Capítulo
16
La
selección de tecnologías alternativas
fuentes de información sobre
tecnologías alternativas
Hay varias fuentes donde se puede
obtener información acerca de las nuevas tecnologías sobre el manejo del suelo. Es sin
duda recomendable buscar información publicada sobre tecnologías que han sido
investigadas en el mismo tema de la recomendación en que uno está trabajando, que
después fueron validadas por los mismos agricultores en sus propiedades y luego evaluadas
por ellos mismos. De esta manera, se puede confiar en la idoneidad de estas tecnologías
para las condiciones donde fueron probadas y evaluadas.
Muchas veces existe información sobre
tecnologías que todavía están en la fase de experimentación sin haber sido validadas
por los agricultores bajo sus propias condiciones. No es posible recomendar estas
tecnologías sin tener mayor evidencia sobre su aptitud para las zonas y condiciones de
los agricultores. Sin embargo, si aparentemente hay buenas posibilidades de que estas
tecnologías sean aptas, en lugar de esperar que se haya terminado toda la secuencia de
investigaciones que podrían llevar mucho tiempo, se recomienda llevar a cabo
investigaciones participativas con algunos agricultores que tengan interés en adaptar
estas tecnologías. Los agricultores probarán la nueva tecnología dentro de una pequeña
parte de su propiedad y compararán los resultados con sus prácticas corrientes. Las
pruebas se harán sin replicaciones en las parcelas, y en lo posible, deberán ser un
número adecuado de pruebas, para poder utilizar los sitios como replicaciones en un
análisis estadístico.
Frecuentemente los técnicos tienen
información de la literatura o de sus propias visitas a otras regiones o a otros países,
sobre tecnologías que funcionan bien en esas condiciones, pero estas tecnologías no han
sido probadas ni validadas en el país o región donde trabaja el técnico. En este caso
es importante comparar las condiciones agroecológicas y socioeconómicas de los
agricultores donde la tecnología ha funcionado bien con las condiciones locales para
evaluar tentativamente la probabilidad de éxito de la transferencia de la tecnología. Si
las probabilidades de éxito son buenas, se sugiere que como primer paso se hagan algunas
pruebas participativas con uno o dos agricultores. Si los resultados son alentadores, se
puede aumentar el número de pruebas participativas para obtener mayor información sobre
la aptitud de la tecnología, y para que los agricultores evalúen debidamente la
idoneidad de la tecnología en sus situaciones particulares. No se debe impulsar una
tecnología antes de haber comprobado que realmente funciona.
R. Barber, Consultor
Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO)
Roma, Italia
La selección de tecnologías en
base a la situación actual del agricultor
Cuando se introducen nuevas
tecnologías es muy importante que sean consistentes con los recursos y condiciones del
agricultor. Las nuevas tecnologías deben encajar dentro del marco de los sistemas de
producción del agricultor. Un sistema de producción consta de varios componentes, p.
ej., la preparación de la tierra, la labranza, los cultivos y su rotación, la siembra,
la aplicación de herbicidas y pesticidas, la fertilización, la cosecha, el almacenaje de
grano, el manejo de los rastrojos, la maquinaria, los implementos y equipos, y los
sistemas de drenaje, riego y conservación de suelos. Si la introducción de un nuevo
sistema de manejo requiere cambios en algunos de los componentes del sistema de
producción, eso puede significar cambios en otros componentes. Por ejemplo, en el sistema
de labranza cero la rotación de cultivos es más importante debido a que los rastrojos
quedan sobre la superficie. Esto puede estimular la sobrevivencia y proliferación de
ciertas enfermedades y plagas del suelo.
No es de esperar que un agricultor vaya a
cambiar completamente, de un día para otro, sus sistemas de producción y manejo de
suelos que ha practicado por muchos años. El proceso de cambio deberá ser gradual, en
etapas, y a una velocidad aceptable para el agricultor.
Los factores socioeconómicos
Tanto el sistema de manejo de suelos
como el sistema de producción están influidos por factores socioeconómicos. Por lo
tanto, para seleccionar los sistemas de manejo de suelos se deben tomar en cuenta las
limitaciones socioeconómicas, de modo que los sistemas sean aceptables desde ese punto de
vista. Las limitaciones socioeconómicas que se deben considerar son:
· Tamaño de la propiedad y nivel de
producción
El tamaño de la propiedad y el
nivel de producción influyen en la rentabilidad, y por eso tienen gran influencia sobre
el nivel de tecnología más apropiado. Algunas tecnologías mecanizadas, como la labranza
cero, requieren grandes inversiones iniciales de maquinaria y entonces no son factibles
para productores con bajos niveles de ingresos. Además, la escala de producción podría
ser un factor limitante para poder introducir ciertos sistemas de manejo de altos costos
de instalación, como por ejemplo, sistemas de drenaje o riego.
· Recursos financieros, precios,
costos y disponibilidad de insumos y crédito
Todos estos factores influyen en la
rentabilidad de los sistemas de manejo existentes, y en las posibilidades de introducir
exitosamente nuevos sistemas de producción. Muchas veces los sistemas que parecen
técnicamente más apropiados no son factibles debido a la falta de recursos económicos
del agricultor, los problemas de flujo de dinero, los costos elevados de los insumos, las
dificultades para obtener los insumos en el momento oportuno, los bajos precios o la
incertidumbre de los mismos. A veces, muchos de los agricultores no pueden obtener
crédito porque no tienen una garantía aceptable para la institución que presta el
dinero, o las tasas de interés son demasiado altas, o el período de retorno es demasiado
corto y el agricultor tendrá que vender su producción cuando el mercado está saturado y
los precios son muy bajos. De este modo estos factores pueden dificultar la introducción
de nuevos sistemas de manejo de suelos.
· Comercialización, acceso,
transporte y almacenamiento del producto
Estos factores son muy importantes
en las decisiones sobre la introducción de nuevos sistemas de producción. Solamente vale
la pena que un agricultor siembre un cierto cultivo si existe una demanda en el mercado
para este producto, si hay transporte disponible, confiable y de costo aceptable para
llevar su producción al mercado, y si hay acceso transitable a su propiedad. Para los
agricultores que viven en zonas aisladas donde los caminos están en mal estado, o no son
siempre transitables en la época de la cosecha, no será aconsejable producir productos
que no se conservan bien. Si el agricultor tiene o no tiene posibilidades de almacenar su
cosecha, también podrá influir sobre la factibilidad de adoptar un nuevo sistema de
producción y de manejo de suelos.
· Mano de obra
La disponibilidad, costo, y costo
de oportunidad de la mano de obra influyen en la selección y rentabilidad de los sistemas
de producción y de manejo de suelos. Muchas veces es la falta de mano de obra en las
épocas críticas, como la siembra, el primer deshierbe o la cosecha, que influye en la
factibilidad de introducir un nuevo sistema de producción. Por ejemplo, la producción de
algodón requiere mucha mano de obra para los deshierbes y la cosecha y entonces sólo es
factible en zonas donde hay suficiente mano de obra disponible. Para agricultores con
pequeñas propiedades, la disponibilidad de la mano de obra familiar puede variar mucho de
una familia a otra dependiendo del número y sexo de los hijos.
· Organización de los agricultores
La organización de los
agricultores es uno de los pasos más importantes en el desarrollo de la agricultura. En
situaciones donde no están dispuestos a organizarse será más difícil introducir
sistemas rentables de producción porque los agricultores no pueden comprar sus insumos y
vender sus productos en forma cooperativa a mejores precios y quedando así a merced de
los intermediarios. Para desarrollar sistemas de riego es muy necesaria la organización
de los usuarios sobre todo para controlar el consumo del agua.
· Tenencia de la tierra
Este factor tiene mucha influencia
en la selección de los rubros y los sistemas de manejo de suelos, pero es uno de los
problemas más difíciles de superar. Si un agricultor arrienda el terreno donde siembra
sus cultivos, no estará dispuesto a contemplar rubros ni tecnologías que darán
beneficios dentro de un período más largo que el plazo de su arriendo. Frecuentemente,
esto resulta en sistemas anuales de producción que no son sostenibles, porque muchas
tecnologías que promueven la sostenibilidad, como prácticas de conservación de suelos,
sólo darán beneficios a largo plazo.
· Apoyo técnico
Para que los agricultores eleven
sus niveles de vida necesitan no solamente apoyo técnico, sino también el estímulo de
una presencia frecuente y regular de los extensionistas. Por lo general, son aquellos
agricultores que reciben mayor contacto, directo y personal de los extensionistas, los que
se desarrollan más rápidamente y con éxito. La presencia de instituciones
gubernamentales y/o no gubernamentales capacitadas en la transferencia de tecnología son
necesarias para un desarrollo exitoso de nuevas prácticas agrícolas. Con el tiempo se
pueden capacitar agricultores para transferir las nuevas tecnologías a otros
agricultores; sin embargo el primer paso es la presencia de un número suficiente de
extensionistas en la zona para atender adecuadamente a los agricultores. Si estas
condiciones no están presentes, será mucho más difícil hacer adoptar tecnologías
nuevas y/o más avanzadas a los agricultores.
La selección de tecnologías en base a
las consideraciones ambientales
Los sistemas de manejo de suelos no
deben causar impactos perjudiciales sobre el ambiente, o sea sobre la vida humana y
animal, la tierra, el agua y la atmósfera. Deberían evitar el uso de pesticidas tóxicos
que afectan seriamente la salud que pueden causar la muerte de los seres vivos, y que
contaminan los suelos causando reducciones en las poblaciones, diversidad y actividad de
la fauna y vida microbiológica de los suelos.
Además, se deben evitar sistemas de manejo
que resulten en la contaminación de las aguas por procesos de lixiviación de pesticidas
y nutrimentos tales como nitratos debido a las aplicaciones excesivas de nitrógeno, o por
escorrentía llevando fertilizantes, pesticidas y partículas de suelo a los ríos. La
contaminación de los aguas deteriora la calidad de los aguas potables para los humanos y
animales, daña la vida ribereña y marítima, puede afectar las industrias pesqueras y
turísticas, y puede causar sedimentación en los embalses y reducir la longevidad de las
estaciones hidroeléctricas.
Es importante considerar el impacto de los
sistemas de manejo de suelos no solamente en la región agrícola donde se aplican, sino
también en las áreas aguas abajo hasta el mar. A veces la aplicación de una tecnología
no resulta en un efecto adverso dentro de las propiedades agrícolas ni en la región
agrícola, pero la suma de los efectos aguas abajo puede ser muy perjudicial. Por ejemplo,
la pérdida de nitratos debido a las aplicaciones excesivas de fertilizantes nitrogenados
en las áreas agrícolas puede causar concentraciones tóxicas de nitratos en las aguas
potables para los pobladores aguas abajo. De igual manera, el grado de erosión debido a
un sistema de manejo podría ser aceptable en las propiedades agrícolas donde está
implementado, pero la acumulación de los sedimentos en los ríos, y el incremento en la
turbidez del mar, podrían tener un efecto muy negativo sobre el crecimiento de los
corales, con un impacto perjudicial sobre la industria turística. Por lo tanto, es
fundamental considerar los impactos ambientales en su forma mas amplia.
La selección de tecnologías en base a
las relaciones "problemas-soluciones"
Los sistemas de manejo de suelo
deberán partir de los sistemas de producción que tiene el agricultor, los que
dependerán de las características de los suelos, el clima, la capacidad de uso de las
tierras, y sobre todo, de los mercados, los precios, los recursos financieros, y las
necesidades de la familia del agricultor. Los factores económicos y la comercialización
son muy importantes para los agricultores que quieren diversificar su producción para
generar más ingresos y mejorar su nivel de vida. No se trata en mayor detalle
estrechamente aquí como seleccionar los sistemas de producción ya que son problemas que
se relacionan más con la evaluación de tierras.
Para seleccionar los sistemas de manejo de
suelo, el agricultor, junto con el extensionista, tiene que identificar los factores
edafológicos, climáticos, ambientales, y socioeconómicos que más limitan la
productividad, rentabilidad y sostenibilidad de los sistemas de producción. Los aspectos
socioeconómicos y ambientales ya se han considerado anteriormente. En general, existe una
interacción entre algunos de los factores edafológicos y climáticos, y por lo tanto se
consideran las limitaciones edafo-climáticas que tienen relación con la falta y exceso
de humedad, temperaturas no óptimas, y vientos fuertes.
En esta sección se trata de las
limitaciones edafológicas y edafo-climáticas para el manejo de suelos, las causas de las
limitaciones, y las posibles soluciones. Un resumen de las limitaciones, las causas y las
posibles soluciones se presenta en Cuadro 38.
Cuadro 38
Las limitaciones, causas y posibles
soluciones para el manejo de suelos
| Limitación |
Causa |
Posibles soluciones |
| A. Mala germinación |
i) Falta de humedad |
Dejar rastrojos |
| |
|
Cultivo de cobertura |
| |
|
Labranza conservacionista;
labranza cero |
| |
|
Aplicación de cubierta orgánica |
| |
|
Cortinas rompevientos |
| |
|
Siembra profunda en seco |
| |
ii) Exceso de humedad |
Subsolación |
| |
|
Canales de drenaje |
| |
|
Labranza en camellones |
| |
|
Canales de diversión |
| |
|
Emparejamiento con rastra
niveladora |
| |
iii) Temperaturas excesivas |
Dejar rastrojos |
| |
|
Cultivo de cobertura |
| |
|
Aplicación de cubierta orgánica |
| |
|
Labranza conservacionista;
labranza cero |
| |
iv) Temperaturas muy bajas |
Labranza en camellones |
| |
|
Cobertura de rastrojos |
| |
|
Cortinas rompevientos |
| |
v) Agregados arcillosos, grandes y duros |
Labranza con rodillos
desterronadores Labranza de rastra de discos o
rotavador |
| |
|
Descanso del terreno bajo pastos |
| B. Baja emergencia |
i) Encostramiento |
Dejar rastrojos |
| |
|
Cultivos de cobertura |
| |
|
Cubierta orgánica |
| |
|
Labranza cero |
| |
|
Labranza en camellones angostos |
| |
|
Mayor densidad de siembra |
| |
|
Menor profundidad de siembra |
| |
ii) Horizontes endurecidos |
Labranza vertical con arado
cincel y luego vibrocultivador |
| C. Enraizamiento |
i) Compactación severa |
Subsolación (para recuperación) |
| restringido |
ii) Compactación incipiente |
Labranza vertical con arado
cincel, luego vibrocultivador |
| |
|
Labranza vertical con tráfico
controlado |
| |
iii) Horizontes endurecidos |
Labranza vertical con arado
cincel y luego vibrocultivador |
| |
iv) Exceso de humedad |
Ver E ii) |
| |
v) Falta de fósforo |
Ver D i) |
| |
vi) Presencia de tóxicos |
Ver D iv) |
| D. Baja fertilidad y |
i) Deficiencias y/o |
Aplicación de fertilizantes |
| productividad |
desequilibrios nutricionales |
Aplicación de fertilizantes
foliares |
| |
|
Colocación del fertilizante |
| |
|
Aplicación fraccionada del
fertilizante |
| |
|
Época oportuna de fertilización |
| |
|
Fertilizante no acidificante |
| |
|
Incorporación de abonos verdes |
| |
|
Rotaciones con leguminosas |
| |
ii) Bajos niveles de materia orgánica y arcilla |
Aplicación de fertilizantes Aplicación de cal o cal dolomítica |
| |
|
Aplicación de abonos |
| |
|
Aplicación de composte |
| |
|
Dejar rastrojos |
| |
|
Cultivo de cobertura |
| |
|
Labranza conservacionista |
| |
|
Incorporación de abonos verdes |
| |
|
Leguminosas intercaladas |
| |
|
Inoculación de leguminosas |
| |
|
Rotación de cultivos |
| |
|
Descanso con cultivos de
cobertura |
| |
|
Barbechos enriquecidos de
descanso |
| |
iii) Lixiviación |
Rotaciones con cultivos de
enraizamiento profundo |
| |
|
Cultivos perennes |
| |
|
Cultivos en callejones |
| |
iv) Aluminio y/o |
Cambiar variedad o cultivo |
| |
manganeso |
Aplicación de cal o cal
dolomítica |
| |
|
Aplicación de yeso con/sin cal |
| |
|
Incorporación de abonos
orgánicos |
| |
v) Malezas, plagas, |
Rotación de cultivos |
| |
enfermedades y suelos |
|
| |
cansados |
|
| E. Edafo-climáticas |
i) Evaporación y baja |
Dejar rastrojos |
| i) Falta de humedad |
infiltración (hay rastrojos) |
Cultivo de cobertura |
| |
|
Cubierta orgánica |
| |
|
Abono orgánico |
| |
|
Labranza cero |
| |
|
Cambio de variedad/cultivo |
| |
ii) Vientos fuertes |
Cortinas rompevientos |
| |
iii) Baja infiltración (no hay rastrojos) |
Labranza en camellones angostos y
tapados Labranza en bandas |
| |
|
Labranza vertical |
| |
|
Cultivador de campo |
| |
|
Arada a la salida de las lluvias |
| |
iv) Baja retención de |
Incorporación de abonos
orgánicos |
| |
humedad |
Incorporación de cultivos de
cobertura |
| |
|
Incorporación de abonos verdes |
| |
|
Subsolación |
| |
|
Barbecho para acumulación de
humedad |
| |
|
Cambiar variedad/cultivo |
| |
|
Riego por
dispersión/gravedad/goteo |
| ii) Exceso de |
i) Escorrentía |
Canales de diversión |
| humedad |
ii) Napa freática alta o capas |
Canales abiertos de drenaje |
| |
impermeables |
Subsolación |
| |
|
Labranza en camellones |
| |
|
Camellones anchos y combados |
| iii) Vientos fuertes |
i) Falta de protección |
Cortinas rompevientos |
| F. Baja actividad |
i) Falta de rastrojos |
Dejar rastrojos |
| biológica |
|
Aplicar cubierta orgánica |
| |
|
Cultivos de cobertura |
| |
|
Labranza cero |
| |
|
Aplicar abonos orgánicos |
| |
|
Siembra de cultivos/variedades
con más rastrojos y rastrojos más persistentes |
| |
ii) Suelos "cansados" |
Rotación de cultivos |
| |
iii) Pesticidas tóxicos |
Aplicar pesticidas biológicos |
| |
|
Aplicar pesticidas específicos |
| |
|
Manejo integrado de plagas |
| |
|
Manejo integrado de malezas |
| G. Erosión hídrica |
i) Falta de cobertura y baja |
Dejar rastrojos |
| |
infiltración |
Aplicar cubierta orgánica |
| |
|
Aplicar abonos orgánicos |
| |
|
Cultivos de cobertura |
| |
|
Cultivos intercalados y de relevo |
| |
|
Labranza cero |
| |
|
No quemar rastrojos |
| |
|
Minimizar el pastoreo de
rastrojos |
| |
|
Dejar las piedras sobre el suelo |
| |
|
Aumentar la población del
cultivo |
| |
|
Incrementar la fertilidad
química |
| |
|
Variedades y especies de alto
rastrojo |
| |
|
Control de malezas con herbicidas |
| |
|
Control de malezas con
cultivadoras |
| |
ii) Falta de rugosidad |
Labranza y siembra paralelas al
contorno |
| |
|
Labranza en bandas |
| |
|
Aradura a la salida de la lluvia
y labranza |
| |
|
en bandas |
| |
iii) Escorrentía |
Barreras vivas |
| |
|
Cultivos en callejones |
| |
|
Barreras muertas |
| |
|
Pozos ciegos |
| |
|
Acequias de ladera |
| |
|
Canales interceptores |
| |
|
Terrazas de banco |
| |
|
Terrazas de huerta |
| |
|
Terrazas individuales |
| H .Erosión eólica |
i) Falta de cobertura |
Dejar rastrojos |
| |
|
Cubierta orgánica |
| |
|
Abonos orgánicos |
| |
|
Labranza conservacionista |
| |
|
Uso de herbicidas |
| |
|
Uso de cultivadoras de campo |
| |
ii) Vientos fuertes |
Cortinas rompevientos |
| |
|
Labranza en camellones angostos |
| I. Altos costos de |
i) Costo de mano de obra |
Sembradoras/abonadoras mejoradas |
| producción |
ii) Costo de maquinaria |
Labranza cero |
| |
iii) Costo de pesticidas |
Modificación de sembradoras |
| |
|
Herbicidas sistémicos |
| |
|
Manejo integrado de malezas |
| |
|
Pesticidas orgánicos |
| |
|
Manejo integrado de plagas |
| |
|
Rotación de cultivos |
| |
iv) Costo de fertilizantes |
Siembra de leguminosas |
| |
|
Abonos orgánicos |
| |
|
Mantillo |
| |
|
Dosis económicas de
fertilizantes |
| |
|
Aplicación fraccionada de
fertilizantes |
| |
|
Colocación de fertilizante |
| |
|
Época oportuna de fertilización |
| |
|
Cultivos de cobertura |
| |
|
Roca fosfatada |
| |
|
Cultivos en callejones |
| |
|
Barbechos de descanso |
| |
|
Barbechos enriquecidos |
| J. Contaminación |
i) Pesticidas tóxicos |
Pesticidas no tóxicos |
| del ambiente |
|
Pesticidas biológicos y
botánicos |
| |
|
Manejo integrado de plagas |
| |
|
Manejo integrado de malezas |
| |
|
Rotación de cultivos |
| |
|
Supervisión de la calidad de las
aguas y suelos |
| |
ii) Pérdida de fertilizantes |
Aplicación fraccionada de
fertilizantes solubles |
| |
solubles |
Colocación de fertilizantes |
| |
|
Siembra de leguminosas |
| |
|
Mayor uso de abonos orgánicos |
| |
|
Mayor uso de mantillo |
| |
|
Supervisión de la calidad de las
aguas |
| |
iii) Erosión hídrica |
Ver G |
| |
|
Supervisión de la calidad de las
aguas |
| |
iv) Erosión eólica |
Ver H |
| |
|
Supervisión de la calidad del
aire |
A. Condiciones adversas para la
germinación
La mala germinación podría
eventualmente ser atribuible a semilla de mala calidad, especialmente si el agricultor
utiliza su propia semilla, a la falta o exceso de humedad, a temperaturas excesivas o muy
bajas, o a la presencia de estructuras degradadas en la zona de germinación. A veces la
baja productividad de los agricultores de subsistencia es en gran parte atribuíble a la
baja población de su cultivo.
Posibles soluciones
i. Para la falta de humedad
Si la falta de humedad es el factor más
limitante, las posibles soluciones son dejar rastrojos o aplicar cubierta orgánica sobre
la superficie del suelo para reducir la evaporación. En zonas donde hay vientos fuertes
la instalación de cortinas rompevientos reducirán la velocidad de los vientos y por ende
la evaporación. (Ver Barber y Johnson (1992) para una guía práctica sobre la
instalación de cortinas rompevientos). Otra posibilidad es sembrar un cultivo de
cobertura en la época anterior y cortarlo, por lo menos varias semanas antes de la
siembra del cultivo, para formar una cobertura que reducirá la pérdida de humedad por
evaporación. Dejar una cobertura de rastrojos o un cultivo muerto de cobertura sobre la
superficie al momento de la siembra, implica la adopción de sistemas de labranza
conservacionista, preferentemente labranza cero, que implica la adquisición de maquinaria
e implementos para la siembra directa.
Otra posible solución en suelos con buena
estructura es sembrar en suelo muy seco antes del comienzo de las lluvias y colocar la
semilla a mayor profundidad para que la semilla sólo germine cuando haya un mayor
contenido de humedad que permita una buena germinación. Así, la semilla no comenzará a
germinar cuando hay lluvias insuficientes para permitir una germinación completa e
uniforme.
ii. Para el exceso de humedad
Si el problema es un exceso de humedad
debido a la presencia de horizontes impermeables, se deben instalar canales de drenaje.
Las labranzas profundas con subsolador transversalmente a la dirección de los drenajes
facilitarán el drenaje, y la construcción de camellones y la labranza en camellones
sirven para elevar la zona de enraizamiento arriba de la zona saturada con agua.
Si la causa del exceso de humedad es el
ingreso de escorrentía de áreas más elevadas, sólo será necesario instalar un canal
de diversión para evitar que la escorrentía entre en la parcela.
Cuando la causa es la presencia de una
micro-topografía que provoca problemas de drenaje en las partes bajas, lo que es más
común en suelos de drenaje deficiente, se debería hacer un emparejamiento con rastra
niveladora de discos (con discos no mayores a 22 pulgadas de diámetro) acoplada con un
peine de dedos largos. Muchas veces es aconsejable aflojar el suelo con un arado cincel
antes de hacer el emparejamiento. Para suelos de textura pesada se puede acoplar una
niveladora a la rastra, pero no se recomienda para suelos livianos o medianos, ni tampoco
una pala pesada, porque estos implementos pulverizarán el suelo.
iii. Para temperaturas excesivas
Si las temperaturas excesivas son la causa
determinante de la mala germinación se deberá dejar una cobertura vegetal de rastrojos o
cultivo de cobertura muerta, sobre la superficie para bajar las temperaturas. Además, se
tendrá que practicar un sistema de labranza conservacionista.
iv. Para temperaturas muy bajas
Cuando las temperaturas muy bajas son causa
de mala germinación, la introducción de labranza en camellones es una opción válida,
sembrando en las cimas de los camellones que quedan sin una cobertura de rastrojos. Otra
alternativa, que no corresponde a un sistema conservacionista es la labranza en limpio.
Las dos prácticas evitan la presencia de una cobertura de rastrojos sobre la zona de
siembra que bajará la temperatura del suelo. La presencia de una cortina rompeviento
también sería aconsejable para reducir el enfriamiento causado por vientos fuertes.
v. Para agregados arcillosos, grandes y
duros
La situación es más difícil cuando la
baja germinación está causada por agregados grandes y duros de suelos arcillosos, que
darán poco contacto entre la semilla y las partículas de suelo. En general estos
agregados se desmenuzarán muy lentamente bajo la acción de la lluvia. En términos
generales, en los sistemas convencionales de labranza donde los agregados están expuestos
a la lluvia, la preparación del terreno antes de la siembra debería dejar terrones de
4-5 cm de diámetro (tamaño de un huevo de gallina) en los suelos arcillosos. Luego, bajo
la acción de la lluvia el tamaño de los agregados disminuirá hasta llegar al tamaño
óptimo para la germinación que varía de 0.5-8 mm de diámetro.
En la mayoría de los suelos arcillosos, la
consistencia cambia muy rápidamente al comienzo de las lluvias, de dura (en el estado
seco) a friable, que es la consistencia óptima para hacer labranzas (en el estado
ligeramente húmedo), hasta plástica y/o pegajosa (en el estado mojado). El suelo sólo
estará en el estado óptimo de una consistencia friable por muy poco tiempo, a veces
sólo por medio día.
A corto plazo, cuando el suelo tiene una
consistencia friable, se puede reducir el tamaño de los agregados por medio de rastreadas
o el paso de rotovador pero las rastreadas dejan el suelo desnudo y el rotovador tiende a
pulverizar los suelos. Es mejor hacer una o dos pasadas con el arado cincel seguido por
una o dos pasadas de vibrocultivador acoplado con dos rodillos livianos, tipo canasta con
barras anguladas, cuando el suelo tenga el contenido óptimo de humedad. Ajustando la
presión de los rodillos, se controla el grado de desagregación de los terrones.
Alternativamente se pueden usar rodillos desterronadores pesados con barras helicoidales
que dejan una mayor cobertura de rastrojos sobre el suelo. Es casi imposible desmenuzar el
tamaño de los agregados cuando el suelo está seco, y rastrear cuando el suelo está seco
resultará en la pulverización del mismo.
A largo plazo, se puede mejorar la
estructura de estos suelos dejando el terreno en descanso bajo pastos por varios años. La
alta densidad de las raíces de los pastos causa la formación de agregados de menor
tamaño; sin embargo, en general el efecto beneficioso dura poco tiempo después de
cultivar otra vez con sistemas convencionales de labranza, quizás por un año solamente.
Si no existen problemas de drenaje deficiente en estos suelos, sería mejor introducir
labranza cero después del descanso para prolongar los efectos beneficiosos.
B. Condiciones adversas para la
emergencia
Las causas de la mala emergencia de las
plántulas pueden ser la formación de costras superficiales, especialmente en suelos de
alto contenido de arena fina, o la formación de una estructura masiva, compactada y dura
en suelos endurecidos cuando se secan después de una lluvia fuerte. La textura de los
suelos endurecidos varía de liviana hasta mediana.
Identificación de suelos
susceptibles al encostramiento
Los suelos que recién han sido
preparados, cultivados o sometidos al tráfico, o si están bajo una cobertura de
cultivos, malezas o vegetación no mostrarán la presencia de costras superficiales,
aunque sean muy susceptibles al encostramiento.
Los suelos arenosos susceptibles al
encostramiento a menudo tienen granos de cuarzo limpio sobre la superficie. El impacto de
las gotas de lluvia separa partículas de los agregados que incluyen granos de cuarzo, los
que son en general muy limpios debido al bajo contenido de arcilla y humus disponible para
cementar los granos.
Una prueba en el campo es una
simplificación de la prueba de Emerson (Cochrane y Barber, 1993) en la cual se colocan,
con mucho cuidado usando una espátula, tres a cinco agregados de 2,5-5 mm de diámetro
dentro de una cápsula de Petri que contiene preferentemente agua destilada. Luego se
observa la estabilidad de los agregados, si se desmenuzan, o si la fracción de arcilla se
dispersa parcialmente o completamente. Los suelos muy susceptibles al encostramiento se
deshacen rápidamente y hay dispersión de la arcilla como una pequeña nube alrededor del
agregado. Por lo general los agregados que no se desmenuzan y que sólo se hinchan, no son
susceptibles al encostramiento.
Identificación de suelos endurecidos
Se pueden reconocer los suelos
endurecidos en base a su estructura masiva y consistencia dura en el estado seco, y por la
dificultad o imposibilidad de cultivarlos hasta que sus perfiles hayan sido mojados otra
vez. Se han definido estos suelos como "suelos no disturbados ni marcados por la
presión del dedo, a 0,10 m debajo de la superficie en un perfil seco, al contenido de la
humedad del aire," (Mullins et al., 1990).
Soluciones posibles
i. Para el encostramiento
Para evitar la formación del
encostramiento se pueden dejar rastrojos de los cultivos, sembrar un cultivo de cobertura,
o aplicar una cubierta orgánica o abono orgánico sobre la superficie del suelo. Estas
prácticas protegen los agregados de la energía de las gotas de lluvia, los agregados no
se deshacen y no hay formación de costras. Además, la presencia de una cobertura vegetal
reduce la evaporación y así mantiene un mayor contenido de humedad en la capa
superficial del suelo lo que disminuye la resistencia de la costra. Sin embargo, el
mantener una cobertura vegetal sobre la superficie, implica el uso de labranzas
conservacionistas con su respectiva maquinaria.
Otra solución es la labranza en camellones
angostos y el sembrado en la cima de los mismos. Aunque las costras todavía se forman, su
resistencia es mucho menor en la cima del camellón; frecuentemente se forman grietas de
tensión en la cima que facilitan la emergencia de las plántulas.
Para aumentar la fuerza que las plantas
jóvenes necesitan para romper la costra, se pueden sembrar las semillas con una mayor
densidad y/o menor profundidad. Estas prácticas aumentarán la probabilidad de que
emerjan más plantas.
ii. Para los horizontes endurecidos
Para solucionar el problema de los suelos
endurecidos y aflojarlos es necesario hacer labranzas antes de la siembra. En estos suelos
es prácticamente imposible hacer labranzas en el estado seco, aún con arado de discos,
porque los discos no penetran. Se puede aflojar el suelo en el estado friable con una o
dos pasadas del arado de cincel seguido por una pasada del vibrocultivador. Si el
agricultor no tiene estos implementos se puede aflojar el suelo con una pasada del arado
de discos seguido por una o dos rastreadas, pero estas labranzas dejarán el suelo desnudo
y muy susceptible a la erosión y al encostramiento. Sin embargo, el aflojamiento de los
horizontes masivos y endurecidos no asegura que los suelos no vayan a compactarse otra vez
cuando se sequen después de una lluvia fuerte, restringiendo la emergencia de las plantas
jóvenes.
C. Condiciones adversas para el
enraizamiento
Las condiciones perjudiciales para el
crecimiento y funcionamiento de las raíces son la compactación causada por laboreos o
por procesos naturales, suelos endurecidos, agregados grandes y duros que no son
penetrables por las raíces, la falta o el exceso de humedad, la falta de fósforo, o la
presencia de tóxicos como aluminio o manganeso.
Identificación de la compactación
La existencia de los problemas de
compactación se pueden identificar fácilmente por medio de observaciones de las raíces
de un cultivo en una calicata, cuando las raíces ya se han desarrollado, o sea que el
cultivo está en la etapa de floración o más avanzado. Raíces creciendo lateralmente o
raíces hinchadas arriba de una capa con poca porosidad, o de crecimiento vertical
restringido en los primeros 15-20 cm de profundidad, indican frecuentemente la presencia
de una capa inferior compactada. En la ausencia de un cultivo desarrollado, una guía
simple para reconocer la presencia de horizontes compactados es el numero de poros
visibles a simple vista. Si se encuentran menos de 20 poros visibles/100 cm2 en
un perfil vertical del suelo, es probable que el horizonte esté compactado y restrinja la
libre penetración y desarrollo de las raíces.
Para reconocer los suelos susceptibles a la
compactación que todavía no han sido utilizados con labranzas mecanizadas se puede
determinar la diferencia entre la capacidad de campo y el limite plástico del suelo. Los
suelos que tienen valores de capacidad de campo mayores del límite plástico son más
susceptibles a la compactación, y cuanto mayor es la diferencia, mayor es la
susceptibilidad a la compactación (Barber et al., 1989). A menudo los suelos con
altos contenidos de limo o arena fina con drenaje deficiente son los más vulnerables a la
compactación.
Soluciones posibles
Para la compactación severa
Para recuperar capas compactadas es
necesario hacer dos pasadas cruzadas del subsolador cuando el suelo está seco; los brazos
deberían penetrar hasta una profundidad aproximadamente 1,5 veces más que el límite
inferior de la capa compactada. La razón para hacer el laboreo tan profundo, es asegurar
que la rotura del suelo en el punto medio entre los surcos donde han penetrado los brazos,
alcanza a quebrar toda la capa compactada hasta su límite inferior. Además, la distancia
entre los brazos del subsolador debería aproximarse a la profundidad de penetración de
los puntos para asegurar la quiebra de toda la capa compactada.
Para la compactación incipiente
Para evitar problemas de compactación
incipiente, la labranza vertical es el mejor sistema y funciona bien en diferentes tipos
de suelos, inclusive en los que tienen problemas de drenaje y que son susceptibles a la
compactación. Los implementos más apropiados son el arado de cincel rastrojero, el
vibrocultivador rastrojero y el cultivador de campo rastrojero. Se presentan mayores
detalles sobre la labranza vertical en la Sección IV.
El mejor sistema de manejo de suelos para
evitar la compactación es la labranza vertical asociado con tráfico controlado. En este
sistema toda la maquinaria pasa sobre las mismas huellas permanentes. El suelo bajo las
huellas queda como un área transitable y compactada; el resto del terreno no es
transitado por la maquinaria y no se compacta. Sin embargo, este sistema requiere que toda
la maquinaria tenga el mismo ancho de eje, y una gran habilidad por parte de los
tractoristas.
Para los horizontes endurecidos
Las soluciones para superar los problemas
de enraizamiento en horizontes endurecidos son iguales que los problemas de compactación
(ver arriba ii).
Para el exceso de humedad, falta de
fósforo, y presencia de tóxicos
Las soluciones para superar los problemas
del exceso de humedad se tratan en la sección E.ii; la falta de fósforo en la sección
D.i., y la presencia de tóxicos en la sección D.iv.
D. Condiciones adversas de fertilidad y
productividad
Identificación de condiciones
adversas nutricionales
Es muy importante identificar la
presencia de problemas nutricionales en los suelos como el primer paso en la estrategia de
la formulación de sistemas de manejo de suelos. Si el crecimiento de los cultivos está
limitado por un factor nutricional no es posible mantener los cultivos ni los suelos en
buenas condiciones. Una herramienta importante que se debería utilizar con más
frecuencia para identificar deficiencias nutricionales, junto con el análisis de suelo,
es el análisis foliar. Para poder interpretar correctamente los análisis foliares es
imprescindible muestrear la parte correcta del cultivo y en la época apropiada. Muchas
veces los síntomas foliares de deficiencias sirven como indicadores útiles, pero en
general sólo aparecen cuando las deficiencias ya son muy acentuadas.
Para muchos cultivos el aluminio es tóxico
y reduce los rendimientos cuando excede a 40% o más de la saturación de la capacidad
efectiva intercambiable catiónica; existe sin embargo mucha variación entre los cultivos
y variedades en cuanto a sus tolerancias al aluminio y manganeso.
Soluciones posibles
i. Para las deficiencias y/o
desequilibrios nutricionales
Para superar problemas nutricionales se
requiere la aplicación de fertilizantes, inclusive de fertilizantes foliares, y de abonos
orgánicos. Para la aplicación de los fertilizantes inorgánicos es importante saber
tanto su resultado económico como las dosis para alcanzar la producción máxima; la
cantidad recomendada, que es una función de estos dos parámetros, dependerá de las
circunstancias financieras y de los objetivos del agricultor. El sistema de manejo de los
fertilizantes debe considerar la forma de aplicación (al voleo o bajo la superficie),
número de aplicaciones, y época(s) de la aplicación del fertilizante para maximizar su
eficiencia, evitar la fijación de fósforo, y evitar la aplicación de cantidades
excesivas de nitrógeno y otros nutrimentos solubles en exceso de la capacidad de
retención de nutrimentos del suelo.
También es importante aplicar
fertilizantes no acidificantes para evitar la degradación química de los suelos. Sin
embargo, la sustitución del sulfato de amonio, que es el fertilizante nitrogenado que
más acidifica los suelos pero que contiene azufre, con fertilizantes como nitrato de
calcio, nitro-mag-calcáreo, nitrato amónico cálcico, o urea, que son menos
acidificantes podría sin embargo dar peores rendimientos si los suelos son pobres en
azufre.
En situaciones donde el nitrógeno es el
nutrimento limitante, la siembra e incorporación de abonos verdes y la presencia de
leguminosas dentro de las rotaciones de cultivos pueden ayudar a superar en gran parte de
la deficiencia de nitrógeno. Además, la presencia de leguminosas en la rotación de
cultivos facilita el control de las malezas gramíneas. Es aconsejable incluir leguminosas
que nodulan bien sin la necesidad de ser inoculadas, debido a las dificultades de obtener
los inoculantes y mantener su eficacia hasta el momento que se aplican en el campo. La
eficiencia de las leguminosas para fijar nitrógeno depende de la disponibilidad adecuada
de fósforo en el suelo, y no se puede esperar una buena producción de leguminosas si los
suelos son deficientes en fósforo. En algunas leguminosas, como la soya, la cosecha
continua del grano resulta en una disminución del contenido de nitrógeno en el suelo
debido a que el grano cosechado contiene más nitrógeno que la cantidad de nitrógeno
fijado.
ii. Para los suelos pobres con bajos
niveles de materia orgánica y arcilla
Las aplicaciones de abonos orgánicos y
mantillo, y prácticas agronómicas como dejar los rastrojos, los cultivos de cobertura,
la rotación de cultivos incluyendo leguminosas, los cultivos de enraizamiento profundo,
las leguminosas intercaladas, la inoculación de las leguminosas y la incorporación de
abonos verdes, son opciones valiosas para mejorar la fertilidad química de los suelos.
Sin embargo, estas prácticas llegan a ser especialmente importantes para el manejo de los
suelos arenosos de pobre fertilidad natural, porque cuando los cultivos de cobertura
están bien adaptados a la zona, producen grandes cantidades de biomasa que contribuye con
nitrógeno y materia orgánica al enriquecimiento de los suelos. Además, el incremento de
la materia orgánica del suelo, aumenta la capacidad de retención tanto de humedad como
de nutrimentos. En adición a las prácticas agronómicas a menudo es necesario aplicar
fertilizantes inorgánicos y cal.
La aplicación de abonos orgánicos y
mantillo puede ser más importante para los productores de pequeña escala debido a los
bajos costos; viceversa, puesto que a menudo hay limitaciones en la disponibilidad de
grandes cantidades de abonos orgánicos y mantillo puede ser una operación mas difícil
para los agricultores en gran escala. Los abonos orgánicos y el mantillo tienen la
ventaja de tener un rango amplio de nutrimentos, dan beneficios a las propiedades físicas
de los suelos, y normalmente son mucho más baratos que los fertilizantes inorgánicos. Es
muy aconsejable que los agricultores utilicen los abonos orgánicos y mantillo siempre que
sea posible.
Aunque hay beneficios de tipo nutricional
al dejar rastrojos sobre el suelo, su alta relación carbono: nitrógeno requiere a veces
la aplicación de nitrógeno adicional para evitar la inmovilización del nitrógeno del
suelo por los microorganismos. Además, será importante practicar un sistema de labranza
conservacionista, preferentemente labranza cero, para no incorporar los rastrojos y
dejarlos sobre el suelo.
iii. Para suelos con problemas graves de
lixiviación
En las zonas donde hay problemas graves de
lixiviación, la siembra de cultivos de cobertura de enraizamiento profundo, como Crotalaria
spp., Glycine wightii, Centrosema macrocarpum, Cajanus cajan, Panicum maximum var.
Tobiata, y Pueraria phaseoloides, producen el reciclaje de los nutrimentos de los
horizontes más profundos que no pueden ser alcanzados por las raíces de la mayoría de
los cultivos en la superficie. Se puede sembrar los cultivos de cobertura en la época
anterior, después de la cosecha, o dentro de la misma época del cultivo. Pero si los dos
cultivos están sembrados en la misma época, habrán problemas de competencia entre el
cultivo de cobertura y el cultivo comercial, dependiendo de las fechas de siembra y las
tasas de crecimiento de los dos cultivos.
También se pueden aprovechar cultivos de
enraizamiento profundo, como cultivos perennes en sistemas puros, o cultivos como la yuca
y el banano en asociación con cultivos de menor enraizamiento, para reducir las pérdidas
de nutrimentos por lixiviación. Otra práctica similar, pero más sistemática, es la de
cultivos en callejones donde las especies de arbustos y árboles plantados son de
enraizamiento profundo. Frecuentemente, el sistema de cultivos en callejones se cita como
ejemplo de un sistema de producción sostenible; sin embargo a pesar de las ventajas
técnicas del sistema, en general ha habido poca adopción por parte de los agricultores
debido al mayor costo y al costo de oportunidad de la mano de obra en la poda de los
árboles. Aparentemente el sistema de cultivos en callejones tendría más aceptación por
parte de agricultores no mecanizados en áreas de laderas donde hay problemas de erosión
y una gran presión sobre la tierra, y donde los tamaños de las parcelas no fueran tan
pequeños.
iv. Para suelos con niveles tóxicos de
aluminio y/o manganeso
Muchas veces la mejor opción es cambiar la
variedad por otra más tolerante al aluminio. En Brasil existen muchas variedades de
maíz, arroz y soya que son tolerantes a concentraciones altas de aluminio.
Alternativamente, se podría cambiar el cultivo a otro más tolerante al aluminio.
Donde no hay variedades tolerantes al
aluminio se puede incorporar cal o cal dolomítica para neutralizarlo y reemplazarlo con
calcio y magnesio. Esta práctica es aplicable donde el costo de comprar y transportar el
cal es bajo y donde las concentraciones tóxicas del aluminio se encuentran en las capas
superficiales.
La aplicación de abonos orgánicos
también tiene un efecto beneficioso debido a la formación de un complejo
orgánico-aluminio que reduce la actividad del aluminio en la solución del suelo.
Aplicaciones mayores de fósforo también pueden reducir los efectos tóxicos del
aluminio.
Cuando se encuentran altos niveles de
aluminio en el subsuelo es más difícil neutralizarlo debido a la baja solubilidad de la
cal y su movimiento lento hacia los horizontes inferiores. En esos casos, se puede aplicar
yeso, o mejor, yeso mezclado con cal, porque el yeso es soluble y el magnesio del yeso
reemplaza más rápidamente al aluminio en los horizontes inferiores.
v. Para suelos con infestaciones de
malezas, plagas o enfermedades y suelos "cansados"
La rotación de cultivos evita o reduce los
problemas de malezas, enfermedades, insectos, la pérdida de fertilidad y la degradación
estructural del suelo. Por este motivo constituye un elemento esencial de sistemas
agrícolas sostenibles. Para lograr estos beneficios las rotaciones deberían constar de
los siguientes elementos:
la siembra de cultivos de hoja ancha (por
ejemplo soya, girasol, y frijol) antes y después de cultivos de gramíneas (como maíz y
sorgo) para permitir un buen control de malezas;
la siembra de cultivos de leguminosas antes
de otros cultivos para que estos últimos aprovechen del nitrógeno fijado;
la presencia de cultivos que proporcionan
grandes cantidades de residuos no fácilmente descomponibles (por ejemplo maíz, sorgo de
grano, girasol, o algodón) para mantener o aumentar, el contenido de materia orgánica
del suelo (Ver Cuadro 39);
Cuadro 39
Producción de rastrojo y su
clasificación del grado de aporte de materia orgánica al suelo (Barber, 1994)
| Cultivo (época) |
Rastrojo
kg ha-1 |
Relación
C/N |
Relación
Peso grano:
Peso rastrojo |
Índice del
grado del aporte de materia orgánica |
| Soya (verano) |
1 570 |
22 |
1,56 |
2 |
| Maíz (verano) |
3 760 |
40 |
0,51 |
7 |
| Sorgo de grano (verano) |
3 600 |
32 |
0,82 |
7 |
| Algodón (verano) |
3 520 |
22 |
6,29 |
7 |
| |
|
|
|
|
| Soya (invierno) |
900 |
22 |
1,56 |
2 |
| Trigo (invierno) |
970 |
75 |
1,70 |
3 |
| Sorgo de grano (invierno) |
2 680 |
32 |
0,82 |
5 |
| Frijol (invierno) |
900 |
26 |
0,87 |
2 |
| Girasol (invierno) |
3 590 |
33 |
0,34 |
7 |
| |
|
|
|
|
| Cultivos de descanso |
|
|
|
|
| Crotalaria juncea
(invierno) |
7 590 |
19 |
- |
15 |
| Avena strigosa (invierno) |
3 010 |
28 |
- |
7 |
la secuencia de cultivos que no actúan
como hospedantes de las mismas enfermedades y/o plagas.
La rotación más apropiada para una zona
específica dependerá de muchos factores como los cultivos, los tipos de suelos, los
sistemas de manejo, el clima, las malezas, las enfermedades y las plagas. Para cada zona
será necesario identificar cuales rotaciones son técnica, económica y socialmente más
aceptables. Se han identificado las características de las rotaciones de cultivos
recomendadas y no recomendadas para los cultivos y condiciones de los agricultores en una
zona subhúmeda de Santa Cruz, Bolivia; en la Figura 59 se presenta un ejemplo de las
rotaciones de dos años recomendadas para suelos bien drenados; algunos aspectos de las
rotaciones no recomendadas se señalan en el Cuadro 40.
También existe el fenómeno que se ha
llamado "cansancio de los suelos" donde la productividad de los suelos es baja a
pesar de los intentos de superar todas las limitaciones de los suelos. Aparentemente, la
única manera de elevar su productividad es por la introducción de una buena rotación de
cultivos. Posiblemente el "cansancio de los suelos" está relacionado con los
efectos alelopáticos de las secuencias de cultivos.
Cuadro 40
Lista de rotaciones y secuencias no
recomendadas para las zonas subhúmedas de Santa Cruz, Bolivia (Barber, 1994)
| Labranza convencional |
Labranza vertical |
Labranza cero |
| Trigo cada invierno (Helminthosporium) |
Trigo cada invierno (Helminthosporium) |
Trigo cada invierno (Helminthosporium) |
| Soya dos veces por año (Anticarsia, chinches pentatómidos, Diaporthe) |
Soya dos veces por año (Anticarsia, chinches pentatómidos, Diaporthe) |
Soya dos veces por año (Anticarsia, chinches pentatómidos, Diaporthe) |
| Soya cada año (Diaporthe, chinches pentatómidos, Anticarsia, picudos,
N, estructura) |
Soya cada año (Diaporthe, chinches pentatómidos, Anticarsia, picudos,
N) |
Soya cada año (Diaporthe, chinches pentatómidos, Anticarsia, picudos,
N) |
| Soya-Girasol, Girasol-Soya (Sclerotinia) |
Soya-Girasol, Girasol-Soya (Sclerotinia) |
Soya-Girasol, Girasol-Soya (Sclerotinia) |
| Maíz-Sorgo, Sorgo-Maíz (Spodoptera, malezas gramíneas, N) |
Maíz-Sorgo, Sorgo-Maíz (Spodoptera, malezas gramíneas, N) |
Maíz-Sorgo, Sorgo-Maíz (Spodoptera, malezas gramíneas, N) |
| Maíz-Trigo, Sorgo-Trigo (Spodoptera, N, malezas) |
Maíz-Trigo, Sorgo-Trigo (Spodoptera, N, malezas) |
Maíz-Trigo, Sorgo-Trigo (Spodoptera, N, malezas) |
| - |
- |
Girasol-Algodón (malezas de hoja ancha, control fitosanitario de rastrojos de
algodón) |
| - |
- |
Crotalaria juncea-Girasol (rebrote de C. juncea) |
| Sorgo-Algodón, Algodón-Sorgo (Spodoptera) |
Sorgo-Algodón, Algodón-Sorgo (Spodoptera) |
Sorgo-Algodón, Algodón-Sorgo (Spodoptera, control fitosanitario de rastrojos de algodón) |
| Soya-Frijol (chinches pentatómidos, Diaporthe) |
Soya-Frijol (chinches pentatómidos, Diaporthe) |
Soya-Frijol (chinches pentatómidos, Diaporthe) |
E. Condiciones edafo-climáticas
adversas para el desarrollo del cultivo y operaciones de campo (ver Figura 60)
Las interacciones entre la precipitación y
las características de los suelos pueden resultar en problemas de falta de humedad que
afectan adversamente al desarrollo del cultivo, o a un exceso de humedad que genera
problemas del crecimiento del cultivo o para las operaciones de campo como las
fumigaciones y la cosecha. Los vientos fuertes también pueden crear problemas para los
cultivos; generar alta evaporación de humedad de los suelos; dificultar, hasta impedir
fumigaciones para el control de malezas o insectos; o causar erosión eólica en suelos
arenosos.
Falta de humedad
La falta de humedad podría ser el
resultado de baja infiltración, alta evaporación, baja capacidad de retención de
humedad del suelo, bajas lluvias, o lluvias irregulares.
Posibles soluciones
Para suelos con déficit de humedad debido
a baja infiltración y alta evaporación (donde hay rastrojos)
En situaciones donde la baja infiltración
y/o la alta evaporación limitan la disponibilidad de humedad en el suelo, la mejor
solución es dejar una cobertura de residuos sobre el mismo. La cobertura aumentará las
tasas de infiltración y reducirá la evaporación de la humedad del suelo. Las opciones
incluyen dejar rastrojos del cultivo anterior, aplicar una cubierta o abono orgánico, o
sembrar un cultivo de cobertura. La presencia de una cobertura vegetal sobre el suelo
implica el uso de labranza conservacionista, preferentemente labranza cero, que deja más
rastrojos sobre la superficie y por eso reducirá más la evaporación de humedad que
losotros sistemas de labranza conservacionista. Además, el control de malezas con
herbicidas o con sistemas de labranza que no entierran las malezas, como con el cultivador
de campo rastrojero, mantendrá una mayor cobertura de rastrojos. Otra opción es cambiar
la variedad cultivada con otra más resistente o que puede escapar mejor a la sequía.
Figura 59
Rotaciones de cultivos anuales de dos años de ciclo,
recomendadas para Santa Cruz, Bolivia, para suelos de textura mediana a moderadamente
pesada y bien drenados (Barber, 1994)
1°
Año |
2°
Año |
| Verano |
Invierno |
Verano |
Invierno |
Con maíz y
algodón de verano |
| 1. Maíz |
Frijol |
Algodón |
Soya |
ZH; CN; CH; R; P; A |
bajo |
| 2. Maíz |
Soya |
Algodón |
Frijol |
ZH; CN; CH; P; R; A |
bajo |
| 3. Maíz |
Frijol |
Algodón |
Girasol |
ZS; CN; HA; R; P; A |
moderado |
| 4. Maíz |
Soya |
Algodón |
Girasol |
ZT; CN; HA; CH; R; P; A |
moderado |
| 5. Maíz |
Girasol |
Algodón |
Soya |
ZT; CN; HA; CH; R; P; A; N |
moderado |
Con soya y
algodón de verano |
| 6. Soya |
Sorgo |
Algodón |
Girasol |
ZS; CN; CH; R; P |
moderado |
| 7. Soya |
Trigo |
Algodón |
Girasol |
ZS; CN; CH; R; P |
bajo |
| 8. Soya |
Girasol |
Algodón |
Frijol |
ZS; CN; HA; CH; RH; R; P |
bajo |
Con soya y
maíz de verano |
| 9. Soya |
Girasol |
Maíz |
Frijol |
ZS; RH; CH; P; A |
bajo |
| 10. Soya |
Trigo |
Maíz |
Girasol |
ZS; LCV; GG; GU; CH; N; P; A |
bajo |
Con soya y
sorgo de verano |
| 11. Soya |
Girasol |
Sorgo |
Frijol |
ZS; RH; CH; P |
bajo |
| 12. Soya |
Trigo |
Sorgo |
Girasol |
ZS; LCV; GG; GU; CH; N; P |
bajo |
Con maíz y
sorgo de verano |
| 13 Maíz. |
Girasol |
Sorgo |
Soya |
ZT; CH; P; BG; A |
moderado |
| CN Aptas para labranza convencional o
vertical, pero tiene que usar labranza convencional (arado de disco), después de
la cosecha del algodón.
LCV Aptas sólo para labranza convencional y vertical;
no son aptas para labranza cero.
ZH Aptas sólo para zonas húmedas donde se puede
sembrar soya de invierno.
ZT Aptas sólo para zonas de transición donde se
puede sembrar girasol y soya de invierno.
ZS Aptas sólo para zonas secas donde se puede
sembrar girasol de invierno.
G Peligro de malezas gramíneas en el trigo;
requiere la aplicación de graminicidas pre-siembra incorporado y post-emergentes
selectivos en labranza convencional y graminicidas post-emergentes selectivos en labranza
cero.
GG Peligro de malezas gramíneas en los cultivos de
gramíneas; requiere la aplicación al girasol, soya o frijol después de los cultivos
gramíneas, de graminicidas pre-siembra emergentes en labranza convencional y vertical, y
graminicidas post-emergencia en labranza cero.
GU Peligro de malezas gramíneas en el segundo
cultivo de gramínea; requiere control mecánico por cultivaciones
HA Peligro de hojas anchas en el girasol
después del algodón, o del renacimiento del girasol en el algodón; requieren
cultivaciones y carpidas manuales.
A Peligro de efecto residual de atrazina sobre el
siguiente cultivo; no aplicar atrazina al maíz.
RH Peligro de pudrición radical debido a Rhizoctonia
solani en las secuencias frijol-soya y soya-frijol; requiere la aplicación de
fungicidas.
MH Peligro de mustia hilachosa causado por Thenatephorus
cucumeris y pudrición radical causada por Rhizoctonia solani cuando se siembra
frijol dos inviernos enseguida de aplicación de fungicidas.
R Peligro de ramulosis (Colletotrichum gossypus) en
variedades como "Guazuncho" que son susceptibles a esa enfermedad; sembrar otras
variedades resistentes.
C Peligro de capero (Diaporthe phaseolorum) en
variedades susceptibles como "Cristalina"; sembrar otras variedades resistentes
como Doko.
N Peligro de deficiencia de nitrógeno; podría ser
aconsejable aplicar fertilizante de nitrógeno a los cultivos de maíz, sorgo y girasol
que siguen después de un cultivo no fertilizado.
CH Peligro de infestaciones con chinches pentatomidas,
especialmente Piezodorus guildini; requiere un manejo integrado de plagas con la
aplicación de insecticidas y selectivos biológicos contra Anticarsía para no
matar los enemigos naturales de las chinches.
P Peligro de ataques por plagas como picudito (Conotrachelos
denieri), pulgones y trips al algodón y Spodoptera y áfidos a los cultivos
gramíneas; requiere tratamiento.
S Peligro que semillas del cultivo de descanso
renazcen en el siguiente cultivo; imprescindible eliminar el cultivo de descanso en el
estado de granos lechosos. |
Para la siembra de los cultivos de
cobertura es necesario ajustar las fechas de siembra y de eliminación de tal manera que
este no cause un exceso reducción en el contenido de humedad del suelo que afectaría la
disponibilidad de humedad para el siguiente cultivo.

Para suelos con déficit de humedad debido
a evaporación agravada por la alta velocidad de los vientos.
En zonas caracterizadas por vientos fuertes
la presencia de cortinas rompevientos es necesaria para reducir la velocidad del viento y
por ende la demanda evaporativa de la atmósfera.
Para suelos con déficit de humedad debido
a baja infiltración y alta evaporación (donde no hay rastrojos)
En áreas donde hay pérdidas de humedad
debido a baja infiltración y alta evaporación, y donde no existen rastrojos disponibles,
será necesario utilizar soluciones físicas. La falta de rastrojos podría ser
atribuíble a los bajos niveles de producción de los rastrojos o a su uso para otros
propósitos, como forraje, o porque son comidos por los termites.
La construcción de camellones angostos y
tapados favorece la acumulación de la lluvia en los surcos y su infiltración en el mismo
lugar. Este sistema es apropiado para los sistemas manuales o de tracción animal, pero
también pueden ser construidos con maquinaria usando labranza en surcos. Es un sistema
apto para zonas semiáridas pero no adaptado a pendientes mayores de 7% debido a los
riesgos de desbordes.
Otra opción es la labranza en bandas,
angostas donde se sembrarán las semillas. Las áreas intermedias quedan sin labrar,
tienen una superficie rugosa y una cobertura de malezas muertas y rastrojos de los
cultivos anteriores que facilitarán la infiltración de la lluvia.
Alternativamente, se puede cultivar con
cultivadoras en las áreas entre las hileras de los cultivos después de cada lluvia para
romper las costras y aumentar la infiltración. Un alto número de cultivaciones
acelerará las tasas de descomposición de la materia orgánica del suelo (degradación
biológica).
En los suelos susceptibles al
encostramiento y a la compactación, la adopción de labranza vertical con arado cincel
será más apropiada. La siembra y las labranzas siempre deberán ser paralelas al
contorno para facilitar la infiltración de la lluvia en las pequeñas ondulaciones
superficiales.
Para situaciones donde la baja
infiltración está causada por la presencia de suelos masivos y endurecidos es necesario
aflojar el suelo con una labranza. En África occidental hay evidencia que una arada a la
salida de las lluvias afloja el perfil y favorece la infiltración de la lluvia en la
próxima época. Sin embargo, esta práctica causa la inversión del suelo que podría
provocar problemas físicos y/o químicos si las características del subsuelo no son
deseables. Para estos suelos, suelo sería más aconsejable la labranza vertical que no
invierte el suelo.
Para suelos con déficit de humedad debido
a la baja retención de humedad
En los suelos arenosos se puede aumentar la
capacidad de retención de humedad por medio de prácticas que incrementan el contenido de
materia orgánica, como la incorporación de abonos orgánicos, abonos verdes o cultivos
de cobertura.
En suelos donde la presencia de un
horizonte impermeable impide la percolación del agua hacia los horizontes inferiores, una
subsolación que rompa la capa impermeable incrementará la cantidad de humedad retenida.
Además, en suelos arcillosos la subsolación puede aumentar la retención de humedad en
el perfil debido al incremento en el área superficial de absorción de humedad.
Otra opción posible es cambiar la variedad
del cultivo para que sea más adaptada o pueda escapar a los períodos de sequía.
En las zonas donde la agricultura no es muy
intensiva, otra prá |