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Marruecos
RESUMEN
En Marruecos, el último decenio se ha caracterizado por una neta mejoría de todos los indicadores del estado nutricional de los niños menores de 5 años. Sin embargo, su situación no es satisfactoria del todo: el 24% sigue sufriendo de retraso de crecimiento y el 10% de insuficiencia de peso, mientras que la emaciación ha prácticamente desaparecido. La región meridional parece ser la más afectada mientras que la oriental presenta las tasas de prevalencia más bajas.
El valor medio del índice de masa corporal (IMC) entre los adultos era de 23,0 kg/m2 en 1984-85. El 24% de los adultos presentaba tendencia a la obesidad (IMC>25 kg/m2) y el 7% a perder peso (IMC<18,5 kg/m2). Estos datos muestran que la obesidad tiende a aumentar. Si esta tendencia se mantiene puede convertirse en un serio problema para la salud pública en los próximos años.
La situación nutricional de los adultos se superpone en parte a la de los niños. Se observa, así, que los indicadores antropométricos de los niños y los de los adultos siguen las mismas tendencias. Respecto de los dos grupos de edades, la región meridional es la que presenta la prevalencia más elevada de malnutrición, mientras que la prevalencia más baja se encuentra en la región oriental.
En el conjunto, el porcentaje de la población marroquí que sufre de subnutrición ha sido estimado por la FAO en un 10%, de acuerdo con la metodología basada en el nivel del suministro de alimentos y en una hipótesis de distribución de dicho suministro.
Se observa una mejoría neta en la tasa de mortalidad infantil, que es uno de los indicadores más significativos del estado nutricional y de la salud de un país. En las zonas urbanas, el estado nutricional es mejor que en las zonas rurales. Por otro lado, el consumo de alimentos de la población urbana, expresado en energía, es más bajo que el de la población rural, probablemente debido a que la necesidad de calorías es menor en este tipo de población que tiene un nivel inferior de actividad física. Marruecos presenta una rápida urbanización y cerca del 48% de la población urbana está concentrada en las llanuras fértiles y en las zonas costeras de la región nordoccidental donde está localizada principalmente la actividad económica.
La anemia afecta aún al 30% de las mujeres y al 10% de los hombres, lo que podría deberse, en parte, al régimen alimentario marroquí, rico en fibras, fitatos y taninos, que reducen la biodisponibilidad de hierro. En varias zonas de Marruecos sigue habiendo bocio endémico. La composición del régimen alimentario desempeña una función fundamental en la absorción de los micronutrientes pero constituye sólo uno de los factores que determinan carencias en micronutrientes.
Las últimas encuestas sobre consumo alimentario indican que el consumo de productos de origen animal (productos lácteos, carnes, huevos, pescado) es relativamente bajo, y que su ritmo de crecimiento es inferior al de los países que han alcanzado el mismo nivel de desarrollo económico. En cambio, el consumo de aceites y grasas aumenta al ritmo que dejaba prever el crecimiento de los ingresos.
El consumo alimentario es solamente uno de los numerosos factores que han contribuido a la mejora del estado nutricional que se observa en Marruecos. Entre ellos cabe citar la disminución de las enfermedades infecciosas y parasitarias, la mejora del nivel socioeconómico y de la educación, así como un mayor acceso a las infraestructuras sanitarias.
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