El presente Plan de acción mundial para la conservación y la utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, el primero de todos los tiempos, fue aprobado oficialmente por los representantes de 150 países durante la Cuarta Conferencia Técnica Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos, que se celebró en Leipzig, Alemania, del 17 al 23 de junio de 1996.
La Conferencia aprobó también la Declaración de Leipzig, que concentra la atención en la importancia de los recursos fitogenéticos para la seguridad alimentaria mundial y en las que los países se comprometen a aplicar el Plan.
Contiene las medidas prioritarias que se definieron en los ámbitos local, nacional, regional e internacional.
En él figura un marco integrado para una cooperación sistemática, racional, equilibrada y equitativa.
Ahora, los países deben llevarlo a la práctica. La mayor parte del trabajo se concentrará en los propios recursos nacionales, pero algunos países necesitarán un apoyo adicional: la Conferencia confirmó que habría que proporcionar fondos para financiar la aplicación del Plan en los países en desarrollo y los países con economía en transición.
En el Plan también se reconoció la necesidad de aplicar los derechos del agricultor.
Los recursos fitogenéticos, que constituyen uno de los recursos más fundamentales y esenciales del planeta, están seriamente amenazados. Su pérdida nos afectaría a cada uno de nosotros y representaría un peligro para las generaciones futuras.
La falta de capacidad para conservar y utilizar en condiciones óptimas estos recursos dificulta la búsqueda de la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. El Plan de acción mundial proporciona por primera vez un impulso y un marco para establecer una base sólida con vistas a las actividades de conservación y utilización, y representará una contribución importante a la aplicación del Convenio sobre la Diversidad Biológica en las esferas de la alimentación y la agricultura.
Esta es una oportunidad que no podemos desaprovechar de ninguna manera. La FAO se ha comprometido a llevar a la práctica el Plan de acción mundial con la orientación de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura, de carácter intergubernamental, como parte del Sistema mundial de la FAO para la conservación y utilización de los recursos fitogenéticos.
En la Conferencia de Leipzig se insistió en la importancia de conseguir la mayor participación posible en la aplicación del Plan. Tal como se pidió, estoy informando de los resultados de la Conferencia a los principales órganos y foros internacionales, regionales y nacionales que se ocupan de la alimentación, la agricultura y la biodiversidad, solicitando a sus representantes que busquen la mejor manera de contribuir.
Deseo hacer un llamamiento a todos gobiernos e instituciones nacionales, organizaciones técnicas y financieras internacionales, organizaciones no gubernamentales, los sectores público y privado y sobre todo los agricultores y sus comunidades para que aúnen sus esfuerzos en esta empresa crucial.
Jacques Diouf Director General