Venezuela

RESUMEN

La situación nutricional de los niños menores de 5 años de edad permite ubicar a Venezuela en los rangos definidos al nivel internacional como bajos o aceptables, en 1999 con 4,7% de bajo peso, 13,6% de retardo de crecimiento y 3% de emaciación. En el periodo 1990-1999 (Figura 6), se nota que en peso para la talla, hubo una disminución de las prevalencias hasta 1993 y después una estabilización, en cambio para los indicadores peso para la edad y talla para la edad, entre 1993-97 muestran un ligero incremento. Las prevalencias de sobrepeso siguen una progresión inversa: incremento hasta 1993-94 y estabilización (2,9-3%) a partir de 1994. Esto indica que mientras que la emaciación y el sobrepeso apuntan hacia un proceso de homeorrexis, el retardo de crecimiento, aunque marginal, debe ser monitoreado. Las áreas más afectadas por la malnutrición crónica (Mapa 4) y aguda (Mapa 5) son en general las más pobres (Mapa 2) y menos densamente pobladas (Mapa 1): Delta Amacuro (30%), Amazonas (24%), seguidas de cerca por Apure (18%), y Bolívar (17%). Estos datos han sido obtenidos del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional o SISVAN (una red de monitoreo nutricional de todo el País operativa a nivel de los centros de salud locales) por medio del cual se colectan regularmente importantes cantidades de datos que permiten mostrar tendencias generales y identificar a las áreas vulnerables.

La encuesta nacional de consumo de alimentos de 1981-82 muestra las disparidades significativas entre los grupos socioeconómicos: los más pobres tienen generalmente una menor ingesta de energía y consumen menos alimentos de origen animal. Al nivel regional, la menor ingesta de energía, proteína y grasas se encuentra en la región Andina (Cuadro 3).

Para los adolescentes, la distribución del Índice de Masa Corporal (IMC) mostró un estado antropométrico satisfactorio en las hembras, mientras que en los varones hubo tendencia al déficit. El promedio de talla y del IMC estuvieron asociados negativamente al nivel socioeconómico(Cuadro 4b).

Para los adultos de 20-50 años de edad, el IMC no mostró variaciones entre sexos aunque mayores proporciones del IMC por debajo de 18,5 kg/m² fueron encontrados en los jóvenes, mientras que los de más edad estaban más en sobrepeso y obesos (Cuadro 4c). En conjunto, se encontró que el 5% de todos los adultos estaban crónicamente deficientes de energía y aproximadamente el 30% en sobrepeso, de los cuales el 6% obesos. La tendencia a la obesidad es un fenómeno en aumento observado en muchos países en rápida urbanización en América Latina. Debe destacarse que todavía los datos para adolescentes y adultos datan de los años ochenta, periodo previo a la crisis venezolana.

La principal deficiencia de micronutrientes es la de hierro (Cuadro 5c). La anemia por deficiencia de hierro afectó predominantemente los grupos pobres y las áreas rurales. El aumento reciente de la anemia entre las poblaciones urbanas fue debido en parte a los cambios estructurales en la disponibilidad de alimentos y al deterioro de los patrones de consumo dietético observados durante la última década. A partir de 1999 Venezuela alcanza los indicadores para ser declarada como país Virtualmente Libre de Desordenes por Deficiencia de Yodo (DDY), luego de cumplir con un Programa de Yodación de la Sal y de Control de Yodurias especialmente en la población escolar en aquellas entidades identificadas con endemia bociosa (Región Andina).

La dimensión señalada de la pobreza en la situación alimentaria y nutricional de Venezuela, es en parte el resultado del deterioro del ambiente socioeconómico que siguió a la crisis del petróleo de 1979: los niveles de inflación han aumentado considerablemente mientras que el poder adquisitivo de la población ha disminuido. Entre 1990-96 el IDH ha disminuido de 0.8210 a 0.6912 y el componente ingreso de este índice de 0.9628 a 0.4767.

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