Perú

RESUMEN

La evolución del estado nutricional de los menores de cinco años entre las encuestas ENDES 1991-92 y 1996 se caracteriza, en el ámbito nacional, por una disminución del retardo en el crecimiento de 31,8% a 25,8%. Esta reducción, ha sido de mayor magnitud en el área rural, en las regiones de la Sierra y de la Selva, en comparación con el área urbana y Lima Metropolitana, disminuyendo las brechas existentes (Figura 7a). Sin embargo, en 1996 las prevalencias más altas de retraso en el crecimiento se encontraron en el área rural (40,4%), en la región de la Sierra (37,8%), de la Selva (33,0%) y en los departamentos de Huancavelica (50,3%), Pasco (47,2%), Apurímac (46,9%), Ayacucho (43,2%) y Cusco (40,9%) (Mapa 2).

El monitoreo nacional de indicadores (MONIN), iniciado en 1996, muestra una tendencia a la disminución del retardo en el crecimiento entre 1996 y 1998, en el ámbito nacional y en cuatro de sus cinco ámbitos, diferencia que no llega a tener significado estadístico (INS/CENAN, 1998). MONIN consiste en una encuesta semestral de salud y nutrición en una muestra representativa de hogares con al menos un niño menor de cinco años y/o una mujer entre 15 y 49 años, con alcance nacional y en cinco ámbitos geográficos (Cuadro 4a).

La insuficiencia ponderal o bajo peso para la edad disminuyó de 10,7% en 1991-92 a 7,8% en 1996 (Figura 7b). El adelgazamiento (desnutrición aguda o emaciación) no representa un problema en el ámbito nacional pues se ha mantenido por debajo de 2%, sin embargo, en 1996 se registraron porcentajes más altos en algunas áreas, como ocurrió en el departamento de Amazonas (8,2%).

En lo que respecta a la malnutrición por exceso, los resultados de la encuesta de 1984 muestran que el sobrepeso en niños menores de seis años es un problema de magnitud limitada (3,8%). Las prevalencias más altas se encontraron en Lima Metropolitana (6,6%) y en el resto de la Costa (4%), áreas heterogéneas en su desarrollo.

El I Censo Nacional de Talla en niños entre 6 y 9 años de edad, realizado en 1993, confirma la existencia del retraso en el crecimiento como un problema en los niños que asisten a la escuela (47%). Existen diferencias amplias entre los resultados de áreas urbanas (35%) y rurales (64%) y entre los departamentos: 18% en Tacna y más de 60% en Huancavelica, Apurímac, Ayacucho, Huánuco, Cajamarca y Amazonas (Mapa 3).

El estado nutricional de la población adulta fue medido, en 1996, según el Indice de Masa Corporal (IMC) de mujeres entre 15-49 años con un niño menor de cinco años. Se evidenció que en el ámbito nacional la malnutrición por déficit, no representa un problema (1,1%). En contraste, el sobrepeso y la obesidad alcanzan 35% y 9% respectivamente, sobre la base del mismo indicador (Cuadro 4b).

Una encuesta nacional de 1986-87, realizada en el ámbito del Programa Nacional de Lucha contra el Bocio Endémico, reveló un 48% de bocio en el ámbito nacional y niveles aún más altos en algunas regiones del País. En 1996, tras varios años de acciones del mencionado programa, una evaluación externa (ICCIDD/OPS/UNICEF) demostró una mediana de excreción urinaria de yodo por encima de 100 µg/L en todas las regiones. En 1998, al cumplirse los criterios propuestos por la ICCIDD, la evaluación consideró la deficiencia de yodo virtualmente erradicada (Cuadro 5a).

Con relación a la anemia por deficiencia de hierro, la situación en 1996 indica que en el ámbito nacional 4 de 10 mujeres padecen algún grado de anemia, las prevalencias son más altas en el área rural (41%), en la Sierra (42%) y en las mujeres que no han asistido a la escuela. Entre los niños, la situación es aún más grave, dado que el 57% presentan anemia. Existen diferencias marcadas por edad: 77% entre 6-23 meses y 33% entre 48-59 meses, pero no por sexo, residencia ni regiones. Datos de MONIN muestran una disminución de la anemia en niños menores de cinco años del ámbito nacional, de 1996 a 1997, niveles que se mantuvieron en 1998 (INS/CENAN, MONIN 1998) (Cuadro 5b).

La deficiencia de vitamina A, un problema de salud pública en los menores de cinco años, ha evidenciado una tendencia a la disminución de la proporción de niños y mujeres que presentan deficiencia de retinol sérico, entre 1996 y 1998 (INS/CENAN, MONIN, 1998) (Cuadro 5b).

La importante y constante migración de la población rural hacia las ciudades contribuyó a un aumento de la población en viviendas precarias, carentes de servicios básicos y con limitado acceso a un empleo. A pesar que esta precariedad e inseguridad está mejorando poco a poco, existen zonas en las cuales los niveles de pobreza y desnutrición son altos en las áreas urbanas y en particular en las periurbanas.

El mejoramiento de la situación nutricional, sobre todo desde el inicio de los años noventa, está en relación con diversos factores: entre ellos cabe mencionar la política económica y social en general, la política y programas de salud, los programas de apoyo a la población necesitada y el aumento de la disponibilidad de alimentos. A pesar que estos avances han comprendido también a las áreas rurales y a la región de la Sierra, en estas zonas persisten focos de pobreza y de desnutrición severa (Mapa 1).

© FAO 2010