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Mauritania
RESUMEN
Se dispone de datos limitados acerca del estado nutricional de la población de Mauritania y la mayor parte de los resultados de las encuestas disponibles son difíciles de interpretar ya sea porque las metodologías utilizadas son inadecuadas o por la falta de informaciones exactas al respecto.
Los resultados de la encuesta nacional más reciente sobre la situación antropométrica de los niños menores de 5 años arrojaban en 1995 tasas muy elevadas de retraso en el crecimiento (44%), lo que revelaba un grave problema de malnutrición crónica. La situación es igualmente preocupante en lo que respecta a la emaciación y la insuficiencia de peso, cuyas tasas de prevalencia ascendían, respectivamente, al 7% y al 23%. Sin embargo estas tasas de malnutrición han disminuido en comparación con las de la encuesta de 1990. Existen fuertes diferencias, regionales (la región central es la más afectada), según las zonas (las zonas rurales están más afectadas que las urbanas), el modo de vida (las poblaciones nómadas serían más perjudicadas, aunque no se cuenta con una documentación adecuada sobre su situación desde 1990; los miembros de estas poblaciones presentan una disminución constante).
En lo que se refiere a la malnutrición entre los adultos, con grandes reservas respecto de estas últimas cifras, la encuesta nacional EPCV de 1989/90 indicaba tasas de prevalencia de insuficiencia ponderal (índice de masa corporal inferior a 18,5 kg/m2) en cerca del 13% de las mujeres y el 22% de los hombres. Entre las mujeres hay también una importante tendencia al sobrepeso (36% de IMC >25) y a la obesidad (14% de IMC >30). En efecto, estas cifras confirman la obesidad que a menudo se señala entre las mujeres moras: debida a prácticas alimentarias tradicionales a favor de las mujeres.
Los datos de que se dispone en Mauritania sobre carencias de micronutrientes son aún más escasos. No obstante, parece que los problemas más frecuentes son los trastornos debidos a la falta de yodo y de vitamina A.
No existen informaciones cuantitativas sobre consumo alimentario en Mauritania o son muy fragmentarias en lo que respecta a los gastos de las familias en alimentos. Los resultados de la encuesta EPCV de 1989 muestran que éstos son dos veces mayores en las zonas urbanas que en las zonas rurales, donde la parte correspondiente al autoconsumo sigue siendo importante. Por otro lado, estos resultados ponen de relieve que los suministros y el consumo a nivel de las familias dependían en gran parte de la ayuda alimentaria.
En los últimos treinta años, el suministro de energía alimentaria (SEA) ha aumentado constantemente, pasando de cerca de 2 000 kilocalorías por persona y por día a más de 2 580 kcal. En efecto, el aumento más marcado se ha producido como consecuencia de la sequía de principios del decenio de 1970, a partir de 1974-76, que corresponde a un período de importaciones alimentarias sin precedentes (cerca del 70% del SEA procedía entonces de las importaciones). Mauritania es un país muy árido, formado en gran parte por desiertos o zonas semidesérticas debido al bajo nivel de las precipitaciones (sólo el 1% de las tierras recibe agua suficiente para cultivos permanentes) y a la falta de posibilidades de riesgo salvo a lo largo del río Senegal en la frontera meridional.
Las consecuencias de las incertidumbres climáticas en el ganado y en el recurso a las importaciones y a la ayuda alimentaria, sobre todo de cereales, así como el asentamiento de las poblaciones nómadas (cuya tasa ha pasado de 75% en 1965 a menos del 10% actual) y la rápida urbanización (de 9% a 51% en tres decenios, con un 73% previsto para 2025), han producido importantes cambios en los hábitos y el régimen alimentario de los mauritanos.
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