Programa de la FAO para la Horticultura urbana y periurbana

Enfoque de la FAO

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Photo: FAO/Olivier Asselin

El Programa de la FAO para la horticultura urbana y periurbana adopta un enfoque de cinco puntos para el desarrollo sostenible de este sector.

1. Asegurar el compromiso político e institucional

Si bien la HUP es una realidad en casi todas las ciudades en desarrollo, muchas veces no está reconocida en las políticas agrícolas ni en la planificación urbana. El primer paso imprescindible hacia la gestión sostenible de la horticultura urbana y periurbana es el reconocimiento oficial de su función positiva en el desarrollo urbano, y especialmente en la nutrición y los medios de subsistencia de la población urbana pobre. La FAO ha desempeñado un papel decisivo de sensibilización sobre la HUP entre los responsables de elaborar las políticas de África y de América Latina y el Caribe. Ayuda a los gobiernos a estructurar medidas para promover el desarrollo de la HUP en el ámbito de las estrategias nacionales de seguridad alimentaria, y asesora a las autoridades de las ciudades para incorporar la horticultura en los planes maestros de desarrollo urbano.


2. Asegurar las tierras y el agua para la horticultura

El apoyo político e institucional facilita las medidas jurídicas necesarias para asegurar las tierras para la HUP, especialmente para la horticultura comercial en las periferias urbanas. Muchas veces el proceso se inicia con el registro de grupos no oficiales de productores como asociaciones. Una vez determinadas las tierras y sus usuarios, las autoridades de la ciudad tramitan las peticiones de permisos temporales o contratos de largo plazo. La FAO alienta a las autoridades de planificación a demarcar las zonas periurbanas para la horticultura y combinar la HUP con otros usos compatibles, como las franjas verdes. En las zonas urbanas apoya programas de huertos domésticos y comunitarios. Los proyectos de la FAO promueven sistemas de recolección en azoteas para recoger el agua de la lluvia, y de riego por goteo para reducir el consumo de agua. Ver también Alimentos para las Ciudades: Régimen de tenencia de tierras.


3. Garantizar la calidad de los productos y proteger a la vez el medio ambiente

Con las escuelas de campo para agricultores la FAO promueve la intensificación y diversificación de la producción hortícola. Las escuelas de campo enseñan a los pequeños agricultores la gestión integrada de la producción y la protección, que reduce el uso de sustancias químicas tóxicas para combatir las plagas y las enfermedades. También promueven cultivos mejorados y prácticas agrícolas adaptadas a las condiciones locales. Con la promoción de buenas prácticas agrícolas las escuelas de campo ayudan a crear sistemas de producción sostenibles que respetan el medio ambiente y garantizan la inocuidad y la calidad de los productos. Los proyectos de la FAO fomentan el uso de composta orgánica en los entornos urbanos y capacitan a los productores de hortalizas para reciclar en forma sana las aguas residuales para utilizarlas en los cultivos. Ver también Alimentos para las Ciudades: Medio ambiente y Utilización y reutilización del agua para la agricultura urbana.


4. Lograr la participación de todas las partes interesadas del sector de la HUP

Los principales beneficiarios de las intervenciones de la FAO en apoyo al desarrollo comercial de la HUP son los pequeños productores de bajos ingresos de hortalizas, que tienen un acceso muy limitado a los servicios e insumos necesarios para incrementar la cantidad y la calidad de sus productos. La baja producción y los bajos ingresos perpetúan su pobreza. La FAO promueve la profesionalización de los pequeños agricultores garantizando que tengan acceso a capacitación, herramientas e insumos (especialmente semillas y materiales de siembra de buena calidad), así como a microcrédito. Sus proyectos alientan a los productores a formar asociaciones, que les ayudan a reducir los costos a lo largo de la cadena de valor, y facilita la conexión con los servicios de extensión, investigación, con los gobernantes de las ciudades, los servicios de suministro privados y las ONG dedicadas al desarrollo.


5. Obtener nuevos mercados para la fruta y las hortalizas

En los países en desarrollo, el consumo de fruta y hortalizas está muy por debajo de los niveles recomendados. Para promover este consumo la FAO apoya la diversificación de cultivos, mejoras en el almacenamiento y la elaboración, campañas de información pública, etiquetado de los productos y creación de puntos de recogida y mercados en los barrios. Alienta a las asociaciones de productores a indagar nuevos canales hacia los consumidores, como los mercados de agricultores y los contratos de suministro con restaurantes y supermercados. Los mercados de nicho para las plantas aromáticas y los productos orgánicos son otra opción lucrativa. La FAO apoya programas de huertos escolares que den a los niños una experiencia de horticultura y sienten las bases para el consumo diario de fruta y hortalizas en la escuela y en casa. Ver también Alimentos para las Ciudades: Comercialización y distribución de alimentos.

Descargar El desarrollo de la horticultura urbana y periurbana en la práctica: el enfoque de la FAO (FAO, 2010) - PDF, 113Kb
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