Topografía La meteorización ha avanzado en algunas áreas y muchos suelos han sufrido una lixiviación relativamente intensa. A pesar del clima relativamente uniforme, las diferencias en los suelos desde el punto de vista físico, químico y biológico, así como en las características asociadas (principalmente topografía y drenaje), determinan que los suelos varíen mucho en su aptitud de uso agropecuario y en las modalidades de manejo que requieren. El relieve ondulado del país es producto de los procesos de erosión; es un paisaje de penillanura que cubre el 80 por ciento del país. Esta penillanura en términos generales promedia alrededor de 200 m de altura. El punto más alto del país es el cerro Catedral que alcanza 514 msnm. Las partes más altas del sistema orográfico, llamadas «cuchillas», son las principales divisoras de las cuencas hidrográficas. Formas bajas de relieve se encuentran en la periferia de la penillanura, formadas por rocas sedimentarias, dispuestas horizontalmente con pendientes suaves y drenaje dificultoso, donde frecuentemente se encuentran bañados. El suelo, el relieve, la vegetación y los cambios climáticos tales como temperatura y particularmente distribución de lluvia determinan la red hidrográfica la cual es muy densa y ramificada. Los ríos y corrientes son alimentados por las lluvias, por lo tanto, sus volúmenes tienen un régimen muy irregular, que va de aguas muy escasas a grandes inundaciones; esto es favorecido por la poca profundidad de lecho de los ríos. Suelos Figura 3. Grupos de suelos (CIDE, 1963)
En el Grupo I predominan suelos superficiales asociados en variables proporciones con suelos profundos de diferentes características, los cuales determinan en gran medida el potencial de las áreas. En este grupo hay dos zonas: una con litosoles y vertisoles pelicos, desarrollados sobre rocas basálticas; esta área ocupa 21,2 por ciento del país. Los suelos superficiales tienen baja capacidad para conservar agua, alto riesgo de sequía, áreas con piedras y alta fijación de fósforo. El relieve es plano a suavemente ondulado. En la otra zona los suelos predominantes son litosoles y faeozems lúvicos, desarrollados sobre rocas ígneas, metamórficas y rocas efusivas [lava]; son el 11,2 por ciento del área. El relieve es ondulado a escarpado y empinadamente fraccionado a montañoso (8 por ciento a más de 30 por ciento). En el Grupo II predominan suelos profundos, de textura media, drenaje pobre y fertilidad baja a media. Este grupo tiene una zona única con planosoles eútricos, de textura media, asociados con solonetz órticos; ocupa el 5 por ciento del área del país y es una larga planicie con muy baja pendiente. Son suelos con materia orgánica y fertilidad bajas y humedad alta. El Grupo III incluye suelos profundos, de textura media, con permeabilidad baja y fertilidad media a baja. En general, las rocas ígneas, ácidas y sedimentarias de granulometría media con bajo nivel de calcáreo, tienden a desarrollar bajo condiciones climáticas corrientes, con topografía ondulada a suavemente ondulada, suelos de textura media con subsuelo pesado y fuertemente estructurado, con periodos de saturación de humedad y periodos en los cuales se ponen muy duros cuando están secos. Tres zonas de suelos con diferentes aptitudes y problemas de manejo pueden distinguirse en este grupo. En una de las zonas, la cual ocupa el 8 por ciento del total del área del país, predominan faeozems lúvicos de textura media con planosoles éutricos y mólicos. La segunda zona ocupa 15,5 por ciento, con faeozems lúvicos de textura fina, gleysoles mólicos y vertisoles pélicos y litosoles asociados como intrusiones; el relieve es plano a ondulado. En la tercer zona predominan faeozems lúvicos de textura fina con vertisoles pélicos y planosoles mólicos asociados; el relieve es plano a ondulado y el área cubre un 5 por ciento. Los principales problemas de estos suelos son el riesgo de sequía alto, susceptibilidad a la erosión, contenido de materia orgánica bajo a medio y fertilidad media. Los suelos del Grupo IV son profundos, de textura fina y fertilidad baja. Materiales sedimentarios de textura gruesa con bajo nivel de calcáreo tienden a desarrollar en el Uruguay, suelos de textura liviana con horizonte superficial generalmente profundo y con subsuelo pesado, con colores oscilando desde rojo oscuro a gris oscuro, pasando por amarillos y rojos oscuros claros. Son los suelos más lixiviados del país. En este grupo también se distinguen tres zonas: una que ocupa el 3,4 por ciento del área con luvisoles órticos de textura media, y faeozems lúvicos y luvisoles crómicos asociados. En la segunda zona predominan faeozems lúvicos de textura media, con luvisoles órticos y planosoles mólicos asociados; ocupan el 4,5 por ciento del área. En la tercer zona con un área de 7,1 por ciento, predominan vertisoles pélicos de textura fina con faeozems lúvicos y planosoles mólicos. El relieve de las tres zonas es plano a ondeado. Los principales problemas de estos suelos son su predisposición a la erosión hídrica y eólica, lixiviación fácil, contenido de materia orgánica y fertilidad bajos, y la presencia de Al+++ intercambiable, mayormente en la primer zona de este grupo. El Grupo V abarca los suelos de mayor potencial del país. Estos suelos son profundos, de textura pesada con permeabilidad lenta a moderada y fertilidad alta a media. En las condiciones climáticas corrientes, las rocas ígneas básicas y las sedimentarias de textura fina, tienden a formar suelos negros, de textura pesada, con permeabilidad lenta a muy lenta. Los sedimentos son de textura media a fina, con buen nivel de carbonatos, y en general generan suelos de textura media a pesada, con subsuelos pesados y drenaje moderadamente bueno. En este grupo se pueden separar cuatro zonas: una con predominancia de vertisoles pélicos de textura fina, con faeozems lúvicos y planosoles mólicos, con un área de 5,5 por ciento. Una segunda con faeozems lúvicos de textura fina, y faeozems háplicos asociados cubriendo 3,9 del área. La tercera con vertisoles pélicos de textura fina, con faeozems lúvicos y litosoles, con un área de 5,2 por ciento. La última cubre el 2,2 por ciento del país, en la cual predominan faeozems lúvicos, y están asociados vertisoles pélicos y planosoles mólicos. En las cuatro zonas la pendiente varía de cero a 8 por ciento, o sea de plano a ondeado. El principal problema de estas zonas es la pérdida de gran parte del horizonte superficial por efecto del laboreo y la erosión; en algunas zonas es frecuente el piso de arado. (Clasificación de suelos y nomenclatura de FAO-UNESCO, 1971). |
3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS Uruguay tiene un clima sub-tropical a templado con fluctuaciones estacionales muy marcadas. El clima debe ser considerado sub-húmedo, por que la evapotranspiración potencial en verano es mayor que la precipitación, lo que causa deficiencia de agua en el suelo. La evaporación potencial anual es de 1 200 mm en el norte y 1 000 mm en el sur; es máxima en los meses de diciembre y enero y mínima en junio. Figura 4. Precipitación media anual en Uruguay (Dirección
Nacional de Meteorología del Uruguay)
Aunque la lluvia está distribuida a lo largo del año, se caracteriza por una gran variación entre años. Las precipitaciones más altas ocurren, en general, en verano y otoño; en la primer estación, la precipitación es muy irregular, habiendo veranos sin precipitación y otros con más de 600 mm de lluvia; en la segunda estación, la precipitación tiene menor variabilidad. Aunque la precipitación en invierno tiene un volumen algo menor que en las otras estaciones no hay una estación lluviosa marcada. Es posible enfatizar la gran irregularidad de la lluvia, tanto en regularidad como en intensidad, lo cual lleva a que puedan ocurrir sequías e inundaciones en diferentes estaciones del año. Esta irregularidad es la principal causa de problemas en la producción forrajera. La distribución de lluvia se muestra en la Figura 4. Las temperaturas medias del mes más frío (julio) son 10,8 ºC y 13,0 ºC, y las del mes más cálido (enero) son 22,6 ºC y 25,1 ºC para las regiones sur y norte, respectivamente. Excepto en invierno, cuando la temperatura puede aumentar por algunos días, las estaciones son definidas. En general se registran grandes amplitudes térmicas, especialmente en el norte. La fecha promedio de la primer y última helada del suelo es de mediados de mayo a mediados de setiembre en el norte y oeste, de fines de abril a mediados de octubre en el este, de comienzos de junio a comienzos de setiembre en el sur y desde comienzos de mayo a mediados de octubre en el centro del país, respectivamente. El promedio de días con heladas del suelo es de 20 en el norte, 33 en el oeste, 37 en el este, 10 en el sur y 25 en el centro. Zonas agro-ecológicas Figura 5. Zonas agro-ecológicas (Ferreira, 2001)
Zona 1. Basalto Tres grupos de Unidades de Toma de Decisiones en Fincas (UTDF) pueden ser distinguidos, de acuerdo a sus sistemas de producción y demandas tecnológicas en un estudio desarrollado en la zona de Basalto (Ferreira, 1997). El primer grupo, con 56 por ciento de las UTDF, son aquellas que tienen recursos naturales de bajo potencial y usan una estrategia defensiva cuando toman decisiones; esto conduce a niveles muy bajos de adopción de tecnología ya que la tecnología disponible para suelos superficiales no muestra atractivos de producción, incremento económico y estabilidad suficientes para la aversión al riesgo de estos productores. El segundo grupo, representado por 18 por ciento de las UTDF, tienen una mayor respuesta a la adopción de tecnología y un comportamiento proactivo en relación al cambio técnico. No sólo son concientes de las nuevas tecnologías, sino que también están continuamente experimentando y analizando el impacto del cambio técnico sobre sus sistemas de producción. El tercer grupo (26 por ciento) son las UTDF con las fincas más grandes, con voluntad de copiar e incorporar tecnologías que han sido exitosamente aplicadas por otros productores. El citado autor concluye que las ofertas de tecnología deben ser diferentes para cada tipo de UTDF, «dominios de recomendación» identificados en el estudio y lo que es aún más importante, que los procesos de identificación tecnológica para cada uno también deben ser diferentes. Zona 2. Sierras del Este Zona 3. Llanuras del Este. Cultivo de arroz Zona 4. Granito (Cristalino) del Centro (4A) y Lomadas del
Este (4B). Zona 5. Suelos arenosos (5A) y Noreste (5B) Zona 6. Suelos profundos, cultivos, producción intensiva ganadera
y lechera. Las zonas 6B y 6C tienen los sistemas de producción ganadera y de cultivos más intensivos del país y tienen una proporción alta de pasturas cultivadas con el uso de silo y heno para conservar forraje. Los principales cultivos son trigo, cebada, girasol, sorgo, maíz y soja. La sub zona B tiene 1 323 000 ha y 2 861 fincas. Las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales representan 24 por ciento del área. Los cultivos representan 8 por ciento y las pasturas naturales 58 por ciento. En esta zona 9 por ciento del área está plantada con Eucalyptus spp. y Pinus spp. Los bovinos de carne son 830 000 y los ovinos y equinos 610 000 y 29 000, respectivamente. Las sub zona C tiene 2 758 fincas que manejan 711 800 ha. Esta es el área con el porcentaje más alto de pasturas sembradas, mejoradas y anuales alcanzando el 38 por ciento. Los cultivos cubren 21 por ciento del área y las pasturas naturales sólo el 40 por ciento. En esta zona los bovinos para carne y leche son 558 000, y los ovinos y equinos 221 000 y 14 500 equinos. Esta es la zona donde el número de ovinos es más bajo. Zona 7. Suelos profundos. |