Agricultura urbana y periurbana en América Latina y el Caribe

Prefacio

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El Director General de la FAO visita un huerto familiar en Tegucigalpa

En una visita a Tegucigalpa, estuve en uno de los asentamientos informales más pobres de la ciudad, para ver un proyecto de la FAO que capacitaba a mujeres para cultivar hortalizas en los patios de sus casas. Mientras subíamos por las laderas cubiertas de exuberantes plantaciones de yucas, maíz y coles, me contaron cómo los huertos les habían cambiado la vida al dar a sus familias alimentos frescos y nutritivos y ayudarlas a ganar ingresos adicionales por la venta de los excedentes. Conocí otras agricultoras urbanas como ellas en las afueras de San Salvador, donde la FAO ha ayudado al Gobierno a establecer un centro de capacitación para enseñar a las mujeres técnicas de agricultura ecológica adaptadas a espacios reducidos. En Managua, vi maravillosos huertos de tomates, pimientos y espinacas regados con un ingenioso sistema a base de botellas de plástico recicladas. En La Habana, visité una finca de las afueras de la ciudad que produce 300 toneladas de hortalizas al año, sin insumos químicos.
          En todas estas ciudades, la gente común está impulsando una revolución silenciosa conocida como “agricultura urbana y periurbana”. En los últimos años la FAO ha promovido vigorosamente la agricultura urbana y periurbana en América Latina y el Caribe, en ciudades desde Port-au-Prince hasta El Alto, en el altiplano boliviano, a través de iniciativas en las que han participado los gobiernos de los países, las alcaldías, la sociedad civil y organismos no gubernamentales. Este trabajo de base se ha visto recompensado con un reconocimiento cada vez mayor –puesto de relieve en este informe– de la importante función de la agricultura urbana y periurbana en el desarrollo urbano sostenible.
          El informe presenta la agricultura urbana y periurbana en 23 países y 10 ciudades. Muestra como esta actividad es decisiva para la seguridad alimentaria y nutricional de los sectores pobres de la población urbana de la región, que suministra a numerosos habitantes de las ciudades "alimentos locales" frescos de elevado valor, genera ingresos y empleo, crea franjas verdes que mejoran la calidad de la vida urbana y estimula el desarrollo económico local.
          Es más, cuando la facilita el gobierno, se incorpora en la planificación urbana y regional y cuenta con el apoyo de una acción dirigida a promover la producción sostenible, a mejorar el abasto de alimentos y asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos, la agricultura urbana y periurbana es un elemento decisivo de sistemas alimentarios urbanos con resiliencia. Por ejemplo, cada vez más ciudades de la región están conectando a los agricultores familiares en las zonas periurbanas y rurales adyacentes con sus bancos de alimentos, los programas de alimentación escolar y otros programas de seguridad alimentaria y nutricional, y contribuye de esta manera a los medios de subsistencia y el bienestar de los sectores pobres de la población rurales y urbanos.
          Los agricultores de Tegucigalpa, San Salvador, Managua y La Habana, así como otros ciudadanos comunes de América Latina y el Caribe, están ayudando a crear las ciudades más verdes, con mayor resiliencia y más sostenibles del futuro.


José Graziano da Silva
Director General
Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura