República de Túnez

RESUMEN

La República de Túnez es un país de África del Norte con un gran potencial de desarrollo. Ocupa una superficie de 163 610 km2  y limita al sur con el Sáhara y al norte y al este con el mar Mediterráneo. Su clima es templado en el norte y se va haciendo más seco y caluroso a medida que se desciende hacia el sur.

Pese a su dependencia de las precipitaciones, la agricultura tunecina ha alcanzado la autosuficiencia en determinados productos alimenticios y exporta parte de su producción de frutas y hortalizas. La diversificación de la economía está dando buenos resultados.

Las políticas de planificación familiar y de emigración han prevenido la explosión demográfica. La migración hacia los centros urbanos ha transformado el país, que es ahora en su mayor parte urbano. La población sigue siendo joven a pesar del envejecimiento.

Ha habido una mejora importante en el acceso a los servicios de salud y la educación. La mortalidad infantil ha disminuido sustancialmente, al tiempo que la cobertura de la inmunización es amplia, el gasto en el sector de la salud pública ha aumentado y la tasa de matriculación en la escuela primaria ha experimentado un notable incremento. Es preciso realizar ulteriores esfuerzos para reducir el analfabetismo entre las mujeres y desarrollar la infraestructura básica del sector rural, en especial en las zonas meridional y occidental del país.

Según se desprende de las tendencias en los suministros de alimentos, el país está entrando en una etapa de transición nutricional. Los suministros superan en gran medida las necesidades energéticas de la población. Tres grupos de alimentos —los cereales, el aceite y los edulcorantes— proveen las tres cuartas partes del suministro energético. Aunque la dieta es altamente energética, se registra también un aumento simultáneo del consumo de frutas y hortalizas, por lo que el índice de la diversificación de la dieta está mejorando.

Algunas prácticas de alimentación de lactantes y niños de corta edad son saludables, por ejemplo, la elevada prevalencia de la lactancia materna y su inicio temprano. Otras prácticas, en particular la alimentación complementaria, han de mejorarse. La prevalencia de la malnutrición entre los niños menores de cinco años ha experimentado un fuerte retroceso. En 2000, uno de cada diez niños presentaba retraso del crecimiento, con una mayor prevalencia en la zona meridional y centro-occidental del país. Paralelamente, se registra un aumento de la prevalencia del sobrepeso entre los niños, al igual que del sobrepeso y la obesidad entre las mujeres.

Las deficiencias de micronutrientes han descendido considerablemente aunque todavía perduran. El consumo generalizado de sal yodada está llevando a la erradicación de los trastornos por carencia de yodo en todo el país. La carencia de vitamina A no se considera un problema de salud pública. Aunque las condiciones de vida han mejorado mucho, la anemia sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública a nivel nacional, especialmente en las regiones meridionales.

© FAO 2010