¿Qué es la Agricultura de Conservación?

La agricultura "cultivable" convencional está normalmente basada en la labranza del suelo como operación principal. La herramienta mas ampliamente conocida para esta acción es el arado que se ha vuelto un símbolo de agricultura. El cultivo de la tierra en el pasado, ha estado asociado a la creciente fertilidad proveniente de la mineralización de nutrientes de la tierra como consecuencia de su cultivo. Este proceso lleva a largo plazo a una reducción de materia orgánica del suelo. La materia orgánica no sólo provee los nutrientes, sino que es algo mas, es un elemento crucial para la estabilización de la estructura del suelo. Por consiguiente la mayoría de las tierras se degrada bajo la acción de la agricultura cultivable intensiva a largo plazo. Esta degradación estructural de las tierras dan como resultados la formación de cortezas y compactaciones conduciendo al final a la corrosión del suelo. El proceso es dramático bajo situaciones climáticas tropicales pero puede notarse en todo el mundo. La mecanización de la labranza de suelos, permite mayor actividad a profundidades y velocidades con el uso de ciertos instrumentos como cuchillas, arado de discos y los arados rotatorios que tienen efectos particularmente perjudiciales en la estructura del suelo.

La erosión del suelo a partir de la labranza ha obligado a buscar alternativas y revertir el proceso de degradación de la tierra. El acercamiento natural a esto consiste en reducir la labranza. Esto llevó finalmente a movimientos que promueven la conservación – o incluso la cero-labranza, particularmente al sur de Brasil, en Norteamérica, en Nueva Zelanda y Australia. Durante las dos últimas décadas las tecnologías se perfeccionaron y adaptaron para casi todos los tamaños de granjas, tierras, tipos de cosechas, zonas climáticas y se obtuvo experiencia importante con este nuevo acercamiento a la agricultura. FAO apoyó este proceso por mucho tiempo.

La experiencia ha mostrado que estas técnicas, resumidas como métodos de labranza conservacionista, son mucho más que simplemente reducir la labranza mecanizada. En una tierra que no se labra durante muchos años, los residuos de la cosecha permanecen en la superficie de la tierra y producen una capa de cobertura vegetal. Esta capa protege la tierra del impacto físico de lluvia y viento, además estabiliza la humedad de la tierra y temperatura en los estratos superficiales. Así esta zona se vuelve un hábitat para varios organismos, de grandes insectos hasta hongos y bacterias. Esos organismos maceran el moho (mulch), mezclándolos e incorporándolos con la tierra y lo descomponen para que se convierta en humus y contribuya a la estabilización física de la estructura de la tierra. Al mismo tiempo esta materia orgánica de la tierra cumple una función de almacenamiento para el agua y los nutrientes. Los componentes mayoritarios de la fauna terrena, tales como los gusanos de tierra, proporcionan un efecto de estructuración de tierra que produce agregados de la tierra muy estables así como macroporos ininterrumpidos llevándolos directamente de la superficie de la tierra al subsuelo y permitiendo la rápida infiltración de agua en caso de lluvias abundantes. Esto llevado a cabo por el proceso edafológico, componente viviente del suelo, puede llamarse " cultivo biológico ". Sin embargo, el cultivo biológico no es compatible con la labranza mecanizada y con el incremento de la labranza mecánica, el proceso de estructuración biológico del suelo desaparecería. Ciertos insumos e implementos como el moho o el arado de discos tienen un impacto más fuerte en la vida del suelo que otros como por ejemplo los arados de cuchillas. La mayoría de las operaciones de cultivo son, sin embargo, dirigidos a soltar la tierra lo que inevitablemente aumenta el volumen de oxígeno en la tierra que lleva a la mineralización y así a una reducción de materia orgánica del suelo que es, al mismo tiempo, el substrato para la vida del suelo.

Así la agricultura con labranza mecanizada reducida sólo es posible cuando los organismos del suelo asumen la tarea de labrar el suelo. Esto, sin embargo, lleva a otras implicaciones con respecto al uso de insumos químicos agrícolas. Los pesticidas sintéticos y fertilizantes minerales tienen que ser usados de modo que no perjudique la vida del suelo.

Como objetivo principal de la agricultura esta la producción de cultivos cambiantes, el manejo de plagas y mala hierba se vuelve necesario. Se considera necesario principalmente por razones fitosanitarias el control de plagas, enfermedades y mala hierba, quemar las plantas residuales y arar la tierra. Se tiene que desarrollar un sistema con reducida labranza mecánica que se base en la cobertura vegetal y cultivo biológico alternativo para controlar pestes y mala hierba. El Manejo integrado de plagas se vuelve obligatorio. Un elemento importante para lograr esto, es la rotación de los cultivos, interrumpiendo la cadena infecciosa entre las cosechas subsecuentes y el hacer uso completo de las interacciones físicas y químicas entre las diferentes especies de la planta. Los pesticidas químicos-sintéticos, particularmente herbicidas, son inevitables en los primeros años pero tienen que ser usados con mucho cuidado para reducir los impactos negativos en la vida del suelo. A este punto, un nuevo equilibrio entre los organismos del ecosistema agrícola, plagas y organismos beneficiosos, cultivos y malas hierbas, viene establecido y el agricultor aprende a manejar el sistema de cultivo, el uso de pesticidas sintéticos y fertilizantes minerales tiende a declinar a un nivel por debajo del cultivo original "convencional"

Por consiguiente, aunque el punto de entrada para el sistema es una reducción de cultivo mecánico del suelo y así una tarea para la mecanización, esto sólo puede funcionar si todos los factores agronómicos son equitativamente bien manejados.

Como consecuencia la Latin American Network for Conservation Tillage, RELACO, que se fundó hace 10 años con la ayuda de FAO, cambió su nombre en su última reunión por Latin American Network for Conservation Agriculture.

La agricultura de conservación, entendida así, proporciona muchas ventajas a nivel global, regional, local y en cada parcela:

Proporciona un verdadero sistema de producción sustentable, no sólo conservando sino también reforzando los recursos naturales y aumentando la variedad de soilbiota, fauna y flora (incluyendo la vida salvaje) en el sistema de producción agrícola sin sacrificar los rendimientos en altos niveles de producción.

Ningún campo preparado para la labranza actúa como un contenedor para CO2 y la conservación agrícola, aplicada en una escala global podría proporcionar una contribución mayor para controlar la contaminación del aire en general y en especial el recalentamiento global. Agricultores que aplican esta técnica podrían calificar eventualmente para un sistema de bonos por puntos de CO2.

La de la tierra es entre todas las operaciones agrarias la que consume mayor energía y así, la agricultura mecanizada, funciona como aire-contaminante. Por la no preparación del suelo, los agricultores pueden ahorrar entre 30 y 40% de tiempo, trabajo y en agricultura mecanizada, carbón comparado con la siega convencional. Esto corresponde respectivamente a los gases de contaminación ambiental.

El suelo bajo la agricultura de conservación tiene una muy elevada capacidad de infiltración de agua reduciendo el escurrimiento de la superficie y significativamente la corrosión del suelo. Esto mejora la calidad de agua freática reduciendo la contaminación provocada por la corrosión del suelo, y refuerza los recursos del agua subterránea. Se ha observado en muchas áreas, después de algunos años de agricultura de conservación, que ese florecimiento natural que había desaparecido hace mucho tiempo atrás empezó a fluir de nuevo. El efecto potencial de una adopción masiva de conservación agrícola en balances hidráulicos globales, aún no es reconocido completamente.

El sistema depende de los procesos biológicos para trabajar y así refuerza la biodiversidad en un sistema de producción agrícola en un nivel micro; así como nivel macro incluyendo flora y fauna.

La agricultura de conservación no es de ningún modo una agricultura de bajo rendimiento y permite producciones comparables con la agricultura intensiva moderna pero de una manera sustentable. Las producciones tienden a aumentar durante los años  y la variación del rendimiento tiende a disminuir.

Para el agricultor, la agricultura de conservación es principalmente atractiva porque permite una reducción de costos de la producción, reducción de tiempo y trabajo, particularmente en tiempos de ocupación intensiva como en los períodos de siembra y reduce en los sistemas mecanizados, el costo de inversión y el mantenimiento de maquinaria en el largo plazo.

Las desventajas en el corto plazo podrían ser inicialmente los altos costos, equipos especializados de siembra y la completamente nueva dinámica de un sistema de conservación agrícola, requiriendo grandes habilidades de dirección y un proceso de aprendizaje por el agricultor. La experiencia de años con agricultura de conservación a nivel mundial, ha demostrado que no presenta más o menos problemas, pero si, diferentes problemas siempre solucionables por el agricultor. Particularmente en Brasil, el área bajo la agricultura de conservación es ahora exponencialmente creciente y es en Brasil que alcanza las 10 Mill. ha. También en Norte América el concepto se adopta ampliamente.

Un programa en Agricultura de Conservación se llevó a cabo conjuntamente entre AGSE y AGLS, comenzado a fines del 1996, promueve el concepto de agricultura de conservación basado en la reducción de la labranza mecanizada, cobertores de suelo y rotaciones de cosecha.