Filipinas

RESUMEN

La malnutrición proteinocalórica (MPC) y la carencia de micronutrientes siguen siendo los principales problemas nutricionales en Filipinas. La tendencia general a una disminución de las prevalencias de deficiencia ponderal, emaciación y retraso del crecimiento entre los niños filipinos, que se había registrado en los últimos diez años, se ha visto contrarrestada por el aumento de las tasas de prevalencia en 1998. Alrededor de 4 millones (31,8%) de niños en edad preescolar sufrían de insuficiencia ponderal con respecto a su edad, 3 millones (19,8%) de adolescentes de deficiencia ponderal y 5 millones (13,2%) de adultos, incluidas las personas de edad, de carencia energética crónica.

De igual modo, el estado de malnutrición por carencia de micronutrientes es otro importante problema para el país. La situación de la carencia de vitamina A está considerada como una grave carencia asintomática que afecta a los niños de 6 meses a 5 años (8,2%) y a las mujeres gestantes (7,1%). La anemia por carencia de hierro es la más preocupante de las carencias de micronutrientes y afecta a una proporción considerable de lactantes (56,6%), mujeres gestantes (50,7%), madres lactantes (45,7%) y personas de edad de sexo masculino (49,1%). La prevalencia de los trastornos por carencia de yodo (TCY) era leve (71 µg/l). Sin embargo, el 35,8% de los niños de 6 a 12 años sigue padeciendo de formas moderadas y graves de TCY.

También el exceso de peso y la obesidad son prevalentes en el país y afectan a una parte importante de los niños, adolescentes y adultos, predisponiéndolos a ciertos riesgos nutricionales y de salud. Este hecho es evidente en la tendencia al aumento de la prevalencia de enfermedades del corazón y del sistema vascular.

En Filipinas la desnutrición obedece a una multitud de factores relacionados entre sí, sanitarios, físicos, sociales, económicos, y otros. El suministro de alimentos y su forma de distribución y consumo por el pueblo tienen consecuencias en el estado nutricional. Mientras los informes señalan que existen alimentos suficientes para la alimentación del país, muchos filipinos siguen sufriendo hambre y están malnutridos a causa del consumo insuficiente de alimentos y nutrientes. En efecto, salvo en lo que respecta a las proteínas, se considera que el régimen alimenticio común en Filipinas es totalmente insuficiente en calorías y otros nutrientes. A fin de compensar el insuficiente aporte energético el organismo utiliza las proteínas como fuente de calorías. De ahí el continuo problema de malnutrición proteinocalórica (MPC) que aflige al país.

La presente situación económica de Filipinas agrava aún más el problema de la malnutrición y 28 millones de filipinos se encuentran en la imposibilidad de comprar alimentos para satisfacer sus necesidades nutricionales y otras necesidades básicas. Si bien se informaba que el estado de salud de los habitantes había mejorado en cuanto a la disminución de las tasas de mortalidad de las madres y los lactantes, la mayor incidencia de las enfermedades infecciosas, como la diarrea y las enfermedades respiratorias, han contribuido al deficiente estado nutricional de muchos filipinos. En la encuesta nutricional de 1998 también se han mencionado los efectos de la crisis económica de 1997 en Asia, así como el fenómeno de El Niño, entre las causas del aumento de la prevalencia de la desnutrición.

© FAO 2010