Perfiles por País del Recurso Pastura/Forraje


Uruguay

por

Elbio J. Berretta


1. Introducción
2. Suelos y topografía
3. Zonas climáticas y agro-ecológicas
4. Sistemas de producción de ganado rumiante
5. El recurso pastoril
6. Oportunidades para el mejoramiento de los recursos forrajeros
7. Organizaciones de investigación y desarrollo y recursos humanos
8. Referencias
9. Contactos

1.  INTRODUCCIÓN

La República Oriental del Uruguay se encuentra en el sudeste de Sudamérica, entre 30º y 35º S y 54º y 59º W. Limita con Brasil al norte, con Argentina al oeste, con el Río de la Plata al sur y con el océano Atlántico al este (Figura 1). El área terrestre es de 176 215 km2, con 137 567 km2 de aguas nacionales. Uruguay está dividido en 19 departamentos administrativos (Figura 2).

Figura 1.  Mapa de Uruguay

Figura 2.  Mapa mostrando los departamentos administrativos de Uruguay
[[Pulse para ver la imagen completa]

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 1996 (Censo General Agropecuario, C.G.A., 2000), la población de Uruguay era de 3 163 763 habitantes; la población rural era de 291 686 en 1996 comparada con 374 154 en 1985, una reducción del 22 por ciento. En 1985 la población era de  2 955 200. La densidad de población es de unas 6 habitantes/km2 en los departamentos dedicados mayormente a la producción ganadera. La tasa de natalidad y la proporción de jóvenes en la población de Uruguay son más bajas que en la mayoría de los otros países de Sudamérica.

Antes de la llegada de los europeos, el territorio que ahora es Uruguay soportaba una pequeña población estimada en no más de 5 000 a 10 000 habitantes. Los principales grupos eran los indígenas Charrúas y Chanáes, tribus semi-nómades las cuales no desarrollaron herramientas para cultivar la tierra. Se movían hacia la costa en verano para pescar y recoger almejas, frutas y raíces y hacia el interior en invierno para cazar ciervos, ñandúes y pequeñas presas con boleadoras y arcos y flechas. Tribus de ocho a doce familias, bajo un jefe, vivían en aldeas de cinco a seis hogares de simples toldos cortavientos. Actualmente la población uruguaya es predominantemente de origen europeo, mayormente descendientes de los inmigrantes de los siglos XIX y XX provenientes de España e Italia y, en menor grado, de Francia y Gran Bretaña. Existen pocos descendientes de la población uruguaya original. La mayoría de la población de origen africana proviene del sur de Brasil. Sin una minoría indígena, el lenguaje corriente es el español, pero en las zonas fronterizas cercanas a Brasil, se puede escuchar una mezcla de español y portugués. La orientación de la cultura uruguaya es fuertemente europea y, a diferencia de muchos países sudamericanos, Uruguay está minimamente influenciado por los habitantes indígenas originales. La tradición del gaucho ha sido un elemento importante en el arte y en el folclore.

Aunque el área fue explorada por el explorador español Juan Díaz de Solís en 1516, la falta de riquezas minerales o de indígenas sedentarios que podrían haber sido obligados a trabajar, hicieron de la Banda Oriental del Uruguay (la margen este del río Uruguay) una zona poco atractiva para la colonización. El ganado de las regiones vecinas, permitido a vagar libremente, se multiplicó a lo largo de los años hasta que su número alcanzó a millones de cabezas. Fueron cazados por sus cueros por los gauchos, vaqueros de una mezcla de ancestros españoles e indígenas, los que sin embargo no colonizaron la tierra. En la década de 1770 comenzó el proceso de división de la Banda Oriental en enormes estancias no alambradas.

Se considera que la fundación de la economía del Uruguay fue establecida en 1611, cuando el gobernador de Paraguay, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias), embarcó 100 bovinos y algunos equinos desde Argentina; fueron desembarcados en las márgenes del río Uruguay y dejados correr en forma salvaje. El producto nacional bruto actual (PNB) de Uruguay está entre los más altos de Latinoamérica. El relativamente alto nivel de vida de la nación está estrechamente relacionado a las ganancias de las exportaciones agrícolas y pecuarias (Cuadro 1); el bienestar económico es en cierto modo precario debido a que estos productos primarios están sujetos a fluctuaciones bruscas de la demanda mundial y de los precios internacionales.

Cuadro 1.  Productos pecuarios

 

$EE.UU. (x 1000)

Carne vacuna (t/carcasa)

169 076

217 007

Carne ovina  (t/carcasa)

13 968

23 101

Carne equina  (t/carcasa)

7 781

s/d

Cueros vacunos

-

234 104

Cueros lanares

-

41 064

Lana  (t/tops y sucia)

48 095

146 077

Vacunos en pie (cabezas)

11 755

3 899

Ovinos en pie (cabezas)

178 248

5 187

Productos lácteos

   

Leche en polvo, queso, manteca  (t)

54 235

112 274

Leche pasteurizada  (l x 1000)

54 235

15 862

Productos agrícolas

(t)

$EE.UU. (x 1000)

Arroz

819 433

167 872

Cebada malteada

184 086

51 694

Sorgo

44 976

3 054

Harina de trigo

22 478

4 592

Girasol

22 281

3 841

Soja

10 848

1 592

Cebada cervecera (grano)

10 020

1 366

Avena

2 112

289

Aceite de girasol

1 725

779

Aceite de arroz

878

213

Trigo

65

20

s/d= sin datos

P.D. Las exportaciones de carne alcanzaron a 272 496 toneladas en 2000, antes de un brote de fiebre aftosa. Las exportaciones de lana superaron las 100 000 toneladas en 1996, pero con la declinación en el número de ovinos las exportaciones desde entonces han disminuido. La producción de trigo y cebada fue baja en 2001 y 2002 debido a problemas climáticos, fuertes lluvias y ataques de Fusarium spp.

La principal actividad del país es la cría extensiva de vacunos y ovinos; más de 13 500 000 ha están bajo pasturas permanentes, casi 83 por ciento del área agropecuaria. Sin embargo, el sector agropecuario primario, contribuye solamente con 8 por ciento al producto bruto interno (PBI) de Uruguay. Las pasturas permanentes son pasturas naturales (campo), pasturas naturales fertilizadas, pasturas naturales mejoradas con la introducción de leguminosas (campo mejorado) y pasturas cultivadas consideradas «perennes» (Cuadro 2). El término pastura natural o «campo» es usado para tierra en la cual no hay signos de modificaciones recientes por cultivo o introducción de especies, incluyendo las diversas etapas sucesivas luego del cultivo, en la composición del cual las plantas nativas predominan sobre las especies exóticas aclimatadas.

Cuadro 2. Uso de la tierra.
(Fuente: Censo General Agropecuario, 2000)

Uso de la tierra

Área

 

Hectáreas

Porcentaje

Monte natural

589 853

3,6

Plantaciones

660 869

4,0

Frutales, viñedos y hortalizas

75 616

0,5

Cereales y cultivos industriales

597 533

3,6

Cultivos forrajeros anuales

417 529

2,5

Pasturas cultivadas («perennes»)

1 195 979

7,3

Pastura natural mejorada (leguminosas + fertilizante) (campo mejorado)

487 082

3,0

Pastura natural + fertilizante (campo fertilizado)

191 352

1,2

Pastura natural (campo)

11 668 357

71,1

Baldío

212 072

1,3

Otros

32 441

1,9

TOTAL

16 419 683

100


Cuadro 3. Cultivos más importantes.
(Fuente: Censo General Agropecuario, 2000)

Cultivo

Fincas (número)

Área sembrada (ha)

Trigo

2 112

213 538

Cebada (malta)

888

67 014

Avena (grano)

1 453

32 251

Arroz

634

174 728

Maíz

4 589

51 177

Girasol

461

51 665

Sorgo

738

27 547

Porotos

107

13 901

Caña de azúcar

129

2 811

La comparación con los datos del censo de 1990 (en Censo General Agropecuario, 2000) mostró algunos cambios en la estructura de las tierras de pastoreo. El área de pastura natural (campo) disminuyó más de 980 000 ha, desde 80 por ciento en 1990 a 71,1 actualmente. Esto está relacionado a un incremento en el área de pasturas naturales mejoradas y pasturas cultivadas. El área de pasturas naturales mejoradas con fertilizantes y siembra en cobertura, junto con las pasturas cultivadas, era de unas 1 875 000 ha en 2000, u 11,5 por ciento del total, mientras que en 1990 era 6,2 por ciento.

Sector agropecuario
La población rural, considerando solo aquella que vive habitualmente en las fincas, es de 189 838 personas: 5,7 por ciento de la población total del país y 76,5 de todos los residentes en áreas rurales; el restante 23,5 por ciento vive en pequeños pueblos, afuera de las ciudades. La población rural ha disminuido a lo largo de los años; la población rural registrada en 2000 es 40 por ciento menor a aquella de 1970, lo cual es equivalente a una tasa media anual de reducción de 1,7 por ciento en tres décadas. El número de fincas también bajó de 77 163 en 1970 a 57 131 en 2000 (C.G.A., 2000).

Las fincas de más de 10 ha representan 99,6 del área total (Cuadro 4). Fincas por debajo de 50 ha ocupan solo el 2,9 por ciento y forman apenas más de la mitad del total. Aquellas de más de 2 500 ha ocupan 32 por ciento del área y son menos del 2 por ciento del total. De un total de 57 131 fincas registradas, 5 020 son explotaciones no comerciales y ocupan 0,2 por ciento del área. Si se excluyen las explotaciones no comerciales, la distribución de la tierra entre explotaciones no ha cambiado mayormente en la década pasada (C.G.A., 2000).

Cuadro 4.  Número de fincas y área por clase de tamaño.
(Fuente: Censo General Agropecuario, 2000)

 

Fincas

Área

Tamaño de finca (ha)

Número

 %

Hectáreas

 %

1 a 4

6 260

10,9

16 516

0,1

5 a 9

7 086

12,4

47 611

0,3

10 a 19

7 118

12,5

97 841

0,8

20 a 49

8 934

15,6

285 254

1,7

50 a 99

6 647

11,6

472 928

2,9

100 a 199

6 382

11,2

910 286

5,5

200 a 499

6 783

11,9

2 162 836

13,2

500 a 999

3 687

6,8

2 725 637

16,6

1000 a 2499

2 912

5,1

4 441 627

27,0

2500 a 4999

838

1,5

2 837 134

17,3

5000 a 9999

228

0,4

1 504 482

9,2

10000 y más

56

0,1

917 531

5, 6

TOTAL

57 131

100,0

16 419 683

100,0

La tenencia de la tierra es principalmente de propiedad privada, pero ciertas áreas son propiedad del estado, particularmente aquellas relacionadas al Instituto Nacional de Colonización el cual posee tierras que son arrendadas o vendidas a las personas que las operan. Además de la propiedad privada, existen diversas formas de arrendamiento y alquiler. Un 69,4 por ciento del área es explotada por propietarios (11 384 688 ha), 25,8 por ciento por arrendatarios (4 239 612 ha) y el restante 4,8 por ciento por otras formas (C.G.A., 2000). También hay áreas naturales protegidas para un mejor manejo ambiental, propiedad del estado, que cubren 33 538 ha; comprenden Parques Nacionales con bosques nativos y exóticos, bañados, pasturas costeras, dunas y otros.

Las fincas son manejadas por sus propietarios o aquellos que manejan la propiedad bajo otro título, por ejemplo los medianeros. En la mayoría de los establecimientos el manejo es realizado sin asistencia técnica calificada, pública o privada, siendo el productor responsable del manejo, con muy heterogéneas calificaciones.

El monte natural está protegido mediante el control del uso de la madera, la cual es mayormente utilizada como combustible por aquellas fincas que lo poseen. Los propietarios de tierra están exonerados del pago de impuestos sobre las tierras con monte que poseen de manera que ellos puedan realizar conservación.

Cuadro 5.  Número de vacunos, ovinos y equinos (x 1000) desde 1869.
(Fuente: Censos Generales Agropecuarios y DICOSE,2003).

 

Vacunos

Ovinos

Equinos

1869

7 000

16 600

1 000

1885

7 972

17 049

634

1924

7 775

19 563

537

1951

8 154

23 408

667

1961

8 792

21 737

498

1970

8 563

19 892

420

1980

10 658

20 652

491

1990

8 723

25 220

462

1993

10 217

23 302

[480]

1994

10 511

21 243

[480]

1995

10 450

20 205

[470]

1996

10 619

19 702

[480]

1997

10 498

18 233

417

1998

10 295

16 493

405

1999

10 366

14 455

420

2000

10 343

13 148

401

2001*

10 598

12 085

403

2002

11 115

10 986

401

*los números son confirmados por un informe de la Unión Europea de 2002 el cual informa para 2001: vacunos 10 598 034 (90% carne y 10% leche), ovinos 12 084 505 y cabras 7 399. Los datos de equinos entre [] son tomados de FAOSTAT (FAO, 2003).

La cría de vacunos es la actividad más importante del sector primario; los vacunos son mantenidos en más del 83 por ciento de las fincas; en más de la mitad de ellos los bovinos de carne son la principal fuente de ingreso. La raza de carne más importante es la Hereford, con 76,0 del rodeo; existen otras razas en bajo porcentaje: Aberdeen Angus 7,2 por ciento, Shorthorn 1,1 por ciento, Normanda 3,1 por ciento, Limousin 2,0 por ciento, Charolais 0,9 por ciento, Braford 1,1 por ciento, Cebú 0,6 por ciento. Cuarenta por ciento de los hacendados cruzan con algunas de estas razas y 60 por ciento mantienen rodeos puros.

Hay 6 548 fincas especializadas en lechería sobre 1 234 760 ha con 751 085 animales, más del 90 por ciento de los cuales son Holstein. La producción de leche alcanzó 1 311 353 423 litros en el año del censo (C.G.A., 2000).

Las modalidades de producción han evolucionado hacia la intensificación, la cual ha introducido cambios en la estructura del rodeo. Comparado con el censo de 1990, hay una reducción en el número de novillos de más de tres años, 10,8 por ciento en 1990 y 6,0 por ciento en 2000; una reducción en vaquillonas de más de dos años, 8,2 por ciento a 4,9 por ciento, respectivamente, y un incremento en el número de terneros los cuales exceden el 20 por ciento y en 1990 eran el 13 por ciento de todo el ganado.

Los primeros ovinos en el Uruguay eran de la raza «Criolla», descendientes de animales traídos por los españoles. Los ovinos llegaron al país desde la Argentina a donde llegaron por tierra desde el Perú. Posiblemente eran de la raza Churra. Alrededor de 1830 fueron importados algunos carneros, así como ovejas Merino, para mejorar la calidad de la lana; alrededor de 1840 comenzaron las exportaciones de lana. A mediados del siglo XIX habían 662 500 ovinos de la raza «Criolla» y 133 700 cruzas. En 1860 la cría ovina fue fuertemente promovida.

El número de ovinos ha disminuido drásticamente en años recientes debido a la caída en los precios internacionales de la lana y al incremento en los costos de producción. La categoría que tuvo la reducción más grande fue la de capones (machos castrados) la cual es ahora un 13 por ciento mientras que en 1990 excedía el 20 por ciento. La cría de ovejas y corderos representa el 47,9 por ciento y el 24,3 por ciento, respectivamente. En 1990 los ovinos eran el ganado más numeroso en el país y la principal fuente de ingreso para 30 por ciento de las fincas (C.G.A., 2000). La producción de lana sucia fue de 93 000 toneladas en 1990; con la reducción en el número de ovinos, la producción de la esquila 2000-2001 fue de 53 243 toneladas. Más del 85 por ciento es exportada, principalmente como tops y lana lavada.

Las razas más comunes son: Corriedale con 59 por ciento del rebaño, Merino Australiano de lana media con 26 por ciento, Polwarth con 7 por ciento y otras como Merilin (una raza uruguaya), Romney Marsh, Texel, Hampshire, Southdown, Ilê de France, Suffolk y sus cruzas con Corriedale, Polwarth y Merino. La cría ovina está mayormente en suelos superficiales donde la producción forrajera es baja, comparada con suelos profundos. Más de la mitad de los ovinos están en zonas de producción extensiva, en el norte del país; en muchos casos las condiciones del suelo previenen su reemplazo por otro ganado.

Una característica de la producción pecuaria  en Uruguay es el pastoreo mixto, particularmente de bovinos para carne con ovinos para lana, lo cual es común en grandes extensiones del país. Con la expansión del ovino en el siglo XIX comenzó la complementariedad vacuno/ovino. El hacendado podía hacer un mejor uso de su finca y, adicionalmente, la sensibilidad de ambas especies al clima estaba balanceada. Las altas precipitaciones afectan menos al vacuno y los ovinos toleran mejor las sequías. El hacendado podría de esta forma tener asegurado su ingreso de cualquier fuente, excepto durante catástrofes climáticas. Junto con los vacunos y los ovinos debemos considerar a los equinos los cuales son usados en las tareas de producción pecuaria para el manejo de los animales. Los equinos dedicados a esta actividades son aproximadamente      400 000; pocos son usados para tracción o recreación. Los equinos de descarte son faenados solo para exportación, alrededor de 35 000 anuales; su carne es destinada a la Unión Europea (INAC, 2000). Los caprinos fueron introducidos a comienzos del siglo XVIII pero no fueron usados para la producción. Actualmente el número de caprinos es de alrededor de 8 000, de los cuales 3 000 son para producción de leche y de cabritos. El resto vive semi-salvaje en las fincas, particularmente en el área de sierras [las sierras son un paisaje de colinas bajas, pendientes empinadas, suelos superficiales, manchones de piedra y roca, con vegetación compuesta por pastos, malezas y pequeños árboles].

Sistemas comerciales
Los productos del país: vacunos, ovinos, lana, cueros y pieles, carne, productos lácteos, etc., son comercializados por los productores y las plantas industriales para su procesamiento, para exportación o para el consumo interno. Algunas transacciones entre productores son realizadas a través de remates o ferias y parte son directamente entre ellos.

De acuerdo con las estadísticas de faena y comercialización de carne (INAC, 2000), la faena total de bovinos de carne en los últimos años fue de 2 000 000 de cabezas/año, de las cuales 52 por ciento eran novillos y 45 por ciento vacas de descarte. La producción de carne es de 450 000 toneladas/año, de las cuales

242 000 toneladas/año son exportadas y el resto es consumido internamente. Por otro lado, la faena total de ovinos es de 2 000 000 cabezas de las cuales 50 por ciento son corderos y de las 52 000 toneladas/año producidas, 32 por ciento son destinadas a la exportación. La producción ovina es de unas 4 500 000 cabezas anuales. La mitad son destinadas a las plantas industriales, 60 por ciento de la carne es exportada y 40 por ciento va al mercado interno. Un 45 por ciento de los ovinos son consumidos en los establecimientos productores y un cinco por ciento es exportado en pie. Una alta proporción de la carne vacuna y ovina es vendida localmente: aproximadamente 46 por ciento de la producción, lo cual hace a Uruguay el país con el mayor consumo de carne roja del mundo, 76 kg/persona.

En la década de 1990 han habido cambios sobresalientes en la producción de carne relacionados con la edad de faena. La distribución por edad de faena de novillos entre 1990 y 2000 ha cambiado y está relacionada con cambios en la composición del rodeo. En 1990 la faena comprendía casi en un 80 por ciento a novillos mayores a 3,5 años. En 2000 los novillos adultos fueron reducidos al 50 por ciento de la faena, incrementando por lo tanto la faena de novillos con mejor calidad de carne. Este cambio en la oferta del tipo de animal está relacionado a cambios cuantitativos y cualitativos en los sistemas de producción, los cuales han adoptado tecnologías generadas por la investigación para acelerar las fases de crecimiento y engorde.

Pulse aquí para seguir