República de Albania

RESUMEN

Albania es un país de la Europa del Este cuya población es relativamente joven y predominantemente rural. La agricultura representa una parte importante del producto interno bruto (PIB), pero el nivel de mecanización es bajo y el tamaño de las explotaciones agrícolas reducido. Las exportaciones agrícolas son limitadas y la producción es principalmente de subsistencia. Después del fin del régimen comunista en 1991, Albania pasó por una difícil transición económica y, en 1997 y 1999, sufrió dos impactos económicos debidos, respectivamente, al colapso financiero del denominado “esquema piramidal” y a la crisis de Kosovo.

No obstante el PIB haya crecido considerablemente, la pobreza aún afecta a una gran parte de la población, particularmente en las áreas rurales y en las recién urbanizadas, y causa problemas de acceso a los servicios de salud y a la alimentación. Otra consecuencia de la pobreza ha sido el incremento de la mano de obra infantil, lo que ha conllevado a su vez una disminución de la matrícula escolar durante la última década. Los servicios de salud siguen siendo deficientes y de escasa calidad. Sin embargo, las tasas de mortalidad materna, infantil y de niños menores de cinco años han disminuido progresivamente y la cobertura de la inmunización es buena.

Desde la década de los noventa, el suministro de numerosos grupos alimenticios ha experimentado un incremento, en particular por lo que se refiere a los productos lácteos y huevos, así como a las frutas y hortalizas. En consecuencia, la dieta se ha diversificado, especialmente en las áreas urbanas. Actualmente, a nivel nacional, el suministro de energía alimentaria es en gran medida suficiente para satisfacer las necesidades energéticas de la población. En general, la prevalencia de la subnutrición es baja. Sin embargo, la dependencia de Albania de la importación de cereales es cada vez mayor.

Las prácticas de alimentación de lactantes y niños de corta edad son inadecuadas. Aunque la gran mayoría de los niños son amamantados, el inicio de la lactancia es tardío y la lactancia materna exclusiva es rara. Estas prácticas inadecuadas, junto con la pobreza y la falta de acceso a servicios de salud de calidad, se reflejan en el mal estado nutricional de los niños en edad preescolar, el cual parece haber empeorado en los últimos años. En 2000, aproximadamente una tercera parte de los niños menores de cinco años padecía retraso de crecimiento y uno de cada diez presentaba emaciación. Al mismo tiempo, la población está experimentando una transición nutricional y en la capital, Tirana, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad es elevada entre los adultos.

Los trastornos por carencia de yodo son comunes entre los niños, en especial en las áreas montañosas, que abarcan una gran parte del país. Menos de la mitad de los hogares de las zonas rurales consumen sal yodada. Aunque no disponemos de datos sobre la carencia de vitamina A, parece poco probable que esta carencia esté extendida ya que el suministro alimentario de productos lácteos y huevos es elevado. Los escasos datos sobre la carencia de hierro parecen indicar que representa un importante problema de salud pública que afecta a un elevado porcentaje de niños menores de dos años. La suplementación de hierro se ha llevado a cabo en algunas áreas pero no está generalizada.

Es preciso realizar mejoras importantes en las esferas de la atención sanitaria y la educación nutricional a fin de reducir la alta prevalencia de la desnutrición, al tiempo que se previene la transición a la obesidad y a las enfermedades crónicas. Entre las principales medidas que permitirían mejorar el estado nutricional pueden citarse, en particular, el fomento de prácticas de alimentación de lactantes y niños pequeños más adecuadas, así como la promoción de dietas ricas en frutas y hortalizas para todos y de programas de lucha contra la pobreza urbana y rural destinados a garantizar un mejor acceso a alimentos nutritivos.

© FAO 2010