Gambia

RESUMEN

La República de Gambia, situada en la costa occidental de África, constituye un estrecho enclave en la República del Senegal, a excepción de un breve tramo de costa en el litoral atlántico. La población, muy joven, es ahora predominantemente urbana. La agricultura sigue siendo un sector clave de la economía de Gambia ya que representa la fuente de sustento de más de las tres cuartas partes de la población. El rendimiento económico ha mejorado, si bien hasta ahora no se ha traducido en una reducción de la pobreza, que sigue siendo grave y extendida, con aproximadamente un 60 % de la población por debajo del umbral de la pobreza.

Las tasas de mortalidad infantil y de niños menores de cinco años siguen siendo altas, aunque se ha observado una cierta mejoría a partir del año 2000. La tasa de mortalidad materna es también alta. El acceso a los servicios de salud es relativamente bueno, pero la mala calidad de las prestaciones reduce la eficacia del sistema sanitario. Sin embargo, la cobertura de inmunización de los niños está en expansión.

En un entorno de alto crecimiento demográfico, la producción agrícola es limitada y Gambia depende en gran medida de las importaciones de alimentos básicos. El suministro de energía alimentaria es apenas suficiente para satisfacer las necesidades energéticas de la población y el 30 % de la población padece subnutrición, porcentaje que ha experimentado un aumento en la última década. La baja producción agrícola, las sequías recurrentes y la pobreza contribuyen a la inseguridad alimentaria de la población.

La dieta está basada en gran parte en cereales, principalmente arroz y mijo, y en menor medida, sorgo, maíz y trigo. Los alimentos básicos se complementan con hortalizas, leche, pescado y maní. El aporte de la mayoría de los micronutrientes y de los alimentos ricos en proteínas en el suministro de energía alimentaria no se ha incrementado, mientras que la de los aceites vegetales y edulcorantes ha aumentado considerablemente, lo que refleja una transición en la nutrición en Gambia. La proporción de lípidos en el suministro de energía alimentaria alcanza el límite superior de las recomendaciones, mientras que la de proteínas permanece en el límite más bajo.

Gracias a programas eficaces de promoción, las prácticas de alimentación entre los niños de corta edad han mejorado. Deben mantenerse los esfuerzos para fomentar la iniciación temprana de la lactancia materna, la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y unas prácticas de alimentación complementaria adecuadas. Entre los niños en edad preescolar, la malnutrición sigue siendo un problema de salud pública. Más de la cuarta parte de los niños menores de cinco años se ve afectado por la malnutrición crónica (retraso del crecimiento), cuya prevalencia ha aumentado ligeramente en los últimos años. Mientras tanto, el país experimenta una transición nutricional, con la aparición de la obesidad, que afecta principalmente a las mujeres de las zonas urbanas y, paralelamente, la persistencia de la desnutrición, especialmente entre las mujeres de las zonas rurales.

Hay una falta de datos recientes sobre la carencia de micronutrientes en los niños pequeños y las mujeres. Según datos de 1999, la prevalencia de los trastornos por carencia de yodo entre los niños en edad escolar era alta, con marcados contrastes geográficos. Las regiones con mayor riesgo eran Lower River, Central River y Upper River. Recientemente, se ha puesto en marcha un programa de yodación de la sal, pero su cobertura sigue siendo muy baja. Según datos subclínicos, cabe afirmar que la carencia de vitamina A constituía un grave problema de salud pública entre los niños pequeños a finales de la década de 1990. La ampliación de la cobertura de suplementación de vitamina A entre los niños y las madres puede haber reducido la prevalencia de carencia de vitamina A, pero los datos recientes son insuficientes para demostrarlo. En 1999, la anemia era definida como un grave problema de salud pública entre los niños pequeños y las mujeres. Se han implementado varios programas para combatir la anemia por carencia de hierro, pero aún falta evaluar su impacto a nivel nacional. En general, para combatir las carencias de micronutrientes es necesario reforzar las medidas de más largo plazo, tales como la diversificación de alimentos.

La tendencia a la subnutrición y al retraso del crecimiento es preocupante y exige redoblar en todas las intervenciones los esfuerzos destinados a mejorar el estado nutricional de la población. Además, debido al "doble gravamen" de la malnutrición, Gambia debe enfrentarse también a nuevas enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición.

© FAO 2010