Camboya

RESUMEN

La trágica historia de Camboya ha impedido que se realizaran análisis de tendencias desde el momento que el país ha estado recuperándose de más de veinte años de disturbios civiles. Fundamentalmente, hay una falta general de información específicamente nutricional sobre Camboya, pero cada vez más se están recopilando datos sobre la producción agrícola y el estado nutricional de los niños, sobre todo ahora que el gobierno y sus contrapartes se están orientando más al desarrollo que al socorro.

Según las conclusiones de la encuesta a base de indicadores múltiples (MICS), la malnutrición de los niños de 6 a 59 meses continúa siendo el problema principal en Camboya, en base a los tres indicadores que suelen utilizarse comúnmente. La prevalencia de la insuficiencia ponderal era del 52 por ciento, la del retraso del crecimiento 56 por ciento y la de la emaciación 13 por ciento. Aunque todas las provincias estaban afectadas de malnutrición infantil, había diferencias importantes de una provincia a otra en la frecuencia de los tres indicadores antropométricos. La de la insuficiencia ponderal iba de 41 por ciento en Banteay Meanchey a 63 por ciento en Stung Treang, donde también se registró la frecuencia mayor de emaciación (16 por ciento). La frecuencia de retraso del crecimiento oscilaba entre el 40 por ciento en Phnom Penh y el 70 por ciento de Kampong Spueu. La prevalencia de insuficiencia ponderal, retraso del crecimiento y emaciación era más alta en los muchachos, lo que significa que las muchachas tenían un estado nutricional mejor. La frecuencia de sobrepeso era baja en general, registrándose las tasas más altas en Kampong Spueu.

Al parecer, también las mujeres estaban afectadas de malnutrición. Según la encuesta del UNICEF/PMA, la prevalencia de mujeres de 15 a 49 años de edad con un IMC inferior a 18,5 kg/m2 era del 28,5 por ciento. Como en el caso de los niños, el análisis hecho por zonas de economía alimenticia indicó que las mujeres de zonas forestales eran las más afectadas de DCE, y que el 60 por ciento de ellas tenía un IMC inferior a 18,5 kg/m2.

La sexta encuesta alimentaria mundial de la FAO estimó que en Camboya el SEA no satisfacía las necesidades del 29 por ciento de la población en 1990-92, frente al 13 por ciento en 1969-71, lo que indica un incremento de la proporción de la población que está "desnutrida", en el sentido de que carece de alimentación suficiente. El problema no es sólo de disponibilidad de alimentos, sino también de la posibilidad de conseguirlos y utilizarlos, así como de la falta de diversidad en la alimentación del camboyano típico. Como consecuencia, hay tasas altas de ceguera nocturna en los niños de 24 a 59 meses (3,6 por ciento) y las mujeres embarazadas (10 por ciento). La tasa nacional de bocio arrojaba un 12 por ciento entre los escolares de 8 a 12 años. Las provincias de Siem Reap, Ratanakini, Bantey Meanchey y Svay Rieng acusaron problemas graves de TCY, de los cuales estaba afectado más del 30 por ciento de los niños de 8 a 12 años de edad. Según una encuesta no representativa a nivel nacional realizada en 13 provincias, las tasas de anemia en los niños de 6 a 59 meses (n=1348) eran extremadamente altas (82 por ciento). Además, el 69 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años de edad (n=994) y el 74 por ciento de las mujeres embarazadas (n=97) estaban clasificadas como anémicas.

La tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años era del 90 por mil nacimientos en 1996, la tasa de mortalidad infantil 108 por mil y la mortalidad materna se estimaba en 473 por 100 000 en 1990. Estas tasas, junto con una tasa de analfabetismo femenino adulto del 58 por ciento, son las más altas de la región del Asia Sudoriental.

La nutrición del camboyano típico mejorará con un acceso mejor a la asistencia sanitaria, la diversificación de la alimentación y de la producción de alimentos, la formación de las madres en prácticas mejores de puericultura, el acceso al agua potable, y el saneamiento a nivel local. La pobreza y la malnutrition se encuentran en todo el país, pero son mucho peores en algunos lugares. Sin embargo, gracias a una estabilidad cada vez mayor del gobierno y a la ayuda de la comunidad internacional, continuarán mejorando la producción, el consumo y la utilización de alimentos, lo cual se traducirá en una generación de camboyanos más fuerte y más sana.

© FAO 2010