República de Kenya

RESUMEN

Kenya es un país predominantemente rural con una población muy joven. En torno a un 80% de la superficie terrestre es árida o semiárida, en particular en las regiones septentrionales y orientales. Las áreas con un buen potencial agrícola representan tan sólo un 18%, aproximadamente, del territorio, pero en ellas se concentra el 80% de la población. La agricultura, fundamentalmente de secano, es el principal sector de la economía de Kenya. El país se ve constantemente afectado por sequías, inundaciones y degradación ambiental debido a la sobreexplotación de los recursos naturales.

Un estancamiento de la producción de alimentos, un ambiente económico desfavorable y la pobreza son las principales causas de la inseguridad alimentaria del país. El gasto público ha disminuido en las últimas décadas, causando un deterioro de la infraestructura y los servicios de salud y educación. La persistencia de la malaria y la propagación de la epidemia del VIH/SIDA han contribuido al descenso de la esperanza de vida y al aumento de la tasa de mortalidad, en particular entre los lactantes y niños menores de cinco años. La cobertura de la inmunización también ha retrocedido desde los años noventa. Los grupos de población más afectados por estas tendencias negativas son los constituidos por la población rural, las personas con un menor nivel de instrucción y los hogares encabezados por mujeres, así como los núcleos de población de las zonas áridas y semiáridas, los suburbios urbanos y los asentamientos periurbanos.

A nivel nacional, el suministro de energía alimentaria apenas logra cubrir las necesidades energéticas, lo que se traduce en subnutrición para una tercera parte de la población. Sin embargo, durante la última década se ha registrado una paulatina disminución de la prevalencia de la subnutrición. Aunque los cereales, el azúcar y el aceite de origen vegetal suministran casi los dos tercios de la energía alimentaria, la diversidad de la dieta está mejorando gradualmente y el suministro de frutas, hortalizas y leche está aumentando.

Algunas prácticas de alimentación infantil son altamente beneficiosas para la salud de los niños, en particular la lactancia materna universal, pero otras, tales como la baja tasa de lactancia materna exclusiva o la alimentación con biberón, no lo son. Las prácticas inadecuadas de alimentación infantil junto con la inseguridad alimentaria de los hogares y el deficiente acceso a los servicios de salud conllevan una alta prevalencia de la desnutrición entre los niños de corta edad, en especial en las provincias nororientales, orientales y costeras. En general, durante la última década, la prevalencia de la insuficiencia ponderal, el retraso del crecimiento y la emaciación no han experimentado una disminución. Las mujeres se ven afectadas también por la deficiencia energética crónica. Mientras sigue registrándose una elevada tasa de desnutrición, la hipernutrición está haciendo su aparición entre los adultos de las zonas urbanas.

La desnutrición va unida a la deficiencia generalizada de micronutrientes. Aunque no hay datos recientes a disposición, es probable que siga existiendo una prevalencia de los trastornos causados por la carencia de yodo. Es preciso evaluar el programa nacional de yodación de la sal. Tanto la carencia de vitamina A como la anemia por carencia de hierro tienen una alta prevalencia en el país. La implementación de la suplementación de vitamina A y hierro es aún insuficiente. Es necesario adoptar más estrategias a largo plazo tales como la fortificación de los alimentos, la diversificación alimentaria y la educación nutricional.

© FAO 2010