República de Malí

RESUMEN

La República de Malí es un vasto país del Sahel situado en África Occidental, que carece de litoral y está sometido a fuertes limitaciones climáticas y naturales. El elevado crecimiento demográfico ejerce una fuerte presión sobre los recursos del país. La población, joven y predominantemente rural, trabaja en su mayoría en el sector agrícola, que es el pilar de la economía. La pobreza afecta a más de la mitad de la población del país.

El limitado acceso a la atención sanitaria básica, la insuficiente calidad de la sanidad y la baja cobertura de inmunización contribuyen a las altas tasas de mortalidad materna e infantil, aunque ambas están experimentando un descenso. La situación se ve agravada por el acceso limitado al agua potable en las zonas rurales y por la falta de saneamiento adecuado.

El sector agrícola se ha desarrollado significativamente debido a políticas que han tenido un impacto positivo en la producción de cereales y, en particular, en la producción de arroz, que ha aumentado considerablemente. La cría de ganado es también un componente importante del sector agrícola. En términos generales, la producción nacional de cereales satisface las necesidades de la población, pero la vulnerabilidad de la agricultura, debida a las fluctuaciones del régimen de lluvias, ha obligado al país a depender de la ayuda alimentaria de emergencia durante algunos años. El suministro de energía alimentaria satisface las necesidades de la población. La subnutrición afecta a alrededor del 10 % de la población, porcentaje que ha disminuido ligeramente durante la última década. Si bien la seguridad alimentaria ha mejorado, los hogares siguen siendo muy vulnerables y la inseguridad alimentaria crónica persiste.

La dieta se basa principalmente en cereales (mijo, arroz, sorgo, maíz). La alimentación básica se complementa con productos lácteos y, en menor medida, con legumbres (arvejas), raíces feculentas (batatas, ñame, yuca) y frutas y hortalizas. La dieta carece de diversidad y es pobre en micronutrientes esenciales. Los cereales aportan más de dos tercios del suministro de energía alimentaria. La proporción de los cereales tradicionales (mijo, sorgo) en el suministro de cereales ha disminuido en favor del arroz y el maíz. En las zonas urbanas, los patrones de consumo de alimentos están cambiando y el arroz se ha convertido en el alimento predominante.

La lactancia materna está generalizada y suele iniciar pronto en zonas cada vez más amplias. No obstante, la tasa de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad sigue siendo baja y las prácticas de alimentación complementaria siguen siendo inadecuadas. Dichas prácticas, junto con el limitado acceso a los servicios de salud, la inseguridad alimentaria crónica y la pobreza, son las principales causas de malnutrición en niños de corta edad. La prevalencia de emaciación entre los niños menores de cinco años (15 % en 2006) sitúa los índices de desnutrición del país en un nivel muy elevado. La prevalencia de retraso del crecimiento entre los niños de corta edad (38 % en 2006) ha disminuido ligeramente desde principios del nuevo siglo. Mientras tanto, el país está experimentando un proceso de transición nutricional, si bien estrictamente limitado a la zona urbana, donde casi un tercio de las mujeres adultas tienen sobrepeso o son obesas. Simultáneamente, la desnutrición persiste entre las mujeres, sobre todo en el área rural.

La estrategia universal de sal yodada se ha traducido en una regresión sustancial de trastornos por carencia de yodo. Tomando como base los datos clínicos, la carencia de vitamina A se considera un problema de salud pública entre las mujeres. Hay una falta de datos nacionales sobre la carencia de vitamina A entre los niños de corta edad. La cobertura de la suplementación de vitamina A, relativamente amplia entre los niños, debe ampliarse también entre las madres. La anemia es un grave problema de salud pública entre los niños de corta edad y las mujeres. Es preciso aumentar el alcance de la cobertura de la suplementación de hierro entre las mujeres embarazadas, así como fortalecer firmemente las medidas de más largo plazo, tales como la diversificación de alimentos o la desparasitación.

Asimismo, es necesario reforzar las intervenciones a corto plazo a fin de mejorar el estado nutricional de la población. En un momento en el que el sector agrícola está experimentando un fuerte desarrollo y se observa una mejora de la situación de la seguridad alimentaria, Malí tiene ahora la ocasión de mejorar la diversificación agrícola y la calidad nutricional de la dieta.

© FAO 2010