La Posición del INCRA Dr. Leonardo Melgarejo |
Síntesis El INCRA expresó concordancia con la apreciación de que el avanzo del agribusiness y el manejo inadecuado de las actividades económicas desarrolladas en los campos del Sur están provocando la degradación de este importante bioma. Al mismo tiempo, ha negado la existencia de relación directa entre aquellos eventos y las acciones desarrolladas por el Programa Nacional de Reforma Agraria. Ha manifestado sorpresa por la coincidencia de posturas y opiniones entre los investigadores de instituciones tan distintas (UFRGS, FEPAGRO, EMBRAPA e INTA), bien como por la inexistencia de otras perspectivas en la sesión temática. Hizo constar que esta circunstancia aislaba el INCRA en posición de fuerte discordancia al contenido y a buena parte de los argumentos presentados por aquellos investigadores, discordancia esta que se extiende al texto preparado por el consultor de la FAO (Acces to land, livestock production and ecosystem conservation in the Brasilian Campos Biome: the natural grasslands dilemma), disponible en el web sitio de la FAO. La discordancia del INCRA se apoya en evidencias de campo que muestran ser posible, en aquello bioma, articular la productividad con la conservación y mismo con la recuperación ambiental. Ha destacado la paradoja contenida en una sesión temática de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural promocionada por la FAO, que claramente privilegia un abordaje tecnológica no consensual cuyas recomendaciones apuntan, en términos prácticos, para el fin de la reforma agraria en vasta área de la región de la campaña (tratase del ambiente donde se verifica la más grande concentración de propiedades en el Estado de Rio Grande do Sul, siendo por esta razón, considerado de prioridad para fines de reforma agraria en este Estado). Ha manifestado que recomendaciones tan uniformes, privilegiando intereses de clases contrariadas por la reforma agraria, suelen sugerir una tentativa de lograr adhesión de la ICARRD para la defensa de aquellos intereses. |
En particular la discordancia entre el INCRA y los demás expositores viene del hecho de aquellos argumentaren que está centrado en la reforma agraria y en su manera de obtener tierras por desapropiación, el núcleo de los procesos de degradación ambiental en el bioma campos. En verdad, entendemos ser enorme la heterogeneidad contenida en el espacio territorial en cuestión, siendo varias sus posibilidades de utilización. Encaramos del mismo modo la multiplicidad de pensamientos científicos aplicados al tema de la reforma agraria en aquello ambiente. En otros términos, desde la perspectiva del INCRA, el bioma campos no es ni suele ser reservado a la ganadería de corte extensiva, por lo tanto su evaluación do debe se cingir a criterios relativos a este tipo de exploración. En el caso de asentamientos, la principal línea de producción es la ganadería lechera. Dedicadas a esta actividad existen más de 3 mil familias que experimentan formas de manejo bien sucedidas, que contribuyen para la recuperación de los suelos, con cargas animales bastante superiores a las recomendadas para la ganadería de corte. Además, la exposición de los representantes de EMBRAPA, UFRGS, FEPAGRO e INTA, y mismo el contenido del texto motivador, presentado por la FAO, no traducen un pensamiento de hegemonía, siquiera en sus instituciones de origen. El hecho de que otros científicos de aquellas mismas agremiaciones contribuyen para consolidar asentamientos establecidos en áreas adquiridas por el INCRA en condiciones de degradación y que vienen siendo recuperadas por el proceso de reforma agraria en el bioma campos, ilustra bien este punto. Entre las perspectivas adoptadas en estas aparcerias, hay una que relaciona la degradación del ambiente, en los campos nativos, al manejo predominante (donde, por la baja lotación, se permite al animal elegir lo que come, sin cuidados con la recuperación de las pasturas). Implicando en selección negativa de las especies disponibles al pastoreo, este manejo tendería a ampliar las exigencias en términos de área por animal, induciendo a la reducción en la lotación/ha. La superación de este círculo vicioso podría ser alcanzada forzando pastoreos intensivos durante períodos cortos, en potreros de tamaños reducidos, a los cuales se concedería –a continuación; períodos de recuperación suficientemente largos para que las plantas pratenses se recuperaran, acumulando reservas capaces de permitir un nuevo pastoreo, y así sucesivamente. Este sistema de manejo, adoptado con amplio suceso en la ganadería lechera, a un solo tiempo permite incrementos importantes en términos de carga animal, contribuye para la mejoría de los pastizales y para la ampliación de rendimientos/ha. El INCRA también considera otras posibilidades de uso del territorio que abriga el bioma campos. Como ejemplo, suelen ser destacadas orientaciones que vienen siendo propuestas por técnicos de la propia EMBRAPA, como el cultivo de cereales de invierno, la producción de semillas de hortalizas, la ovinocultura, la caprinocultura, la fruticultura con destaque para la vitivinicultura, entre otras alternativas para el desarrollo de aquello ambiente. Merece destaque el hecho de que el avanzo de las áreas de reforma agraria, sobre el bioma, es irrelevante frente al avanzo que se da por el agribusiness, en especial los cultivos de soja y de eucalipto. Para el INCRA sorprende que investigadores tan comprometidos con la retracción de la política agraria no manifiéstense con relación a las grandes extensiones de cultivo de eucaliptos. Este año en que el INCRA ha obtenido poco más de 2 mil hectáreas en aquella región, todas por compra, ninguna por desapropiación, los periódicos dicen que el cultivo de eucaliptos alcanzará al rededor de 200 mil hectáreas, en el mismo bioma. La sociedad seguramente estaría interesada por la opinión de aquellas instituciones acerca del impacto que las 200 mil hectáreas de eucalipto suelen traer sobre el bioma campos y en cuales medidas podrían ser establecidas para contornear eventuales problemas. El INCRA discuerda de la afirmativa de que deben se reducir los índices de productividad propuestos como límite mínimo, para fines de desapropiación, conforme han solicitado los otros expositores. Como argumento tenemos el hecho de que las áreas de pecuaria vienen siendo reducidas gradualmente en los últimos 30 años, mientras el rebaño se mantiene, lo que nos trae una suerte de aumento “natural” de la carga animal, que no es captado por los índices actuales, establecidos en los años 1970. Este incremento “natural” de la lotación, asociado al crecimiento de los conocimientos entre los agricultores y el avanzo de otras alternativas de exploración del suelo, en términos objetivos viene tornando impracticable la obtención de tierras pasibles de desapropiación para fines de reforma agraria (como los índices de productividad no han incorporado aquellos avanzos, el INCRA no identifica tierras improductivas y la reforma agraria no evoluciona en el bioma campos). Por esta razón, en el entendimiento del INCRA, la propuesta de reducción de los índices, refleja apoyo a intereses contrarios a la reforma agraria, que defienden esta misma posición a través de los medios de expresión a los cuales tienen acceso. El INCRA propone, al revés, que los índices vengan a ser ampliados, incorporando avanzos de productividad verificados a campo. Al mismo tiempo, el INCRA mantiene compromiso de invertir en la recuperación de las áreas degradadas que eventualmente logra adquirir. Merece destaque el hecho de que las Estancias que le INCRA tiene adquirido por compra, en el mercado de tierras, muéstrense crecientemente degradadas, exigiendo inversiones importantes para la recuperación de espacios erodidos y matas ciliares. Suele notarse, de este modo, que mientras los asentamientos operan con bases en planes de manejo orientados por licenciamiento ambiental provisto por los órganos oficiales, los grandes propietarios rurales, que detienen la casi totalidad de las tierras del bioma campos, muestren escasa preocupación en este sentido. |
Finalmente, se los índices de productividad vigentes en Brasil, cuya reducción fue demandada en la sesión temática, tan solamente se mantuvieren, la reforma agraria va ser posible apenas en aquellos casos en que el INCRA comprar tierras en el mercado. Por lo tanto, mientras los índices no fueren ampliados, los propietarios de las tierras, en la condición de oferentes eventuales, seguirán decidiendo sobre la dimensión y el ritmo de la política nacional de reforma agraria. Por esta razón, en el entendimiento del INCRA, argumentos que apuntan para la reducción (o mismo para la manutención) de los índices de productividad actualmente utilizados para la captación de tierras, contrarían evidencias de la realidad y refuerzan intereses contrarios a la Reforma Agraria. Esta postura se nos parece inadecuada para una Conferencia Internacional promocionada por la FAO, que se propone a desarrollar un abordaje positivo a respecto de la Reforma Agraria y de los procesos de Desarrollo Rural que en ella se apoyan. |
A Posição do INCRA |
| Síntese O INCRA expressou concordância com a apreciação de que o avanço do agronegócio e o manejo inadequado das atividades econômicas desenvolvidas nos campos do sul estão provocando a degradação deste importante bioma. Ao mesmo tempo, negou a existência de relação direta entre aqueles eventos e as ações desenvolvidas pelo programa nacional de reforma agrária. Manifestou surpresa pela coincidência de posturas e opiniões entre pesquisadores de instituições tão distintas (UFRGS, FEPAGRO, EMBRAPA e INTA) bem como pela inexistência de outras perspectivas, na sessão temática. Lembrou que esta circunstância isolava o INCRA em posição de forte discordância ao conteúdo e a boa parte dos argumentos apresentados por aqueles pesquisadores, discordância esta extensiva ao texto preparado pelo consultor da FAO (Access to land, livestock production and ecosystem conservation in the Brasilian Campos Biome : the natural grasslands dilemma, disponível no site da ICARRD). A discordância do INCRA se apoiaria em evidências de campo que mostram ser possível, naquele bioma, articular a produtividade com a conservação e mesmo com a recuperação ambiental. Destacou paradoxo contido em uma sessão temática de Conferência Internacional sobre Reforma Agrária e Desenvolvimento Rural promovida pela FAO, que claramente privilegia abordagem tecnológica não consensual, cujas recomendações apontam, em termos práticos, para o fim da reforma agrária, em vasta área na região da campanha (trata-se do ambiente onde se verifica a maior concentração fundiária -do Rio Grande do Sul-, sendo por este motivo considerado prioritário, para fins de reforma agrária, neste estado). Lembrou que recomendações tão uniformes, privilegiando interesses de classes contrariadas pela reforma agrária, poderiam sugerir tentativa de obter adesão da ICARRD, para a defesa daqueles interesses. |
Em particular a discordância entre o INCRA e os demais expositores decorre do fato daqueles argumentarem que está centrado na reforma agrária e na sua forma de obtenção de terras, por desapropriação, o núcleo dos processos de degradação ambiental no bioma campos. Em verdade, entendemos ser enorme a heterogeneidade contida no espaço territorial em questão, sendo várias as suas possibilidades de uso. Encaramos da mesma forma a multiplicidade de pensamentos científicos aplicados ao tema da reforma agrária, naquele ambiente. Em outros termos, desde a perspectiva do INCRA o bioma campos não é nem pode ser reservado à pecuária de corte extensiva, portanto sua avaliação não deve se cingir a critérios relativos a este tipo de exploração. No caso dos assentamentos a principal linha de produção é a pecuária leiteira. Dedicadas a esta atividade existem mais de 3 mil famílias experimentando formas de manejo bem sucedidas, que contribuem para a recuperação dos solos, com lotações animais bastante superiores às recomendadas para a pecuária de corte. Ademais, a exposição dos representantes da EMBRAPA, UFRGS, FEPAGRO, INTA e mesmo o conteúdo do texto motivador, apresentado pela FAO, não traduzem um pensamento hegemônico, sequer em suas instituições de origem. O fato de outros pesquisadores daquelas mesmas agremiações contribuirem para consolidar assentamentos estabelecidos em áreas adquiridas pelo INCRA em condições de degradação, que vêm sendo recuperadas pelo processo de reforma agrária, no bioma campos, ilustra este ponto. Dentre as perspectivas adotadas nestas parcerias há uma que relaciona a degradação ambiental, nos campos nativos, ao manejo predominante (onde, pela baixa lotação, se permite ao animal escolher o que come, sem cuidados com a recuperação da pastagem). Implicando em seleção negativa das espécies disponíveis ao pastejo, este manejo tenderia a ampliar as exigências em termos de área por animal, induzindo a redução na lotação/ha. A superação deste círculo vicioso poderia ser alcançada forçando pastejos intensivos, durante períodos curtos, em piquetes de tamanho reduzido, aos quais se concederia – a seguir- períodos de recuperação suficientemente largos para que as plantas pratenses se recuperassem, acumulando reservas capazes de permitir novo pastejo, e assim sucessivamente. Este sistema de manejo, adotado com amplo sucesso na pecuária leiteira, a um só tempo permite ganhos importantes, em termos de lotação animal, contribui para a melhoria das pastagens e para a ampliação dos rendimentos/ha. O INCRA também considera outras possibilidades de uso do território que abriga o bioma campos. Como exemplo podem ser destacadas orientações que vêm sendo propostas por técnicos da própria EMBRAPA, como o plantio de cereais de inverno, as sementes de hortaliças, a ovinocultura, a caprinocultura, a fruticultura com destaque para a vitivinicultura, entre outras alternativas para o desenvolvimento daquele ambiente. Merece destaque o fato de que o avanço das áreas de reforma agrária, sobre o bioma, é irrelevante diante do que se dá pelo agronegócio, com destaque para as lavouras de soja, e os plantios de eucalipto. Para o INCRA surpreende que pesquisadores tão comprometidos com a retração da política agrária não se manifestem relativamente aos florestamentos com eucaliptos. Este ano em que o INCRA obteve pouco mais de 2 mil hectares naquela região, por compra, nenhum hectare por desapropriação, os jornais comentam que o plantio de eucaliptos alcançará cerca de 200 mil hectares, no mesmo bioma. A sociedade com certeza teria interesse na opinião daquelas instituições sobre o impacto que os 200 mil hectares de eucalipto trarão sobre o bioma campos e nas medidas poderiam ser estabelecidas para contornar eventuais problemas. O Incra discorda da afirmativa de que se devam reduzir os índices de produtividade propostos como limite de mínimo, para fins de desapropriação, conforme solicitaram os demais expositores. Como argumento temos o fato de que as áreas de pecuária vêm se reduzindo nos últimos 30 anos, enquanto o rebanho se mantém, o que traz uma espécie de aumento “natural” da lotação, que não é captado pelos índices atuais, estabelecidos na década de 1970. Este incremento “natural” da lotação, associado ao crescimento dos conhecimentos entre os agricultores e ao avanço de outras alternativas de exploração do solo, na prática está inviabilizando a obtenção de terras por desapropriação para fins de reforma Agrária (como os índices de produtividade não incorporaram aqueles avanços, o INCRA não identifica terras improdutivas e a reforma agrária não evolui no bioma campos). Por esta razão, no entendimento do INCRA, a proposta de redução dos índices, reflete apoio a interesses contrários à reforma agrária, que defendem esta mesma posição através dos meios de expressão a que têm acesso. O INCRA propõe, ao contrário, que os índices venham a ser ampliados, incorporando avanços de produtividade verificados a campo. Ao mesmo tempo, o INCRA mantém compromisso de investir na recuperação das áreas degradadas que eventualmente consegue adquirir. Merece destaque o fato de que as fazendas que o INCRA tem adquirido por compra, no mercado de terras, se mostram crescentemente degradadas, exigindo investimentos importantes para a recuperação de espaços erodidos e matas ciliares. Percebe-se, desta forma, que enquanto os assentamentos operam com base em planos de manejo orientados por licenciamento ambiental fornecido por órgãos oficiais, os proprietários rurais, que detém a quase totalidade das terras do bioma campos, manifestam escassa preocupação neste sentido. |
Finalmente, se os índices de produtividade vigentes no Brasil, cuja redução foi solicitada na sessão temática, tão somente se mantiverem, a reforma agrária será possível apenas naqueles casos em que o INCRA comprar terras no mercado. Portanto, enquanto os índices não forem ampliados, os proprietários de terras, na condição de ofertantes eventuais, decidirão sobre a dimensão e o ritmo da política nacional de reforma agrária. Por esta razão, no entendimento do INCRA, argumentos que apontam para a redução (ou mesmo para a manutenção) dos índices de produtividade atualmente utilizados para captação de terras, contrariam evidências da realidade e reforçam interesses contrários à Reforma Agrária. Esta postura nos parece inadequada para uma conferência internacional promovida pela FAO, que se propõe a desenvolver uma abordagem positiva a respeito da Reforma Agrária e dos processos de Desenvolvimento Rural que nela se apóiam. |