Sri Lanka

RESUMEN

En Sri Lanka, el estado nutricional de los niños menores de cinco años es deficiente. Según la encuesta sobre la situación nutricional del país en 1995, la prevalencia del retraso del crecimiento de los niños menores de cinco años era del 20 por ciento, la de la emaciación 13 por ciento y la de la insuficiencia ponderal 33 por ciento. El estado de nutrición de los niños en edad preescolar arrojó diferencias significativas de una provincia a otra. En la provincia occidental, el estado nutricional de los niños menores de cinco años es mejor, y las prevalencias de retraso del crecimiento, emaciación e insuficiencia ponderal son más bajas que en las otras provincias. Aunque esta provincia cuenta con la densidad demográfica mayor y es la más urbanizada, dispone también de los mejores centros de salud tanto desde el punto de vista de la calidad como de la cantidad, lo cual permite un acceso más fácil a servicios sanitarios mejores. La provincia central tenía la frecuencia más alta de retraso del crecimiento (33 por ciento), pero la frecuencia mayor de insuficiencia ponderal (39 por ciento) y emaciación (21 por ciento) se observó en la provincia de Sabaragamuwa.

También el grupo de la población adulta se ve afectado por la desnutrición, como lo indica la prevalencia de deficiencia crónica de energía, que en las mujeres supera el 33 por ciento y en los hombres llega hasta cerca del 37 por ciento. La alta prevalencia de desnutrición en la población adulta limita la capacídad de trabajo, la productividad y la capacidad de generar ingresos. Hay diferencias de una provincia a otra en lo que se refiere al estado nutricional de los adultos, habiéndose registrado en la provincia Central el promedio más bajo del bienestar materno infantil (IMC) para ambos sexos.

Los datos desglosados indican que el 9 por ciento de la población femenina adolece de deficiencia crónica de energía (DCE) grave, con un valor IMC inferior a 16,0 kg/m2, mientras que para una cuarta parte de las mujeres el IMC se sitúa entre 16,0 y 18,5 kg/m2, lo que indica una DCE leve y moderada (Ramanujan y Nestel, 1997). Aunque la prevalencia de DCE grave es ligeramente inferior en los hombres (5 por ciento), los que adolecen de DCE son un 37 por ciento (IMC inferior a 18,5 kg/m2). Es probable que estos porcentajes elevados se traduzcan en una menor productividad del trabajo.

Con respecto a las carencias de micronutrientes, se diagnosticó como carente de yodo cerca del 19 por ciento de la población. Alrededor del 45 por ciento de los niños en edad preescolar, el 58 por ciento de los niños de 5 a 11 años de edad, el 36 por ciento de los adolescentes y el 45 por ciento de las mujeres no embarazadas sufre de anemia. Al parecer, las más afectadas son las mujeres de 18 a 45 años, con variaciones significativas de una provincia a otra. Más del 30 por ciento de los niños en edad preescolar tiene concentraciones séricas marginales de vitamina A.

El servicio de las infraestructuras sanitarias ha ido mejorando con el tiempo pero sigue siendo insuficiente, particularmente en las zonas rurales. Sin embargo, los índices nacionales del bienestar social son asombrosos. La tasa de mortalidad infantil, que es un índice importante de la situación sanitaria y nutricional de una comunidad, ha pasado de 48 al 17 por mil nacidos vivos entre 1970 y 1997, la esperanza de vida ha aumentado hasta 73 años, y el índice de alfabetización supera el 90 por ciento en ambos sexos. Las numerosas enfermedades infecciosas, tales como infecciones respiratorias e intestinales son la causa principal del 50 por ciento de las muertes de niños menores de cinco años, siendo la malnutrición un factor agravante, especialmente en las zonas más pobladas.

© FAO 2010