Programa de la FAO para la Horticultura urbana y periurbana
Ciudades más verdes
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Fotografía: FAO

Buena gobernanza

Crear un sector sostenible de HUP ofrece un laboratorio de enfoques innovadores para el desarrollo urbano, y ejemplos de buena gobernanza en acción

El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos afirma que la «ingobernabilidad» de las zonas urbanas obedece más a fallas de gobernanza y de planificación urbana que al tamaño de las ciudades. Pide intervención para fortalecer la capacidad de los gobiernos locales de planificar para el crecimiento futuro, y para una gobernanza integrada que mejore la coordinación entre los servicios públicos en todos los niveles.

En muchos países la HUP no se reconoce en las políticas agrícolas ni en la planificación urbana. Los agricultores muchas veces trabajan sin permisos de las autoridades municipales, o en tierras regidas por leyes consuetudinarias. Como es oficialmente «invisible», este sector no recibe ayuda pública ni supervisión. Los agricultores que no tienen títulos seguros de sus parcelas y tienen un acceso limitado o inexistente a insumos y servicios de extensión, tienen pocos incentivos para invertir en aumentar su producción.

El enfoque de la FAO de la horticultura urbana y periurbana subraya la necesidad de transformarla en una actividad comercial y profesional plenamente reconocida, integrada en estrategias nacionales de desarrollo agrícola, programas de alimentos y nutrición, y planificación urbana y gestión de los recursos.

En América Latina, los gobiernos de Argentina, Brasil y Cuba han adoptado planes nacionales y políticas para promover activamente la HUP. El Ministerio de Brasil para el Desarrollo Social y la Lucha contra el Hambre establece directrices para la agricultura urbana. En Egipto, la FAO ayudó al gobierno a poner en marcha el programa de «Alimentos verdes de azoteas verdes», que estimuló a la población del Cairo a producir sus propias hortalizas en bases de cáscaras de arroz, arena y musgo de turba.

La República Democrática del Congo ha creado una estructura institucional efectiva para el desarrollo nacional de la HUP. Comités municipales presididos por los alcaldes de las ciudades se encargan de la gestión del proceso de regularización de los títulos de propiedad de tierras para la horticultura, y de integrar la HUP en la planificación urbana, mientras que el servicio de apoyo nacional del país para la HUP ofrece asesoramiento técnico a los agricultores a través de una red de oficinas en 11 capitales de provincias.

Ahora también hay programas oficiales, reconocidos por el gobierno, para la agricultura urbana casi en todas las ciudades de Sudáfrica. El municipio de Ciudad del Cabo suministra a los grupos de agricultores comunitarios materiales para iniciar sus actividades -aperos, semillas y composta-, y acceso a capacitación. Nairobi y Accra han creado departamentos municipales de agricultura. En Hanoi, una serie de servicios públicos, con 100 funcionarios de protección fitosanitaria y extensión, dan apoyo a un próspero sector de agricultura urbana de la ciudad.

El desarrollo de la HUP promueve una colaboración estrecha entre los departamentos del gobierno y los municipios. En Windhoek la FAO trabajó con los ministerios de la juventud, el gobierno local y la igualdad de género en un proyecto para jóvenes desempleados. En Kampala, especialistas en salud, agricultura y planificación urbana colaboraron para formular nuevas ordenanzas que revocaban los viejos obstáculos para la «agricultura urbana».

En el ámbito de la estrategia nacional de reducción de la pobreza en Bolivia, el municipio de El Alto, cerca de La Paz, puso en marcha un «plan verde» que asignó 3 700 hectáreas para parques, jardines y horticultura, y creó una unidad de HUP en el departamento municipal del medio ambiente. En Rwanda, la ciudad de Kigali buscó asesoramiento de la FAO sobre medidas para incorporar la HUP en el plan maestro de desarrollo urbano.