China

RESUMEN

En China, cada provincia tiene un nivel socioeconómico, hábitos alimentarios, infraestructuras sanitarias y medios de comunicación específicos. Por consiguiente, el estado nutricional de la población arroja variaciones significativas de una provincia a otra derivadas de una combinación variable de factores.

Entre los niños menores de cinco años la frecuencia de la insuficiencia ponderal va del 3 por ciento en Beijing al 39 por ciento en la provincia de Hainan, mientras que el retraso del crecimiento oscila entre el 7 por ciento en Beijing y el 56 por ciento en Ghizhou. La prevalencia mayor de retraso del crecimiento se observa en las mismas provincias donde se registra la tasa mayor de insuficiencia ponderal. Según la clasificación de la OMS, los niños de las provincias de Fujian, Jianxi, Hunan, Guanxi, Hainan, Sichuan, Guizhou, Yunnan, Qinghai y Xinjiang se ven muy afectados de retraso del crecimiento (>40 por ciento), y los de Guanxi y Hainan muestran prevalencia de insuficiencia ponderal (>30 por ciento).

La disminución de la prevalencia de insuficiencia ponderal (de 22 por ciento en 1987 a 12 por ciento en 1992) denota una notable mejoría del estado nutricional. En China, la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años (TMM5), un indicador importante del desarrollo socioeconómico y del estado sanitario y nutricional de una sociedad, era del 47 por mil en 1996. Sin embargo, las numerosas enfermedades infecciosas, tales como infecciones respiratorias, intestinales y hepatitis, siguen siendo la causa principal de la muerte de niños menores de cinco años, siendo la malnutrición un factor agravante.

Las provincias de Guanxi y Hainan se ven afectadas de deficiencia crónica de energía en los adultos, de los cuales más de una cuarta parte posee un IMC inferior a 18,5 kg/m2. Las características de la malnutrición infantil y adulta coinciden en parte, en el sentido de que ambas denotan una situación nutricional deficiente en las provincias de Guanxi y Hainan.

En los adultos, los valores medios del IMC son semejantes tanto para los hombres como para las mujeres (22,0 kg/m2). Alrededor del 10 por ciento de la población adulta cuenta con un IMC inferior a 18,5 kg/m2, mientras que la proporción de las personas con sobrepeso u obesidad es significativa (15 por ciento). En Shanghai, Tianjin y, especialmente, Beijing el sobrepeso y las enfermedades conexas se están convirtiendo en un problema de salud pública. En efecto, casi la mitad de la población adulta de Beijing tiene exceso de peso. En el último decenio, ha habido un cambio positivo en la distribución de los valores del IMC, lo que denota una mejoría del estado nutricional de los adultos en este período.

En el último decenio, el estado nutricional de la población china ha mejorado, gracias a factores socioeconómicos, a una mayor disponibilidad de agua potable, a una distribución mejor de los alimentos en todo el país, a la disminución de la morbilidad y a la mejora de los servicios de salud.

Entre 1982 y 1992, la media nacional del aporte energético decreció ligeramente de 2 485 a 2 328 kcal diarias por persona, debido probablemente al estilo de vida más sedentario de la población. Las conclusiones derivadas de las 28 provincias encuestadas en 1992 indicaban que la media del aporte energético diario por persona variaba de 1 913 kcal en Hainan a 2 720 kcal en Anhui. Entre 1982 y 1992, disminuyó la ingesta de todos los principales grupos de alimentos, salvo la carne, el pescado, la leche y los productos lácteos, los huevos, y los aceites y grasas. Como consecuencia, ha habido un incremento de la proporción de las proteínas y grasas en el aporte energético total: de 10,8 por ciento a 11,8 por ciento para las proteínas, y de 18,4 por ciento a 22,0 por ciento para las grasas.

En la proporción de las proteínas y grasas con respecto al aporte energético total hay diferencias importantes de una provincia a otra. La de las proteínas iba del 9,8 por ciento en Sichuan al 13,1 por ciento en Shanghai; y la de las grasas, de 14,0 en Gansu al 31,5 por ciento en Beijing.

En la proporción de las proteínas y grasas con respecto al aporte energético total hay diferencias importantes de una provincia a otra. La de las proteínas iba del 9,8 por ciento en Sichuan al 13,1 por ciento en Shanghai; y la de las grasas, de 14,0 en Gansu al 31,5 por ciento en Beijing.

En todas las provincias encuestadas, los cereales, principalmente arroz y harina de trigo, representaban la fuente principal de calorías, proporcionando el 54 y 78 por ciento del aporte energético total en Beijing y Gansu, respectivamente. La alimentación de China se basa principalmente en los productos a base de hortalizas, que proporcionan el 81 y 63 por ciento de la ingesta total de proteínas y grasas, respectivamente.

La alimentación china es particularmente carente de yodo, pero el país ha emprendido una campaña de consumo de sal yodada para todos con objeto de luchar contra los trastornos causados por la carencia de yodo (TCY), programa que promete alcanzar sus objetivos para el año 2000. También es carente en hierro, siendo las mujeres mayores de 18 años de edad el grupo más afectado, con un 23 por ciento de anémicas. En cuanto a la frecuencia de la anemia entre las mujeres adultas hay variaciones importantes de una provincia a otra, que van del 2 por ciento en Nei Mongol Zizhiqu al 52 por ciento en Shangai.

© FAO 2010