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Chile
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| 1. INTRODUCCIÓN
Chile, en el sudoeste de América del sur y sobre la costa del Oceáno Pacífico, es una faja angosta de tierra que se extiende de norte a sur, con un ancho máximo de 420 kilómetros que cubren 2 006 096 km2, de los cuales solo 756 626 km2 son continentales mientras que el resto es la Antártida chilena (Figura 1) que comienza a los 60º S. Chile limita con Perú al norte, Bolivia al noreste, Argentina al este, y con el Océano Pacífico al oeste. Su límite sur es el polo Sur. Las montañas de los Andes que corren de norte a sur separan a Chile de Argentina y Bolivia. La elevación más alta es el Ojos del Salado con 6 864 msnm.
Figura 1. Ubicación de Chile La mayoría de la tierra agronómicamente útil está entre el nivel del mar y unos pocos cientos de metros de altitud. La mayoría de esta tierra está en una depresión bordeada por los Andes al este y la mucho más baja cordillera de la Costa que corre paralela y cerca del Océano Pacífico. Estas dos cordilleras crean una depresión central que corre de norte a sur por la mayoría de Chile continental y da origen a valles de mediano nivel. La población humana en 2002 alcanzaba a 15 600 000, incluyendo 67,6 por ciento de mestizos, 29,5 por ciento de europeos y 2,9 por ciento de grupos indígenas. Esto representa una densidad de 20,6 personas/km2. En común con muchos otros países de América Latina, su población está altamente urbanizada (86% en 2000), y su tasa de crecimiento en las últimas décadas ha promediado el 1,1 por ciento anual. El ingreso bruto interno en 2000 era de $EE.UU. 5 350 per capita y el índice de desarrollo humano en 1999 fue estimado en 0,825 ubicando a Chile en el 39° lugar entre los países censados (UNDP, 2001). Las actividades agropecuarias en Chile son relativamente menos importantes que aquellas de sus vecinos. De hecho, en el período 1996-2001, el producto bruto interno (PBI) agropecuario ha representado del 4,0 al 4,2 por ciento del PBI total. Los principales contribuyentes al PBI agropecuario (promedio 1990-97) son: fruta (29%), ganadería (27%), cultivos (17%), hortalizas (14%) y forestales (13%). Durante la última década han ocurrido cambios importantes en la importancia relativa de estas actividades; cambios notorios (1998 relativo a 1988) incluyen incrementos en viñedos (47%), flores y cultivos hortícolas (30%), fruta (21%), y pasturas mejoradas (por ejemplo, pasturas nativas fertilizadas sembradas en cobertura con especies introducidas, 42%) y disminuciones en cultivos anuales(-28%), y pasturas nativas no mejoradas (-13%) entre otros. Las pasturas mejoradas son más comunes en el extremo sur de Chile donde predomina un clima templado. Este es un grupo mixto de pasturas la mayoría de las cuales fueron originalmente sembradas con especies introducidas y que desde entonces han sido colonizadas en grado variable por especies nativas y naturalizadas; este grupo también incluye pasturas donde se sembraron exitosamente en cobertura Trifolium repens o Lotus corniculatus. Chile es un neto exportador de aves, cerdos y una pequeña cantidad de cordero mientras es un neto importador de carne ($EE.UU. 165 000 000 en 2001) y leche en polvo ($EE.UU. 20 000 000). Sin embargo, pequeñas cantidades de carne comenzaron a ser exportadas a Israel y Cuba en 2002, una tendencia que se anticipa en continuación para la carne y la leche de vaca. Incluyendo carne y leche de vaca importadas, la disponibilidad per capita de estos dos productos en 2000 era de 22,3 y 128 kg respectivamente. La cifra correspondiente para carne ovina fue de 0,5 kg/capita. Área terrestre, áreas arables y pastoriles Administrativamente, Chile está dividido en 12 regiones numeradas del I al XII en dirección norte-sur, más la región metropolitana de Santiago, su ciudad capital (Figura 2). Desde un punto de vista agropecuario, las regiones IV a X son las más importantes, pero también hay un área importante de pastizales en la XII, o región patagónica (Figura 3). El mapa en la Figura 2 muestra las doce regiones administrativas de Chile: Figura 2. Regiones administrativas de Chile
Figura 3. Las siete principales regiones económicas de Chile y su principal uso agropecuario. Las clases generales de uso del suelo se muestran en el Cuadro 1. Cuadro 1. Clases de uso del suelo de Chile (CONAF-CONAMA-BIRF, 1999)
Dado el clima desértico del extremo norte de Chile y el clima frío y adverso del sur, el grueso de las actividades agropecuarias tienen lugar entre las regiones III y X. Estas actividades, sus importancias relativas y tendencias temporales se muestran en el Cuadro 2. Tabla 2. Porcentaje (%) del área de suelos cubiertos por diferentes actividades agropecuarias en las regiones III a X. (ODEPA, 1999)
El sector de ganado rumiante La producción de productos de rumiantes en el período 1995-2001 se muestra en el Cuadro 3. Tabla 3. Productos de ganado rumiante en Chile, toneladas
métricas, 1995-2001.
Chile ha sido un importador neto de carne y leche. Las importaciones de carne de vaca y ternera alcanzaron las 1 000-3 000 toneladas métricas por año en el período 1995-2000, y las de leche concentrada y evaporada oscilaron entre 900 y 1 100 toneladas métricas por año. En ese período el número de animales rumiantes no sufrió grandes cambios, excepto un 10 por ciento de incremento de bovinos y una pérdida similar en ovinos (aunque a largo plazo el número de ovinos ha venido declinando constantemente, desde más de 6 millones a comienzos de 1980). Datos sobre la ganadería para años seleccionados de 1990 a 2002 se muestran en el Cuadro 4. Cuadro 4. Ganadería en Chile.
Las existencias ganaderas están compuestas por razas europeas; la Holstein predomina entre el ganado lechero. El ganado de carne es más heterogéneo e incluye Hereford, un número de razas continentales, terneros y novillos machos Holstein y numerosas cruzas. Las razas comunes de ovinos incluyen Corriedale, Merino y numerosas cruzas con caras negras, pero hay en marcha programas activos de introducción de razas ovinas europeas de carne y leche entre otras. Tenencia de la tierra Cuadro 5. Tenencia de la tierra en Chile. Basada en
276 000 fincas.
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| 2. SUELOS Y TOPOGRAFÍA Dada la proximidad de la Cordillera de los Andes con el Océano Pacífico, el desarrollo de los suelos a lo largo de Chile ha estado fuertemente influenciado por la geología, la geomorfología y la actividad volcánica. Estos factores y las empinadas pendientes originadas en los Andes que corren hacia el Océano Pacífico, implica que los suelos tienen limitado desarrollo en profundidad y son relativamente jóvenes. La variabilidad de los suelos refleja el amplio margen de formaciones geológicas que los originaron. Este punto ha sido revisado entre otros por Honorato (1993) y los suelos de las diferentes regiones agro-ecológicas están identificados en la sección siguiente (Cuadro 6). En internet está disponible un mapa de suelos. En las alturas de los Andes, por encima de 3 500 metros los suelos son generalmente inceptisoles superficiales, frecuentemente pedregosos, con bajo contenido de materia orgánica (alrededor de 2%), pH de 6,8 a 8,8, y soportan escasa vegetación. En las regiones áridas entre las latitudes de 20 a 32º S, los suelos son considerados medianamente degradados debido al sobrepastoreo y a la extracción de leña para combustible. Estos suelos pertenecen a los órdenes de aridisoles, alfisoles y entisoles. Todo a lo largo de las montañas de los Andes, entre las regiones III y IX, y a altitudes que tienden a decrecer algo hacia el extremo sur, predominan los entisoles en la mitad norte del área, mientras que los andisoles (derivados de cenizas volcánicas y ricos en materia orgánica) predominan en la mitad sur. Estos suelos soportan frecuentemente pastos de verano, usados para el pastoreo de caprinos (en el norte) y ovinos (en el sur). A lo largo de partes de la costa central y sur del Chile continental, son comunes los suelos derivados de rocas metamórficas y otras rocas (alfisoles), y están entremezclados con aquellos derivados de cenizas volcánicas (andisoles, «trumaos»). La faja de tierra que corre de norte a sur en el centro y sur de Chile (regiones III a X) se desarrolló bajo la influencia de glaciares y eventos aluviales, e incluye una considerable gama de suelos diferentes que constituyen la principal base de las actividades agropecuarias del país. Al sur del 42º S los suelos derivados de cenizas volcánicas («trumaos») predominan en el área central, donde alternan con suelos pobremente drenados, más superficiales, conocidos localmente como «ñadi», mientras que los ultisoles rojo-arcillosos son típicos de las áreas costeras. Los primeros están en paisajes suavemente ondulados, tienden a ser profundos (más de 100 cm), extremadamente ricos en materia orgánica (12-15 %), tienen alta capacidad de retención de agua y drenan muy rápidamente. El pH del suelo es frecuentemente > 6, y son muy comunes deficiencias de P y en menor medida de K y S. Los suelos pobremente drenados están en las porciones bajas del paisaje, con una profundidad que puede variar entre 20 y 150 cm, y tienen una capa dura sub-superficial rica en Fe y Al. Los suelos de la región patagónica han sido sujetos a limitados estudios y reflejan una geografía y geomorfología extremadamente compleja. En general se han desarrollado bajo la influencia de glaciares, y dadas las bajas temperaturas durante todo el año, su desarrollo ha sido escaso. Los materiales de glaciares dieron origen a suelos que descansan sobre antiguas arenas y arcillas terciarias. Su profundidad es variable pero en general son superficiales, tienden a acumular materia orgánica de baja acidez y, posiblemente como consecuencia de las bajas temperaturas predominantes, la mineralización es muy baja resultando en marcadas deficiencias de N. |
| 3. ZONAS CLIMÁTICAS Y
AGRO-ECOLÓGICAS Zonas climáticas y agro-ecológicas Cuadro 6. Zonas agro-ecológicas de Chile y sus principales
características
Sigue una caracterización más detallada de regiones agropecuarias importantes de Chile: Clima de la región mediterránea El principal clima dominante en la mayor parte de Chile continental es mediterráneo y se extiende aproximadamente desde los paralelos 27º a 39º S. Al norte de esta región, hasta la frontera con Perú, el clima es desértico (desierto de Atacama) y al sur es húmedo. El desierto de Atacama es una faja de 1 600 km a lo largo de la costa del tercio norte de Chile (aproximadamente 18º 20’ a 27º 20’ S) por debajo de los 1 500 msnm. Este perfil se refiere solamente a la región mediterránea, al área templada húmeda al sur de ella entre las latitudes 39º y 42º S y a la relativamente pequeña región patagónica entre 52º y 54º S, dado que estas son las regiones donde las pasturas son más importantes. Detalles de las agroecozonas y su uso por animales en pastoreo en el norte árido de los Andes de Chile pueden ser consultados en el Perfil de Bolivia, un país que comparte estas áreas con Chile. En esencia, la región mediterránea en Chile central es una faja de unos 100 km de ancho, que comprende tres áreas fisiográficas: Cordillera de la Costa, Valle Central y Montañas de los Andes. Dado el largo de la región mediterránea (más de 1 000 km en la dirección N-S; regiones administrativas IV a VII), el clima es muy variable. La lluvia anual oscila entre 140 mm en el norte y 1 300 mm en el sur; correspondientemente, la estación seca y cálida se extiende por 8 meses en el norte y decrece a 4-5 meses en el límite sur de la región. La variación de la lluvia entre años es extremadamente grande, hasta 300 por ciento en muchas áreas. Numerosos índices de aridez y de la efectiva estación de crecimiento están disponibles (ver referencias en Ruiz, 1996). La estación fría incluye uno a tres meses (norte a sur, generalmente junio a agosto) durante la cual las bajas temperaturas promedio mensuales (5-10 ºC) limitan seriamente el crecimiento vegetal. Una bien reconocida clasificación de sub-regiones mediterráneas incluye, en dirección N-S, las siguientes: pre-árida, árida, semi-árida, sub-húmeda, húmeda y pre-húmeda. Otra diferenciación aún comúnmente aceptada es entre las áreas mediterráneas interiores, entre las dos cordilleras de montañas referidas anteriormente, y las áreas costeras entre la cordillera de la Costa y el Océano Pacífico. Las planicies sureñas Patagonia |
| 5. EL RECURSO PASTORIL Las pasturas chilenas, con énfasis en las pasturas sembradas y mejoradas, han sido revisadas en detalle por Ruiz (1996); lo siguiente está ampliamente basado en esos capítulos y en Gastó y Gallardo (1995) y Ahumada y Faúndez (2002). Se debe señalar que la investigación en pasturas ha tenido una trayectoria larga y distinguida en este país, aunque el sector ha perdido importancia y recursos financieros durante los últimos 20 años, coincidiendo con el énfasis puesto en la producción de cultivos de exportación de alto valor como frutas, viñedos y cultivos hortícolas. Ha sido publicada una lista comentada y detallada de las referencias relativas a la investigación en pasturas en Chile hasta 1982 (Paladines y Muñoz, 1982). Esta sección comienza con un breve examen de los seis principales tipos de pasturas identificados por Ahumada y Faúndez (2002) y Gastó y Gallardo (1995), y luego es seguida por una descripción más detallada de las pasturas en las zonas agroecológicas más importantes. Los seis tipos de pasturas son:
Región mediterránea Muchas especies de gramíneas no son nativas, son de origen europeo o asiático, aunque algunas de ellas como Avena barbata, Bromus mollis, Hordeum leporinum y Medicago polymorpha (Ovalle et al., 1997, 2001) son nativas a pesar de encontrarse también en otros climas mediterráneos. Ha sido destacada la similitud entre las pasturas mediterráneas chilenas y aquellas de California. La introducción de especies como Avena barbata, Bromus mollis, Aira caryophyllea, Lolium multiflorum, Erodium botrys y otras fue una consecuencia de la colonización española en el siglo XVI, seguida por la conversión de las pasturas nativas en tierras de cultivo, desplazando especies de Stipa, Piptochaetium y otros géneros. El extremo norte árido de la región mediterránea es considerada la parte más degradada. Tiene una flora variada que incluye 97 especies de árboles y arbustos, 95 gramíneas y especies herbáceas y 8 especies suculentas (cactus). Especies herbáceas frecuentes incluyen Erodium cicutarium y otras especies, Adesmia tenella, Adesmia barbata, Vulpia dertonensis, Plantago hispidula y otras. Hay 22 especies nativas de Atriplex y Atriplex repanda es considerada como una de las mejores. De las especies introducidas de Atriplex, Atriplex nummularia está bien adaptada a las condiciones de Chile y fue ampliamente sembrada en la década de 1980. No se conoce la superficie del área sembrada, pero subsisten hasta la fecha extensas áreas sembradas con varias especies de Atriplex, si bien no es claro si los hacendados continúan sembrando nuevas áreas. La persistencia de estas especies depende mucho del manejo y las recomendaciones actuales (Meneses y Squella, 1996) las consideran como un valioso recurso forrajero complementario si es usado estratégicamente para suplementar ovinos. Las sub-regiones semi-áridas a húmedas comparten muchas características en común. La vegetación es conocida como espinal, por la presencia de Acacia caven (espino) en el horizonte superior y ha sido asimilada a la sabana de árboles. En esta región, las pasturas nativas alternan con cultivos de cereales y barbechos y ha sido profundamente modificada por la acción humana. Si la sabana de Acacia es la vegetación climax o resultado de la intervención antrópica es una cuestión de debate. La capa herbácea es compleja e incluye más de 200 especies de valor variable para los rumiantes que pastorean. Desde este punto de vista, especies importantes y deseables incluyen a Lolium multiflorum y Lolium rigidum, Briza máxima, Medicago polymorpha y Medicago arabica, Trifolium glomeratum y numerosas especies de Erodium. La importancia relativa de esta y de otras numerosas especies varia dependiendo del uso anterior y de la historia del potrero. Similarmente, los rendimientos de forraje y las capacidades de carga estimadas son variables. Un ejemplo de esta situación se brinda en el Cuadro 8. Cuadro 8. Rendimientos estimados de biomasa y capacidad
de carga de pasturas
El valor nutritivo, tal como ocurre con vegetaciones mediterráneas de otros lugares, está marcadamente influenciado por la estación. Durante el período de activo crecimiento de primavera, la proteína cruda puede ser tan alta como 20 por ciento, y la digestibilidad de la materia orgánica alcanza 66 por ciento, mientras que durante el otoño estos valores caen por debajo de 10 y 45 por ciento, respectivamente. El material envejecido es, por supuesto, de mucho menos valor nutritivo. Numerosos estudios se han dirigido a la interacción entre el árbol leguminosa Acacia caven y la capa herbácea subyacente. La limpieza parcial o total de los árboles ha estado asociada con una disminución del rendimiento de materia seca de la capa herbácea, y cambios drásticos y regresivos en la composición botánica. Pasturas mediterráneas sembradas Cuadro 9. Ganancias de peso estacional de ovejas sobre
pasturas de trébol subterráneo
Grandes áreas de la parte central de la región mediterránea (aprox. 34-36º S), al sur de la capital Santiago, son regadas. Los altos valores de la tierra, los suelos fértiles y la proximidad al mercado más grande del país explican la presencia de intensas actividades lecheras basadas en alfalfa regada (Medicago sativa), para pastoreo directo o para hacer heno y maíz regado para silo (Jahn, Vidal y Soto, 2000) en un área que ha cambiado ampliamente a viñedos y frutales. El crecimiento de la alfalfa se extiende desde los meses de agosto a mayo, permitiendo 7-8 cortes, 5-6 de los cuales pueden ser henificados. El pastoreo directo de la alfalfa sin suplementación permite la producción de 15-20 kg LCG/día [LCG=leche corregida por grasa] por vacas Holstein durante el período noviembre-marzo (Jahn et al., 2002). Similarmente, el maíz también provee altos rendimientos, por encima de 20 toneladas MS/ha. Forrajeras invernales como avena, raigrás anual y otras se rotan generalmente con maíz. Más hacia el sur se encuentran suelos superficiales y ácidos que impiden el uso de alfalfa. Son comunes pasturas basadas en trébol blanco y raigrás perenne y/o festuca alta, y Lotus cornicultus para áreas pobremente drenadas. Debido a que las temperaturas son más bajas que en el norte, la estación de crecimiento es corta, generalmente de mediados de septiembre a fines de abril. Las asociaciones y rotaciones sugeridas para esta región incluyen trébol blanco-raigrás perenne para pastoreo directo, trébol rojo-raigrás anual para conservación y pastoreo y silo de maíz para alimentación invernal o, alternativamente, avena para pastoreo directo. Existen recomendaciones y rotaciones más detalladas (Ruiz, 1996). Algunas zonas de aproximadamente la misma región (34-36º S) tienen suelos aluviales y otros con limitaciones de drenaje se utilizan para arroz regado. Estos suelos tienen típicamente más de 30 por ciento de arcilla, pH > 6 y muy bajo P (<5 ppm). Frecuentemente, el arroz se rota con asociaciones basadas en trébol subterráneo (incluyendo raigrás Wimmera y/o Phalaris aquatica) o en rotaciones regadas más largas con trébol blanco asociado con raigrás perenne o festuca alta. Estas rotaciones se asemejan a aquellas encontradas en las regiones arroceras del este de Uruguay y sur de Brasil. Pasturas experimentales bien manejadas de este tipo, suplementadas en invierno con sub-productos de oleaginosas o heno han rendido más de 600 kg/ha de ganancia de peso en novillos. El extremo sur de la región central, se extiende entre las latitudes 37.4 y 39º S, representa la transición hacia un clima húmedo y está cubierta por un mosaico de suelos, principalmente de aquellos derivados de cenizas volcánicas y ultisoles rojos. La mayor parte del área se caracteriza por un clima mediterráneo frío y húmedo, con una temperatura media anual de 10 ºC (el mes más cálido es enero con 21,5 ºC, el más frío es julio con 2,3 ºC) y una precipitación anual de hasta 1 400 mm. Aquí las pasturas nativas incluyen una serie de especies nativas y naturalizadas, como Trifolium repens, Rumex acetocella, Lolium perenne, Taraxacum officinale, Lotus uliginosus, Bromus sp., Holcus sp. y muchas otras. Estas pasturas pueden ser altamente productivas si se riegan y fertilizan. Por lo tanto, las pasturas testigo pueden rendir 4 toneladas MS/ha, mientras que pasturas fertilizadas con P pueden alcanzar 6-7 toneladas MS/ha. Las pasturas sembradas estaban tradicionalmente basadas en Lolium perenne y Trifolium repens, pero Dactylis glomerata y en menor medida festuca alta reemplazan a raigrás en los suelos menos favorecidos. Como en los casos referidos anteriormente, hay numerosas combinaciones de pasturas que se usan para diferentes estaciones. Las planicies sureñas Las pasturas sembradas cuentan con las mismas especies naturalizadas como Trifolium repens y Dactylis glomerata, pero más frecuentemente incluyen Lolium perenne y a veces festuca alta. Dependiendo de la topografía de los potreros, estas pasturas pueden ser sembradas asociadas a cultivos de cereales como trigo. Las rotaciones trigo-pasturas son promovidas para reducir la erosión y recuperar la materia orgánica del suelo luego de los cultivos de cereales (Rodriguez et al., 2000). Rotaciones cortas basadas en raigrás anual y trébol rojo también son comunes. Las pasturas sembradas basadas en especies perennes o en especies de rotación corta típicamente dan rendimientos experimentales de 12-18 toneladas MS/ha/año (Teuber, 1996). En opinión de algunos investigadores (Balocchi y López, 2001) las pasturas naturalizadas bien manejadas pueden dar rendimientos similaresy de calidad nutricional equivalente. Los suelos pobremente drenados («ñadis») sostienen mayormente una gran variedad de árboles nativos y arbustos y su principal uso es el forestal. Sin embargo, las áreas deforestadas están cubiertas por pasturas que incluyen tanto especies nativas como naturalizadas, donde Agrostis tenuis, Holcus lanatus e Hypochoeris radicata tienden a predominar. Estas son mezclas de bajo rendimiento, raramente exceden las 5 t/MS/ha y son frecuentemente usadas en sistemas de cría. En experimentos controlados, las pasturas fertilizadas con P y K en estos sistemas de producción rindieron hasta 280 kg de ganancia de peso/ha/año. Pasturas patagónicas Se pueden establecer pasturas sembradas aunque la preparación convencional del suelo tiene escasas oportunidades. Especies templadas tradicionales como Lolium perenne, Dactylis glomerata, Festuca arundinacea, Phleum pratensis y Trifolium repens pueden establecerse y mantenerse exitosamente en las áreas más favorecidas si son fertilizadas y manejadas adecuadamente. Del mismo modo, la alfalfa puede ser, y es usada, en algunas áreas. En todos los casos, las actuales recomendaciones de fertilización incluyen 40-60 kg P2O5 y 20-60 kg S. |
| 6. OPORTUNIDADES
PARA EL MEJORAMIENTO DE LOS RECURSOS FORRAJEROS Como queda implícito en la descripción anterior de los recursos forrajeros, una considerable masa de investigación referida a establecimiento de pasturas, mejoramiento, manejo y utilización está disponible en Chile, con particular énfasis en las áreas mediterráneas y las planicies sureñas. Aunque la investigación en pasturas ha declinado en los últimos 10 años, existe una considerable cantidad de conocimiento. Como se indicó anteriormente el mejoramiento de pasturas en la mayor parte de Chile depende de la fertilización con P y del buen manejo del pastoreo. Por lo tanto, las limitaciones generalmente están más relacionadas a lo institucional y político, que a lo tecnológico. Los pequeños a medianos ganaderos a lo largo del país tendrán que producir productos de los rumiantes de más alto valor que en el pasado si quieren sobrevivir como tales. La incipiente tendencia hacia la producción de leche y queso de oveja y cabra, los productos orgánicos de rumiantes y la lana superfina bien pueden demandar pasturas y manejo de pasturas mejorados, así como un acceso mayor y mejorado a la información técnica y económica. El mejoramiento de pasturas en el norte árido y en los Andes del norte, donde abunda la población indígena, es dificultoso dadas la serias limitaciones climáticas de la región y falta de recursos de las pequeñas comunidades que habitan en esas áreas. Las restricciones climáticas también limitan el mejoramiento de pasturas en el extremo sur del Chile continental (Patagonia), pero la escasa investigación que se ha llevado a cabo, si bien esta información deba ser actualizada, sugiere que es un intento factible, particularmente si el país desea incrementar sus exportaciones de carne de cordero de alta calidad a la Unión Europea. En 2001 el gobierno estableció un programa para promover la exportación de carne (Plan de Exportaciones de Carne Bovina) que busca llegar a $EE.UU. 100 000 000 en 2005; se supone que este programa debería tener su mayor impacto en las planicies sureñas de Chile, donde las pasturas tienen el mayor potencial. Si este programa alcanza su objetivo, debería conducir también a grandes cambios en las pasturas de la región. |
| 7. ORGANIZACIONES
DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Y RECURSOS HUMANOS El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) depende financieramente en parte del Ministerio de Agricultura. Fue reorganizado en 1964 como una corporación privada sin fines de lucro. Está organizado en 9 centros regionales y 17 estaciones experimentales que cubren el país entero y, en general, su personal es altamente calificado. También incluye una unidad de conservación de recursos genéticos de última generación. Cada centro regional tiene un directorio compuesto por representantes de los sectores público y privado. INIA financia solamente el 70 por ciento de su presupuesto con sus propios recursos (Bisang et al., 1999; PROCISUR, 1999) y, por lo tanto, tiene que competir con otras instituciones por fondos para la investigación. Las contribuciones para la investigación competitiva (por los mecanismos ver Gill y Carney, 1999; PROCISUR, 1999) son hechas por varios departamentos gubernamentales (Fondos). La situación respecto a estos Fondos es compleja: el Ministerio de Economía (Herrera, 1999) asigna recursos y provee la coordinación general de dos importantes fondos: el FONTEC (Fondo Nacional de Desarrollo Tecnológico y Productivo) y el FDI (Fondo de Desarrollo e Innovación) y un tercer Fondo (Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico) es administrado por el Consejo Nacional de Investigación, CONICYT. Todos ellos financian proyectos de investigación y desarrollo agropecuarios, entre otros. El Ministerio de Agricultura también ofrece contribuciones competitivas específicamente para propósitos agropecuarios, a través del FIA (Fondo para la Innovación Agraria). Como puede ser inferido de los títulos, hay cierto grado de superposición entre algunos de estos Fondos. Con la excepción de aquellos recursos administrados por el CONICYT, el resto fomenta investigación conjunta y emprendimientos de desarrollo entre los sectores público y privado. Varias universidades nacionales y regionales llevan a cabo investigación en forrajes y pasturas, a través de donaciones de los Fondos anteriores y otros. Casi todas estas universidades tienen un personal altamente calificado y numerosos cursos de post-grado (mayormente a nivel de maestría. Los mecanismos de transferencia de tecnología han sido profundamente reorganizados desde la década de 1980, un fenómeno que se aplica a la mayoría de los países de la región y que ha sido revisado críticamente por Berdegué (2002). La extensión agropecuaria en Chile está efectivamente privatizada (González, 2002) en términos de recursos financieros asignados directamente por el gobierno central. Los hacendados y las organizaciones de hacendados son provistas de fondos, sobre una base competitiva, para celebrar contratos con asesores y consultores privados. Se promueve que los medianos y grandes hacendados se reúnan en pequeños Grupos de Transferencia de Tecnología , GTT, creados en 1976 tomando como modelos los grupos CETA de Francia y los grupos CREA de Argentina (Altmann, sin fecha), los cuales pueden solicitar contribuciones del gobierno para realizar nuevas iniciativas, designar consultores, viajar a otros países para estudiar nuevas técnicas y procedimientos y varias otras alternativas. En el caso de los pequeños hacendados, los fondos son asignados a través de una institución gubernamental, el INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), a los pequeños propietarios como «certificados» que pueden ser usados libremente para solicitar los servicios deseados. Estas instituciones y detalles sobre sus operaciones han sido extensamente discutidos por numerosos autores (de Janvry, Key y Sadoulet, 1997), pero en general intentan dar poder a los productores. La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), fundada hace 160 años, creó una corporación sin fines de lucro (CODESSER, Corporación de Desarrollo Social del Sector Rural) con el objetivo de capacitar y promover la educación del sector rural, con énfasis en los trabajadores de las fincas. Como un ejemplo, en 1999 capacitó más de 19 000 trabajadores rurales, equivalentes al 4 por ciento de la fuerza de trabajo total de Chile. Esta corporación también maneja algunos proyectos financiados por el gobierno que se dirigen a la promoción de la agricultura, los cuales incluyen un fuerte componente de transferencia de tecnología (FAT, Fondo de Asistencia Técnica; PROFOS, Proyectos de Fomento, entre otros). |
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| 9. CONTACTOS El Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, mantiene una página web actualizada la cual incluye las direcciones de todo su personal técnico: Pasturas mediterráneas, mejoramiento, utilización, germoplasma: Pasturas mediterráneas y áridas, sistemas de producción: Pasturas húmedas, mejoramiento, germoplasma: Pasturas húmedas, utilización, sistemas de producción: Pasturas patagónicas, sistemas de producción ovina: Raúl R. Vera, fue Investigador Principal y Líder del Programa de Pasturas Tropicales, del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, Cali, Colombia. Actualmente es consultor privado e investigador a tiempo parcial en la Universidad Católica en Santiago, Chile. Raúl R. Vera
[Este perfil fue preparado en noviembre/diciembre de 2002 y en enero de 2003 y editado por J.M. Suttie y S.G. Reynolds en enero de 2003] [Este perfil fue traducido al español y editado por Cadmo Rosell y Francisco.A. Mandl en diciembre de 2004] |