Colombia

RESUMEN

Desde 1965, la situación nutricionaI de los niños colombianos menores de 5 años ha ido mejorando paulatinamente al parecer por un impacto positivo de las estrategias socioeconómicas, de salud y nutrición de los últimos años. Las tasas de desnutrición a nivel nacional, evaluadas por los déficit de peso, han pasado de 21% (peso para la edad <- 2DE) en 1966, 17% en 1980, 10% en 1989, 8% en 1995 a 7% en el año 2000 (Cuadro 4a). Reducciones semejantes se han producido en los otros indicadores antropométricos de la desnutrición: para el indicador talla para la edad, 32%, 22%, 17%, 15% y 14% y para el indicador peso para talla, 4%, 5%, 3%, 1% y 0,8%, respectivamente (Figuras 7a-c).

Sin embargo por regiones, existen diferencias, asociadas a menor desarrollo. Las prevalencias más altas del retardo de crecimiento se encuentran en la zona rural del País y en la subregión Cauca y Nariño (Mapa 3). Las dos regiones costeras (Atlántica y Pacífica) y la zona rural son las más afectadas por la insuficiencia ponderal, en tanto que en el Valle del Cauca se encuentran los niveles más bajos (3%) (Mapa 2). Tal vez estas diferencias reflejen las disparidades existentes entre los niveles de pobreza de dichas regiones (Mapa 1).

Como problema emergente se cuantificó la obesidad en las mujeres entre 15 y 49 años, encontrándose que, en 1995, el porcentaje de mujeres con sobrepeso (IMC comprendido entre 25,0 y 29,9 kg/m2) fue de 31%, y el porcentaje de mujeres con obesidad (IMC 30,0 kg/m2) fue de 9%. En el año 2000 el porcentaje de mujeres con IMC >25 fue de 41%

Aunque la masa corporal deficiente (IMC <18,5 kg/m2) entre las madres Colombianas no fue tan prevalente (4% en 1995 y 3% en el año 2000) tomando en cuenta el punto de corte recomendado por la Organización Mundial de la Salud, sí se encontraron diferencias entre las regiones, a saber: en la región Bogotá el porcentaje de mujeres de bajo peso fue de 1,5% en contraste con la región Atlántica, en donde el porcentaje de mujeres de bajo peso fue del 8% (Mapa 4).

No existen estudios recientes de los hábitos de consumo: para 1981 el consumo de alimentos se caracterizaba por alto consumo de cereales (28%), bajo consumo de leguminosas (3%), alto consumo de edulcorantes (19%) y relativo bajo consumo de grasas (12%) (Figura 6). En las tendencias de la disponibilidad alimentaria se observa un aumento sustancial del porcentaje de aceites de origen vegetal en el Suministro de Energía Alimentaria (SEA) en las últimas tres décadas.

Al estudiar la prevalencia de la anemia en tres encuestas nacionales de 1965, 1977 y 1995 se encuentra un moderado aumento de la anemia en niños menores de 5 años (14%, 18% y 23%); solamente Bogotá ha experimentado una reducción (27%, 17%, 5%) (Figura 8). En contraste, la prevalencia de la anemia en las mujeres ha disminuido (41%, 25% y 23%) A nivel de escolares el porcentaje de niños con bocio de todos los tipos fue de 7%. La distribución geográfica del bocio no es uniforme (Mapa 6).

Finalmente entre 1977 y 1995, se redujo del 24% al 14,2% el porcentaje de niños con niveles de retinol plasmático menor de 20 µg/dL.

Un crecimiento económico estable de cerca de 4,5% al año durante las pasadas cuatro décadas, combinado con una caída en la tasa de crecimiento poblacional a 1,6%, facilitó la mejoría de las condiciones sociales de la comunidad. Consecuentemente, el bienestar nutricional de la población ha experimentado una mejoría.

© FAO 2010