República de Malawi

RESUMEN

La República de Malawi es un país sin salida al mar situado en la zona occidental del África austral. El país cuenta con importantes recursos de agua dulce y un alto potencial agrícola. La población, muy joven y predominantemente rural, está experimentando un rápido crecimiento.

La economía de Malawi se basa en gran medida en la agricultura. La mayor parte de la población trabaja en el sector agrícola, el cual representa más de un tercio del producto interno bruto (PIB). Predomina la producción agrícola en pequeña escala de maíz de secano y el subsector ganadero está poco desarrollado. El crecimiento económico, fuertemente dependiente del sector agrícola, está limitado por la alta vulnerabilidad a las perturbaciones climáticas que sufre con frecuencia el país. La pobreza está ampliamente extendida entre la población rural y su incidencia no está experimentando ningún retroceso. No obstante, durante los dos últimos años se han obtenido extraordinarias cosechas de maíz debido a las favorables condiciones climáticas y se ha puesto en marcha un plan de insumos de subsidio del que se ha podido beneficiar un número muy elevado de pequeños agricultores.

La epidemia de VIH/SIDA, las enfermedades infecciosas, la malnutrición y el limitado acceso a la atención sanitaria básica son algunos de los principales factores determinantes de las altas tasas de mortalidad de lactantes y niños menores de cinco años. Asimismo, la tasa de mortalidad materna sigue estando situada a niveles inaceptables. En un contexto de elevada morbilidad y de presencia de la epidemia de VIH/SIDA, el acceso a los servicios sanitarios es aún limitado y la falta de recursos humanos y materiales supone un ulterior obstáculo a la calidad de los servicios.

La dieta de Malawi se compone principalmente de cereales, fundamentalmente maíz, raíces feculentas (mandioca y patatas) y frutas amiláceas (plátanos). Las frutas y hortalizas completan la dieta. Numerosos factores, entre ellos las adversas condiciones climáticas, la baja productividad agrícola y la pobreza, contribuyen a la extensión de la inseguridad alimentaria entre la población, la cual desemboca en crisis alimentarias graves cuando sobrevienen catástrofes naturales o provocadas por el hombre. En la década de 1990 y en 2001-2002, Malawi resultó afectada en dos ocasiones por la hambruna ocasionada por la sequía. En el año 2005 el país sufrió otra grave crisis alimentaria en la que aproximadamente una tercera parte de la población necesitó asistencia alimentaria. En general, el suministro de energía alimentaria apenas basta para cubrir las necesidades energéticas de la población y, según las últimas estimaciones de 2001-2003, más de una tercera parte de la población padece subnutrición. Además, la dieta carece de diversidad y es pobre en alimentos ricos en micronutrientes.

Si bien la lactancia materna es universal y de larga duración, algunas prácticas de alimentación de los lactantes y niños de corta edad siguen siendo inadecuadas. La lactancia exclusiva hasta los seis meses de edad no está generalizada y los suplementos alimenticios no están suficientemente diversificados. Estas prácticas de alimentación inadecuadas, junto con la alta morbilidad, el limitado acceso a la asistencia sanitaria, la pobreza y la inseguridad alimentaria, explican la altísima prevalencia de la malnutrición crónica que asola Malawi: casi la mitad de los niños menores de cinco años padecen retraso del crecimiento. El estado nutricional de los niños pequeños en Malawi no ha experimentado ninguna mejoría desde la década de 1990. La desnutrición afecta también a las mujeres.

Las carencias de micronutrientes están ampliamente generalizadas. Durante la década de 1990 los trastornos por carencia de yodo fueron declarados problema de salud pública (regiones central y septentrional). Se precisan urgentemente datos más recientes al respecto. La yodación universal de la sal se ha implementado en el país, pero la cobertura es insuficiente y es necesario efectuar una nueva evaluación. Una encuesta nacional realizada en 2001 mostró que los signos subclínicos de carencia de vitamina A tenían una elevada prevalencia entre los niños de corta edad. Se ha puesto en marcha la suplementación sistemática de vitamina A, pero faltan programas que garanticen una ingesta de alimentos ricos en vitamina A para los grupos vulnerables como, por ejemplo, las mujeres y los niños pequeños. La anemia afecta a casi las tres cuartas partes de los niños menores de cinco años y a más de dos mujeres de cada cinco. Un elevado porcentaje de mujeres embarazadas reciben suplementación de hierro pero pocas toman suplementos de manera sistemática durante el embarazo. Faltan estrategias basadas en los alimentos destinadas a mejorar el nivel de micronutrientes de la población de manera sostenible. La favorable coyuntura agrícola actual representa una oportunidad única para introducir la diversificación agrícola a fin de mejorar la calidad nutricional de las dietas.

El estado nutricional de la población de Malawi sigue siendo crítico. Las intervenciones a corto plazo tales como la suplementación y la fortificación de los alimentos han de reforzarse ulteriormente y es necesaria una inversión urgente en estrategias a largo plazo basadas en alimentos.

© FAO 2010