Los peligros de una eliminación de plaguicidas mal efectuada
Cuando se toman medidas para la eliminación de recipientes, con frecuencia resultan inadecuadas. Por ejemplo, muchos proveedores de plaguicidas y autoridades nacionales recomiendan que los contenedores vacíos sean enterrados o incinerados. Pero los residuos químicos enterrados pueden contaminar el suelo y las aguas superficiales, y la incineración de plaguicidas y recipientes libera gases altamente tóxicos.
A menudo los plaguicidas, los recipientes vacíos y los materiales contaminados son descargados en basureros u otros sitios no aptos para este fin. La mayoría de estos sitios no están concebidos para evitar que los productos tóxicos se filtren hacia el suelo o que las aguas de escorrentía los arrastren hacia los cursos de agua. En los países en desarrollo, llegan a estos lugares personas a recuperar materiales diversos y reciclan los bidones de plaguicidas.
Una responsabilidad de la industria y del gobierno
La mayoría de quienes utilizan plaguicidas no puede deshacerse correctamente de éstos y de los materiales residuales relacionados y en realidad, no se puede esperar que lo hagan.
Según el Código Internacional sobre Conducta para la Distribución y la Utilización de Plaguicidas, los fabricantes y distribuidores de plaguicidas deben proveer los medios que permitan a los utilizadores de plaguicidas eliminar de modo inocuo los envases vacíos y otros materiales residuales relacionados a los plaguicidas. Las autoridades nacionales y locales también deben aportar su ayuda para que los productores y los habitantes en general puedan eliminar debidamente los plaguicidas residuales. Esto se puede lograr estableciendo horarios específicos para la recolección de pequeñas cantidades de plaguicidas, recipientes vacíos y otros materiales contaminados.
El Programa de la FAO suministra asesoría técnica y orientaciones a los países en desarrollo para que tomen las medidas necesarias para reducir los riesgos que representan los envases vacíos de plaguicidas.