manejo y al sobrepastoreo, a tal grado que los rendimientos reales pueden estar lejos por debajo de aquellos listados en el Cuadro 11. Cuadro 11. Rendimientos estacionales de materia seca
(kg MS/ha) de dos importantes
Las prácticas de manejo de estas comunidades son espacial y temporalmente complejas y han evolucionado durante siglos de experiencia acumulada por poblaciones indígenas. Sin embargo, el principal factor determinante de la medida e intensidad del uso de varias de estas comunidades de plantas es la disponibilidad de agua, especialmente en el caso de los ovinos y bovinos. Este aspecto determina cuan lejos y durante cuanto tiempo pueden ser pastoreados los bovinos y ovinos. Los camélidos, por otro lado, tienen menores requerimientos de agua y están generalmente mejor adaptados a las limitantes nutricionales y ambientales. Finalmente, los sistemas de producción ganadera están relacionados al sistema de tenencia de la tierra y a la elevación. Se reconocen los siguientes tres sistemas (Flores, 1996):
Muchas prácticas de manejo del pastoreo (revisadas por Flores, 1991) fueron probadas, pero son difíciles de implementar en vista de los complejos modelos de tenencia de la tierra entre las comunidades nativas y de campesinos descriptas arriba, con la excepción del sistema comunitario empresarial orientado al mercado. Como es de esperar, el desempeño de los bovinos, ovinos y camélidos puede ser substancialmente mejorado con la introducción de especies sembradas. Dactylis glomerata, Lolium perenne, Phleum pratense, Medicago sativa y Trifolium spp. han mostrado buena adaptación hasta unos 4 200 msnm, cuando las condiciones del suelo son apropiadas, pero como se ha mencionado anteriormente, estas prácticas pueden ser difíciles de implementar en áreas comunales. 6. OPORTUNIDADES PARA EL MEJORAMIENTO DE LOS RECURSOS FORRAJEROS Los recursos de tierra del Perú y en particular sus campos naturales, enfrentan graves problemas, difíciles de resolver en vista de la presión demográfica sobre la limitada tierra con vocación agropecuaria disponible. Los problemas principales son la deforestación a lo largo de las pendientes andinas y la consecuente erosión, sobrepastoreo en algunas pendientes de la Costa y la Sierra y una desertificación generalizada significativa expresada en erosión, pérdida de biodiversidad y potencial agropecuario disminuido. Durante mucho tiempo ha habido una discusión sobre como recuperar las tierras de pastoreo degradadas de los Andes altos. En años recientes, la atención se ha puesto en la estrecha interacción entre los Andes altos y las áreas de baja altitud cerca de ellas, en términos de densidad de población y ganado, y migración. Por ejemplo, los sistemas ganaderos basados en forrajeras regadas en las áreas costeras y en los valles andinos pueden ser mejorados significativamente (Bernet y León-Velarde, 2000) a través del mejor manejo del animal y de la pastura, la conservación de forraje y en general, un manejo de mejor calidad de la empresa. Si estos mejoramientos se pueden alcanzar, pueden reducir la presión sobre los recursos más frágiles de las pendientes andinas. Dado el gran número de muy pequeñas fincas este no es un desafío trivial. Sin embargo, la experiencia de algunas organizaciones no gubernamentales ha mostrado que las pasturas nativas de los Andes pueden ser recuperadas exitosamente a través de una combinación de soluciones técnicas, incluyendo manejo del agua y de la pastura, y la capacitación de los productores y organización social (DESCO, 1999). Aunque es una preocupación común en la prensa popular, la deforestación de la Amazonia peruana debido a la tala de árboles y de la ganadería empalidece en significación cuando se la compara con las limitaciones ecológicas de los Andes. Muchos sugieren que sistemas silvo-pastoriles y agro-silvo-pastoriles constituyen un enfoque alternativo para la cría extensiva de ganado en las tierras bajas húmedas. Un número de estos sistemas incluyendo tanto árboles leguminosos como no leguminosos están siendo investigados actualmente pero el potencial de adopción de estos sistemas intensivos es aún discutible. Sin embargo, la combinación espacial y temporal de plantaciones, cultivos, forrajes y ganado en la Amazonia peruana parece merecer prioridad desde que la región constituye la mayor reserva de tierra del país (ver Cuadro 1) y puede experimentar una considerable presión por la migración originada en los Andes. Finalmente, las áreas sembradas con forrajeras regadas a lo largo de la región costera del Perú tienen problemas de manejo del agua, drenaje y salinidad similares a aquellos de otras regiones irrigadas en el mundo. 7. ORGANIZACIONES DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Y RECURSOS HUMANOS Las instituciones peruanas experimentaron grandes dificultades durante la década de 1990 debido a restricciones económicas y sociales. También, y tal como las tendencias observadas en los países vecinos, se hicieron esfuerzos para reducir el tamaño del sector público y privatizar algunos de sus servicios. Estos procesos afectaron severamente al Instituto Nacional de Investigación Agraria, INIA, el cual experimentó pérdida de personal y transferencia de parte de sus facilidades a otras instituciones. Sin embargo, el INIA continua siendo el principal cuerpo del gobierno a cargo de las responsabilidades de investigación a nivel nacional. Un número de universidades financiadas por el gobierno conduce investigación agropecuaria, ocasionalmente a través de institutos especializados como el Instituto de Investigaciones Veterinarias Tropicales y de Altura, IVITA, la cual tiene una larga y distinguida tradición en investigación en esos ecosistemas. Numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG) son también activas en investigación agropecuaria y desarrollo. Dos ONG bien conocidas se indican abajo. Alzérreca, H. (1985). Campos naturales de pastoreo en Bolivia.
In Mesa Redonda sobre la Promoción del Manejo de las Praderas
Nativas de SudAmérica, O. Paladines, ed.. Santiago, Chile. Other References Aramburu, Carlos E. (1985). "Expansion of the Agrarian and
Demographic Frontier in the Peruvian Selva." Pages 153-79 in Marianne
Schmink and Charles H. Wood (eds.), Frontier Expansion in Amazonia.
Gainesville: University of Florida Press,. (1) Organizaciones no gubernamentales Centro de Estudios y de Desarrollo Agrario del Perú Benjamín Quijandría, Ph.D., Director (agrónomo) Alfredo Riesco, Ph.D., Director (2) Institutos universitarios de investigación IVITA (Instituto de Investigaciones Veterinarias Tropicales y de Altura) Jirón Daniel A. Carrión 319, Apdo. 245 Miguel Ara, Ph.D. (3) Institutos gubernamentales de investigación INIA, Instituto National de Investigación Agraria Estación Experimental de los Andes Altos:
Investigador líder en camélidos:
Investigación en alfalfa irrigada: Ing. MSc Gregorio Argote Quispe Raúl R. Vera fue Investigador Principal y Líder del Programa de Pasturas Tropicales, del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, Cali, Colombia. Actualmente es consultor privado e investigador de tiempo parcial en la Universidad Católica en Santiago, Chile. Raúl R. Vera
[Este perfil fue editado por J.M. Suttie y S.G. Reynolds en enero, 2001] [Este perfil fue traducido por Cadmo Rosell y Francisco A. Mandl en enero, 2005] |
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