|
Descripción botánica
Se distingue P.alba var. panta de P.alba
por las legumbres casi rectas muy grandes, y una marcada variación
en el follaje; se caracteriza por los folíolos grandes y
obtusos y el pecíolo rojizo. Las legumbres tienen 30 cm de
largo por 1,8 cm de ancho, es carnoso, dulce, del mejor tipo para
comida o forraje; Burkart (1976).
La distancia entre nudos es de 20 a 30 cm, la longitud de sus hojas
es de 61,13 mm ± 12,18 mm. Posee una hoja por braquiblasto,
con 2 folíolos por hoja; y 36-42 foliólulos por folíolo.
El largo de los folíolos es de 6,16 mm por 1,35 mm de ancho;
el número de espinas por nudo es de 2 con una longitud de
2,7 ± 0,99 cm; las espinas son axilares; el grado de ramificación
del eje principal es poco o nada; sólo el hipocótilo
del eje principal está lignificado; Bruno (1992).
Los frutos de Prosopis alba var. panta alcanzan
en la provincia de Córdoba un largo de 33 cm y 1,6 cm de
ancho con una media de 27,8 cm y 1,5 cm de largo y ancho respectivamente.
Los frutos presentan un 69,30% de semillas puras, esto es considerado
un porcentaje bajo, comparándolas con otras especies del
Género, y se debe probablemente a que está presenta
una elevada proporción de endocarpo en sus frutos, lo que
los hace atractivos como alimento de insectos que deterioran las
semillas antes de que se cosechen los frutos.
Existe una relación directa de tamaño y peso de las
semillas. Así se encontró que entran aproximadamente
2540 semillas por 100 gs de peso; esta información resulta
interesante en el momento de calcular la cantidad de semillas necesarias
para establecer una plantación.
Características de los frutos y las semillas.
| Especie |
N° de semillas por
fruto |
N° total de semillas
por fruto |
N° de constricciones
por fruto |
| P.alba var.panta |
NSP/F |
% |
NSI/F |
% |
| |
18.60 ± 5.29 |
69.33 |
8.23 ± 3.65 |
30.67 |
26.83 |
29.36 |
NSP/F: número de semillas puras por fruto. NSI/F: número
de semillas por fruto.
Fuente: Bruno- Galera 1992.
| Especie |
Media |
Desvío |
Coef. De variaciación |
| P.alba var.panta |
2540 |
316 |
0.12 |
Número de semillas por c/100 gr de semillas.
Fuente: Bruno 1992.
| Especie |
Altura |
| 24 hs |
48 hs |
72 hs |
| P.alba var. panta |
56% |
83% |
100% |
Velocidad de germinación y grado de pureza obtenido en la
separación de semillas.
Fuente: Bruno 1992.
Origen y distribución
Esta especie arbórea de gran porte tiene como límite
de distribución sur en Argentina, la provincia de Córdoba
en su región Centro Norte, y se extiende hacia el Norte del
país, ocupando también parte del Chaco paraguayo y
boliviano, hasta Ecuador. También ha sido mencionada para
Chile y Perú. Es considerada la especie de mayor porte y
mejor madera dentro del Género. Se ha demostrado que sus
frutos son los de mayor contenido de proteínas y que constituyen
una excelente fuente de alimento para seres humanos y animales.
En el límite sur de distribución, las precipitaciones
están en un rango que va desde 450 mm a 600 mm, mientras
que en el norte superan los 1100 mm. Soporta temperaturas muy elevadas
y heladas no muy fuertes; Galera (1992).
Se caracteriza por un alto grado de variabilidad genética
que se mantiene tanto a nivel intrapoblacional como intraespecífico.
La mayor contribución a la variabilidad genética total
la realiza la variabilidad intrapoblación; De la Vega (1996).
Bioecología
Es una variedad de gran plasticidad, por lo que ha podido ser domesticada
con mayor facilidad que otras del Género. Se ha encontrado
ene l proceso que tiene une levado requerimiento de agua en los
primeros dos meses de crecimiento. Pasado este período crítico,
la supervivencia está asegurada para los plantines hasta
el transplante. Acampo, la supervivencia es del 95,5% después
de siete años. A partir del quinto año las plantas
se afianzan, dejan de crecer azarosamente y comienza a existir una
correlación entre altura y diámetro que se mantiene
toda la vida del árbol.
En vivero, el exceso de agua trae aparejado un elevado porcentaje
de infección de hongos de las plántulas en el primer
período de desarrollo, dos meses aproximadamente. Por esta
razón se aconseja no utilizar en ningún caso riego
por aspersión, u otra forma que moje el follaje; Galera (1996).
El riego modifica el patrón de crecimiento, afecta el desarrollo
en altura y diámetro y modifica el número de ramas
y estructura de las hojas. Presenta altos requerimientos de agua
en los cuatro primeros meses de vida y es delicado hasta su establecimiento;
está es probablemente la razón por la cual la tasa
de renovación a campo encontrada es casi nula.
El riego también cambia el balance morfológico de
una forma más acentuada que la poda, produciendo mayor desarrollo
en altura y una distribución diferente de las ramas. Afecta
la forma de las hojas, el largo de los folíolos, que se duplica,
el número de foliólulos, que se incrementa en un 11
%; el largo del pecíolo se duplica y el número de
ramas delgadas se incrementa geométricamente; Galera et
al. (1996). Todo esto se traduce en un marcado aumento de la
productividad.
Existe una correlación entre crecimiento y cantidad de agua
aportada comparando un patrón sin riego con 5 años
de implante y plantas regadas. Con riego diario se ganan cuatro
años de crecimiento proporcional; con riego mensual se ganan
3 años; estos resultados corresponden a un año de
tratamiento.
El crecimiento en tres años luego del transplante fue de
2,40 m y 8 cm de diámetro; Galera (1996). Con ocho años
de edad ha alcanzado 4,80m de altura máxima, 12,40 cm de
diámetro en la base y 24 ramas de más de 2 cm de diámetro,
sin ningún tratamiento.
Esta especie se adapta muy bien a la poda. Cuanto más temprano
se realice la misma, mejor es la forma del árbol, más
armónica, con el fuste casi recto, más alto y con
una copa redondeada.
Los estudios fenológicos pueden ser abordados con diferentes
técnicas de observación; así Distel y Peláez
(1985), Ledesma y Medina (1969) y Genise et al. (1990), abordan
la fenología de grupos de especies tomando como nivel de
aproximación el árbol; otros autores como Solbrig
y Cantino (1975), Shurifi et al. (1983), López y Roudna
(1993), Hechavarria (1999). Siguiendo a estos últimos autores,
Galera et al. (1998) toman la metodología de la rama
dentro de cada árbol. En Córdoba, Argentina, en un
huerto con una plantación joven de siete años de edad,
distribuida en damero con distancia de 6 x 6 metros, de un total
de trescientos ejemplares se eligieron diez dentro de la plantación,
con el fin de reflejar las variaciones intrínsecas y las
diferencias entre los miembros de una población, familia
en nuestro caso. Se recabaron los siguientes datos: nombre científico.
Edad de los árboles. Características climáticas
de la localidad. Vegetación circundante. Topografía.
Tipo de suelo. Se midió el diámetro en la base y a
la altura del pecho y la altura total de cada ejemplar una vez al
año.
Los árboles están marcados con chapitas y numerados,
además se cuenta con el plano de plantación.
La frecuencia de observación se fijó en 15 días,
ya que según Hechavarría (1999), en ejemplares de
menos de diez años, por ejemplo, la caída de hojas
y la brotación tarda hasta quince días, y para algarrobos
ocurre más o menos en ese tiempo.
En la metodología se consideraron las siguientes fases:
Hojas adultas son las que han concluido su desarrollo
YH: yema hinchada
H 1: brotes de no más de 1 cm de largo
H2: máxima elongación de las hojas
H3 : máximo desarrollo de las hojas
FL : botón floral apenas visible
FL2 : infloresencia poco desarrollada
FL3: flores de la inflorescencia cerradas
FL4: apertura de la flor
FL 5: flores maduras
FR1 : vainas apenas visibles
FR2 : vaina de 5 cm de longitud
FR3 : vaina madura
Las observaciones se hicieron dividiendo la copa en cuadrantes
y seleccionando ramas de los cuadrantes con orientación este
y oeste, en virtud de la posición del huerto.
Con la información se determinó la masividad de la
fenofase utilizando índices promedio según lo aconsejado
por Hechavarría (1999).
Se utilizaron dos procedencias para el estudio fenológico,
la de Paso Viejo y la de Juan Recalde (Córdoba, Argentina).
Los resultados son los siguientes: la brotación masiva con
80% de yema hinchada ocurre a mediados de setiembre; y máxima
elongación de la hoja y los brotes de más de 1 cm,
a principios de octubre. Hay un efecto de orientación sobre
el momento de aparición y la cantidad, tanto de hojas como
de flores, hacia el E es más temprana y hay mayor cantidad.
En cuanto a floración, a principios de noviembre aparecen
los botones florales y se hacen visibles. El mayor número
está en la orientación E. Las flores están
maduras a finales de octubre, las vainas con 5 cm de longitud se
encuentran con mayor masividad alrededor del 20 de noviembre, y
están maduras a fines de diciembre o principios de enero;
pero la maduración no es pareja, la cosecha para el norte
de Córdoba debe hacerse entre el 5 y 10 de enero. La producción
media de frutos en el huerto fue de 43 kg, para la primera fructificación.
Del total de flores, como ocurre en otras especies del género,
un porcentaje de sólo un 7% se transforma en frutos.
La procedencia Juan Recalde fue más lenta, aproximadamente
una semana más tarde. Presenta sus primeros frutos a los
7 años de edad. En ese momento ha alcanzado una altura media
de 3,60 m ( 0,55 m; 12,26 cm de diámetro en la base y 21
± 5 ramas de más de 2 cm de diámetro.
Usos - Calidad de los frutos
Se ha demostrado que sus frutos son los de mayor contenido de
proteínas y que constituyen una excelente fuente de alimento
para seres humanos y animales. En Argentina el uso de los frutos
se remonta a la época Prehispánica, tanto en forma
de harina, como tortas compactadas y bebidas fermentadas; también
es conocido el uso de los mismos para alimentar ganado caballar
y vacuno, especialmente lechero.
A los fines de un aprovechamiento racional del recurso, se ha obtenido
información sobre las cualidades nutricionales y digestibilidad
de los frutos.
En Córdoba alcanzan una producción entre 60 y 120
Kg. árbol/año, en árboles nativos, que maduran
entre el 10 de enero y 5 de febrero, según la zona. A veces
se produce una segunda fructificación para Semana Santa.
Las vainas presentan un 69,30 % de semillas puras. Esto es considerado
un porcentaje bajo comparándola con otras especies del Género;
se debe probablemente a que ésta presenta una elevada proporción
de endocarpo en sus frutos, lo que los hace atractivos como alimento
de insectos.
Existe una relación directa tamaño/peso de las semillas,
así se encontró que entran aproximadamente 2540 semillas
por 100 gramos de peso. Esta información resulta interesante
en el momento de calcular la cantidad de semillas necesarias para
establecer una plantación. La técnica usada para separación
de semillas puras de impuras resultó muy buena, ya que al
realizar las pruebas de germinación se obtuvo 100% a las
72 horas. Las semillas fueron escarificadas manualmente antes de
la siembra, pero pueden utilizarse otros métodos para la
escarificación.
Composición del pericarpo y de las semillas
| Composición (%) |
Semillas |
Pericarpo |
| X |
D.S |
X |
D.S |
| Humedad |
7.44 |
|
15.36 |
|
| Materia Seca |
92.56 |
3.02 |
84.64 |
0.70 |
| Proteínas |
45.00 |
2.90 |
11.04 |
1.90 |
| Lípidos |
3.60 |
0.14 |
2.29 |
0.11 |
| Fibra bruta |
6.62 |
0.005 |
13.56 |
0.40 |
| Cenizas |
7.50 |
0.17 |
4.42 |
0.31 |
| Hid.de Carbono |
37.28 |
|
68.69 |
|
Trevisson (1992) estudió los frutos de Prosopis alba
var. panta; la fracción correspondiente a las semillas
representa el 13% del peso del fruto. Las proteínas fueron
los componentes de las semillas con más altos porcentajes,
aproximadamente cuatro veces más que los encontrados en el
fruto entero, además los lípidos encontrados en esta
especie comparados con otras especies fueron los de concentración
más alta.
Composición centesimal de los frutos:
| Composición |
P.alba var.panta |
| X |
D.S |
| Humedad % |
10.17 |
|
| Materia Seca % |
89.83 |
8.26 |
| Proteínas % |
11. 70 |
1.21 |
| Lípidos % |
4.32 |
0.01 |
| Fibra bruta % |
12.49 |
1.05 |
| Cenizas % |
4.8 |
0.1 |
| Hid.de Carbono % |
66.69 |
|
Fuente: Trevisson,Galera 1992
Calidad de proteínas de Prosopis alba var.panta:
- Utilización de proteína neta: 21 (N.P.U)
- Digestibilidad: 62%
- Valor Biológico: 34. Fuente: Trevisson (1992).
La baja absorción de las proteínas obtenida podría
ser causada por el alto contenido de fibra que poseen los frutos,
que bloquearían la acción de las enzimas digestivas
sobre sus sustratos, la presencia de factores antinutritivos que
actuarían en el intestino inactivando las enzimas digestivas.
Estos factores son comunes en las semillas de leguminosas y se han
hallado en cantidades considerables en algunas especies del género
Prosopis; Richardson (1992).
| Largo |
Ancho |
N° de Sem por Fruto |
N° de semillas por fruto |
N° de constricc./fruto |
Vel. De Ger. % |
| 28 ± 1.4 |
1.34 ± 0.09 |
NSP/F |
% |
NSI/F |
% |
26.38 |
29.36 |
24 hs |
48 hs |
72 hs |
| |
|
18.6 ± 5.29 |
69.3 |
8.23 ± 3.65 |
30.67 |
|
|
56 % |
83 % |
100 |
Fuente: Bruno 1992.
Silvicultura y manejo
Desde 1989 se han realizado estudios que han permitido considerar
a la especie como factible de ser utilizada en cultivos para obtención
de madera, en intercultivos en huertos, para producción de
frutos de algarrobo y otros cultivos, como maíz y poroto,
o para mejoramiento de suelos. Esta especie que está en el
presente con alto riesgo de desaparición a raíz del
uso indiscriminado que se ha hecho, con el conocimiento alcanzado
puede ser recuperable por la revalorización económica
a través del cultivo.
Mediante un muestreo estratificado al azar en el NO de Córdoba
se localizaron los ejemplares cuyas características excelentes
aseguraban una progenie de buena calidad para nuestro propósito
de domesticación. Fueron sometidas a dos tratamientos de
poda a diferentes edades, y riego desde su transplante a campo y
durante un año con diferentes volúmenes de agua en
el tiempo.
El crecimiento es relativamente rápido, la correlación
altura/diámetro muestra que recién a partir del quinto
año las plantas se han afianzado y dejan de crecer azarosamente,
y comienza a existir una correlación entre altura y diámetro
que se mantiene toda la vida del árbol.
Como todas las especies del Género estudiadas, presenta crecimiento
en pulsos.
Presenta un crecimiento marcado a partir de los 6 años. Sing
(1993) muestra para P.juliflora que la diferencia entre los
seis años sin ningún tratamiento y 10 años
de edad es de 10.4 m de altura. También Felker y Clark(1981)
habían encontrado un crecimiento muy marcado a partir de
los 5 años. Si nosotros hacemos una progresión P.alba
var. panta alcanzaría 8 m de altura sin ningún
tratamiento, a la misma edad; Galera (1996).
Esta especie se adapta muy bien a la poda. Cuanto más temprano
se realice la misma, mejor es la forma del árbol, más
armónica, con el fuste casi recto, más alto y con
una copa redondeada.
La poda beneficia el crecimiento en altura y produce un mejoramiento
de la forma del árbol y de la madera, que aparece sin nudos.
Efecto del riego durante un año.
| |
Altura |
h. rama |
DAB (cm) |
N° Ramas |
N° Fol. |
Largo de fol. |
Largo de pec. |
| Riego hasta los tres
Meses en vivero |
X 0.821 |
13.636 |
0.6473 |
3.091 |
47.91 |
6.1727 |
1.623 |
| G² 0.0103 |
124.59 |
0.06878 |
0.537 |
434.08 |
1.5623 |
0.243 |
| Riego Mensual |
X
2.285 |
0.904 |
1.543 |
2.09 |
53.4 |
13.75 |
2.725 |
| G² 0.0505 |
0.3658 |
0.34354 |
3.09 |
46.44 |
3.1285 |
0.534 |
| Riego Diario |
X3.615 |
1.175 |
3.1 |
7 |
58.5 |
12.95 |
1.5 |
| G²
0.2402 |
0.11902 |
0.81 |
9 |
20.25 |
0.9025 |
0 |
| Con riego de Implante
a los 5 años de edad. |
X
2.064 |
0.35 |
3.105 |
10.6 |
54.1 |
11.92 |
2.22 |
| G²
0.2324 |
0.0437 |
0.65294 |
18.84
. |
15.89 |
4.0076 |
0.355 |
Fuente: Galera F., Di Fulvio L. 1996.
Análisis de Correlación P.alba var. panta
| Año |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
| R |
0.0388 |
0.39489 |
0.4756 |
0.6478 |
0.7001 |
| P |
0.7625 |
0.0022 |
0.0003 |
0.0001 |
0.0001 |
Fuente: Galera 1999.
Sistemas agroforestales que incorporan esta especie
Los sistemas agroforestales son prácticas en las cuales se
incrementa la biodiversidad y con ello la capacidad de hacer frente
a los cambios ambientales graduales o repentinos. Ello conlleva
al aumento de las cosechas en un lugar determinado, a través
de la incorporación de árboles junto a otros cultivos
o viceversa.
Se realizan secuencialmente sobre la misma unidad de tierra, aplicando
prácticas de manejo que sean compatibles con la población
local. William y Peace (1993). El concepto de intercultivo sustentable
(sistema agroforestal en nuestro caso), implica interacciones ecológicas
que redundan en beneficios sociales, económicos y ambientales,
y debería ser mejor cuanto más diverso es el mismo.
Es una forma de cultivo muy antigua. En nuestro continente lo usaban
los incas y es muy común en diversos países del trópico
tanto americanos como asiáticos.
En Córdoba se han incorporado a nivel de huertos, en un área
con una plantación de dos especies de Prosopis
P.alba var panta y P.nigra. Dicha plantación se realizó
a los fines de domesticar estas especies nativas de Córdoba
y conocer su comportamiento en cultivo. Al presente conocemos cómo
plantar las especies de Prosopis y cómo se
desarrollan López Villagra (1993);Galera (1995); Galera et
al.. (1993); Galera (1996).
Es conocido que estas especies fijan nitrógeno y son capaces
de transferir parte del mismo.
El N potencialmente fijado para un ambiente con restricciones ecológicas,
como el semiárido varía, se conoce sin embargo que
el N potencial fijado por árboles de la familia de las leguminosas
puede variar 30-50 Kg. de N. por árbol Ha.-1 año-1.
Estarían en este rango Alubia Lebbeck, Gliricidia
sepium, Leucaena leucocephala y diferentes especies del
género Prosopis, entre ellos P.alba
y P.nigra. Dommergues (1995); Felker y Clark (1982), han
encontrado nódulos en 13 especies del género Prosopis,
entre ellas P.alba, P.nigra, P.chilensis, y
han determinado que la fijación puede ocurrir aun cuando
la temperatura sea de 45°C.
Johnson y Majeaux (1990) han estimado la fijación de N a
una tasa entre 45 y 150 Kg. Ha-1. al 50% de la cobertura de copa.
Sin embargo estas determinaciones son aproximaciones. López
Villagra (1995), por un método muy ajustado de N15, ha estimado
entre 3 y 7,5 Kg. Ha-1. año-1, para árboles de más
de 15 años de edad y de crecimiento lento. Como además
el mantillo generado por los árboles se mineraliza, la cantidad
de N disponible en el suelo se incrementa con el tiempo, hasta que
cesa con el envejecimiento de los árboles, más allá
de los 50 años de edad.
Ntayombya y Gordon (1995) han realizado ensayos en intercultivos
con Robinia pseudoacacia y Hordeum vulgare. Therathason
(1995) ha trabajado en sistemas agroforestales utilizando en intercultivos
Populus spp y Hordeum vulgare. Williams y Peace (1993)
utilizaron intercultivos con árboles a los fines de rehabilitar
suelos y para generar sistemas sustentables. Como puede apreciarse,
la utilización de sistemas agroforestales se ha incrementado
en los últimos años con la necesidad de generar sistemas
sustentables y/o restaurar áreas degradadas con baja incorporación
de subsidios, y la obtención de una productividad sostenida
en suelos, con mediana capacidad de uso.
Las comunidades edáficas que intervienen en el ciclo de nutrientes
en la naturaleza son claros indicadores de los cambios producidos
en los suelos especialmente de aquellos provocados por el hombre.
Santruckova (1992); Simek et al.. (1993); Sparling,
Searling (1993). La diversidad y la abundancia de estas poblaciones
responden sensiblemente a las variaciones, tanto ambientales como
nutricionales, que se registran cuando los suelos son sometidos
a diferentes prácticas de manejo que llevan a la pérdida
de fertilidad o a la recuperación de la misma. Nikitin, Kunc
(1988); Abril et al.. (1990), Abril et al..
(1995).
Estudios realizados sobre las microbiocenosis edáficas en
diferentes suelos del Chaco Argentino, permiten tener un patrón
para interpretar la dinámica poblacional en otros sectores
semejantes dentro del mismo ecosistema y como consecuencia, poder
establecer el estado de degradación y recuperación
de sus suelos; Mazzarino et al.. (1991) a-b; Abril
et al.. (1993); Oliva et al.. (1993);
Torres y Abril (1995), Abril (1995).
Los sistemas de intercultivo han sido muy poco explotados en la
regiones semiáridas a raíz del desconocimiento de
su verdadero potencial y valor.
Villa Quilino, geomorfólogicamente dentro de los bolsones
del noroeste de Córdoba, tiene una precipitación media
anual de 500 mm y una evapotranspiración potencial de 1009
mm. El suelo es un Haplustol con perfil homogéneo y con moderada
MO, y mediana capacidad de retención de humedad. En una parcela
de una hectárea de extensión, la distancia entren
individuos de Prosopis es de 6 x 6 m. Se realizaron por 3
años experiencias de intercultivos.
Tratamientos para dos especies de P.alba var panta
y P.nigra: en este caso se trata de una plantación
joven, por lo que habría una transferencia relativamente
alta del N fijado a los cultivos asociados.
1- Testigo: cultivo sin Prosopis.
2- Trat. 1: Cultivo de maíz bajo copa de Prosopis.
3- Trat. 2: Cultivo fuera de la copa de Prosopis, pero con
influencia.
4- Trat. 3: Cultivo de maíz bajo la influencia de copa de
Prosopis con poroto.
El maíz utilizado fue el híbrido Flint 306 y el poroto
tipo Alubia.
El maíz se sembró a 70 cm. de distancia entre surcos
y 20 cm entre plantas. Los surcos se trazaron a 1 m de separación
de los árboles, para evitar dañar a los mismos y la
posible competencia. Esto dio un total de 6 líneas.
El cultivo de poroto se sembró en el entre surco al tresbolillo
del maíz; Galera et al.. (1999).
Un mes antes de cosecha se puede observar que el maíz híbrido
306 se vio favorecido por la influencia de las leguminosas, los
árboles de Prosopis alba var panta,
Prosopis nigra y Phaseolus vulgaris. Los resultados
muestran una media de 1,25 m de altura y 3 mazorcas. Es indudable
que las plantas aprovechan el beneficio del nitrógeno aportado
por las leguminosas en intercultivo y lo canalizan en altura y mayor
número de frutos (mazorcas) por planta, con respecto al testigo
sin leguminosa en el mismo momento.
Los niveles de absorbancia muestran que las hojas bajo influencia
de los árboles alcanzaron 1,6 de absorbancia en comparación
de las que quedaron fuera sólo presentaron 0,8 de absorbancia.
Las variables altura de la planta y número de hojas que están
interrelacionadas, manifiestan sus valores más altos para
los tratamientos con influencia de leguminosas, particularmente
algarrobo. El testigo muestra altura de las plantas significativamente
menor; con respecto al número de hojas la diferencia también
es significativa, pero menos marcada.
Las diferencias estructurales de biomasa aérea de las plantas
explicarían los rendimientos diferenciales encontrados a
cosecha.
La interrelación a cosecha de peso de las raíces y
número de los organismos nitrificadores y amonificadores
muestran el mayor valor en el tratamiento bajo copa de algarrobo;
el valor significativamente menor coincide con el tratamiento testigo.
En la variable peso aéreo de la planta la tendencia es la
misma, a pesar de la diferencia entre los 2 años considerados.
El mayor valor: el que corresponde al tratamiento bajo la influencia
de la copa de algarrobo, y el menor el del testigo, con valores
prácticamente iguales para ambos años; Galera et
al.(1999).
Con respecto al peso de las mazorcas, se destacan los tratamientos
con efecto de algarrobo bajo copa y cerca de la misma con un peso
mayor. Son diferentes el tratamiento maíz poroto y el testigo
con un peso menor. Sin embargo todos los tratamientos manifiestan
valores muy similares para la variable peso de marlo vacío.
Los rendimientos de los últimos 5 años para un maíz
de variedad sintética en Deán Funes son de 40 qq.
por ha (Ing. Daniel Peiretti, comunicación personal).
El rendimiento obtenido por los productores que utilizaron en el
corriente año un híbrido del tipo del FLINT 306, en
la zona de Deán Funes, con una media de precipitación
de 643 mm (± 159 mm.), fue de 30 qq/ha.
De la Casa (1987) cita un rendimiento para el Dpto. Río Primero
de 15 qq/ha y para el Dpto. Totoral 18qq/ha, de una serie de 26
años para un ciclo coincidente con el del ensayo.
El maíz híbrido tipo Flint 306 utilizado en la experiencia
arrojó resultados comparativamente interesantes bajo copa
de algarrobo, siendo respectivamente 15,20 qq y 27 qq en los años
97 y 98. En una situación intermedia los valores son significativamente
menores: 11,80 y 17,40 qq. en los mismos años; el testigo
arrojó valores significativamente menores: 2,73 y 13,88 qq
respectivamente.
Esto muestra que el intercultivo es una alternativa productiva viable
para la zona árida en que fue realizado.
Relaciones de nitrógeno disponible durante el ciclo del
cultivo de maíz y los rendimientos del mismo
| |
N-NO3 disponible
en el ciclo de
cultivo kg/ha. (1) |
Rendimiento de grano
de maíz. Kg/ha.(2) |
Consumo de N estimado
(3) (4) |
N en suelo a cosecha
(5) (6) |
| Kg/ha. |
% con respecto a (1) |
Kg/ha. |
% con respecto a (1) |
| Testigo |
186 |
1318 |
33 |
17,7 |
7,7 |
4,1 |
| M/P |
186 |
1749 |
44 |
23,6 |
15,8 |
8,4 |
| MA |
186 |
2685 |
67 |
36,0 |
13,4 |
7,2 |
| MAP |
186 |
1502 |
37 |
19,8 |
24,2 |
10,6 |
Fuente: Galera et al. 1999.
- Nitrógeno disponible en kg/ha durante el ciclo del cultivo.
Calculado en base a la tasa de mineralización del nitrógeno
total para el ciclo del cultivo, sumado al nitrógeno disponible
en el momento de la siembra, expresado en kg/ha.
- Rendimientos medidos del grano de maíz en kg/ha para
cada tratamiento.
- Consumo estimado de nitrógeno expresado en kg/ha según
los rendimientos consignados en la columna 2.
- Porcentaje de consumo de nitrógeno con respecto al disponible
durante todo el ciclo del cultivo.
- Nitrógeno en el suelo a cosecha expresado en kg/ha.
- Porcentaje de nitrógeno asimilable en el suelo con respecto
al total del disponible durante el ciclo del cultivo.
El nitrógeno total de plantas a floración es significativamente
mayor en el tratamiento bajo algarrobo, le sigue con un valor parecido,
el tratamiento maíz poroto y los otros tratamientos con valores
significativamente similares. Esto evidencia la extracción
realizada por el maíz y muestra el aporte de este elemento
por las leguminosas al suelo. A floración, en el testigo,
hay disponibilidad significativamente menor de N-NO3 con respecto
a los otros tratamientos. Esta diferencia se acentúa a cosecha.
En general, para todos los tratamientos se observa una pérdida
muy importante de Nitrógeno. En el testigo parte de éste
fue tomado por el maíz, pero se produjo también gran
pérdida. En las consociaciones se retienen más nitratos.
Cuando el maíz tiene influencia directa de la copa del algarrobo,
se produce una relación en la que la mayor cantidad de nitrógeno
es aprovechada por la gramínea y en consecuencia hay menor
pérdida. N o obstante, la pérdida de N sigue siendo
importante para todos los tratamientos. Cuando los árboles
tengan más de diez años, el mayor sombreo posibilitará
un descenso en la temperatura del suelo y un mejor aprovechamiento
del elemento.
Las poblaciones de microorganismos fueron más diversas y
estuvieron correlacionadas, especialmente a cosecha, con la producción.
Las poblaciones de amonificadores estuvieron mejor correlacionadas
con todos los nutrientes disponibles, incluso el NNO3. Cuando el
maíz está consociado con una o con dos leguminosas,
las poblaciones son más abundantes, tanto a floración
como en el momento de la cosecha.
Cuando la consociación incluye algarrobo, las densidades
de las poblaciones son más altas, la variedad es mayor debido
al efecto que los árboles tienen sobre las variables ambientales
y los aportes de materia orgánica; Galera et al. (1999).
En las zonas áridas los cultivos en secano presentan rendimientos
muy bajos. En la región los antecedentes son poco prometedores,
ya que las cosechas son azarosas y sólo hay rendimiento cuando
se acaba de desmontar. Luego de 3 ó 4 años se abandona
y no hay producción, por la pérdida de fertilidad
de los suelos.
Los sistemas silvopastoriles han demostrado que pueden ser más
productivos. En este intercultivo, las plantas que tuvieron efecto
de algarrobo alcanzaron 18% más de peso total, así
como un peso mayor en los 1000 granos.
El efecto del algarrobo sobre el rendimiento del maíz se
debió probablemente a que éstos aportan más
del doble de N-NO-3 (ppm). Sin algarrobo el N-NO-3 presente es 33
kg/ha y con algarrobos es 67 kg/ha, lo que hace una diferencia de
34 kg/ha, que fue muy bien capitalizado por el cultivo de maíz.
El efecto de P.alba var panta y P.nigra sobre
el rendimiento del maíz Flint 306 en intercultivo con poroto
tipo Alubia fue muy marcado.
Las poblaciones de microorganismos fueron más abundantes,
tanto a floración como a cosecha, cuando el maíz está
consociado. Esta mayor densidad, que es consecuencia del efecto
de los árboles sobre el ambiente de los otros cultivos y
su influencia sobre la disponibilidad de nutrientes, se manifiesta
en la mayor producción expresada por el maíz.
En esta etapa, el crecimiento de los algarrobos es muy importante;
ya a partir de los 5 años habían mostrado una correlación
entre el incremento en diámetro del tronco, altura y diámetro
de copa. López Villagra (1995) ha determinado un incremento
en el aporte de N con el crecimiento en plantas jóvenes,
y en este período hubo incremento medio de 43 cm de altura
y 52 cm de incremento en diámetro de la copa, encontrándonos
con árboles de hasta 4,20 m de copa y hasta 4,80 m de altura
en el huerto al final del período considerado. Los efectos
de transferencia de nitrógeno se midieron a través
del incremento medido en la cosecha de maíz. Sin duda el
sistema de intercultivo para esta región es muy prometedor
ya que tiene la doble función de recuperar los suelos y diversificar
la producción económica de la zona convirtiéndose
en sistemas limpios y sustentables, pues no requieren aportes extras;
Galera et al.(1999).
Mejora sensiblemente las características del suelo.
Puede considerarse una especie promisoria para ser utilizada en
reforestaciones con fines madereros, en plantaciones para mejoramiento
del suelo y realización de intercultivos para obtención
de frutos para alimento humano y animal.
En Argentina, el uso intensivo debido a la excelente calidad de
su madera y frutos, ha llevado a la especie al límite de
desaparición.
Costo en función de productividad y rendimiento en
los sistemas probados
El costo aproximado de forestación por Ha, con una densidad
de 450 árboles instalados al año de edad aproximadamente,
es de U$S 7000. El mismo se amortizaría con la producción
de frutos entre los 7 y 12 años de edad, ya que el ingreso
calculado sería de U$S 1120 por la venta de los mismos sin
valor agregado. Si además se considera que puede hacerse
intercultivo de maíz, por ejemplo, que produce con 400 mm
de media de precipitación unos U$S 312 de maíz unos
20 qq, la suma da U$S 1432 por Ha/año, con lo que se amortizaría
totalmente en cinco años. En este cálculo no se incorporan
las ventas de leña de las podas de formación, ni la
posible producción de miel si se adicionan colmenas. Si se
quiere obtener madera, la primera corta sería entre los 25
y 30 años, según donde fue plantado; esto da un margen
de 15 a 18 años de ganancia de U$S 1432, a los que hay que
descontarle obviamente los gastos de mantenimiento, de poda y recolección
que se amortizan con la leña.
En Córdoba se han implantado varias áreas demostrativas
de entre tres y siete Has, a los fines de corregir suelos deteriorados
por monocultivo de soja, en los que se han establecido estos sistemas
alternativos de múltiple propósito.
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