197. Diagnóstico: La disponibilidad de una gama mayor de variedades de semillas y otro material de plantación es beneficiosa para los agricultores.
La disponibilidad se puede ver limitada por los siguientes factores: (a) malas cosechas, servicios inadecuados de almacenamiento en las fincas y medios insuficientes para la multiplicación de semillas de calidad, y (b) sistemas deficientes de distribución de semillas.
Estos problemas afectan a las semillas tanto de variedades locales como comerciales.
Las compañías paraestatales y comerciales de semillas tienen a veces dificultades para suministrar las de variedades adaptadas específicamente a unas condiciones de características únicas y locales.
Con frecuencia no pueden ofrecer toda la gama de variedades o las semillas de los denominados cultivos "secundarios", de los que dependen muchos agricultores, debido a los elevados costos de transacción y el escaso poder adquisitivo de los agricultores.
Así pues, es necesario aumentar la capacidad local para producir y distribuir semillas de numerosas variedades cultivadas, entre ellas algunas variedades de los agricultores locales que son útiles para sistemas agrícolas diversos y en evolución.
198. Objetivos a largo plazo: Aumentar la disponibilidad de semillas de buena calidad de una gama más amplia de variedades de plantas.
199. Contribuir al aprovechamiento máximo de la agrobiodiversidad y la productividad.
200. Objetivos a plazo medio: Mejorar la complementariedad entre las empresas gubernamentales (o paraestatales), comerciales y en pequeña escala en el fitomejoramiento y la producción y la distribución de semillas.
201. Organizar y ampliar mecanismos viables de producción y distribución de semillas a nivel local, con destino a las variedades y los cultivos importantes para los pequeños agricultores.
202. Contribuir a poner a disposición de los agricultores nuevas variedades cultivadas.
Poner el material apropiado almacenado ex situ a disposición de los agricultores para su multiplicación y distribución.
203. Política/estrategia: Los gobiernos y sus sistemas nacionales de investigación agrícola, sujetos a las leyes y reglamentos nacionales, cuando proceda, con el apoyo de los centros internacionales de investigación agrícola, programas de cooperación regional y las ONG, y teniendo en cuenta las opiniones del sector privado, las organizaciones de agricultores y sus comunidades, deberán:
(a) elaborar políticas apropiadas en relación con las empresas gubernamentales, comerciales y no oficiales de producción y distribución de semillas, a fin de ayudar a concentrar los esfuerzos de las iniciativas apoyadas por los gobiernos, en particular, en las necesidades de variedades de los agricultores con escasos recursos, prestando atención, cuando sea necesario, a las necesidades de las mujeres dedicadas a la agricultura.
Como complemento, se estimulará al sector privado a que satisfaga las necesidades de los agricultores comerciales con actividades en mayor escala.
No se ha de excluir la intervención de los gobiernos en relación con los cultivos principales secundarios de los que no se ocupa debidamente el sector privado;
(b) proporcionar y fomentar, según proceda, unas condiciones adecuadas donde dichas condiciones no existan ya, para la creación de empresas de semillas en pequeña escala, incluso concediendo los incentivos apropiados;
(c) fortalecer los vínculos entre los bancos de germoplasma, las organizaciones de fitomejoramiento, los productores de semillas y las empresas de distribución de semillas en pequeña escala;
(d) estudiar la posibilidad de introducir planes de control de calidad de las semillas, especialmente los adecuados para las empresas en pequeña escala;
(e) estudiar la posibilidad de medidas legislativas que permitan la distribución y comercialización de variedades locales/de los agricultores y variedades en desuso si se ajustan a los mismos criterios de distribución y comercialización de otras variedades tradicionales o registradas, en cuanto a las enfermedades, las plagas, la salud y el medio ambiente.
Estas medidas deberán cumplir las normas de calidad de la
distribución y comercialización de semillas, de conformidad con la legislación nacional
o los acuerdos regionales aplicables, según proceda.
204. Capacidad: Los gobiernos, sujetos a las leyes, reglamentaciones y políticas nacionales, según proceda, junto con los organismos internacionales de ayuda, las ONG y las empresas de semillas existentes, deberán:
(a) alentar a las empresas de semillas existentes a que mejoren la gama y la calidad del material de plantación que ofrecen;
(b) proporcionar incentivos apropiados, planes de crédito, etc., con objeto de facilitar la aparición de empresas de semillas, prestando atención, según proceda en cada país,
a las necesidades del pequeño sector agrario, de las mujeres y de los grupos vulnerables marginados;
(c) prestar apoyo a las organizaciones de agricultores y fortalecerlas, de manera que puedan dar a conocer con mayor eficacia las semillas que necesitan, con especial
atención a las necesidades de las mujeres y los grupos vulnerables y marginados;
(d) impartir capacitación y prestar apoyo de infraestructura a los agricultores en relación con la tecnología de las semillas, a fin de mejorar la calidad material y genética de las conservadas por los agricultores.
205. Investigación/tecnología: Los gobiernos deberán:
(a) evaluar los incentivos y desincentivos actuales, así como las necesidades de apoyo a las empresas de producción y distribución de semillas, con inclusión de las actividades en pequeña escala realizadas por los agricultores;
(b) elaborar criterios de apoyo a la distribución de semillas en pequeña escala realizada por los agricultores, aprendiendo de la experiencia con las empresas comunitarias y en pequeña escala de semillas ya en marcha en algunos países.
206. Coordinación/administración: Los gobiernos han de evaluar periódicamente la capacidad nacional para que los agricultores adquieran semillas apropiadas.
207. Se estudiará la posibilidad de integrar esta actividad en los proyectos de desarrollo agrícola, en colaboración, entre otros, con la FAO, el PNUD, el Banco Mundial y el FIDA.