Perfiles por País del Recurso Pastura/Forraje


REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

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por

Raul R. Vera

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1. Introducción
2. Suelos y topografía
3. Zonas climáticas y agro-ecológicas
4. Sistemas de producción de ganado rumiante
5. El recurso pastoril
Los Llanos
El lago Maracaibo y el sistema de Coro
6. Oportunidades para el mejoramiento de los recursos forrajeros
7. Organizaciones de investigación y desarrollo y recursos humanos
8. Referencias
9. Contactos
10. Autor

1. INTRODUCCIÓN

Venezuela está situada en el extremo norte de Sudamérica entre 0º 45’ y 15º 40’ N, y 59º 45’ y 73º 25’ W. Tiene una superficie de 916 445 km2, de los cuales  882 050 son continentales. Limita con el mar Caribe y el océano Atlántico al norte, con Colombia al oeste y con Brasil y Guyana al sur (ver Figura 1).

Venezuela es un estado federal con 23 estados y un distrito federal. Su población es de 24 600 000 de habitantes (World Bank, 2001), y su tasa de crecimiento demográfico de  1,9 por ciento por año. La población urbana es el 87 por ciento del total. Los valles y pie de montes de la Cordillera de la Costa y la Cordillera Andina contienen el 60 por ciento de la población, mientras que la población está más esparcida en la gran cuenca de los ríos Orinoco y Apure. Más del 40 por ciento de la población está en las ocho ciudades más grandes. Por otro lado, solo el 1,5 por ciento de la población, incluyendo la mayoría de la población indígena, está localizada al sur del río Orinoco y en el estado de Zulia (bordeando el sur y oeste del lago Maracaibo).

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Figura 1. Ubicación y mapa de Venezuela

El producto bruto interno (PBI) es de aproximadamente $EE.UU. 5 100 per cápita (World Bank, 2002). La industria contribuye con el 50 por ciento del total, los servicios con 45 por ciento y la agricultura con solo 5 por ciento (CATIE/FAO, 2000; Word Bank, 2001). El índice de desarrollo humano de Venezuela era 0,765 en 1999 (UNDP, 2001). A pesar de la larga tradición agropecuaria, iniciada con la colonización española, el descubrimiento de petróleo en los Llanos o planicies occidentales condujo a la importancia económica del hoy en día del sector industrial.

Las abundantes tierras de labranza y el clima templado proveen condiciones ideales para la agricultura. Sin embargo, al llegar el petróleo a dominar la economía, la agricultura languideció y durante los años del auge del petróleo en la década de 1970, las importaciones de productos agropecuarios se elevaron rápidamente. El sector hoy solo provee menos del 5 por ciento del PBI, mientras que hace cuatro  décadas era una de las columnas vertebrales de la economía. Aunque hoy aproximadamente solo un quinto de la tierra es utilizada en agricultura, permanece como una importante fuente de empleo (alrededor de 14 por ciento de la fuerza de trabajo). Más de la mitad del ingreso agropecuario proviene de la producción ganadera, mientras que los productos lácteos, frutas, granos, avicultura y hortalizas agregados generan aproximadamente 40 por ciento, proviniendo el resto del sector forestal y la pesca.

A pesar de largos períodos de fuertes subsidios al sector agropecuario, Venezuela importa más de la mitad de sus necesidades de trigo, azúcar, aceite vegetal y maíz amarillo, con los Estados Unidos de América suministrando más de un tercio del total de las importaciones de alimentos (Latin Focus, 2002). Sin embargo, la industria petrolera también condujo al desarrollo de una buena infraestructura (rutas, mercados, comunicaciones, etc.) en el interior del país (Pittevil y Buroz, 2001), lo cual facilita la intensificación de la agricultura. Cerca del 80 por ciento de los ingresos de Venezuela provienen del petróleo (Venezuela, 1995). Otros recursos minerales importantes son la bauxita y el hierro (CEPAL, 2001).

El área agropecuaria de Venezuela es informada en forma variable desde 21 600 000 ha (base de datos de FAO) hasta 34 600 000 ha (Venezuela, 1995). La base de datos de FAO informa que 84 por ciento de la primer cifra corresponde a pasturas permanentes, una fracción que ha permanecido estable en los últimos 20 años, mientras que Venezuela (1995) estima que el 79 por ciento de esta última área era adecuada para la producción ganadera.

El número de ganado rumiante durante la última década también permaneció bastante estable con algunos incrementos, como se muestra en el Cuadro 1, mientras que la producción de carne y leche durante fines de la década de 1990 decreció algo en un escenario político y socio-económico dificultoso (Cuadro 1).

Cuadro 1. Existencias de animales rumiantes (base de datos de FAO, 2002)

1987

1992

1997

2001

2002
Vacunos

12,640,800

13,648,000

15,336,500

16,000,000

16,000,000
Caprinos

1,483,100

1,850,000

4,000,000

4,000,000

4,020,000
Ovinos

487,958

650,000

713,920

820,000

820,000

La región más importante para la producción pecuaria es los Llanos (ver sección 3), la cual contiene    8 200 000 vacunos, 270 000 ovinos, 50 000 búfalos y 78 000 caprinos (Pittevil y Burros, 2001).

Cuadro 2.  Producción de carne y leche vacuna, e importaciones de carne vacuna y leche en Venezuela,
toneladas métricas (base de datos de FAO, 2002)

Producción

1985

1989

1993

1997

2001

2002
Carne
Vacuna

323,568

337,601

393,534

415,242

365,000

370,000
Leche vacuna entera, fresca

1,579,643

1,689,520

1,713,440

1,431,072

1,400,000

1,400,000
Importaciones
Carne vacuna 21,041* 3,807 832 641 5590 n.d
Leche fresca 310 n.d. 444 1,294 2,750 n.d.
Leche equivalente** 598,675 361,561 355,864 476,835 576,393 n.d.
*1987
n.d. = no disponible
**especialmente leche en polvo

Los cultivos importantes, en orden decreciente de área sembrada, incluyen maíz, café, sorgo, caña de azúcar, arroz y mandioca (CEPAL, 2001). Varias especies de porotos (frijoles), aunque sembrados en pequeñas áreas, son componentes importante de la dieta.

El consumo de carne per cápita es de 17,3 kg/año (FAO, 1999), una cifra apenas por debajo del promedio de Sudamérica (en 1996) y el consumo de leche per cápita es de 82 l/año (Paredes, 2002).

Como se indicó arriba, Venezuela es un país rico en tierras con una población altamente urbanizada, empleada mayormente en la industria y en los servicios. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la reforma agraria que comenzó en 1960, los patrones de tenencia de la tierra en Venezuela en 1990 aún describen la típica dicotomía latinoamericana entre latifundios y minifundios como se muestra enel Cuadro 3.  El mayor programa de reforma de la tierra del país comenzó con un decreto inicial en 1958, y la ley de reforma agraria de 1960 creó el Instituto Nacional Agrario (INA), el cual buscaba suministrar tierra a aquellos que la trabajaban, inicialmente mediante la transferencia de tierras públicas y luego expropiando establecimientos privados con tierra arable no cultivada.  A pesar de la dotación de rutas, mercados, escuelas y clínicas, raramente las nuevas colonias tenían las comodidades de los primeros pueblos de productores y solo se logró un modesto progreso. El tamaño promedio de las 400 000 unidades productivas del país era de 80 ha en 1989, considerablemente más alto que en décadas anteriores pero, de acuerdo con el censo de 1998, el promedio era de 60 ha/finca (Pittevil y Burros, 2001). El coeficiente de Gini de Venezuela estaba en 0,54 en la década de 1990.

Cuadro 3. Tenencia de la tierra en Venezuela en 1985. Modificado de Delahaye (1996)

Tamaño, ha No. de fincas Área ocupada
No. % ha %
0-19.9 279,072 73.2 1,308,218 4.2
20-49.9 39,714 10.4 1,124,550 3.6
50-199.9 35,391 9.3 3,174,690 10.1
200-999 19,067 5.0 7,571,655 24.2
>1000 5,608 1.5 18,099,042 57.9
Sin tierra 2,424 0.6

-

-
Total 381,276 100 31,278,155 100

Como se indicó anteriormente, la producción agropecuaria en Venezuela es relativamente menos importante que en el resto de Latinoamérica y el sector también ha crecido solamente a tasas muy modestas, como se infiere del cuadro 4, el cual también muestra varios índices macroeconómicos importantes.

Cuadro 4.  Indicadores macroeconómicos importantes de los recursos
agropecuarios y de la producción, 1990-2000 (CEPAL, 2001)

Indicador económico 1990 2000
Volumen de producción agropecuaria, índice 100.2 115.2
Volumen de producción de cultivos, índice 97.4 114.4
Volumen de producción pecuaria, índice 100.2 114.3
Tierra arable, 1000 ha 2,980 2,640
Cultivos permanentes, 1000 ha 915 850
Tierra irrigada, 1000 ha 480 575
Uso de fertilizantes, TM 427,000 226,800

2. SUELOS Y TOPOGRAFÍA

Se reconocen seis formaciones diferentes de relieve (CATIE/FAO, 2000):

  1. la plataforma continental, localizada a más de 1 000 msnm, y que cubre 17 por ciento del territorio; 
  2. la cadena montañosa de la costa o del Caribe, con altitudes oscilando entre 200 y 2 765 m, y cubriendo 3.2 por ciento de la tierra;
  3. los valles y colinas de los estados de Falcón, Lara y Yaracuy, los cuales representan 2,6 por ciento del territorio;
  4. la cadena andina, con altitudes desde 200 a 5 007 m, y 5,8 por ciento de la tierra;
  5. las planicies o Llanos, entre 40 y 200 m, y 25,5 del territorio, y
  6. el escudo de Guyana, localizado entre 100 y 3 840 m y cubriendo el 45,4 del territorio nacional.

Las principales regiones naturales se muestran en la Figura 2.

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Figura 2.  Regiones naturales de Venezuela

Hay una considerable variación en los suelos de Venezuela, parcialmente ligada a la geología de cada región. El uso agropecuario del suelo está restringido por un número de limitaciones: 4 por ciento del territorio es árido, 18 por ciento tiene limitaciones de drenaje, 32 por ciento son suelos de baja fertilidad, y 44 por ciento está sobre pendientes empinadas, dejando entonces solamente un 2 por ciento sin limitaciones (Casanova et al., 1992).

La formación geológica más antigua es la del escudo ácido de Guyana al sur del río Orinoco, frecuentemente identificado como la región Pantepui, el cual se extiende dentro del noroeste de Guyana y al norte de Brasil. La geología consiste principalmente en una base de granito precámbico (el escudo de Guyana), superpuesto por areniscas sedimentarias más jóvenes y cuarcitas de grosor variable. Esto dio origen a suelos muy infértiles y lixiviados que incluyen: (a) suelos de las montañas terminadas en una tabla plana («tepuys») y de la Gran Sabana, característicamente muy arenosos, con contenido de materia orgánica extremadamente bajo, (b) suelos arcillo-arenosos de montaña, derivados de granito y gneis y (c) suelos a lo largo del río Orinoco, influenciados por sedimentos aluviales.

A lo largo de la región andina más reciente (los Andes, la Cordillera Interior y la Cordillera de la Costa), los suelos son más nuevos que los del escudo de Guyana pero han sido alterados por la erosión, particularmente en el pie de monte, donde la intervención humana ha sido drástica a causa de la deforestación.

En las antiguas planicies o Llanos (planicies oriental y central, y las planicies del río Meta) predominan los oxisoles, frecuentemente con horizontes muy superficiales y debajo una capa ferrosa. En  las planicies más recientes (Llanos occidentales y sur del lago Maracaibo) se encuentran los mejores suelos. Estos son suelos relativamente fértiles, profundos, aunque pueden tener limitaciones de drenaje durante el pico de la estación húmeda.

El delta del río Orinoco incluye suelos limitados por salinidad y por la presencia de altas concentraciones de sulfatos.

La utilización de los suelos a lo largo de la mayoría de la costa está severamente limitada por baja precipitación. Los suelos son mayormente litosoles superficiales, entisoles pobremente desarrollados, muy bajos en materia orgánica y fósforo.

Una gran proporción de los suelos de Venezuela son ácidos (Cuadro5) y por lo tanto tienen baja capacidad de intercambio catiónico,  son bajos en P y frecuentemente en varias bases.

Cuadro 5.  pH de los suelos de Venezuela

Region1

Porcentaje de suelos con pH< 5,5

Porcentaje de suelos con pH 5,5 a 8,5

Venezuela occidental

60-70

30-40

Venezuela occidental

15-30

70-85

Llanos centrales

53-75

25-47

Región andina

53-69

31-47

Región de Zulia

32

66

Región central

19-46

54-77

1Los datos incluyen muestras de varios estados, a saber: Venezuela occidental: Anzoátegui, Bolívar, Nva. Esparta, Monagas, Sucre
Llanos occidentales: Barinas, Falcón, Lara, Portuguesa, Yaracoy
Llanos centrales: Apure, Guárico
Región andina: Mérida, Táchira, Trujillo
Zulia: Zulia
Región central: Aragua, Carabobo, Cojedes, Miranda


3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS

Venezuela tiene dos cuencas muy grandes e importantes, la del océano Atlántico y la del mar Caribe. La cuenca del océano Atlántico, que recibe al Orinoco y varios otros ríos importantes, cubre el 82 por ciento del territorio, con el 70 drenado por el Orinoco (ver Figura 3), el cual divide a Venezuela en dos. La cuenca del Caribe, recibe agua de varias cuencas pequeñas, incluyendo el lago Maracaibo y aquellas que drenan la porción norte de las montañas. Aunque cubre solo el 17,5 del territorio, es extremadamente importante ya que está densamente poblada.

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Figura 3.  La cuenca del río Orinoco, incluyendo la porción colombiana

La geografía de Venezuela es relativamente compleja y análisis detallados reconocen 27 zonas climáticas, 12 tipos de vegetación, 23 de relieve y 38 unidades geológicas (Venezuela, 1995). En un análisis amplio, las siguientes ecozonas (ver Figura 4) son generalmente reconocidas (FUDENA, 2001):

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Figura 4.  Ecoregiones de Venezuela

Lago de Maracaibo y sistema de Coro                                                            
Estas dos regiones son extremadamente variables en términos de paisaje y clima. El sistema de Coro incluye los estados de Falcón, Lara y partes de Zulia, Yaracuy y Carabobo. Es una combinación de montañas, valles y planicies con la altitud más alta a 1 900 msnm. La lluvia está entre 500 y 1 500 mm, y las temperaturas medias entre 20 y 28 ºC. Al nivel del mar, el clima puede ser bastante cálido. Las montañas están cubiertas por selvas, que evolucionan a selvas secas en las altitudes más secas hacia la costa donde la vegetación es xerófita a desértica. El Lago de Maracaibo es bien conocido por sus depósitos de petróleo. El paisaje a su alrededor es muy variable. En el oeste, hacia la frontera con Colombia, la vegetación es xerofítica a desértica, con la lluvia  inferior a 250 mm. Esta gradualmente se incrementa a 1 000 mm en las planicies que rodean a la ciudad de Maracaibo. En el extremo occidental de estas planicies la vegetación evoluciona hacia selvas pre-montanas y tropicales. Una densa selva tropical lluviosa se encuentra al sur del lago.

Esta región contiene un tercio de las pasturas sembradas del país, y produce el 60 por ciento de la leche, 80 por ciento de la cual proviene de 20 por ciento de las fincas (Betancourt et al., 2001).

Sur del río Orinoco
Esta es una gran región cubierta por el escudo de Guyana, una de las formaciones geológicas más antiguas (1 500 000 000 años). Hacia la frontera oriental con Guyana, la vegetación predominante es de sabana, con selva decidua que alterna con selva mesófila en las áreas bajas así como al sur en el área que limita con Brasil. Aquí se encuentra también la Gran Sabana, o planicies localizadas por encima de 1 000 msnm. Una formación geológica característica de esta ecozona son las montañas terminadas en una tabla plana conocidas como «tepuys», las cuales se elevan a alturas de 1 300 a 3 000 m y están frecuentemente cubiertas por una diversidad de formaciones selváticas. A lo largo de la ecozona la vegetación tiende a ser exuberante a pesar de la pobreza de los suelos, y la biodiversidad vegetal es muy alta. Se estima que incluye más de 9 000 especies de árboles, arbustos y hierbas. A pesar de su tamaño, la región no es importante desde el punto de vista agropecuario, pero los recursos minerales son importantes (por ejemplo, bauxita), como lo es el ecoturismo.

Los Llanos
Esta ecozona se distribuye entre Colombia y Venezuela y se extiende sobre 355 112 km2, 68 por ciento de los cuales están en este último país. Desde un punto de vista ecológico incluye uno de los humedales más grande del mundo y constituye una de las reservas de agua más importante.

Los Llanos cubren aproximadamente un 25 por ciento de Venezuela, albergan solamente el 16 por ciento de la población (15 personas/ km2, oscilando entre 6 y 50, según el estado) pero sin embargo contribuyen con la parte más grande de la producción cerealera y pecuaria del país. La medida en que los Llanos han sido desarrollados varía grandemente entre estados. Aunque la ganadería, los cereales y los oleaginosos son más o menos comunes a todos, la ganadería constituye la principal actividad económica en los estados de Barinas, Guárico y Apure, la producción cerealera predomina en Portuguesa y Cojedes y la de oleaginosas en Monagas y Anzoátegui.

Los Andes
Los Andes venezolanos son un grupo de ecoregiones comunes a las partes más altas de los Andes tropicales y valles intermontanos que se extienden a través de Venezuela, Colombia, Ecuador y norte de Perú cubriendo 49 millones de hectáreas (los Andes «verdes»). Esta región es de importancia a nivel mundial como uno de los principales centros de indigenismo, conteniendo cerca de la mitad de las plantas, aves, mariposas y ranas de los neotrópicos, así como constituyendo una de las fuentes de agua más importante. En Venezuela incluye dos regiones distintas: las selvas montanas y los páramos de Mérida, las cuales se diferencian principalmente por la altitud. Parte de esta área drena hacia el lago Maracaibo y el resto hacia el Orinoco.

Los Andes centrales y orientales
Aquí es donde está localizada Caracas así como varias otras ciudades importantes. Por lo tanto, es probable que sea la región que más intensamente haya sufrido la intervención humana, resultando en una erosión ampliamente difundida, en sedimentación de los valles y en considerable contaminación. Las pendientes sureñas descienden dentro de las planicies o Llanos. Dependiendo de la lluvia variable, pueden contener selvas nubladas ricas o selvas montanas secas. Los valles albergan aproximadamente  un 40 por ciento de la población humana y a una alta proporción de las actividades económicas. En los valles intermontanos, la caña de azúcar es el cultivo más importante, seguido por los cultivos hortícolas y los frutales. Las partes más cálidas cultivan cacao, plátanos y tubérculos.

El área costera
Incluye regiones áridas localizadas entre la frontera caribeña con Colombia y el golfo de Cariaco. Áreas igualmente áridas están localizadas en las islas venezolanas, en algunas mesas secas en los Andes, y las tierras altas del estado de Barquisemeto. Todas juntas, estas áreas alcanzan a 41 023 km2 (Matteucci y Colma, 1997).


4. SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE GANADO RUMIANTE

Sistemas basados en rumiantes pueden ser encontrados en más del 42 por ciento del territorio nacional (Thornton et al., 2002), con sistemas basados en campo natural ocupando el 26 por ciento de la superficie, sistemas mixtos de secano el 15 por ciento y sistemas irrigados el 1 por ciento.

Una síntesis general de los sistemas de producción ganadera tradicionales de Venezuela, resumida por Chacón (citado por Betancourt et al., 2001), se muestra en el Cuadro 6.

Caudro 6.  Productividad promedio de los sistemas de producción ganadera en diferentes ecozonas.
Fuente: Betancourt et al. (2001)

Parámetro  Sabana bien drenada

Sabana pobremente drenada

Cuenca del Maracaibo Andes altos
No modulada Modulada
Dotación UA/ha

0.1-0.2

0.2-0.25

1-2

1-3

3-4

Ganancia De peso kg/ha/año

5-25

15-29

100-150

300

 
Porcentaje de parición

< 50

50-55

70-85

   
Leche kg/ha/día      

8-20

< 60*

*Pasturas de kikuyu pastoreadas rotativamente y bien manejadas; vacas suplementadas con concentrados de acuerdo al rendimiento de leche.

Si bien existen sistemas especializados en producción de carne y leche en Venezuela, la mayoría de  las fincas pequeñas y grandes tienen una alta proporción de ganado cruza, Bos taurus x B. indicus (a veces llamado «mosaico»), del cual una proporción de hembras lactantes puede ser ordeñada. Aún las grandes fincas dedicadas a operaciones de cría vacuna incluyen frecuentemente una proporción de vacas cruza regularmente ordeñadas. Estos sistemas de «doble propósito» son comunes en todos los países tropicales de Latinoamérica, con algunas variaciones para ajustarse a las circunstancias locales. Los sistemas de doble propósito típicos en las tierras bajas tropicales usan hembras cruzas que son ordeñadas a mano muy frecuentemente una vez al día con el ternero al pie para estimular la bajada de la leche. Siguiendo al ordeñe de la mañana, las vacas y los terneros son generalmente pastoreados hasta la tarde cuando los terneros son separados de sus madres y encerrados hasta la mañana siguiente. La cantidad de leche obtenida en el ordeñe de la mañana, generalmente representa el 50 por ciento o más del total de leche producida por la vaca. Variaciones comunes sobre este sistema básico pueden incluir ordeñe mecánico, particularmente en vacas con alto porcentaje de Bos taurus, lactación restringida de los terneros a 30 o más minutos una o dos veces por día. Este sistema es de gran importancia en Venezuela y se estima que provee el 95 por ciento de la leche producida (Betancourt et al., 2001). Vaccaro (1986) revisó la literatura cubriendo 1 306 fincas de doble propósito en 8 países de Latinoamérica tropical y los resultados resumidos (Tabla 7) se aplican a Venezuela.

Cuadro 7.  Parámetros característicos de sistemas de doble propósito para leche y carne en América tropical.
Fuente: Vaccaro (1986)

Parámetro 

Promedio 

Rango

Rendimiento de leche (vendible), kg/día

4

2.8-6.5

Rendimiento de la lactancia, kg

1180

749-1584

Duración de la lactancia, días

290

244-311

Parición, porcentaje

64

39-81

Edad al 1er parto, meses

37

32-43

Ganancia de peso del ternero, kg/día

0.37

0.29-0.48

Mortalidad de terneros, porcentaje

13

2-24

Dotación, UA/ha

1.4

0.72-19

Leche, kg/ha/año

476

182-749

Carne, kg/ha/año

116

45-192

Pasturas sembradas, %

64

33-87

Las existencias más grandes de ganado están en el estado de Zulia y alrededor del lago de Maracaibo (Zulia contiene 22 por ciento de las existencias nacionales), pero desde que la mayoría del ganado es doble propósito, el estado es más un productor de leche que de carne. Numerosos estudios se han conducido en esta área con el objetivo de caracterizar aun más los sistemas de doble propósito e identificar posibles puntos de entrada para mejoramientos tecnológicos y gerenciales. Carrizales et al. (2000) estudiaron sistemas de doble propósito sesgados hacia la producción de leche entre fincas que suministraban el 55 por ciento de la leche recibida por una importante planta de procesamiento láctea en el distrito municipal más importante al sur del lago y agruparon los resultados de acuerdo al tamaño de finca (escala de 15-400 ha), como se muestra en el Cuadro 8.

Cuadro 8.  Características de los sistemas de doble propósito al sur del lago de Maracaibo (Santa Bárbara).
Fuente: Carrizales et al. (2000)

 

Tamaño de finca+ SD, ha

 

141+19

107+7

26+1

Rendimiento de leche, l/vaca/día

6

7.1

8.5

Rendimiento de leche, l/ha/año

981

1332

2099

Dotación, UA/ha de pastura

1.82

2.69

1.8

Los resultados anteriores demuestran los límites superiores de este tipo de sistema, particularmente en fincas pequeñas a medianas en un ambiente favorable, que intentan maximizar los rendimientos dentro de las limitaciones de los costos actuales.

Estos sistemas en el área de influencia del lago Maracaibo están esencialmente basados en praderas, pero la importancia relativa de las especies de pasturas y las prácticas de manejo varían de acuerdo con las condiciones climáticas. De este modo, Peña et al. (1999) informaron que en la porción seca (selva tropical seca), así como en la región de la selva tropical húmeda, Panicum maximum era la especie dominante (65 y 57 por ciento de las pasturas sembradas), mientras que las especies de Brachiaria aumentaron desde 3 a 16 por ciento en las dos subregiones anteriores y eran las principales especies (56 por ciento) en la subregión de selva tropical muy húmeda. La conservación de forraje (heno y silo) fue practicada por 54, 41 y 10 por ciento de las fincas, respectivamente, con dotaciones incrementándose desde 0,6 hasta más de 1 UA/ha en el mismo orden. Este conjunto de características y patrones se aplica también con algunas modificaciones al resto de Venezuela. Aunque en general más del 50-60 por ciento de los hacendados viven en la finca, frecuentemente los hacendados de áreas relativamente menos favorecidas (por ejemplo, partes de los Llanos) pueden trabajar también fuera de la finca (en algunas áreas > 40 por ciento), frecuentemente en la industria petrolera.

La evolución inicial del desarrollo agropecuario de los Llanos fue discutida por Crist (1983, 1984 y referencias al respecto).

Los sistemas de producción de carne, esencialmente sistemas de cría (vaca-ternero) que venden novillos de sobre año y con limitado engorde de novillos, tienden a concentrarse en las sabanas pobremente drenadas de las planicies inundables aluviales del suroeste, y en las mesas altas y las planicies del noreste de los Llanos (ver sección 5). En ambos casos,  los sistemas son extensivos en el uso de la tierra y una gran proporción del capital invertido está representado por el ganado. Los sistemas cárnicos de las mesas altas fueron estudiados en detalle a comienzos de la década de 1980 y después, habiendo información actualizada disponible. Plessow (1985) recolectó información detallada de 15 fincas representativas localizadas en los estados de Monagas y Anzoátegui, promediando 1 533 ha cada una (rango de 516 a 4 664) que incluían 57 por ciento del área en sabana alta (bien drenada todo el año), 33 por ciento en sabanas de tierras bajas parcialmente inundadas en el pico de la estación lluviosa y 10 por ciento de selvas, mayormente selvas en galería a lo largo de los cursos de agua. Cerca del 80 por ciento del área está cubierta por pasturas nativas, y el resto por especies sembradas (Brachiaria decumbens y Digitaria decumbens, esta última frecuentemente fertilizada cuando los subsidios eran favorables) con áreas muy pequeñas de sorgo en algunos casos. Desde entonces ha habido un reemplazo importante, pero no cuantificado, de las anteriores pasturas sembradas por Brachiaria humidicola y, en menor medida, por Brachiaria brizantha. En promedio estas fincas tenían 610 UA, 90 por ciento de las cuales eran rodeo de cría, vaquillonas y novillos de sobre año. Pero aún en estos sistemas, de las 263 vacas presentes en promedio, 60-80 dependiendo de la estación, eran ordeñadas, por lo tanto constituían un sistema híbrido entre un sistema puramente cárnico y uno de doble propósito. La disponibilidad de pasturas promedió 3,12 ha/UA, incluyendo 2,77 ha de sabana nativa y 0,4 ha de pasturas sembradas. Los parámetros de producción promedio se muestran en el Cuadro 9.

Tabla 9. Parámetros de producción promedio para sistemas de cría (vaca-ternero) en los Llanos altos de Venezuela.
Fuente: Plessow et al. (1985)

Parámetro  
Dotación, UA/ha

0.32

Peso de las vaquillonas a los 36 meses de edad, kg

290

Edad a la 1er concepción, meses

38

Destete, %

52

Ganancia de peso anual:  

por animal, kg/UA

50

por animal, kg/ha

32

El estudió concluyó que la nutrición, y consecuentemente la cantidad y calidad del forraje, era la principal limitante biológica de estos sistemas, una visión que es apoyada por el ampliamente reconocido bajo valor nutricional de estas sabanas. Por lo tanto, los mejoramientos en el desempeño biológico deberían confiar más en el mejoramiento de los recursos forrajeros, a través de la siembra de pasturas, que en el limitado alcance del mejoramiento del manejo de la sabana.

Los sistemas de producción ovina son mucho menos importantes en Venezuela que los sistemas vacunos, y hay información limitada sobre ellos. Rondón et al. (2000) resumieron los resultados de 74 fincas que poseían más de 15 ovinos cada una y que estaban localizadas a lo largo de las partes central y occidental de los Llanos, con una lluvia anual oscilando entre 728 y 1 325 mm. Estas fincas promediaban 260 ha cada una, y 19 por ciento de la superficie estaba asignada a la producción ovina. Predominaban las razas carniceras tropicales, incluyendo West  African, Barbados, Barriga Negra, Persa Cabeza Negra y numerosas cruzas entre ellas. Animales de las razas para lana como Bergamasca y Dorset eran mucho menos comunes. En las pequeñas fincas, los ovinos eran destinados al consumo doméstico, mientras que en las grandes propiedades tenían una orientación comercial. Los recursos forrajeros a lo largo de estas fincas eran muy variables, incluyendo 32 por ciento que solo usaban pasturas, 16 por ciento que suplementaban las pasturas con concentrados y 19 por ciento que suplementaban con residuos agroindustriales.

La región andina tiene sistemas de producción peculiares. Hasta el arribo de la colonización española, los Andes eran usados para la producción agropecuaria hasta una altitud de 3 000 m (Monasterio y Molinillo, 2001), pero subsecuentemente su uso se extendió por encima de esa altura. Se distinguen tres niveles altitudinales, pero los sistemas de producción ocupan frecuentemente los dos más bajos. La región andina entre 2 000 y 3 000 msnm concentra la producción de tubérculos, horticultura y floricultura en las áreas más fértiles y planas, que son regadas gracias a la reorientación de los cursos de agua. Las pendientes están cubiertas por arbustos-rosetas a arbustos puros, los cuales se extienden dentro del segundo nivel, los Andes altos (3 000-4 000 msnm)  que constituyen el límite superior para la producción agropecuaria. Aquí los cultivos como la papa son rotados con barbechos utilizados por el ganado, una proporción del cual es utilizado para tracción animal. Las praderas nativas estaban constituidas por arbustos tales como Espeletia schultzii, Hypericum laricifolium y Acaena elongata y una capa herbácea de Festuca myurus, Stipa mexicana, Luzula sp., Poa sp., Calamagrostis sp., Geranium sp., y Rumex sp. (Molinillo y Farji-Brener, 1993; Molinillo y Monasterio, 1997). En esta área es practicada un tipo de ganadería migrante extensiva y muy variable, la cual combina un uso intensivo de praderas de gramíneas en los pisos de los valles con un uso extensivo de las comunidades de arbusto-roseta en las pendientes. Los barbechos y residuos de cultivos son usados durante la estación seca cuando las forrajeras nativas son escasas. Se considera que el mejoramiento animal y del pastoreo, mas que la eliminación de la ganadería migrante, es esencial para la preservación del ecosistema.

Finalmente, los caprinos están concentrados en las regiones áridas de Venezuela, y son criados en sistemas extensivos que hacen un uso libre del árido campo natural. Constituyen la principal fuente de ingreso, la cual es complementada con agricultura de subsistencia y manualidades. El uso de la vegetación nativa por parte de los humanos para combustible y construcción, y por las cabras para pastoreo, ha provocado considerable desertificación en algunas de estas áreas.


5. EL RECURSO PASTORIL

Como se indicó en la sección 3, Venezuela tiene una flora rica. Esto incluye gramíneas y particularmente leguminosas herbáceas que han sido ampliamente recolectadas para caracterización y eventualmente, para el mejoramiento genético como forraje en varios países tropicales. Está disponible una lista de especies nativas que tienen potencial como forrajeras (Venezuela, 1995).

Venezuela tiene unas estimadas 11 000 000 ha de pasturas nativas (52 por ciento en los Llanos bien drenados y 48 por ciento en las sabanas pobremente drenadas) y 6 000 000 ha de pasturas sembradas, 75 por ciento de las cuales están distribuidas entre la región andina y la cuenca del lago Maracaibo y las áreas vecinas (estados de Zulia, Falcón y Portuguesa).

Los Llanos
Los Llanos de Venezuela son parte de 50 000 000 ha de sabanas que se encuentran en la cuenca del río Orinoco. Sarmiento (1994) ha reconstruido su desarrollo a través de las eras geológicas. Los Llanos venezolanos están entre las sabanas neotropicales mejor estudiadas, y una extensa literatura está disponible la cual, entre otras, ha sido revisada por Sarmiento (1983, 1994, 1996). Numerosas comunidades vegetales fueron clasificadas y mapeadas, pero para el propósito de este perfil, es apropiada la clasificación de los Llanos en cuatro subregiones principales por Sarmiento.

La primer subregión es la de las sabanas de pie de monte, la cual consiste en grandes áreas aluviales y terrazas cubiertas originalmente por selvas tropicales semi caducas y sabanas, aunque predominan las últimas. Como lo indica su nombre, están localizadas al sureste de los Andes y gradualmente descienden dentro de las planicies. Se caracterizan por una flora rica de árboles (por ejemplo, Acrocomia sclerocarpa, Bowdichia sp., Byrsonima sp., Casearia sylvestris, Curatella americana entre otros), arbustos (por ejemplo, Clitoria guianensis, Desmodium pachyrrhiza, Galactia jussieana) y numerosas especies de gramíneas muchas de las cuales son comunes también en otros tipos de sabana. Incluyen a Andropogon selloanus, Andropogon semiberbis, Axonopus canescens, Axonopus purpusii, Bulbostylis spp., Elyonurus adustus, Leptocoryphium lanatum, Panicum olyroides, Paspalum plicatulum, Paspalum gardnerianum, Trachypogon vestitus y Trachypogon montufari. En promedio, la máxima parte aérea alcanza 7 t/ha/año y el doble de esa cantidad debajo del terreno (hasta 2 m). 

Las sabanas de las planicies altas o mesas están localizadas inmediatamente al norte del río Orinoco a 150-270 m, descendiendo dentro de una porción más baja identificada como «Llanos de Monagas». El relieve varía desde colinas suavemente onduladas a quebradas. Están cubiertas por una sabana de árboles estacionales donde predomina la capa herbácea. Esta última está dominada por Trachypogon plumosus o T. vestitus (de ahí el nombre de «sabanas Trachypogon») con Andropogon selloanus, Axonopus canescens y Leptocoryphium lanatum como pastos subdominantes. En general, han sido identificadas 95 especies de 29 familias (Berroterán, 1988) pero Poaceae constituye el grupo más grande con 33 especies. Aunque Papillionaceae es el segundo grupo más grande de especies (Centrosema angustifolium, Desmodium incanum, Desmodium pachyrhizum, Stylosanthes spp., Zornia spp.), su presencia es baja. La escasa capa de árboles está compuesta por Curatella americana (posiblemente la especie más característica), Byrsonima crassifolia y Bowdichia virgiloides. La producción primaria de la parte aérea de pastos alcanza un pico de 3 200-4 200 kg/ha cuando es quemada, mientras que rinde un 30 por ciento menos si se protege del fuego. La quema, aun en el medio de la estación seca, induce el rebrote si las reservas de agua lo permiten, lo cual es más rápido que si se corta (Medina y Bilbao, 1996).

Las planicies aluviales inundables ocupan una vasta depresión de 3 800 000 ha (Flores y Argenti, 1987) en la parte central de los Llanos entre el pie de monte y las planicies altas. Es un área muy plana que muestra diferencias de solo 1-2 m entre los puntos más alto y más bajo. Las partes altas constituyen terraplenes naturales donde el suelo es un terreno aluvial arenoso, mientras que en las partes bajas (cuencas o cubetas) se asientan las partículas de arcilla y tienen por lo tanto drenaje lento. Consecuentemente, la lluvia drena muy lentamente, permaneciendo inundadas las partes más bajas durante la mayor parte de la estación lluviosa, pero tienen una alta capacidad de carga durante la estación seca. El área es usada exclusivamente para el pastoreo extensivo de vacunos y búfalos (96 por ciento del área para el ganado, 4 por ciento bajo selvas; Tejos, Schargel y Berrade, 1990), aunque frecuentemente carpinchos (Hydrochoerus hydrochaeris) salvajes, recorriendo libremente el área, son criados junto con el ganado. La composición botánica de los diques y cuencas es diferente pero en general este tipo de sabana tiene especies más palatables que el resto, y ha sido algo modificada por la intervención humana. La intervención ha sido más pronunciada en un área de aproximadamente      250 000 ha la cual ha sido encerrada por represas bajas y compuertas que regulan el nivel de las aguas en secciones de 3 000 a 6 000 ha cada una (estas secciones son conocidas como «módulos»; Torres et al., 1987; Tejos, Schargel y Berrade, 1990). La composición química promedio del suelo oscila entre 1,4-2,0  por ciento de materia orgánica, 6-8 ppm de P, 36-62 ppm de K y 36-69 ppm de Ca con un pH comprendido entre 4,6-4,7. Las secciones del microrrelieve permanentemente por encima del agua están colonizadas por Axonopus purpusii, Axonopus affinis y Leptocoryphium lanatum; las secciones moderadamente inundadas contienen Panicum laxum y Leersia hexandra como especies dominantes, y las áreas fuertemente inundadas están dominadas por Hymenachne amplexicaulus, Reimarochloa acuta y Leersia hexandra, junto con el ganado. Las Cyperaceae también son abundantes. Los rendimientos de la parte aérea varían entre 5 toneladas de MS/ha en los terraplenes a 2-3 toneladas en las cuencas. De acuerdo con algunas estimaciones (Torres et al., 1987) la regulación del nivel del agua en los módulos puede incrementar la capacidad de carga hasta en cinco veces.

Las planicies eólicas son un área que se extiende desde el noreste del pie de monte andino colombiano hasta el sur de Venezuela. Se caracterizan por extensas dunas cubiertas por escasa vegetación, casi sin árboles, y dominadas por Trachypogon ligularis y Paspalum carinatum mientras que las depresiones entre las dunas están ocupadas por sabana de Mesosetum. Ambas formaciones son de bajo rendimiento y baja palatabilidad.  

Lago de Maracaibo y el sistema de Coro
Como se indicó en la sección 3 la vegetación original de estas dos regiones varía desde selva tropical seca a muy húmeda, con pocas especies herbáceas. Sin embargo, gran parte del área ha sido sumamente deforestada debido a la existencia de maderas valiosas. Subsecuentemente, se desarrollaron praderas adventicias en áreas donde las pasturas no fueron establecidas expresamente. Colecciones recientes de especies de pastos a lo largo de áreas subhúmedas a muy húmedas, han identificado pastos que son comunes a través de las tierras bajas húmedas de América tropical. González y Piña (1995) recolectaron especies de pastos de un gradiente de lluvia desde 1 300 mm hasta más de 1 800 mm, y encontraron que Paspalum virgatum está ampliamente distribuido. Otra especie tropical bien conocida, Homelepsis aturensis (encontrada también en la mayor parte de la cuenca del Amazonas) estaba también ampliamente distribuida sobre suelos ácidos, bien drenados; Imperata contracta fue encontrada en suelos más infértiles con pH aún más bajo. Especies de reputada buena calidad como Leersia hexandra e Hymenachne amplexicaulus estaban limitadas a los mejores suelos. Sin embargo, se encontró que el 82 por ciento de los hacendados estudiados en la región intentaron reemplazar a las especies nativas por pastos introducidos. El fuego y el sobrepastoreo constituyen el primer paso en ese proceso.

Las especies sembradas varían de acuerdo con  el clima y las condiciones del suelo. Sobre suelos bien drenados, relativamente fértiles, lo cual generalmente coincide con menores cantidades de lluvia, Panicum maximum es generalmente la especie preferida, seguida por Echinochloa polystachya, Digitaria spp. y Brachiaria spp. Mezclas de dos o más de estas especies son muy comunes. En la áreas más húmedas, Brachiaria spp. (B. humidicola, B. decumbens y B. brizantha, posiblemente en ese orden) dominan las pasturas sembradas, a veces también en mezcla. Las leguminosas son usadas muy raramente, aunque a comienzos de la década de 1990 se demostró claramente que Desmodium ovalifolium era una forrajera valiosa en este ambiente.

La investigación en forrajeras mejoradas para las partes áridas de esta ecozona, a lo largo de la costa, ha sido limitada. Forrajeras como Stylosanthes hamata, Leucaena leucocephala, Macroptilium lathyroides, Pennisetum typhoides, Cajanus cajan y Cenchrus ciliaris han dado resultados experimentales promisorios. El pasto «buffel» por ejemplo, se ha mostrado (Matteucci y Colma, 1997) que soporta 10 cabras/ha/año, lo cual puede ser potencialmente complementado con algunos árboles leguminosos nativos (Prosopis juliflora, Acacia tortuosa, Caesalpinia coriaria).


6. OPORTUNIDADES PARA EL MEJORAMIENTO DE LOS RECURSOS FORRAJEROS

A fines de la década de 1980 y comienzos de la de 1990 más de 1 000 accesiones de gramíneas y leguminosas forrajeras fueron introducidas en Venezuela, especialmente para evaluación agronómica (Chacón, 2000). Unas pocas de ellas, muy notablemente Brachiaria humidicola y Andropogon gayanus fueron rápida y ampliamente adoptadas por hacendados y rancheros, mientras que el eventual uso de leguminosas herbáceas y arbóreas permanece como un gran desafío a través de todas las ecozonas. El manejo mejorado de las especies anteriores así como de las forrajeras existentes parece ofrecer considerable espacio para el incremento de la producción de rumiantes, como se mostró en demostraciones conducidas en finca (Betancourt et al., 2001), basadas en pastoreo rotativo intensivo, y resumidas en el Cuadro 10.

Cuadro 10. Productividad animal basada en praderas efectuadas en demostraciones en finca.
Fuente: Betancourt et al. (2001)
.

Ubicación Especie Manejo Productividad animal
Andes Pasto Kikuyu 3.5-4 UA/ha Vacas Holstein cruza 17 l/vaca/día
Apure Echinochloa polystachya 2 y 1.7 UA/ha en estación lluviosa y seca Toros cebú, 0,883 y 0,749 kg/cabeza/día
Falcón B. humidicola 2.34 UA/ha, estación lluviosa Novillos, 0,863/cabeza/día
Carabobo B. decumbens + concentrados 2 UA/ha, estación seca, riego Novillos, 0,871/cabeza/día

Los sistemas silvo-pastoriles han sido ampliamente promocionados para el mejoramiento de los recursos forrajeros, particularmente en sistemas de doble propósito, y han demostrado un potencial considerable. Por ejemplo, Ojeda y Escobar (1997) informaron que en la asociación Cynodon nlemfuensis-Gliricidia sepium, la leguminosa reemplazó exitosamente a la mayoría de la soja ofrecida en el suplemento concentrado consumido por vacas que rindieron 9 kg de leche vendible por día. Similarmente, en las áreas secas y donde el suelo lo permite (por ejemplo, sobre alfisoles con poco Al libre, o bien de fertilidad baja a moderada) Leucaena leucocephala ha proporcionado altos rendimientos de biomasa con calidad igualmente alta. Sin embargo, en muchos casos, si las vacas en sistemas de doble propósito tienen un potencial lechero moderado (< 10 kg/día) y si los potreros están constituidos por especies de alta calidad, bien manejados, como Cynodon sp., Digitaria decumbens y Panicum maximum, los efectos de la suplementación con árboles leguminosos no han sido significativos. Estos resultados variables indican la existencia de considerables interacciones en términos de resultados esperados entre pastos, árboles forrajeros y genotipo animal, puntos que aún se encuentran escasamente documentados. También, la adopción de estos o similares sistemas, en situaciones en las cuales los árboles leguminosos tienen que ser establecidos, es cuestionable como oposición a los sistemas donde la población natural de árboles ya existe.

Hay cierta evidencia de que el mejoramiento exitoso de al menos algunos sistemas de doble propósito basados en praderas, puede depender relativamente más del mejoramiento del manejo y de la organización de los recursos existentes que de la adopción de tecnologías nuevas y difíciles. Por lo tanto, por lo menos en algunos casos, el ajuste estacional apropiado de los períodos de descanso y pastoreo de los recursos pastoriles existentes, parece ser crítico para un  mejor desempeño.

En los Andes altos (1 000 a 3 500 msnm), donde la humedad lo permite o donde el riego está disponible, especies tales como el pasto kikuyu (Pennisetum clandestinum) y varios Lolium spp. e híbridos han sido evaluados. El kikuyu en particular es usado regularmente por los hacendados, particularmente para vacas lecheras.


7. ORGANIZACIONES DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Y RECURSOS HUMANOS

La institucionalización de la investigación agropecuaria en Venezuela es un desarrollo relativamente reciente. Se inicia en 1936 cuando fue creada la primer estación experimental, la cual dio origen al instituto nacional de investigación FONAIAP (ahora INIA). Es interesante hacer notar que el primer estudio sobre pastos nativos fue llevado a cabo en 1940 por la agrostóloga americana Agnes Chase.

Dada la importancia de los rumiantes y las praderas en Venezuela, la investigación es llevada a cabo por una amplia gama de instituciones. Sin embargo, a fines de la década de 1990 la investigación en todos los aspectos de la producción forrajera declinó significativamente, en relación a la década de 1980 y comienzos de la de 1990 cuando estaban disponibles considerables recursos (Tejos, 2000).

Varias universidades grandes, nacionales y regionales, realizan investigación activa y relevante en recursos forrajeros, sistemas de producción pecuaria, áreas disciplinarias y ciencias veterinarias. Entre estas, se destacan: la Universidad Central de Venezuela, UCV, en Maracay, enfoca investigación sobre los Llanos; Universidad de los Andes, en Mérida, se concentra sobre investigación en los Andes y el pie de monte; Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora, UNELLEZ, enfoca sobre los Llanos occidentales, más productivos, y Universidad del Zulia, LUZ, localizada en Maracaibo y especializada en investigación en la zona alrededor del lago. A fines de la década de 1990 estas y otras universidades han tomado un papel conductor en llevar a cabo investigación en sistemas basados en praderas, en paralelo con una reorganización y reducción del financiamiento de INIA.

El Consejo Nacional de Investigación, Ciencia y Tecnología (CONICIT) sostiene investigación básica sobre una base competitiva:

Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, FONACIT (CONICIT)

Ministerio de Ciencias y Tecnología, Caracas

www.conicit.gov.ve

El Instituto Venezolano para la Investigación Científica, IVIC, alberga un centro internacional para la ecología tropical, patrocinado conjuntamente por el gobierno y la UNESCO, el cual ha conducido una cantidad substancial de investigación ecológica en los Llanos y en otros lugares:

Centro Internacional de Ecología Tropical

Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC

www.ivic.ve

Un número de fundaciones privadas e instituciones proveen apoyo financiero y/o realizan investigación, incluyendo:

Fundación Polar, Caracas

www.fpolar.org.ve

Esta fundación, sumado al financiamiento de investigación, mantiene una muy completa biblioteca agropecuaria «online».

Fundación para la Investigación Agrícola, DANAC

Guaratero, Yaracuy

www.danac.org.ve

Fundación Servicios para el Agricultor

Av. Fco. De Miranda, Edificio Centro Plaza

Maracay

Fusagri@reaccium.ve

El Ministerio de Agricultura y Cría es el ministerio involucrado en formular políticas y supervisar el desarrollo de la agricultura. El Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables es la rama ejecutiva ambiental, y es activa entre otras cosas, en mapear, estudiar y priorizar el uso de los recursos naturales. Tiene una abundancia de información relevante sobre suelos, clima, vegetación y otros.

Importantes recursos financieros y de mano de obra han sido asignados a nivel nacional para investigar el importante «síndrome parapléjico» que causa severas pérdidas y limita la productividad del ganado en los Llanos, asociado con subnutrición, deficiencias minerales y posiblemente otras causas.

La transferencia de tecnología y la extensión han experimentado muchos cambios y permanecen subdesarrolladas a nivel nacional. Sin embargo muchas universidades, particularmente las universidades regionales, tienen investigación en finca y cooperación efectivas con organizaciones de hacendados y rancheros.

Finalmente, un gran número de organizaciones no gubernamentales (ONG) son activas a nivel nacional y regional, con particular énfasis en la protección de los recursos naturales. La más importante es FUDENA:

Fundación para la Defensa de la Naturaleza, FUDENA

Ave. Principal de los Cortijos

Centro Empresarial Senderos, Piso 6, Ofic. 611

Caracas

Fudena@fudena.org.ve

www.fudena.org.ve


8. REFERENCIAS

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Betancourt, R., M. Ortega y A. Bustamante (2001) Unidades de manejo intensivo de forrajes. Venezuela Bovina 47: 11. www.ppca.com.ve/vb/

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World Bank (2002) IMF World Economic Outlook, April 2002, Latin Business Chronicle. www.worldbank.org


9. CONTACTOS

Sistemas de uso de la tierra en los Andes, incluyendo sistemas ganado-papa:
Dra. Maximina Monasterio, y Dra. Lina Sarmiento

Facultad de Ciencias
Universidad de los Andes
Merida
Venezuela
lsarmien@ula.ve
maximina@ciens.ula.ve


INIA, Instituto Nacional de Investigaciones Agricolas de Veneuzela
http://www.inia.gov.ve
y
CENIAP, Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias
http://www.ceniap.gov.ve

Sistemas doble propósito, sistemas de manejo del Ganado, genética:
Dra. Lucia Vaccaro
Instituto de Produccion Animal, IPA
Facultad de Agronomia
Universidad Central de Venezuela
Apdo. Postal 4579
Maracay 2101
Venezuela
luciavaccaro@hotmail.com

Pasturas tropicales sembradas, mejoramiento, evaluación de germoplasma en el área de influencia del Lago Maracaibo:
Jesús Faría Marmol
Facultad de Agronomia
La Universidad del Zulia
Apartado 15205
Maracaibo, ZU 4005
Venezuela
jfaria@luz.ve
http://www.luz.ve

Pasturas en los Llanos, evaluación de germoplasma, pasturas sembradas:
Rony Tejos
Programa Producción Animal
Universidad Ezequiel Zamora, UNELLEZ,
Guanare, Venezuela
rtejos@dino.conicit.ve

10. AUTOR

Raúl R. Vera, fue Investigador Principal y Líder del Programa de Pasturas Tropicales, del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, localizado en Cali, Colombia. Actualmente es consultor privado e investigador de tiempo parcial en la Universidad Católica en Santiago, Chile.

Raúl R. Vera
2 Norte 443 dpto. 52
Viña del Mar, CHILE 2534194
Fax (Chile) 56-2-552 9435
raulvera@terra.cl

[Este perfil fue preparado en enero de 2003 y ligeramente editado por J.M. Suttie y S.G. Reynolds en febrero de 2003]

[Este perfil fue traducido por Cadmo Rosell y Francisco.A. Mandl en febrero de 2005]