Benin

RESUMEN

La dieta de la República de Benin consiste principalmente en raíces feculentas (ñame, yuca) y cereales. Se observan amplias variaciones entre el norte y el sur del país. En el sur, la dieta se basa fundamentalmente en el maíz y el pescado, mientras que en el norte, los cereales tradicionales, en particular el mijo, desempeñan todavía una importante función y hay una mayor disponibilidad de carne y productos lácteos. El arroz está adquiriendo cada vez más importancia tanto en las zonas urbanas como en las rurales.

El suministro per cápita de raíces feculentas es muy elevada, si bien su porcentaje en el suministro de energía alimentaria ha experimentado un leve descenso en las últimas cuatro décadas, a diferencia de los cereales. El país es relativamente autosuficiente en cereales (con la notable excepción del arroz) y en raíces feculentas, pero depende en gran medida de las importaciones de alimentos de origen animal, cuya suministro per cápita sigue siendo muy limitada.

El suministro de energía alimentaria es más elevado que las necesidades de la población. La prevalencia de la subnutrición ha descendido a un 10% aproximadamente, en correspondencia con la media de los países de África occidental. La inseguridad alimentaria tiene una fuerte relación con la desigual distribución del suministro de alimentos en el país y con la alta incidencia de la pobreza en un contexto de larga data de subida de los precios de los alimentos básicos.

Las prácticas de lactancia materna en niños de corta edad, en particular la iniciación temprana y la lactancia materna exclusiva, han mejorado considerablemente, pero es necesario consolidar los esfuerzos. La alimentación complementaria se introduce de manera oportuna, pero carece de diversidad y adolece de falta de alimentos ricos en micronutrientes.

En 2008, casi el 40% de los niños de entre 6 y 59 meses de edad padecían retraso del crecimiento, prevalencia que se mantiene a un nivel muy elevado a pesar de la tendencia descendente registrada desde principios de los años 2000. La prevalencia de la emaciación es del 5%. La persistencia de prácticas de alimentación inadecuadas en niños de corta edad, la escasa diversidad de la alimentación complementaria, así como el limitado acceso a la atención sanitaria y la elevada incidencia de la pobreza figuran entre las principales causas de la alta prevalencia de la malnutrición crónica. Al mismo tiempo, el 9% de los niños menores de cinco años padecían sobrepeso en 2006.

Casi una mujer de cada diez sufre deficiencia energética crónica (bajo índice de masa corporal). En las zonas urbanas, el sobrepeso y la obesidad están muy extendidos, lo que pone de relieve una transición nutricional en dichas zonas como resultado de los cambios en el consumo de alimentos y en la práctica de actividad física.

Gracias a la estrategia universal de yodación de la sal adoptada en 1994 y a las campañas de sensibilización, los trastornos por carencia de yodo han dejado de ser un problema de salud pública. Estos trastornos eran aún un problema de salud pública en 2001 solo en el departamento de Borgou, en el nordeste del país. Por otro lado, la ingesta de yodo resulta demasiado elevada y es necesario mejorar el control del nivel de yodo en la sal. La reciente evaluación (2009) de la estrategia universal de yodación de la sal representa una oportunidad para efectuar mejoras. Aunque el porcentaje de hogares que usan sal adecuadamente yodada es relativamente alto, ha experimentado un brusco descenso, por lo que deben reforzarse las tareas de sensibilización. Es necesario obtener información actualizada sobre la carencia de vitamina A entre los niños de corta edad ya que los últimos datos, referidos a 1999, indicaron la existencia de un grave problema de salud pública, en especial en la parte septentrional del país. Entre las mujeres la carencia de vitamina A no es habitual. La cobertura de la suplementación de vitamina A entre los niños pequeños y las mujeres sigue siendo insuficiente, aunque se ha extendido considerablemente en los últimos años. La anemia es un grave problema de salud pública que afecta a más de las tres cuartas partes de los niños de corta edad y a un 60% de las mujeres, aproximadamente. La cobertura de la suplementación de hierro entre las mujeres embarazadas es bastante amplia. Se han adoptado medidas a largo plazo para combatir las carencias de vitamina A y de hierro, en particular la fortificación del aceite de algodón con vitamina A y la de la harina de trigo con hierro, zinc, ácido fólico y vitaminas B.

Benin tiene un buen potencial agrícola y hay varios programas para garantizar la seguridad alimentaria. Mediante la implementación de la política nacional en materia de alimentos y nutrición y un mejor acceso a una dieta diversificada, el país contará con mayores oportunidades para mejorar de manera duradera la dieta y el estado nutricional de la población.

© FAO 2010