La instrucción en nutrición en las escuelas

  • su mandato y responsabilidad consiste en orientar a los jóvenes hacia la madurez. Poder elegir una dieta sana y un estilo de vida saludable es una de las aptitudes más importantes en la vida, y un considerable elemento de la madurez;
  • están en contacto con las personas durante su infancia. Los hábitos alimentarios se forman en las primeras etapas de la vida y las escuelas pueden colaborar considerablemente en el establecimiento de sanos hábitos alimentarios para toda la vida;
  • tienen contacto con la mayoría de los niños cotidianamente, durante varios años y en forma regular. Cuentan con personal capacitado para impartir conocimientos a los niños y orientarlos. No existe otra estructura con semejante capacidad;
  • pueden ejecutar programas de intervención para mejorar la nutrición de los niños. Una buena nutrición fortalece la capacidad de aprendizaje de los niños y, en consecuencia, mejora uno de los mejores activos con que cuentan las personas en su lucha por salir de la pobreza ¡la educación!

La instrucción en nutrición en las escuelas es más eficaz si cuenta con un medio de apoyo y se asocia a actividades prácticas relacionadas con los alimentos y la nutrición. El almuerzo, la creación y atención de huertos y los programas de salud en las escuelas ofrecen oportunidades especiales de aprendizaje práctico en materia de nutrición. La participación de los estudiantes en actividades de horticultura, planificación de la alimentación, selección de alimentos y cocina ofrece a los estudiantes experiencia directa para aprender sobre alimentos y pautas de nutrición saludables, así como adquirir prácticas de higiene.

La educación en nutrición en las escuelas produce más repercusiones y puede mantenerse durante más tiempo si forma parte de un programa en el que participe toda la escuela y está vinculado a actividades en las que participen los padres de familia y la comunidad. La organización de servicios eficaces de sanidad escolar o un programa de alimentación bien organizado, así como la elaboración de una política escolar de nutrición, son actividades que contribuyen a crear un ambiente propicio a la buena nutrición. Crear en las escuelas este estímulo a una nutrición saludable y complementar la educación en nutrición impartida en las aulas con otras intervenciones pertinentes fortalece la información transmitida y potencia el efecto de las distintas actividades.

La FAO reconoce la importante contribución que las escuelas pueden hacer al esfuerzo de los países por superar el hambre y la pobreza. En apoyo a estos esfuerzos, la Dirección de Nutrición y Protección del Consumidor, en colaboración con otras organizaciones internacionales, elabora y promueve estrategias novedosas y materiales que ayudan a los países a planificar e impartir instrucción escolar en nutrición.

En colaboración con la OMS y Education Internacional, la FAO publicó Healthy Nutrition: An Essential Element of a Health-Promoting School. Este planteamiento se ha llevado a la práctica con buenos resultados en el sudeste de China, donde la FAO colabora con la OMS y el Education Development Centre a fin de ayudar a seis escuelas experimentales a establecer un programa de educación en nutrición y servicios de nutrición. También están marcha novedosos proyectos de instrucción escolar en nutrición en Zambia y Chile.

Pronto se publicará una completa Guía de planificación, para que los responsables de los planes de estudio planifiquen programas y actividades docentes sobre nutrición, que incorporen las necesidades y otros aspectos locales. Un manual de capacitación complementario ayudará a los profesionales a facilitar la planificación del programa escolar y su proceso de ejecución.

© FAO