Capítulo 16

La selección de tecnologías alternativas

 

fuentes de información sobre tecnologías alternativas

Hay varias fuentes donde se puede obtener información acerca de las nuevas tecnologías sobre el manejo del suelo. Es sin duda recomendable buscar información publicada sobre tecnologías que han sido investigadas en el mismo tema de la recomendación en que uno está trabajando, que después fueron validadas por los mismos agricultores en sus propiedades y luego evaluadas por ellos mismos. De esta manera, se puede confiar en la idoneidad de estas tecnologías para las condiciones donde fueron probadas y evaluadas.

Muchas veces existe información sobre tecnologías que todavía están en la fase de experimentación sin haber sido validadas por los agricultores bajo sus propias condiciones. No es posible recomendar estas tecnologías sin tener mayor evidencia sobre su aptitud para las zonas y condiciones de los agricultores. Sin embargo, si aparentemente hay buenas posibilidades de que estas tecnologías sean aptas, en lugar de esperar que se haya terminado toda la secuencia de investigaciones que podrían llevar mucho tiempo, se recomienda llevar a cabo investigaciones participativas con algunos agricultores que tengan interés en adaptar estas tecnologías. Los agricultores probarán la nueva tecnología dentro de una pequeña parte de su propiedad y compararán los resultados con sus prácticas corrientes. Las pruebas se harán sin replicaciones en las parcelas, y en lo posible, deberán ser un número adecuado de pruebas, para poder utilizar los sitios como replicaciones en un análisis estadístico.

Frecuentemente los técnicos tienen información de la literatura o de sus propias visitas a otras regiones o a otros países, sobre tecnologías que funcionan bien en esas condiciones, pero estas tecnologías no han sido probadas ni validadas en el país o región donde trabaja el técnico. En este caso es importante comparar las condiciones agroecológicas y socioeconómicas de los agricultores donde la tecnología ha funcionado bien con las condiciones locales para evaluar tentativamente la probabilidad de éxito de la transferencia de la tecnología. Si las probabilidades de éxito son buenas, se sugiere que como primer paso se hagan algunas pruebas participativas con uno o dos agricultores. Si los resultados son alentadores, se puede aumentar el número de pruebas participativas para obtener mayor información sobre la aptitud de la tecnología, y para que los agricultores evalúen debidamente la idoneidad de la tecnología en sus situaciones particulares. No se debe impulsar una tecnología antes de haber comprobado que realmente funciona.

 

 

R. Barber, Consultor

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

Roma, Italia

La selección de tecnologías en base a la situación actual del agricultor

Cuando se introducen nuevas tecnologías es muy importante que sean consistentes con los recursos y condiciones del agricultor. Las nuevas tecnologías deben encajar dentro del marco de los sistemas de producción del agricultor. Un sistema de producción consta de varios componentes, p. ej., la preparación de la tierra, la labranza, los cultivos y su rotación, la siembra, la aplicación de herbicidas y pesticidas, la fertilización, la cosecha, el almacenaje de grano, el manejo de los rastrojos, la maquinaria, los implementos y equipos, y los sistemas de drenaje, riego y conservación de suelos. Si la introducción de un nuevo sistema de manejo requiere cambios en algunos de los componentes del sistema de producción, eso puede significar cambios en otros componentes. Por ejemplo, en el sistema de labranza cero la rotación de cultivos es más importante debido a que los rastrojos quedan sobre la superficie. Esto puede estimular la sobrevivencia y proliferación de ciertas enfermedades y plagas del suelo.

No es de esperar que un agricultor vaya a cambiar completamente, de un día para otro, sus sistemas de producción y manejo de suelos que ha practicado por muchos años. El proceso de cambio deberá ser gradual, en etapas, y a una velocidad aceptable para el agricultor.

Los factores socioeconómicos

Tanto el sistema de manejo de suelos como el sistema de producción están influidos por factores socioeconómicos. Por lo tanto, para seleccionar los sistemas de manejo de suelos se deben tomar en cuenta las limitaciones socioeconómicas, de modo que los sistemas sean aceptables desde ese punto de vista. Las limitaciones socioeconómicas que se deben considerar son:

· Tamaño de la propiedad y nivel de producción

El tamaño de la propiedad y el nivel de producción influyen en la rentabilidad, y por eso tienen gran influencia sobre el nivel de tecnología más apropiado. Algunas tecnologías mecanizadas, como la labranza cero, requieren grandes inversiones iniciales de maquinaria y entonces no son factibles para productores con bajos niveles de ingresos. Además, la escala de producción podría ser un factor limitante para poder introducir ciertos sistemas de manejo de altos costos de instalación, como por ejemplo, sistemas de drenaje o riego.

· Recursos financieros, precios, costos y disponibilidad de insumos y crédito

Todos estos factores influyen en la rentabilidad de los sistemas de manejo existentes, y en las posibilidades de introducir exitosamente nuevos sistemas de producción. Muchas veces los sistemas que parecen técnicamente más apropiados no son factibles debido a la falta de recursos económicos del agricultor, los problemas de flujo de dinero, los costos elevados de los insumos, las dificultades para obtener los insumos en el momento oportuno, los bajos precios o la incertidumbre de los mismos. A veces, muchos de los agricultores no pueden obtener crédito porque no tienen una garantía aceptable para la institución que presta el dinero, o las tasas de interés son demasiado altas, o el período de retorno es demasiado corto y el agricultor tendrá que vender su producción cuando el mercado está saturado y los precios son muy bajos. De este modo estos factores pueden dificultar la introducción de nuevos sistemas de manejo de suelos.

· Comercialización, acceso, transporte y almacenamiento del producto

Estos factores son muy importantes en las decisiones sobre la introducción de nuevos sistemas de producción. Solamente vale la pena que un agricultor siembre un cierto cultivo si existe una demanda en el mercado para este producto, si hay transporte disponible, confiable y de costo aceptable para llevar su producción al mercado, y si hay acceso transitable a su propiedad. Para los agricultores que viven en zonas aisladas donde los caminos están en mal estado, o no son siempre transitables en la época de la cosecha, no será aconsejable producir productos que no se conservan bien. Si el agricultor tiene o no tiene posibilidades de almacenar su cosecha, también podrá influir sobre la factibilidad de adoptar un nuevo sistema de producción y de manejo de suelos.

· Mano de obra

La disponibilidad, costo, y costo de oportunidad de la mano de obra influyen en la selección y rentabilidad de los sistemas de producción y de manejo de suelos. Muchas veces es la falta de mano de obra en las épocas críticas, como la siembra, el primer deshierbe o la cosecha, que influye en la factibilidad de introducir un nuevo sistema de producción. Por ejemplo, la producción de algodón requiere mucha mano de obra para los deshierbes y la cosecha y entonces sólo es factible en zonas donde hay suficiente mano de obra disponible. Para agricultores con pequeñas propiedades, la disponibilidad de la mano de obra familiar puede variar mucho de una familia a otra dependiendo del número y sexo de los hijos.

· Organización de los agricultores

La organización de los agricultores es uno de los pasos más importantes en el desarrollo de la agricultura. En situaciones donde no están dispuestos a organizarse será más difícil introducir sistemas rentables de producción porque los agricultores no pueden comprar sus insumos y vender sus productos en forma cooperativa a mejores precios y quedando así a merced de los intermediarios. Para desarrollar sistemas de riego es muy necesaria la organización de los usuarios sobre todo para controlar el consumo del agua.

· Tenencia de la tierra

Este factor tiene mucha influencia en la selección de los rubros y los sistemas de manejo de suelos, pero es uno de los problemas más difíciles de superar. Si un agricultor arrienda el terreno donde siembra sus cultivos, no estará dispuesto a contemplar rubros ni tecnologías que darán beneficios dentro de un período más largo que el plazo de su arriendo. Frecuentemente, esto resulta en sistemas anuales de producción que no son sostenibles, porque muchas tecnologías que promueven la sostenibilidad, como prácticas de conservación de suelos, sólo darán beneficios a largo plazo.

· Apoyo técnico

Para que los agricultores eleven sus niveles de vida necesitan no solamente apoyo técnico, sino también el estímulo de una presencia frecuente y regular de los extensionistas. Por lo general, son aquellos agricultores que reciben mayor contacto, directo y personal de los extensionistas, los que se desarrollan más rápidamente y con éxito. La presencia de instituciones gubernamentales y/o no gubernamentales capacitadas en la transferencia de tecnología son necesarias para un desarrollo exitoso de nuevas prácticas agrícolas. Con el tiempo se pueden capacitar agricultores para transferir las nuevas tecnologías a otros agricultores; sin embargo el primer paso es la presencia de un número suficiente de extensionistas en la zona para atender adecuadamente a los agricultores. Si estas condiciones no están presentes, será mucho más difícil hacer adoptar tecnologías nuevas y/o más avanzadas a los agricultores.

 

La selección de tecnologías en base a las consideraciones ambientales

Los sistemas de manejo de suelos no deben causar impactos perjudiciales sobre el ambiente, o sea sobre la vida humana y animal, la tierra, el agua y la atmósfera. Deberían evitar el uso de pesticidas tóxicos que afectan seriamente la salud que pueden causar la muerte de los seres vivos, y que contaminan los suelos causando reducciones en las poblaciones, diversidad y actividad de la fauna y vida microbiológica de los suelos.

Además, se deben evitar sistemas de manejo que resulten en la contaminación de las aguas por procesos de lixiviación de pesticidas y nutrimentos tales como nitratos debido a las aplicaciones excesivas de nitrógeno, o por escorrentía llevando fertilizantes, pesticidas y partículas de suelo a los ríos. La contaminación de los aguas deteriora la calidad de los aguas potables para los humanos y animales, daña la vida ribereña y marítima, puede afectar las industrias pesqueras y turísticas, y puede causar sedimentación en los embalses y reducir la longevidad de las estaciones hidroeléctricas.

Es importante considerar el impacto de los sistemas de manejo de suelos no solamente en la región agrícola donde se aplican, sino también en las áreas aguas abajo hasta el mar. A veces la aplicación de una tecnología no resulta en un efecto adverso dentro de las propiedades agrícolas ni en la región agrícola, pero la suma de los efectos aguas abajo puede ser muy perjudicial. Por ejemplo, la pérdida de nitratos debido a las aplicaciones excesivas de fertilizantes nitrogenados en las áreas agrícolas puede causar concentraciones tóxicas de nitratos en las aguas potables para los pobladores aguas abajo. De igual manera, el grado de erosión debido a un sistema de manejo podría ser aceptable en las propiedades agrícolas donde está implementado, pero la acumulación de los sedimentos en los ríos, y el incremento en la turbidez del mar, podrían tener un efecto muy negativo sobre el crecimiento de los corales, con un impacto perjudicial sobre la industria turística. Por lo tanto, es fundamental considerar los impactos ambientales en su forma mas amplia.

 

La selección de tecnologías en base a las relaciones "problemas-soluciones"

Los sistemas de manejo de suelo deberán partir de los sistemas de producción que tiene el agricultor, los que dependerán de las características de los suelos, el clima, la capacidad de uso de las tierras, y sobre todo, de los mercados, los precios, los recursos financieros, y las necesidades de la familia del agricultor. Los factores económicos y la comercialización son muy importantes para los agricultores que quieren diversificar su producción para generar más ingresos y mejorar su nivel de vida. No se trata en mayor detalle estrechamente aquí como seleccionar los sistemas de producción ya que son problemas que se relacionan más con la evaluación de tierras.

Para seleccionar los sistemas de manejo de suelo, el agricultor, junto con el extensionista, tiene que identificar los factores edafológicos, climáticos, ambientales, y socioeconómicos que más limitan la productividad, rentabilidad y sostenibilidad de los sistemas de producción. Los aspectos socioeconómicos y ambientales ya se han considerado anteriormente. En general, existe una interacción entre algunos de los factores edafológicos y climáticos, y por lo tanto se consideran las limitaciones edafo-climáticas que tienen relación con la falta y exceso de humedad, temperaturas no óptimas, y vientos fuertes.

En esta sección se trata de las limitaciones edafológicas y edafo-climáticas para el manejo de suelos, las causas de las limitaciones, y las posibles soluciones. Un resumen de las limitaciones, las causas y las posibles soluciones se presenta en Cuadro 38.

Cuadro 38

Las limitaciones, causas y posibles soluciones para el manejo de suelos

Limitación Causa Posibles soluciones
A. Mala germinación i) Falta de humedad Dejar rastrojos
    Cultivo de cobertura
    Labranza conservacionista; labranza cero
    Aplicación de cubierta orgánica
    Cortinas rompevientos
    Siembra profunda en seco
  ii) Exceso de humedad Subsolación
    Canales de drenaje
    Labranza en camellones
    Canales de diversión
    Emparejamiento con rastra niveladora
  iii) Temperaturas excesivas Dejar rastrojos
    Cultivo de cobertura
    Aplicación de cubierta orgánica
    Labranza conservacionista; labranza cero
  iv) Temperaturas muy bajas Labranza en camellones
    Cobertura de rastrojos
    Cortinas rompevientos
  v) Agregados arcillosos, grandes

y duros

Labranza con rodillos desterronadores

Labranza de rastra de discos o rotavador

    Descanso del terreno bajo pastos
B. Baja emergencia i) Encostramiento Dejar rastrojos
    Cultivos de cobertura
    Cubierta orgánica
    Labranza cero
    Labranza en camellones angostos
    Mayor densidad de siembra
    Menor profundidad de siembra
  ii) Horizontes endurecidos Labranza vertical con arado cincel y luego vibrocultivador
C. Enraizamiento i) Compactación severa Subsolación (para recuperación)
restringido ii) Compactación incipiente Labranza vertical con arado cincel,

luego vibrocultivador

    Labranza vertical con tráfico controlado
  iii) Horizontes endurecidos Labranza vertical con arado cincel y luego vibrocultivador
  iv) Exceso de humedad Ver E ii)
  v) Falta de fósforo Ver D i)
  vi) Presencia de tóxicos Ver D iv)
D. Baja fertilidad y i) Deficiencias y/o Aplicación de fertilizantes
productividad desequilibrios nutricionales Aplicación de fertilizantes foliares
    Colocación del fertilizante
    Aplicación fraccionada del fertilizante
    Época oportuna de fertilización
    Fertilizante no acidificante
    Incorporación de abonos verdes
    Rotaciones con leguminosas
  ii) Bajos niveles de

materia orgánica y arcilla

Aplicación de fertilizantes

Aplicación de cal o cal dolomítica

    Aplicación de abonos
    Aplicación de composte
    Dejar rastrojos
    Cultivo de cobertura
    Labranza conservacionista
    Incorporación de abonos verdes
    Leguminosas intercaladas
    Inoculación de leguminosas
    Rotación de cultivos
    Descanso con cultivos de cobertura
    Barbechos enriquecidos de descanso
  iii) Lixiviación Rotaciones con cultivos de enraizamiento profundo
    Cultivos perennes
    Cultivos en callejones
  iv) Aluminio y/o Cambiar variedad o cultivo
  manganeso Aplicación de cal o cal dolomítica
    Aplicación de yeso con/sin cal
    Incorporación de abonos orgánicos
  v) Malezas, plagas, Rotación de cultivos
  enfermedades y suelos  
  cansados  
E. Edafo-climáticas i) Evaporación y baja Dejar rastrojos
i) Falta de humedad infiltración (hay rastrojos) Cultivo de cobertura
    Cubierta orgánica
    Abono orgánico
    Labranza cero
    Cambio de variedad/cultivo
  ii) Vientos fuertes Cortinas rompevientos
  iii) Baja infiltración (no hay

rastrojos)

Labranza en camellones angostos y tapados

Labranza en bandas

    Labranza vertical
    Cultivador de campo
    Arada a la salida de las lluvias
  iv) Baja retención de Incorporación de abonos orgánicos
  humedad Incorporación de cultivos de cobertura
    Incorporación de abonos verdes
    Subsolación
    Barbecho para acumulación de humedad
    Cambiar variedad/cultivo
    Riego por dispersión/gravedad/goteo
ii) Exceso de i) Escorrentía Canales de diversión
humedad ii) Napa freática alta o capas Canales abiertos de drenaje
  impermeables Subsolación
    Labranza en camellones
    Camellones anchos y combados
iii) Vientos fuertes i) Falta de protección Cortinas rompevientos
F. Baja actividad i) Falta de rastrojos Dejar rastrojos
biológica   Aplicar cubierta orgánica
    Cultivos de cobertura
    Labranza cero
    Aplicar abonos orgánicos
    Siembra de cultivos/variedades con más rastrojos y rastrojos más persistentes
  ii) Suelos "cansados" Rotación de cultivos
  iii) Pesticidas tóxicos Aplicar pesticidas biológicos
    Aplicar pesticidas específicos
    Manejo integrado de plagas
    Manejo integrado de malezas
G. Erosión hídrica i) Falta de cobertura y baja Dejar rastrojos
  infiltración Aplicar cubierta orgánica
    Aplicar abonos orgánicos
    Cultivos de cobertura
    Cultivos intercalados y de relevo
    Labranza cero
    No quemar rastrojos
    Minimizar el pastoreo de rastrojos
    Dejar las piedras sobre el suelo
    Aumentar la población del cultivo
    Incrementar la fertilidad química
    Variedades y especies de alto rastrojo
    Control de malezas con herbicidas
    Control de malezas con cultivadoras
  ii) Falta de rugosidad Labranza y siembra paralelas al contorno
    Labranza en bandas
    Aradura a la salida de la lluvia y labranza
    en bandas
  iii) Escorrentía Barreras vivas
    Cultivos en callejones
    Barreras muertas
    Pozos ciegos
    Acequias de ladera
    Canales interceptores
    Terrazas de banco
    Terrazas de huerta
    Terrazas individuales
H .Erosión eólica i) Falta de cobertura Dejar rastrojos
    Cubierta orgánica
    Abonos orgánicos
    Labranza conservacionista
    Uso de herbicidas
    Uso de cultivadoras de campo
  ii) Vientos fuertes Cortinas rompevientos
    Labranza en camellones angostos
I. Altos costos de i) Costo de mano de obra Sembradoras/abonadoras mejoradas
producción ii) Costo de maquinaria Labranza cero
  iii) Costo de pesticidas Modificación de sembradoras
    Herbicidas sistémicos
    Manejo integrado de malezas
    Pesticidas orgánicos
    Manejo integrado de plagas
    Rotación de cultivos
  iv) Costo de fertilizantes Siembra de leguminosas
    Abonos orgánicos
    Mantillo
    Dosis económicas de fertilizantes
    Aplicación fraccionada de fertilizantes
    Colocación de fertilizante
    Época oportuna de fertilización
    Cultivos de cobertura
    Roca fosfatada
    Cultivos en callejones
    Barbechos de descanso
    Barbechos enriquecidos
J. Contaminación i) Pesticidas tóxicos Pesticidas no tóxicos
del ambiente   Pesticidas biológicos y botánicos
    Manejo integrado de plagas
    Manejo integrado de malezas
    Rotación de cultivos
    Supervisión de la calidad de las aguas y suelos
  ii) Pérdida de fertilizantes Aplicación fraccionada de fertilizantes solubles
  solubles Colocación de fertilizantes
    Siembra de leguminosas
    Mayor uso de abonos orgánicos
    Mayor uso de mantillo
    Supervisión de la calidad de las aguas
  iii) Erosión hídrica Ver G
    Supervisión de la calidad de las aguas
  iv) Erosión eólica Ver H
    Supervisión de la calidad del aire

A. Condiciones adversas para la germinación

La mala germinación podría eventualmente ser atribuible a semilla de mala calidad, especialmente si el agricultor utiliza su propia semilla, a la falta o exceso de humedad, a temperaturas excesivas o muy bajas, o a la presencia de estructuras degradadas en la zona de germinación. A veces la baja productividad de los agricultores de subsistencia es en gran parte atribuíble a la baja población de su cultivo.

Posibles soluciones

i. Para la falta de humedad

Si la falta de humedad es el factor más limitante, las posibles soluciones son dejar rastrojos o aplicar cubierta orgánica sobre la superficie del suelo para reducir la evaporación. En zonas donde hay vientos fuertes la instalación de cortinas rompevientos reducirán la velocidad de los vientos y por ende la evaporación. (Ver Barber y Johnson (1992) para una guía práctica sobre la instalación de cortinas rompevientos). Otra posibilidad es sembrar un cultivo de cobertura en la época anterior y cortarlo, por lo menos varias semanas antes de la siembra del cultivo, para formar una cobertura que reducirá la pérdida de humedad por evaporación. Dejar una cobertura de rastrojos o un cultivo muerto de cobertura sobre la superficie al momento de la siembra, implica la adopción de sistemas de labranza conservacionista, preferentemente labranza cero, que implica la adquisición de maquinaria e implementos para la siembra directa.

Otra posible solución en suelos con buena estructura es sembrar en suelo muy seco antes del comienzo de las lluvias y colocar la semilla a mayor profundidad para que la semilla sólo germine cuando haya un mayor contenido de humedad que permita una buena germinación. Así, la semilla no comenzará a germinar cuando hay lluvias insuficientes para permitir una germinación completa e uniforme.

ii. Para el exceso de humedad

Si el problema es un exceso de humedad debido a la presencia de horizontes impermeables, se deben instalar canales de drenaje. Las labranzas profundas con subsolador transversalmente a la dirección de los drenajes facilitarán el drenaje, y la construcción de camellones y la labranza en camellones sirven para elevar la zona de enraizamiento arriba de la zona saturada con agua.

Si la causa del exceso de humedad es el ingreso de escorrentía de áreas más elevadas, sólo será necesario instalar un canal de diversión para evitar que la escorrentía entre en la parcela.

Cuando la causa es la presencia de una micro-topografía que provoca problemas de drenaje en las partes bajas, lo que es más común en suelos de drenaje deficiente, se debería hacer un emparejamiento con rastra niveladora de discos (con discos no mayores a 22 pulgadas de diámetro) acoplada con un peine de dedos largos. Muchas veces es aconsejable aflojar el suelo con un arado cincel antes de hacer el emparejamiento. Para suelos de textura pesada se puede acoplar una niveladora a la rastra, pero no se recomienda para suelos livianos o medianos, ni tampoco una pala pesada, porque estos implementos pulverizarán el suelo.

iii. Para temperaturas excesivas

Si las temperaturas excesivas son la causa determinante de la mala germinación se deberá dejar una cobertura vegetal de rastrojos o cultivo de cobertura muerta, sobre la superficie para bajar las temperaturas. Además, se tendrá que practicar un sistema de labranza conservacionista.

iv. Para temperaturas muy bajas

Cuando las temperaturas muy bajas son causa de mala germinación, la introducción de labranza en camellones es una opción válida, sembrando en las cimas de los camellones que quedan sin una cobertura de rastrojos. Otra alternativa, que no corresponde a un sistema conservacionista es la labranza en limpio. Las dos prácticas evitan la presencia de una cobertura de rastrojos sobre la zona de siembra que bajará la temperatura del suelo. La presencia de una cortina rompeviento también sería aconsejable para reducir el enfriamiento causado por vientos fuertes.

v. Para agregados arcillosos, grandes y duros

La situación es más difícil cuando la baja germinación está causada por agregados grandes y duros de suelos arcillosos, que darán poco contacto entre la semilla y las partículas de suelo. En general estos agregados se desmenuzarán muy lentamente bajo la acción de la lluvia. En términos generales, en los sistemas convencionales de labranza donde los agregados están expuestos a la lluvia, la preparación del terreno antes de la siembra debería dejar terrones de 4-5 cm de diámetro (tamaño de un huevo de gallina) en los suelos arcillosos. Luego, bajo la acción de la lluvia el tamaño de los agregados disminuirá hasta llegar al tamaño óptimo para la germinación que varía de 0.5-8 mm de diámetro.

En la mayoría de los suelos arcillosos, la consistencia cambia muy rápidamente al comienzo de las lluvias, de dura (en el estado seco) a friable, que es la consistencia óptima para hacer labranzas (en el estado ligeramente húmedo), hasta plástica y/o pegajosa (en el estado mojado). El suelo sólo estará en el estado óptimo de una consistencia friable por muy poco tiempo, a veces sólo por medio día.

A corto plazo, cuando el suelo tiene una consistencia friable, se puede reducir el tamaño de los agregados por medio de rastreadas o el paso de rotovador pero las rastreadas dejan el suelo desnudo y el rotovador tiende a pulverizar los suelos. Es mejor hacer una o dos pasadas con el arado cincel seguido por una o dos pasadas de vibrocultivador acoplado con dos rodillos livianos, tipo canasta con barras anguladas, cuando el suelo tenga el contenido óptimo de humedad. Ajustando la presión de los rodillos, se controla el grado de desagregación de los terrones. Alternativamente se pueden usar rodillos desterronadores pesados con barras helicoidales que dejan una mayor cobertura de rastrojos sobre el suelo. Es casi imposible desmenuzar el tamaño de los agregados cuando el suelo está seco, y rastrear cuando el suelo está seco resultará en la pulverización del mismo.

A largo plazo, se puede mejorar la estructura de estos suelos dejando el terreno en descanso bajo pastos por varios años. La alta densidad de las raíces de los pastos causa la formación de agregados de menor tamaño; sin embargo, en general el efecto beneficioso dura poco tiempo después de cultivar otra vez con sistemas convencionales de labranza, quizás por un año solamente. Si no existen problemas de drenaje deficiente en estos suelos, sería mejor introducir labranza cero después del descanso para prolongar los efectos beneficiosos.

B. Condiciones adversas para la emergencia

Las causas de la mala emergencia de las plántulas pueden ser la formación de costras superficiales, especialmente en suelos de alto contenido de arena fina, o la formación de una estructura masiva, compactada y dura en suelos endurecidos cuando se secan después de una lluvia fuerte. La textura de los suelos endurecidos varía de liviana hasta mediana.

Identificación de suelos susceptibles al encostramiento

Los suelos que recién han sido preparados, cultivados o sometidos al tráfico, o si están bajo una cobertura de cultivos, malezas o vegetación no mostrarán la presencia de costras superficiales, aunque sean muy susceptibles al encostramiento.

Los suelos arenosos susceptibles al encostramiento a menudo tienen granos de cuarzo limpio sobre la superficie. El impacto de las gotas de lluvia separa partículas de los agregados que incluyen granos de cuarzo, los que son en general muy limpios debido al bajo contenido de arcilla y humus disponible para cementar los granos.

Una prueba en el campo es una simplificación de la prueba de Emerson (Cochrane y Barber, 1993) en la cual se colocan, con mucho cuidado usando una espátula, tres a cinco agregados de 2,5-5 mm de diámetro dentro de una cápsula de Petri que contiene preferentemente agua destilada. Luego se observa la estabilidad de los agregados, si se desmenuzan, o si la fracción de arcilla se dispersa parcialmente o completamente. Los suelos muy susceptibles al encostramiento se deshacen rápidamente y hay dispersión de la arcilla como una pequeña nube alrededor del agregado. Por lo general los agregados que no se desmenuzan y que sólo se hinchan, no son susceptibles al encostramiento.

Identificación de suelos endurecidos

Se pueden reconocer los suelos endurecidos en base a su estructura masiva y consistencia dura en el estado seco, y por la dificultad o imposibilidad de cultivarlos hasta que sus perfiles hayan sido mojados otra vez. Se han definido estos suelos como "suelos no disturbados ni marcados por la presión del dedo, a 0,10 m debajo de la superficie en un perfil seco, al contenido de la humedad del aire," (Mullins et al., 1990).

Soluciones posibles

i. Para el encostramiento

Para evitar la formación del encostramiento se pueden dejar rastrojos de los cultivos, sembrar un cultivo de cobertura, o aplicar una cubierta orgánica o abono orgánico sobre la superficie del suelo. Estas prácticas protegen los agregados de la energía de las gotas de lluvia, los agregados no se deshacen y no hay formación de costras. Además, la presencia de una cobertura vegetal reduce la evaporación y así mantiene un mayor contenido de humedad en la capa superficial del suelo lo que disminuye la resistencia de la costra. Sin embargo, el mantener una cobertura vegetal sobre la superficie, implica el uso de labranzas conservacionistas con su respectiva maquinaria.

Otra solución es la labranza en camellones angostos y el sembrado en la cima de los mismos. Aunque las costras todavía se forman, su resistencia es mucho menor en la cima del camellón; frecuentemente se forman grietas de tensión en la cima que facilitan la emergencia de las plántulas.

Para aumentar la fuerza que las plantas jóvenes necesitan para romper la costra, se pueden sembrar las semillas con una mayor densidad y/o menor profundidad. Estas prácticas aumentarán la probabilidad de que emerjan más plantas.

ii. Para los horizontes endurecidos

Para solucionar el problema de los suelos endurecidos y aflojarlos es necesario hacer labranzas antes de la siembra. En estos suelos es prácticamente imposible hacer labranzas en el estado seco, aún con arado de discos, porque los discos no penetran. Se puede aflojar el suelo en el estado friable con una o dos pasadas del arado de cincel seguido por una pasada del vibrocultivador. Si el agricultor no tiene estos implementos se puede aflojar el suelo con una pasada del arado de discos seguido por una o dos rastreadas, pero estas labranzas dejarán el suelo desnudo y muy susceptible a la erosión y al encostramiento. Sin embargo, el aflojamiento de los horizontes masivos y endurecidos no asegura que los suelos no vayan a compactarse otra vez cuando se sequen después de una lluvia fuerte, restringiendo la emergencia de las plantas jóvenes.

C. Condiciones adversas para el enraizamiento

Las condiciones perjudiciales para el crecimiento y funcionamiento de las raíces son la compactación causada por laboreos o por procesos naturales, suelos endurecidos, agregados grandes y duros que no son penetrables por las raíces, la falta o el exceso de humedad, la falta de fósforo, o la presencia de tóxicos como aluminio o manganeso.

Identificación de la compactación

La existencia de los problemas de compactación se pueden identificar fácilmente por medio de observaciones de las raíces de un cultivo en una calicata, cuando las raíces ya se han desarrollado, o sea que el cultivo está en la etapa de floración o más avanzado. Raíces creciendo lateralmente o raíces hinchadas arriba de una capa con poca porosidad, o de crecimiento vertical restringido en los primeros 15-20 cm de profundidad, indican frecuentemente la presencia de una capa inferior compactada. En la ausencia de un cultivo desarrollado, una guía simple para reconocer la presencia de horizontes compactados es el numero de poros visibles a simple vista. Si se encuentran menos de 20 poros visibles/100 cm2 en un perfil vertical del suelo, es probable que el horizonte esté compactado y restrinja la libre penetración y desarrollo de las raíces.

Para reconocer los suelos susceptibles a la compactación que todavía no han sido utilizados con labranzas mecanizadas se puede determinar la diferencia entre la capacidad de campo y el limite plástico del suelo. Los suelos que tienen valores de capacidad de campo mayores del límite plástico son más susceptibles a la compactación, y cuanto mayor es la diferencia, mayor es la susceptibilidad a la compactación (Barber et al., 1989). A menudo los suelos con altos contenidos de limo o arena fina con drenaje deficiente son los más vulnerables a la compactación.

Soluciones posibles

Para la compactación severa

Para recuperar capas compactadas es necesario hacer dos pasadas cruzadas del subsolador cuando el suelo está seco; los brazos deberían penetrar hasta una profundidad aproximadamente 1,5 veces más que el límite inferior de la capa compactada. La razón para hacer el laboreo tan profundo, es asegurar que la rotura del suelo en el punto medio entre los surcos donde han penetrado los brazos, alcanza a quebrar toda la capa compactada hasta su límite inferior. Además, la distancia entre los brazos del subsolador debería aproximarse a la profundidad de penetración de los puntos para asegurar la quiebra de toda la capa compactada.

Para la compactación incipiente

Para evitar problemas de compactación incipiente, la labranza vertical es el mejor sistema y funciona bien en diferentes tipos de suelos, inclusive en los que tienen problemas de drenaje y que son susceptibles a la compactación. Los implementos más apropiados son el arado de cincel rastrojero, el vibrocultivador rastrojero y el cultivador de campo rastrojero. Se presentan mayores detalles sobre la labranza vertical en la Sección IV.

El mejor sistema de manejo de suelos para evitar la compactación es la labranza vertical asociado con tráfico controlado. En este sistema toda la maquinaria pasa sobre las mismas huellas permanentes. El suelo bajo las huellas queda como un área transitable y compactada; el resto del terreno no es transitado por la maquinaria y no se compacta. Sin embargo, este sistema requiere que toda la maquinaria tenga el mismo ancho de eje, y una gran habilidad por parte de los tractoristas.

Para los horizontes endurecidos

Las soluciones para superar los problemas de enraizamiento en horizontes endurecidos son iguales que los problemas de compactación (ver arriba ii).

Para el exceso de humedad, falta de fósforo, y presencia de tóxicos

Las soluciones para superar los problemas del exceso de humedad se tratan en la sección E.ii; la falta de fósforo en la sección D.i., y la presencia de tóxicos en la sección D.iv.

D. Condiciones adversas de fertilidad y productividad

Identificación de condiciones adversas nutricionales

Es muy importante identificar la presencia de problemas nutricionales en los suelos como el primer paso en la estrategia de la formulación de sistemas de manejo de suelos. Si el crecimiento de los cultivos está limitado por un factor nutricional no es posible mantener los cultivos ni los suelos en buenas condiciones. Una herramienta importante que se debería utilizar con más frecuencia para identificar deficiencias nutricionales, junto con el análisis de suelo, es el análisis foliar. Para poder interpretar correctamente los análisis foliares es imprescindible muestrear la parte correcta del cultivo y en la época apropiada. Muchas veces los síntomas foliares de deficiencias sirven como indicadores útiles, pero en general sólo aparecen cuando las deficiencias ya son muy acentuadas.

Para muchos cultivos el aluminio es tóxico y reduce los rendimientos cuando excede a 40% o más de la saturación de la capacidad efectiva intercambiable catiónica; existe sin embargo mucha variación entre los cultivos y variedades en cuanto a sus tolerancias al aluminio y manganeso.

Soluciones posibles

i. Para las deficiencias y/o desequilibrios nutricionales

Para superar problemas nutricionales se requiere la aplicación de fertilizantes, inclusive de fertilizantes foliares, y de abonos orgánicos. Para la aplicación de los fertilizantes inorgánicos es importante saber tanto su resultado económico como las dosis para alcanzar la producción máxima; la cantidad recomendada, que es una función de estos dos parámetros, dependerá de las circunstancias financieras y de los objetivos del agricultor. El sistema de manejo de los fertilizantes debe considerar la forma de aplicación (al voleo o bajo la superficie), número de aplicaciones, y época(s) de la aplicación del fertilizante para maximizar su eficiencia, evitar la fijación de fósforo, y evitar la aplicación de cantidades excesivas de nitrógeno y otros nutrimentos solubles en exceso de la capacidad de retención de nutrimentos del suelo.

También es importante aplicar fertilizantes no acidificantes para evitar la degradación química de los suelos. Sin embargo, la sustitución del sulfato de amonio, que es el fertilizante nitrogenado que más acidifica los suelos pero que contiene azufre, con fertilizantes como nitrato de calcio, nitro-mag-calcáreo, nitrato amónico cálcico, o urea, que son menos acidificantes podría sin embargo dar peores rendimientos si los suelos son pobres en azufre.

En situaciones donde el nitrógeno es el nutrimento limitante, la siembra e incorporación de abonos verdes y la presencia de leguminosas dentro de las rotaciones de cultivos pueden ayudar a superar en gran parte de la deficiencia de nitrógeno. Además, la presencia de leguminosas en la rotación de cultivos facilita el control de las malezas gramíneas. Es aconsejable incluir leguminosas que nodulan bien sin la necesidad de ser inoculadas, debido a las dificultades de obtener los inoculantes y mantener su eficacia hasta el momento que se aplican en el campo. La eficiencia de las leguminosas para fijar nitrógeno depende de la disponibilidad adecuada de fósforo en el suelo, y no se puede esperar una buena producción de leguminosas si los suelos son deficientes en fósforo. En algunas leguminosas, como la soya, la cosecha continua del grano resulta en una disminución del contenido de nitrógeno en el suelo debido a que el grano cosechado contiene más nitrógeno que la cantidad de nitrógeno fijado.

ii. Para los suelos pobres con bajos niveles de materia orgánica y arcilla

Las aplicaciones de abonos orgánicos y mantillo, y prácticas agronómicas como dejar los rastrojos, los cultivos de cobertura, la rotación de cultivos incluyendo leguminosas, los cultivos de enraizamiento profundo, las leguminosas intercaladas, la inoculación de las leguminosas y la incorporación de abonos verdes, son opciones valiosas para mejorar la fertilidad química de los suelos. Sin embargo, estas prácticas llegan a ser especialmente importantes para el manejo de los suelos arenosos de pobre fertilidad natural, porque cuando los cultivos de cobertura están bien adaptados a la zona, producen grandes cantidades de biomasa que contribuye con nitrógeno y materia orgánica al enriquecimiento de los suelos. Además, el incremento de la materia orgánica del suelo, aumenta la capacidad de retención tanto de humedad como de nutrimentos. En adición a las prácticas agronómicas a menudo es necesario aplicar fertilizantes inorgánicos y cal.

La aplicación de abonos orgánicos y mantillo puede ser más importante para los productores de pequeña escala debido a los bajos costos; viceversa, puesto que a menudo hay limitaciones en la disponibilidad de grandes cantidades de abonos orgánicos y mantillo puede ser una operación mas difícil para los agricultores en gran escala. Los abonos orgánicos y el mantillo tienen la ventaja de tener un rango amplio de nutrimentos, dan beneficios a las propiedades físicas de los suelos, y normalmente son mucho más baratos que los fertilizantes inorgánicos. Es muy aconsejable que los agricultores utilicen los abonos orgánicos y mantillo siempre que sea posible.

Aunque hay beneficios de tipo nutricional al dejar rastrojos sobre el suelo, su alta relación carbono: nitrógeno requiere a veces la aplicación de nitrógeno adicional para evitar la inmovilización del nitrógeno del suelo por los microorganismos. Además, será importante practicar un sistema de labranza conservacionista, preferentemente labranza cero, para no incorporar los rastrojos y dejarlos sobre el suelo.

iii. Para suelos con problemas graves de lixiviación

En las zonas donde hay problemas graves de lixiviación, la siembra de cultivos de cobertura de enraizamiento profundo, como Crotalaria spp., Glycine wightii, Centrosema macrocarpum, Cajanus cajan, Panicum maximum var. Tobiata, y Pueraria phaseoloides, producen el reciclaje de los nutrimentos de los horizontes más profundos que no pueden ser alcanzados por las raíces de la mayoría de los cultivos en la superficie. Se puede sembrar los cultivos de cobertura en la época anterior, después de la cosecha, o dentro de la misma época del cultivo. Pero si los dos cultivos están sembrados en la misma época, habrán problemas de competencia entre el cultivo de cobertura y el cultivo comercial, dependiendo de las fechas de siembra y las tasas de crecimiento de los dos cultivos.

También se pueden aprovechar cultivos de enraizamiento profundo, como cultivos perennes en sistemas puros, o cultivos como la yuca y el banano en asociación con cultivos de menor enraizamiento, para reducir las pérdidas de nutrimentos por lixiviación. Otra práctica similar, pero más sistemática, es la de cultivos en callejones donde las especies de arbustos y árboles plantados son de enraizamiento profundo. Frecuentemente, el sistema de cultivos en callejones se cita como ejemplo de un sistema de producción sostenible; sin embargo a pesar de las ventajas técnicas del sistema, en general ha habido poca adopción por parte de los agricultores debido al mayor costo y al costo de oportunidad de la mano de obra en la poda de los árboles. Aparentemente el sistema de cultivos en callejones tendría más aceptación por parte de agricultores no mecanizados en áreas de laderas donde hay problemas de erosión y una gran presión sobre la tierra, y donde los tamaños de las parcelas no fueran tan pequeños.

iv. Para suelos con niveles tóxicos de aluminio y/o manganeso

Muchas veces la mejor opción es cambiar la variedad por otra más tolerante al aluminio. En Brasil existen muchas variedades de maíz, arroz y soya que son tolerantes a concentraciones altas de aluminio. Alternativamente, se podría cambiar el cultivo a otro más tolerante al aluminio.

Donde no hay variedades tolerantes al aluminio se puede incorporar cal o cal dolomítica para neutralizarlo y reemplazarlo con calcio y magnesio. Esta práctica es aplicable donde el costo de comprar y transportar el cal es bajo y donde las concentraciones tóxicas del aluminio se encuentran en las capas superficiales.

La aplicación de abonos orgánicos también tiene un efecto beneficioso debido a la formación de un complejo orgánico-aluminio que reduce la actividad del aluminio en la solución del suelo. Aplicaciones mayores de fósforo también pueden reducir los efectos tóxicos del aluminio.

Cuando se encuentran altos niveles de aluminio en el subsuelo es más difícil neutralizarlo debido a la baja solubilidad de la cal y su movimiento lento hacia los horizontes inferiores. En esos casos, se puede aplicar yeso, o mejor, yeso mezclado con cal, porque el yeso es soluble y el magnesio del yeso reemplaza más rápidamente al aluminio en los horizontes inferiores.

v. Para suelos con infestaciones de malezas, plagas o enfermedades y suelos "cansados"

La rotación de cultivos evita o reduce los problemas de malezas, enfermedades, insectos, la pérdida de fertilidad y la degradación estructural del suelo. Por este motivo constituye un elemento esencial de sistemas agrícolas sostenibles. Para lograr estos beneficios las rotaciones deberían constar de los siguientes elementos:

la siembra de cultivos de hoja ancha (por ejemplo soya, girasol, y frijol) antes y después de cultivos de gramíneas (como maíz y sorgo) para permitir un buen control de malezas;

la siembra de cultivos de leguminosas antes de otros cultivos para que estos últimos aprovechen del nitrógeno fijado;

la presencia de cultivos que proporcionan grandes cantidades de residuos no fácilmente descomponibles (por ejemplo maíz, sorgo de grano, girasol, o algodón) para mantener o aumentar, el contenido de materia orgánica del suelo (Ver Cuadro 39);

Cuadro 39

Producción de rastrojo y su clasificación del grado de aporte de materia orgánica al suelo (Barber, 1994)

Cultivo (época)

Rastrojo

kg ha-1

Relación

C/N

Relación

Peso grano:

Peso rastrojo

Índice del grado del aporte de materia orgánica

Soya (verano)

1 570

22

1,56

2

Maíz (verano)

3 760

40

0,51

7

Sorgo de grano (verano)

3 600

32

0,82

7

Algodón (verano)

3 520

22

6,29

7

         
Soya (invierno)

900

22

1,56

2

Trigo (invierno)

970

75

1,70

3

Sorgo de grano (invierno)

2 680

32

0,82

5

Frijol (invierno)

900

26

0,87

2

Girasol (invierno)

3 590

33

0,34

7

         
Cultivos de descanso        
Crotalaria juncea (invierno)

7 590

19

-

15

Avena strigosa (invierno)

3 010

28

-

7

 

la secuencia de cultivos que no actúan como hospedantes de las mismas enfermedades y/o plagas.

La rotación más apropiada para una zona específica dependerá de muchos factores como los cultivos, los tipos de suelos, los sistemas de manejo, el clima, las malezas, las enfermedades y las plagas. Para cada zona será necesario identificar cuales rotaciones son técnica, económica y socialmente más aceptables. Se han identificado las características de las rotaciones de cultivos recomendadas y no recomendadas para los cultivos y condiciones de los agricultores en una zona subhúmeda de Santa Cruz, Bolivia; en la Figura 59 se presenta un ejemplo de las rotaciones de dos años recomendadas para suelos bien drenados; algunos aspectos de las rotaciones no recomendadas se señalan en el Cuadro 40.

También existe el fenómeno que se ha llamado "cansancio de los suelos" donde la productividad de los suelos es baja a pesar de los intentos de superar todas las limitaciones de los suelos. Aparentemente, la única manera de elevar su productividad es por la introducción de una buena rotación de cultivos. Posiblemente el "cansancio de los suelos" está relacionado con los efectos alelopáticos de las secuencias de cultivos.

Cuadro 40

Lista de rotaciones y secuencias no recomendadas para las zonas subhúmedas de Santa Cruz, Bolivia (Barber, 1994)

Labranza convencional Labranza vertical Labranza cero
Trigo cada invierno

(Helminthosporium)

Trigo cada invierno

(Helminthosporium)

Trigo cada invierno

(Helminthosporium)

Soya dos veces por año

(Anticarsia, chinches pentatómidos, Diaporthe)

Soya dos veces por año

(Anticarsia, chinches pentatómidos, Diaporthe)

Soya dos veces por año

(Anticarsia, chinches pentatómidos, Diaporthe)

Soya cada año

(Diaporthe, chinches pentatómidos, Anticarsia, picudos, N, estructura)

Soya cada año

(Diaporthe, chinches pentatómidos, Anticarsia, picudos, N)

Soya cada año

(Diaporthe, chinches pentatómidos, Anticarsia, picudos, N)

Soya-Girasol, Girasol-Soya

(Sclerotinia)

Soya-Girasol, Girasol-Soya

(Sclerotinia)

Soya-Girasol, Girasol-Soya

(Sclerotinia)

Maíz-Sorgo, Sorgo-Maíz

(Spodoptera, malezas gramíneas, N)

Maíz-Sorgo, Sorgo-Maíz

(Spodoptera, malezas gramíneas, N)

Maíz-Sorgo, Sorgo-Maíz

(Spodoptera, malezas gramíneas, N)

Maíz-Trigo, Sorgo-Trigo

(Spodoptera, N, malezas)

Maíz-Trigo, Sorgo-Trigo

(Spodoptera, N, malezas)

Maíz-Trigo, Sorgo-Trigo

(Spodoptera, N, malezas)

- - Girasol-Algodón

(malezas de hoja ancha, control fitosanitario de rastrojos de algodón)

- - Crotalaria juncea-Girasol

(rebrote de C. juncea)

Sorgo-Algodón, Algodón-Sorgo

(Spodoptera)

Sorgo-Algodón, Algodón-Sorgo

(Spodoptera)

Sorgo-Algodón, Algodón-Sorgo

(Spodoptera, control fitosanitario de rastrojos de algodón)

Soya-Frijol

(chinches pentatómidos, Diaporthe)

Soya-Frijol

(chinches pentatómidos, Diaporthe)

Soya-Frijol

(chinches pentatómidos, Diaporthe)

E. Condiciones edafo-climáticas adversas para el desarrollo del cultivo y operaciones de campo (ver Figura 60)

Las interacciones entre la precipitación y las características de los suelos pueden resultar en problemas de falta de humedad que afectan adversamente al desarrollo del cultivo, o a un exceso de humedad que genera problemas del crecimiento del cultivo o para las operaciones de campo como las fumigaciones y la cosecha. Los vientos fuertes también pueden crear problemas para los cultivos; generar alta evaporación de humedad de los suelos; dificultar, hasta impedir fumigaciones para el control de malezas o insectos; o causar erosión eólica en suelos arenosos.

Falta de humedad

La falta de humedad podría ser el resultado de baja infiltración, alta evaporación, baja capacidad de retención de humedad del suelo, bajas lluvias, o lluvias irregulares.

Posibles soluciones

Para suelos con déficit de humedad debido a baja infiltración y alta evaporación (donde hay rastrojos)

En situaciones donde la baja infiltración y/o la alta evaporación limitan la disponibilidad de humedad en el suelo, la mejor solución es dejar una cobertura de residuos sobre el mismo. La cobertura aumentará las tasas de infiltración y reducirá la evaporación de la humedad del suelo. Las opciones incluyen dejar rastrojos del cultivo anterior, aplicar una cubierta o abono orgánico, o sembrar un cultivo de cobertura. La presencia de una cobertura vegetal sobre el suelo implica el uso de labranza conservacionista, preferentemente labranza cero, que deja más rastrojos sobre la superficie y por eso reducirá más la evaporación de humedad que losotros sistemas de labranza conservacionista. Además, el control de malezas con herbicidas o con sistemas de labranza que no entierran las malezas, como con el cultivador de campo rastrojero, mantendrá una mayor cobertura de rastrojos. Otra opción es cambiar la variedad cultivada con otra más resistente o que puede escapar mejor a la sequía.

Figura 59

Rotaciones de cultivos anuales de dos años de ciclo, recomendadas para Santa Cruz, Bolivia, para suelos de textura mediana a moderadamente pesada y bien drenados (Barber, 1994)

1° Año

2° Año

Verano Invierno Verano Invierno

Con maíz y algodón de verano

1. Maíz Frijol Algodón Soya ZH; CN; CH; R; P; A bajo
2. Maíz Soya Algodón Frijol ZH; CN; CH; P; R; A bajo
3. Maíz Frijol Algodón Girasol ZS; CN; HA; R; P; A moderado
4. Maíz Soya Algodón Girasol ZT; CN; HA; CH; R; P; A moderado
5. Maíz Girasol Algodón Soya ZT; CN; HA; CH; R; P; A; N moderado

Con soya y algodón de verano

6. Soya Sorgo Algodón Girasol ZS; CN; CH; R; P moderado
7. Soya Trigo Algodón Girasol ZS; CN; CH; R; P bajo
8. Soya Girasol Algodón Frijol ZS; CN; HA; CH; RH; R; P bajo

Con soya y maíz de verano

9. Soya Girasol Maíz Frijol ZS; RH; CH; P; A bajo
10. Soya Trigo Maíz Girasol ZS; LCV; GG; GU; CH; N; P; A bajo

Con soya y sorgo de verano

11. Soya Girasol Sorgo Frijol ZS; RH; CH; P bajo
12. Soya Trigo Sorgo Girasol ZS; LCV; GG; GU; CH; N; P bajo

Con maíz y sorgo de verano

13 Maíz. Girasol Sorgo Soya ZT; CH; P; BG; A moderado
 

CN Aptas para labranza convencional o vertical, pero tiene que usar labranza convencional (arado de disco), después de la cosecha del algodón.

LCV Aptas sólo para labranza convencional y vertical; no son aptas para labranza cero.

ZH Aptas sólo para zonas húmedas donde se puede sembrar soya de invierno.

ZT Aptas sólo para zonas de transición donde se puede sembrar girasol y soya de invierno.

ZS Aptas sólo para zonas secas donde se puede sembrar girasol de invierno.

G Peligro de malezas gramíneas en el trigo; requiere la aplicación de graminicidas pre-siembra incorporado y post-emergentes selectivos en labranza convencional y graminicidas post-emergentes selectivos en labranza cero.

GG Peligro de malezas gramíneas en los cultivos de gramíneas; requiere la aplicación al girasol, soya o frijol después de los cultivos gramíneas, de graminicidas pre-siembra emergentes en labranza convencional y vertical, y graminicidas post-emergencia en labranza cero.

GU Peligro de malezas gramíneas en el segundo cultivo de gramínea; requiere control mecánico por cultivaciones

HA Peligro de hojas anchas en el girasol después del algodón, o del renacimiento del girasol en el algodón; requieren cultivaciones y carpidas manuales.

A Peligro de efecto residual de atrazina sobre el siguiente cultivo; no aplicar atrazina al maíz.

RH Peligro de pudrición radical debido a Rhizoctonia solani en las secuencias frijol-soya y soya-frijol; requiere la aplicación de fungicidas.

MH Peligro de mustia hilachosa causado por Thenatephorus cucumeris y pudrición radical causada por Rhizoctonia solani cuando se siembra frijol dos inviernos enseguida de aplicación de fungicidas.

R Peligro de ramulosis (Colletotrichum gossypus) en variedades como "Guazuncho" que son susceptibles a esa enfermedad; sembrar otras variedades resistentes.

C Peligro de capero (Diaporthe phaseolorum) en variedades susceptibles como "Cristalina"; sembrar otras variedades resistentes como Doko.

N Peligro de deficiencia de nitrógeno; podría ser aconsejable aplicar fertilizante de nitrógeno a los cultivos de maíz, sorgo y girasol que siguen después de un cultivo no fertilizado.

CH Peligro de infestaciones con chinches pentatomidas, especialmente Piezodorus guildini; requiere un manejo integrado de plagas con la aplicación de insecticidas y selectivos biológicos contra Anticarsía para no matar los enemigos naturales de las chinches.

P Peligro de ataques por plagas como picudito (Conotrachelos denieri), pulgones y trips al algodón y Spodoptera y áfidos a los cultivos gramíneas; requiere tratamiento.

S Peligro que semillas del cultivo de descanso renazcen en el siguiente cultivo; imprescindible eliminar el cultivo de descanso en el estado de granos lechosos.

Para la siembra de los cultivos de cobertura es necesario ajustar las fechas de siembra y de eliminación de tal manera que este no cause un exceso reducción en el contenido de humedad del suelo que afectaría la disponibilidad de humedad para el siguiente cultivo.

Para suelos con déficit de humedad debido a evaporación agravada por la alta velocidad de los vientos.

En zonas caracterizadas por vientos fuertes la presencia de cortinas rompevientos es necesaria para reducir la velocidad del viento y por ende la demanda evaporativa de la atmósfera.

Para suelos con déficit de humedad debido a baja infiltración y alta evaporación (donde no hay rastrojos)

En áreas donde hay pérdidas de humedad debido a baja infiltración y alta evaporación, y donde no existen rastrojos disponibles, será necesario utilizar soluciones físicas. La falta de rastrojos podría ser atribuíble a los bajos niveles de producción de los rastrojos o a su uso para otros propósitos, como forraje, o porque son comidos por los termites.

La construcción de camellones angostos y tapados favorece la acumulación de la lluvia en los surcos y su infiltración en el mismo lugar. Este sistema es apropiado para los sistemas manuales o de tracción animal, pero también pueden ser construidos con maquinaria usando labranza en surcos. Es un sistema apto para zonas semiáridas pero no adaptado a pendientes mayores de 7% debido a los riesgos de desbordes.

Otra opción es la labranza en bandas, angostas donde se sembrarán las semillas. Las áreas intermedias quedan sin labrar, tienen una superficie rugosa y una cobertura de malezas muertas y rastrojos de los cultivos anteriores que facilitarán la infiltración de la lluvia.

Alternativamente, se puede cultivar con cultivadoras en las áreas entre las hileras de los cultivos después de cada lluvia para romper las costras y aumentar la infiltración. Un alto número de cultivaciones acelerará las tasas de descomposición de la materia orgánica del suelo (degradación biológica).

En los suelos susceptibles al encostramiento y a la compactación, la adopción de labranza vertical con arado cincel será más apropiada. La siembra y las labranzas siempre deberán ser paralelas al contorno para facilitar la infiltración de la lluvia en las pequeñas ondulaciones superficiales.

Para situaciones donde la baja infiltración está causada por la presencia de suelos masivos y endurecidos es necesario aflojar el suelo con una labranza. En África occidental hay evidencia que una arada a la salida de las lluvias afloja el perfil y favorece la infiltración de la lluvia en la próxima época. Sin embargo, esta práctica causa la inversión del suelo que podría provocar problemas físicos y/o químicos si las características del subsuelo no son deseables. Para estos suelos, suelo sería más aconsejable la labranza vertical que no invierte el suelo.

Para suelos con déficit de humedad debido a la baja retención de humedad

En los suelos arenosos se puede aumentar la capacidad de retención de humedad por medio de prácticas que incrementan el contenido de materia orgánica, como la incorporación de abonos orgánicos, abonos verdes o cultivos de cobertura.

En suelos donde la presencia de un horizonte impermeable impide la percolación del agua hacia los horizontes inferiores, una subsolación que rompa la capa impermeable incrementará la cantidad de humedad retenida. Además, en suelos arcillosos la subsolación puede aumentar la retención de humedad en el perfil debido al incremento en el área superficial de absorción de humedad.

Otra opción posible es cambiar la variedad del cultivo para que sea más adaptada o pueda escapar a los períodos de sequía.

En las zonas donde la agricultura no es muy intensiva, otra prá