| Perfiles por País del Recurso Pastura/Forraje |
Argentina por Martín F. Garbulsky y V. Alejandro Deregibus |
[Las gráficas y datos en este perfil han sido proporcionadas por los autores y las denominaciones empleadas y la presentación de material en este producto informativo no implica la expresión de juicio alguno por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas, o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites]. |
El territorio argentino, en la porción austral de América del Sud, corre desde el trópico de Capricornio hasta el extremo sur del continente (55º 58’ S); se extendiendo por 3 700 km de norte a sur y cubre 2:791.810 km2, limita con el Océano Atlántico, Uruguay y Brasil por el este, con Paraguay y Bolivia por el norte y con Chile por el oeste (Figura 1). La población de Argentina es estimada en 36:224.000 (2001) con una tasa de incremento decenal de 11,1 por ciento. La densidad de población es de 10 habitantes/km2, variando desde 0,8 habitantes/km2 en la provincia de Santa Cruz hasta 59 habitantes/km2 en la provincia de Tucumán. Aproximadamente el 90 por ciento de la población es urbana, solamente el 10 por ciento vive en áreas rurales. Casi dos tercios de la población está en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos en el 20 por ciento del área continental (Figura 2).
Población indígena, colonización, independencia y organización nacional Los primeros seres humanos migraron al territorio argentino hace doce o trece mil años y se establecieron en pequeños grupos de cazadores y recolectores. Hace unos mil años la población de todo el territorio inició cierto tipo de actividad agrícola/hortícola, usando los fértiles márgenes de algunos ríos luego que las inundaciones retrocedían, regando algunos valles en el árido oeste o quemando manchones de la selva en el húmedo noreste (Barsky y Gelman, 2001). Una gran variedad de grupos humanos y modos de vida se encontraban en aquellos tiempos en la población nativa, estimada por los conquistadores españoles en medio millón de habitantes (siglo XVI). Estos grupos eran muy diversos en términos de cultura y organización y muchos eran nómades. Culturas más avanzadas se desarrollaron en el noroeste, cerca de los Andes, en el límite actual con Bolivia; estos grupos indígenas estaban dominados por el imperio Inca, el cual tenía una población estimada en 200 000 habitantes en el siglo XVI. Construyeron colonias organizadas, regaban sus cultivos de maíz y quinoa (Chenopodium quinoa) y empleaban camélidos medianos los cuales eran domesticados (llama, alpaca) o cazados (guanaco). En términos de tamaño de la población el grupo que ocupaba el área del Chaco también era numeroso, siendo los grupos Mocoví y Chiriguano Chané los más importantes. Los Querandíes y los Charrúas en las Pampas, los Charrúas y Guaraníes en las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, los Tehuelches y Mapuches en la Patagonia y los Onas y Yamanas en Tierra del Fuego eran otros grupos numerosos de, principalmente, cazadores-recolectores. En el siglo XVI fueron fundadas algunas de las actuales principales ciudades: Santiago del Estero (1553), Buenos Aires (1536-1580), Mendoza (1561), Santa Fe (1573) y Córdoba (1573). El virreinato del Río de la Plata fue creado en 1776, extendiéndose sobre los actuales territorios de Argentina, Uruguay y parte de otros países vecinos. En 1810 una fuerte burguesía comercial, basada en Buenos Aires, fue la fuerza conductora del del movimiento revolucionario que derrocó al virrey. Representantes de las provincias proclamaron la independencia de España en Tucumán en 1816 y crearon las Provincias Unidas del Río de la Plata. El gobierno de Buenos Aires forzó una política unitaria, tratando de mantener el control sobre el resto del territorio asumiendo la herencia del dominio español. Esta posición se encontró con una vigorosa oposición de parte de las otras provincias las cuales apoyaban un sistema federal de gobierno. Fricciones entre las facciones surgieron constantemente, conduciendo a la guerra civil en 1819. Mientras tanto el ejército nacional liderado por el General San Martín luchaba contra los realistas españoles y contribuía decisivamente a la independencia de Chile (1818) y Perú (1821). La paz restableció en 1820, pero la formación de un gobierno estable permaneció sin resolver. A lo largo de la mayoría de la década siguiente un estado de anarquía prevaleció sobre las Provincias Unidas, mezclándose posteriormente con la guerra con Brasil desde 1825 a 1827. Como consecuencia de este conflicto, Uruguay emergió como un estado independiente. El desorden político nacional disminuyó luego de 1829 cuando Rosas, un federal, fue electo gobernador de la provincia de Buenos Aires. Rápidamente extendió su autoridad sobre las Provincias Unidas las cuales pasaron a ser conocidas como la Confederación Argentina y durante su mandato todos los grupos de oposición fueron aplastados o empujados a la clandestinidad. El régimen dictatorial en Buenos Aires fue derrocado en 1852 por un ejército federal conducido por el General Urquiza quien convocó a un congreso el cual discutió y dio sanción a una constitución federal en 1853. El rechazo de la provincia de Buenos Aires a la nueva constitución encendió la guerra en 1859. El ejército federal alcanzó una rápida victoria y en 1859 Buenos Aires aceptó unirse a la federación. La provincia fue, sin embargo, el centro de otra rebelión la cual derrotó el ejército nacional en 1861. En 1862 una convención nacional eligió al General Mitre como presidente y designó a la ciudad de Buenos Aires como capital de la nación. Con estos eventos, la provincia de Buenos Aires alcanzó el control sobre el resto de la nación. Uno de los más importantes esfuerzos del desarrollo agropecuario durante el siglo XIX fue la consumación de la conquista de las Pampas hasta el Río Negro de manera tal que la amenaza de los aborígenes hostiles desde esa región fue eliminada. La así llamada Guerra del Desierto (1879-1880) abrió vastas áreas nuevas para el pastoreo y el cultivo. Luego de esta guerra la Argentina efectuó un marcado progreso económico y social y se definieron las actuales fronteras de la nación. La red de ferrocarril, desarrollada principalmente por compañías británicas durante las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX, jugó un papel fundamental en el desarrollo del territorio por el gobierno central. Durante la primer década del siglo XX el país emergió como una de las naciones principales de América del Sud debido a la exportación de productos primarios (mayormente trigo y carne). La inmigración europea desde España e Italia transformaron las características sociales de las ciudades y el campo. Muchas colonias agrícolas de inmigrantes fueron establecidas durante esa época, principalmente a lo largo de las Pampas. Actualmente la Argentina es una república federal dividida en 24 provincias. El gobierno nacional es una democracia presidencialista desde 1853 cuando fue sancionada la constitución. Sin embargo, varios gobiernos no democráticos apoyados por grupos militares desalojaron a los gobiernos democráticos. La democracia fue restablecida en Argentina en 1983. Primeros
herbívoros e introducción de ganado doméstico Cuando arribaron los españoles, en la mayor parte del territorio argentino no había herbívoros de tamaño corriente ni sus predatores carnívoros. Estas estepas de pasturas se transformaron en un nicho abierto, ideal para el ganado y los caballos introducidos desde Europa y cuya población creció espontáneamente en enormes rebaños que deambulaban libremente a lo largo del vasto territorio. La abundancia de grandes herbívoros cambió el paisaje, el suelo y la estructura de las tierras de pastoreo; doseles foliares de maciega alta se transformaron en forrajes más nutritivos y blandos y se incrementó la fertilidad de la capa superior del suelo. Indígenas y españoles cazaban fácilmente a caballo este ganado. La posibilidad de explotar sus cueros y salar parte de su carne (tasajo) marcaron la actividad económica y permitieron el crecimiento de muchas colonias durante el período de colonización. Autoridades de las principales ciudades de la región otorgaban permisos de caza y organizaban expediciones («vaquerías») a lo largo del siglo XVII, actividades que cesaron a mediados del siglo XVIII debido al diezmado de la población de ganado salvaje. Desde del inicio, grandes operativos fueron desarrolladas para la cría de ganado (llamados «estancias» nombre origenado en que el gobierno español nombraba gente para «estar»). Áreas significativas eran operadas por la congregación católica de los jesuitas la cual imprimió una fuerte impronta cultural a muchas regiones. En el oeste y noroeste de Argentina se criaban mulas y ganado para abastecer las minas de plata en Potosí (actualmente Bolivia), una importante actividad económica durante el siglo XVII. Uso
de la tierra El
Cuadro 1 muestra las áreas de cultivo en la Argentina. Cuadro 1. Área cultivada y rendimiento medio de los principales cultivos en Argentina. Celdas vacías significan falta de estadísticas.SAGPyA, 2004
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Topografía Aunque limitada por el oeste por las alturas de los Andes, cuyo pico más alto es el Aconcagua (6 959 msnm), la mayor parte de Argentina es marcadamente plana y un 63 por ciento del área total está por debajo de los 500 msnm (Cuadro 2, Figura 3). Cuadro
2. Distribución topográfica del territorio de Argentina.
Principales
tipos de suelos
Cuadro
3. Área por orden de suelos en la Argentina continental.
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| 3.
CLIMA Y ZONAS AGROCLIMÁTICAS Clima Argentina tiene una amplia variedad de climas y consecuentemente de comunidades ecológicas. Las precipitaciones anuales oscilan entre 150 mm en las partes más secas de la Patagonia y el oeste del territorio a más de 2 000 mm en las selvas lluviosas frías (SO) y subtropicales (NE). Una amplia porción de la diagonal sudamericana árida (Figura 5) cubre el oeste y sur del territorio argentino, determinando selvas secas en el noroeste, estepas arbustivas en el centro-este y un semidesierto en la Patagonia.
Los eventos de lluvia en las planicies argentinas son determinados por una continua lucha de masas de aire: vientos húmedos del Océano Atlántico subtropical entran por el norte y el centro del territorio argentino, mientras que vientos secos entran desde la Patagonia variando en fuerza relativa de acuerdo con las estaciones. Vientos cálidos dominantes entran libre y profundamente por el norte y centro del territorio argentino durante la estación cálida liberando mucha lluvia hasta desecarse en el oeste. En la estación más seca un vasto sector de la Argentina carece de lluvia en la medida en que la fuerza de los vientos secos del sur se incrementa y los eventos de lluvia ocurren solamente en el este del territorio. Los vientos del sur siempre dominan el territorio patagónico. Debido a esto, las regiones noreste (Campos subtropical y Chaco) y centro este (Pampas templadas) de Argentina son ambientes super húmedos con lluvias anuales de 1 200 mm distribuidas uniformemente. En el medio-oeste la lluvia se vuelve escasa en verano y nula en invierno, causando ambientes continentales sub-húmedos en el Chaco subtropical central y en las Pampas centrales, con 600 mm distribuidos en el verano y con un invierno seco. Muy poca humedad alcanza la región del lejano oeste, en la medida en que las buenas lluvias solo se encuentran en las pendientes de las montañas del noroeste (Figura 3b). La temperatura media anual oscila entre 5 ºC en el extremo continental sur y 25 ºC en el norte. Las isotermas de 20 ºC y 13 ºC separan las Pampas de las regiones del Chaco y la Patagonia (Figura 3b). En la Argentina húmeda el ambiente térmico es suave, permitiendo el crecimiento de las pasturas a lo largo de todo el año y el pastoreo del ganado. En el medio oeste y en el sur el crecimiento de pasturas es mínimo durante el invierno y el ganado debe ser suplementado con proteína para una mejor utilización del forraje. Las temperaturas extremas se incrementan hacia el oeste. Regiones ecológicas
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(i) Campos y selva del Espinal Las gramíneas de las tribus Panicoideae, Chlorideae, Andropogoneae y Oryzeae dominan las pasturas que crecen en estos suelos superficiales y deficientes en fósforo (menos de 3 ppm; las leguminosas presentes son Adesmia sp., Desmodium sp. y Rhynchosia sp., mientras que unas pocas gramíneas C3 de las tribus Agrosteae y Stipeae prosperan por unos pocos meses. Varios tipos de pasturas se encuentran en Campos y selva del Espinal, clasificados de acuerdo a las especies dominantes y la fisonomía. Pasturas altas: es la típica vegetación de Campos ocupando áreas húmedas a super-húmedas. Andropogon lateralis, la especie dominante, no es pastoreable cuando el dosel foliar está dominado por sus fuertes tallos floríferos rojos. Cuando está bien pastoreado, este pasto tiene una apariencia foliosa asociado con pastos medianos y bajos de aceptable calidad forrajera como pasto Jesuita (Axonopus compressus), pasto Bahía (Paspalum notatum), pasto miel (Paspalum dilatatum) y otros Paspalum spp. (P. almum, P. plicatulum), Bothriochloa laguroides o Rottboellia selloana. Cuando Andropogon es dominante y ligeramente pastoreado, la producción de biomasa puede exceder las 7 toneladas ha-1 año-1. Otros pastos altos dominan las áreas occidentales de la región de Campos y el Chaco Húmedo, tales como Elionurus muticus (sobre suelos bien drenados), Sorghastrum agrostoides y Paspalum intermedium. Pasturas medias: en los Campos abiertos o entre el dosel foliar disperso de árboles de Prosopis spp. y Acacia spp. en la selva de Espinal, crece una capa de hierbas capaz de producir 4-5 toneladas ha-1 año-1. Pastos blandos como Axonopus argentinus, A. compressus, Bothriochloa laguroides, Paspalum notatum, P. dilatatum y Panicum miliodes cubren el suelo densamente y ofrecen forraje de calidad durante la estación cálida. Esta pastura tiene una gran capacidad de recuperar su condición cuando es moderadamente pastoreada y cuando se le permite descanso aparecen algunos pastos invernales (Stipa neesiana, Briza subaristata) y leguminosas (Adesmia punctata, Desmodium incanum, Rhynchosia senna, Medicago polymorpha y Trifolium polymorphum). Cuando esto ocurre, estas pasturas muestran cierto crecimiento forrajero durante la estación fresca, determinando incrementos en la productividad secundaria. Pasturas cortas: pastos ordinarios como Aristida jubata y Bouteloua megapotamica producen una cubierta de baja densidad en suelos infértiles y alcalinos; su productividad forrajera es baja (1 t/MS ha-1 año-1). Estas pasturas son pastoreadas por ovinos. Pasturas de bañado: Gramíneas y ciperáceas con aerénquima cubren áreas con 20-30 cm de agua estancada. Especies como Echinochloa helodes, Eriochloa punctata, Paspalidium paludivagum, Leesia exandra, Luziola peruviana dominan el dosel foliar denso. Estas pasturas tienen una buena producción de forraje (6 t/MS ha-1 año-1) permitiendo altas dotaciones y rápidas ganancias de peso del ganado durante la mitad cálida del año. Pasturas cultivadas: un área mínima (200 000 ha) de pasturas nativas ha sido reemplazada con Setaria anceps, Digitaria decumbens (pasto Pangola), Brachiaria spp., y otras forrajeras mejoradas. Ni leguminosas ni pastos de estación fresca crecen exitosamente, lo que constituye una gran limitante ya que hay necesidad de mejorar la calidad forrajera y la producción invernal. En esta región se observan procesos extendidos de degradación de suelo y de vegetación. Diferentes factores se combinan para causar esta degradación: terreno ondulado, suelos arenosos o arcillosos, lluvias intensas, sobrepastoreo, deforestación y fuegos no autorizados. Casi el 10 por ciento del área de esta región (840 000 ha) ha sido clasificada como severamente erosionada y otros tres millones de hectáreas se están degradando. Población ganadera y producción secundaria: La existencia de ocho millones de vacunos hacen a la región de Campos la segunda luego de las Pampas respecto al número de animales. La cría de terneros es la actividad exclusiva de la mayoría de los grandes establecimientos («estancias»). Los terneros destetados (160-180 kg) son transportados a las Pampas para pastorear avena, festuca o alfalfa o para ser engordados en pradera. Los Campos también producen corderos y lana a partir de una gran población de ovinos (1,5 millones), en las sabanas del sur. Las dotaciones en estas pasturas varían a lo largo del año de acuerdo con el tipo de pasturas y la productividad invernal, 1,5-3 ha por unidad animal (450 kg) sobre campo natural hasta 0,5 ha por unidad animal en pasturas sembradas. La deficiencia de fósforo es la mayor causa de la baja tasa de procreo (40-60 por ciento), promediando una productividad secundaria de 30-40 kg ha-1 año-1; los establecimientos más eficientes producen 100-120 kg ha-1 año-1. (ii) Selva del Chaco [Pulse aquí para el artículo sobre El gran Chaco de Fernando Rivero] Esta sabana subtropical ocupa el territorio central norte de Argentina y continúa hacia el norte a través de Paraguay y Bolivia, abarcando conjuntamente 80 millones de hectáreas. Su límite sur es aproximadamente la isoterma de 20 ºC o 30º 30’ latitud sur (Figuras 3 b y 6). En la topografía plana de esta región (desde 100 a 200 msnm, ver Figura 3a), manchones de monte se alternan con extendidas pasturas. Su fisonomía, densidad de plantas y cubierta de especies varia según el gradiente de precipitación, lo cual permite la división del Chaco en: Chaco húmedo (Este 1 000-1 250 mm), Chaco sub-húmedo (Central 700-1 000 mm) y Chaco semi-árido (Oeste 450-600 mm). Otras divisiones adicionales del Chaco son usualmente consideradas (oriental u occidental, árido, aluvial, ondulado, inundable). Sabanas del Chaco húmedo: El paisaje es completado por vastas tierras de pastoreo que forman una red superficial y drenan los excesos de agua hacia el este, extendiéndose sobre casi tres millones de hectáreas. En las pendientes intermedias se pueden ver palmas (Copernicia alba) y un estrato herbáceo dominado por pastos altos tales como Elionurus muticus (en suelos arenosos bien drenados), Sorghastrum agrostoides (en suelos periódicamente inundados) y Paspalum intermedium (en suelos frecuentemente inundados). La calidad forrajera de estas pasturas depende de la densidad de los pastos acompañantes de calidad regular y tamaño medio tales como Chloris ciliata, Setaria geniculata, Sporobolus indicus. Dentro de los drenajes (los cuales están continuamente inundados) crecen pastos de bañado tales como Leersia hexandra, Luziola peruviana, Paspalidium paludivagum, Eriochloa punctata, Echinochloa helodes los cuales, cuando son foliosos, forman densos tapices de buen forraje. Finalmente, los bañados de aguas profundas están dominados por Panicum prionitis, pasto alto no pastoreable. Un rasgo distintivo de esta región es su flora herbácea de leguminosas la cual varía de acuerdo al nivel de fósforo del suelo, oscilando desde muy rico en suelos forestados hasta pobre en suelos salinos bordeando los drenajes. Especies tales como Adesmia muricata, Aeschynomene rudis, Discolobium leptophyllum, Desmanthus virgatus, Desmodium canum, Dolichopsis paraguariensis, Indigofera parodiana, Lathyrus nigrivalvis, Neptunia sp., Phaseolus athyroides, Vicia graminea, Vigna luteola y otras mejoran la calidad forrajera y activan la circulación de nitrógeno en esta pasturas. Donde es fijado el nitrógeno crecen pastos de estación fresca tales como Bromus inermis, Agropyron scabrifolium y Phalaris angusta, mejorando además la calidad forrajera. Lamentablemente, el pastoreo continuo y frecuentes fuegos han reducido fuertemente la población de estas especies y actualmente se encuentran solamente en pasturas de excelente condición, la mayoría sobrevivientes. El área sur de esta sub-región húmeda es una vasta cuenca de casi un millón de hectáreas, caracterizada por frecuentes inundaciones, suelos salinos y bañados dominados por Spartina argentiniensis. Pasturas
del Chaco sub-húmedo y semi-árido Forrajeras cultivadas: Potencial del Chaco y fragilidad del ecosistema La producción forrajera varía ampliamente a través del Chaco argentino dependiendo de la precipitación, la duración de la estación lluviosa y la dominancia de los doseles foliares de árboles, arbustos o pastos altos. La producción de biomasa forrajera en espacios abiertos oscila entre 5 a 1,5 toneladas por año en el este y entre 2 a 0,5 toneladas por año en el oeste, siendo casi nula en el invierno. La calidad forrajera depende de la presencia de gramíneas estivales de tamaño mediano, de leguminosas forrajeras y de gramíneas invernales de estación fresca. En la medida en que las pasturas pierden su condición y son dominadas por pastos altos que sobrepasan a las mejores especies, el forraje se acumula durante el verano perdiendo digestibilidad y contenido de proteína. La ausencia de gramíneas invernales agrava aún más este problema en el invierno. La población ganadera del Chaco argentino es de menos de tres millones de cabezas, siendo necesarias 10 o más hectáreas por cabeza. Esto es solamente justificable en un área con una precipitación de 500 a 1 000 mm, debido a que la escasez de fuentes de agua impide una adecuada distribución del ganado, y una pobre calidad forrajera significa que millones de toneladas de forraje grueso permanecen sin pastorear y es quemado al final de cada invierno. (iii) Pampas La región pampeana ocupa unos 50 millones de hectáreas, extendiéndose entre las isotermas de 2 ºC a 13 ºC (Figuras 3b y 6), disfrutando un clima templado con inviernos suaves, sin nieve (Soriano 1991). Las precipitaciones decrecen gradualmente desde 1 200 mm en el noreste hasta 500 mm en el cambio ecotonal a la región de Monte. En las áreas más húmedas del este la lluvia está uniformemente distribuida a lo largo del año, mientras que en el oeste está apenas concentrada en la estación cálida. Esta región se caracteriza por su falta de árboles nativos, terreno plano, suelos fértiles, tierras cultivables extendidas y pasturas nativas y cultivadas. Como los suelos son fértiles y los veranos más cortos y suaves que en el norte, muchas especies de gramíneas C3 y de leguminosas templadas crecen durante las estaciones más frescas de estas tierras de pastoreo. De este modo, ocurre una alternancia estacional de especies con uno (C4) u otro (C3) síndrome fotosintético. Esta combinación secuencial de especies caracteriza sus pasturas meso-térmicas. La alternancia de especies mantiene forraje verde todo el año y es ideal para la utilización de recursos en un ambiente climático estacionalmente variable, donde ligeros déficits de agua durante el verano son mejor superados por gramíneas C4. Desde el punto de vista forrajero, gramíneas templadas y leguminosas de buena calidad forrajera (más de 20 por ciento de proteína y 70-80 por ciento de digestibilidad) permiten una utilización total durante el invierno de la biomasa remanente de las gramíneas estivales. Debido a esto, raramente hay acumulación de forraje durante el invierno en estas pasturas húmedas. Pasturas nativas húmedas cubren la Pampa inundable, algunas partes de la provincia de Entre Ríos y la mayoría de las riberas de ríos y arroyos. Los componentes de la estación cálida de estas pasturas son gramíneas C4 eficientes en el uso del agua y de los nutrientes y de calidad aceptable; pertenecen a las tribus Panicoideae, Chlorideae, Adropogoneae y Oryzeae. Alternando estacionalmente con ellas, prosperan gramíneas C3 de las tribus Agrosteae, Aveneae, Festuceae, Phalarideae y Stipeae. Al incrementarse la fertilidad del suelo hacia el oeste del río Paraná y el sur del Río de la Plata, crece una miríada de leguminosas herbáceas: Cassia sp., Crotolaria sp., Desmanthus sp., Phaseolus sp., Vicia sp., entre otras Pasturas
de la Pampa inundable Debido a su relieve plano y a la capa freática alta, más del 60 por ciento de los suelos de la Pampa inundable son complejos y asociaciones halo-hidromóficas. Los suelos más comunes son los natraquolls, asociados con natraqualfs y natrabolls. El grado de contenido de sodio de los suelos depende de la profundidad y la salinidad del agua subterránea, así como de la desnudez del suelo causada por el pastoreo continuo. Los suelos en las partes más altas (15 por ciento del área total) son más profundos y tienen una mayor capacidad productiva, siendo comunmente usados para cultivos comerciales o pasturas mejoradas de festuca (Festuca arundinaceae), trébol blanco (Trifolium repens) y Lotus corniculatus. El resto del área son pasturas naturales, con una distribución de comunidades relacionada con los excesos de agua y la salinidad. Las sequías estivales son frecuentes, con halomorfismo y limitada conservación de agua en el suelo. La típica fisonomía de la Pampa inundable es de pasturas extendidas, sin árboles (salvo cuando los árboles son plantados) y su comunidad está dominada por pasto miel (Paspalum dilatatum), Bothriochloa laguroides y Briza subaristata. Paspalum quadrifarium y Stipa trichotoma son pastos de maciega que dominan en la parte suroeste de esta área. Donde el agua cubre el suelo en los meses más frescos la comunidad de plantas es dominada por Leersia hexandra, Luziola peruviana, Paspalidium paludivagum, Echinochloa helodes y Glyceria multiflora. Las comunidades sobre suelos halomórficos muestran un aspecto de estepa baja, con cubierta rala; los pastos dominantes son: Distichlis scoparia, Sporobolus pyramidatus, Chloris berroi, Hordeum stenostachys, Paspalum vaginatum y Diplachne uninervia. Las pasturas no salinas producen unas 5 t/MS ha-1 año-1 con un claro pico en verano, un modelo que contrasta con la pequeña variación en el verdor de los cultivos erectos. La productividad del forraje en invierno de 5 kg/MS ha-1 día-1, siendo de 30 kg/MS ha-1 día-1 en diciembre y enero (Sala et al. 1981, Paruelo et al. 2000). La escasa producción invernal es causada por la disminución de gramíneas invernales, causada a su vez por el sobrepastoreo del ganado, después de la instalación de molinos de viento y alambrados hace 100 años. La dominancia de gramíneas estivales y la pérdida de fertilidad nitrogenada previenen aun más el establecimiento de gramíneas invernales en cada otoño. La baja productividad invernal controla la capacidad de carga y determina el sistema de producción del área: cría de terneros. Casi 3,5 millones de cabezas pastorean los seis millones de hectáreas de la Pampa inundable, con dos millones de terneros exportados anualmente para ser criados en pasturas o estabulados. La producción secundaria anual puede ser estimada en 90 kg por hectárea. La productividad invernal puede ser significativamente incrementada por un fuerte pastoreo temprano en el otoño o por aplicación de herbicidas a las gramíneas estivales, seguido de fertilización nitrogenada. Esto promueve el establecimiento y el crecimiento del raigrás anual (Lolium multiflorum), un pasto introducido de excelente calidad que prospera bien en comunidades intermedias. La fertilización fosfatada puede también incrementar la producción de gramíneas invernales al promover la densidad de las leguminosas herbáceas (Lotus tenuifolius y Trifolium repens) que enriquecen el nitrógeno del suelo a través de la fijación bacteriana. Con una mayor producción forrajera invernal, novillos y terneros pueden ser criados en las pasturas de esta sub-región, incrementando tres veces la producción secundaria anual. Pasturas
cultivadas en las praderas de las Pampas
Las pasturas cultivadas son pastoreadas por novillos, terneros y ganado lechero. Leguminosas forrajeras como la alfalfa (Medicago sativa ), tréboles (Trifolium repens, T. Pratense) y lotus (Lotus corniculatus) fijan nitrógeno el cual es transferido a las gramíneas tales como festuca (Festuca arundinacea), falaris (Phalaris arundinacea), bromus (Bromus catharticus), pasto ovillo (Dactylis glomerata), raigrás (Lolium perenne y L. multiflorum) o Agropyron elongatum. La ANPP para estas pasturas sembradas no fertilizadas, durante su primer y segundo año, es mayor que el señalado anteriormente (8-10 t/MS ha-1 año-1), aunque la muerte de plantas y la disminución de la disponibilidad de nutrientes del suelo reducen significativamente esta productividad durante los años siguientes (Oesterheld y León, 1987). Cuando las pasturas son adecuadamente fertilizadas (principalmente con fósforo), la producción primaria puede alcanzar de 12 a 15 t/MS ha-1 año-1 o aún más. Esta producción primaria permite una producción de carne de 500 kg/ha-1 año-1 o de grasa de leche de 200 kg/ha-1 año-1. Actualmente, los precios de los cultivos comerciales y la alta rentabilidad de la agricultura han llevado a una disminución en el número de cabezas de ganado. A esto hay que agregar que la soja genéticamente modificada y las modernas prácticas de labranza cero, han reducido la necesidad de la rotación pasturas/cultivos comerciales para mantener la fertilidad del suelo.
(iv) Praderas semiáridas, selva seca y monte arbustivo Esta región se extiende a lo largo del centro oeste de Argentina entre las isotermas de 13°C y 20ºC. Su clima se caracteriza por un serio déficit de agua, ya que la precipitación media anual oscila entre 200 y 550 mm. Los eventos de lluvia ocurren entre octubre y marzo (primavera y verano) y en verano ocurren sequías severas debido a la alta evapotranspiración. Los suelos en esta región son principalmente aridisoles y entisoles, arenosos y de bajo contenido de materia orgánica. Estos suelos tienen un muy bajo contenido de nitrógeno aunque algunos son altos en fósforo. El clima y el suelo producen una amplia variedad de tipos de vegetación. Se hará referencia a los tipos más importantes para la producción ganadera: Selvas del caldén El paisaje es ondulado y la vegetación es una selva abierta dominada por el caldén, un árbol leguminoso (Prosopis caldenia). Otras especies leñosas son el chañar (Geoffroea decorticans), la jarilla (Larrea sp.) y el molle (Schinus fasciculatus). El estrato herbáceo es un grupo de pastos cortos con buena calidad forrajera, como el unquillo (Poa ligularis), la flechilla negra (Piptochaetium napostaense), flechilla fina (Stipa tenuis), gramilla cuarentona (Sporobolus cryptandrus) y pasto plateado (Digitaria californica). Los pastos medianos de maciega de baja o muy baja calidad forrajera se incrementan cuando la pastura se deteriora: Stipa tenuissima, S gynerioides, S. brachychaeta y Elionurus muticus. La productividad forrajera es estimada en 1,7 t/MS ha-1 año-1. Las estepas pastoriles están dispersas dentro de la selva del caldén sobre sitios topográficamente altos, usualmente asociadas a dunas de arena. El viento del oeste y del sur oeste ha formado la topografía en el pasado. Hoy los vientos son principalmente del norte y son una causa importante de la erosión de suelo. Desde agosto a noviembreque es el período más seco, ocurren incendios y tormentas de polvo. Manchones del chañar pueden ocurrir dentro de estas estepas pastoriles. Los pastos de verano son los más importantes (Botriochloa springfiedii y Schizachyrium plumigerum). En las áreas buenas, Sorghastrum pellitum está todavía presente: es un pasto productivo de remarcable calidad forrajera cuando es pastoreado. En las áreas degradas, Elionurus muticus, un pasto de baja calidad forrajera, se hace dominante. La producción forrajera en una pastura de buena condición puede alacanzar 1,5-2,2 t/MS ha-1 año-1, mayormente en verano. Tierra arbustivas de Monte La producción forrajera es variable tanto espacialmente como temporalmente (Figura 9). En las comunidades de pie de monte de Larrea divaricata en Mendoza (1 500 msnm), el rendimiento total de paja varía de una a cinco t/MS ha-1 año-1 (Martínez Carretero y Dalmasso 1992). El estrato herbáceo produce de 130 a 500 kg/MS ha-1 año-1 de la productividad total (Braun Wilke 1982). Debido a los bajos precios de la lana, los ovinos fueron desplazados por los bovinos como los principales rumiantes en esa área. Actualmente, el número de cabezas de ganado continúa creciendo debido a su desplazamiento desde áreas agrícolas. Producción animal Potencial de la región semi-árida central (v) Semi-desierto frío patagónico La Patagonia argentina yace entre los 39º S y 55º S y abarca 770 000 km2. Incluye los Andes en el límite con Chile, el altiplano y las sierras hasta el océano Atlántico. Un gradiente topográfico oeste-este desde 1 600 m en los Andes desciende hasta la costa Atlántica. La secuencia del altiplano comienza en el norte sobre el límite entre Mendoza y Neuquen y continúa hasta Santa Cruz en el sur. Varias cadenas de sierras interrumpen el altiplano, como la sierra de Tecka (1 500 msnm) y la sierra de San Bernardo en Chubut. Los Andes determinan el clima de la Patagonia. El eje N-S de los Andes forma una barrera orográfica para las masas de aire húmedo que soplan desde el Océano Pacífico. El aire descarga gran parte de su humedad sobre los Andes, generando la selva lluviosa de Valdivia y la selva templada sub-atlántica, con una precipitación media anual superior a 2 000 m. En el este de los Andes el clima es seco. La temperatura media anual varia entre 15 ºC en el norte a 5 ºC en el sur. La temperatura mínima promedio mensual esta por encima de 0 ºC para casi toda la Patagonia. La precipitación en la mayoría de las estepas patagónicas oscila entre 125mm en el centro a 500 mm en el oeste y disminuye mayormente en invierno (abril a septiembre). Vientos fuertes y secos en verano, son la principal característica del clima patagónico. La Patagonia extra-andina está dominada por altiplanos y planicies compuestas por basalto, arena y arcilla. El desarrollo de los suelos es bajo, con capacidad de retención de agua y niveles de materia orgánica bajos. Las pasturas son pastoreadas por ovinos, contando con la mayor población del país. Cuatro distritos se distinguen en la Patagonia extra-andina (León et al 1998) a saber: a) estepas arbustivas centrales, b) estepas arbusto-pastoriles occidentales, c) estepas pastoriles sub-andínas, d) estepas pastoriles magallánicas. Como en la mayoría de las regiones desérticas se forman oasis en las áreas ribereñas, proveyendo forraje abundante, fresco y palatable durante la primavera y temprano en el verano. Las estepas arbustivas en el distrito central se extienden sobre 15 por ciento de la región, desde las provincias de Río Negro hasta Santa Cruz y desde el distrito occidental en el oeste hasta el Océano Atlántico y el distrito del golfo de San Jorge en el este. Esto corresponde a la zona de transición entre el semi-desierto y la estepa arbusto-pastoril. La vegetación más representativa es una estepa de arbustos bajos; las especies son Chuquiraga aurea, Nassauvia glomerulosa, Nassauvia ulicina y Chuquiraga avellanedae (quilenbai), y Acantholippia seriphioides (tomillo). Dependiendo de la latitud y de la posición topográfica se pueden encontrar diferentes proporciones de gramíneas, principalmente de los géneros Stipa y Poa. La producción de forraje es estimada en 490 kg/MS ha-1 año-1 con un máximo en noviembre. Las estepas arbustivas en el distrito del golfo de San Jorge se extienden sobre la altiplanicie adyacente al golfo. En este distrito pueden encontrarse dos tipos principales de vegetación: la estepa de arbustos altos dominada por Colliguaja integerrima asociada con otros arbustos tales como Senecio filaginoides, S. Bracteolatus y gramíneas del género Stipa (S. humilis y S. speciosa). El segundo tipo de vegetación es una estepa arbusto-pastoril dominada por Festuca pallescens y F. argentina y arbustos como Senecio filaginoides, Nardophyllum obtusifolium, Mulinum spinosum y Adesmia campestris. Las estepas arbusto-pastoriles del distrito occidental están ampliamente distribuidas entre el paralelo 38º en el norte y 46º30’ en el sur. El meridiano de 70º es el límite oriental. El componente arbustivo de esta estepa es de 60-180 cm de alto mientras que los pastos de maciega son de 10-50 cm de alto, cubriendo aproximadamente 50 por ciento del suelo. Una de las comunidades más importantes está dominada por gramíneas del género Stipa (S. speciosa; coirón amargo, S. humilis; coirón llama) y por Poa lanuginosa (pasto hilo). Gramíneas de buena calidad forrajera son menos frecuentes incluyendo Bromus setifolius (cebadilla patagónica) y Hordeum comosum (cebada patagónica). La capa arbustiva está dominada por Senecio filaginoides (charcao o mata mora), Mulinum spinosum (neneo) y Adesmia campestris (mamuel choique). Berberis heterophylla (calafate) and Schinus polygamus (molle) son otros arbustos menos importantes: la producción primaria media es de 560 kg/MS ha-1 año-1, oscilando de 210 a 750 kg/MS ha-1 año-1 (Fernandez et al. 1991; Jobbagy y Sala 2001). La producción primaria está en promedio igualmente dividida entre pastos y arbustos. Las estepas arbusto-pastoriles del distrito sub-andino ocupan una porción angosta de la pendiente oriental de los Andes y constituyen el ecotono entre las selvas y las estepas arbusto-pastoriles de Neuquén en el norte hasta Tierra del Fuego en el sur. Las precipitaciones anuales están por encima de 300 mm. La fisionomía es una pastura homogénea con una cubierta muy baja de arbustos, excepto en sitios muy degradados. Festuca pallescens (coirón blanco), Rytidosperma picta y Lathyrus magallanicus son las especies dominantes en esta área. La producción de forraje puede alcanzar a 900 kg/MS ha-1 año-1 con un máximo de producción en diciembre (Bertiller y Defosse 1990). Las estepas pastoriles del distrito magallánico están localizadas en el sur de Santa Cruz y norte de Tierra del Fuego con una clima frío y oceánico. La fisionomía de la vegetación es una estepa pastoril dominada por Festuca gracillima de 30-40 cm de alto. Praderas, ya sea que el agua fluya de un manantial o se acumule en diferentes posiciones topográficas (pendientes y valles), está asociada con praderas que ocupan menos del 5 por ciento de todo el territorio. Estas están dominadas por especies de gramíneas y ciperáceas y son altamente productivas, alcanzando la producción forrajera 7 000 kg/MS ha-1 año-1. El sobrepastoreo de estas áreas induce la denudación, la salinización, y la formación de cárcavas por erosión hídrica y eólica. Uso de la tierra y producción animal 1. Pequeños productores, usualmente de comunidades indígenas del grupo Mapuche que tiene derechos de pastoreo sobre tierras fiscales. Conducen sus majadas desde las pendientes de los Andes hasta las estepas arbusto-pastoriles practicando un pastoreo estacional transhumante en el noroeste de la Patagonia (principalmente la provincia de Neuquén). En este grupo las cabras son tan importantes como las ovejas. Grandes establecimientos de ovinos y bovinos (estancias) en las áreas más productivas, como en los distritos sub-andino y occidental. Estos establecimientos fueron iniciados en muchos casos por europeos (mayormente británicos) a comienzos del siglo XIX. El tamaño oscila entre 20 000 y 200 000 ha. Establecimientos inferiores a 20 000 hectáreas. Por lo general no son económicamente viables; muchos propietarios las abandonaron durante los últimos 10 años. En la Patagonia las pasturas son pastoreadas continuamente ya que los potreros son muy grandes y usualmente incluyen más de un lugar de pastoreo. La capacidad de carga de la Patagonia oscila entre 0,18 oveja ha-1 año-1 en las estepas arbusto-pastoriles de distrito central a 1,2 oveja ha-1 año-1 en las estepas pastoriles húmedas del distrito magallánico. La producción de lana puede alcanzar de 4 7 kg cabeza-1 dependiendo del área. Hay muchas maneras de incrementar la capacidad de carga de estas áreas con mejoramiento tecnológico. Por ejemplo, se ha informado acerca del uso de la suplementación con urea para estimular la utilización de pastos de baja calidad y mejorar su digestibilidad (Golluscio et al. 1998). Cien años de pastoreo continuo por herbívoros domésticos afectó la sustentabilidad ecológica de las estepas patagónicas. Varios autores consideran que el pastoreo tuvo un papel principal en la degradación ambiental y productiva de la Patagonia. La población ovina ha declinado en las últimas décadas desde 20 millones en 1952 a 11 millones en 1993. El pastoreo altamente selectivo de los ovinos ha reducido la densidad y el vigor de las especies vegetales de mayor calidad. (vi) Estepas pastoriles de la Puna y altos Andes La vegetación se caracteriza por estepas pastoriles y arbusto-pastoriles, estepas halofíticas y praderas (Ruthsatz y Movia 1975; Cabrera 1976). En términos de vegetación, la Puna está estrechamente relacionada a la Patagonia, debido a los géneros dominantes comunes. Las gramíneas pertenecen primariamente a los géneros Calamagrostis, Agrostis y Festuca y arbustos de los géneros Fabiana, Lepidophyllum, Chuquiraga, Nardophyllum, y Adesmia. Las formaciones características incluyen cinco principales comunidades: 1. Estepa arbustiva dominada por Fabiana densa, Baccharis boliviensis y Adesmia horrida. 2. Cardonales, dominados por Trichocereus pasacana. 3. En las áreas más húmedas, pequeños bosques dominados por Prosopis ferox (fabaceae) o Polylepsis tomentella (rosaceae). 4. Praderas con Scirpus atacamensis, Heleocharis atacamensis, Juncus depauperatus, Plantago tubulosa, Hypsela oligophylla. 5. En suelos salinos y temporalmente húmedos, Festuca scirpifolia, Juncus balticus y Hordeum halophilum. |
| 6. OPORTUNIDADES
PARA EL MEJORAMIENTO DE LOS RECURSOS FORRAJEROS La región pastoril en Argentina se circunscribe a las fértiles praderas de las regiones del Chaco y las Pampas. En la faja semi-árida de 4 000 km de largo por 300 km de ancho que bordea los Andes, existe una gran variedad de campos naturales donde pastan más de cinco millones de cabezas de ganado. Con una adecuada infraestructura para mejorar la distribución animal, estas tierras de pastoreo pueden soportar ocho a diez millones de cabezas de ganado. Al norte de estas praderas está la región húmeda donde la actual dotación (10 millones) puede ser triplicada con aplica un manejo adecuado y si los suelos son adecuadamente fertilizados con fósforo. Una alta proporción de la población animal que pasta en pasturas cultivadas en las praderas (35 millones) será desplazada por la actividad agrícola. De este modo la población ganadera va a ser redistribuída, permaneciendo en alrededor de 50 millones de cabezas. Argentina puede especializarse en proveer un producto sano (productos de animales alimentados a pasto), producido en sistemas ecológicamente adecuados (campos naturales bien manejados). El clima permite el pastoreo a lo largo del año y los establecimientos grandes reducen los costos de producción de estos sistemas de producción. Varias tecnologías pueden mejorar la capacidad de carga de los campos naturales semi-áridos, tales como: (i) desarrollo del agua La Argentina húmeda (regiones del Chaco, Espinal y Pampa) es una región climáticamente bien dotada que alberga a 10 millones de cabezas de ganado y que puede triplicar su capacidad de carga. La precipitación es alta y bastante bien distribuida, mientras que la temperatura es suave y sin picos, permitiendo que el pasto esté verde todo el año cuando es bien manejado y pastoreado. No hay limitantes climáticas que puedan afectar a los animales cuando pastorean las extensas pasturas naturales a lo largo del año. El estrés calórico es superado a través del cruzamiento de cebú con razas británicas. El futuro es promisorio siempre que se cumplan estas condiciones y se mejore la productividad forrajera por medio de: (i) adecuada fertilización, (ii) establecimiento de forrajeras adaptadas y (iii) controlando adecuadamente el pastoreo. El mejoramiento en la producción y utilización del forraje no va a incrementar la producción de carne del campo natural argentino, si no hay un adecuado manejo nutricional de los animales en pastoreo. La falta de suplementación con nitrógeno y fósforo para satisfacer los requerimientos animales determina la ineficiencia a escala nacional de la producción de carne y de los bajos porcentajes de destete (escasamente 60 por ciento). Prolongados períodos secos en el invierno reducen el contenido proteico del forraje provisto por los campos naturales semiáridos. Pastos estivales envejecidos que sobrepasan a los invernales (e impiden su crecimiento) determinan la necesidad de la suplementación otoñal e invernal con nitrógeno en las praderas húmedas. Debido a que los suelos de esta región húmeda carecen de fósforo, se perjudican una buena tasa de concepción y un rápido crecimiento animal. Las limitaciones nutricionales del fósforo pueden ser superadas a través de un adecuado programa de suplementación y de fertilización del suelo. Las deficiencias de energía en el invierno son superadas fácilmente con suplementación con grano y cultivo de pasturas. Producción y comercialización de semillas de pasturas Cuadro 6. Producción e importación de semilla de pasturas en 2000/2001.
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| 7. ORGANIZACIONES DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Y RECURSOS HUMANOS Estructura institucional La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos lidera la política nacional en el área. Cada una de las provincias tiene su propia secretaría nacional para el área. Varias instituciones nacionales como INTA, SENASA y las universidades (ver vínculos abajo) son importantes para la investigación y el desarrollo locales. Enlaces. Las organizaciones claves y sus actuales áreas de actividad/interés con relevancia en pasturas y producción animal, son las siguientes: Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria Centro Nacional Patagónico, Ecología de Zonas Áridas Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires www.agro.uba.ar Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional del Litoral www.fca.unl.edu.ar/ Instituto de Botánica Darwinion www.darwin.edu.ar/ Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales (CSBC) www.argenseeds.com.ar/ Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agropecuaria
(AACREA) Asociación Argentina de Producción Animal www.aapa.org.ar/ Laboratorio para Análisis Regional y Teledetección www.agro.uba.ar/laboratorios/lart/ Sociedad Rural Argentina (SRA) www.ruralarg.org.ar/ Federación Agraria Argentina www.faa.com.ar/
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