República del Níger

RESUMEN

La República del Níger es un extenso país del Sahel sin salida al mar, cuyas dos terceras partes son desérticas. La población es muy joven y predominantemente rural. Una gran parte de la población activa trabaja en los sectores agropastoril y agrícola, en especial en explotaciones agrícolas familiares de pequeña escala que practican la agricultura de subsistencia y la ganadería. Este sector, que constituye la base de la economía del país, está fuertemente condicionado por las duras condiciones climáticas con períodos recurrentes de sequía.

La pobreza extrema está ampliamente extendida: más del 60 % de la población se encuentra bajo el umbral de pobreza. La pobreza estructural, junto con la persistente escasez de la producción de alimentos, causa una alta vulnerabilidad de la población a las perturbaciones climáticas y económicas, lo que puede desembocar en graves crisis alimentarias como ocurrió en 2005.

Los indicadores de salud revelan una situación alarmante, caracterizada por un acceso muy limitado a la atención sanitaria esencial, una cobertura de inmunización escasa y unas condiciones de vida precarias, lo que ocasiona importantes repercusiones en las tasas de mortalidad maternas y de niños de corta edad, que siguen situándose a niveles muy altos a pesar de que se ha podido constatar un descenso en las tasas de mortalidad de lactantes y niños menores de cinco años. La dispersión geográfica de la población supone un obstáculo más al desarrollo de servicios de salud accesibles. Además, debido al escaso nivel de financiación de la atención sanitaria, hay una seria carencia de personal sanitario cualificado.

La dieta se basa principalmente en los cereales, en particular mijo y sorgo, y en algunas raíces feculentas (fundamentalmente, yuca). En las zonas rurales, la dieta se complementa con legumbres, mientras que en las zonas urbanas suele complementarse con hortalizas. El consumo de productos alimentarios de origen animal, así como el de frutas y hortalizas, alimentos ricos en micronutrientes, sigue siendo bajo. El consumo de leche, una tradición entre la población agropastoril, está registrando un descenso debido a la reducción de las cabezas de ganado vacuno a causa de la sequía y el empeoramiento de las relaciones reales de intercambio del ganado vacuno frente a los cereales. El suministro de energía alimentaria, procedente principalmente de los cereales, apenas basta para cubrir las necesidades energéticas de la población a nivel nacional y, debido a una desigual distribución entre la población, un 29 % de la misma padece subnutrición.

El estado nutricional de los niños de corta edad en la República del Níger es alarmante. La mitad de los niños menores de cinco años sufren retrasos del crecimiento (desnutrición crónica). En los últimos 15 años, la prevalencia de esta forma de malnutrición ha experimentado un significativo incremento en el sector rural. Esta tendencia obedece al aumento de la pobreza rural, la falta de acceso a la atención sanitaria, el bajo nivel de higiene ambiental y un suministro alimentario carente de micronutrientes esenciales. La subnutrición crónica afecta también en gran medida a las mujeres en edad fértil de las zonas rurales, mientras que en las áreas urbanas el sobrepeso y la obesidad constituyen dos problemas emergentes.

Si bien en la República del Níger la lactancia materna prolongada es una práctica universal, no suele iniciar pronto y la lactancia exclusiva hasta los seis meses de edad no está generalizada, aunque se han constatado ciertos progresos al respecto. Las prácticas de alimentación complementaria son inadecuadas y no están suficientemente diversificadas.

La alta prevalencia de la malnutrición está asociada con graves carencias de micronutrientes. Los trastornos por carencia de yodo, endémicos en el país en el pasado, han remitido gracias a la introducción de la yodación universal de la sal, si bien esta estrategia debe reforzarse y se precisan nuevos datos sobre el nivel de prevalencia a fin de poder evaluar su impacto. La carencia de vitamina A es también un importante problema de salud pública, para el cual se ha puesto en marcha un programa de suplementación nacional. La cobertura de la suplementación es relativamente amplia entre los niños de corta edad, pero sigue siendo limitada entre los demás. La prevalencia de la anemia es muy elevada entre los grupos más vulnerables, por lo que la suplementación de hierro a dichos grupos ha de ser fuertemente reforzada. Dado que la anemia afecta a todos los grupos de población, es necesario aplicar también medidas más amplias, como la desparasitación.

La población rural sufre de manera desmedida a causa de la pobreza, la inseguridad alimentaria y las carencias nutricionales. Es necesario que el gobierno y los agentes internacionales redoblen sus esfuerzos para ayudar al país a mejorar su situación de una manera sostenible.

© FAO 2010