2. SUELOS Y TOPOGRAFIA

Topografía
La estructura geomorfológica define las principales características del paisaje y, por lo tanto los principales ecosistemas naturales. La geología de Uruguay es muy compleja y presenta una gran variedad de materiales que forman el suelo: rocas ígneas que oscilan desde granito a basalto; una variedad de rocas metamórficas (gneiss, amfibolita); una gran diversidad de rocas sedimentarias: areniscas con cemento variable (limo, lutita, caliza) que a veces han sufrido procesos de ferrificación y silicificación; depósitos fluviales y lacustres y principalmente grandes áreas con depósitos eólicos. Las diferencias físicas y químicas en las características de estos materiales, han sido un factor fundamental en determinar la diferente evolución de los suelos. Estas formaciones pertenecen a diferentes edades geológicas y el paisaje es generalmente antiguo, muy dividido y suavizado, lo cual denota la acción de agentes climáticos durante largos períodos.   

La meteorización ha avanzado en algunas áreas y muchos suelos han sufrido una lixiviación relativamente intensa. A pesar del clima relativamente uniforme, las diferencias en los suelos desde el punto de vista físico, químico y biológico, así como  en las características asociadas (principalmente topografía y drenaje), determinan que los suelos varíen mucho en su aptitud de uso agropecuario y en las modalidades de manejo que requieren.

El relieve ondulado del país es producto de los procesos de erosión; es un paisaje de penillanura que cubre el 80 por ciento del país. Esta penillanura en términos generales promedia alrededor de 200 m de altura. El punto más alto del país es el cerro Catedral que alcanza 514 msnm. Las partes más altas del sistema orográfico, llamadas «cuchillas», son las principales divisoras de las cuencas hidrográficas. Formas bajas de relieve se encuentran en la periferia de la penillanura, formadas por rocas sedimentarias, dispuestas horizontalmente con pendientes suaves y drenaje dificultoso, donde frecuentemente se encuentran bañados.

El suelo, el relieve, la vegetación y los cambios climáticos tales como temperatura y particularmente distribución de lluvia determinan la red hidrográfica la cual es muy densa y ramificada. Los ríos y corrientes son alimentados por las lluvias, por lo tanto, sus volúmenes tienen un régimen muy irregular, que va de aguas muy escasas a grandes inundaciones; esto es favorecido por la poca profundidad de lecho de los ríos.

Suelos
Aunque Uruguay es un país pequeño, tiene una amplia variedad de tipos de suelos. La CIDE (1963) ha reconocido cinco grupos de suelos de acuerdo con los tipos predominantes (Figura 3).  Estos grupos de suelos difieren grandemente en sus características, su capacidad de uso, los problemas de manejo que presentan y su productividad potencial. El país ha sido dividido en 13 zonas de suelos, desde el punto de vista del manejo y la conservación, por medio de la combinación de factores como la fisiografía y el drenaje, el origen y edad del material madre, lo cual ha determinado la evolución hacia diferentes tipos de suelos con diferentes problemas.

Figura 3.  Grupos de suelos (CIDE, 1963)
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En el Grupo I predominan  suelos superficiales asociados en variables proporciones con suelos profundos de diferentes características, los cuales determinan en gran medida el potencial de las áreas. En este grupo hay dos zonas: una con litosoles y vertisoles pelicos, desarrollados sobre rocas basálticas; esta área ocupa 21,2 por ciento del país. Los suelos superficiales tienen baja capacidad para conservar agua, alto riesgo de sequía, áreas con piedras y alta fijación de fósforo. El relieve es plano a suavemente ondulado. En la otra zona los suelos predominantes son litosoles y faeozems lúvicos, desarrollados sobre rocas ígneas, metamórficas y rocas efusivas [lava]; son el 11,2 por ciento del área. El relieve es ondulado a escarpado y  empinadamente fraccionado a montañoso (8 por ciento a más de 30 por ciento).

En el Grupo II predominan suelos profundos, de textura media, drenaje pobre y fertilidad baja a media.  Este grupo tiene una zona única con planosoles eútricos, de textura media, asociados con solonetz órticos; ocupa el 5 por ciento del área del país y es una larga planicie con muy baja pendiente. Son suelos con materia orgánica y fertilidad bajas y humedad alta.

El Grupo III incluye suelos profundos, de textura media, con permeabilidad baja y  fertilidad media a baja. En general, las rocas ígneas, ácidas y sedimentarias de granulometría media con bajo nivel de calcáreo, tienden a desarrollar bajo condiciones climáticas corrientes, con topografía ondulada a suavemente ondulada, suelos de textura media con subsuelo pesado y fuertemente estructurado, con periodos de saturación de humedad y periodos en los cuales se ponen muy duros cuando están secos. Tres zonas de suelos con diferentes aptitudes y problemas de manejo pueden distinguirse en este grupo. En una de las zonas, la cual ocupa el 8 por ciento del total del área del país, predominan faeozems lúvicos de textura media con planosoles éutricos y mólicos. La segunda zona ocupa 15,5 por ciento, con faeozems lúvicos de textura fina, gleysoles mólicos y  vertisoles pélicos y litosoles asociados como intrusiones; el relieve es plano a ondulado. En la tercer zona predominan faeozems lúvicos de textura fina con vertisoles pélicos y planosoles mólicos asociados; el relieve es plano a ondulado y el área cubre un 5 por ciento. Los principales problemas de estos suelos son el riesgo de sequía alto, susceptibilidad a la erosión, contenido de materia orgánica bajo a medio y fertilidad media.

Los suelos del Grupo IV son profundos, de textura fina y fertilidad baja. Materiales sedimentarios de textura gruesa con bajo nivel de calcáreo tienden a desarrollar en el Uruguay, suelos de textura liviana con horizonte superficial generalmente profundo y con subsuelo pesado, con colores oscilando desde rojo oscuro a gris oscuro, pasando por amarillos y rojos oscuros claros. Son los suelos más lixiviados del país. En este grupo también se distinguen tres zonas: una que ocupa el 3,4 por ciento del área con luvisoles órticos de textura media, y faeozems lúvicos y luvisoles crómicos asociados. En la segunda zona predominan faeozems lúvicos de textura media, con luvisoles órticos y planosoles  mólicos asociados; ocupan el 4,5 por ciento del área. En la tercer zona con un área de 7,1 por ciento, predominan vertisoles pélicos de textura fina con faeozems lúvicos y planosoles mólicos. El relieve de las tres zonas es plano a ondeado. Los principales problemas de estos suelos son su predisposición a la erosión hídrica y eólica, lixiviación fácil, contenido de materia orgánica y fertilidad bajos, y la presencia de Al+++ intercambiable, mayormente en la primer zona de este grupo.

El Grupo V abarca los suelos de mayor potencial del país. Estos suelos son profundos, de textura pesada con permeabilidad lenta a moderada y fertilidad alta a media. En las condiciones climáticas corrientes, las rocas ígneas básicas y las sedimentarias de textura fina, tienden a formar suelos negros, de textura pesada, con permeabilidad lenta a muy lenta. Los sedimentos son de textura media a fina, con buen nivel de carbonatos, y en general generan suelos de textura media a pesada, con subsuelos pesados y drenaje moderadamente bueno. En este grupo se pueden separar cuatro zonas: una con predominancia de vertisoles pélicos de textura fina, con faeozems lúvicos y planosoles mólicos, con un área de 5,5 por ciento. Una segunda con faeozems lúvicos de textura fina, y faeozems háplicos asociados cubriendo 3,9 del área. La tercera con vertisoles pélicos de textura fina, con faeozems lúvicos y litosoles, con un área de 5,2 por ciento. La última cubre el 2,2 por ciento del país, en la cual predominan faeozems lúvicos, y están asociados vertisoles pélicos y planosoles mólicos. En las cuatro zonas la pendiente varía de cero a 8 por ciento, o sea de plano a ondeado. El principal problema de estas zonas es la pérdida de gran parte del horizonte superficial por efecto del laboreo y la erosión; en algunas zonas es frecuente el piso de arado. (Clasificación de suelos y nomenclatura de FAO-UNESCO, 1971).


3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS

Uruguay tiene un clima sub-tropical a templado con fluctuaciones estacionales muy marcadas. El clima debe ser considerado sub-húmedo, por que la evapotranspiración potencial en verano es mayor que la precipitación, lo que causa deficiencia de agua en el suelo. La evaporación potencial anual es de 1 200 mm en el norte y 1 000 mm en el sur; es máxima en los meses de diciembre y enero y mínima en junio.

Figura 4.  Precipitación media anual en Uruguay (Dirección Nacional de Meteorología del Uruguay)
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Aunque la lluvia está distribuida  a lo largo del año, se caracteriza por una gran variación entre años. Las precipitaciones más altas ocurren, en general, en verano y otoño; en la primer estación, la precipitación es muy irregular, habiendo veranos sin precipitación y otros con más de 600 mm de lluvia; en la segunda estación, la precipitación tiene menor variabilidad. Aunque la precipitación en invierno tiene un volumen algo menor que en las otras estaciones no hay una estación lluviosa marcada. Es posible enfatizar la gran irregularidad de la lluvia, tanto en regularidad como en intensidad, lo cual lleva a que puedan ocurrir sequías e inundaciones en diferentes estaciones del año. Esta irregularidad es la principal causa de problemas en la producción forrajera. La distribución de lluvia se muestra en la Figura 4.

Las temperaturas medias del mes más frío (julio) son 10,8 ºC y 13,0 ºC, y las del mes más cálido (enero) son 22,6 ºC y 25,1 ºC para  las regiones sur y norte, respectivamente.  Excepto en invierno, cuando la temperatura puede aumentar por algunos días, las estaciones son definidas. En general se registran grandes amplitudes térmicas, especialmente en el norte.

La fecha promedio de la primer y última helada del suelo es de mediados de mayo a mediados de setiembre en el norte y oeste, de fines de abril a mediados de octubre en el este, de comienzos de junio a comienzos de setiembre en el sur y desde comienzos de mayo a mediados de octubre en el centro del país, respectivamente. El promedio de días con heladas del suelo es de 20 en el norte, 33 en el oeste, 37 en el este, 10 en el sur y 25 en el centro.

Zonas agro-ecológicas
Uruguay está al sur de los campos del estado de Rio Grande do Sul, Brasil y al este de los campos de Corrientes y Entre Ríos, Argentina. Pertenece a la región biogeográfica uruguaya o Uruguayense, definida por la predominancia de praderas con topografía ondeada y vegetación de pastos con otras comunidades asociadas. Los veranos secos y la alta evapotranspiración limitan el desarrollo de árboles los que solo crecen en las márgenes de los ríos y cursos de agua y en lugares en las sierras con gran acumulación de humedad. La caracterización de los sistemas de producción de las diferentes zonas del país está basada en el tipo de suelo y localización geográfica. Hay 7 zonas agro-ecológicas (Ver Figura 5):

Figura 5.  Zonas agro-ecológicas (Ferreira, 2001)
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Zona 1. Basalto
Esta zona se caracteriza por la predominancia de sistemas de producción de ganadería extensiva, de productividad e inversión bajas, donde vacunos y ovinos pastorean juntos libremente a lo largo del año. En 2001, esta zona contenía 1 174 000 bovinos de carne, 4 131 000 ovinos y 81 000 equinos.  Los principales suelos fueron clasificados como superficiales y medianos y hay 5 100 fincas sobre 3 300 000 ha (Figura 5). Las pasturas naturales representan el 93 por ciento del área total y son la principal alimentación del ganado. Las pasturas cultivadas,  los campos mejorados y las pasturas anuales representan el 4,1 por ciento. Consecuentemente los sistemas de producción ganadera extensiva principalmente basados en pasturas naturales son altamente dependientes de las condiciones climáticas. La variación estacional, la productividad, el volumen de producción y la calidad de las pasturas naturales, y el bajo porcentaje de pasturas mejoradas y otras  tecnologías, parcialmente explican la baja producción  y  resultado económico  de estos sistemas.  Estas características de bajo beneficio económico e inversión también están asociadas al trabajo muy pobremente pagado y a problemas económicos y financieros de los pequeños y medianos productores, explicando porque esta zona es una de las más despobladas del país y con  el nivel más bajo en infraestructura y servicios sociales.

Tres grupos de Unidades de Toma de Decisiones en Fincas (UTDF) pueden ser distinguidos, de acuerdo a sus sistemas de producción y demandas tecnológicas en un estudio desarrollado en la zona de Basalto (Ferreira, 1997). El primer grupo, con 56 por ciento de las UTDF, son aquellas que tienen recursos naturales de bajo potencial y usan una estrategia defensiva cuando toman decisiones; esto conduce a niveles muy bajos de adopción de tecnología ya que la tecnología disponible para suelos superficiales no muestra atractivos de producción, incremento económico y estabilidad suficientes para la aversión al riesgo de estos productores. El segundo grupo, representado por 18 por ciento de las UTDF, tienen una mayor respuesta a la adopción de tecnología y un comportamiento proactivo en relación al cambio técnico. No sólo son concientes de las nuevas tecnologías, sino que también están continuamente experimentando y analizando el impacto del cambio técnico sobre sus sistemas de producción. El tercer grupo (26 por ciento) son las UTDF con las fincas más grandes, con voluntad de copiar e incorporar tecnologías que han sido exitosamente aplicadas por otros productores. El citado autor concluye que las ofertas de tecnología deben ser diferentes para cada tipo de UTDF, «dominios de recomendación» identificados en el estudio y lo que es aún más importante, que los procesos de identificación tecnológica para cada uno también deben ser diferentes.

Zona 2. Sierras del Este
Esta zona tiene un área de 1 555 000 ha con 5 000 fincas. Hay dos tipos de sierra: rocosa y no rocosa. La primera es muy heterogénea, donde la proporción de áreas rocosas oscila entre 5 y 100 por ciento en pequeños manchones. Las pendientes oscilan desde moderadas a empinadas. En la sierra no rocosa, la tierra rocosa representa de 0 a 5 por ciento. Los suelos son principalmente superficiales o medios y con fertilidad baja. Estas características y los arbustos nativos y árboles pequeños, plantean dificultades para alambrar y dividir grandes potreros para manejar pasturas mejoradas y animales. Las pasturas naturales representan 87 por ciento de la zona y las pasturas cultivadas y mejoradas 8,3 por ciento. En 2001 habían aproximadamente 1 059 000 bovinos, 1 346 000 ovinos y 47 000 equinos.

Zona 3. Llanuras del Este. Cultivo de arroz
En esta zona, que se extiende sobre aproximadamente 850 000 ha y donde el 30 son humedales, el arroz ocupa unas 130 000 ha y es el único cultivo importante. Cuando el cultivo está ausente, principalmente por problemas de drenaje o irrigación, se practica la producción ganadera extensiva, especialmente la cría vacuna. Sin embargo, los rastrojos de arroz son mejorados mediante siembra aérea de raigrás anual (Lolium multiflorum) y leguminosas, principalmente trébol blanco (Trifolium rerpens) y lotus (Lotus corniculatus),  permitiendo desarrollar una producción más intensiva por el pastoreo con novillos para engorde, con ganancias diarias entre 400 y 600 g/animal/dia y produciendo a los 26 meses novillos jóvenes para faena de un peso de aproximadamente 450 kg. Con este sistema de rotación aplicado a suelos de relativamente baja fertilidad en la zona este, los rendimientos de arroz están estabilizados por encima de 6 000 kg/ha, y con dotaciones de un novillo/ha la producción de carne es de 250 kg/ha (peso vivo). El número de animales era en 2001 de 456 000, 425 000 y 19 000 vacunos, ovinos y equinos respectivamente.

Zona 4. Granito (Cristalino) del Centro (4A) y Lomadas del Este (4B).
En esta zona, de suelos graníticos del centro (4A), hay 6 900 fincas con un área de 2 469 000 ha. Los suelos son medios a profundos, aptos para agricultura. Las pasturas naturales representan 69 por ciento de la zona y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales el 22 por ciento. En 2001 se informó de 1 850 000, 1 486 000 y 53 000 vacunos, ovinos y equinos, respectivamente. Las lomadas del este (4B) cubren 1 276 000 ha con 4 700 fincas. El paisaje se caracteriza por colinas onduladas con pendientes de entre 2 y 12 por ciento; las áreas rocosas (manchones) son infrecuentes. La pastura natural representa 80 por ciento del área y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales el 14 por ciento. Hay aproximadamente 900 000, 870 000 y 34 000 vacunos, ovinos y equinos. Esta zona agro-ecológica tiene un alto potencial de desarrollo y tiene infraestructura y servicios adecuados.

Zona 5. Suelos arenosos (5A) y Noreste (5B)
La zona 5A agrupa a suelos principalmente arenosos y tiene un área de 1 237 000 con 3 210 fincas. El paisaje puede ser caracterizado como de colinas onduladas, con suelos profundos de baja fertilidad. Han ocurrido grandes cambios debido al rápido aumento en las plantaciones forestales basadas en Eucalyptus spp. y Pinus spp. representando 13 por ciento del área sobre tierras que habían sido utilizadas para vacunos y ovinos. Las pasturas naturales representan 79 por ciento y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales un 8 por ciento del área. La producción de pasturas en términos de materia seca es alta, principalmente en primavera y verano, pero de baja calidad. Por lo tanto, los indicadores reproductivos y productivos de vacunos y ovinos son bajos indicando baja eficiencia y desempeño de estos sistemas. En 2001 habían 762 000 vacunos, 887 000 ovinos y 35 000 equinos. La zona 5B está en el noreste donde 3 500 fincas manejan 1 500 000 ha. Esta zona se caracteriza por la heterogeneidad de las propiedades del suelo, como textura, fertilidad y profundidad. El paisaje es mayormente de colinas onduladas. Los forrajes son principalmente pastos naturales que representan 87 por ciento del área y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales un 10 por ciento. Hay 1 069 000 vacunos, 953 000 ovinos y 45 000 equinos. Los suelos del noreste tienen un alto potencial para incrementar la productividad y son aptos para cultivos de invierno, verano y pasturas cultivadas.

Zona 6. Suelos profundos, cultivos, producción intensiva ganadera y lechera.
La zona agro-ecológica 6, ha sido dividida en tres sub zonas: 6A, en el norte del país donde 1 460 fincas operan más de 846 000 ha dedicadas a la producción ganadera extensiva. Las pasturas naturales representan el 90 por ciento del área y 6 por ciento corresponden a pasturas cultivadas, mejoradas y anuales. En los últimos 20 años, el arroz irrigado ha incrementado el área cultivada en esta sub- zona. Los suelos son en su mayoría pesados con permeabilidad baja y son aptos para el cultivo del arroz. Actualmente el arroz cubre 32 000 ha con una productividad de 8 000 kg/ha. Estos altos rendimientos pueden ser explicados por las nuevas variedades de arroz y por el clima y los suelos que se adaptan al cultivo. Existe una tecnología que permite mejorar la eficiencia global del sistema de producción arroz-pastura. Luego de la cosecha de arroz, es posible sembrar con avión trébol y pasturas altamente productivas tales como trébol blanco, trébol rojo (Trifolium pratense), lotus, raigrás anual, y festuca (Festuca arundinacea). La producción de estas pasturas es cuatro veces más alta que la producción del rastrojo. La producción de carne puede alcanzar 350 kg/ha/año sobre un período de cuatro años, luego la tierra retorna al arroz en la rotación. Hay un programa dirigido a promover estas tecnologías y mejorar el volumen y la calidad de la pastura y la eficiencia del engorde de terneros. Esta rotación de dos años de arroz y cuatro de pasturas mejoradas, no solo permite mejorar la productividad sino que también protege al suelo de la erosión y recupera las propiedades físicas y químicas del suelo afectadas durante dos años de cultivo. La tierra no apta para el manejo en rotación permanece en producción ganadera extensiva. Los bovinos de carne, ovinos y equinos en esta zona son 500 000, 897 000 y 17 000, respectivamente.

Las zonas 6B y 6C tienen los sistemas de producción ganadera y de cultivos más intensivos del país y tienen una proporción alta de pasturas cultivadas con el uso de silo y heno para conservar forraje. Los principales cultivos son trigo, cebada, girasol, sorgo, maíz y soja. La sub zona B tiene 1 323 000 ha y 2 861 fincas. Las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales representan 24 por ciento del área. Los cultivos representan 8 por ciento y las pasturas naturales 58 por ciento. En esta zona 9 por ciento del área está plantada con Eucalyptus spp. y Pinus spp. Los bovinos de carne son 830 000 y los ovinos y equinos 610 000 y 29 000, respectivamente. Las sub zona C tiene 2 758 fincas que manejan 711 800 ha. Esta es el área con el porcentaje más alto de pasturas sembradas, mejoradas y anuales alcanzando el 38 por ciento. Los cultivos cubren 21 por ciento del área y las pasturas naturales sólo el 40 por ciento. En esta zona los bovinos para carne y leche son 558 000, y los ovinos y equinos 221 000 y 14 500 equinos. Esta es la zona donde el número de ovinos es más bajo.

Zona 7. Suelos profundos.
Es una zona lechera con hortalizas y frutales. En estos suelos fértiles, en el sur del país, el principal sistema de producción intensivo es la lechería produciendo leche para el consumo interno (60 por ciento) y el resto (40 por ciento) es exportada. La producción de frutales y hortalizas también está concentrada en esta zona. Esta zona tiene 10 500 fincas que manejan 886 000 ha. Las pasturas naturales representan 48 por ciento del área total y las pasturas cultivadas, campo mejorado y forrajeras anuales, 40 por ciento. En 2001 fueron declarados 792 000 vacunos, 161 000 ovinos y 21 600 equinos.

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