Capítulo 13

Barreras físicas para el control y encauzamiento de la escorrentía

 

Del total del agua que llega al suelo bajo la forma de lluvias intensas, una parte se infiltra y el resto pasa a formar la escorrentía, concentrándose en las depresiones naturales del terreno, escurriendo hasta encontrar áreas de deposición natural (planicies, bajadas, red de drenaje). A medida que la escorrentía avanza, aumenta su velocidad y volumen. Cuanto mayor es la escorrentía, mayor es su capacidad de causar erosión. Según Rufino (1989), la velocidad crítica de escurrimiento de la escorrentía en la cual comienza el arrastre de partículas desagregadas es de 5 m/seg en suelos arenosos y 8 m/seg en suelos arcillosos.

El control eficiente de la acción erosiva de las lluvias puede ser obtenido a través de la implantación de un conjunto de prácticas de conservación de suelos. Estas prácticas comprenden:

la sistematización y la protección del área para controlar el escurrimiento superficial;

la preparación del suelo;

la plantación de cultivos; y

la cobertura del suelo.

Las prácticas de sistematización y protección del área tienen por objetivo la implantación racional de obstáculos, drenajes o vías de acceso contra la acción de la escorrentía. La implantación de estas prácticas promueve alteraciones morfológicas en la superficie del suelo. Las prácticas tradicionales implantadas para este fin son: canales escurrideros, banquetas individuales, cordones de vegetación permanente y rompevientos (Sobral Filho, et al. 1980).

 

Terraceo

Los proyectos de terraceo agrícola deben contemplar la propiedad entera, un grupo de propiedades o hasta la misma microcuenca hidrográfica, en la cual están localizadas las propiedades agrícolas, para que la construcción de las terrazas en cualquier parte, pueda ser integrada al sistema general, sin problemas ni gastos innecesarios. En este aspecto no se debe

 

L. do Prado Wildner

Empresa de Pesquisa Agropecuária e Extensão Rural de Santa Catarina (EPAGRI) -

Centro de Pesquisas para Pequenas Propriedades (CPPP)

Santa Catarina, Brasil

excluir la posibilidad de una redistribución de las áreas agrícolas, cercos y caminos para adecuar su arreglo a los preceptos de utilización adecuada del suelo y de la administración agrícola.

Estudio del área a ser terraceada

Una vez constatada la necesidad de la construcción de terrazas para la protección de un área, se debe realizar un estudio previo que considere el uso actual, observando la naturaleza del suelo; las depresiones naturales o locales para la construcción de canales escurrideros artificiales; el escurrimiento de aguas en áreas vecinas, en caminos o en cárcavas; la pendiente y longitud del declive; la presencia de surcos de erosión o cárcavas; la localización de los caminos y las informaciones sobre el régimen pluviométrico de la región.

Uniformidad del terreno

Antes de ser ejecutada cualquier práctica conservacionista de prevención de la erosión, se debe proceder a uniformar el área; o sea, por medio del uso de motoniveladoras, gradas, arados, instrumentos de tracción animal o manual tapar huecos, cunetas, surcos provocados por la erosión, retirar tocones o raíces, o hasta eliminar el antiguo sistema de terraceo.

La uniformidad del terreno es en la práctica, muchas veces, costosa y ambigua, pero es la única solución para la recuperación y aprovechamiento total de las áreas agrícolas (Zenker, 1978).

Control de cárcavas

Las cárcavas son surcos de erosión de grandes dimensiones que desvalorizan la propiedad agrícola por impedir el tránsito de la maquinaria, disminuir el área aprovechable y causar trastornos o impedir la implantación de cultivos. La mayoría de las veces la recuperación de la cárcava es un proceso lento y oneroso y para lograr tal objetivo es necesario recurrir a un conjunto de procedimientos prácticos, tales como el cierre del área, la construcción de un canal divergente en la cabecera, la suavización de los taludes, la implantación de vegetación protectora y la construcción de empalizadas transversales al curso de la cárcava (mayores detalles se encuentran en el capítulo Control de Cárcavas).

Construcción de canales divergentes

Es bastante común en laboreos terraceados o sistemas de terrazas, contemplar solamente el área de los cultivos anuales, ignorando las influencias externas de los mismos.

La escorrentía de las partes más altas de los caminos y cárcavas puede comprometer cualquier sistema de terraceo, aún aquellos bien planificados. Por eso, muchas veces es necesario que se construyan algunos canales divergentes (cordones en contorno). Estos canales son pequeñas cunetas o terrazas de base estrecha que interceptan el agua del escurrimiento superficial, provenientes de un área situada en un plano superior, desviándola hacia desaguaderos seguros, sin interferir en el sistema de conservación del suelo implantado en el área inmediatamente inferior.

La sección transversal del canal divergente debe ser calculada en función del área situada en el plano superior y de la cantidad de agua a ser desviada. Se recomienda revestir con pasto toda la estructura del canal para darle mayor estabilidad y evitar problemas en la formación futura de cárcavas.

Localización de caminos y corredores internos

La planificación de una propiedad debe ser realizada de tal manera que contemple la construcción de caminos y corredores internos que posibiliten el acceso a todas las áreas de producción durante todo el año.

De esta manera, la localización de caminos debe ser realizada al mismo tiempo del sistema de terrazas. Los caminos principales deben estar localizados en las divisorias de agua, de modo que la escorrentía sea dirigida a las terrazas en vez de escurrir por el propio lecho. Los corredores internos o caminos destinados al tránsito de máquinas e implementos agrícolas, deben estar situados en el área inmediatamente por debajo del dique del terraceo; o sea, del lado opuesto al canal.

Construcción de canales de desagüe

Los canales de desagüe son estructuras naturales (depresiones) o especialmente localizadas, debidamente protegidos por vegetación nativa o establecida, con formato y sección suficientes para conducir la escorrentía colectada y despejada por las terrazas hacia las partes bajas del terreno, sin peligro de erosión dentro de su lecho. Normalmente se procura aprovechar como canales de desagüe las depresiones naturales, las cuencas de acumulación, los potreros con pasto o bordes de matorrales, los bosques y las zonas arbustivas.

Concepto de terraza

La terraza puede ser definida como una estructura física compuesta por un dique y un canal, de tierra o de piedra, construida sistemáticamente en el terreno, en el sentido perpendicular a la pendiente, de manera que intercepte el agua que escurre sobre el suelo, provocando su infiltración, evaporación o desviándola hacía un lugar determinado, debidamente protegido y con una velocidad controlada que no ocasione erosión en el canal (Figura 38).

Terrazas bien planificadas y correctamente construidas y conservadas, pueden disminuir considerablemente las pérdidas de suelo por erosión. Resultados obtenidos en Paraná (IAPAR, 1984) constataron que con la práctica del terraceo, es prácticamente posible reducir a la mitad las pérdidas de suelo por erosión, independientemente del sistema de cultivo utilizado.

La eficiencia de un sistema de terraceo depende de la adopción de otras prácticas conservacionistas tales como la plantación en curvas de nivel o contorno; la plantación en fajas o la cobertura del suelo. Además debe tomarse en consideración las condiciones del área, el correcto dimensionamiento y construcción de las terrazas y su funcionalidad y seguridad (Rufino, 1989).

Objetivos principales del terraceo

disminuir la velocidad de la escorrentía;

disminuir el volumen de la escorrentía;

disminuir las pérdidas de suelo, semillas y abonos;

aumentar el contenido de humedad en el suelo, una vez que haya mayor infiltración de agua;

reducir el pico de descarga de los cursos de agua;

suavizar la topografía y mejorar las condiciones de mecanización de las áreas agrícolas (Figura 39).

Aplicabilidad del terraceo

Por ser una práctica que requiere inversiones, el terraceo debe ser usado solamente cuando no es posible controlar la erosión en forma satisfactoria, con la adopción de otras prácticas más simples de conservación del suelo. Sin embargo, el terraceo es útil en lugares donde es común la escorrentía de lluvias cuya intensidad y volumen superan la capacidad de almacenamiento de agua en el suelo, y donde otras prácticas conservacionistas son insuficientes para controlar la escorrentía. Según Rufino (1989) las terrazas son recomendables para terrenos con pendientes entre 4 y 50%. En pendientes inferiores al 4% y cuando las extensiones son cortas deben ser sustituidas por fajas de retención, plantación en curvas de nivel o por cultivos en fajas. En extensiones largas, las áreas deben ser terraceadas a partir de 0.5% de pendiente.

Bertol y Cogo (1996) proponen nuevos conceptos para las terrazas en sistemas de preparación conservacionista del suelo – labranza mínima o siembra directa: 1) longitud crítica del declive; y 2) falta de residuos de cultivos. Utilizando cualquiera de esos conceptos, hay posibilidades de aumentar la distancia entre las terrazas en presencia de cobertura del suelo – siembra directa u otro sistema consevacionista – cuando se lo compara con la recomendación de la distancia para la colocación de las terrazas en el sistema tradicional de cultivo – arada y rastra.

Clasificación de las terrazas

Se usan diversos criterios para la clasificación de las terrazas; entre los más comunes están:

Con relación al destino de las aguas interceptadas

Terrazas de absorción: son terrazas construidas en nivel con el objetivo de retener y acumular la escorrentía en el canal para la posterior infiltración del agua y acumulación de sedimentos; son terrazas recomendadas para regiones de baja precipitación pluvial, suelos permeables y en terrenos con pendiente menor a 8%; normalmente son terrazas de base ancha.

Terrazas de drenaje: son terrazas construidas en desnivel cuyo objetivo es interceptar la escorrentía y conducir el exceso de agua no infiltrada hasta lugares debidamente protegidos (desagües). Son terrazas recomendadas para las regiones de alta precipitación pluvial, suelos con permeabilidad moderada o lenta y recomendadas para áreas con más de 8% y hasta 20 % de pendiente; normalmente son terrazas de base estrecha o media.

Según Bertolini et al. (1989), la selección del tipo de terraza, está relacionada a las propiedades físicas del suelo que determinan la permeabilidad del agua en su perfil. De ahí la importancia del conocimiento de la textura, la estructura, la profundidad efectiva y la permeabilidad de la capa superficial y subsuperficial en la planificación de un sistema de terraceo.

Con relación al proceso de construcción

Tipo canal o terraza de Nichols: Son terrazas que presentan canales de sección más o menos triangular, construidas cortando y eliminando la tierra hacia abajo; son recomendadas para pendientes de hasta 20%; generalmente son construidas con implementos reversibles, de tracción animal o manuales; utilizadas en regiones con altas precipitaciones pluviales y en suelos de permeabilidad media a baja.

Tipo camellón o terraza de Mangun: Son terrazas construidas cortando y eliminado la tierra a ambos lados de la línea demarcatoria, formando ondulaciones sobre el terreno; son recomendadas para áreas con pendientes de hasta 10%; construidas con implementos fijos o reversibles, son recomendadas para regiones de baja precipitación pluvial y suelos permeables.

La disponibilidad de maquinaria agrícola y la pendiente del terreno son otros factores que determinan la opción del proceso de construcción de una terraza (Bertolini et al. , 1989).

Con relación al tamaño de la base o longitud del movimiento de tierra

Terraza de base estrecha: cuando el movimiento de tierra es de hasta tres metros de longitud; se incluyen en este grupo los cordones en contorno.

Terraza de base media: cuando la longitud del movimiento de tierra varía de tres a seis metros.

Terraza de base ancha: cuando la longitud del movimiento de tierra es mayor de seis metros (generalmente hasta 12 m) (Figura 40).

La pendiente del terreno, la intensidad de mecanización (cultivos y sistemas de cultivo), las máquinas e implementos disponibles, así como la condición financiera del agricultor son los factores que condicionan la selección del tipo de terraza en cuanto al movimiento de tierra (Bertolini et al., 1989).

Con relación a la forma

Según Bertolini et al. (1989), otra manera, de clasificar las terrazas es en cuanto a la forma de su perfil. En este caso, la pendiente del terreno es determinante en la definición del tipo de terraza a ser construida: común o de banco (Figuras 41 y 42).

Terraza común: es una construcción de tierra, a nivel o desnivel, compuesta de un canal y un camellón o dique. Este tipo de terraza es usado normalmente en áreas con pendiente inferior a 20%. Se incluyen en esta clasificación las terrazas de base estrecha, media, ancha y algunas variaciones tales como terraza embutida y de caballón grande.

Terrazas de banco: Estas son las verdaderas terrazas, puesto que de ellas se originan los otros tipos. Son utilizadas en terrenos con pendientes superiores a 20% y construidas transversalmente a la línea de mayor declive.

 

Localización de las terrazas

La terraza es una obra de ingeniería agrícola y reviste gran importancia debido a su función y a la eficacia de su construcción. La planificación y ejecución de un sistema de terrazas exigen conocimiento técnico que debe ser unido a la práctica y al buen sentido. Debe realizarse todo esfuerzo necesario para proporcionar un sistema de terraceo que minimice la erosión y promueva un adecuado drenaje superficial. Para lograr este objetivo es necesario observar algunos puntos importantes en cuanto a la localización de las terrazas, tal como sigue:

determinar, por medio de un nivel, el punto más alto del área a ser terraceada (terreno, propiedad o microcuenca);

identificar la línea de mayor inclinación para que a partir de ella se comience la localización de las terrazas:

en caso de que el declive de la línea de mayor inclinación sea uniforme, dividir la línea en secciones uniformes de declive;

determinar la pendiente de la línea de mayor inclinación con el auxilio de un nivel óptico, clinómetro o pie de gallina:

si la línea de inclinación es desigual, proceder a la determinación del declive de la próxima sección uniforme, siempre a partir de la terraza ya demarcada;

después de calculada la pendiente y verificada la textura del suelo, determinar el espaciamiento vertical (EV) o espaciamiento horizontal (EH) a ser adoptado para la demarcación de la terraza:

como medida de seguridad, localizar la primera terraza en la parte más alta del terreno, en la mitad de la distancia recomendada por el cuadro;

basándose en la estaca clavada en la línea de mayor inclinación, localizar la línea de la terraza clavando estacas cada 20 m o cada tres pasos del pie de gallina:

en áreas poco uniformes la distancia entre las estacas puede ser disminuida a 15 o 10 metros;

para terrazas de absorción o en nivel, todas las estacas deben ser clavadas en la misma cota de la estaca de la línea de pendiente;

para terrazas de drenaje o en desnivel, las estacas deben ser clavadas en las cotas calculadas de acuerdo con el desnivel deseado y especificado en el Cuadro 33;

Cuadro 33

Cuadro de desnivel o gradiente para terrazas de drenaje

Longitud de la terraza Desnivel
0 a 100 m

100 a 200 m

200 a 300 m

300 a 400 m

400 a 500 m

500 a 600 m

En nivel

1 por 1000 (0,1%), o sea: cada 10 m, 1 cm de desnivel; cada 20 m, 2 cm de desnivel.

2 por 1000 (0,2%), o sea: cada 10 m, 2 cm de desnivel; cada 20 m, 4 cm de desnivel.

3 por 1000 (0,3%), o sea: cada 10 m, 3 cm de desnivel; cada 20 m, 6 cm de desnivel.

4 por 1000 (0,4%), o sea: cada 10 m, 4 cm de desnivel; cada 20 m, 8 cm de desnivel.

5 por 1000 (0,5%), o sea: cada 10 m, 5 cm de desnivel; cada 20 m, 10 cm de desnivel.

Nota: El desnivel de 5 por 1000 (0,5%) es el límite máximo recomendado para que el agua no adquiera velocidad suficiente para causar erosión en el canal de la terraza.

la longitud máxima de una terraza deberá ser de 600 m en suelos arcillosos y de 500 m en suelos arenosos:

en caso de que haya necesidad de localizar una terraza de mayor longitud, deberá proyectarse un nuevo sistema de terrazas con caída a ambos lados;

en caso de que haya necesidad de construir una terraza algo mayor que el límite estipulado, deberá aumentarse la longitud de cada una de las parcelas de desnivel;

para terrazas en nivel, la longitud no tiene límite; debido mayormente a las irregularidades que pueden ocurrir en la localización o en la construcción de estas terrazas, es aconsejable construir cada 100 o 200 m un "corte transversal", o sea un terraceo en el canal de la terraza para evitar el movimiento del agua.

para la demarcación final de la terraza, aumentar el declive en los últimos 20 m, lo cual facilitará el escurrimiento del agua, además de impedir que el exceso que escurre por el canal escurridero entre por el canal de la terraza.

después de realizada la localización de la curva, esta deber ser compensada, suavizada, rectificada o alineada, sin perjuicio de la gradiente, evitando las curvas cerradas para facilitar la construcción de las terrazas.

El terraceo y la siembra directa

La discusión sobre el mantenimiento o no del terraceo en áreas de siembra directa es bastante polémica.

Es necesario tener en cuenta que continúa siendo válido el concepto de que la parte significativa del agua que no consigue infiltrarse en el suelo, tiende a correr sobre la superficie del suelo bajo la forma de escorrentía. Dependiendo de la capacidad de infiltración de agua y del grado de cobertura del suelo, de la pendiente del terreno y de la incidencia de las lluvias erosivas, la escorrentía será mayor o menor. Por eso, debe analizarse cuidadosamente la decisión de recomendar la eliminación de las terrazas en áreas bajo siembra directa.

 

Canales de desagüe

Un sistema de terrazas de drenaje presume la construcción de uno o más canales de desagüe. Estos son canales destinados a recibir el agua que drena de un sistema de terrazas, conduciéndola hacia las partes más bajas del terreno, sin peligro de erosión.

Clasificación de los canales de desagüe

La naturaleza del canal

Canales naturales de desagüe: siempre que sea posible debe darse preferencia a los desagües naturales (zonas arbustivas, matorrales, pastizales bien establecidos) dotados de vegetación densa y estables para soportar la escorrentía, en función de la seguridad y bajos costos para la implantación del sistema.

Canales artificiales de desagüe: cuando no existe posibilidad del uso de desagües naturales, es necesario construir especialmente canales artificiales para recibir el agua de drenaje de las terrazas.

La forma del canal

Canales de forma triangular o en "V": son recomendados para pequeñas áreas, en pendientes suaves, ya que permiten mayores velocidades, impiden la deposición de sedimentos y soportan pequeñas depresiones; pueden ser construidos con gradas, arados o motoniveladoras.

Canales de forma trapezoidal: son recomendados para pendientes acentuadas; en función de la forma de su base de fondo plano, la lámina de agua es dispersada provocando una reducción considerable de la velocidad de la escorrentía; los taludes del canal deben ser construidos en la relación 4:1, lo que facilitará la construcción y posterior mantenimiento. y pueden ser construidos con gradas, arados o motoniveladoras.

Canales de forma parabólica: son recomendados para pendientes intermedias; son los canales que mejor simulan las condiciones de los cursos naturales de agua pero presentan mayores dificultades para los cálculos y su construcción; normalmente para su construcción son utilizados "bulldozers".

Construcción del canal de desagüe

Es indispensable que la demarcación, construcción y estabilización del lecho del canal de desagüe con vegetación se realice con anticipación a la demarcación del resto del sistema de terrazas. No considerar este detalle puede provocar serios problemas de erosión en el canal y, en casos extremos, hasta provocar la formación de una cárcava. Para mayor información sobre la demarcación y construcción de canales de desagüe se sugiere consultar manuales específicos.

Para la estabilización del lecho del canal de desagüe se recomienda la implantación de especies vegetales capaces de soportar las variaciones de temperatura del lugar y largos períodos de sequía, que no sea afectada por inundaciones periódicas y que promueva buena cobertura del suelo, poseer un sistema radicular agresivo con gran poder de agregación del suelo y capaz de dar firmeza a las plantas para resistir el arrastre de la escorrentía y finalmente no constituirse en planta invasora (Sobral Filho et al., 1980). Trabajos realizados en Paraná (IAPAR, 1984) recomiendan la utilización de pasto pangola (Digitaria decumbens), pasto Bermuda (Cynodon dactylon) y pasto estrella (Cynodon plectostachys). El pasto estrella y el pangola presentan crecimiento rápido, con mayor cobertura que el pasto Bermuda. El pasto estrella, por ser altamente agresivo, es recomendado para revestir canales de desagüe en pastizales o canales delimitados por caminos. El pasto pangola, a su vez, presenta un poder invasor mayor que el pasto estrella y no presenta inconvenientes al ser establecido durante la labranza. Las tres especies mencionadas son recomendadas para canales con pendientes más acentuadas y de longitudes mayores; para canales con pendientes pequeñas, el pasto chato (Axonopus compressus) es más adecuado.

Mantenimiento y cuidados de los canales de desagüe:

inmediatamente después de la demarcación del canal, establecer pasto de cobertura;

proteger el establecimiento de la vegetación de revestimiento mínimo a un metro del borde del canal;

utilizar piedras o diques en el canal mientras la vegetación no esté establecida;

los canales deben ser amplios, pendiente abajo, y nunca deben ser estrechados con laboreo o arado;

si existieran cárcavas en el canal es necesario realizar su recuperación;

no utilizar el canal de desagüe como camino;

no desaguar los canales en lugares impropios y utilizar canales divergentes para dirigir el agua hacia los lugares escogidos;

no usar cárcavas, propiedades vecinas, caminos, matorrales o pastizales con poca pendiente como desaguaderos;

no permitir maniobras de la maquinaria o pastoreo de ganado en el lecho del canal.

mantener el canal limpio de plantas invasoras;

mantener el pasto a una altura mínima de 10 cm;

corregir periódicamente fallas en la vegetación de cobertura del canal;

realizar una conservación periódica de los taludes y lecho del canal, principalmente en los puntos de desagüe de las terrazas;

la localización, la construcción y el mantenimiento de los canales de desagüe deben ser realizados por técnicos especializados (Zenker, 1978; Daniel, 1989).

Terrazas de banco con piedra y con cobertura vegetal

La terraza de banco con piedra o con cobertura vegetal es una práctica conservacionista que, a semejanza del terraceo, se basa en el principio de seccionar la longitud de la rampa con la finalidad de atenuar la velocidad y el volumen del escurrimiento superficial. Es una práctica difundida en áreas de fuerte relieve ondulado y acentuada pedregosidad superficial y subsuperficial. La terraza de banco es formada por la superposición de piedras recogidas de la superficie del suelo, dispuestas en el sentido transversal a la pendiente. Según Pundek (1985), esta práctica es recomendada para áreas con pendientes entre 26 y 35% con espaciamiento entre terrazas de banco de acuerdo con las recomendaciones del Cuadro 34. Entre las principales ventajas de esta práctica se destacan: el control de la erosión, la facilidad para las operaciones de remoción de piedras, el aumento de la eficiencia en las actividades de preparación del suelo, la siembra y el establecimiento de pastos, la posibilidad de adopción de la tecnología preconizada para el cultivo (insumos, espaciamiento, población).

La construcción de las terrazas de banco es una actividad que requiere el empleo de bastante mano de obra y de tiempo. Por eso, normalmente se realizan con la participación de muchos agricultores, lo que despierta el espíritu de colaboración en la comunidad.

En lugares con fuerte relieve ondulado y pedregosidad menos intensa los agricultores utilizan cordones de vegetación, aislados o asociados a la terraza de bancos con piedra, siguiendo el procedimiento anteriormente descrito.

La terraza de banco con piedra o con vegetación, ya adaptada a las condiciones de las pequeñas propiedades, debe ser asociada a otras prácticas conservacionistas para que se obtenga un control efectivo del proceso erosivo.

En las terrazas de banco con vegetación debe plantarse, después de la demarcación de una faja (faja de retención) de aproximadamente 1,5 a 2 m, especies como caña, pasto elefante, alpiste perenne, para que aseguren la tierra y permitan la formación de la terraza de banco.

Para las terrazas de banco con piedra, después de la demarcación de la primera curva, se construye una pared de piedra en lugar de la faja de retención. La longitud y altura de la pared son función de la cantidad disponible de piedras y de mano de obra.

Luego de la construcción de las fajas de vegetación o de piedras, el laboreo debe realizarse siempre con la reja cayendo en dirección a la faja en la pared. De esta manera va formándose el peldaño de la terraza de banco.

Cordón en contorno

El cordón en contorno es confundido muchas veces con la terraza de base estrecha en virtud de su semejanza de construcción. Normalmente son construidos con implementos de tracción animal o con herramientas manuales, pudiendo también ser utilizada la tracción mecánica. Estas estructuras son mucho más difundidas en regiones donde la topografía es bastante accidentada, en pequeñas propiedades o en áreas donde haya impedimento a la mecanización. Vieira (1987) menciona que los cordones en contorno son particularmente adecuados para áreas de suelos planos, arenosos, donde el terraceo no presenta buenas posibilidades, o suelos cuyo horizonte subsuperficial sea extremadamente arenoso. Castro Filho (1989) comenta que el cordón en contorno en la propiedad agrícola, puede ser usado para:

protección general de la propiedad (en cualquier área, para el control del escurrimiento superficial);

estabilización de los márgenes de ríos, acequias, represas y áreas adyacentes a puentes;

recuperación de áreas degradadas con presencia de cárcavas;

protección de cortes de caminos y barrancos;

en áreas frutícolas ya instaladas, principalmente con cultivos de espaciamiento reducido entre líneas, donde la construcción de terrazas puede afectar las raíces de las plantas.

Cordón de vegetación permanente

Los cordones de vegetación permanente son fajas en contorno, intercaladas al cultivo principal, mantenidos con especies perennes que desarrollan una densa vegetación con el objetivo de reducir la velocidad del escurrimiento superficial (Sobral Filho, 1980).

Los cordones con vegetación pueden ser utilizados tanto para cultivos anuales como perennes y representan una alternativa para los agricultores que no disponen de recursos para la construcción de terrazas, por ser una práctica de costo relativamente bajo. Para la construcción de cordones con vegetación es necesaria mano de obra, herramientas manuales o equipo de tracción animal y material reproductivo de las especies vegetales a ser implantadas.

Como práctica aislada, el cordón con vegetación ha mostrado ser eficiente en áreas con pendientes hasta 10% (Sobral Filho et al., 1980). Para pendientes mayores se recomienda el uso combinado con otras prácticas conservacionistas.

El uso combinado de cordones en contorno (surcos de absorción) y cordones con vegetación ha mostrado ser una buena opción para el control del escurrimiento superficial.

Mientras están siendo formadas las barreras vegetales, los surcos de absorción desempeñan una función importante, además de acumular humedad para el crecimiento de la vegetación del cordón (Castro Filho, 1989).

El uso combinado de cordones en contorno y con vegetación permite:

mayor eficiencia en el control del escurrimiento superficial por la acción filtrante de la vegetación y por la mayor reducción de la velocidad de la escorrentía;

debido a esta acción filtrante, la vegetación provoca la acumulación de sedimentos y la formación de pequeñas terrazas de banco;

aprovechamiento de la vegetación para la alimentación animal.

En los cordones con vegetación se sugiere la implantación de especies de ciclo corto con gran densidad de raíces y desarrollo rápido de la parte aérea.

Las especies normalmente utilizadas para la plantación en cordones con vegetación son las siguientes:

hierba limón (Cymbopogon citratus) y pasto vetiver (Vetiveria zizanioides), especies rústicas, de sistema radicular agresivo, que no se comportan como invasoras, de fácil propagación vegetativa y florecimiento ralo. Ambos pastos poseen además aceites aromáticos usados en perfumería;

falaris (Phalaris spp.) de características semejantes a las especies anteriores. Es adaptado a regiones de climas fríos y puede ser utilizado como pastizal para el ganado vacuno y ovino;

caña de azúcar (Saccharum officinarum) y pasto elefante (Pennisetum purpureum), son especies de gran producción de fitomasa, utilizadas industrialmente, para la alimentación animal y para la producción de compuestos orgánicos. Por su altura de crecimiento pueden provocar sombreamiento y perjudicar las primeras filas de los cultivos vecinos o asociados; es necesario controlarlo permanentemente puesto que es común la invasión del cordón de caña y de pasto elefante fuera del área de vegetación. Un cultivo alternativo es el pasto elefante enano ya probado y de buena aceptación por los pequeños productores de la región sud del Brasil.

Vieira (1987) menciona también la posibilidad de usar:

gandul (Cajanus cajan), especie muy rústica que también puede ser utilizada para la alimentación animal o humana. Es menos eficiente que las gramíneas debido al sistema radicular pivotante pero es gran productora de fitomasa y excelente banco de proteínas para la alimentación animal.

leucaena (Leucaena leucocephala), leguminosa, excelente forrajera, más exigente respecto al suelo que el gandul; es también un excelente banco de proteínas para la alimentación animal.