República Unida de Tanzanía

RESUMEN

La República Unida de Tanzanía es un país costero de África oriental, que cuenta con importantes recursos de tierras y aguas y un elevado potencial agrícola. La agricultura es un sector clave de la economía de Tanzanía. Representa el 45 % del producto interno bruto (PIB) y es la fuente de los medios de vida de más de las tres cuartas partes de la población. La mayoría de la población vive aún en zonas rurales, si bien la urbanización ha registrado un incremento en las últimas tres décadas para alcanzar el 38%. En la actualidad el ritmo de urbanización está disminuyendo. La población es muy joven: el 43 % de la población tanzana es menor de 15 años. La esperanza de vida, que en la actualidad es de 46 años, ha experimentado un descenso en los últimos 20 años debido probablemente a la creciente prevalencia del VIH/SIDA, que afecta aproximadamente al 7 % de la población adulta.

Si bien se ha observado una mejora durante la última década, las tasas de mortalidad infantil y de niños menores de cinco años siguen siendo altas. El 80 % de la población cuenta con acceso físico a los servicios de salud, pero los costos y la escasa calidad de los servicios, debido esencialmente a la falta de personal sanitario capacitado, reducen la efectividad del sistema sanitario. No obstante, la cobertura de inmunización infantil es muy elevada.

Las escasas condiciones sanitarias son comunes tanto a las áreas rurales como a las urbanas, mientras que el acceso al agua potable es un problema que afecta sobre todo a los habitantes del medio rural. La pobreza está ampliamente extendida entre la población rural, ya que un 40 % vive por debajo del umbral de la pobreza, mientras que en las áreas urbanas es pobre una cuarta parte de la población.

La dieta se basa en el consumo de cereales (maíz y sorgo), raíces feculentas (yuca) y legumbres (fundamentalmente, guisantes). El consumo de alimentos con alta densidad de micronutrientes, como los productos de origen animal y las frutas y hortalizas, es bajo y, en consecuencia, las deficiencias de micronutrientes están muy generalizadas. A escala nacional, el suministro de energía alimentaria no cubre las necesidades medias de energía de la población. El índice de diversificación de la dieta es muy bajo, ya que los cereales y las raíces feculentas proporcionan casi las tres cuartas partes del suministro de energía total, a pesar de la amplia variedad de alimentos que se producen en el país. El rápido ritmo de urbanización y los precios más bajos de los alimentos importados han causado un incremento de las importaciones de cereales.

La desnutrición sigue teniendo una alta prevalencia en la República Unida de Tanzanía. Más de la tercera parte de los niños menores de cinco años sufren malnutrición crónica (retraso del crecimiento). En la región meridional del país la prevalencia supera el 50 %. El retraso del crecimiento es debido a una combinación de factores entre los que cabe destacar la malnutrición materna, las prácticas de alimentación inadecuadas de los lactantes, la baja calidad de la asistencia sanitaria y las malas condiciones higiénicas. La lactancia materna está ampliamente generalizada pero la lactancia exclusiva no es extensa y las prácticas de alimentación complementaria son inadecuadas.

Al mismo tiempo, el país está experimentando un proceso de transición nutricional a raíz de los cambios registrados en los hábitos alimentarios, en particular entre los grupos de ingresos medianos y altos de las zonas urbanas, quienes privilegian el consumo de alimentos elaborados y con alta densidad energética. La prevalencia del sobrepeso y la obesidad es notable entre las mujeres (casi una de cada cinco mujeres).

Gracias al Programa de control del trastorno por carencia de yodo, que se puso en marcha en 1986, la prevalencia total de bocio ha disminuido drásticamente hasta llegar a situarse en el actual 7 %. Es preciso evaluar la carencia de vitamina A entre los niños ya que actualmente no hay datos a disposición que permitan determinar su importancia. Menos de la mitad de los niños en edad preescolar y solo el 20 % de las madres reciben suplementación de cápsulas de vitamina A. La anemia constituye un grave problema de salud pública ya que afecta a casi las tres cuartas partes de los niños en edad preescolar y a la mitad de las mujeres. La carencia de hierro debida al bajo nivel de consumo de alimentos de origen animal es la causa principal, si bien no hay que olvidar la incidencia de causas adicionales como la malaria y otras enfermedades parasitarias. En el país se han puesto en marcha una serie de programas de ámbito nacional cuya finalidad es combatir la malnutrición y las deficiencias de micronutrientes, pero es preciso redoblar aún más los esfuerzos.

© FAO 2010