Parte I. Introducción

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Actividad 1. Importancia de la inocuidad en el sector hortofrutícola

Indicaciones para el facilitador

El facilitador inicia la sesión con una presentación en la que define el concepto de inocuidad y la importancia de la contaminación de los alimentos, mencionando casos específicos de contaminación de frutas y hortalizas frescas, y de la manera como estos problemas de contaminación repercuten en la demanda y el comercio en general (Presentación 4.1). Durante la realización de la actividad, el facilitador ha de tener en cuenta las percepciones y conceptos de los participantes mediante una "lluvia" o "tormenta" de ideas y la aplicación de una metodología de pregunta-respuesta.

La sesión finaliza con el análisis de un estudio de caso Material 4.1, relativo a la contaminación microbiológica de un producto hortofrutícola fresco, y de las repercusiones de este incidente en el consumidor, los países exportadores y en el comercio en general.

El facilitador contará con el Material 4.2, como lectura de referencia para el desarrollo de la sesión.







Material 4.1. Estudio de caso. Importancia de la inocuidad en el sector hortofrutícola: repercusiones en la demanda y el comercio.

Contaminación con Cyclospora de las frambuesas exportadas por Guatemala al mercado de los Estados Unidos y Canadá

La situación

Hacia 1995/96, Guatemala era el proveedor más importante de frambuesas (Raspberry) al mercado de los Estados Unidos, con una dinámica de crecimiento importante en las áreas de producción para abastecer este mercado. En 1996, se registró un brote de contaminación con Cyclospora en los Estados Unidos y Canadá, que afectó a 1.465 personas (Herwaldt & Ackers, 1997). Inicialmente las frambuesas provenientes de California fueron erróneamente relacionadas como las causantes del brote, trayendo como consecuencia una pérdida de $20 a $40 millones en las ventas. Posteriormente, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos declaró las frambuesas provenientes de Guatemala como responsables del brote de la enfermedad. Luego de registrarse un nuevo brote de enfermedad en 1997, las exportaciones de frambuesas de Guatemala al mercado de los Estados Unidos fueron suspendidas temporalmente. En respuesta a estos brotes de enfermedades, el Gobierno de los Estados Unidos publicó, en 1998, una alerta sobre las frambuesas de Guatemala. Posteriormente, y después de registrarse en Toronto un nuevo brote de enfermedad en 1990, que afectó cerca de 305 personas, Canadá, otro mercado importante para las frambuesas de Guatemala, también cerró las importaciones de frambuesas de este país.

La respuesta del país implicado

En respuesta a la situación, la Asociación de Exportadores de Guatemala, con el apoyo del Gobierno, inicia un trabajo de cooperación con la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para evaluar las posibles soluciones al problema. Se realizó un censo de todas las fincas productoras para determinar los posibles riesgos de contaminación y se dio paso a la aplicación de un plan denominado "Plan Modelo de Excelencia" con el objetivo de asegurar la inocuidad del producto, desde las zonas de producción hasta el puerto de entrada del país importador. El programa se creó con el apoyo de las agencias encargadas de la inspección de los alimentos en los mercados importadores, así como del gobierno, los supermercados, los exportadores, productores, etc. Los componentes del plan incluyen: la formación de inspectores, el fortalecimiento de los sistemas de inspección y clasificación de las fincas, de los sistemas de análisis (laboratorios clínicos y microbiológicos), la aplicación de un sistema de trazabilidad y de las buenas prácticas agrícolas y de manufactura.

Las consecuencias

Para el país importador

En 1999, como consecuencia de la aprobación del programa de aseguramiento de la inocuidad aplicado por Guatemala, los Estados Unidos permiten nuevamente las importaciones de frambuesas desde este país. Durante el período que el mercado estuvo cerrado, las pérdidas para los exportadores y productores se calculan en aproximadamente 10 millones de dólares EE.UU. Actualmente la demanda ha sido restablecida solamente en una tercera parte de los niveles que se tenían antes de presentarse los problemas de contaminación (Calvin, et al., 2000). Por su parte, Canadá ha establecido una política para la importación de frambuesas de Guatemala con períodos de restricción para las importaciones, durante los cuales los riesgos de contaminación del producto son más altos. Calvin et al. (2000), menciona además que el número de productores vinculados con la producción de frambuesas se redujo notablemente como consecuencia de la crisis.

Para los países competidores

Las restricciones a las exportaciones, conjuntamente con el tiempo que se necesitó para la ejecución del programa de aseguramiento de la inocuidad, dio a los países competidores, particularmente a México, la oportunidad de tomar parte del rol que tenía Guatemala como el proveedor líder en el mercado de los estados Unidos y Canadá.

Para la demanda

Durante el comienzo de la crisis se observó una reducción en la demanda para todo tipo de bayas, siendo mucho más drástica en el caso de las frambuesas. Posteriormente cuando las frambuesas de Guatemala fueron identificadas como responsables del brote, la demanda por el producto se redujo también para otros productos provenientes de Guatemala como la mora, y en general, la demanda por frambuesas declinó, independientemente del lugar de origen. A pesar de que el problema ha sido resuelto, la confianza del consumidor en las frambuesas de Guatemala y de otros productos importados desde este país, aunque está cambiando lentamente, aún no ha sido restablecida completamente y algunos compradores son reacios a adquirir el producto (Calvin et al, 2000).


Fuente:

Buzby. J.C. (2001). Effects of Food-Safety Perceptions on Food Demand and Global Trade. Capítulo 7. "Changing Structure of Global Food Consumption and Trade". Economic Research Service. U.S. Deparment of Agriculture, Agriculture and Trade Report. WRS-01-1.

Mooney. D (2000). El aseguramiento de la calidad e enocuidad, una condición para permanecer en los mercados hortofrutícolas frescos: el caso de Guatemala. Memorias III Simposio Internacional de Competitividad en Frutas y Hortalizas. SENA. Bogotá, Colombia.




Preguntas dirigidas a los participantes:

1. ¿Desde el punto de vista de la demanda y el comercio en general, qué lecciones se aprenden del análisis del estudio de caso presentado?

Respuestas




Material 4.2. Lectura de referencia para el facilitador

Importancia de la inocuidad en el sector hortofrutícola

El concepto

La inocuidad de un alimento puede ser definida como la garantía de que éste no causará prejuicio al consumidor cuando sea preparado o ingerido de acuerdo con su uso previsto (FAO/OMS, 1997). La garantía de la inocuidad de un producto se refiere a la reducción de los riesgos para la inocuidad, que puedan surgir durante las fases de producción y manipuleo del mismo.

La preocupación del público por el tema de la inocuidad de los alimentos ha aumentado en los últimos cinco años debido, principalmente, a la incidencia de enfermedades causadas por éstos. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1999), cientos de millones de personas padecen enfermedades causadas por alimentos y agua contaminada. Aunque se presentan dificultades en el registro de los datos, las estadísticas muestran que, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo, la tendencia de las enfermedades causadas por alimentos es creciente (consecuencia de la aplicación de sistemas de registro más apropiados, así como a la incidencia real de los casos). En países desarrollados más del 30% de las personas sufren cada año de enfermedades causadas por alimentos. Se estima que cerca del 70% de los casos de diarrea en el mundo son causados por contaminación biológica de los alimentos. Además, los alimentos contaminados tienen un importante papel en la epidemiología de enfermedades como el cólera y de diferentes formas de diarrea que contribuyen sustancialmente a problemas de malnutrición. La incidencia de enfermedades causadas por alimentos puede ser 300 o 350 veces más alta de lo que registran las cifras en el mundo. No todas las enfermedades por contaminación con alimentos se traducen en problemas intestinales. Por ejemplo, Clostridrium botulinum causa severos problemas de parálisis cerebral, que es usualmente fatal, los efectos de Listeria monocytogenes pueden variar desde simple gripes hasta meningitis y meningo-encefalitis. Este organismo es especialmente importante para las mujeres embarazadas ya que la infección puede provocar abortos, muerte intrauterina o partos prematuros y, para personas con sistemas inmunes comprometidos, las infecciones pueden desembocar en enfermedades graves e incluso la muerte (OMS, 1999).

Por su parte, los riesgos de contaminación de alimentos asociados a peligros químicos, como, por ejemplo, la presencia de residuos de plaguicidas, aunque con un efecto menos dramático e inmediato en la salud del consumidor, representan igualmente una preocupación constante para los consumidores. Éstos son cada vez más conscientes de la presencia de plaguicidas, principalmente en frutas y hortalizas frescas, debido a su mal sabor, olor y ocasionalmente a intoxicaciones, aunque éstas últimas rara vez ocurren. Los efectos de los residuos de plaguicidas a largo plazo sobre la salud humana son importantes. Los casos de intoxicación por agroquímicos para trabajadores y niños es otro de los riesgos más obvios asociados al uso de agroquímicos, sin embargo, la evidencia científica ha demostrado otra serie de riesgos directos e indirectos. La persistencia de residuos acumulados en las cadenas alimenticias ha causado la reducción de poblaciones de pelícanos, águilas y otros predadores. Asimismo, experimentos toxicológicos han demostrado que los plaguicidas pueden causar cáncer y defectos de nacimiento, y dañar la interfase con el sistema nervioso, endocrino, reproductivo e inmunológico de los mamíferos (OMS, 1997).

Enfermedades causadas por frutas y hortalizas frescas

Aunque el número de brotes de enfermedades causadas por productos frescos es bajo (en 1996 solamente seis de los aproximadamente 200 informes de enfermedades en el Reino Unido fueron asociadas con el consumo de frutas y vegetales), a medida que ha incrementado el consumo se ha observado una mayor incidencia de los mismos. Por ejemplo, en el caso de los Estados Unidos, en el período entre 1973-1979, sólo un 2% de brotes fueron asociados a productos agrícolas frescos, mientras que, durante el período 1990-1997, esta cifra había incrementado a 6% (Guzewich y Salsbury, 2000). Algunos de estos brotes han sido relacionados con productos importados, sin embargo, la proporción de enfermedades transmitidas por los alimentos asociadas a los productos importados no es mayor que la vinculada a los productos cultivados en los países importadores.

En los países en desarrollo, las enfermedades causadas por frutas y hortalizas contaminadas son frecuentes en algunas regiones y pueden causar una proporción importante de enfermedades. Sin embargo, debido a la ausencia de investigación muchos de estos brotes no son registrados oficialmente y las estadísticas registran, solamente, un 2% de brotes en América Latina relacionados con contaminación de frutas y hortalizas.

Repercusiones

  • Para la salud de consumidor: los brotes de enfermedades causadas por alimentos tienen un efecto directo sobre la salud de los consumidores provocando vómitos, gastroenteritis, enfermedades diarreicas, enfermedades no intestinales (patológicas, partos prematuros y muerte intrauterina, entre otros). Además producen un efecto indirecto, que es la pérdida de confianza del consumidor en los productos, que se traduce, cada día, en mayores exigencias de calidad.


  • Económicas: las repercusiones económicas de las enfermedades causadas por alimentos, no sólo afectan al individuo, sino también a su familia, a la comunidad, las industrias y a las naciones. El costo más directo está relacionado con la atención al individuo afectado, pero igualmente hay costos asociados al ausentismo laboral y escolar, costos de desplazamiento para obtener asistencia médica, a la carga financiera, etc. Dentro del comercio internacional los problemas asociados a contaminación de las frutas y hortalizas se traducen en pérdidas significativas de ingresos para los países exportadores, por ejemplo, durante el mes de abril de 1999, las inspecciones realizadas por el FDA, resultaron en el rechazo de 85 embarques, con pérdidas importantes para los exportadores Centroamericanos.


  • " Para la sociedad: pérdidas de productividad laboral, costos de investigación y control de los brotes, pérdidas de tiempo y costos legales, y costos asociados con los servicios públicos para quienes padecen una enfermedad crónica y costos ambientales.


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