Livestock Research for Rural Development Volume 2, Number 1, February 1990

Economía campesina y uso de los recursos naturales en zonas de colonización (continuación)

Humberto Rojas Ruiz

 

Sin duda alguna el cultivo con el mayor potencial mercantil ha sido la coca. Ningún otro, ni siquiera el cacao en las vegas de los ríos Guaviare, Guayabero, Caguán, Orteguaza, Caquetá, han podido mostrar una semejante rentabilidad. En las zonas del Putumayo, Caquetá o Guaviare Colombianos el cultivo y procesamiento de la hoja de coca significaron una verdadera revolución. Precedida por una fugaz experiencia con el cultivo de la marihuana, la coca estableció sus reales en estas zonas amazónicas colombianas en la segunda mitad de la década del setenta y desde entonces todo cambió, todo fue distinto(6). Las transformaciones de toda índole que produjo este cultivo han sido ampliamente presentadas por Molano (1987, 1988 y 1989) y por Cubides, Jaramillo y Mora (1987). De esas extensas descripciones y análisis sólo se toman unos cuantos aspectos, que se los lista a continuación:

Perspectivas de la economía campesina en zonas de frontera agropecuaria.

Un significativo efecto social no esperado tuvo la generalización de la producción de coca, a saber: retardó y hasta cierto punto detuvo el proceso de diferenciación social y por ende, de concentración de la propiedad de la tierra en unas pocas manos, que son las de los comerciantes -el capital comercial como avanzada del capitalismo-, que poco a poco se hace también terrateniente.

Este proceso ha sido documentado como de común ocurrencia por los estudiosos de la colonización y de una manera esquemática podría ser caracterizado como sigue: el colono se apropia de un fragmento de la naturaleza representado en una parcela de tierra cubierta por un sistema forestal; con base en intenso trabajo propio y de su núcleo familiar va transformando este ecosistema natural en uno artificial (en términos de Toledo, sería el medio ambiente transformado -MAT-), que es el que recibe un valor económico y cuya valorización se expresa en las "mejoras" o diferentes tipos de ecosistemas artificiales. O sea, que cuanto más se transforma el ecosistema natural, más valor económico parece adquirir la porción de tierra que se ha apropiado el colono. Surge entonces una tremenda paradoja vinculada con las características del ecosistema forestal: a medida que aumenta el valor económico de la tierra a través de sus "mejoras", decrece la productividad de la misma ya que con el establecimiento de las mejoras se han alterado tanto la estructura como la dinámica de los ecosistemas naturales que, como se dijo antes, se autorregulan, automantienen y auto-reproducen. El colono entonces, cual aprendiz de brujo, ve cómo las fuerzas naturales que desencadenó se vuelven en su contra, puesto que al disminuir la productividad de su tierra "mejorada", ya no tendrá garantizada su propia supervivencia y la de su núcleo familiar.

En ese momento, el comerciante que estaba al asecho y que lo ha venido endeudando, salta sobre su víctima y prácticamente lo despoja de las "mejoras", que son las únicas que reciben un valor económico. Al comprarle las mejoras, le está comprando todo el fragmento de la naturaleza que el colono se había apropiado. Este con un puñado de billetes tendrá varias opciones: o se adentrará en la selva para apropiarse de otro fragmento de la naturaleza y repetirá todo el proceso, convirtiéndose quizá en un colono profesional; o se asentará en uno de los centros urbanos nuevos y se dedicará a actividades muy diversas buscando hacer rendir lo que recibió por la mejoras; o retornará al punto de partida regresando como un derrotado aunque con algunos pesos que le permitirán reinstalarse e iniciar un nuevo ciclo.

Ahora bien, el comerciante no compra las mejoras a un sólo colono como si se tratara de una excepción porque él endeude, la apropiación de excedentes por parte del comerciante y la quiebra del colono son la regla y así el comerciante, que es a la vez transportista, político y quizá administrador público, comprará varias unidades domésticas productivas, queda tan sólo un patrón y unos cuantos asalariados. De varias fincas de colonos surge una empresa capitalista.

Este fue el proceso que la producción de coca retrasó e inclusive suspendió. Habiendo prosperidad para todos, si bien no todos recibieron por igual, los colonos no se vieron precisados a vender sus propiedades pues las deudas no lo ahogaban ni las afugias eran tan grandes. La coca los liberó de la esclavitud que les imponía el comerciante mediante el avance sobrevaluado de bienes de consumo y la compra subvalorada de los excedentes producidos. Sin duda los comerciante también se lucraron de la bonanza de la coca pero por otros mecanismos; al fin y al cabo el pastel era enorme y alcanzaba para todos.

Una vez pasó la bonanza, los colonos sobrevivientes vuelven a echar "suertes" y retoman el ritmo perdido de transformación del ecosistema natural; de nuevo, el medio ambiente transformado avanza sobre el medio ambiente natural y renacen los peligros de graves deterioros ecológicos que van aparejados por serios riesgos de retroceso social y de desplazamiento de dichos colonos. Una vez más aparece el fantasma de la concentración de la tierra junto con el de la intensificación de la deforestación y de la erosión.

Qué hacer frente a tales fantasmas? inevitablemente se harán realidad y por lo tanto, ) nada se puede hacer ante los mismos? ciertamente se puede hacer mucho pero es preciso asignar responsabilidades a diferentes actores sociales:

En primer lugar, está el Estado. Su rol en las áreas de frontera agropecuaria han sido ambiguo, por decir lo menos. En efecto, muy a menudo ha sido el gran ausente, y cuando se ha hecho presente, esta presencia ha sido extremadamente débil. Por eso, ha sido suplantado por otros actores sociales para quienes en ciertos momentos, la presencia estatal podía ser un estorbo; es el caso de las guerrillas y los narcotraficantes que impusieron (y aún imponen en muchas áreas) su propia normatividad y su propia legalidad y realizaron obras que correspondían al Estado.

No obstante esta ausencia, el Estado vio con buenos ojos la expansión de la frontera agropecuaria y hasta la estimuló tomándola como una válvula de escape a las muchas presiones que se daban en zonas de antigua ocupación. En estas el campesinado cada vez más retrocedía ante el empuje del desarrollo capitalista que le expropiaba la tierra; en términos de Toledo, le arrebataban tanto su medio ambiente natural como transformado y lo convertía en una mercancía al proletarizarlo porque sólo le dejaba su fuerza de trabajo que debía entrar a vender en el mercado laboral.

Una de las opciones que se le planteaban al campesino recién despojado de su tierra y convertido en proletario, era migrar hacia la lejana frontera agropecuaria con la ilusión de rehacer allá su vida y recuperar lo perdido, como era un pedazo de tierra en el que esperaba invertir el trabajo familiar para hacerlo producir con abundancia. Esta ilusión fue alimentada por el Estado, que empujó a muchos campesinos a la frontera agropecuaria esperando disminuir y aún eliminar las muchas tensiones y conflictos que creaba el desarrollo capitalista en las zonas de antigua ocupación.

Sin embargo, esta ha sido apenas una pobre solución que ha generado, por su parte, otros problemas de muy variada gravedad. Lo que vivieron los colonos en sus lugares de origen lo reviven en las zonas de colonización, a saber, el enfrentamiento con el capital, con el agravante de que el conflicto social, económico y político, o sea, el conflicto y la violencia entre los hombres, tiene un trasfondo dramático, y es el de la violencia que estos hombres ejercen sobre la naturaleza.

Pero el Estado ha ignorado estos gravísimos problemas; y más que ignorarlos los ha desconocido, lo cual se ha traducido en comportamientos a menudo contradictorios entre las varias agencias estatales frente a esta problemática. Es, por lo tanto, obligación de ese mismo Estado proponer el modelo de desarrollo que quiere para las zonas tropicales de frontera agropecuaria y particularmente, para la región amazónica, a fin de darle coherencia al accionar de sus entidades propias y guiar el trabajo de las organizaciones no gubernamentales y no seguirlas considerando como las áreas de desfogue y de refugio para los desplazados de la violencia andina.

Ahora bien, el proponer un modelo ortodoxo de desarrollo no es suficiente ya que también es necesario proponer un modelo que sea posible dadas las características de los ecosistemas naturales sobre los cuales se erigirá la nueva sociedad así como las características de esta nueva sociedad que se piensa crear e impulsar. En otras palabras, el modelo de desarrollo deberá sustentarse en un manejo amplio del concepto de proceso de trabajo que debe abarcar, por lo tanto, los aspectos de las relaciones sociales de producción, del componente tecnológico y de las características de aquella porción de la naturaleza que será apropiada por los diferentes actores sociales que se involucren en actividades productivas.

Desde ya y bajo esta perspectiva, se puede decir que un modelo de desarrollo sostenible y posible no puede dejar por fuera aspectos como los siguientes:

Las posibilidades están ahí. El reto existe. El actual gobierno ha mostrado una cierta dosis de voluntad política para enfrentarse a la complejísima problemática que plantea la colonización campesina. Quizá no sea suficiente pero sobretodo, se requieren claridad y permanencia de dicha voluntad.

Notas

  1. En su extraordinario libro, recién publicado sobre relatos de guerras y de tierras, Alfredo Molano Bravo destaca hermosamente la importancia del hacha en el proceso colonizador; en el relato de una colona se lee lo siguiente: "con el patrón nos trasladamos a la finca. Le pusimos La Belleza. Era así. Se veía bonita. Volvimos a levantar rancho. Hicimos entre ambos, él con el hacha y yo con la rula, el abierto para vivir cerca al agua y cerca a la trocha. Ahí posamos. Hacer el rancho es lo fácil. Hasta entonces todo había sido sonrisas. Pero había que metérsele a la montaña y eso no es cualquier juego. La montaña es dura. A mí me gustaba el ambiente. Desde el rancho oía el hacha del patrón, oía el hacha de mister Chizas y el hacha de los otros vecinos... Entre unas y otras, fuimos haciendo la fundación. Yo socolaba y él hacía cantar el hacha" (p222). "Uno no se sentía solo. Se oía el hacha de unos y otros. La del mister era muy afamada, porque para el hacha era muy bueno, pero no sabía amarrar las caídas y los palos se le quedaban sentados. El patrón le explicaba cómo debía amarrar los palos y según fuera el amarre por dónde hacer el corte... Los Nicuros eran los que más sabían y por eso le rindió más (p223). La selva está amarrada toda por encima. Es una maraña llena de nudos. Uno lo ve cuando caen porque se jalan unos con otros y tal como está la maraña arriba deben hacerse los cortes abajo. Hay que saber mirar hacia arriba para hacerlo abajo. Si quedan encontrados los cortes, los árboles se sientan y quién los para? o quedan recostados a otro y quien los endereza? En eso fallaba el cliente y eso lo aburrió. Además, no sabía para dónde correr cuando comenzaba el traque-traque. La maraña y los cortes dan la salida" (p224). "Alcibiades no pudo con la selva. A él le iba peor que a mister Chizas porque no sabía manejar ni el hacha, y el hacha es la que reina en la montaña. Nadie puede reclamar lo que el hacha no haga" (p225).
  1. Sobre este candente tema se volverá más adelante tratando de contextualizarlo y buscándole las explicaciones pertinentes. Sin embargo, se puede mencionar desde ya el trabajo de Andrade y Ruiz (1988) como un excelente resumen de esta problemática.
  1. A lo largo de todo este trabajo se hará referencia solamente a la articulación entre la empresa capitalista y el fragmento de la naturaleza que se apropia también en zona de frontera agropecuaria, como han sido los casos de las empresas bananeras en Urabá, las forestales en la Costa Pacífica y las ganaderas -Larandia, por ejemplo - en el Caquetá, todas en Colombia, o los grandes proyectos colonizadores en el Amazonas Brasileño.
  1. Según Toledo (1980, p36), "los ecosistemas (son) las últimas unidades articuladas de organismos en que puede ser dividida la naturaleza y ellos incluyen, dentro de un todo organizado, tanto a las especies de organismos como a los elementos físicos, químicos y geológicos del ambiente".
  1. Correa Gregory (1988) se refiere a los grandes efectos macroecológicos relacionados con los procesos de deforestación y anota que si bien la información cuantitativa es insuficiente, se puede afirmar que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera tiene significativas repercusiones en un calentamiento global debido al "efecto invernadero" (p18) y la liberación de óxido nitroso (con un previsible aumento en la incidencia de cáncer) produce una preocupante disminución del ozono con efectos parecidos en las condiciones climáticas del planeta (p23). Los efectos nefastos de estos procesos se acercarían a una catástrofe mundial, ya que zonas con clima subtropical con lluvias de invierno se volverían estepa árida (p23). En reciente artículo de El Espectador ("El Discovery vio la agonía del planeta"), se lee lo siguiente: "En septiembre de 1988, gráficas logradas por los astronautas de la primera misión del transbordador, luego del accidente del Challenger, mostraban una densa nube de humo de un millón 600 mil kilómetros cuadrados sobre la mayor parte de la cuenca del Amazonas, en Suramérica, resultado de la tala y quema de bosques tropicales... científicos brasileños y norteamericanos han dicho que la destrucción en esta zona es tan vasta que podría representar cerca de la décima parte de la producción mundial del dióxido de carbono, gas que acelera el calentamiento de la Tierra y da lugar al temido efecto invernadero" (26/04/89:1B).
  1. "Cuentan que en un comienzo, allá por 1978, se hicieron las primeras "chagras", muy en secreto, y se trajeron las primeras semillas... la misma red de traficantes que había visto frustrados sus negocios con la marihuana introdujo el cultivo comercial de la hoja. Era una infraestructura que no podía improvisarse. Hubo simplemente un desplazamiento de cultivo, pero la técnica del tráfico, la red y los actores centrales eran los mismos... A la vuelta de pocos meses, cientos -léase bien- de toneladas de semilla fueron distribuidas de mano en mano, gratuita y afanosamente, y al poco tiempo las primeras cosechas estaban listas para ser raspadas" (Molano 1987 p60).

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