Capítulo 3

Principios generales para el desarrollo de estrategias para el manejo de suelos

 

Los objetivos del manejo de suelos para la agricultura

El objetivo principal del manejo de suelos para la agricultura es crear condiciones edafológicas favorables para el buen crecimiento de los cultivos, la germinación de las semillas, la emergencia de las plantas jóvenes, el crecimiento de las raíces, el desarrollo de las plantas, la formación del grano y la cosecha.

Las condiciones edafológicas deseables son:

condiciones físicas (tamaño de agregados, humedad y temperatura) que favorezcan la germinación de las semillas. El tamaño óptimo de los agregados varía con el tamaño de las semillas y debería ser de tal tamaño que haya un contacto máximo entre el suelo y la semilla para facilitar el movimiento de humedad del suelo a la misma sin sufrir falta de oxígeno; un exceso o falta de humedad y temperaturas extremas limitan seriamente la germinación;

estructura superficial que no impida la emergencia de las plantas jóvenes. La presencia de encostramientos fuertes restringe la emergencia de las plántulas; además, hay interacciones entre el espesor, la composición y el contenido de humedad de la costra y su fuerza, y entre el tamaño de la semilla, el tipo de cultivo, la profundidad de siembra y el vigor de la semilla;

estructura, porosidad y consistencia del suelo en la primera capa que favorezcan el crecimiento inicial de la planta joven y de las raíces. Suelos arcillosos con agregados grandes y duros, y suelos arenosos que forman estructuras masivas y duras cuando se secan ("suelos duros") retrasan el crecimiento inicial de los cultivos;

estructura, tamaño y continuidad de los poros en el subsuelo que permitan la libre penetración y desarrollo de las raíces. La presencia de capas compactadas originadas por las labranzas, u horizontes compactados debido a procesos naturales de compactación, restringen la penetración de las raíces y el volumen de suelo que las mismas pueden explorar para absorber humedad y nutrimentos. Además, debilitarán la capacidad de enraizamiento y fijación de muchos cultivos.

R. Barber, Consultor

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

Roma, Italia

un suministro adecuado y oportuno de nutrimentos que coincida con la demanda del cultivo durante todo el ciclo de crecimiento. El sistema de manejo debería maximizar el reciclaje de los nutrimentos dentro del perfil y dentro de la finca, y minimizar la pérdida de nutrimentos por procesos naturales o por el manejo. La meta del sistema de manejo de nutrimentos debería aceptar que los únicos nutrimentos que se pierden de los suelos son aquellos que se exportan de la finca con las cosechas;

una alta saturación de la capacidad efectiva de cationes intercambiables (CECI) con aluminio o manganeso, sales, o un exceso de sodio a niveles tóxicos para muchos cultivos; existe, sin embargo, mucha variación en la tolerancia de los cultivos a los mismos;

un suministro adecuado y oportuno de humedad al cultivo durante todo su ciclo, y especialmente durante las etapas críticas del mismo. Un exceso de humedad en la etapa inicial del cultivo puede ser perjudicial para muchos cultivos, y viceversa su falta en las etapas más sensibles al déficit de humedad como la floración y la formación de grano pueden disminuir seriamente los rendimientos. Durante la cosecha, un exceso de humedad puede reducir el rendimiento debido al vuelco y a la pudrición del grano; además, en suelos mojados las cosechadoras pueden degradar la estructura y la porosidad del suelo;

un suministro adecuado y oportuno de oxígeno a las raíces del cultivo y a los microorganismos del suelo. Condiciones de mal drenaje o drenaje deficiente causan una falta de oxígeno en el suelo debido a que el mismo se difunde unas 10 000 veces más lentamente a través del agua que a través del aire y de ese modo no puede satisfacer las demandas de oxígeno de las raíces ni de los microorganismos. La falta de oxígeno resulta en trastornos fisiológicos que afectan la absorción de nutrimentos por las plantas y en la producción de toxinas a causa de procesos de reducción microbiológica;

una alta actividad biológica en el suelo. La diversidad de la fauna y de los microorganismos, y especialmente la población de la macrofauna, es muy importante para sostener la productividad de los suelos. La macrofauna tiene influencia sobre la porosidad del suelo y la incorporación y humificación de los residuos orgánicos;

condiciones estables para el área de cultivo, para que estos no sean perjudicados por inundaciones, erosión hídrica o vientos fuertes. Las inundaciones pueden causar daños físicos a los cultivos y una disminución en la tasa de difusión de oxígeno dentro del suelo. La erosión hídrica disminuye la fertilidad de los suelos y puede causar la pérdida de terreno por el desarrollo de cárcavas o deslizamientos de tierra. Los vientos fuertes pueden causar daños a los cultivos, y pérdidas de hojas y flores. Además, pueden acentuar los déficit de humedad al incrementar las tasas de evaporación y resultar en la erosión eólica. En épocas frías, la combinación de bajas temperaturas con vientos fuertes produce el efecto de temperaturas aún más bajas debido al efecto del enfriamiento, causando procesos fisiológicos adversos a los cultivos.

Principios para desarrollar estrategias sobre el manejo de suelos

Hay nueve principios generales que se deberían considerar como lineamentos básicos para desarrollar estrategias sobre los sistemas de manejo de suelos:

1. Aumentar la cobertura de los suelos

Es el principio más importante en el manejo sostenible de suelos porque conlleva múltiples beneficios:

Reduce la erosión hídrica y eólica

Una cobertura sobre el suelo lo protege de la fuerza de las gotas de lluvia y disminuye la separación de las partículas de los agregados de suelo, que es el primer paso en el proceso de erosión hídrica. Existe evidencia que un 40% de cobertura del suelo reduce las pérdidas de suelo a valores menores de 10% de lo que ocurriría en el mismo suelo desnudo (Figura 1), si bien esto se refiere sólo a la erosión por salpicadura. Cuando la erosión es causada por una combinación de los procesos erosivos, como erosión por salpicadura y erosión en surcos, es muy probable que se requiera una cobertura más elevada del 40% para reducir las pérdidas de suelo a sólo 10% de lo que ocurriría en el mismo suelo desnudo. Investigaciones en Kenia sobre el efecto de diferentes coberturas orgánicas sobre las pérdidas de suelo con lluvias simuladas que provocaron erosión por surcos y salpicadura, mostraron que se requiere entre 67 y 79% de cobertura para reducir las salpicaduras (Cuadro 2).

Cuadro 2

Cobertura orgánica y pérdidas de suelo en dos lluvias simuladas (Barber y Thomas, 1981)

Pérdida de suelo (t/ha)

1a Lluvia

2a Lluvia

Promedio

0

1

2

4

0

46

67

79

1,40

0,22

0,12

0,03

6,27

1,70

0,83

0,26

3,84

0,96

0,48

0,15

Promedio

 

0,44

2,27

1,36

En pendientes muy inclinadas la velocidad de la escorrentía aumentará con la pendiente, y también aumentará la capacidad de transporte de las partículas sueltas por la escorrentía. En esta situación la cobertura que está en contacto con el suelo, es muy importante, más aún que la cobertura aérea; la cobertura de contacto no solamente disipa la energía de las gotas de lluvia, sino que también reduce la velocidad de la escorrentía, y consecuentemente las pérdidas de suelo por un menor transporte de partículas (Paningbatan et al., 1995). Investigaciones empíricas en El Salvador han indicado que se requiere una cobertura de contacto de aproximadamente 75% para tener "bajos" riesgos de erosión (Figura 2). Esta cifra se aproxima al rango de 67-79% de cobertura de Kenia, que se requiere para reducir las pérdidas de suelo a 10% de las que ocurrirían en el mismo suelo desnudo.

La presencia de una cobertura protectiva también reduce la erosión eólica al disminuir la velocidad del viento sobre la superficie del suelo (Cuadro 3).

Cuadro 3

Efecto promedio de la clase y orientación de los residuos del cultivo en la erosión de un suelo franco arenoso por viento de velocidad uniforme (Finkel, 1986)

Cantidad de suelo erosionado en túnel de viento (t/ha)

Residuos de trigo

Residuos de sorgo

Rastrojo 25 cm alto

Rastrojo plano

Rastrojo 25 cm alto

Rastrojo plano

0

0,56

1,12

2,24

3,36

6,72

35,8

6,3

0,2

traza

traza

traza

35,8

19,0

5,6

0,2

traza

traza

35,8

29,1

18,1

8,7

3,1

traza

35,8

32,5

23,3

11,9

4,9

0,4

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Aumenta la infiltración de la lluvia

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La protección del suelo debido a la cobertura evita la formación de costras y mantiene una mayor tasa de infiltración. La Figura 3 muestra la diferencia en las tasas de infiltración para un suelo en Nigeria con y sin cobertura (Lal, 1975).

Reduce la pérdida de humedad por evaporación y aumenta la humedad disponible

La combinación de mayor infiltración y menor pérdida de humedad por evaporación resulta en mayor humedad disponible para el cultivo. El Cuadro 4 muestra como la presencia de una cobertura orgánica aumenta la cantidad de humedad almacenada en el suelo.

Baja la temperatura

La presencia de una cobertura disminuirá sustancialmente la temperatura en los primeros 5 cm de profundidad del suelo; en zonas o épocas donde las temperaturas son muy altas, una cobertura tendrá efectos benéficos sobre la germinación de las semillas, la actividad biológica, los procesos microbiológicos y el crecimiento inicial del cultivo. Temperaturas superiores a 40° C inhiben la germinación de las semillas de muchos cultivos, y temperaturas superiores a 28-30° C a 5 cm de profundidad restringen el crecimiento de las plántulas de muchos cultivos (Lal, 1985).

Mejoran las condiciones de germinación

La mayor humedad y las menores temperaturas crean mejores condiciones para la germinación de las semillas. El Cuadro 5 presenta datos sobre la humedad, temperatura y porcentaje de emergencia de caupí y soya en relación a los diferentes sistemas de labranza. La comparación de los datos para labranza cero y labranza convencional representan condiciones opuestas de con y sin cobertura.

Cuadro 5

Tipos de labranza y su efecto sobre la humedad, temperatura y emergencia de caupí y soya. (Fuente: Nangju et. al., 1975)

Labranza

Temperatura máxima del suelo

(° C)

Humedad del suelo

(%)

Emergencia de plantas jóvenes

(%)

Días para la emergencia

Peso fresco de plantas jóvenes

(g)

Caupí

Convencional

Cero

41

36

11,2

14,4

89.4b

97,8a

4b

3a

1,32

1,60

Soya

Convencional

Cero

41

36

11,6

14,3

33,4d

53,9c

6d

5e

0,53

0,43

a, b, c, d = diferencias a 5% de probabilidad

Aumenta el contenido de materia orgánica de la capa superficial

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La Figura 4 muestra que el incremento en la acumulación de materia orgánica en el suelo está directamente relacionado con la cantidad de residuos aplicados como cobertura. El mayor incremento en el contenido de materia orgánica se encuentra inicialmente en los primeros 15 mm de profundidad del suelo bajo labranza cero, y con el paso del tiempo el contenido de materia orgánica de los horizontes inferiores aumentará. La Figura 5 presenta la distribución de materia orgánica en el suelo después de 10 años de labranza cero donde los rastrojos quedaron sobre el suelo.

Mejora la estabilidad estructural de los agregados superficiales

El aumento en el contenido de materia orgánica del suelo mejora la resistencia de los agregados a la erosión y al encostramiento.

Estimula la actividad biológica del suelo

Las mejores condiciones de humedad y temperatura estimulan la actividad de los microorganismos y de la fauna; la macrofauna también requiere la presencia de una cobertura vegetal muerta sobre la superficie para su alimentación. Se ha demostrado la gran influencia de la aplicación de cobertura orgánica sobre la cantidad de lombrices en una parcela de maíz (Cuadro 6). Además, Lal, et al., (1980) han obtenido una relación linear entre la actividad de las lombrices y la cantidad de cobertura aplicada.

 

Aumenta la porosidad

El incremento en la actividad de la macrofauna resulta en mayor porosidad (Lal et al., 1980), y especialmente en la macroporosidad que sirve como un control de circulación para el drenaje de gran parte de la lluvia. Esto resulta en menor lixiviación de los nutrimentos del suelo más alejados de los macroporos. Otra consecuencia de la mejor porosidad debido a la actividad de la macrofauna es una mayor tasa de infiltración como se observa en el Cuadro 7.

Cuadro 7

Efectos de cultivos de cobertura con y sin la actividad de lombrices sobre las tasas de infiltración (Wilson et al., 1982)

Infiltración acumulativa (cm/3h)

Infiltración equilibrada (cm/h)

Con lombrices

Sin lombrices

Con lombrices

Sin lombrices

Brachiaria sp.

Centrosema sp.

Pueraria sp.

Stylosanthes sp.

490

220

270

390

64

72

76

74

75

30

90

60

19

18

16

16

Favorece el control biológico de las plagas

Las mejores condiciones biológicas pueden estimular la proliferación de insectos predatores de plagas.

Reduce el enmalezamiento

Por lo general una buena cobertura de los rastrojos ayuda a reducir sensiblemente la emergencia de muchas malezas; sin embargo, con cantidades insuficientes de cobertura pueden ocurrir problemas de malezas, especialmente de algunas especies.

Los mecanismos para lograr una mayor cobertura son:

Dejar todos los residuos de los cultivos dentro de la parcela, no quemarlos, no llevarlos fuera de la parcela y no pastorearlos o por lo menos reducir el pastoreo al mínimo; esto implica el cercamiento de las parcelas para poder controlar la intensidad del pastoreo. Si normalmente los agricultores retiran los rastrojos como forraje para su ganado, será necesario revisar todo el sistema de producción para identificar como se pueden producir fuentes alternativas de forraje para sustituir los rastrojos. Un modelo simple que ayuda a cuantificar la cantidad adicional de forraje requerido se presenta en la Figura 6.

Practicar un sistema de labranza conservacionista que deje los rastrojos sobre la superficie del suelo y no los entierre como en los sistemas convencionales de labranza.

Aplicar abonos o cobertura orgánica para aumentar la cobertura del terreno.

Aumentar la producción de biomasa en la parcela por medio de la siembra de cultivos de cobertura, cultivos intercalados, cultivos de relevo y aumentar la densidad de siembra de los cultivos.

Sembrar, dentro de la rotación, cultivos que producen grandes cantidades de rastrojos, (Ver Cuadro 8).

 

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Cuadro 8

Producción de rastrojo y las relaciones de C/N y de peso grano/peso rastrojo en cultivos anuales, Santa Cruz, Bolivia (Barber, 1994)

Cultivo (época)

Rastrojo

kg/ha-1

Relación

C/N

Relación

peso grano/peso rastrojo

Cultivos de verano

Soya

Maíz

Sorgo de grano

Algodón

Cultivos de invierno

Soya

Trigo

Sorgo de grano

Frijol

Girasol

Cultivos de descanso

Crotalaria juncea (verano)

Avena strigosa (invierno)

1570

3760

3600

3520

900

970

2680

900

3590

7590

3010

22

40

32

22

22

75

32

26

33

19

28

1,56

0,51

0,82

0,29

1,56

1,70

0,82

0,87

0,34

-

-

Aumentar la fertilidad química de los suelos para producir mayores cantidades de biomasa por medio de aplicaciones de fertilizantes y abonos orgánicos.

Dejar las malezas muertas en la superficie como una cobertura por medio del uso de herbicidas o por el control mecánico con cultivadoras de campo que arrancan las malezas y las dejan sobre el suelo, en lugar de arar para enterrarlas.

Dejar las piedras sobre el suelo porque sirven como una cobertura que aumenta la infiltración de la lluvia; esto es mejor que retirarlas para construir barreras muertas.

2. umentar la materia orgánica del suelo

Este principio está estrechamente relacionado con el principio anterior de aumentar la cobertura, porque al incrementar la cobertura del suelo con materiales orgánicos se incrementa el contenido de materia orgánica de los horizontes más superficiales. Es más difícil aumentar el contenido de materia orgánica de los horizontes inferiores, y especialmente de los horizontes del subsuelo. Los efectos beneficiosos del aumento de la materia orgánica del suelo son:

Incrementa la estabilidad de los agregados superficiales

Esto resulta en mayor resistencia de los agregados al encostramiento, a la erosión hídrica y eólica, y una mayor tasa de infiltración.

Aumenta la capacidad de retención de humedad del suelo

Este incremento es importante especialmente en suelos muy arenosos.

Incrementa la capacidad del suelo para retener nutrimentos

Esto se atribuye al incremento en la capacidad de intercambio catiónico del suelo; como para la capacidad de retención de humedad, el incremento logrado a menudo no es importante excepto en suelos muy arenosos.

Estimula la actividad biológica del suelo

Una mayor actividad de la macrofauna resultará en una mayor macroporosidad del suelo y mayor incorporación y humificación de los residuos orgánicos.

Los mecanismos para incrementar la materia orgánica de los suelos son los mismos que para incrementar la cobertura de los suelos, con la excepción de dejar las piedras en la superficie.

3. Aumentar la infiltración y la retención de humedad

Los efectos beneficiosos de aumentar la infiltración y la retención de humedad de los suelos son:

Disminuir el déficit de humedad en los cultivos

Incrementar el rendimiento y la producción de biomasa del cultivo

Reducir la escorrentía.

Esto resulta en menor pérdida de agua, suelo, fertilizantes, y menor uso de pesticidas que podrían provocar contaminación del ambiente.

Los mecanismos para aumentar la infiltración y la retención de humedad en los suelos son:

Mantener una cobertura protectiva de residuos sobre el suelo para evitar la formación de costras superficiales que impidan la infiltración de la lluvia. La presencia de una cobertura protege el suelo del impacto de las gotas de lluvia y evita la degradación de los agregados y la formación de costras, facilitando así la infiltración del agua. Además, el contacto entre la cobertura de residuos y el suelo frena la escorrentía dando más tiempo a la lluvia para infiltrar; por lo tanto, se deberían dejar todos los rastrojos de los cultivos sobre la superficie del suelo y practicar un sistema de labranza conservacionista que no los entierre.

Reducir las pérdidas de humedad por evaporación reduciendo la velocidad del viento, lo que se puede lograr con cortinas rompevientos.

Crear una superficie rugosa entre las hileras de los cultivos para demorar la formación de las costras y promover así la infiltración de la lluvia. Para lograr este efecto se hace una labranza, normalmente una arada, que deja agregados grandes sobre la superficie para aumentar la porosidad de las capas superficiales de los suelos con problemas de encostramiento o compactación superficial y permitir así una mayor infiltración de las lluvias y crecimiento de las raíces. En África occidental se hace una arada al terminar la época de lluvias; esta práctica no deja rastrojos sobre la superficie pero deja una superficie rugosa que facilita la infiltración de la lluvia. Sería aún más conservacionista si hubiera rastrojos para proteger la superficie; Lal (1995) sugiere que se pueden lograr beneficios permanentes solamente por mejoras en los contenidos de materia orgánica de estos suelos ya sea por el uso de barbechos, pastoreo controlado y no quemando los rastrojos.

Pasar después de cada lluvia un cultivador de campo; sin embargo, si se hacen muchos laboreos se promueve la degradación biológica de los suelos y se dificulta el mantenimiento de una cobertura protectiva de rastrojos sobre la superficie. Los problemas de encostramiento surgen mayormente donde no hay rastrojos y en suelos con altos contenidos de arena fina; los problemas de compactación superficial son más comunes en los suelos livianos a medianos.

Aumentar el tiempo disponible para la infiltración de la lluvia por medio de períodos de descanso del suelo antes de establecer el cultivo. Esto funciona mejor donde es factible tener dos cultivos por año y se sacrifica una de las dos épocas de siembra; es necesario controlar el crecimiento de la vegetación durante el período de descanso sin dejar el suelo desnudo, para no agotar la humedad que se acumula.

Crear micro-barreras que impiden la escorrentía y dan mayor tiempo para la infiltración de la lluvia. Haciendo las labranzas y la siembra paralelas al contorno resultan pequeñas ondulaciones paralelas al mismo que dan mayor tiempo para la infiltración del agua de lluvia. De la misma manera la formación de camellones para formar el contorno, con o sin los surcos tapados, aumenta el tiempo disponible para la infiltración; no es sin embargo, aconsejable en pendientes mayores de 7% debido a los riesgos del desborde y de la erosión.

Mejorar la permeabilidad de los horizontes impermeables, que impiden la percolación de la humedad hacia horizontes inferiores, para aumentar la capacidad de retención de humedad en el perfil. Para lograr esto se debe hacer una labranza profunda de modo de aflojar el horizonte impermeable e incrementar su porosidad.

Aplicar abonos orgánicos para incrementar la capacidad de retención de humedad del suelo. Normalmente se requieren grandes cantidades de abonos orgánicos; habrá mayor efecto en los suelos arenosos con valores bajos de retención de humedad.

Disminuir la pendiente del terreno para dar más tiempo para la infiltración de la lluvia. La construcción de terrazas de campo, terrazas de huerta y terrazas individuales reducirá el grado de inclinación del terreno y se facilitará la infiltración.

4 Reducir la escorrentía

Los efectos beneficiosos de la reducción de la escorrentía son:

reducir la pérdida de suelo, agua, nutrimentos, fertilizantes y pesticidas; esto resulta en menor erosión de la parcela y menor contaminación ambiental aguas abajo;

aumentar el agua disponible para el cultivo, y con ello la producción de grano y de biomasa.

Hay una relación muy estrecha entre la infiltración del agua de lluvia y la iniciación de la escorrentía; por lo tanto los principios que influyen en la infiltración también influirán en la iniciación de la escorrentía. A continuación se discutirán los elementos útiles para reducir la escorrentía una vez que ha comenzado.

Recolectar la escorrentía en estructuras dentro de las que filtra el agua. El tamaño, número, ubicación y distancia entre las estructuras, deben ser adecuados para recolectar toda la escorrentía y evitar desbordes que podrían causar erosión. Ejemplos son tinas o recipientes ciegos, que son más aptos para cultivos perennes, y barreras muertas que son más apropiadas para sistemas mecanizados y de tracción animal y donde las piedras pueden dañar los implementos o dificultar las operaciones. Para sistemas manuales, es mejor dejar las piedras en la superficie como una cobertura para promover la infiltración de la lluvia, y no removerlas y dejar los suelos desnudos y más susceptibles a la erosión.

Construir estructuras que recolectan y conducen la escorrentía fuera de la parcela. Las acequias de ladera y los canales interceptores hechos a mano o con maquinaria, colectan y conducen la escorrentía a velocidades reducidas fuera de la parcela. Es muy importante que las acequias tengan un grado de inclinación suficiente para conducir la escorrentía a una velocidad que no causará erosión de las acequias. También debe existir un curso de drenaje donde se puede descargar la escorrentía, y la descarga no debe causar ningún problema de erosión al punto de entrada ni a lo largo del curso de drenaje debido al flujo mayor.

Establecer barreras permeables y paralelas al contorno que frenan la velocidad de la escorrentía, creando así condiciones más favorables para su infiltración, como barreras vegetativas (o barreras vivas). El tipo de vegetación de la barrera, su forma de crecimiento, su densidad (es decir, el grado de contacto entre el suelo y los tallos de la vegetación), el ancho de la barrera vegetativa, el largo de la pendiente, su inclinación, y la presencia de rastrojos superficiales en la parcela, influirán en la eficacia de la barrera vegetativa para reducir la escorrentía.

5. Mejorar las condiciones de enraizamiento.

Los efectos beneficiosos producidos por la mejora en las condiciones de enraizamiento son:

mejorar el desarrollo y crecimiento de las raíces y por eso la absorción de nutrimentos y agua por las plantas;

reducir las probabilidades de que los cultivos sufran una sequía.

Los mecanismos para mejorar las condiciones de enraizamiento de los cultivos son:

Aflojar los horizontes compactados y los horizontes endurecidos que impiden la penetración de las raíces por medio de una labranza profunda. El aflojamiento de estos horizontes aumentará la porosidad y entonces las raíces podrán penetrar. El Cuadro 9 muestra el efecto de labranzas profundas con el arado de disco y con subsolador sobre algunas propiedades físicas y el desarrollo de las raíces de soya en un suelo compactado en Bolivia. En lo posible se debería utilizar una labranza conservacionista que no entierre los rastrojos ni traiga los agregados grandes del subsuelo a la superficie. En este caso el subsolador es mejor y más conservacionista que el arado de discos o el arado de vertedera. El arado de cinceles se puede usar en suelos que presentan una compactación incipiente; en suelos bien compactados se debe usar un subsolador.

Cuadro 9

Efectos de labranzas profundas sobre algunas propiedades físicas y el desarrollo de las raíces en un suelo compactado (Barbosa et al., 1989)

Densidad aparente

(mg m-3)

Porosidad

Profundidad de raíces

Peso de raíces

Resist. del penetrómetro

0,05-0,1m

0,15-0,2m

(%)

(m)

(g/planta)

(MPa)

Rastra de discos

Arado de disco

Subsolación

Subsolación + tráf. contr.

1,61

1,54

1,58

1,49

1,73a

1,56b

1,64ab

1,55b

35a

41b

38ab

41b

0,24a

0,32b

0,33b

0,31b

3,7b

4,8ab

4,1b

5,8a

2,0a

1,4b

1,2b

1,3b

a, b = diferencias a 5% de probabilidad

Tráf. contr.= tráfico controlado

Fuente: Orellana et al., 1990.

Mejorar el drenaje por la instalación de canales en aquellos suelos mal drenados o con drenaje deficiente y donde la falta de oxígeno impide el desarrollo de las raíces. La construcción de camellones elevados es otra práctica que incrementa la profundidad de la zona de enraizamiento sin problemas de drenaje; los surcos entre los camellones pueden ser hechos con una cierta inclinación para facilitar el drenaje superficial del exceso de agua.

Mejorar las condiciones químicas donde hayan una deficiencia o un desequilibrio nutricional, o la presencia de tóxicos que inhiben el desarrollo de las raíces. Los problemas nutricionales más comunes para el crecimiento de las raíces son deficiencias de fósforo y niveles tóxicos de aluminio.

6. Mejorar la fertilidad química y la productividad.

Los efectos beneficiosos causados por la mejora de la fertilidad química y la productividad de los suelos son:

incrementar la producción del rendimiento;

incrementar la producción de la biomasa del cultivo; mayores producciones de follaje y de raíces del cultivo darán más residuos, y por lo tanto una mayor cobertura al suelo y una devolución mayor de materia orgánica al mismo.

Los mecanismos para aumentar la fertilidad química y la productividad de los suelos son:

Superar cualquier deficiencia o desequilibrio nutricional identificados a través de un diagnóstico cuidadoso del estado nutricional del suelo y preferentemente de la planta. El análisis foliar contribuye a la interpretación del estado nutricional; es muy importante muestrear la parte apropiada en la época indicada para poder interpretar correctamente los análisis foliares. En cuanto a la fertilización inorgánica es importante saber la dosis de aplicación económica, la aplicación que corresponde a la producción máxima, la forma y la época oportuna de aplicación.

Aprovechar el uso de cualquier abono orgánico disponible para el mejoramiento de la fertilidad de los suelos debido a sus efectos benéficos sobre las propiedades físicas y químicas.

Introducir rotaciones de cultivos para aumentar la productividad de los suelos debido a los efectos benéficos sobre las infestaciones de malezas, las incidencias de enfermedades y plagas y sobre las competencias entre cultivos por la humedad y el nitrógeno. Las rotaciones de cultivos también tienden a rejuvenecer los suelos, especialmente los suelos "cansados."

Evitar el desperdicio de nutrimentos; no permitir la quema de los rastrojos, ni la exportación de los nutrimentos fuera de la propiedad, y particularmente fuera de la parcela, con la excepción de aquellos nutrimentos extraídos por las cosechas.

Aumentar los niveles de materia orgánica, especialmente en los suelos arenosos de baja fertilidad general, por medio de aplicaciones masivas de abonos orgánicos y materiales de cobertura, la siembra de leguminosas, los cultivos de cobertura, los cultivos intercalados, los cultivos de relevo, las rotaciones de cultivos, mayores densidades de población, y aumentos en la fertilidad química para lograr una alta producción de biomasa.

Intentar la sustitución al máximo del uso de fertilizantes nitrogenados por la siembra de cultivos de leguminosas como cultivos de rotación, cultivos intercalados, cultivos de relevo y cultivos de cobertura.

Aprovechar de los procesos del reciclaje de nutrimentos especialmente en zonas con problemas graves de lixiviación. Introducir cultivos con sistemas de raíces muy profundas que absorben nutrimentos de los horizontes profundos que están normalmente fuera del alcance de las raíces de la mayoría de los cultivos; de este modo los llevan a la superficie en forma de hojas y tallos muertos, para ser utilizados posteriormente por los otros cultivos. Se pueden introducir cultivos de enraizamiento profundo en las rotaciones de cultivos, en sistemas agroforestales como cultivos en callejones, o en barbechos de vegetación natural o de vegetación natural enriquecida.

Superar los problemas de toxicidad debido a altos niveles de aluminio o manganeso por la sustitución de los cultivos/variedades por otros cultivos/variedades más tolerantes, o por la sustitución de los cationes de aluminio y manganeso por calcio o magnesio, por medio de aplicaciones de cal, cal dolomítica o yeso.

7. Reducir los costos de producción

Los efectos positivos de las reducciones en los costos de producción son:

incremento en la rentabilidad neta

sistemas de producción más sostenibles

Los principios o mecanismos para reducir los costos de producción son:

Utilizar en lo posible pesticidas biológicos y herbicidas botánicos o semibotánicos, y practicar el manejo integrado de plagas para reducir los costos de los pesticidas.

Sembrar cultivos de leguminosas que nodulan libremente sin necesidad de inoculantes, para reducir las necesidades de fertilizantes inorgánicos.

Aplicar roca fosfórica cuando esté disponible para reemplazar los fertilizantes inorgánicos.

Aplicar dosis económicas de fertilizantes inorgánicos, en la forma y época más oportunas para maximizar su eficiencia.

Aplicar abonos orgánicos, cuando están disponibles, para reducir el uso de fertilizantes inorgánicos.

En zonas donde la mano de obra es escasa o cara, introducir sembradoras y abonadoras manuales para acelerar las operaciones de siembra y aplicación de fertilizantes.

Aprovechar al máximo aquellos sistemas de manejo que involucran el reciclaje de nutrimentos. Utilizar cultivos de enraizamiento profundo en rotaciones de cultivos, como cultivos de descanso, y en sistemas agroforestales como cultivos en callejones y callejones forrajeros. Asegurar en lo posible que todos los residuos queden sean devueltos a la parcela y no quemados ni pastoreados.

8. Proteger las parcelas

Se deben proteger las parcelas de los efectos de las inundaciones, la erosión hídrica, los vientos fuertes, la erosión eólica, y los deslizamientos de tierra. Los vientos fuertes pueden provocar no solamente problemas de erosión eólica sino también problemas en la aplicación oportuna de los herbicidas e insecticidas.

Los principios para proteger las parcelas de las inundaciones son:

Instalar canales de diversión para captar la escorrentía que entra a la parcela; trasladarla y descargarla en un canal de drenaje sin provocar erosión a la salida del canal ni a lo largo del canal de drenaje.

Los principios para proteger la parcela de la erosión hídrica son:

Llevar al máximo la cobertura del suelo, incrementar la tasa de infiltración y reducir la escorrentía.

Los principios para proteger la parcela de erosión eólica y vientos fuertes son:

Instalar cortinas rompevientos para reducir la velocidad del viento, llevar al máximo la cobertura del suelo y crear una superficie irregular.

Los principios para proteger la parcela de deslizamientos son:

Introducir cultivos de árboles o cultivos en asociación con árboles de enraizamiento profundo; las raíces profundas ayudan a estabilizar el suelo y aumentar la absorción de humedad por la transpiración de los árboles y los cultivos.

Instalar canales de diversión para reducir la entrada de aguas superficiales y subsuperficiales dentro de la parcela que reducen la estabilidad de los suelos y facilitan los deslizamientos.

9. Reducir la contaminación del suelo y del ambiente.

Los principios para reducir la contaminación de los suelos y del ambiente son:

Aplicar el manejo integrado de plagas y de malezas en lugar de usar pesticidas; reemplazar en lo posible el uso de pesticidas tóxicos con pesticidas no tóxicos, o preferentemente con pesticidas biológicos o botánicos.

Capacitar a los agricultores sobre la forma correcta de manejar los compuestos químicos para uso agrícola.

Aplicar los fertilizantes en forma fraccionada según las necesidades del cultivo y la capacidad de retención de nutrimentos del suelo para evitar la pérdida de estos en las aguas superficiales y subterráneas.

Aplicar las prácticas de conservación de suelos para reducir al mínimo las cantidades de sedimentos y pesticidas en las aguas superficiales y subterráneas.

Supervisar la calidad de las aguas subterráneas y superficiales que servirá como pauta y base de datos para la práctica eficaz del manejo de los suelos.