Irán

RESUMEN

La República Islámica del Irán es un país principalmente agrícola. Como resultado de políticas y programas poblacionales eficaces, y de los cambio socioeconómicos y culturales registrados en los últimos decenios, la tasa de crecimiento poblacional ha tenido una tendencia decreciente, siendo ahora del 1,4%, sobre una población de 66 millones de habitantes. El índice de desarrollo humano, que era de 0,642 en 1988, en la actualidad es de 0,715.

De una encuesta realizada en 1995 resultaba que entre los niños menores de cinco años las prevalencias de insuficiencia ponderal moderada + grave, retraso del crecimiento y emaciación eran, respectivamente, de 15,7%, 18,9% y 6,6%, cifras éstas que en 1997 disminuyeron a 10,9%, 15,9% y 4,9%, con una prevalencia de exceso de peso de 4,3%. Existen variaciones considerables entre provincias y entre zonas urbanas y rurales. En general, la prevalencia de la desnutrición es mayor en las aldeas, en el sur y en el sudeste, y menor en el norte. El punto máximo se verifica en el segundo año de vida y en muchos casos la tasa media de crecimiento disminuye después de los primeros seis meses, debido probablemente a la introducción tardía de alimentos no derivados de la leche. Los factores que contribuyen a la desnutrición son la baja condición socioeconómica, el escaso conocimiento en materia de salud y nutrición, el acceso inadecuado a los alimentos y el acceso insuficiente a los servicios de salud. El peso relativo de estos factores varía considerablemente según las zonas del país.

No se han efectuado estudios nacionales sobre el estado nutricional de los adolescentes y los adultos. Sobre la base de estudios efectuados en Teherán y en algunas otras pocas grandes ciudades, el índice de masa corporal (IMC) oscila entre 16-18 y 20-22 entre los 11-12 años y los 20-22 años de edad, respectivamente. El IMC aumenta con la edad, lo que indica que la tasa de crecimiento lineal es menor que la de aumento de peso. Algunas jóvenes tienden a comer menos de lo debido por temor a la obesidad: más del 13% de las jóvenes de Teherán son obesas. En lo que respecta a los adultos, los limitados datos disponibles indican que el exceso de peso y, en menor medida, la obesidad, son comunes en el país, con una prevalencia que varía según las provincias; la obesidad está más difundida entre las mujeres.

Los cereales son el alimento de mayor consumo, seguidos por las frutas, las hortalizas y los productos lecheros, con importantes diferencias según las provincias. La provincia de Teherán, donde son más altos los porcentajes de energía alimentaria de grasas y productos animales, cuenta con el menor consumo de cereales y el mayor consumo de grasas. La proporción de los alimentos en el aporte calórico oscila considerablemente: las carnes y huevos proporcionan el 0,2% en Sistán y Baluchestán y el 11,0% en la provincia de Teherán; la proporción de los productos lecheros en Chahamahal-Bakhtiari (7,0%) es cinco veces mayor que en Booshehr.

A nivel nacional, las medias del aporte calórico y proteínico son más elevadas que las respectivas dosis diarias recomendadas (DDR). Sin embargo, la distribución se traduce en que un 20% recibe un aporte relativamente bajo y el 40% tiene un consumo excesivo y está expuesto a enfermedades nutricionales crónicas, o sufre de ellas, mientras que el restante 20% tiene un aporte nutricional apropiado. Desde un punto de vista nutricional, las medias proporcionales apropiadas en el aporte energético son de un 11% de proteínas, 22% de grasas y 67% de carbohidratos.

Cerca del 85% de los lactantes se alimenta exclusivamente de leche materna durante 6 meses y el 70% sigue recibiendo este tipo de alimentación hasta el año. La alimentación complementaria se inicia poco después de los 5-6 meses.

Sobre la base de los resultados de encuestas realizadas en todo el país, el bocio es endémico en diversa medida en las distintas provincias, con una tasa de bocio total del 55% (1996), a pesar de que el nivel medio de yodo en la orina (>10 mcg/dl) indica un aporte suficiente y de que al parecer el 97% de las familias utilizan sal yodada. La carencia de hierro y la anemia son los otros principales problemas en lo que respecta a los micronutrientes. La anemia (en cualquier grado) afecta a un tercio de las mujeres en edad de procrear y de los niños. La prevalencia parece ser la misma en las zonas urbanas que en las rurales, pero presenta una diferencia en cuanto al sexo a los 15 años de edad, siendo mayor entre las mujeres. En conjunto, la prevalencia de la anemia es baja (<5%) en las provincias centrales, alta en cinco provincias de distintas regiones, y media (5-20%) en las demás. Entre los factores que influyen en la incidencia de la anemia figuran las enfermedades parasitarias e infecciosas, las prácticas de destete inadecuadas, las hemorragias gastrointestinales y el corto intervalo entre nacimientos sucesivos. Otro factor importante es la escasa biodisponibilidad de hierro en la alimentación ya que la mayor parte de las fuentes de hierro son de origen vegetal y los estudios indican un aporte aparentemente suficiente. No se dispone de datos nacionales relativos a la carencia de vitamina A, pero a juzgar por los resultados de estudios locales en pequeña escala realizados en distintas partes del país no parece que haya una grave carencia de vitamina A que pueda representar un problema para la salud pública.

Más del 80% de la población recibe una efectiva atención primaria de la salud. Las tasas de mortalidad por edades han disminuido en los últimos decenios. Las tasas de mortalidad de lactantes, de niños menores de 5 años y derivada de la maternidad son en la actualidad de 29/1000, 33/1000 y 37/1000, respectivamente.

© FAO 2010