Las bacterias Methanomonas son las únicas que pueden utilizar el metano como fuente de energía. El riesgo de contaminación es mínimo. Estas bacterias se producen como un cultivo sumergido en una solución acuosa de sales minerales y una fuente de nitrógeno (amoníaco o urea). El aire y el metano forman burbujas a través del líquido, que se dispersan mediante un propulsor. El metano de un cultivo discontinuo se recoge después de 3 días y produce aproximadamente 12 g de bacterias húmedas por litro. La biomasa desecada de las bacterias es de color blanco-rosáceo, sin olor ni sabor, no es tóxica, y contiene alrededor de 70-80% de proteínas de composición aminoácida equilibrada. Como aplicación práctica, se ha indicado que el gas natural junto con aire (ciertas proporciones de aire y metano son explosivas) pueden burbujear a través de un lago o estanque. Como fuente de minerales y nitrógeno, puede bastar el estiércol. A medida que las bacterias producen ácido, será probablemente necesario añadir piedra caliza para mantener un pH constante. La biomasa bacteriana que se produce de esta forma se puede recoger y utilizar para pienso, o bien dejar que permanezca en el agua para que sirva de alimento a los peces del estanque.
Referencias
60, 99, 217, 337, 398, 458, 468
Resúmenes
