República de Uganda

RESUMEN

La República de Uganda es un país sin salida al mar situado en el este de África central, que posee ingentes recursos de agua dulce y un alto potencial agrícola. La población, joven y predominantemente rural, se dedica sobre todo a la agricultura de subsistencia de secano. El alto crecimiento demográfico ejerce presión sobre los recursos del país. Aunque la pobreza está disminuyendo, sigue estando muy extendida, especialmente en las regiones septentrionales Las regiones del norte y noreste de Uganda han sufrido graves problemas de inseguridad ciudadana que han dado como resultado desplazamientos masivos de personas a campamentos de desplazados internos. A partir de 2006, la seguridad en el norte de Uganda ha ido mejorando progresivamente, mientras que en la zona nordoriental (Karamoja), la situación sigue siendo tensa.

La alta incidencia de enfermedades infecciosas, agravada por un acceso muy limitado a servicios de saneamiento mejorados, junto a la baja cobertura de inmunización y un limitado acceso a la asistencia primaria de salud contribuyen a la alta tasa de mortalidad que se registra entre los niños de corta edad. La tasa de mortalidad materna sigue siendo muy alta. Sin embargo, tanto las tasas de mortalidad de niños pequeños como las de mortalidad materna están disminuyendo.

No obstante la aportación del sector agrícola a la economía esté experimentando un descenso, sigue desempeñando un papel fundamental en el desarrollo del país. En el caso de los cultivos de alimentos básicos, se ha observado un aumento constante de la producción y, a pesar del incremento de las importaciones de cereales, la dependencia de las importaciones de alimentos básicos es limitada.

La dieta de los ugandeses está compuesta principalmente por plátanos, raíces feculentas (yuca, batata) y cereales (maíz, mijo, sorgo). Legumbres, frutos secos y hortalizas de hoja verde complementan la dieta. En las zonas urbanas, donde se advierte una transición nutricional, los patrones de consumo de alimentos están cambiando y el arroz está cobrando mayor importancia. En general, la dieta sigue siendo pobre en alimentos ricos en micronutrientes. La inseguridad alimentaria persiste en algunas zonas del país, principalmente debido a la pobreza, a las condiciones climáticas adversas, a la baja productividad agrícola y a la prolongada inseguridad ciudadana reinante en algunas regiones. Estos factores se combinan en Karamoja, donde la inseguridad alimentaria sigue estando ampliamente generalizada. El suministro de energía alimentaria cubre las necesidades de la población, si bien la proporción de lípidos y la de proteínas se encuentran en los límites más bajos de las recomendaciones. La subnutrición afecta al 15 % de la población, porcentaje que ha disminuido en la última década.

Aunque la iniciación temprana de la lactancia materna ha experimentado un progreso, todavía no es una práctica generalizada. Una gran parte de los recién nacidos son amamantados únicamente hasta los seis meses de edad, si bien en la actualidad esta práctica no se está extendiendo. La alimentación complementaria no está suficientemente diversificada. Estas prácticas inadecuadas, junto con la elevada morbilidad, la pobreza y la inseguridad alimentaria, son los principales determinantes de la malnutrition entre los niños de corta edad. La prevalencia de la malnutrición crónica (retraso del crecimiento) en niños menores de cinco años (38 % en 2006) indica un alto nivel de malnutrición en el país. El retraso del crecimiento está particularmente extendido en la región suroccidental. Sin embargo, la prevalencia está disminuyendo en general. Entre las mujeres adultas, la desnutrición persiste, especialmente en las zonas septentrional y oriental del país. Mientras tanto, Uganda está experimentando una transición nutricional, aunque estrictamente limitada a las zonas urbanas, donde más de un tercio de las mujeres padecen sobrepeso u obesidad.

Gracias a la estrategia universal de yodación de la sal puesta en marcha en 1994, los trastornos por carencia de yodo han retrocedido considerablemente. La encuesta nacional de 2005 puso de relieve un excesivo consumo de yodo en los niños, lo que exige reforzar el sistema de vigilancia. Según datos subclínicos, la carencia de vitamina A entre los niños constituye un grave problema de salud pública. La cobertura de suplementación de vitamina A sigue siendo limitada entre los niños y las mujeres. La anemia afecta a casi las tres cuartas partes de los niños menores de cinco años y a la mitad de las mujeres en edad fértil. La cobertura de suplementación de hierro entre las mujeres embarazadas debe ampliarse. Han de reforzarse las medidas a largo plazo destinadas a combatir la carencia de vitamina A y de hierro, tales como la fortificación de alimentos y la promoción de la producción y consumo de vitamina A y alimentos ricos en hierro.

Aunque la situación sigue siendo crítica en algunas regiones, en la actualidad el retorno gradual a la estabilidad en el norte del país y el entorno agrícola favorable a nivel nacional representan una oportunidad para seguir desarrollando estrategias a largo plazo basadas en los alimentos y en la mejora de la calidad nutricional de la dieta.

© FAO 2010