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En una economía de mercado el desarrollo de la producción
agrícola depende en gran parte del suministro eficiente y sostenible
de insumos y equipos, de la intermediación financiera y de servicios
de comercialización de los productos. Si bien con el aumento de la
liberalización en las economías en desarrollo y en transición, el
sector público está abandonando las funciones comerciales directas
que antes desempeñaba, a menudo el sector privado aún no proporciona
en forma activa a los pequeños agricultores servicios de apoyo a la
producción a precios competitivos. Sobre todo en el caso del África
Subsahariana las políticas inadecuadas, las ineficientes estructuras
de producción agrícola, la falta de infraestructuras rurales básicas
y un ambiente empresarial desfavorable no han permitido crear el
entorno rural competitivo que es necesario para operaciones
comerciales privadas eficientes. En condiciones de este tipo, a
menudo es necesario proceder primero a establecer servicios de apoyo
descentralizados en que organizaciones privadas o de apoyo mutuo a
nivel de aldea desempeñen una función central, y puedan luego
vincularse con mayor facilidad con el sector privado estructurado.
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